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Apariencias

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Apariencias By vantbleu (Adaptación WangXian)

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Explicit
Archive Warning: Creator Chose Not To Use Archive Warnings
Category: M/M
Fandom: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù
Relationships: Lan Zhan | Lan Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian, Jiang Cheng | Jiang
Wanyin/Nie Huaisang
Characters: Lan Zhan | Lan Wangji, Wei Ying | Wei Wuxian, Nie Huaisang, Jiang
Cheng | Jiang Wanyin
Additional Tags: Alternate Universe - Modern Setting, Adaptation, Strangers to Lovers,
Boys' Love, Anal Sex, Oral Sex, Masturbation, Gay Sex, Rough Sex,
Alternate Universe - College/University, Age Difference, Top Lan Zhan |
Lan Wangji/Bottom Wei Ying | Wei Wuxian, Orgasm Delay/Denial
Language: Español
Stats: Published: 2022-02-10 Completed: 2022-02-28 Words: 12,971 Chapters:
3/3
Apariencias By vantbleu (Adaptación WangXian)
by VicoMejia (VicoMejia733)

Summary

Lan Zhan es dulce y adorable, pero no sumiso.

Wei Ying es altanero y arrogante, pero no dominante

ADAPTACIÓN AUTORIZADA

Historia escrita por @vantbleu , obra original KookTae ❤️


✨ Disclaimer✨
Los personajes no me pertenecen son propiedad de MXTX 💙

💣
💣
A Lan Zhan le gustan los objetos lindos y delicados, le encanta vestir chalecos amplios y de
colores pasteles, y por encima de todo, ama a su novio Wei Ying.

Pero lo que de verdad adora, es llegar a la privacidad de su departamento y tener a Wei Ying
bajo su cuerpo para acariciarlo y hacerlo llenar de sonidos exquisitos todos los rincones, y en
particular, hacerlo rogar por entrar en él.

—¿Qué dirían, A-Ying? —Lan Zhan susurró sobre su oreja, sus dedos muy dentro del cuerpo
del mayor, el pelinegro temblando sobre la alfombra, lleno de sudor y marcas rojizas
alrededor de su cuello, los dedos en su interior tocando el punto exacto que hacía reaccionar
todas sus terminaciones nerviosas—. ¿Qué dirían si te vieran así, bebé? —retiró sus dedos,
conectando su mirada oscurecida con la desesperada de Wei Ying—. ¿Qué dirían si te vieran
todo destrozado y necesitado por el pequeño e inofensivo chico de primer año que todos
adoran?
Único

—L-Lan Zhan, det-tente.

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando el castaño sopló en la humedad de su cuello, Wei


Ying estaba acorralado contra el espejo de los vestidores de la universidad, un gemido fuerte
salió de sus labios cuando Lan Zhan recorrió con su lengua a lo largo de su espalda desnuda.

—¿Por qué debería? —Lan Zhan se alejó un momento para retirar su propio suéter celeste
pastel, Wei Ying vió a través del espejo el cuerpo trabajado de su novio, haciéndolo jadear de
anticipación—. Hoy vi como tú y tu grupito de amigos se burlaban de mi ropa.

—Lan Er-gege~ —Wei Ying gimió cuando Lan Zhan bajó sus jeans negros y metió la mano
dentro de su ropa interior—. Es que tu chaleco tiene conejitos.

Lan Zhan sonrió de lado, apretando el miembro duro de su mayor y escuchando con
diversión el gimoteo adolorido.

—Que idiotas ¿um? burlándose del chico que todos adoran —el menor bajó la ropa interior
de su novio, comenzando un lento vaivén sobre la erección ya goteante, y con la otra mano
cubrió la boca de Wei Ying—. Aunque ¿Qué se puede esperar de ustedes? Queriendo
mantener las apariencias a todo lugar, aún cuando he visto a uno que otro mirándome con
anhelo.

El pelinegro se encontró con los ojos oscurecidos del menor a través del espejo, Lan Zhan se
veía totalmente diferente a su habitual forma de ser. El Lan Zhan que todos conocían y tenían
sobre un pedestal era totalmente dulce y amable, lucía indefenso en suéteres enormes que
ocultaban sus manos y que sonreía con inocencia cuando salía al patio entre recesos.

El Lan Zhan que ahora presenciaba era descuidado y dominante, su abdomen marcado y
brazos fuertes eran una burla al suéter de conejitos que yacía en el suelo, y su mandíbula
apretada y ojos oscuros hacían temblar sus piernas.

—Hoy has sido un mal chico, A-Ying —Wei Ying cerró los ojos en placer cuando Lan Zhan
presionó sobre la punta rojiza, el gemido sonando en su garganta al tener su boca cubierta—.
Ruégame, Wei Ying.

Lan Zhan dejó su boca libre, bajando la mano hasta sus pezones duros, a la vez que
comenzaba a marcar el cuello del mayor. Wei Ying gimió fuerte cuando Lan Zhan empujó
sus caderas hacia adelante, desesperado ante el tortuoso movimiento sobre su erección.

—Lan Zhan, p-por favor —jadeó mirándolo a través del espejo, extasiado de verlo tan
imponente detrás suyo, y a él mismo todo destrozado y desnudo, sus labios rojizos de tanto
morderlos y ojos totalmente brillantes de lujuria—. Por favor ¡ngh! Er-gege, por favor.
Sintió la fuerte aspiración de Lan Zhan, el castaño encontraba increíblemente caliente que
Wei Ying lo tratara de Gege, aún cuando era menor por dos años.

—¿Qué quieres, bebé? ¿Qué quieres que haga?

—¡Lo que sea! —chilló desesperado—. Lo que Er-gege decida.

Y Lan Zhan sintió la poca cordura que le quedaba comenzar a abandonarlo cuando escuchó a
Wei Ying tan dispuesto y desesperado. Pero se separó del pelinegro abruptamente cuando el
timbre que indicaba el término del receso resonó por todos lados.

—Que pena —Lan Zhan sonrió socarronamente, recogiendo su suéter y poniéndoselo—.


Tendrás que encargarte tú solito de eso.

Y revolviendo su propio cabello para que cayera desordenadamente sobre su frente, volvió a
su actitud completamente adorable, besando cortamente sus labios antes de salir de los
vestidores.

Luego de unos segundos en que solo su respiración errática se escuchaba en el lugar, Wei
Ying se encontró con sus propios ojos brillantes en el espejo, recorrió su cuerpo sudoroso
hasta llegar a ver su erección y lloriquear de frustración. Odiaba que Lan Zhan hiciera eso.

—Mocoso insolente —murmuró enojado, dirigiéndose al sector de las duchas para darse un
baño de agua fría, cuestionándose el día que dejó comenzar toda esa locura.

Su relación con Lan Zhan comenzó hace unos cuantos meses, de una manera bastante
extraña. Wei Ying es el típico chico de apariencia dura, y aunque suele vestir de negro, las
camisas costosas y de diseños extravagantes y coloridos dominan su guardarropa, su
chaqueta de cuero -regalo preciado de su mejor amigo- siendo un infaltable en su ouffit.

No es que Wei Ying fuese una mala persona -no del todo, al menos- solo es demasiado serio
y no suele mostrar interés en muchas cosas. Su círculo de amigos es bastante reducido, tenía
que admitir que eran idiotas algunas veces, gustaban burlarse de la gente y hacer desórdenes
en los que Wei Ying participaba algunas veces. Pero hacían su día agradable.

La reputación del pelinegro se creó a partir de rumores, la gente empezó a especular sobre él
y su nulo interés en ser amable, demostrando su disgusto por la gente abiertamente,
ganándose una fama de chico malo sin siquiera intentarlo, aunque no es que le importara de
todos modos, sobretodo si así podía mantener a la gente fastidiosa fuera de su vista.

La primera vez que escuchó sobre Lan Zhan fue en los pasillos de su facultad, esperaba a un
profesor para aclarar unas dudas sobre un proyecto cuando escuchó a un par de chicas chillar.
Wei Ying bufó irritado y bastó una mirada para que las chicas bajaran la voz, pero siguieron
hablándose y señalando "disimuladamente" hacia el final del pasillo, dónde solo pudo ver la
espalda de un chico vestido de jeans blancos y una chaqueta amarillo pastel. Wei Ying no
pudo evitar rodar los ojos cuando vio los colgantes de conejitos por todos lados en la mochila
rosa claro que traía. Le pareció estúpidamente infantil.
La segunda vez lo vio de frente, Wei Ying estaba en el patio principal de la universidad,
sentado en el pasto con un cigarrillo en su mano y revisando su celular cuando escuchó a un
par de chicos emocionarse por algo a su lado, vio entonces en la entrada al chico de la otra
vez, a juzgar por su ridícula mochila. Esta vez traía unos pantalones cortos hasta la rodilla y
un suéter dos tallas mas grande de un color rosa un poco mas oscuro que su mochila, y para
la gracia de Wei Ying, tenía estampado de corazones blancos. Totalmente ridículo.

Sin embargo, dio un vistazo a su alrededor y pudo ver a un montón de estudiantes mirando
totalmente embobados hacía el chico, y a este soltando risitas avergonzadas y saludando a
todo el mundo con tiernas sonrisas que lo hacían parecer más joven de lo que era. Wei Ying
frunció el ceño cuando pasó frente suyo, pero no se perdió el leve cambio en el rostro del
chico cuando sus miradas se encontraron, los ojos brillantes de inocencia se opacaron cuando
el chico lo miró de pies a cabeza de una manera bastante sugerente, haciendo a Wei Ying
sentirse inesperadamente cohibido. Solo fueron unos segundos que pusieron de cabeza su
mundo, en shock por su propia reacción.

La tercera vez que escuchó sobre él, fue durante el almuerzo, compartía una mesa con sus
amigos cuando por las puertas del comedor ingresó el famoso chico, jugueteando con las
mangas de un suéter celeste pastel, con las mejillas rojas por la atención y la imborrable
sonrisa adorable. Escuchó a sus amigos burlarse del castaño y fue cuando descubrió su
nombre.

Fue la cuarta vez cuando empezó el caos. En plena época de exámenes, Wei Ying dio una
visita necesaria a la biblioteca en busca de ayuda para un exámen particularmente difícil,
recorrió los pasillos buscando el libro que lo ayudaría hasta que se topó con Lan Zhan
tratando de sacar uno demasiado alto en el estante. Traía puesta una amplia camisa celeste
con un lazo blanco en el cuello y cintas colgando por las mangas, Wei Ying rodó los ojos y
estuvo a punto de pasar de largo hasta que vio que la sección que necesitaba se encontraba en
la estantería detrás del chico. Suspiró y avanzó hasta allá, ignorando al castaño que soltaba
pequeños quejidos por el esfuerzo, no iba a ayudarlo, se dio cuenta de que tenían la misma
altura así que no serviría de nada que lo intentara. En cambio, se agachó para sacar lo que
necesitaba y marcharse pronto de allí.

Hasta que sintió un golpe en su cabeza.

—¡Ay, lo siento mucho! —escuchó, y vio al chico mirarlo totalmente sorprendido.

Lan Zhan había logrado sacar de a poco el libro que quería con ayuda de un lápiz, hasta que
en el último intento, tiró con demasiada fuerza provocando que saliera volando por encima de
su cabeza y directo al pelinegro.

Wei Ying lo miró con molestia, totalmente irritado por el golpe, y se levantó recogiendo el
libro que lo había golpeado para estamparlo en el pecho de Lan Zhan y salir de allí con su
propio libro sin decir ninguna palabra.

Lan Zhan quedó un poco descolocado pero una sonrisa se dibujó en sus labios.

Ese chico llamaba demasiado su atención, conocía solo lo que se hablaba en los pasillos
sobre él, pero su presencia le hacía sentir diferente, activaba un interruptor que lo hacía actuar
desinhibido.

Como si fuese una persona distinta.

No es que el sea completamente inocente, tiene 20 años, sería ridículo, pero nunca fue capaz
de traer a la luz esa parte oculta de su ser.

Hasta ahora.

Así que con determinación salió de la biblioteca en busca del chico pelinegro, lo vio doblar
por uno de los pasillos de la facultad y se detuvo para respirar profundo y armarse de valor.

—¡Hey! —chilló detrás suyo, pero el pelinegro fingió no escucharlo—. ¡Espera!

Lan Zhan corrió un poco más rápido hasta alcanzarlo y sujetar la manga de su chaqueta de
cuero.

De inmediato, el pelinegro se volteó dispuesto a decirle un par de cosas al molesto chiquillo


ese.

—¿Que quieres? —preguntó bruscamente.

—Yo s-solo quería pedir perdón —Lan Zhan tiro de las mangas de su camisa celeste de
manera nerviosa—. P-Podría invit-

—No —Wei Ying lo cortó, el puchero en los labios del chico solo lo irritó más—. Acepto tus
disculpas pero eso es todo, ahora largo.

Intentó seguir su camino pero fue detenido nuevamente por una mano en su muñeca.

—Hey~ estás siendo grosero —Wei Ying miró de nuevo al chico de manera sorprendida, la
voz suave y con cierto toque infantil de hace unos minutos había desaparecido y ahora el
castaño frente a él sonreía de manera coqueta y con ojos firmes y oscuros, muy diferente a los
ojitos de bambi de hace, literalmente, un minuto atrás—. Eso no me gusta, A-Ying.

«¿A-Ying?»

Wei Ying se quedó sin habla cuando fue tirado de la muñeca y acorralado contra la pared del
desolado pasillo. Lan Zhan sabía su nombre, aunque no era raro sabiendo que el pelinegro era
bastante popular, aún así se sintió totalmente sorprendido de que el chico tierno desapareciera
tan repentinamente.

Así de cerca como estaban, Wei Ying pudo apreciar una pequeña cicatriz en uno de sus
pómulos, así como del lunar bajo sus labios, era... increíblemente atractivo.

—¿Se... Se puede saber que demonios estás haciendo? —balbuceó, un poco incómodo por la
situación.
—uhm, ya lo verás —respondió coqueto.

Después de eso, Lan Zhan acercó su rostro al de Wei Ying, el pelinegro sintiéndose cohibido
e hipnotizado por la mirada oscurecida del no tan adorable chico. El castaño posó sus labios
en la mandíbula de Wei Ying y este jadeó sorprendido por la sensación placentera que lo
recorrió por completo.

—B-Basta —dijo, tratando de escapar pero sin éxito, su cuerpo negándose a cooperar.

Lan Zhan bajó por su cuello y tironeó de la camisa en tonalidades rojas que traía el pelinegro
para dejar a la vista sus clavículas, y relamiéndose los labios, se encargó de besar y lamer por
toda la zona. Wei Ying no pudo detener el gemido que escapó de sus labios cuando sintió al
castaño succionar muy fuerte.

Eso definitivamente dejaría una marca.

—Mira, A-Ying, una bonita mancha morada. —Lan Zhan confirmó, sonriendo al ver la
mirada asesina del pelinegro.

Y cuando tuvo la intención de acercarse para finalmente devorar los labios del pelinegro,
escucharon pasos acercándose. Wei Ying sintió el suspiro de Lan Zhan sobre su boca antes de
que este se separara, acomodara su ropa y la del pelinegro, para alejarse unos cuantos pasos y
sonreírle inocentemente justo cuando unos cuantos estudiantes aparecieron por el final del
pasillo.

—Hola, Lan Er-Gongzi —saludó uno de ellos, Lan Zhan compartía unas cuantas clases con
él—. ¿Que haces aún por aquí?

—¡Hola, Xiong! —el pelinegro miró al chico castaño sonreír amablemente, casi dando
saltitos en su lugar—. Necesitaba un libro pero no lo alcanzaba —hizo un puchero y Wei
Ying pudo ver las miradas enternecidas en los estudiantes, causando un revoltijo
desagradable en su estómago—. Pero sin querer terminé golpeando a A-Ying Gege y quise
invitarle algo a modo de disculpa pero no quiere aceptar.

Wei Ying miró casi con la boca abierta la interacción de los menores, no podía creer que el
chico que ahora mismo mostraba un puchero y arrugaba el borde de su camisa con lágrimas
en los ojos fuese la misma persona que hace momentos lo tenía sujeto contra una pared y
miraba con ojos oscuros y hambrientos.

—No es de esperar ¿Has escuchado lo que dicen de él? —el chico bajó la voz, pero aún así
fue escuchado por Wei Ying, quien recuperó la compostura y cruzó los brazos sobre su pecho
alzando una ceja en dirección al compañero de Lan Zhan—. ¿Lo ves? Da miedo —y luego
susurró—: Ten cuidado ¿si?

Y bueno, Wei Ying llegó al límite de su paciencia.

—No tengo tiempo para escucharlos cuchichear sobre mi persona y mi "mala reputación" —
el pelinegro hizo comillas con sus dedos, nuevamente fastidiado por ser tratado como un
delincuente, como si ser poco sociable fuera suficiente motivo para serlo.
Sin embargo, al llegar a su casa y desnudarse frente al espejo, no pudo evitar el leve temblor
placentero que lo recorrió al delinear con sus dedos la marca oscura que adornaba un lado de
su clavícula izquierda, muy cerca del hombro. Así como tampoco pudo escapar de los ojos
color chocolate oscurecidos y brillantes que lo acosaron entre sueños.

Y en ese momento, Wei Ying no supo quién de los dos realmente debía tener cuidado.

. 🔥.

Luego de ese extraño encuentro, Wei Ying se dedicó a evitar cualquier tipo de posible
interacción con Lan Zhan, no era que le tuviera miedo, simplemente su mirada lo hacía sentir
raro, y no le gustaba la respuesta de su cuerpo a esos ojos cautivantes.

Lo peor de todo es que no entendía como ese ser lleno de ternura que se paseaba tímidamente
por los pasillos fuese el mismo hombre provocador que le lanzaba miradas insinuantes
cuando sus ojos se encontraban.

Lo odiaba.

Pero aún así no se dio cuenta cuando, unas semanas después, fue arrastrado de súbito dentro
de un salón vacío y acorralado contra una mesa para ser besado como nunca jamás en su
vida.

Lan Zhan a penas lo dejó quejarse, devorando sus labios sin oportunidad de respirar, los dos
ahogándose en la densa nubosidad excitante que los envolvía. Wei Ying jadeó cuando fue
levantado y sentado sobre el escritorio, gimiendo sobre los labios contrarios al sentir las
manos de Lan Zhan tirar lejos la chaqueta y retirar de manera brusca su camisa abotonada
perfectamente fajada dentro de los jeans oscuros, quejándose al escuchar algunos botones
caer al suelo y lloriqueando al sentir las manos contrarias recorrer su anatomía.

Wei Ying no pudo pensar en nada más, Lan Zhan había logrado desarmarlo por completo,
como si sus ojos al mirarlo controlaran su cuerpo para hacerlo vulnerable, como si sus labios
fueran una droga que lograba adormecerlo y entorpecer sus pensamientos y reacciones.
Y entonces, cuando se encontró desnudo sobre el escritorio de un salón de clases vacío y
oscuro, sintiendo un cuerpo caliente y fuerte arremeter tan profundo en su interior una y otra
vez, una y otra vez, sin descanso ni delicadeza, con el ambiente febril siendo llenado de
jadeos, gemidos y gruñidos.

Cuando al caer su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados viendo múltiples y preciosos puntos
de luz bajo sus párpados, cuando sintió su clímax llegar de manera arrasadora al mismo
tiempo que sentía su interior ser llenado de espesa calidez.

Fue mientras los espamos de su orgasmo aún recorrían su cuerpo y su frente se apoyó en el
hombro contrario en busca de recuperar el aire, cuando sus ojos cansados se abrieron y vieron
en el suelo ese chaleco rosa pastel con un conejito sonriente devolviéndole la mirada.

Entonces se dio cuenta.

El verdadero peligro siempre fue Lan Zhan

🌟🌟🌟

Cuatro meses después, su relación avanzó de manera increíble. Wei Ying no entendía ese
cambio que ocurría una vez ambos se encontraban, la manera en que Lan Zhan parecía ser
alguien completamente distinto una vez estaban a solas, no entendía la reacción automática
de su propio cuerpo al tener al castaño frente suyo. No entendía como Lan Zhan lograba
convertir su mente en un flan, haciéndolo sentir tan sumiso y tímido.

No lo entendía pero no le importaba.

Y ambos no pudieron negar la atracción que sentían por el otro, y entre pequeñas charlas
luego de cada encuentro fortuito, fueron conociéndose poco a poco hasta llegar a consolidar
una bonita relación.

Una relación totalmente secreta.


Sacudió los recuerdos fuera de su mente y luego de que su erección por fin bajara, despeinó
su cabello húmedo, acomodó su ropa y cubrió las marcas de su cuello.

Estaba molesto.

Es por ello que durante el resto del día, se comportó como un perro rabioso, lanzando
miradas feroces a cualquiera que molestara en su camino. Aunque no era tan distinto a su
forma de ser habitual, por algo todos le tenían respeto.

Evitó a Lan Zhan en todo momento, sin voltearlo a ver cuando se topaban en los pasillos, e
ignorando los mensajes que enviaba a su celular.

Durante el almuerzo, su humor solo empeoró cuando vio a su novio lleno de atención y
comportándose tan dulce y relajado, como si hace unas horas no hubiese estado a punto de
follarse al pelinegro hasta perder la noción del tiempo. No pudo evitar el leve gruñido de
molestia que sonó en su garganta cuando lo vio sonrojarse luego de que una de sus amigas
pellizcara sus mejillas.

—¡Eres tan adorable! —alcanzó a escuchar—. Deja de ser tan tímido, todos somos amigos
aquí.

«Tímido mis bolas»

Wei Ying rodó los ojos molesto, lo menos que tenía Lan Zhan era timidez.

—Hey, hombre, parece que romperás la mesa en cualquier momento —el pelinegro giró a su
derecha para ver a HuaiSang, quién tenía un semblante divertido en su rostro—. ¿Qué te tiene
tan enojado?

Wei Ying le lanzó una mirada fulminante antes de decir—: ¿Que te importa?

—Come torta —su mejor amigo le mostró la lengua infantilmemte, haciéndole suavizar su
ceño fruncido y sonreír un poco—. Estás muy gruñón hoy.

—Siempre lo estoy, Nie HuaiSang.

Wei Ying escuchó al mayor emitir un sonido disconforme, cada vez era más difícil ocultar su
relación con Lan Zhan, HuaiSang lo conocía de toda la vida, era toda una proeza el
mantenerle ese secreto por más de siete meses.

Suspiró al escuchar a Lan Zhan reír, apuñalando la carne sobre su plato al ver el escándalo en
la mesa frente suyo, y no se perdió el leve brillo de compresión en los ojos de HuaiSang.

—¿Te gusta el chiquillo famoso de primer año? —Wei Ying casi escupe su comida al
escucharlo, planeando una excusa de manera rápida.

—¿Es en serio? —respondió ofendido—. Que tontería, solo míralo, parece un niño, que asco.

Abandonó la mesa llamando la atención de la mesa cercana por la brusquedad, miró con
aburrimiento al grupito de su novio, que tenían los ojos fijos en su persona.
—¿Se les perdió algo? —bufó divertido al ver como todos rápidamente volvían a lo que
hacían.

Y sin mirar a su mejor amigo y sus ojos inquisidores, abandonó el lugar, perdiéndose la
manera en que Lan Zhan lo miraba.

Al final de sus clases, llegó a su departamento y cambió su ropa por una mas cómoda, y sin
ganas de nada se tiró en el sofá todo enfurruñado a buscar algo que lo entretuviera de sus
pensamientos asesinos. Apagó su celular, que no dejaba de sonar entre llamadas y mensajes
de su novio. Estaba enojado con él.

Pasaron un par de horas hasta que escuchó el timbre, el sonido le hizo patear con molestia la
manta que lo cubría para ir hacia la puerta, dispuesto a echar a quién fuera que se había
atrevido a perturbar su tranquilidad.

No se esperaba ver a Lan Zhan.

Pero saliendo rápido de su sorpresa, le cerró la puerta en la cara.

—Ay Gege, casi me rompes la nariz —escuchó del otro lado.

—¡Te hubiera hecho un favor! —le gritó—. ¡Vete, no te quiero ver!

Escuchó a Lan Zhan reír, e indignado se fue devuelta al sofá para proseguir con su película.
Eso hasta que escuchó una llave en la cerradura.

Abrió sus ojos desmesuradamente al recordar algo importante.

¡Le había dado las llaves de su departamento hace unas semanas!

Se levantó de un salto para impedir que su novio entrara, frustrado al ver que había sido
demasiado tarde y el menor ya estaba cerrando la puerta detrás suyo.

—Estás comportándote muy mal, Gege —Lan Zhan sonrió con malicia.

Wei Ying sintió un escalofrío recorrerlo al sentir la mirada de Lan Zhan, pero volvió en sí y
se cruzó de brazos para enfrentarlo.

—No me importa, vete de mi casa —vio el suéter de conejitos, el causante de su desgracia,


tensarse cuando Lan Zhan de igual manera cruzó los brazos sobre su pecho.

—¿Estás seguro? —respondió coqueto—. ¿No tenemos algo pendiente?

—¿No tienes algún otro lugar para ir a molestar y fingir ser un niñito inocente? —gruñó
exasperado.

—Wei Ying.

—¿Que quieres? —no obtuvo respuesta, en cambio, una mano tiró de su brazo y su espalda
chocó contra la madera de la puerta.
—¿No estás siendo demasiado insolente? —los ojos de Lan Zhan brillaron por unos
segundos.

—Eso tendría que decirlo yo ¿no crees? —reclamó, paseando su mirada por todo el rostro del
menor.

Sus rostros estaban demasiado cerca, Wei Ying cerró sus ojos cuando Lan Zhan se acercó aún
más, presionando su cuerpo contra el suyo. Sintió al menor reír justo antes de ser besado con
brusquedad, el pelinegro jadeó sobre los labios contrarios cuando sintió las manos de su
novio sostener su cintura con firmeza. Odiaba lo fácil que su cuerpo cedía al sentir el tacto
del castaño.

El beso fue desordenado, una batalla apasionada por el control, de la cual fue triunfador Lan
Zhan cuando deslizó sus manos debajo de la camiseta amplia que el mayor traía puesta.

—Eres... Eres un imbécil tramposo —dijo entre jadeos al sentir los labios de Lan Zhan bajar
por su mandíbula.

Pudo sentirlo sonreír contra la piel de su cuello al mismo tiempo que separaba sus piernas
con la suya, su muslo apretándose contra la erección del mayor. Wei Ying solo pudo temblar
de anticipación cuando las manos de Lan Zhan tiraron del elástico de su pantalón de chándal.

—Parece que alguien está ansioso —se burló el castaño, adentrando las manos y rozando con
sus dedos por encima de la ropa interior.

Wei Ying decidió no decir nada, y en cambio, atrajo por la nuca al castaño y chocó sus bocas
juntas. Lan Zhan se separó solo unos segundos para bajar por completo los pantalones del
mayor, sosteniendo sus muslos para que su novio brincara y envolviera las piernas en su
cintura. Lan Zhan lo empujó con fuerza contra la puerta, tragándose el quejido del mayor, y
procedió a friccionar sus caderas juntas.

Wei Ying se deshizo en gemidos y temblores contra la puerta, la excitación subía por su
espalda en una forma eléctrica de placer. Lan Zhan caminó con el pelinegro en brazos hasta el
sofá, dejando a Wei Ying recostado mientras se quitaba su suéter.

Los ojos de Wei Ying brillaron con deseo puro una vez la tela rosa desapareció y dejó a la
vista el cuerpo ejercitado del menor.

Una vista que solo él tiene oportunidad de presenciar.

Deseoso, abrió sus piernas llamando al castaño a ponerse entre ellas, se arqueó sobre el sofá
al sentir las manos ásperas y frías subir por su pecho bajo la camiseta.

—mhm, Lan-Lan Zhan —gimió cuando los dedos pellizcaron sus pezones, subiendo sus
caderas para sentir algún tipo de roce contra su erección.

El castaño mordisqueó el cuello del pelinegro, lamiendo y succionando a su antojo, haciendo


de la piel acanelada una ardiente obra de arte en colores rojizos.
Sin perder el tiempo, Wei Ying se incorporó e hizo al castaño sentarse para posicionarse a
horcajadas sobre él y mover sus caderas de manera ansiosa en busca de alivio. Las manos del
menor se dirigieron a su trasero, apretando la blanda piel y ayudando con los movimientos.
El mayor gimió sobre los labios de Lan Zhan, bajando su boca para dejar rastros de besos por
su mandíbula hasta el cuello lechoso y limpio, mordió juguetonamente escuchando el gruñido
bajo que el menor soltó, y sonriendo con malicia, succionó con fuerza suficiente para dejar
una marca.

Se separó orgulloso al ver su trabajo, riendo inocentemente al ver la mirada asesina de su


novio, y sin importarle, se arrodilló entre las piernas de Lan Zhan. Desabotonó el pantalón
color crema bajo la atenta mirada del menor y los deslizó fuera con su ayuda, acercó su
lengua a la gran mancha húmeda en la ropa interior y apretó con sus labios el miembro duro,
escuchando con satisfacción el gemido ronco de Lan Zhan.

Con pasirmonía, quitó también los boxers para finalmente tomar entre sus manos la erección
completamente dura del menor, y sin perder mas tiempo, la acercó a su boca, gimiendo al
sentir las manos de Lan Zhan aferrarse a su cabello.

Lan Zhan respiró entrecortadamente una vez Wei Ying tomó toda la erección, tomando toda
la extensión dentro de su boca como el experto que era. Se deshizo en gemidos cuando el
pelinegro comenzó un vaivén con su cabeza, presionando alrededor con su lengua,
saboreando el pre semen.

El castaño sintió un cosquilleo cuando vio a su novio retirar el miembro de su boca con un
leve sonido para sonreírle con inocencia.

—Oh, A-Ying —soltó Lan Zhan, arqueando su espalda al sentir las succiones de su novio
sobre la punta de su miembro—. Oh, mhm...

—¿Lo estoy haciendo bien, Er-gege? —Wei Ying preguntó, sus labios rojos y brillantes,
amando el jadeo brusco de Lan Zhan por ser llamado de esa manera.

— De maravilla, bebé —acercó su mano a la mejilla de Wei Ying, acariciando con


delicadeza, aún con la morbosa situación que presentaba Wei Ying con la punta de la erección
en sus labios.

Deslizó su lengua por toda la extensión, metiéndola a su boca y succionando un par de veces
antes de levantarse y quitarse la ropa interior para sentarse sobre el regazo de su novio.

—¿Vas a follarme? —se removió sobre Lan Zhan, frotando su entrada necesitada con el
miembro duro del menor— ¿Er-gege va a follarme por fin?

Lan Zhan apretó sus manos sobre las caderas de su novio, viendo el anhelo brillar en los ojos
contrarios.

—Vamos~ —ronroneó Wei Ying—. Er-gege~ —gimió sobre su oído.

—Necesito prepararte primero —dirigió sus manos a la entrada del pelinegro, acariciando
suavemente con sus dedos.
—No es necesario —gimió cuando Lan Zhan ingresó su dedo índice con facilidad gracias a la
humedad dejada por el roce anterior—. Lo necesito ahora.

Lan Zhan aguantó la respiración al sentir a su novio tomar su erección goteante y


autopenetrarse sin delicadeza alguna.

—Oh Dios —gimió Wei Ying, siseando por el suave y placentero ardor—. Lan Er-gege~
tan... grande~

El pelinegro levantó sus caderas una vez más y se dejó caer, su cabeza cayendo hacia atrás al
sentir el pene de su novio tocar de lleno su punto dulce. Ante eso, el menor no pudo
contenerse más y arremetió con rudeza en el apretado interior de Wei Ying, empujando sus
caderas hacia arriba al encuentro con las de su novio.

Lan Zhan casi se corre con solo la vista, el pelinegro saltaba sobre su regazo con desespero,
la camiseta cayendo por uno de sus hombros y su boca entreabierta soltando infinidad de
gimoteos.

Deteniéndose un momento, Wei Ying comenzó a mover sus caderas en círculos, disfrutando
de la presión enloquecedora sobre su próstata.

— Ah, Er-gege~ —jadeó sobre los labios de su novio, comenzando un nuevo vaivén mas
lento y más profundo, sus uñas clavándose en el abdomen duro del castaño.

Lan Zhan se apoderó con intensidad de los labios rojizos de Wei Ying, ambas bocas
chocando en completo desorden, los chasquidos de sus labios uniéndose al sonido morboso
de sus pieles colisionando.

Wei Ying sintió su orgasmo venir y cerró los ojos cuando Lan Zhan comenzó a maltratar la
piel de su cuello, las manos ásperas masajeando su trasero y ayudándolo a sentir el pene de su
novio más profundo todavía. Comenzó a saltar con mayor rapidez al sentir el cosquilleo en su
vientre. Estaba tan absorto en las sensaciones, que no reparó en las acciones de Lan Zhan,
quien se había estirado en busca de algo en sus pantalones olvidados sobre el sofá.

Sintió una mano tomar su erección desatendida, haciéndole temblar, sintiendo sus músculos
contraerse de placer. No fue hasta que una sensación fría e incómoda se deslizó por su
miembro que abrió los ojos.
Lan Zhan le había puesto un maldito anillo para evitar su orgasmo.

—¡Tienes que estar jugando! —chilló desesperado, deteniendo todo tipo de movimiento.

—Pues si —el menor le sonrió divertido, el sudor brillando en su frente—. Hoy has sido un
muy mal chico, A-Ying, es tu castigo.

El castaño disfrutó de la vista de su novio molesto unos segundos para luego girar a ambos
sobre el sofá, la espalda de Wei Ying apoyada sobre los cojines.

Lan Zhan sujetó las manos del mayor sobre su cabeza y fue deslizando su otra mano hacia
arriba por el abdomen de Wei Ying, levantando la camiseta para dejar expuesto todo su torso
y así retorcer entre sus dedos los pezones del pelinegro, tragando en su boca el lloriqueo de
su novio.

—Empecemos , bebé.

Declaró, antes de separar bien las piernas de Wei Ying y acariciar con sus dedos la cintura del
pelinegro, hasta sujetar con firmeza su cadera para ayudarse a empujar nuevamente en el
interior de su novio. Wei Ying se arqueó sobre el sofá, Lan Zhan comenzó a embestir de
manera ruda y exquisita, sin dejar de tocar su punto dulce, haciéndole imposible el soltar más
que gimoteos quebrados de puro placer.

—¡L-Lan Zhan! ¡ngh! —sollozó, las lágrimas cayeron por las esquinas de sus ojos ante su
orgasmo tan cerca pero imposibilitado por el anillo en su pene, haciéndole sucumbir en la
desesperación, convirtiéndolo en un desastre de temblores y gemidos descontrolados.

—Ya... casi —escuchó a Lan Zhan murmurar, las embestidas haciéndose más rápidas y
descuidadas.

No pudo hacer más que arquearse cuando sintió la calidez del semen de su novio llenar su
interior.

—Lan Zhan, por favor —gimió necesitado.

El menor lo miró con una sonrisa cansada y satisfecha por su reciente orgasmo, los ojos de su
novio llorosos, cabello desordenado, boca entreabierta, manos retenidas y su erección intacta
deleitaron su vista.

—Oh, amor —susurró acercándose a su oído, disfrutando del escalofrío que sacudió el
cuerpo de su novio —. Deberías mirarte, ojalá todos vieran en lo que te conviertes cuando
estás conmigo —le dijo, lamiendo sobre la manzana de adán, Wei Ying retorciéndose por la
sensibilidad de su cuerpo privado de alcanzar su liberación.

Wei Ying no se perdió la manera en que los ojos del menor llamearon cuando susurró—:
Ruégame, A-Ying.

Su cuerpo reaccionó completamente a la voz ronca de su novio, y se removió un poco,


sintiendo a Lan Zhan endurecerse una vez más dentro suyo cuando dijo—: Er-gege~ por
favor.

Lan Zhan sintió su cordura desaparecer, y con brusquedad levantó el cuerpo de su novio y lo
dejó boca abajo sobre la alfombra en el suelo. Wei Ying jadeó sorprendido por el
movimiento, la camiseta se arrugó sobre su pecho y gimió gustoso cuando el cuerpo caliente
de su novio se cernió sobre su espalda, las manos del menor sujetando en alto sus caderas.

Wei Ying sintió a su novio deslizarse fuera de su interior, haciéndolo sentir vacío. Lan Zhan
vio su semen comenzar a bajar por los muslos de su novio, y separó con sus manos el trasero
de Wei Ying para dejar expuesta la entrada necesitada del pelinegro, pasó su pulgar por
encima, un gruñido sonando en su garganta al verla contraerse en anhelo de algo que la
llenara.
Sin esperar, metió dos de sus dedos, maravillado en la manera tan placentera en que Wei Ying
tragaba sus dígitos. El pelinegro gimió ante la nueva intrusión, desesperado por la manera
lenta y tortuosa en que su novio acariciaba su interior.

—¿Qué dirían, A-Ying? —Lan Zhan susurró sobre su oreja, sus dedos enterrándose aún más
dentro del cuerpo del mayor, el pelinegro temblando sobre la alfombra, lleno de sudor y
marcas rojizas alrededor de su cuello, los dedos en su interior tocando el punto exacto que
hacía reaccionar todas sus terminaciones nerviosas.

—Lan Zhan~ ¡Lan Er-gege! —gritó, la desesperación apoderándose de su mente.

—¿Qué dirían si te vieran así, bebé? —retiró sus dedos, conectando su mirada oscurecida con
la abrumada de Wei Ying, que giró su rostro sobre sus brazos para mirarlo, su boca soltando
ruidos necesitados—. ¿Qué dirían si te vieran todo destrozado y necesitado por el pequeño e
inofensivo chico de primer año que todos adoran?

—¡Er-gege! ¡Por favor, por favor! —chilló

—¿Que quieres que haga? —susurró el menor, su voz haciéndose cada vez más grave,
haciendo estragos en el cuerpo de Wei Ying.

—¡Quiero correrme! ¡Por favor!

Lan Zhan sin responder nada, entró de una vez en el cuerpo de Wei Ying, haciendo al
pelinegro gritar por la ruda intromisión, pero no le importó cuando el castaño comenzó a
abusar de su próstata con una velocidad envidiable.

—¡Ah! ¡Lan-Lan Zhan! —sollozó, las sensaciones de su cuerpo sensible siendo demasiadas
para su mente, haciéndolo caer en una placentera locura que no lo dejaba pensar en nada más
que en su novio follándoselo con rudeza—. ¡ngh! ¡Er-gege! ¡Por favor!

Las caderas de Lan Zhan chocaban con fuerza en la piel de Wei Ying, los sonidos uniéndose
a los sollozos y gritos de su novio, llenando el vacío de la sala de estar.

Wei Ying sentía el agarre fuerte en su piel y los jadeos y gruñidos que Lan Zhan emitía, los
embistes sacudiendo su cuerpo, su pecho frotándose reiteradamente sobre la suave alfombra
por el balanceo brusco. De su boca no salían más que balbuceos incoherentes, las corrientes
de placer azotando su cuerpo, haciéndole imposible el no temblar de tanto placer.

Cuando su clímax se acercó por segunda vez, no pudo hacer más que sollozar, el placer y el
dolor haciendo estragos en su mente, de su boca saliendo ruegos inentendibles y
desesperados una y otra vez.

Sintió a Lan Zhan bajar la velocidad un poco, a la vez que una mano se deslizó por su
adolorida erección, rogó una vez más hasta que sintió la mano de su novio sujetar la base de
su pene.

—V-voy a quitarte esto —dijo—. Pero debes prometerme que no te correrás hasta que yo lo
diga.
—¡Sí! ¡Sí! —chilló con locura.

—Buen chico —murmuró, besando su espalda antes de deslizar el anillo fuera de la erección
de Wei Ying sin detener sus empujes lentos, escuchando al pelinegro gemir de alivio—.
Ahora deberás esperar a que cuente 10 ¿Sí? ¿Puedes hacerlo?

Escuchó la respuesta afirmativa de su novio, y reafirmando el agarre en sus caderas, aumentó


la velocidad de sus estocadas, deleitándose con los chillidos de su novio.

—¡Oh, mhm! ¡Uno! —comenzó a contar.

Wei Ying apoyó su frente en la alfombra, escuchó el número dos y soltó un sollozo
desesperado.

—Tres —susurró Lan Zhan entre dientes—. Cuatro, oh, bebé —gimió—. ¡Cinco! —gruñó al
sentir un cosquilleo subir por su espalda.

—¡Seis! —gritaron juntos, necesitados de la pronta liberación.

—S-Siete —jadeo el castaño, sus embestidas haciéndose erráticas— Ocho, mhm.

—¡Lan Zhan! —lloriqueó Wei Ying, sintiendo su orgasmo acercándose y burbujeando en su


vientre.

—Nueve —susurró Lan Zhan, presionando su pecho en la espalda de Wei Ying—. ¿Estas
listo? ¿Estás preparado? —jadeó entre gruñidos, viendo la cabeza de Wei Ying asentir
muchas veces. — Diez.

Wei Ying gritó, dejándose ir con una intensidad increíble, los dedos de sus manos agarrando
la alfombra, su vista nublándose, su espalda arqueada y su cuerpo temblando violentamente
por la fuerza de su orgasmo.

Lan Zhan sintió el cuerpo de Wei Ying sacudirse por los espasmos de su clímax, y aflojó el
agarre en sus caderas, acariciando las marcas rojizas mientras bajaba la intensidad de sus
embestidas, gimiendo suave por su segunda liberación.

Salió de su interior con cuidado y sostuvo el cuerpo de su novio al ver que perdía las fuerzas,
evitando que cayera sobre la tela manchada. Wei Ying se quejó bajito, sintiéndose cansado y
somnoliento, aún sintiendo las consecuencias de su intenso orgasmo. Lan Zhan lo volteó y se
recostó a su lado para atraerlo a su pecho después de quitarle la camiseta sucia y limpiarlo un
poco, acarició los cabellos oscuros desordenados y besó la frente de su novio con todo el
cariño del mundo.

—mhm, Lan Er-gege —murmuró Wei Ying, más relajado por las caricias en su espalda
desnuda—. ¿No te importa que nadie sepa lo nuestro?

—¿A ti te molesta? —preguntó preocupado, confundido al ver a su novio negar.

—No del todo —se apoyó en el pecho del menor para verlo a los ojos—. Es divertido que no
sepan la verdad —sonrió—. Aunque a veces es molesto que no pueda pedirte mimitos en la
universidad.

Lan Zhan se rio—. ¿Quién lo diría? El serio y temido Wei Ying queriendo mimos.

Wei Ying golpeó el pecho de su novio, ofendido por las burlas.

—Yah, mocoso insolente —refunfuñó—. La gente solita se creó una imagen sobre mí, sabes
que no soy totalmente así.

—Lo sé, en secreto eres una bolita de ternura —se burló una vez más—. Aunque gruñirle a
las personas como tigre malhumorado no ayuda en tu imagen.

—Me molesta la gente —respondió con simpleza.

—Lo sé también —suspiró—. Si quieres podemos hacerlo público.

—¿No te importa perder tu reputación de niñito inocente? —preguntó sorprendido.

—Si puedo presumirles a todos el lindo novio que tengo y lo equivocado que estaban
contigo, no me importa —le sonrió con cariño—. Además, actuar así durante todo el día me
agota, tal vez es momento de cambiar un poco, quiero que todos vean como soy cuando
estamos juntos.

—¿Eso quiere decir que todos los peluches de tu habitación y toda esa ropa aniñada
desaparecerá? —preguntó divertido, sonriendo por la expresión de pánico en el rostro de su
novio.

—No, mis niños se quedan —respondió el menor rápidamente—. ¿Y que hay de mi ropa?
Me veo lindo.

—Si tu lo dices —el pelinegro murmuró no muy convencido, claramente jugando, su novio
se veía guapo con cualquier cosa, incluso con sus ridículos chalecos rosa con estampado de
conejitos.

—Te estás buscando un nuevo castigo, A-Ying —le dijo, entrecerrando los ojos antes de
atacar al pelinegro con cosquillas sobre su abdomen.

Wei Ying se retorció de la risa, pidiendo piedad entre carcajadas, hasta que su novio tuvo
suficiente y se detuvo.

—No sé si pueda cambiar en totalidad mis hábitos o mi forma de vestir —dijo calmado,
abrazando más fuerte al chico sobre su pecho—. Pero quiero que todos vean este lado nuevo
de mí, ese que aparece cuando estoy contigo.

—No te estoy pidiendo que cambies, ninguno debe hacerlo, solo bromeo cuando hablo de tu
ropa —le habló con sinceridad —. Además, así me enamoraste, esa dualidad entre nosotros
es lo que nos hace especiales.

Lan Zhan despejó su frente y besó sus labios con delicadeza, Wei Ying sonrió dulcemente por
el revoloteo en su estómago.
—Eso si, vas a atraer muchas propuestas indecentes cuando todos vean ese lado dominante
tuyo —agregó riendo, una calidez calmante apoderándose de su pecho—. Aunque yo también
solo soy así de sumiso contigo, tú eres el único que me hace querer comportarme así, no sé si
eso cambie.

Lan Zhan besó su frente de manera dulce, adorando con su alma al pelinegro sobre su pecho.

—Esperemos un poco ¿te parece? —propuso—. Así te vas despidiendo de tu querida


reputación aleja idiotas.

Wei Ying se rio un poco, asintiendo con la cabeza—. Te amo.

—Lo sé, te amo más.

Se besaron un poco antes de levantarse y limpiar el desorden de la sala y el desastre que eran
ellos mismos, se pusieron ropa más cómoda y se acurrucaron en el sofá, planeando lo que
sería su futura revelación al mundo.

Por mientras, seguirían manteniendo las apariencias.

.
.
.
.
.
.
FIN
.
.
.
.
.
Extra

Cuando Wei Ying abrió sus ojos a la mañana siguiente, lo primero que sintió fue el brazo
aferrado a su cintura; lo segundo, el terrible dolor en su cuerpo, ni siquiera podía girar su
cabeza sin sentir la corriente de dolor recorrer su espalda hasta la zona baja.

Soltando un gemido lastimero, se sentó en la cama apretando los dientes por la ligera
punzada. Lo último que Wei Ying recordaba de la tarde anterior es que se quedó dormido
acurrucado en el sillón y abrazado a su novio luego de limpiar el desastre, sin mencionar esa
intensa sesión de sexo rudo en donde Lan Zhan había sido especialmente más duro que en
otras ocasiones.

Tomó su celular de la mesita de noche para ver la hora y suspiró de alivio, eran las 10 de la
mañana y no tenía clases hasta dentro de unas cuatro horas, por lo que con cuidado quitó el
brazo de su novio y se levantó para dirigirse al baño.

Estiró sus brazos, siseando bajo por sus músculos quejándose y al llegar al baño y encender
la luz, no pudo detener el jadeo que salió de sus labios al quitarse la parte de arriba de su
pijama y mirar su reflejo en el espejo.

—Voy a matarte, Lan Zhan —susurró.

Su cuello estaba lleno de marcas, unas más oscuras que otras, sus hombros y pecho tenían
más marcas y mordidas leves, su espalda no se salvó tampoco y bajó un poco sus pantalones
de pijama para ver en sus caderas claramente los dedos marcados de su novio.

¿Cómo se supone que escondería todo eso? Ese día era terriblemente caluroso.

Unos brazos rodearon su cintura y Wei Ying sintió el cosquilleo del cabello de su novio en su
cuello cuando se apoyó en su hombro. Lan Zhan se veía somnoliento aún y murmuró un
suave buenos días.

—Buenos días y un demonio, Lan Zhan. —replicó, cruzándose de brazos al mismo tiempo
que fijaba sus ojos en los de su novio a través del espejo—. Ayer te excediste, me duele todo.

Lan Zhan rió contra su cuello—. No te escuché quejándote, Gege. —dejó un beso en su nuca,
acariciando con cariño sus caderas.

Wei Ying hizo un mohín y giró su cabeza orgullosamente, su novio bufó divertido por la
actitud infantil del mayor y sin importarle, besó sus labios fugazmente antes de alejarse en
dirección a la ducha.

—¿Vienes? —preguntó burlón—. Puedo darte un masaje para tu dolor —sugirió, levantando
juguetonamente una de sus cejas—. Solo si quieres.
Wei Ying lo miró enojado, pero cedió rápidamente porque no era capaz de resistirse a su
novio desnudo y mojado, por lo que quitó el resto de su pijama y se adentró a la ducha donde
Lan Zhan lo recibió sonriente. Entre besos dulces y una que otra caricia subida de tono, se
bañaron mutuamente y pronto ya se encontraban desayunando en la pequeña cocina.

Lan Zhan traía una simple camiseta negra y pantalones flojos mientras hacía el desayuno,
Wei Ying observaba su espalda desde donde estaba sentado, suspirando enamorado cada vez
que los músculos del menor tensaban la tela en el sector de sus brazos.

—¿Cómo es posible que nadie vea todos esos músculos bajo tu ropa aniñada? —preguntó,
confundido por lo ciega de la gente—. Se nota hasta en la luna todo tu porte dominante.

Lan Zhan rió, acostumbrado a esas preguntas de su novio—. No lo sé, Ying, ahora come tu
desayuno.

—Cuidado, niño, sigo siendo mayor que tú.

—¿En serio? —Lan Zhan sonrió irónico—. No es eso lo que decías ayer ¿o si? Ah, Er-gege.
Quiero correrme, Er-gege.

Wei Ying enrojeció, ¿Y ese mocoso después se andaba paseando por los pasillos de la
universidad como un bebé que recién conoce el mundo? Definitivamente aún no se
acostumbraba a eso.

—Dios, de verdad eres imposible.

—Así me amas —el menor sopló un beso hacia él.

Después de esa pequeña discusión, terminaron de desayunar entre risas y planearon lo que
harían ese día, por suerte, Lan Zhan tenía libre y decidieron que lo esperaría allí luego de ir a
su propio departamento por un par de cosas.

—Se lo voy a decir a HuaiSang. —soltó de repente.

—¿Qué? ¿Qué cosa? —el menor respondió confundido.

—Sobre lo nuestro —dijo, nervioso de pensar en la reacción de su mejor amigo—. Ya


llevamos juntos mucho tiempo y no me gusta tener que ocultarselo.

—¿Sabes algo? —Lan Zhan dijo—. Me sorprende que aún no sospeche.

—Créeme, él sospecha —sonrió—. Sólo que no debe creerselo.

—¿Cómo lo harás?

—¡No lo sé! —chilló—. Es mi mejor amigo pero me da miedo como reaccione cuando sepa
cuanto tiempo se lo he ocultado.

Lan Zhan se rió, divertido del miedo de su novio—. Él de seguro te matará.


Wei Ying le lanzó una mirada fea antes de ver la hora en el reloj de la cocina y levantarse con
rapidez para ir a terminar de vestirse.

—Se me hace tarde, debo pasar por la biblioteca antes de ir a clases.

Corrió a su habitación y escaneó todo su closet para la ver que usaría ese día, decidiendo usar
una camisa en tonos azules. Hizo una mueca al darse cuenta que deberá abrochar todos los
botones si quería ocultar tantas marcas, y mientras terminaba de acomodarla dentro de sus
jeans negros, escuchó el timbre sonar.

—¡Lan Zhan! ¿Puedes abrir? —le gritó a su novio, escuchando una respuesta afirmativa, de
seguro era el correo, había pedido unas cosas por internet hace un tiempo.

Cuando terminó de ocultar con un poco de maquillaje las manchas oscuras que se alcanzaban
a ver de su cuello, y de colocarse los tantos anillos en sus dedos, decidió dejar su chaqueta
allí y tomó su bolso para ir hacia la sala.

—¿Quién era, Lan Er-gege? —Wei Ying levantó la vista de su celular y se congeló en su
lugar al ver a una persona inesperada en la sala de su departamento.

Lan Zhan le sonreía con nerviosismo, torciendo el borde de su camiseta entre sus dedos,
mientras le lanzaba miradas tímidas al sujeto en la habitación.

—Hua-HuaiSang —tartamudeó, había olvidado por completo que HuaiSang pasaría por él—
¿Buenos días?

—Nada de buenos días, creo que tienes algo que explicarme ¿No crees? —el mayor se cruzó
de brazos, lanzando miradas alternadas entre ambos chicos que de un momento a otro
parecieron olvidar como hablar—. ¿Y bien?

—Uh... Gege... —Lan Zhan murmuró inseguro, acercándose a Wei Ying—. Vas a tener que
improvisar —murmuró cerca de su oído, aferrándose suavemente a la correa de su bolso.

Wei Ying le sonrió suavemente y tomó su mano, Lan Zhan podía ser todo descarado si
quería, pero aún así se volvía tímido cuando alguien que no es Wei Ying lo enfrentaba, y la
mirada enojada de HuaiSang no ayudaba a su nerviosismo.

—Ve a la habitación ¿sí? —le dijo, empujándolo en dirección al pasillo—. De verdad iba a
decírtelo —se dirigió a HuaiSang una vez Lan Zhan los dejó solos.

—¿Decirme qué?

—Pero no te enojes —pidió, rindiendose a los ojos asesinos de su amigo, daba miedo cuando
quería—. Lan Er-gege y yo estamos saliendo desde hace un tiempo. —soltó, los ojos de
HuaiSang abriéndose hasta lo imposible.

Wei Ying quiso taparse los oídos por el chillido que el mayor soltó, rodando los ojos ante lo
dramático de su mejor amigo.

—¿Es broma no? —Wei Ying negó—. ¿Desde hace cuánto?


—Uh... Casi siete meses.

—¡¿Y nunca me lo dijiste?! —chilló—. Dios, yo sabía que algo te traías con ese niño, me
dueles Wei Ying.

—Yah HuaiSang, no seas exagerado.

—Discúlpame, señor "parece un niño, que asco" por costarme procesar esta información. —
HuaiSang se acercó y golpeó su pecho con su índice.

—Si, bueno, ya se nos está haciendo tarde —el menor quiso arrastrar a HuaiSang hacia la
puerta pero el pelinegro pareció estar pegado en su sitio.

—No me importa —dijo con firmeza—. Ahora te sientas aquí y le explicas a tu mejor amigo
que te conoce desde que estabas en pañales como es que todo esto comenzó. Traidor.

Wei Ying gruñó bajo y llevó a su mejor amigo a la cocina para que se sentara allí mientras le
servía una taza de té -que el mayor le exigió- mientras este lo atosigaba a preguntas.

—A-Sang, no es algo fácil de decir ¿sabes? —el pelinegro lo miró con desinterés hacia sus
palabras y Wei Ying suspiró—. ¿De verdad quieres saber cómo comenzó todo? —lo miró de
soslayo, su vista enfocada en su propia taza.

—Si, anda ¿Qué tan malo puede...

—Lan Zhan me arrastró a un salón vacío y me folló sobre el escritorio. —dijo rápido,
sintiendo sus mejillas calentarse de la vergüenza.

—Q-Qué... —HuaiSang abrió su boca perplejo, asimilando las palabras atropelladas de Wei
Ying—. ¡¿Que él qué?!

—Uh... —Wei Ying rascó su cuello, HuaiSang parecía haber dejado de funcionar a penas
terminó de chillar. Lo que le faltaba, ahora había roto a su mejor amigo—. HuaiSang
¡HuaiSang!

—¿Me estás diciendo que ese chico con cara de vírgen maría que se pasea por la universidad
dando saltitos con ropas rosas te arrastró a un salón y...y...y...? Ay Dios. —sujetó su propia
cabeza con ambas manos—. ¿Él a t-ti? C-como qu-que él puso s-su...

—¡Si, HuaiSang, si! ¡Basta! —chilló Wei Ying, casi subiéndose a la encimera para tapar la
boca de su mejor amigo.

Wei Ying podía jurar escuchar los engranajes moviéndose a toda velocidad en la cabeza
pelinegra de su mejor amigo y bufó divertido por su crisis.

—Pero déjame decirte que de niño no tiene nada —dijo burlonamente.

—Ahora no podré borrar esa imagen de mi mente —fingió escalofríos—. Pensé que ya no
eras de los que gustaba, ya sabes, ir abajo.
—Uh... La gente cambia de opinión ¿sabes? —murmuró, recordando ese momento inicial
entre su novio y él—. Y mi Lan Er-gege tiene unas maneras bastantes útiles para convencer.

—Ugh, que asco —el mayor frunció su nariz en disgusto—. Es una locura, es demasiado
raro.

—Pues acostúmbrate, es mi novio y ahora que lo sabes me quité un gran peso de encima.

HuaiSang asintió lentamente—. ¿Qué hay del resto de la universidad? Será un caos, media
universidad lo adora. — HuaiSang lo apuntó con la cuchara de su taza—. Y demás está decir
que a ti te tienen miedo, los estudiantes van a explotar. —Wei Ying rodó los ojos por lo
último.

—Un problema a la vez ¿si? —dijo frustrado—. Ahora déjame presentarte a Lan Er-gege, si
se comporta tímido, es porque no ha hablado contigo y eso lo pone nervioso, pero es un
descarado de primera si entra en confianza, te lo aseguro.

HuaiSang pudo ver la alegría en los ojos de su amigo, sus ojitos brillaban al hablar del menor,
se veía enamorado, y HuaiSang se sintió feliz por la felicidad de su mejor amigo. Esperó
paciente a que la pareja viniera, aunque aún no terminaba por comprenderlo del todo.

Sintió pasos acercarse y por instinto volteó a ver, Wei Ying arrastraba de la mano a un
renuente Lan Zhan y se detuvieron casi al final del pasillo, por lo que alcanzó a ver, Wei Ying
le decía un par de cosas mientras el menor negaba.

Ahora que lo miraba mejor, Lan Zhan parecía bastante diferente a como lo veía en la
universidad, sin contar que jamás lo había visto con otra ropa que no sea de colores pasteles.
El chico era tan alto como su mejor amigo y su cabello húmedo hacia un lado le daba un
aspecto mucho más maduro y masculino, tampoco se perdió la pequeña mancha rosa oscuro
en la piel de su cuello.

Vio como su mejor amigo sostuvo las mejillas de su novio e instintivamente el menor sostuvo
su cintura para acercarlo, en cuanto los vio acercarse para besarse, apartó la mirada.

Definitivamente todo era muy raro.

[ 🌻]

HuaiSang tuvo que soportar el parloteo de Wei Ying todo el camino a clases, el menor
parecía estar soltando todo lo que hace tiempo se tenía guardado al mantener una relación
secreta con Lan Zhan sin importarle si el pelinegro lo escuchaba o no. HuaiSang hace
muchísimo tiempo que no veía de esa manera a su mejor amigo, en los últimos años se había
vuelto más serio y gruñón, pero si que se había dado cuenta del comportamiento extraño que
había tomado hace unos meses. Quizo golpearse la cabeza contra una pared al sentirse tan
idiota como para no darse cuenta antes.

—Wei Ying, en serio me estás dando miedo —dijo al ver la sonrisa gigante en rostro de su
amigo—. ¿No te molesta que las personas nos estén mirando? Literalmente estás expulsando
brillitos de los poros.

Wei Ying se detuvo un poco y miró a su alrededor para darse cuenta de los estudiantes con
rostros asombrados de ver al chico que generalmente traía un rostro impasible todo sonriente.
Rodó los ojos y puso una expresión aburrida.

—¿Qué? —dijo en voz alta, divertido de ver el sobresalto en los estudiantes, adoraba eso—.
¿Ahora no puedo sonreír? Puedo ser amargado pero no tanto ¿Saben? Vuelvan a sus asuntos
y dejen de molestarme.

Wei Ying se sintió satisfecho de verlos obedecer y tomó el brazo de un aburrido HuaiSang
que ya estaba acostumbrado a que el pelinegro haga ese tipo de cosas. El resto del día la
pasaron hablando de las materias y los exámenes que estaban más cerca que nunca, los
profesores los estaban exprimiendo y poniendo al límite y Wei Ying solo quería llegar a casa
y descansar entre los brazos de su novio.

—¿Quieres que lleve esos libros por ti a la biblioteca? —preguntó HuaiSang al ver que Wei
Ying casi se caía del sueño—. A penas mantienes los ojos abiertos, ve a casa con tu
noviecito, se nota a kilómetros tu impaciencia —dijo, divertido al ver el leve pánico en los
ojos de su amigo al pedirle que se callara.

—No lo digas así tan fuerte, te pueden escuchar.

—Lo que digas, pásame esos libros y vete ya —Wei Ying se los entregó con rapidez.

—Gracias, A-Sang, nos vemos mañana.

Después de eso Wei Ying no sabe exactamente como llegó a casa, pero al abrir la puerta y
sentir el olor de comida golpeando su rostro, sonrió de alegría y con pasos rápidos se dirigió a
la cocina para ver a su novio, y antes de poder darse cuenta, ya estaba plácidamente
durmiendo en los brazos del menor.

Después de ese caótico día en que HuaiSang se había enterado de su relación, se dieron
cuenta del gran alivio que eso había causado en ambos, y decidieron ir avanzando de a poco.
Lan Zhan había dado a conocer su pequeña curiosidad en probar cosas nuevas y comenzaron
por variar un poco en la ropa del menor.

Lan Zhan siguió usando sus amplios chalecos y camisas de colores suaves, pero empezó a
usar jeans ajustados que dejaban ver muy bien sus piernas trabajadas. Durante semanas tuvo
que lidiar con miradas sorprendidas y preguntas molestas sobre el cambio de su aspecto, a
veces se sintió realmente agobiado, pero los besos a hurtadillas que su novio le daba cuando
se escabullían en salones vacíos o en los baños solitarios, lo hacían olvidar todo y desear con
más ganas el que dejaran de verlo como un niño y anunciar a los cuatro vientos su relación
con el pelinegro.
Bastaron unos cuantos días para que los demás se acostumbraran a su cambio, al ver esto, y
sintiéndose más cómodo consigo mismo, empezó a variar entre sus prendas antiguas y
colores más oscuros. Su popularidad que antes era por su manera de ser adorable, había
cambiado al ahora llamar la atención por su apariencia atractiva pero con el siempre presente
toque tímido que lo hacía ser amado por todos.

Wei Ying se sintió feliz de ver a su novio más contento y relajado a diferencia de antes, y con
esa ropa nueva que usaba, las escapadas a sectores vacíos para "pasar tiempo de calidad" con
su novio habían aumentado y HuaiSang solo podía rodar los ojos asqueado cada vez que su
mejor amigo volvía todo feliz luego de sus encuentros.

Lan Zhan hizo un esfuerzo por ser menos tímido y, con ayuda de Wei Ying y HuaiSang (el
que muchas veces fue testigo de lo empalagosos que solían ser cuando debía hacer algún
trabajo junto a su amigo y el menor se encontraba en el departamento), ambos habían
resultado ser unos buenos entrenadores y habían logrado que Lan Zhan de a poco sacara a la
luz esa naturaleza juguetona y atrevida que poseía.

La popularidad de Lan Zhan había crecido a montones, y también, como había dicho Wei
Ying, comenzó a atraer miradas y comentarios con claras intenciones coquetas de los que Wei
Ying solo podía sentirse celoso a lo lejos, viendo las miradas -antes llenas de ternura- ahora
con interés hacia su novio. Le molestaba, y no podía evitar impacientarse por gritarle a esa
chica que ahora mismo se acercaba descaradamente cerca del castaño que ese chico guapo
era SU chico, solo de él.

—Creo que ya dije esto antes pero pareciera que romperás la mesa en cualquier momento —
escuchó la voz de HuaiSang—. Y esta vez si estoy seguro del porqué.

—Le coquetean como si nada frente a mis ojos —se quejó, escuchando la risa de su mejor
amigo.

—Eso es porque no saben que es tu novio, YingYing —el pelinegro dijo con obviedad—.
Para el resto del mundo, Lan Zhan está disponible.

—Pues no lo está —gruñó, angustiado de ver a su novio sonreír tan tranquilo ante los
coqueteos obvios de la chica—. ¿Y si me lo quitan?

HuaiSang rodó los ojos, ya aburrido de los celos que su amigo había estado sintiendo desde
que Lan Zhan había comenzado a dejar atrás su reputación adorable.

—No seas ridículo, Lan Zhan no es un objeto que te puedan quitar así como así —dijo—. Y
antes de que reclames, he sido testigo, más veces de las que debería, del amor que desbordan
sus ojos, llega a ser asqueroso.

Wei Ying se quejó nuevamente y pasó su almuerzo viendo a su novio rodeado de atención
antes de ir a clases nuevamente, por suerte era viernes y ese día habían quedado de ver
películas en el departamento del menor.

Al entrar la noche, y luego de ver un par de películas, Lan Zhan decidió aprovecharse de los
celos de su novio y castigarlo un poco, vendó sus ojos y lo sostuvo boca abajo sobre su cama,
una de sus manos sosteniendo las de Wei Ying sobre su espalda y la otra jugueteando con sus
dedos en el interior del mayor, los peluches en la habitación del menor siendo los únicos
testigos de las súplicas que salían de los labios de Wei Ying mientras Lan Zhan se burlaba de
su voz quebradiza de placer y desesperación.

Esa noche Wei Ying había sido nuevamente follado con rudeza, su vista privada hasta que se
corrió con fuerza sobre el cobertor azul pastel, y luego de haberse limpiado y relajado sobre
los brazos de Lan Zhan, habían decidido que ya era hora de dar a conocer al mundo su
relación.

Aunque no se esperaron que al despertar a la mañana siguiente se encontraran con esa típica
cuenta de instagram llena de chismes anónimos sobre su universidad con una publicación que
decía:

"Lan Zhan tiene novio"

Claramente se sorprendieron, y rápidamente Wei Ying mensajeó a HuaiSang para preguntarle


sobre ello, pero obviamente su mejor amigo no había dicho nada. Sin embargo no se
asustaron, sintieron que les estaban haciendo las cosas más fáciles y con curiosidad leyeron el
montón de comentarios bajo la publicación.

🙄
"Es obviamente una broma, hasta hace poco no podía ni verte a los ojos sin ponerse rojo
"

"Eso explicaría muchas cosas, como las veces que desaparece durante el almuerzo 👀"
💦
↳"Uuhhh si, recuerdo esa vez que desapareció durante un receso completo y
volvió con una marca roja justo debajo del cuello de su camisa "

↳"Vaya, al parecer Lan Zhan no era tan inocente como imaginábamos"

↳"¿Quién será el novio? 👀👀👀"


Se rieron un montón de los comentarios, algunos se lo creyeron mientras otros no, y fue
gratificante ver como sí habían notado las marcas que que Wei Ying había dejado
"estratégicamente" para que fueran vistas solo lo suficiente.

—Que divertido —rió Wei Ying—. Mira todos esos comentarios, eres toda una celebridad en
la universidad, Lan Er-gege.

—mhm... Se preocupan más de mi vida que de sus estudios —Lan Zhan respondió,
abrazando la cintura de Wei Ying desde la espalda—. Pero ya que están con eso,
confirmemos ese rumor.

—¿Qué? —el mayor giro su rostro para verlo, un beso siendo robado de sus labios—
¿Cómo?
—Una foto —Wei Ying lo miró confundido—. No una en que nos veamos, una de nuestras
manos o algo así.

—Uh, esa es una buena idea —asintió Wei Ying—. Tengo muchísimas así.

No fue mucho tiempo cuando encontraron una foto de sus manos entrelazadas cuando fueron
a la playa hace unos cuantos meses, en ella se notaban los colores suaves del atardecer y era
la favorita de los dos. Lan Zhan le puso la fecha en que fue tomada en una esquina y la subió
a sus historias, desactivó las respuestas y se rieron de manera cómplice antes de decidirse
desayunar con tranquilidad.

Al revisar horas después las respuestas del post, eran un montón más de personas
escandalizadas por lo que parecía ser la revelación del año, y sintiéndose satisfechos con ello,
ignoraron el resto del día sus celulares y salieron a pasear como tenían planeado.

Al final, Wei Ying pasó la noche del sábado ahí también y al ver a Lan Zhan dormido con la
cabeza sobre sus piernas en el sofá, tomó una foto desde el celular de su novio de manera
rápida, y mordiéndose nerviosamente los labios, la subió a su perfil de instagram. En la foto
se veía el rostro relajado del menor y una de sus manos apoyada en su cabello desordenado,
quería saber que tan buen ojo tenía la gente y si se daban cuenta de los característicos anillos
que solía usar, prácticamente les estaba poniendo la respuesta frente a sus narices.

Lan Zhan se despertó por las suaves risitas del mayor, y sonrió enamorado de ver el rostro
alegre de su novio.

—¿Qué es tan gracioso? —preguntó, incorporándose y acercándose a ver lo que entretenía a


Wei Ying.

—Las personas realmente son ciegas —dijo, mostrándole la publicación y sus repuestas—.
Sale mi mano ahí con todos los anillos y pulseras que siempre uso y no se dan cuenta.

Lan Zhan sonrió por la foto y leyó un par de comentarios—. Mira, hay alguien que pareció
darse cuenta.

🤔
"¿No es esa la mano de Wei Ying? Solo a él le he visto esos anillos "
↳"¿Te refieres a ese Wei Ying, al que pareciera que vivir le molesta? 💀"
↳"Que tontería, Wei Ying solo se preocupa por él mismo 🙄"

Wei Ying frunció el ceño por los últimos dos—. ¿En serio me ven así? —preguntó al aire—.
¿Así me veo, Lan Er-gege?

Lan Zhan se rió—. No les hagas caso, amor, ambos sabemos que no es así.

—¿mh? ¿En serio? —murmuró, subiéndose sobre el regazo de su novio con una pierna a
cada lado—. ¿Y cómo me veo?

—Ahora mismo te ves como el ser más hermoso del universo. Wei Ying no se esperó esa
repuesta y se sonrojó furiosamente. Lan Zhan sostuvo su cintura—. Y todo mío.
Wei Ying sonrió a través de su vergüenza—. Siempre. —susurró, antes de cerrar sus ojos y
acercarse a sus labios.

Se besaron con lentitud y vehemencia, las manos del menor escabulléndose con travesura
bajo la ropa superior de Wei Ying, el mayor jadeando con suavidad al sentir los dedos suaves
de su novio subir por su espalda. Lan Zhan sostuvo con firmeza al pelinegro entre sus brazos
y se levantó de su lugar para dirigirse a la habitación sin romper el contacto entre sus labios.

Wei Ying suspiró al sentir la suavidad de la cama y los besos sobre su cuello, arqueando su
espalda al sentir su pecho ser acariciado. La noche empezó a caer sobre la ciudad al mismo
tiempo que sus ropas iban cayendo al suelo, sus labios encontrándose una vez más mientras
Lan Zhan se presionaba sobre el cuerpo del mayor.

—Ah~ Lan Zhan —gimió, respirando acaloradamente—. Ve lento, lento~

Lan Zhan no respondió, en cambio se estiró para buscar la botella de lubricante sobre la
mesita de noche y mojó sus dedos antes de separar las piernas de Wei Ying y rozar sus dedos
en su entrada.

Wei Ying gimió con suavidad por la intromisión del primer dedo, y se removió sobre las
sábanas al sentir un segundo. Lan Zhan acarició con sus labios las piernas de su novio y
sonrió satisfecho del gemido agudo que soltó al encontrar su punto sensible. Ingresó un tercer
dedo sin mucha dificultad y embistió con lentitud en el interior del pelinegro.

—Voy a entrar —Lan Zhan avisó, volviendo a su posición sobre su novio y alineándose en su
entrada. Wei Ying asintió con los ojos cerrados.

—mhm~ —el mayor gimió, sintiéndose placenteramente lleno.

Lan Zhan empezó un ritmo lento, empujando con suavidad e intensidad, el mayor
derritiéndose de placer sobre las sábanas.

—Ah~ ¡Así! —chilló, Lan Zhan inclinándose un poco para embestir en el mismo lugar—. A-
Ahí se siente bien.

—¿Aquí? —preguntó el menor, empujando directamente en el lugar con un poco más de


fuerza.

Wei Ying asintió repetidamente y continuó gimiendo alto cuando Lan Zhan siguió haciendo
el mismo movimiento. El menor aumento solo un poco la velocidad de sus embestidas y se
acercó a besar la boca entreabierta de su novio, movió una de sus manos a la erección de Wei
Ying una vez este jadeó que estaba cerca, y bastaron solo unos minutos para que el mayor
llegara a su clímax, Lan Zhan siguiéndolo poco después, ambos respirando pesadamente bajo
la única luz de la lámpara en el velador.

[ 🌻]
A la mañana siguiente se despidieron con un cálido beso en los labios unas calles antes de
llegar a su universidad. A pesar de que ya habían dado demasiadas pistas, no era solo llegar
de la mano al lugar y que todos se escandalizaran.

—¿Te veo más tarde? HuaiSang se consiguió las llaves de la azotea —Wei Ying dijo,
sonriéndole a su novio.

—No voy a preguntar como lo hizo —el menor respondió—. Tienes un amigo increíble,
siempre anda buscando lugares donde podamos vernos.

—Lo sé, A-Sang es el mejor, hay que darle un alivio pronto y hacer pública nuestra relación
—murmuró—. Está cansado de que lo deje abandonado en los recesos o el almuerzo.

Lan Zhan asintió, y juntó sus labios una vez más antes de emprender camino a su facultad
mientras Wei Ying se puso esperar a su mejor amigo.

Y el día transcurrió tranquilo, al menos hasta el almuerzo, cuando mientras Wei Ying
almorzaba junto a su grupo de amigos, estos empezaron a hablar sobre lo que estaba en boca
de todos.

—¿Quién creen que sea el novio del chico ese? —preguntó uno—. ¿Cómo es posible que
siquiera consiguiera pareja?

—¿Por qué lo dices? —preguntó otro.

—Sigue siendo un niño tonto —respondió con burla. Wei Ying apretó la cuchara en su mano
—. Puede que haya cambiado su ropa pero sigue siendo el mismo idiota de siempre.

HuaiSang miró de reojo a Wei Ying, preocupado por la repentina seriedad de su rostro.

—¿Puedes callarte? —el pelinegro dijo, su voz sonando dura y molesta.

—¿Por qué? —le respondió. Wei Ying solo lo miró—. ¿Acaso lo estás defendiendo?

Wei Ying iba a decir algo cuando nota a otro de los chicos mirándolo con curiosidad —.
¿Qué? —reclama.

—Solo observo tu mano —dice—. ¿No se parecen esos a los que salen en la foto de Lan
Zhan?

Escucha al tipo anterior reírse—. Ahora que lo dices, se parece mucho.

Wei Ying sintió la mano de HuaiSang apretar su brazo y suspira. —¿Y eso qué?

El resto de los chicos lo mira con sorpresa.

—¿Acaso tú eres el novio de Lan Zhan?


El pelinegro toma aire—. ¿Y eso qué? —repite.

Escucha al montón de chicos soltar carcajadas, su molestia solo aumentando al ver como
atraen miradas curiosas del resto del comedor, entre ellos los ojos de Lan Zhan.

—Buena esa, Wei —Wei Ying aquea una ceja ante ello, sin ningún musculo de su rostro
moviéndose—. Espera ¿Lo dices, en serio?

—¡Eres el novio de Lan Zhan! —exclama otro. Los jadeos de sorpresa sonando en todo el
lugar que de repente se sentía en silencio.

Lan Zhan se encogió en su lugar al sentir tantas personas mirándolo, sus ojos encontrándose
con los suyos en busca de ayuda.

—Vaya, Wei Ying, tenía más expectativas sobre ti —se burla el chico.

—No me interesa lo que piensen sobre mí —dice con firmeza.

—Veo que te tiene todo enamorado —responde con burla—. Sabía que bajo toda esa fachada
de niño bueno se escondía algo ¿Cuanto tardaste en que te abriera las piernas?

Wei Ying sostuvo el aire, el enojo hirviendo dentro de su cuerpo al ver como Lan Zhan
agachaba la cabeza producto de la vergüenza al escuchar tales palabras.

—¿O acaso fuiste tú el que se las abrió? Todos sabemos la zorra que eres, querido Wei Ying,
después de todo, el mundo es pequeño y no es difícil saber como fuiste durante tu último año
de escuela.

El pelinegro sintió el jadeo de su mejor amigo a un lado, Wei Ying había cometido muchos
errores a sus 17 años, tuvo malas influencias y fue herido de muchas maneras, vivió un par
de meses de vida sin restricciones de los que se arrepentía con mucha intensidad. Pero no
había hecho nada malo, lo que hiciera con su cuerpo y a quien se lo entregara era su
problema, además, hace años de ello y HuaiSang había sido testigo de lo mucho que eso le
había afectado.

Se levantó de su lugar con furia, arrojando el agua de su botella hacia el chico—. Lo que
haya hecho de adolescente no te incumbe ni un poco —dijo con enojo, sus manos echas puño
—. Y lo que sea mi relación con él tampoco es de tu maldita incumbencia.

Se levantó de su lugar con furia, arrojando el agua de su botella hacia el chico—. Lo que
haya hecho de adolescente no te incumbe ni un poco —dijo con enojo, sus manos hechas
puño—. Y lo que sea mi relación con él tampoco es de tu maldita incumbencia.

Sintió una mano envolver su muñeca y se sorprendió de ver a su novio parado junto a él, Lan
Zhan le sonrió y entrelazó sus manos juntas.

—Y si, Lan Zhan y yo estamos saliendo desde hace mucho tiempo ya —anunció, todos los
ojos sobre ellos—. Si eso les molesta, tienen el camino libre al lugar de no me importa. —
sonrió con suficiencia.
Vio a HuaiSang sonreírle con orgullo, y sonriéndole él también, abandonó el comedor junto a
su novio. Decidieron que no se quedarían al resto de las clases, y aún con el peso en su
pecho, Wei Ying se abrazó a su novio al llegar a su departamento.

—Eso salió peor de lo que me esperaba —dijo Lan Zhan, peinando con sus dedos el cabello
negro de su novio.

—Salió del asco —el mayor suspiró—. Pero al menos ya lo saben ¿no?

El menor asintió—. ¿Estás bien? —Lan Zhan preguntó preocupado.

—Si ¿Por qué estaría mal? —Wei Ying respondió—. Lo que ese imbécil diga no me importa
ni un poco, no sé en que estaba pensando al juntarme con ellos, tienen el alma completamente
sucia.

Lan Zhan sonrió y besó la frente de su novio—. Exactamente.

Después de tal escándalo, las miradas y murmullos no pararon de seguirlos durante bastante
tiempo, HuaiSang y él dejaron de juntarse con esa gente y ahora eran un grupo de cuatro
personas desde que un tal Jiang Cheng llegó un día con su novio, un viejo amigo que
recientemente se había transferido a esa universidad. No se quejaba, era mejor así y Cheng
parecía ser un buen chico, y sobre todo, podía ser libre de tomar la mano de Lan Zhan y
besarse frente a todos las veces que quisieran.

Aunque las consecuencias de ello eran los comentarios maliciosos que de repente se
escuchaban, ambos sabían que no debían prestarle atención, pero semanas después Lan Zhan
empezó a recibir comentarios de compañeros de clase con los que hablaba de vez en cuando,
comentarios en donde de alguna manera le recriminaban su nueva forma de vestir en colores
más oscuros que los que acostumbraba, echándole la culpa a Wei Ying de obligarlo a
cambiar.

Por supuesto que no era así, todo lo que Lan Zhan había hecho era por su propia decisión, y
se los había dicho muchísimas veces, pero sin darse cuenta, todas esas palabras habían
comenzado a hacerlo inseguro, y fue un día mientras desayunaba con Wei Ying entre bromas,
que dicha inseguridad salió a flote.

—¡Yah, Lan Zhan! —chilló el mayor, luego de que Lan Zhan se burlara de él por quemar los
huevos—. ¡Eres un insolente, molesto, idiota y todos los sinónimos! De verdad que aún no
entiendo que pasó por mi cabeza cuando acepté salir contigo.

Lan Zhan sabía que su novio solo bromeaba, siempre decía lo mismo para molestarlo, pero el
pinchazo de inseguridad punzó como nunca en su corazón. Wei Ying era tan opuesto a él, y
aunque solía dejar de lado su parte más infantil cuando estaba con su novio y ya no era
conocido como tal en la universidad, aún se comportaba demasiado inocente en algunas
ocasiones, temía que eso lo molestara, que lo hiciera alejarse de él en algún momento.

Wei Ying lo miró al no escuchar la respuesta sarcástica que siempre recibía y pudo notar el
semblante triste que de repente envolvía a su novio, pero el menor lo interrumpió antes de
poder preguntar.
—Tú... Gege ¿Tú te arrepientes de estar conmigo? —preguntó Lan Zhan, jugando con sus
dedos nervioso por la respuesta.

—¿Qué? —respondió, sorprendido por la inesperada pregunta—. ¿En qué estás pensando?
¡Por supuesto que no!

—Y-yo solo... Es que a veces siento que, uh, siento que te molesta cuando soy infantil
contigo. Q-quiero decir, sé que te gusta cuando soy todo arrogante y dominante contigo, pero,
uh, solo olvídalo. —el menor se tropezó con sus palabras, arrepintiéndose al instante de soltar
todo eso y se dio la vuelta dispuesto abandonar el lugar.

—Lan Er-gege —Wei Ying lo detuvo, tomando su mano y dándole la vuelta para tomar su
rostro entre sus manos—. Te amo —dijo con firmeza—. Eso lo sabes, no me importa cómo te
comportes ni que ropa uses, ni si mañana decides vestirte con faldas y vestidos, o si pasado
mañana decides teñirte el pelo de rojo y llenarte de tatuajes. —quitó con suavidad las
lágrimas que se desbordaron de los ojos de su novio—. Te amo a ti, no a tu apariencia, pensé
que estaba claro.

Lan Zhan sintió las lágrimas caer por su rostro sin poder evitarlas, sintiéndose tonto por el
arrebato de inseguridad que tuvo al ver los ojos brillantes y transparentes de amor con los que
Wei Ying lo miraba.

—Yo también te amo, Wei Ying —juntó sus labios en un beso lento y corto. Se rió de si
mismo luego de unos segundos—. Echémosle la culpa al estrés de los exámenes finales ¿si?

Wei Ying se rió de ello y asintió, envolviendo sus brazos en el cuello del menor, una sonrisa
insinuante en sus labios—. ¿Sabes lo que es bueno para quitar el estrés, Er-gege?

Lan Zhan sintió su cuerpo erizarse ante el susurro de su novio sobre su boca, y con una
sonrisa coqueta lo alzó sobre la encimera de la cocina, posicionándose rápidamente entre sus
piernas.

—Enséñame, A-Ying.
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