CAPITULO: EL JUICIO Y SUS ELEMENTOS
Los elementos de un juicio son:
Sujeto
El concepto al que se refiere el juicio. Por ejemplo, en el juicio "La plata es un metal",
el sujeto es "plata".
Predicado
Lo que se afirma o niega del sujeto. Por ejemplo, en el juicio "La plata es un metal",
el predicado es "metal".
Cópula
El elemento formal del juicio, que establece la unión entre el sujeto y el
predicado. Por lo general, se trata de un verbo copulativo como "ser" o "estar".
El juicio es la expresión de la mente al afirmar o negar algo con respecto a otra
cosa. Puede ser afirmativo o negativo, dependiendo de si el predicado se afirma o se
niega en relación con el sujeto.
El Juicio desde la perspectiva psicológica
Desde la perspectiva psicológica, el juicio es la capacidad cognitiva que permite a las
personas elaborar ideas y llegar a conclusiones. Esta conclusión se obtiene a partir
de la comparación y realización de ideas o del conocimiento de la realidad externa.
El juicio se puede definir como:
La actividad psíquica que permite al yo llegar a una conclusión
La capacidad de elaborar ideas y llegar a una conclusión
El pensamiento crítico
La facultad de distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso
CAPITULO. CLASIFICACIÓN DE LOS JUICIOS
Los juicios se emplean para aseverar algo, pero no cualquier tipo de oración puede
ser un juicio, ya que existen oraciones que no son consideradas de esa manera. Por
ejemplo, las interrogativas buscan una respuesta: ¿cuántos litros?; las exclamativas
expresan sorpresa o admiración: ¡qué frio hace!; las imperativas enuncian un
mandato o una prohibición: ¡no toques eso!; las dubitativas mencionan dudas: quizá
sea bueno irnos, y las desiderativas expresan deseos: ¡ojalá apruebes el curso
escolar! Un juicio es una premisa sólo cuando aparece en el cuerpo argumentativo
como un supuesto, una razón, una prueba de apoyo o un respaldo de otro juicio
llamado conclusión. Esta última se desprende de las proposiciones o los juicios que
las respaldan y que aparecen como premisas, por ejemplo: Premisa 1. Todos los
artistas son personas creativas. Premisa 2. Leonardo Da Vince fue un artista.
Conclusión. Por lo tanto, Leonardo Da Vinci fue una persona creativa. Una
característica esencial del juicio es que por necesidad tiene que ser verdadero o
falso. Estructura del juicio: a) El primer elemento es el concepto sujeto o sujeto del
juicio, el cual es el concepto al que el juicio se refiere. Por ejemplo, en el juicio “La
plata es un metal”, el sujeto es el concepto “plata” (que se refiere a ese objeto). La
lógica tradicional designa simbólicamente al sujeto con la letra S. b) El segundo
elemento es lo que dice o enuncia el juicio y recibe el nombre de concepto predicado
o simplemente predicado. Por ejemplo, en el mismo juicio “La plata es un metal”, el
predicado es “metal”. Este Segundo elemento, que es el predicado se designa con la
letra P. c) Por último, el tercer elemento del juicio es la cópula, que tiene la función de
atribuir el predicado al sujeto ya sea afirmativa o negativamente.
La cópula “no es sólo un instrumento de enlace conceptual, sino además es de la
toma de posición, el de la aseveración positiva o negativa. La cópula se designa con
el verbo “es”. Una vez conocidos los símbolos con que se designan cada uno de los
elementos que conforman el juicio, Podemos expresar la fórmula de los siguientes
juicios: “La plata es un metal S es P, que en este caso es verdadero. “La plata no es
un metal” S no es P, que en este caso es falso el juicio.
1.- Juicios de esencia. – Los que en el predicado señalan las notas esenciales del
objeto sujeto del juicio. ¿Qué es? Ejemplo: El oro es un metal.
2.- Juicios de existencia. - Los que en el predicado enuncian la forma de existir o
presentarse el objeto materia del juicio. ¿Cómo es? Ejemplo: El oro es muy dúctil.
3.- Juicio analítico. - Es aquel cuyo predicado pertenece al sujeto como algo
contenido en él de un modo tácito. Ejemplo: El cuadrado es una figura de 4 lados.
4.- Juicio sintético. - Es aquel cuyo predicado es completamente extraño al sujeto,
pero se halla enlazado con él. Ejemplo: El planeta tierra se ubica en el tercer lugar
del sistema solar.
5.- Juicios a priori. - Se construyen por medio de la razón. Ejemplo: A toda acción le
corresponde una reacción de la misma intensidad.
6.- Juicios a posteriori. - Son los que se derivan de la experiencia. Ejemplo: El
calor derrite las grasas
Aspectos formales y materiales de la validez de los juicios
La validez formal se predicaría del acto que da lugar al resultado normativo, mientras
que la validez material afectaría al contenido de tal resultado
Validez formal
Se refiere a la forma en que se creó la norma, quién lo hizo y el objeto de
regulación. Para que una norma sea válida, debe cumplir con los siguientes
aspectos:
La competencia formal: la norma debe haber sido creada por el órgano
competente.
El procedimiento: la norma debe cumplir con el procedimiento
establecido para su creación.
Validez material
Se refiere al contenido de la norma. Por ejemplo, en México, las normas jurídicas se
clasifican por su ámbito material de validez en normas de derecho privado, derecho
público y derecho social.
Cuando se pone en cuestión la validez de una norma, los tribunales deben llevar a
cabo un juicio de validez, que es una operación interpretativa.
Diferencia entre juicio y proposición
La diferencia entre juicio y proposición es que el juicio es la operación mental que se
realiza, mientras que la proposición es la unidad establecida por la relación de los
conceptos:
Juicio
Es la operación mental que se realiza para afirmar o negar algo a partir de la relación
de dos conceptos en una proposición.
Proposición
Es el producto lógico de los juicios. Se define como un enunciado que puede ser
calificado como verdadero o falso.
En lógica formal, las proposiciones se representan con letras del alfabeto para
estudiar las conexiones lógicas entre ellas.
CAPITULO: PRINCIPIOS SUPREMOS DE LA LÓGICA JURÍDICA
La lógica puede entenderse como un instrumento que podemos usar para darle
sentido a la realidad. A fin de ingresar y comprender esta segunda operación mental,
debemos encontrar esos últimos fundamentos importantes; iniciaremos hablando
sobre los principios lógicos para después hablar de cómo elaboramos los juicios.
Los principios lógicos son esas leyes que permiten que todo tenga un sentido.
Lo primero que debemos entender es a qué se refiere un principio. Se trata de un
fundamento de algo, ya sea una ley, regla, norma, etc., que da cuenta de cómo
funciona un sistema de conocimiento. Todas las áreas de conocimiento tienen
principios que ayudan a darle una dirección a cada disciplina, así como ordenarla
para que sea accesible el conocimiento.
La lógica tiene 3 principios supremos que rigen cómo se estudia y la dirección que
tomará. Estos principios son:
El de identidad: toda cosa es idéntica a sí misma (A=A), por ejemplo, la silla
es una silla.
El de no-contradicción: es imposible que una cosa sea y no sea al mismo
tiempo y en el mismo sentido [¬ (A y ¬A) ]. Es imposible que A sea B y no sea
B al mismo tiempo o en el mismo sentido, por ejemplo, una casa es totalmente
blanca, pero no puede ser negra en el mismo tiempo y sentido. La silla es una
silla, pero al mismo momento no puede ser una mesa.
El de tercero excluido: entre dos cosas, una que afirme y una contraria, no
puede existir una tercera opción (A o ¬A). Por ejemplo, se puede afirmar que
se está enfermo o, su contrario, que no se está enfermo, pero no una tercera
opción.
Además, existe un cuarto principio filosófico que también puede considerarse como
un principio lógico, ya que dará sentido a la misma en tanto su construcción y como
herramienta de la filosofía:
El de razón suficiente: todo lo que ocurre tiene una razón suficiente, es decir,
una razón de ser así.
Principios jurídicos de contradicción.
Principio Jurídico de la contradicción
El principio de contradicción es un criterio del derecho procesal que establece que
todas las partes en un juicio tienen derecho a confrontar las pruebas que se
presenten en su contra. Este principio implica que las partes pueden aportar lo
que consideren para hacer valer sus intereses.
El principio de contradicción se relaciona con el derecho a un proceso equitativo y
tiene las siguientes características:
Garantiza el libre acceso a los tribunales.
Permite que las partes participen en las diligencias probatorias.
Permite que las partes presenten versiones opuestas e interpretaciones de los
resultados de las diligencias.
Permite que las partes formulen preguntas para determinar la imparcialidad e
idoneidad de los peritos.
Permite que las partes formulen preguntas para determinar la veracidad del
testimonio de los testigos.
El principio de contradicción es una manifestación del derecho a la defensa y de
las obligaciones del Ministerio Público y la asesoría jurídica.
Los jueces no pueden dictar una resolución sin que los acusados tengan
oportunidad de exponer su posición y aportar las pruebas pertinentes para apoyar
sus argumentos. Esta exigencia queda cumplida con que el acusado tenga
la posibilidad de actuar, aunque de forma efectiva decida no utilizarla
Recordemos que las pruebas procesales que se admitirán en juicio serán las
que el ordenamiento jurídico recoge y permite, y deberán solicitarse en el tiempo
y forma que las normas procesales establecen. Además, el juez o tribunal tiene
capacidad de pedir la práctica de las pruebas que crea necesarias.
Los medios de prueba válidos en juicio de acuerdo con la normativa vigente
son:
Documentos públicos o privados.
El dictamen de peritos.
El interrogatorio de las partes.
El interrogatorio de testigos.
Reconocimiento judicial.
Medios de reproducción de la palabra, sonido e imagen relevantes en el
proceso y conforme a lo que dicte la ley.
Ejemplo de aplicación del principio de contradicción
Para comprender mejor cómo funciona en la práctica el principio de
contradicción vamos a exponer un sencillo caso ficticio.
Andrés acusa a su vecino Juan de haber entrado en su casa y robarle un
ordenador portátil. ¿Qué pruebas tiene Andrés para acusar a su vecino? Le
contó que iba a estar fuera de casa durante unos días y su vecino tiene llaves
de su domicilio porque, en otras ocasiones, le había solicitado que cuidara de
su mascota. Esta vez no había sido así, porque la mascota no estaba en el
hogar, por lo que Juan no tendría razón para entrar en la vivienda de Andrés.
La Policía determinó, tras examinar el domicilio de Andrés, que el hurto se
había producido sin violencia (ni las puertas ni las ventanas estaban forzadas,
no había nada roto…) por lo que la persona que se llevó el portátil conocía de
su existencia, dónde se guardaba y, además, tenía acceso sencillo a la
vivienda. Por alguna rencilla anterior, Andrés decide querellarse por hurto
contra su vecino.
¿Qué dice Juan? Para Juan esta situación no tiene ningún sentido porque él
tampoco estuvo en casa, ni en la ciudad, durante los mismos días que Andrés.
La persona en la causa niega su culpabilidad y solicita al juez aportar las
pruebas pertinentes para demostrar sus argumentos. En el momento de la
prueba, aporta billetes de avión, resguardos de hotel y recibos que le ubican
en otro país desde días antes de que Andrés saliera de viaje y hasta días
después de que volviera. El juez, acepta los medios de prueba y desestima la
querella al considerar que no fue autor material del hurto.
En resumen, las claves del principio de contradicción son:
Es una de las claves del proceso judicial en cualquiera de sus órdenes (civil,
penal, administrativo…).
El juez y las partes implicadas en un proceso o sus representantes legales
deben estar presentes durante la práctica de la prueba para evitar que se
produzca indefensión.
Las pruebas que se soliciten y practiquen deben ser las que el ordenamiento
jurídico autoriza y deben solicitarse en tiempo y forma.
Si las pruebas se practican en juicio vulnerando el principio de contradicción
serán declaradas nulas y no se tendrán en cuenta para dictar sentencia.
Como abogado, es necesario conocer en profundidad los mecanismos
procesales. De ello depende cumplir con la labor fundamental que asigna la
ley: defender los derechos e intereses legítimos de un cliente
El principio general de contradicción, en el orden lógico, manifiesta que dos
juicios contradictorios no pueden ser ambos verdaderos. El principio jurídico dice:
dos normas de derecho contradictorias no pueden ser válidas ambas. Las dos
proposiciones refiérase a juicio, pero estos son, en un caso, enunciativos, y en el
otro, normativo. Validez y carencia de validez son a las normas lo que verdad y
falsedad son a los juicios existentes. Las normas son o no son válidas, de las
enunciaciones se dice que son verdaderas o falsas. Se afirma que dos juicios
contradictorios no pueden ser ambos verdaderos, relativamente a normas que se
contradicen declárese que no pueden tener validez las dos. Ahora bien, en cuanto
a principio supremo de la lógica jurídica, el de contradicción ha de referirse a
juicios, si esto no fuera así, sería un principio ontológico o psicológico, no una ley
lógica. La fórmula clásica: S no puede ser, al mismo tiempo S y no S, no se aplica
exclusivamente a objetos lógicos, sino a toda suerte de objetos, por consiguiente,
es un propicio ontológico. Por la misma razón, si se sostiene que un acto no
puede hallarse, al mismo tiempo, jurídica mente prohibido y jurídicamente
permitido, no se estará explicando el principio de contradicción en forma lógica,
pues lejos de aludir a normas rectoras del comportamiento humano, se aludirá
solamente a la conducta por ellas regulada. No debe interpretarse el principio
jurídico de contradicción a la manera psicologista, como: el hombre no puede, a
un tiempo, atribuir validez a dos normas contradictorias. Aun admitiendo que tal
enunciación fuese verdadera. Si tomamos los principios a la psicología esto es, a
las observaciones sobre nuestro entendimiento, solo se vería como tiene lugar el
pensamiento y como es bajo las muchas y variadas trabas, así como condiciones
subjetivas, pero esto solo conduciría al conocimiento de leyes meramente
contingentes. En la lógica no se pregunta por reglas contingentes, sino
necesarias, no se pregunta cómo se piensa, sino como se debe pensar. Las
reglas de la lógica no deben de salir, por tanto, de uso, contingente, de la razón,
sino del necesario, el cual se encuentra en nosotros, prescindiendo de toda
psicología. En la lógica no se quiere saber cómo sea y piense el entendimiento, ni
como haya procedido hasta el presente al pensar, sino como deba proceder. La
lógica debe enseñar el recto uso de entendimiento, esto es, el concordante
consigo mismo. El principio contradictorio de la lógica pura se refiere
exclusivamente a juicios, y no como haya procedido de objetos, no a hechos
empíricos, ni a deberes, el correspondiente jurídico alude exclusivamente a
normas, y no a otros objetos de la ciencia del derecho, ni a procesos mentales, ni
a reglas de orden técnico. Los que dice simplemente es que dos normas
contradictorias opuestas no pueden ser validas ambas, de donde se sigue que
una de ellas carece necesariamente de validez, así se piense lo contrario. Desde
el punto de vista de la lógica hay oposición contradictoria entre dos juicios cuan
do uno atribuye y el otro niega a uno mismo objeto de la misma determinación,
predica en la misma unidad objetiva.12 Dos preceptos jurídicos se contradicen
cuando en iguales circunstancias uno prohíbe y el otro permite a un sujeto la
misma conducta. El conflicto deriva precisamente de la oposición entre la
prohibición y el facultamiento, pues en lo demás las normas son iguales. A fin de
precisar más rigurosamente cuando hay contradicción entre normas jurídicas, se
debe enunciar la teoría Kelseniana de los ámbitos de validez. En todo precepto
jurídico hay que distinguir cuatro ámbitos: material, personal, especial y temporal.
Lo que de acuerdo con una norma puede o debe ser hecho por los destinatarios
constituye el ámbito material de la misma. Para determinarles se debe preguntar:
¿Qué ordena la norma al obligado? ¿Qué permite al pretensor? El ámbito
personal lo forman los sujetos a quienes aquella se dirige. Si se quiere limitar
dicho ámbito hay que inquirir: ¿Quiénes obliga o faculta la disposición normativa?
Es cierto que no todas las normas designan individualmente a sus destinatarios,
como ocurre en el caso de las especiales, pero, tratándose de las de índole
abstracta, siempre es posible determinar su ámbito personal de vigencia porque
el precepto indica a qué clase de personas la disposición es aplicable. Las
normas generales no se aplican a todo el mundo sino a los sujetos comprendidos
dentro de lo que el precepto indica. ¿A quién faculta la ley según la cual los
trabajadores que sufran un accidente de trabajo tienen derecho a exigir que se les
indemnice? La respuesta solo puede ser a cualquier sujeto que, habiendo
celebrado con otro un contrato de trabajo, sufra un accidente con motivo o en
ocasión de sus labores. Los preceptos jurídicos no tienen validez eterna, ni se
aplican en todas partes. De aquí que se hable de otros de ámbitos: especial y
temporal. Por ámbito espacial de validez se entiende el lugar del espacio en que
una norma posee validez. Ámbito temporal es el lapso en que puede aplicarse.
Para determinar tales esferas hay que hacer las siguientes preguntas: ¿Dónde
rige el precepto?, ¿Cuándo se inicia y cuando termina su fuerza obligatoria?. Por
lo anterior se desprende que dos normas se oponen contradictoriamente cuando,
teniendo ámbitos iguales de validez material. Especial y temporal, una permite y
la otra prohíbe a un mismo sujeto la misma conducta. Para que haya
contradicción no es necesario que lo que un precepto prohíbe a un sujeto le
permite expresamente, en iguales condiciones, el otro precepto. Puede ocurrir
que uno de ellos prohíba y el otro ordene la misma conducta. En este caso hay
también oposición contradictoria, porque cuando se impone una obligación
implícitamente se otorga el dere cho de hacer lo prescrito. La norma que ordena
permite lo que manda y, en este sentido, se opone contradictoriamente a la que
prohíbe el mismo acto. La oposición entre lo prohibido y lo ordenado es un caso
especial de la que existe entre lo prohibido y lo permitido. Los dos casos de
oposición contradictoria podrían enunciarse de la siguiente manera:
1. Dos normas jurídicas son contradictorias cuando una prohíbe y la otra permite
a un sujeto una misma conducta, en condiciones iguales de espacio y tiempo.
2. Si una norma prohíbe y la otra ordena a un mismo sujeto el mismo acto, en
iguales condiciones de espacio y tiempo, esas normas se oponen
contradictoriamente, porque la segunda permite en forma fácil lo que la primera
prohíbe en modo expreso. Cuando la coincidencia de los ámbitos de validez no
es completa, los preceptos no son contradictorios. Si dos normas poseen ámbitos
comunes de validez material, espacial y temporal, pero una prohíbe y la otra
permite a personas distintas la misma conducta no puede decirse que opongan
contradictoriamente. Suponiendo que dos leyes con esferas. Iguales de validez
material, personal y temporal, una prohíbe al sujeto A observar en cierto lugar la
conducta B, en tanto que la otra permite al mismo sujeto esa conducta en distinto
sitio. En tal hipótesis tampoco habría contradicción, por ser diversas las esferas
espaciales de validez de los dos preceptos. Es posible, por ejemplo, que al
público de un teatro se le prohíba fumar en la sala de conciertos, y se le permita
hacerlo en el vestíbulo. Normas con ámbitos comunes de validez material,
espacial y personal pueden prohibir y permitir, sin contradecirse, un mismo acto,
si el facultamiento y la prohibición se refieren a momentos diversos. Este sería el
caso si una autoridad de ocupación prohibiese a los habitantes de la ciudad
ocupada salir de sus domicilios a ciertas horas, y les permitiese hacerlo a otras.
Los preceptos jurídicos regulan mediante la imposición de deberes y el
otorgamiento de facultades que la oposición contradictoria asume a la órbita del
derecho es múltiple.
Principio del tercer excluido-. Principio especial de contradicción.
Como el principio de contradicción, el de tercer excluido se refiere a dos juicios
opuestos contradictoriamente. Pero mientras el primero, en su forma general,
afirma que tales juicios no pueden ser verdaderos ambos, excluido señala que,
cuando dos juicios se contra dicen, no pueden ser ambos falsos. Con esto, el
principio afirma, al propio tiempo, que necesariamente uno de los dos es
verdadero. Finalmente declara en forma hipotética; si uno de los dos juicios
opuestos contradictoriamente es falso, el otro será necesariamente verdadero:
por consiguiente, si el juicio S es P es falso, el juicio S no es P será
necesariamente verdadero. El principio jurídico de tercero excluido formulase así:
«Cuando dos normas de derecho se contradicen, no pueden ambas carecer de
validez». Por tanto, una de ellas tiene que ser valida. En otros términos: si una de
las dos carece de validez la otra será necesariamente valida. Y como para que
haya oposición contradictoria es preciso que uno de los preceptos prohíba lo que
el otro permite, se puede decir también: cuando, en condiciones iguales de
espacio y tiempo, una norma prohíbe a un sujeto la misma conducta que otra le
permite, una de las dos carece a fortiori de validez. Es importante señalar que el
principio de tercero excluido no señala cual norma es la válida, ni da la pauta para
la solución del problema. De manera análoga, el de contradicción afirma que dos
preceptos contradictoriamente opuestos no pueden ser válidos ambos, mas no
indica cual carece de este atributo. De acuerdo con Pfander, los de contradicción
y de tercero excluido descansan, respectivamente, en los siguientes principios
ontológicos.
1. Ningún objeto puede ser, el mismo tiempo, P y no P.
2. Todo objeto tiene que ser, necesariamente, P no P. El principio jurídico de
contradicción se funda en el axioma: ninguna conducta puede hallarse, al mismo
tiempo, prohibida y permitida.
El fundamento del otro enunciado se expresa así: la conducta jurídicamente
regulada solo puede hallarse prohibida o permitida. El supuesto general para la
validez del principio de contradicción es que existe realmente una contradicción
entre la referencia positiva y la referencia negativa de la determinación predicada.
Y esta contradicción solo se produce, cuando en primer lugar, las referencias
opuestas tocan a un mismo objeto sujeto, y cuando, en segundo lugar, refieren a
esta una misma determinación, predicada en una misma unidad objetiva. Solo
entonces estas referencias opuestas se hallan en contradicción con el
comportamiento de cualquier objeto y, en tal caso, no pueden ambas ser
verdaderas. El supuesto general para la validez del principio jurídico de
contradicción es la existencia de una incompatibilidad entre dos preceptos de
derecho, los cuales no prohíbe la misma conducta permitida por el otro. A lo que
habría que añadir el supuesto general para la validez del principio jurídico de
tercero excluido es la existencia de una incompatibilidad entre dos normas de
derecho de las cuales unas prohíben y la otra autoriza el mismo acto, a pesar de
que la conducta jurídicamente regulada solo puede encontrarse prohibida o
permitida.
CONTRADICCIÓN ENTRE PRECEPTOS DERIVADOS DE UNA
MISMA FUENTE.
Contradicción entre preceptos derivados de una misma fuente
¿QUÉ ES PRECEPTO?: Cada una de las instrucciones o reglas que se dan o
establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad.
Los preceptos pueden asociarse a ideas o reglas que constituyen la base moral o
ética de algo. El dueño de una empresa puede exigir a los empleados que
respeten sus preceptos corporativos, como la satisfacción inmediata de los
reclamos de los clientes o el respeto por el compañero laboral.
Un director técnico de fútbol, por su parte, tiene preceptos tácticos que busca
imponer en los planteles que dirige. Defender con una línea de tres jugadores,
incluir un mediocampista que actúe como enganche y tratar de salir jugando
desde el fondo con pases cortos pueden ser algunos de los preceptos de un
entrenador.
Para hacer más fácil el entendimiento de que es Precepto estos son algunos
sinónimos que se pueden utilizar:
1. Norma: Idea o juicio que guía la conducta de las personas de acuerdo con
ciertos valores y determinados fines.
2. Reglamento: Conjunto de reglas, procedimientos y guías que elabora una
autoridad para determinar la aplicación de una ley o que elabora alguien para
regir una actividad colectiva.
3. Orden: Manera en que se ponen o se arreglan varios elementos de acuerdo
con el lugar que les corresponde.
Cuando la disposiciones en conflicto son de igual rango: Para determinar si dos
preceptos legales son de igual o diferente rango García Máynez considera valida
la conocida como pirámide de Kelsen, donde se compara el orden legal de cada
país con una especie de pirámide en la cual cada peldaño sirve de apoyo a los
que dé el dependen, y descansa a su vez en otros de mayor entidad, que son
igualmente sostenidos por normas de grado más alto y, en último término por la
norma suprema que es fundamento de todas las demás. Los preceptos legales
que forman cada una de los grados de la pirámide o sistema normativo son
preceptos de igual jerarquía, puesto que no dependen unos de otros. Nuestro
primer problema estriba en saber cómo se puede resolver la contradicción entre
preceptos comprendidos en el mismo nivel de la escala jerárquica. El primer paso
para resolver esta contradicción es investigar si los preceptos antagónicos fueron
promulgados y publicados en la misma fecha.
Si dos leyes contradictorias iniciaron su vigencia en fechas distintas el conflicto se
soluciona aplicando la regla siguiente: la ley posterior deroga a la ley anterior. La
derogación de la primera ley no necesita ser expresa. Como se puede ver se
aplica uno de los cuatro principios de validez señalados por el autor, en este caso
estamos hablando del principio de temporalidad. La solución de contradicción
entre normas antagónicas de un mismo rango es más difícil cuando la fecha de
iniciación de vigencia de ambas es la misma, que podría ser el caso de dos
artículos de un mismo Código. García Máynez nos dice que existen dos formas
de zanjar este problema, la primera solución, con la cual él está de acuerdo es
que el tribunal competente debe discrecionalmente decidir, atendiendo a las
peculiaridades del caso, y a las conexiones objetivas de los dos preceptos
antagónicos con los demás preceptos del mismo código u ordenamiento. La
escuela racionalista calificaría a nuestro autor como estatista o voluntarista. La
segunda forma de solucionar este problema de contradicción es la sugerida por
otros autores encabezados por el mismo Hans Kelsen y esta estribaría en
declarar que los preceptos antagónicos o incompatibles se derogan
recíprocamente. Esta segunda forma de solucionar el problema de contradicción
va en contra de otro principio de lógica jurídica propuesto por García Máynez, que
es el principio jurídico de tercero excluido, según el cual ,dos normas
contradictoriamente opuestas no pueden ambas carecer de validez, se concluye,
de acuerdo a este principio que una de las dos normas contiene el atributo de
validez, por lo que debería desecharse la segunda forma de solución que propone
la abrogación de las normas que se encuentran en contradicción o antagonismo
PIRAMIDE DE KELSEN
La oposición contradictoria puede existir entre normas derivadas de una fuente
común o entre preceptos originados de fuentes diversas. Para el presente estudio
se hará referencia a la oposición que se da entre dos leyes. En tal sentido se
puede comenzar por distinguir dos series de casos. Forman las prime ras
aquellas en que las disposiciones en conflicto son de igual rango, integran la
segunda los relativos a preceptos legales de diferente jerarquía. Las normas que
componen cada sistema aparecen ante nosotros como despliegue o desarrollo de
un proceso creador, cuyos diferentes momentos enlazarse entre sí de acuerdo
con desarrollo de un proceso creador, cuyos diferentes momentos enlazarse entre
sí de acuerdo con ciertas leyes de fundamentación. La teoría pura del derecho
compara el orden legal de cada país a una especie de pirámide, en la cual cada
peldaño sirve de apoyo a los que de él depende, y descansa a su vez en otros de
mayor entidad, que son igualmente sostenidos por normas de grado más alto y,
en último término, por la suprema, fundamento o sustento de todas las restantes.
Cuando el constituyente establece que los órganos legislativos ordinarios deberán
expedir leyes sobre tal o cual materia, no solo les impone una obligación, sino
que, a través de la observancia de esta, hace posible el nacimiento de nuevos
preceptos, cuya existencia resulta condicionada por la norma básica. Del mismo
tipo, es el nexo entre una ley y su reglamento, o entre cualquier precepto
abstracto y las normas individualizadas que en el encuentran su razón de validez.
Así como el estatuto expedido por el legislador para cumplir una norma
constitucional es un acto de aplicación de esta, las disposiciones reglamentarias
ostentan igual carácter frente a las reglamentadas, y un contrato, una sentencia o
una concesión administrativa pueden también ser vistos como aplicación o
concreción de normas generales. Los preceptos jurídicos no derivan unos de
otros en la forma en que la conclusión de un silogismo se desprende de las
premisas. Una norma de derecho encuéntrese subordinada a otra cuando la
segunda señala su forma de creación, o indica las materias a quien habrá de
referirse. Kelsen ha dicho que los diversos grados de la pirámide ejercida poseen,
como la testa de Jano, una doble faz: si los contemplamos desde arriba,
aparecen como actos de aplicación, vistos desde abajo, son normas
condicionantes de los actos que se aplican. La regla según cada peldaño de la
pirámide es, a un tiempo, acto de aplicación tienen ya carácter normativo, en
cuanto representan la definitiva realización de un deber jurídico. La validez de los
preceptos comprendidos dentro de estos límites depende de los requisitos
formales señalados por los de grado superior, y de ausencia de contradicciones
entre los inferiores y los que condicionan su existencia. Los que forman cada una
de las gradas del sistema son de igual jerarquía, puesto que no dependen unos
de otros, sino de los que determinan su fuerza obligatoria. Entre dos normas
constitucionales, dos artículos del código civil o dos cláusulas de un contrato, no
hay un nexo de supra o subordinación sino de coordinación o igualdad. Las leyes
comunes, en cambio, se encuentran subordinadas a la Constitución, del mismo
modo que las normas especiales lo están relativamente a las genéricas que
configuran su existencia. Entrando en materia, nuestro primer problema estriba en
saber cómo puede resolverse la contradicción entre preceptos comprendidos en
su mismo nivel de escala jerárquica. En estos casos hay que investigar si los
preceptos antagónicos fueron o no promulgados en la misma fecha. Si dos leyes
contradictorias iniciaron su vigencia en momentos distintos, el conflicto se
soluciona por aplicación de la regla, ley posterior deroga a la anterior. La
derogación del primer precepto no necesita ser expresada. Cuando una ley es
total o parcialmente incompatible con lo anterior, las disposiciones de esta
contradictoria de aquella quedan automáticamente eliminadas del ordenamiento
legal. Cuando la fecha de iniciación de su vigencia coincide, la dificultad puede
ser zanjada por el legislador o bien por los órganos jurisdiccionales. Por otro lado,
cuando la oposición contradictoria entre leyes de distinta jerarquía se presenta,
conviene distinguir dos casos:
1. El de oposición entre preceptos que pertenecen a un orden jurídico simple o a
un orden parcial de un sistema más amplio.
2. El de coalición entre normas de distintos órdenes parciales de un orden
jurídico complejo. García Máynez llama a los órdenes jurídicos simples a los que
tienen un solo ámbito especial de vigencia y una sola estructura jerárquica, dando
el calificativo de complejos a los que constan de varios órdenes particulares, cada
uno con su ámbito espacial de aplicación y su propia jerárquica. Cuando el
conflicto surge entre las leyes los diversos grados, pertenecientes a un orden
jurídico simple o aún solo parcial de una totalidad sistemática, suele aplicarse la
regla lex plor derogat posterior. El fundamento de esta última reside en el principio
que condiciona la estructura piramidal de todo derecho. Este principio no es otro
que el de razón suficiente, según el cual toda norma jurídica para ser válida debe
de tener un fundamento de validez. Tanto la unidad como la estructura jerárquica
de cada orden dependen de su ley suprema. La reforma básica condiciona la
unidad de aquel. Porque la pertenencia al mismo deriva de la posibilidad de referir
a esa norma los preceptos que lo integran y determinan su estructura jerárquica
en cuanto fija un conjunto de reglas para la creación de nuevo derecho, lo que da
origen a las diferencias de rango entre preceptos.
OPOSICIÓN CONTRADICTORIA ENTRE NORMAS DERIVADAS DE
FUENTES DISTINTAS.
Puede existir conflicto o contradicción entre una ley y una costumbre, podemos
encontrarnos con dos casos: que la Norma Básica conceda la supremacía a la
fuente legislativa y sola permita la aplicación de usos y costumbres en los casos
señalados por el legislador, en este caso la costumbre se llama secundaria o
delegada y su validez depende del reconocimiento expreso. También puede
suceder que los tribunales resuelvan las controversias de acuerdo a las normas
consuetudinarias aun y cuando no exista legislación expresa, con lo que
estaríamos hablando de reconocimiento tácito y la costumbre se considera
incorporada. Para que la costumbre esté debidamente constituida son necesarios
tres requisitos: dos según el derecho romano-canónico y otro más según teóricos
del derecho como Kelsen y este último es que la costumbre esté reconocida por
el poder público. No es necesario que el legislador haga referencia a cada
costumbre, basta con que faculte a los tribunales para que tales o cuales
situaciones deban resolverse de acuerdo con usos y costumbres. Cuando una
costumbre sea contradictoria de una ley, el juez correspondiente habrá de
verificar si la costumbre tiene carácter jurídico, si ésta está subordinada a la
legislación o si ambas se hallan coordinadas, en los casos de igual rango se
aplica la regla de la ley posterior deroga a la ley anterior. Por otra parte,
dogmáticamente se sostiene que, la costumbre contraria a la ley es un hecho
antijurídico, con lo que se acaba la discusión.
Cuando los preceptos legales son de diferente jerarquía: En este caso también
nos encontramos ante dos tipos de problemas.
La primera:
Es cuando existe oposición entre preceptos que pertenecen a un orden jurídico
simple (los que tienen un solo ámbito espacial de vigencia y una sola estructura
jerárquica). En este caso suele aplicarse la regla siguiente, la ley primera deroga
a la ley postrera
Lo que da validez a cada uno de los preceptos dimana de la observancia de
ciertos requisitos extrínsecos señalados por otras normas de grados más altos
habiendo oposición entre preceptos de jerarquía diferente, el de mayor rango
deroga a los que le están subordinados. Aun y cuando se admite el principio de
razón suficiente hay grandes discrepancias tocante a su alcance y forma de
aplicación. Es el legislador o en su caso los órganos encargados de aplicar los
distintos preceptos legales el que debe establecer cómo deben resolverse los
antagonismos, en cada caso tendrán que optar por alguno de los preceptos
legales opositores y en ningún caso podrán optar por los dos, cuando el asunto
de dos preceptos legales contradictorios se está examinando en distintas
instancias, el tribunal de mayor jerarquía es quien pronuncia la última palabra,
nuevamente surge el estatismo de García Máynez o la escuela voluntarista.
La segunda:
Es cuando la oposición entre preceptos pertenece a un orden jurídico complejo
(los que constan de varios órdenes particulares, cada uno con su ámbito especial
de aplicación y su propia jerarquía). Dentro de cada orden jurídico complejo
existen diversos órdenes parciales, cuya validez procede de la norma que le da
estatus a esos órdenes parciales y limita sus respetivas órdenes de aplicación.
Para García Máynez las leyes o principios lógicos que rigen en general las
relaciones entre el todo y las partes, es decir la lógica formal, pueden ser
aplicadas al derecho, como principios jurídicos
La oposición puede presentarse entre leyes de distinta jerarquía. Entre un
precepto constitucional y una ley ordinaria, entre esta y su reglamento, etc.
Tratándose de conflictos entre leyes de diverso rango hay dos casos:
a). - el de oposición entre preceptos que pertenecen a un orden jurídico simple, y
b) el de colisión entre normas de distinto de órdenes parciales de un orden
jurídico completo.
Son órdenes jurídicos simples los que tiene un solo ámbito espacial de existencia
y una sola estructura jerárquica, damos el calificativo de complejos a los que
constan de varios órdenes particulares.
Cuando el conflicto surge entre leyes de diverso grado, pertenecientes a un orden
jurídico simple suele aplicarse la regla lex prior derogat posteriori, este principio
no es otro que el de razón suficiente según el cual toda norma jurídica ha de
menester para ser válida de un fundamento de validez, habiendo oposición
contradictoria entre los de jerarquía diferente, el de mayor rango es derogatorio
de los que le están subordinados.
El legislador es en todo caso quien estatuye como deben resolverse los
antagonismos. Si la contradicción se da entre una norma constitucional y otra
ordinaria, puede aceptar la aplicación o exigir un procedimiento tendiente a
impedir que la ley inconstitucional sea aplicada al caso concreto, ello equivale a
resolver la pugna en favor de la norma de mayor jerarquía y admitir la invalidez de
la otra.
Hay no una sino varias pirámides de normas, el problema existe en las relaciones
de unas normas con otras.
Ejemplo de este tipo de oposición contradictoria puede surgir entre un precepto
constitucional y una ley ordinaria, o entre una ley y un reglamento. En los
conflictos de leyes de diverso rango, suelen considerarse dos hipótesis:
1) el de oposición entre preceptos que pertenecen a un orden jurídico simple o a
un orden parcial de una estructura normativa más amplia;
2) el de colisión entre normas de distintos órdenes parciales de un orden jurídico
complejo.
Eduardo García, retomando la Teoría General del Derecho y del Estado, de Hans
Kelsen, sostiene que “Cuando el conflicto surge entre leyes de diverso grado,
pertenecientes a un orden jurídico simple o a un solo orden parcial de una
totalidad sistemática suele aplicarse la regla lex priori derogat posteriori. El
fundamento de esta última reside en el principio que condiciona la estructura
piramidal de todo derecho. Este principio no es otro que el de razón suficiente
según el cual toda norma jurídica a menester, para ser válida, de un fundamento
de validez.
Tanto la unidad como la estructura jerárquica de cada orden dependen de su ley
suprema. La norma básica condiciona la unidad de aquél, porque la pertenencia
al mismo deriva de la posibilidad de referir a esa norma los preceptos que lo
integran; y determina su estructura jerárquica, en cuanto fija un conjunto de reglas
para la creación de nuevo derecho, lo que da origen a las diferencias de rango
entre tales preceptos. Precisamente porque la validez de cada uno dimana de la
observancia de ciertos requisitos extrínsecos señalados por otras normas de
grado más alto, y de la ausencia de contradicciones entre ellos, justificase el
aserto de que, habiendo oposición contradictoria entre los de jerarquía diferente,
el de mayor rango es derogatorio de los que están subordinados.
García Maynez continúa en su interpretación diciendo,” …Como la obligatoriedad
de una ley depende de que en su formación hayan quedado cumplidos esos
requisitos, lo mismo que de la ausencia de contradicciones entre ella y las de
grado superior, lógico es declarar que no puede ser válida si se opone a las que
condicionan su existencia. Aun cuando, por regla general, se admite el principio
lex prir derogat posteriori, hay grandes discrepancias en lo que atañe a su
alcance y forma de aplicación. El Legislador es en todo caso quien estatuye cómo
deben resolverse los antagonismos. Si la contradicción se da entre una norma
constitucional y otra ordinaria, puede aceptar la aplicación inmediata de la
mencionada regla o exigir que se siga un procedimiento tendiente a impedir que
la ley inconstitucional sea aplicada al caso concreto; y en esta última hipótesis, es
posible que faculte al juez para sostener la inconstitucionalidad de la ley, o
simplemente le permita amparar al quejoso contra el acto fundado en esa norma
Este problema solo puede resolverse de manera correcta cuando se conocen las
relacio- nes jerárquicas entre la fuente legislativa y consuetudinaria. Tales
relaciones dependen, invariablemente, de lo que estatuya la básica, puede
ocurrir, por ejemplo: que esta conceda la primacía a la fuente legislativa, y solo
permita la aplicación de usos y costumbres en los casos señalados por el
legislador. En tal hipótesis, la costumbre se llama secundaria o delegada, y su
validez depende del reconocimiento expreso de los órganos legisladores.
También puede suceder que los tribunales resuelvan de acuerdo con normas
consuetudinarias, las controversias que les ha sido planteadas, aun cuando no
exista delegación expresa a favor de tales normas. En semejante hipótesis
hablase de reconocimiento tácito, y la costumbre se considera incorporada al
ordenamiento jurídico en vigor. Lo primero que un juez debe preguntarse, cuando
se le pide la aplicación de una costumbre contradictoria opuesta a un texto legal
es, si esa práctica tiene o no carácter jurídico. Una vez resuelto este punto, habrá
de inquirir si se ha decretado la subordinación de la fuente consuetudinaria a la
legislativa, o si cabe sostener que se hallen coordinadas. En los casos en que
tienen igual rango, el problema debe resolverse por aplicación de la regla lex
posterior derogar priori. Pero cuando, como ocurre en nuestra nación, el
legislador expresamente dispone que contra la observancia de las leyes no puede
alegarse desuso, costumbre o práctica en contrario, es obvio que aquella regla no
es aplicable, y que no hay conflicto auténtico, porque, desde el punto de vista
dogmático, la costumbre contraria a la ley es un hecho antijurídico y por tanto,
carece de fuerza normativa, aun cuando los que la practiquen abriguen la firme
convicción de que es fuente de facultades y deberes. Toda contradicción entre
preceptos oriundos de fuentes diversas tendrá que ser resuelta a la luz de pautas
que fije esa suprema norma; y dichas pautas reflejarán en todo caso la
ordenación jerárquica de las distintas fuentes
El principio jurídico de razón suficiente.
El principio de la razón suficiente en la lógica pura afirma que todo juicio, para ser
verdadero, ha menester de una razón suficiente. El principio jurídico de razón
suficiente no es una mera aplicación del anterior. Los principios supremos de la
lógica jurídica aluden también a juicios, pero no a enunciaciones, sino a normas, y
en todo caso afirman o niegan algo de su validez o invalidez. Así como el hecho
de que un juicio pretenda ser verdadero no prueba que realmente lo sea, de que
una exigencia aparezca formulada de manera categórica en modo alguno se
sigue que tenga carácter de norma. La pretensión de validez es inherente a toda
expresión verbal de tipo normativo, del mismo modo que la pretensión de verdad
es esencial a las proposiciones enunciativas, pero, así como estas pueden ser
falsas pese a la pretensión de ser verdaderas que ostenta, las reglas de conducta
normativamente expresadas pueden no ser válidas, aun cuando su pretensión de
validez sea absoluta. El principio jurídico de razón suficiente hace depender la
validez de toda norma de cierto fundamento mas no dice en que consiste este.
Una norma de derecho solo puede ser válida si posee un fundamento bastante;
pero es obvio que tal fundamento no reside en la norma misma, sino en algo que
con ella se relaciona y le sirve de base. Plantea un problema, mas no te resuelve,
ya que para determinar si una norma jurídica es o no válida resulta indispensable
recurrir a un criterio idóneo o, lo que es igual, preguntar si existe o no una razón
que pueda abonar su fuerza obligatoria. Con el principio de que tratamos ocurre
lo propio que con los demás de la lógica jurídica, como el de contradicción o el de
tercero excluido. La aplicación de aquellos principios exige el conocimiento de la
razón capaz de abonar la validez de cada precepto. Este problema es para el
estudioso de la justicia la cuestión fundamental, ya que, mientras no tiene su
clave, le resulta imposible sostener que una regla de comportamiento posee
carácter jurídico.
El principio jurídico de identidad. Se hace referencia, primeramente, al
principio ontológico, para aludir después al de orden lógico. En la ontología formal
el principio se expresa por medio de la fórmula A es A, cuyo sentido consiste en
afirmar la identidad de todo objeto consigo mismo. El principio es aplicable a toda
suerte de objetos, sean de la especie que fueren. En el ámbito jurídico se
enunciaría así:
Todo objeto del conocimiento jurídico es idéntico a sí mismo. Dada su amplitud,
vale no solo para las normas de derecho, sino para los conceptos jurídicos y, en
general, para las distintas formas de la conducta jurídicamente regulada. Lo que
afirma, en cada caso, es la identidad del objeto a que se alude consigo mismo. Su
aplicación al campo jurídico conduciría por tanto a juicios de este tipo: lo que está
jurídicamente prohibido está jurídicamente prohibido, lo que está jurídicamente
permitido está jurídicamente permitido. Estas opciones son evidentes, dando un
giro Husserliano, de expresiones equivalentes, esto es, de juicios que, teniendo
distintas significaciones, apuntas a un mismo objeto, quedaría así: lo que no está
jurídicamente prohibido es lo que está jurídicamente permitido y lo que no está
jurídicamente permitido está jurídicamente prohibido, no se aplicarían a normas
de derecho, sino a la conducta por ellas reguladas y, por tanto, no pertenecen a la
lógica, sino a la ontología jurídica. Formulando las diversas aplicaciones del
correspondiente principio ontológico, no hay ninguna dificultad en desprender de
ellos los principios lógico jurídico que en las mismas descansan. Las
proyecciones de aquel principio, en el campo de la ontológica jurídica, serian así:
1. Lo que está jurídicamente prohibido está jurídicamente prohibido.
2. Lo que está jurídicamente permitido está jurídicamente permitido.
3. Lo que está jurídicamente prohibido está jurídicamente permitido.
4. Lo que no está jurídicamente permitido está jurídicamente prohibido.
A estos enunciados corresponden los siguientes lógicos jurídicos:
1. La norma que prohíbe lo que está jurídicamente prohibido es necesariamente
válida.
2. La norma que permite lo que está jurídicamente permitido es necesariamente
válida.
3. La norma que permite lo que no está jurídicamente prohibido es
necesariamente válida.
4. La norma que prohíbe lo que no está jurídicamente permitido es
necesariamente válida.
Mientras las cuatro primeras se refieren a la conducta jurídicamente regulada, los
cuatro últimos aluden a las normas reguladas de la misma y expresan algo acerca
de su validez. Aquellos corresponden, a la ontología formal del derecho; éstos, a
la lógica jurídica. Por lo que respecta a las distintas formulaciones del principio
lógico jurídico de identidad, es necesario señalar que todas ellas afirman la
validez de las normas basadas en el correspondiente ontológico, mas no dan
ningún criterio para determinar que forman concretas de comportamiento están
jurídicamente permitidas y cuales se hallan jurídicamente vedadas. Por otro lado,
las normas jurídicas regulan la conducta humana mediante prohibiciones y
permisiones. Cuando una de ellas permite a un sujeto la misma conducta
prohibida a ese sujeto, en condiciones iguales, por otra norma, los preceptos se
oponen contradictoriamente, y como ninguno de los datos puede,
concomitantemente, tener validez y carecer de ella, resulta imposible que los
contradictorios sean válidos ambos. Se afirma, la validez del que permite se
podrá sostener la del otro, porque de ser así, el mismo acto se hallaría prohibido y
permitido, sirve, de base al aserto de que dos normas de derecho contradictorio
entre si no pueden ambas ser válidas, siendo este el principio lógico jurídico de
contradicción. Partiendo de los grandes principios de la ontología formal a la que
se ha hecho referencia para poder explicar los lógicos jurídicos es idéntico a sí
mismo, es el principio ontológico jurídico de identidad. Ninguna conducta puede
hallarse, al mismo tiempo, jurídicamente prohibida y jurídicamente permitida es el
principio ontológico jurídico de contradicción. La conducta jurídicamente ordenada
está jurídicamente permitida es el fundamento ontológico del derecho al
cumplimiento del propio deber. Se señala entonces que el principio lógico de
razón suficiente no es por completo un principio lógico, se refiere demasiado
concretamente a la verdad de juicio para que lo sea y el problema de verdad es
gnoseológico y no lógico. La determinación de la validez o invalidez de una norma
de derecho supone el empleo de criterios idóneos, a la luz de los cuales habrá de
examinar si la pretensión que tiene de ser válida es o no justificada. Y así como
de las proposiciones enunciativas se dice que solo son verdaderas cuando
poseen un fundamente bastante, de las normas del derecho cabe afirmar, que
solo son válidas su razón de validez es suficiente. Con este último principio
sucede lo mismo que con los demás de la lógica jurídica, su aplicación a casos
concretos supone el conocimiento de ciertos criterios de validez.
Principio especial de contradicción, o excepciones
El principio de contradicción, en el juicio oral, admite las siguientes excepciones:
a) La lectura o reproducción del registro de prueba anticipada de testigos o perito;
b) Declaraciones de testigos, peritos o imputados prestadas con anterioridad al
juicio oral, cuando las partes acuerden en incorporar mediante lectura, y siempre
que el tribunal lo apruebe, previniendo las partes sobre las consecuencias de su
aceptación, y verificando que su consentimiento sea auténtico.
c) Lectura parcial de registros que contengan declaraciones del acusado o
testigos prestadas en etapa preliminar, cuando fuere necesario para auxiliar su
memoria o demostrar o superar contradicciones, y sólo a fin de solicitar las
declaraciones pertinentes (art. 327 CPP);
d) Lectura parcial del informe pericial cuando fuere necesario para ayudar la
memoria del respectivo perito, para demostrar o superar contradicciones o para
solicitar las aclaraciones pertinentes (art. 327 párrafo segundo CPP),
e) El derecho que tiene el acusado de no contestar a un contrainterrogatorio
(fracción III del artículo 20 de la Constitución Política del país, y 370 párrafo
segundo del CPP), que en su caso le formule el Ministerio Público, a pesar de
haber declarado de viva voz o a través de preguntas formuladas por la defensa,
constituye una excepción al principio de contradicción; sin embargo, la
declaración vertida al no pasar por el tamiz del contradictorio, producirá la falta de
confiabilidad de su versión de los hechos.
Contradicción normativa y criterios de validez
Las contradicciones normativas, también conocidas como antinomias, son
conflictos entre normas que pueden generar anomalías en el sistema
jurídico. Para resolverlas, se utilizan criterios como el jerárquico, el cronológico y
el de especialidad.
Descripción
Antinomia Conflicto entre normas que puede generar anomalías
en el sistema jurídico
Criterios de resolución Jerárquico, cronológico y de especialidad
Conflictos normativos Problemas prácticos que se presentan al aplicar las
normas
Tipos de conflictos Total-total, total-parcial y parcial-parcial
normativos
Las antinomias se pueden generar por la impericia de los creadores de
normas. La contradicción entre normas de un mismo sistema jurídico puede
producir desorden en perjuicio de las personas.
Para resolver un conflicto normativo, se debe atender a la norma de mayor
jerarquía. Por ejemplo, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos
establece su supremacía jerárquica respecto de las demás fuentes del Derecho.
Para resolver un conflicto normativo, debe estarse al principio de que, ante la
contradicción de dos leyes, debe atenderse a la de mayor jerarquía y, en caso de
ser iguales a lo que disponga la ley especial.”
De igual manera citaremos la siguiente jurisprudencia que nos indica que entre
una legislación federal y una local no existe relación de jerarquía o de supra a
subordinación, por lo que no se da un aparente conflicto de leyes, sino que se da
una competencia determinada por la Constitución de nuestro país:
Octava Época, Instancia: Tercera Sala, Fuente: Semanario Judicial de la
Federación
Tomo: VII, Marzo de 1991, Tesis: 3a./J. 10/91, Página: 56
Legislaciones federal y local. Entre ellas no existe relación jerárquica, sino
competencia determinada por la constitución. El artículo 133 de la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos no establece ninguna relación de
jerarquía entre las legislaciones federal y local, sino que, en el caso de una
aparente contradicción entre las legislaciones mencionadas, ésta se debe
resolver atendiendo a qué órgano es competente para expedir esa ley de acuerdo
con el sistema de competencia que la norma fundamental establece en su
artículo 124. Esta interpretación se refuerza con los artículos 16 y 103 de la
propia Constitución: el primero al señalar que la actuación por autoridad
competente es una garantía individual, y el segundo, al establecer la procedencia
del juicio de amparo si la autoridad local o federal actúa más allá de su
competencia constitucional.
Bibliografía y
Web Bibliografía
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(Definición, estructura, ejemplos y clasificación) Judgment (Definition, structure,
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Guillermo García Murillo
chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://
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