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El Despido Injustificado

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Trabajo integrador individual (N° 3): Trabajo de investigación:

“LA SUSPENSIÓN PERFECTA DE LABORES”

“EL DESPIDO INJUSTIFICADO: EL DAÑO MORAL Y


EXTRAPATRIMONIAL”

En cuanto a un despido injustificado es cuando un empleador termina la


relación laboral de un trabajador sin una causa válida o legítima. El daño
moral es un tipo de lesión o menoscabo a un interés legítimo o derecho
subjetivo de carácter extrapatrimonial.

En el caso de un despido injustificado, la empresa paga al trabajador una


indemnización. En cuanto al daño moral, el juez es quien determina la
cantidad económica que debe compensarse a la persona que lo haya sufrido.

El daño moral es el sufrimiento psíquico o espiritual que puede causar una


conducta, actividad o resultado. Puede ser subjetivo, cuando lo sufre
directamente el sujeto, o afectivo, cuando se lesiona la relación afectiva con
bienes o animales.

El daño moral es indemnizable, según lo establece el Código Civil, no


olvidemos que un trabajador víctima de un despido arbitrario y que es
posteriormente repuesto mediante una Acción de Amparo, recurra al Juez
Laboral a fin de solicitar que su empleador le pague una Indemnización por
Daño Moral, alegando una afectación a sus sentimientos al haber quedado
en una situación desempleo de manera injustificada 1.

Si bien se originan en el marco de una relación laboral y son tramitadas


conforme a las reglas del proceso laboral, tienen como sustento las normas

1Conforme a lo dispuesto en el artículo 34° del Decreto Supremo Nº


003-97-TR, existen dos tipos de despido arbitrario: el que es
arbitrario porque no se ha expresado causa alguna (ad nutum o
incausado) y el que es arbitrario porque habiéndose alegado causa
justa, ésta no ha podido ser demostrada judicialmente.

TOYAMA, Jorge y Alfonso HIGA. 2013, “Las demandas de pago de


indemnizaciones por daños y perjuicios derivados de un despido”,
Soluciones Laborales, Lima, 2013, No. 68, pp. 15.
del Código Civil que regulan el pago de indemnizaciones en casos de daños
y perjuicios por inejecución de obligaciones, razón por la cual, los casos son
resueltos en función al análisis de los elementos de la responsabilidad civil
(comportamiento dañoso, nexo causal, consecuencia dañosa, factores de
atribución). Con relación a este tema, los Jueces Laborales, al momento de
resolver este tipo de controversias, son recurrentes en concluir que el despido
arbitrario “per se” tiene implicancias y repercusiones negativas de índole
personal, familiar y social para el trabajador; y en virtud a ello, se considera
que le corresponde ser indemnizado por el concepto de Daño Moral.

Precisamente este criterio de considerar la existencia de un daño moral


indemnizable por el solo hecho de haberse configurado un despido arbitrario,
sin analizar las circunstancias particulares del despido y sin exigirse la
acreditación del daño invocado, lo que resulta cuestionable y motiva efectuar
un repaso de las reglas de la responsabilidad civil y su aplicación en el ámbito
laboral para establecer el derecho a ser indemnizado como consecuencia de
un cese irregular.

Es por ello nuestro ordenamiento jurídico laboral establece que los


trabajadores víctimas de un despido arbitrario1 tienen derecho al pago de una
indemnización como reparación por los daños ocasionados al haber sido
colocados en una situación desempleo.

Los artículos 34 y 38 del Decreto Supremo No. 003-97-TR, TUO del Decreto
Legislativo Nº 728, Ley de Productividad y Competitividad Laboral (en
adelante LPCL), establecen que frente a un despido arbitrario le corresponde
al trabajador el pago de una indemnización “como única reparación” por los
perjuicios ocasionados. Se trata de una indemnización tarifada equivalente a
una remuneración y media ordinaria mensual por cada año completo de
servicios, con un máximo de doce (12) remuneraciones.

Para un importante sector de nuestra doctrina, esta indemnización por


despido arbitrario o indemnización tarifada regulada en la LPCL tiene por
finalidad reparar, de manera integral, todos los daños y perjuicios sufridos por
el trabajador victima un despido arbitrario. Al respecto, Jorge Toyama señala
que esta norma es clara al señalar que dicha indemnización cubre todos los
perjuicios derivados de la perdida de trabajo. De igual manera, Blancas
Bustamante refiere que dicha indemnización constituye una: “(…) reparación
del daño ocasionado al trabajador por la disolución del contrato, que al privar
a este de su fuente de trabajo le acarrea perjuicio de orden económico, moral
y psíquico”.

De igual manera, nuestra jurisprudencia ratificó la cobertura integral de la


indemnización por despido arbitrario, tal como se observa en la Casación No.
399-99 donde se estableció lo siguiente: “Todo despido injustificado trae
consigo un daño a la persona que lo padece, por cuanto de un momento a
otro, en forma intempestiva, el trabajador deja de percibir su remuneración,
razón por la que nuestra legislación laboral ha establecido una tarifa
indemnizatoria equivalente a sueldo y medio por un año de servicio, con un
tope máximo de remuneraciones. Este sistema tarifario es interpretado por la
doctrina tradicional, como aquella que cubre la totalidad de los daños
patrimoniales y extrapatrimoniales que se consiga directamente o
indirectamente por la resolución del contrato.” En ese orden de ideas, “a
priori” la existencia de una indemnización prevista por nuestro ordenamiento
jurídico laboral para reparar cualquier tipo de daño sufrido por el trabajador
frente a un despido ilícito, conllevaría a que este no pueda reclamar el pago
de otro tipo de indemnizaciones.

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