Shakespeare y su época
La época isabelina (1558-1603)
La época isabelina significó el ingreso de Inglaterra
en la Edad Moderna, después de la Edad Media . Esta
época abarca la segunda mitad del siglo XVI. Isabel I
consiguió dar a Inglaterra las condiciones de paz
interior y desarrollo económico que requería para
ocupar un lugar privilegiado en el panorama político
europeo y sentó las bases para el crecimiento del
poderío marítimo inglés en los siglos siguientes. La
flota mercante se reforzó considerablemente y
amplió el radio de sus empresas, gracias a la
constitución de compañías de comercio patrocinadas
por la monarquía y que disfrutaban del monopolio.
Durante esta era isabelina Inglaterra atravesó
también cambios en las artes, en las ciencias y sobre
todo en las artes escénicas y en la literatura. La Reina
Virgen (Isabel I) fue el primer monarca en la historia
en otorgar permisos teatrales y la primera en
construir un teatro de madera para las puestas en
escenas públicas.
Isabel I
Isabel I reinó entre 1558 y 1603, año de su muerte. Al
comienzo de su reinado se reinició el conflicto con
España, que había tenido un paréntesis con su
hermana María. Isabel apoyó a los enemigos de España
para enfrentarse a la política religiosa de Felipe II.
Isabel I ha pasado a la historia tanto por sus virtudes
como por sus defectos. Fue una persona culta e
inteligente, implacable y enérgica, pero también cruel
y ávida de poder. Durante toda su vida eludió el
matrimonio, por lo que se la conoce como la Reina
Virgen, aunque según se cuenta se enamoró en
reiteradas ocasiones, especialmente de Robert Dudley,
el primer conde de Leicester, que murió de una
enfermedad repentina en 1588.
Para resolver cuestiones económicas acudió a la
piratería contra los buques españoles que volvían de
América cargados de metales preciosos. Francis Drake
fue uno de los corsarios más famosos.
El desarrollo económico del país se vio así favorecido durante
su reinado. La industria lanera, principal riqueza del país,
recibió un nuevo impulso gracias a las relaciones con los Países
Bajos. Sin embargo, la prosperidad económica benefició
únicamente a la burguesía y a los terratenientes, que
aceleraron el proceso de enclosures (cierre de territorios
comunitarios) en perjuicio de los campesinos. Isabel sólo actuó
contra este proceso para imponer duras medidas contra la
mendicidad (poor laws) a la que se habían visto abocadas
grandes masas de campesinos, excluidas del aprovechamiento
agrícola comunal por el cercado de campos. Los pobres eran
reunidos en “casas de trabajo”, donde eran tratados como
siervos bajo amenaza de muerte.
Isabel I apoyó a los protestantes, persiguió a los católicos y creó
la Iglesia de Inglaterra, independiente de Roma, que consolidó
el anglicanismo. Isabel tuvo opositores en el parlamento, pero
su principal enemiga fue su prima María Estuardo, católica,
reina de Escocia, a quien Isabel acusó de conspiración y mandó
a ejecutar.
En 1587 decapitó a María Estuardo, la reina de Escocia, en el
castillo de Fotheringhay, donde murió como una mártir. Esta
ejecución provocó el enfrentamiento definitivo entre Inglaterra
y la España católica. Felipe II creó la Armada Invencible y trató
de invadir Inglaterra, pero su escuadra fue derrotada por los
ingleses en 1588. A pesar de la ruina económica que la guerra
ocasionó a ambos países, consagró la supremacía marítima de
Inglaterra e impulsó su expansionismo.
Una forma de ver el mundo: la cosmovisión
isabelina
Se llama cosmovisión al conjunto de creencias y representaciones acerca de
la Naturaleza, el Universo, el Hombre y la sociedad que tiene una persona o
una comunidad en un determinado período. Esta cosmovisión suele
funcionar como “filtro” para interpretar lo que los rodea. En ocasiones, los
sujetos que pertenecen a una cosmovisión pueden no ser conscientes de
todas las creencias o representaciones que funcionan como mediadores para
comprender el mundo y las relaciones.
Este período histórico de la segunda mitad del siglo XVI y comienzos del siglo
XVII se conoce como cosmovisión isabelina, especialmente porque significó
una transición o choque entre visiones de mundo. Por un lado, el conjunto
de creencias forjado en la Edad Media y, por otro, una serie de nuevas
representaciones y valores sobre el mundo que se van gestando a partir de
este período. Para comprender esta cosmovisión vamos a contestar algunas
preguntas:
El orden cósmico
La concepción isabelina del universo era la de un orden cósmico ordenado y armónico,
construido como una suerte de escalera, o Cadena de la Creación, en la que cada cosa
creada tenía su lugar, su propio peldaño en la escalera, o eslabón en la cadena. En el punto
más alto estaba Dios, Creador y Juez; en el más bajo, las cosas inanimadas. En el punto
medio se encontraba el lugar del hombre, que ocupaba una posición magnífica pero
vulnerable: era en este punto donde el mundo animal se rozaba con el mundo angelical. Era
tierra y cielo, cuerpo y espíritu, bien y mal, razón y pasión. En cualquier momento su
naturaleza animal podía conducirlo al derrumbe y sumirlo en la degradación, o el hombre
podía caer presa del pecado del orgullo o la arrogancia (hybris trágico) e intentar exigir un
lugar más encumbrado que el que le correspondía. Mientras que se respetara el orden
establecido, la situación era estable. No es que las desgracias no existieran, pero siempre
era posible sobrellevarlas mediante la práctica de las virtudes cristianas y gracias a la
bendición del amor. La clave de toda la existencia era la armonía, que residía en el respeto
por la jerarquía y la subordinación natural del inferior al superior. Debía haber orden en el
universo (macrocosmo), orden en el estado político, y orden en el hombre (microcosmo).
El período artístico: el Renacimiento inglés
Durante este periodo, se vivió un momento de gran esplendor de las diferentes manifestaciones artísticas.
La literatura se caracteriza por un especial interés en el comportamiento humano como tema principal de las
obras (antes de este período, a literatura medieval inglesa se nutría de temas religiosos). El Renacimiento en
diferentes lugares de Europa había significado desde el siglo XIV que los artistas vieran el mundo de una
manera diferente, con el estímulo de conocer la Naturaleza, al hombre y a la sociedad en su existencia en este
mundo, sin relación con otro mundo al que se aspiraba a través de la fe religiosa.
Este período artístico dio lugar a una concepción filosófica que se llamó Humanismo. Atraídos por el
pensamiento de los antiguos griegos y romanos, los humanistas, enrolados en distintos ámbitos de la cultura
(artistas, filósofos, filólogos e incluso eclesiásticos) colocaron al hombre en el centro de sus preocupaciones
(antropocentrismo) desplazando a Dios de ese lugar (teocentrismo) sin llegar a ser ateos. El modelo humanista
era el enciclopedista, el hombre deseaba descubrirlo todo mediante el uso de su razón.
Los humanistas del Renacimiento pensaban que para construir una sociedad justa primero debían conocerse
muy bien las características de la naturaleza humana. En el Renacimiento se estudiaba la literatura, se leía
poesía o se acudía a presenciar una obra de teatro porque se pensaba que la literatura funcionaba como un
espejo que retrataba nuestros vicios y virtudes más característicos. El arte nos enseñaba nuestras
contradicciones y cómo equilibrarlas en pro de una mejor calidad de vida, de una sociedad más justa.
El humanismo renacentista se preocupaba por promover los valores positivos de una civilización, y al mismo
tiempo, prevenirnos en contra de los defectos más comunes y atroces que estaban latentes en todos nosotros.
Las obras de Shakespeare son representaciones literarias de la tensión que ambas cuestiones producen.
El teatro isabelino
Se conoce con el nombre de teatro
isabelino a la producción dramatúrgica
que tuvo lugar en Inglaterra desde el
ascenso al trono de Isabel I en el año
1558 hasta la muerte de su sucesor,
Jacobo I, en el año 1625. Algunos
autores extienden el período hasta el
año 1642, durante el reinado de Carlos I,
cuando los puritanos hicieron cerrar los
teatros en Inglaterra.
Relacion teatro-sociedad
Mientras el drama renacentista italiano se desarrollaba como
una forma de arte elitista, el teatro isabelino resultaba un gran
contenedor de diferentes temáticas y personajes que lograba
fascinar a todas las clases, transformándose así en una
especie de "nivelador" social. A las representaciones acudían
príncipes y campesinos, hombres, mujeres y niños, de manera
que cada representación constituía todo un evento social.
Por esto todos los dramas debían satisfacer gustos diversos:
los del soldado que deseaba ver guerra y duelos, la mujer que
buscaba amor y sentimiento, la del abogado que se interesaba
por la filosofía moral y el derecho, y así con todos. Incluso el
lenguaje teatral refleja esta exigencia, enriqueciéndose con
registros muy variados y adquiriendo gran flexibilidad de
expresión.
William Shakespeare
Nació en Stratford-on-Avon en 1564. Se tienen
pocos datos sobre su vida. Se sabe que comenzó a
dedicarse al teatro desde muy joven, en Londres.
Fue actor y se benefició de las ganancia del Globe
Theatre y del Blackfriars. Murió en su lugar de
origen en 1616.
William Shakespeare se desarrolló como escritor
y dramaturgo bajo el mandato de dos monarcas
diferentes. En estas dos etapas, escribió diversas
obras, cada una de ellas muestran una amplia
gama de géneros, así como temáticas; respetando
siempre el autor su propio estilo, revolucionario
para la literatura post renacentista y barroca.
William Shakespeare escribió 15 tragedias, 90 (o
más) sonetos y 10 obras históricas. Los héroes de
sus obras son imperfectos, se hacen participes del
bien y del mal; y vemos como, poco a poco en el
desarrollo de la historia, la misma mano del
dramaturgo, los lleva a su perdición o a su gloria.
Jacobo I de Escocia
Hijo de María I de Escocia, en 1603 sucedió en el trono de
Inglaterra e Irlanda a la última Tudor, Isabel I, quien murió
sin descendencia. Rigió conjuntamente Inglaterra, Escocia e
Irlanda por espacio de 22 años, hasta su muerte a los 58
años.
Esto no trajo problemas para el desarrollo de las artes sino
todo lo contrario, pues el monarca contaba con un gran
conocimiento enciclopédico y dedicaba tiempo a la
escritura. Se tiene conocimiento de que fue un rey erudito,
el cual estaba a favor del desarrollo literario y de las demás
disciplinas artísticas.
A pesar de los avances económicos, ambos monarcas
tuvieron un gobierno absolutista y clasista como en otros
reinos. Sin embargo, Isabel I y Jacobo I tuvieron un conflicto
de creencias con sus súbditos. Por una parte, la reina
continúo con la caza de católicos que había iniciado su
padre, Enrique VIII; además cesó totalmente sus relaciones
con el Vaticano. Por otro lado, el monarca Jacobo I,
comenzó una caza en contra de aquellos que en su opinión
profesaran la brujería o incurrieran en pactos diabólicos.
La Conspiración de la Pólvora (1605)
Fue un complot fallido organizado por un grupo de provinciales católicos ingleses (Robert Catesby, Guy
Fawkes) para matar al rey Jacobo I, a su familia y a la mayor parte de la aristocracia protestante
explosionando las Casas del Parlamento durante la Apertura de Estado (5 de noviembre de 1605). Los
conspiradores habían planeado secuestrar a los infantes reales, no presentes en el Parlamento, e incitar una
rebelión en las Midlands.
Esta medida pretendía ser la señal para un gran levantamiento de los católicos ingleses, descontentos por
las severas medidas penales adoptadas contra ellos, que finalizaría con la instalación de un rey obediente al
Papa en el trono inglés. Realizados los preparativos, el Gobierno descubrió la conjura, que acabó con la
ejecución de la mayor parte de los conspiradores y sirvió de pretexto para un endurecimiento de las medidas
anticatólicas.
Shakespeare y la utilización del contexto
histórico
No solo el contenido y la temática, sino también la forma del drama shakespeariano está
condicionada por la estructura política y social de la época. A esto se debe el realce social de sus
héroes: tienen que ser príncipes, y grandes señores, para levantarse de sus contemporáneos, y caer
desde una altura suficiente, para causar, con la peripecia de su destino, una impresión tanto mayor.
En sus obras, Shakespeare, ve el mundo con los ojos de un burgués. Su defensa de la monarquía, lo
mismo que la de sus contemporáneos, se explica por su miedo al caos. El pensamiento del universo y
la disolución de que tal orden parece amenazado siempre es un tema fundamental en su
pensamiento y en su poesía. Expresa opiniones políticas que arraigan la idea de los derechos
humanos, condena los abusos del poder y la opresión del pueblo y coloca al principio del orden por
encima de todas las consideraciones humanitarias.
La enemistad entre Isabel y María Estuardo, la persecución de los puritanos, la progresiva
transformación de Inglaterra en un estado policíaco, el fin del gobierno relativamente liberal y la
nueva dirección absolutista de Jacobo I, la agudización del conflicto entre la monarquía y las clases
medias de ideas puritanas, son causas del cambio de Shakespeare hacia el pesimismo. El poeta pudo
comprender lo crítico e insostenible de la situación. Es por eso que expresa una visión trágica del
mundo, demostrando su sentido de responsabilidad social. El pesimismo en Shakespeare tiene una
dimensión supra-personal y lleva en sí las huellas de una tragedia histórica.
Es naturalista en la obra de Shakespeare ante todo el dibujo de sus caracteres, la psicología
diferenciada de sus figuras y el formato humano de sus héroes que consisten en evidentes
contradicciones y están llenos de debilidades.