Temas Pentecostés
Tema Pentecostés
17/05
Objetivo Descubrir cómo el Espíritu Santo actúa en nuestro
interior.
Inicio Cada comunidad se reúne en el lugar acordado, en lo
posible, formando un círculo. Se comenta que en este
encuentro viviremos la acción del Espíritu Santo, por
medio de diversas actividades.
Animadores se presentan a la comunidad de animados.
Oración Iniciamos este día con la oración. Nos ponemos en
presencia del Señor, el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén
Escuchamos atentamente la lectura tomada de Hechos
de los Apóstoles (Hch. 2, 1-11)
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
reunidos. De repente vino del cielo un ruido, como de
viento huracanado, que llenó toda la casa donde se
alojaban.
Aparecieron lenguas como de fuego, repartidas y
posadas sobre cada uno de ellos. Se llenaron todos de
Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas
extranjeras, según el Espíritu les permitía expresarse.
Residían entonces en Jerusalén judíos piadosos, venidos
de todos los países del mundo. Al oírse el ruido, se
reunió una multitud, y estaban asombrados porque cada
uno oía a los apóstoles hablando en su propio idioma.
Fuera de sí por el asombro, comentaban: —¿No son
todos los que hablan galileos? ¿Pues cómo los oímos
cada uno en nuestra lengua nativa?
Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia,
Judea y Capadocia, Ponto y Asia, Frigia y Panfilia, Egipto
y los distritos de Libia junto a Cirene, romanos
residentes, judíos y prosélitos, cretenses y árabes: todos
los oímos contar, en nuestras lenguas, las maravillas de
Dios.
Palabra de Dios
(Se puede preguntar a los animados: ¿de qué trató el
texto?, ¿quiénes eran los personajes?, ¿dónde estaban?,
¿de qué lugares venía la gente? Etc.
Comentario:
El misterio de Pentecostés hace posible el paso de la
confusión a la comunicación. El Espíritu Santo produce la
comunicación, porque el lenguaje del amor es
comprensible por todos, no importando la diversidad de
lenguas y culturas, el lenguaje de Dios, del amor, es
universal.
Los discípulos estaban con las puertas cerradas por
miedo, lo que les impedía comunicarse con la gente,
pero el Espíritu Santo los hizo salir de su encierro para
anunciar a Jesús. En cuanto a nosotros, quizás también
nos aislamos de los demás y de Dios, nos encerramos
como los apóstoles por miedo y no permitimos que el
lenguaje del amor, por medio del Espíritu Santo actúe
sobre nosotros.
- Presentamos nuestras peticiones al Señor (en voz alta,
se invita a los animados a pedir por sus intenciones)
Pidámosle al Señor que hoy podamos ser capaces de
descubrir y comprender que Dios, por medio de su
Espíritu Santo, está presente en cada uno de nosotros y
de las acciones que realizamos día a día. Con María,
roguemos al Señor.
Presentamos todas nuestras intenciones a nuestro Padre,
rezando todos juntos: Padre Nuestro…
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sean glorificados en
todas partes por la Inmaculada Virgen María. Amén.
Desarrollo Se comienza explicando que hoy realizaremos un
(7 minutos recorrido por los dones del Espíritu Santo y lo haremos
por cada por estaciones. Cada estación representa 1 de los 7
estación) dones del Espíritu Santo.
A cada uno se les entregará una llamita y en cada
estación anotarán el nombre del don correspondiente a
la estación.
Dividir a grupos por estaciones:
6° = 2 grupos
7° = 2 grupos
8° = 2 grupos,
Enseñanza media = 1 grupo
Al toque de la campana las comunidades, ya divididas,
se trasladarán según el orden que se les entregue.
Comentarles a los animados que NO es competencia,
solo vivir la actividad, para conocer cada uno de los
dones.
En cada estación, se debe dar una breve explicación del
don del Espíritu Santo y realizar la actividad.
Dones - estaciones:
1. Sabiduría: textos bíblicos sobre el espíritu santo,
buscar en la biblia (mesas patio) SYLVIA
2. Entendimiento: pasapalabra (salón) MAGALY
3. Fortaleza: qué le pido al Señor. Escribir en una hoja
mis temores, mis problemas, depositarlos en una
cajita por comunidades y luego entregar al final
para quemarlos. (escenario gimnasio) FERNANDA
4. Consejo: crucigrama (afuera de sala 3°) CLARA
5. Piedad: momento de oración personal (capilla).
CAROLINA - MARINA
6. Ciencia: tinta invisible (laboratorio) JAVIERA –
HÉCTOR
7. Temor de Dios: encontrar características del temor
de Dios, frases escondidas (sala multiuso) DANIELA
C
Acompañantes de cada comunidad:
Grupo 1 6° = Romina
Grupo 2 6° = Daniela A
Grupo 1 7° = Krishna
Grupo 2 7° = Tomás.
Grupo 1 8° = Constanza V
Grupo 2 8° = Constanza M
Grupo EM = Naya
Capilla Canto: Espíritu Santo ven.
Oración:
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles,
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Envía, Señor tu Espíritu
y todas las cosas serán creadas
y renovarás la faz de la tierra.
Animados toman sus oraciones realizadas en estación
del don de la fortaleza y van pasando a quemar sus
papelitos en el fuego dispuesto.
Cierre Se dirigen a sus comunidades para cerrar el encuentro
Preguntas finales:
¿Qué les pareció lo vivido hoy?
¿Podemos nombrar los dones del Espíritu Santo?
Se invita a llevar la llamita a sus casas y ponerlas en el
altar familiar, si en sus casas no hay un altar, dejarla en
un lugar importante para ellos/as.
Recordarles que nos reunimos la próxima semana a las
14:30 horas.
Materiales Credenciales con nombres de animadores
Llamitas de fuego
Hoja con orden de estaciones para cada comunidad
Hojas blancas
Lápices
Copias crucigrama
Plumones de pizarra
Citas bíblicas
Hoja con preguntas de reflexión personal
Pasapalabra
Brasero
Velas
Telas
Cajas o bandejas
7 dones del Espíritu Santo
Don de Sabiduría
El don de la sabiduría nos permite conocer el plan de Dios, acercarnos a
su realidad de amor y aprender a vivirla de forma cada vez más
completa. El Espíritu de Sabiduría nos facilita encontrar y experimentar
la realidad amorosa del Reino de Dios.
También conocido como «espíritu de discernimiento» nos ayuda a
distinguir lo que nos conduce hacia Dios, aquellas cosas que realmente
hacen referencia a él. De esta forma podemos entender lo que nos
favorece o perjudica.
Don de Inteligencia o Entendimiento
El don de la inteligencia, también conocido como entendimiento, nos
permite reconocer a Dios, avanzando más allá de las apariencias y
ayudando a nuestra fe. El Espíritu de Inteligencia nos da un
conocimiento de los misterios de la fe, de la verdad revelada, de la
profundidad de Dios.
El espíritu de inteligencia ilumina nuestra mente de forma que no nos
quedemos con lo superficial. Es quien nos ayuda a comprender en
profundidad la Palabra cuando la leemos o escuchamos.
Don de Consejo
El don de Consejo nos aporta la posibilidad de valorar entre las
diferentes opciones y caminos que se abren para nosotros. El Espíritu de
Consejo nos ayuda a distinguir lo correcto e incorrecto, lo verdadero y
falso para poder tomar decisiones con acierto.
También el Espíritu de Consejo nos permite aportar una palabra de
ayuda a otras personas que buscan seguir la voluntad de Dios, saber
escuchar y si se nos solicita, orientar.
El Espíritu Santo, por su don de consejo nos aporta prudencia, confianza
y paciencia. Nos hace sensibles a su voz y a orientar nuestros
pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones según el
corazón de Dios.
Don de Fortaleza
El don de la fortaleza nos aporta el ánimo y la confianza necesarios para
hacer frente a las dificultades, para superar los obstáculos de la vida del
creyente.
El Espíritu de fortaleza vence el temor de los peligros, nos da firmeza en
nuestras decisiones, aunque haya dificultad.
La fortaleza nos hace comportarnos como profetas, denunciando las
injusticias con coraje. Es la valentía para enfrentarse a las dificultades
del día a día.
Don de Ciencia
El don de la ciencia nos facilita la comprensión de la creación como obra
de Dios, nos aporta el sentido de gratitud ante la grandeza de la
creación. No solo grandeza, sino también ante la belleza de la naturaleza
o del ingenio creador y artístico de la humanidad.
La ciencia, como don del Espíritu Santo, nos permite entender cómo la
mano de Dios está detrás de todo lo creado, nos hace apreciar
correctamente las cosas de forma que podamos encontrar en ellas las
huellas de Dios.
Don de Piedad
El don de la piedad hace crecer nuestra relación con Dios, llevándonos a
vivir como hijos e hijas suyos. Al fomentar la consideración de Dios como
Padre, genera un sentimiento de fraternidad con toda la humanidad. El
Espíritu de piedad nos ayuda a estar abiertos a la voluntad de Dios.
Quita de nuestros corazones la división y lo alimenta de comprensión,
tolerancia y perdón.
El Espíritu Santo, por el don de la piedad, nos invita a construir la
civilización del amor como fruto de la comunión con Dios. Volcar este
amor de Dios hacia los demás y a reconocerlos como hermanos y
hermanas.
Piedad significa ser capaces de gozar con quien experimenta alegría,
llorar con quien llora, consolar a quien está afligido, acoger y socorrer a
quien pasa necesidad.
Don de Temor de Dios
El don del temor de Dios nos recuerda lo pequeños que somos, la
humildad que debemos tener para permanecer y crecer con él. El temor
de Dios es muy diferente del miedo. El miedo es lo contrario a la fe y
todos los dones del Espíritu apoyan y aumentan nuestra fe. Jesús insiste
en que no debemos tener miedo a Dios, Padre que nos ama y perdona
siempre.
El Espíritu de temor de Dios nos invita a abandonarnos con confianza en
las manos de Dios que nos quiere. A poner la voluntad de Dios por
encima de nuestros planes personales. Cuando apoyamos en Dios todas
nuestras preocupaciones y expectativas él nos envuelve y sostiene.
El temor de Dios es la preocupación por no tener a Dios en nuestras
vidas y apartarnos de él, es la consciencia de que necesitamos su
amparo y su gracia. Nos vuelve dóciles a su voluntad y hace brotar de
nosotros el reconocimiento y la alabanza, llenando nuestro corazón de
esperanza.