CREER
Estructura:
Introducción (Dinámica de la cruz de papel)
Abrir el paso
Discernimiento del paso
Canción (La mano de Dios)
Discernimiento de la canción
Oración y Biblia
Lectura Mt 13 1-23 (Parábola del sembrador)
Dinámica de la Parábola
Discernimiento final
Introducción
Antes de abrir nuestro siguiente paso les voy a contar una historia, y es que esta se trata de un hombre que era
muy rico pero no creía en Dios, tenía muchas posiciones pero sin embargo sentía un vacío muy grande en su
corazón y quería encontrar la verdadera felicidad. Pensó que para poder encontrarla y llenar ese vacío lo que
necesitaría era un yate (hago el yate) en donde viajó a las mejores islas del mundo y navegó por diferentes
mares, pero al cabo de un tiempo se dio cuenta de que ese vacío seguía estando allí y que no había una felicidad
verdadera, entonces pensó que a lo mejor y lo que necesitaba era algo más estable y seguro como una mansión
(doblo la hoja y hago la casa) así que la compró. En ella hizo las mejores rumbas y disfrutó, pero cuando estas
acababan seguía sintiendo ese vacío y otra vez se dio cuenta de que esa no era la felicidad que estaba buscando,
así que pensó que a lo mejor y por tanto encierro lo que necesitaba era volar y empezó a hacer búsqueda de un
avión (hace el avión mientras habla), un avión que tuviera el mejor motor y las mejores alas (Hace las alas)
porque este tenía que ser especial ya que en él sí iba a encontrar esa felicidad que tanto anhelaba, en fin, lo
compró y viajó por un tiempo a las mejores ciudades y países de todo el mundo y disfrutó muchísimo. Pero un
resulta que un día este señor tuvo un accidente, y es que mientras viajaban sobre una selva tropical el avión se
estrelló, y es que tan grande fue el impacto que sus alas se rompieron (rompe las alas y las tira) y se disolvieron
por toda la selva. Tanto el piloto como el señor quedaron gravemente heridos, y entonces el señor se puso a
pensar en todas esas cosas que había comprado para llenar ese vacío y encontrar esa felicidad y ninguna de ellas
le sirvieron, de hecho, una de esas cosas lo llevó al borde de la muerte, y fue ahí donde se dio cuenta de que
ninguna de esas cosas podrían llenar ese vacío en su corazón y el único que podría llenarlo era aquel hombre
clavado en una cruz (Abre el papel y está la cruz) fue ahí donde creyó y supo que la verdadera felicidad se
encontraba al lado de Jesús. Y es que muchachos, podemos tener todo lo que queramos, pero no podemos ser
completamente felices si no creemos en Dios, y es que precisamente de CREER se trata nuestro noveno paso del
fin de semana…
(Destapa el paso)
Creer es dar aprobación a las verdades reveladas por Dios sin hacer caso a lo que diga la ciencia, pero para que
nosotros podamos creer, necesitamos tener Fé, y tener Fé es creer sin la necesidad de ver o tocar nada, y qué
mayor prueba de Fé que la Virgen María ya que ella siguió teniendo esa confianza extrema hacia Dios a pesar de
ver sufrir a su hijo Jesús quien fue entregó su vida por nosotros. Sin embargo, tal y como se mencionó en el
principio, estamos muy ocupados pensando en el “hacer” y el “tener” y esto muchas veces resulta en la pérdida
de una relación personal y directa con Dios, causando que poco a poco vayamos perdiendo esa Fé hacia él y nos
empecemos a dejar llevar por esas falsas creencias que nos han ido envolviendo. Pues empezamos a creer con
una creencia intelectual, que es cuando creemos en Dios simplemente porque desde niños nos lo han inculcado,
pero no lo hacemos de corazón. Empezamos a creer con una creencia intelectual, que es cuando pensamos que
teniendo los mejores lujos, teniendo las mejores cosas no necesitamos de Dios para ser felices. Y esto muchas
veces nos conlleva a creer en falsos dioses, falsos dioses como aquel “dios bombero” ese Dios que lo buscamos
solamente cuando necesitamos un favor o tenemos algún problema, ya sea una crisis familiar o personal, o
simplemente cuando vamos a un exámen y no estudiamos, o cuando necesitamos el permiso de nuestros padres
para poder salir con nuestros amigos, porque es ahí cuando lo buscamos, pero en ningún momento se nos pasa
por la mente por lo menos agradecerle de habernos sacado de esa. Pero también llegamos a creer en un “dios
astral” cuando le empezamos a hacer caso y a creer en cosas como el horóscopo del día, los signos del zodiaco,
la lectura de las cartas, la lectura de las manos, el número o el color de la suerte, sabiendo que esto simplemente
nos estanca y no nos lleva a nada más que la mentira. Por último, también llegamos a creer en un “dios
castigador” ese dios que lo vemos como que todo lo malo que nos pasa es por culpa de él, pensamos que
tenemos problemas y que nuestra vida está como está porque Dios no nos ama y nos condena, cuando no es así
muchachos, porque la única manera de solucionar esos problemas o por lo menos aprender a lidiar con ellos, es
acudiendo a ese Dios verdadero que es la Santísima Trinidad, esa Santísima Trinidad que está formada por 3
divinas personas: aquella 1ra persona que es el Dios Padre, que fue quien nos creó y nos amó tanto que entregó a
su único hijo Jesús para salvarnos; pues ese único hijo Jesús es la 2da persona, el Dios Salvador, que es quien
nos escucha y perdona a pesar de que lo olvidemos, de que no lo tengamos en cuenta, a pesar de preferir otras
cosas antes que Él, porque es un Dios misericordioso muchachos, y nos perdona a pesar de todo. Y por último
pero no menos importante también está aquella 3ra persona que es el Espiritu Santo, el Dios Sanador, esa fuente
de luz, defensor y consolador de cada de cada uno de nosotros que nos acompaña a lo largo de nuestras vidas
regalándonos cada uno de sus dones, formando así, estas 3 divinas personas un solo Dios único, verdadero y
misericordioso, pero para que me entiendan mejor les pido que cierren sus ojos, adopten una posición cómoda y
escuchen con atención la letra de la siguiente canción…
(Se coloca la canción hasta la mitad)
Pueden abrir sus ojos, y es que como dice la canción, siempre está esa mano de Dios que nos ayuda, que nos
atiende, que nos levanta en esos momentos de dificultad y lo único que nos pide es que podamos confiar en Él,
que lo podamos escuchar y que nos dejemos guiar por Él. Muchachos, una vez que creamos en Él es importante
que tengamos en cuenta que Dios, es un Dios de amor y misericordia que no busca condenarnos ni castigarnos,
por el contrario, espera a que nos arrepintamos de nuestros pecados cuando nos equivoquemos; muchas personas
se alejan de Dios porque creen que Él no los persona y los condena, cuando no es así, solo que nosotros debemos
buscarlo y comunicarnos con Él y qué mejor manera de empezar a comunicarnos con ese Dios verdadero que
está ahí siempre para nosotros que por medio de la Oración. La oración no es más que una conversación íntima
entre Dios y nosotros, en donde le podemos pedir, dar gracias, hablarle sobre nosotros o de algo que nos haya
pasado sin ningún problema. Muchachos, es importante que tengamos en cuenta que Orar y Rezar no es lo
mismo, ya que rezar significa decir una oración ya determinada, es decir ya estructurada como el “Padre
nuestro”, el “Avemaría” etc, mientras que orar significa tener una conversación más intima o personal con Dios
ya que las palabras salen de nuestro propio corazón. La oración es como una línea telefónica entre Dios y
nosotros, pero a diferencia de una cualquiera, es una línea que estará disponible a cada segundo del día y nunca
va a estar ocupada o fuera de servicio. Podemos empezar simplemente contándole algún detalle de lo que nos
pasó en el día o dándole gracias por todas esas cosas maravillosas que nos ha regalado. Si no sabemos orar,
también le podemos pedir a Dios que nos enseñe a Orar y de alguna u otra manera también estamos teniendo
algún tipo de conversación con Él. Si hemos perdido a Dios o queremos fortalecer aún más nuestra relación con
él también podemos y debemos buscarlo allí, donde El se revela a sí mismo, y esto es en la Sagrada Biblia que
contiene la palabra de Dios. La Biblia es un espejo en el cuál podemos vernos, por medio de ella el Señor nos
dirige e ilumina personalmente, no hay duda a través de la palabra de Dios y una muestra muy clara de ello lo
tenemos en uno de los pasajes bíblicos llamado “La Parábola del Sembrador” el cuál está ubicado en Mateo 13,
1-23. Sus animadores les estarán haciendo entrega de esta Parábola en donde yo la voy a leer en voz alta y
ustedes me van a seguir con la me pero para esto les pido que se levanten de sus asientos debido a que es un
evangelio.
(Espera a que se levanten y empieza la lectura)
Pueden volver a sentarse. Y es que como dice en la Parábola podemos tener diferentes actitudes en cuanto a la
palabra de Dios dependiendo de si somos abiertos o no a ella…
(Se realiza la dinámica)
1ra persona: Yo me identifico con la semilla que cayó a la Orilla del camino, porque oigo la palabra de Dios mas
no la escucho con atención.
2da persona: Yo me identifico con la semilla que cayó en terreno pedregoso, porque escucho la palabra de Dios,
la medito pero no la pongo en práctica.
3ra persona: Diría que mi semilla cae entre espinos, porque escucho y medito la palabra de Dios pero mis
preocupaciones personales como mis estudios y el trabajo son más importantes y le resto importancia a la
palabra de Dios.
4ta persona: Yo me identifico con la semilla que cae en tierra buena. Porque escucho, medito y pongo en practica
la palabra de Dios.
No poder identificarse con la semilla que cae en los tres primeros tipos de terreno es un poco difícil porque no le
damos verdadera importancia a la Palabra de Dios. Sin embargo, no es imposible llegar a identificarse con
aquella semilla que cae en tierra buena y para poder hacerlo debemos empezar a leer la biblia sin esperar a que
alguien nos diga o que otra persona también lo haga, sino hacerlo por nuestra propia cuenta y abriendo nuestro
corazón a lo que Dios nos quiere decir por medio de ella. Si no logramos comprender el mensaje que nos quiere
dar, también podemos recurrir a nuestro asesor espiritual o de alguna iglesia cercana y ellos nos aclararán esas
dudas que tengamos. Ellos han estudiado muchísimo la Biblia, y probablemente en un principio se hayan hecho
ellos mismos esas preguntas. Una vez que creamos en él es importante que tengamos en cuenta el sacrificio que
hizo por nosotros, dar la vida en una cruz para nuestra salvación y el perdón de nuestros pecados solamente lo
hizo Él, porque nos ama infinitamente. Realizar los sacramentos y confesarnos frecuentemente para estar en
gracia y el E.S pueda habitar en nosotros es otra de las cosas que nos ayudan a estar en mejor relación con Dios.
Asistamos y vivamos la misa para estar en mejor entorno y entender más su palabra.
Ahora, que ya tenemos distintas herramientas para buscar a Dios y tener una mejor relación con Él, es hora que
las empecemos a poner en práctica para que poco a poco nos podamos ir identificando con esa semilla que cayó
en Tierra buena, que lleguemos a ser esas personas que no nos aburre leer la biblia, ir a misa y estar en constante
oración con Él, y que al momento de leer la biblia también la meditemos, la pongamos en práctica y la llevemos
a conocer a las demás personas…