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Investigación del Movimiento Artístico: Surrealismo
Contexto histórico:
El surrealismo surgió en los años 1920, influenciado por las teorías de Sigmund Freud sobre el
inconsciente. Fue un movimiento que buscó liberar la imaginación y explorar el mundo de los
sueños, lo irracional y lo subconsciente.
Características del movimiento:
Uso de imágenes oníricas y fantásticas.
Interés en el subconsciente y lo irracional.
Representación de escenas ilógicas o absurdas que desafían la realidad.
Artistas representativos:
Salvador Dalí
René Magritte
Max Ernst
Análisis de una Obra Representativa: "La persistencia de la memoria" de Salvador Dalí
“La persistencia de la memoria”, una de las obras más emblemáticas de Salvador Dalí, fue pintada en
1931 y representa la esencia del surrealismo a través de una visión única del tiempo, los sueños y la
realidad. Esta obra no solo se ha convertido en un icono de la cultura popular, sino que también
refleja las complejas ideas de la época sobre la psique humana y la naturaleza del tiempo. A
continuación, se profundiza en los elementos visuales, el mensaje simbólico y el contexto cultural de
esta obra.
Descripción de los Elementos Visuales
Color y Luz: En esta obra, Dalí utiliza una paleta de colores cálidos en el fondo, donde el cielo se
mezcla con tonos anaranjados y amarillos que sugieren el atardecer, mientras que en la parte frontal
predominan los tonos fríos y apagados. Esta yuxtaposición crea una atmósfera irreal y atemporal. La
luz que incide sobre los relojes parece estar en un estado de calma, como si el tiempo estuviera
detenido, lo cual es una paradoja visual al tratarse de una representación del paso del tiempo.
Forma y Textura: Los relojes son el elemento central de esta obra y se presentan en formas blandas
y derretidas, algo que va en contra de la expectativa tradicional de relojes rígidos y sólidos. Al
hacerlos blandos, Dalí rompe con la percepción habitual del tiempo como algo fijo e inalterable. Las
texturas también juegan un papel importante; los relojes parecen derretirse, generando una
sensación de fluidez y fragilidad. Este efecto se complementa con otros elementos, como las
hormigas que se arrastran sobre uno de los relojes, aportando una textura adicional que evoca la
descomposición y el paso del tiempo.
Composición: La composición de la obra es sencilla pero poderosa. Los relojes blandos están
dispersos en una escena casi desolada, donde se observan pocos elementos adicionales. En el fondo,
Dalí incluye formaciones rocosas que evocan el paisaje de su infancia en Cataluña. La figura amorfa
en el centro, que parece un rostro o un ser semi-humano, añade una capa de misterio a la
composición, sugiriendo quizás una representación de la mente o del propio Dalí en estado onírico.
Mensaje y Significado
La obra es una reflexión sobre la naturaleza del tiempo y su subjetividad. Los relojes derretidos
representan cómo el tiempo se vuelve maleable y carece de sentido en los sueños. Esta idea se
conecta con las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, quien planteaba que los sueños revelan
deseos y pensamientos reprimidos en el subconsciente. En los sueños, el tiempo no sigue una línea
lógica y, por tanto, los relojes se deshacen, adaptándose al contexto surrealista de la obra.
El reloj cubierto de hormigas añade un elemento de descomposición y mortalidad, sugiriendo que el
tiempo, como todo lo demás, está destinado a desintegrarse. Las hormigas son recurrentes en la
obra de Dalí y suelen simbolizar el deterioro y la muerte. Así, esta obra no solo es una exploración
visual del tiempo, sino también una meditación sobre la fugacidad de la vida y la inevitabilidad de la
decadencia.
Contexto Cultural y Artístico
Creada en 1931, “La persistencia de la memoria” emerge en un momento en que el movimiento
surrealista estaba ganando fuerza en Europa, bajo el liderazgo de André Breton. El surrealismo
buscaba liberar la mente de las restricciones de la lógica y la razón, promoviendo el subconsciente
como fuente de creatividad. Dalí, conocido por su personalidad excéntrica y su talento innovador,
rápidamente se convirtió en uno de los representantes más destacados del surrealismo.
La obra también refleja las influencias de la ciencia de la época. Las teorías de Einstein sobre la
relatividad del tiempo pudieron haber influido en Dalí, ya que el concepto de tiempo como algo
flexible y relativo es uno de los temas centrales de esta pintura. En este sentido, Dalí combina la
ciencia con el arte y el psicoanálisis para crear una obra que cuestiona las ideas convencionales
sobre el tiempo y la realidad.
Además, el paisaje catalán de fondo conecta la obra con la identidad personal de Dalí. Los
acantilados rocosos son una referencia a los paisajes de Port Lligat, en su Cataluña natal, lo que
aporta un toque de nostalgia a la obra. Esta combinación de elementos personales y universales
ayuda a crear una imagen que resuena con temas tanto íntimos como filosóficos.
3. Creación de tu Propio Collage:
Descripción del collage:
Este collage surrealista incluye imágenes simbólicas que exploran conceptos de tiempo, sueños y lo
inesperado. Los relojes, árboles, figuras humanas y elementos abstractos están organizados en una
composición que evoca el mundo de los sueños y el subconsciente, en consonancia con los principios
del surrealismo.
Materiales y técnica:
Para crear este collage, se usaron imágenes de relojes, paisajes y formas abstractas en un estilo
visual que representa el mundo de los sueños, integrando texturas y colores contrastantes que
producen una atmósfera surrealista. 4. Reflexión Final:
Influencia del movimiento en la creación:
El surrealismo me inspiró a explorar el subconsciente y a utilizar elementos contrastantes y
simbólicos en el collage, representando cómo los sueños pueden distorsionar nuestra percepción de
la realidad.
Mensaje personal:
A través de este collage, quise mostrar cómo los pensamientos y emociones ocultos se revelan de
formas inesperadas y abstractas, y cómo el tiempo y los recuerdos se desdibujan en nuestra mente.
Manuel del Cabral (1907-1999) fue un poeta, narrador y diplomático dominicano, considerado una
de las voces más importantes de la literatura afroantillana y la poesía social latinoamericana. Nació
en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, y su obra abarca temas como la desigualdad
social, la vida campesina, y la identidad afroantillana, entre otros.
Cabral formó parte de la Generación del 36, un grupo de escritores caracterizados por su
compromiso social y político, y se destacó por su estilo directo y reflexivo, usando un lenguaje
coloquial que resonaba con la realidad de la sociedad dominicana. Entre sus obras más importantes
se encuentran Compadre Mon (1943), una colección de poemas que explora la vida del campesino
dominicano, y Trópico negro (1942), en la cual se enfoca en temas relacionados con la esclavitud y la
negritud en el Caribe.
A lo largo de su carrera, también se desempeñó como diplomático, lo que lo llevó a vivir en varios
países y expandir su perspectiva cultural y literaria. Su obra dejó una huella profunda en la literatura
dominicana, siendo uno de los precursores en poner en el centro de su creación la realidad del
Caribe y la situación de los más desfavorecidos.
José Joaquín Pérez (1845-1900) fue un poeta, periodista y político dominicano, reconocido como uno
de los grandes representantes del romanticismo literario en la República Dominicana. Nació en
Santo Domingo y dedicó su vida tanto a la literatura como al servicio público, ocupando diversos
cargos gubernamentales, incluidos el de ministro y secretario de estado.
Pérez es especialmente conocido por su obra Fantasías indígenas (1877), un poema épico en el que
rinde homenaje a los pueblos indígenas del Caribe, resaltando temas como la naturaleza, el amor y
la libertad. Su estilo combina lo romántico con un profundo sentimiento patriótico, buscando
resaltar las raíces culturales y la historia del país en un contexto de exaltación de la identidad
dominicana.
Además de su actividad literaria, Pérez también se dedicó al periodismo, fundando y colaborando en
diversas publicaciones de la época. Su obra y su vida pública lo convirtieron en una figura influyente
en la sociedad dominicana de finales del siglo XIX, y hoy en día es recordado como uno de los
precursores de la literatura nacionalista en la República Dominicana.
Aída Cartagena Portalatín (1918-1994) fue una destacada poeta, novelista y ensayista dominicana,
considerada una de las voces más influyentes de la literatura dominicana y latinoamericana del siglo
XX. Nació en Moca, República Dominicana, y su obra aborda temas de identidad, feminismo, historia
y crítica social, destacándose por su estilo innovador y su compromiso con los problemas de su
época.
Cartagena Portalatín fue parte del grupo de escritores que surgieron en la posdictadura de Trujillo,
una generación marcada por la búsqueda de la justicia social y la libertad de expresión. Entre sus
obras más conocidas están el poemario Una mujer está sola (1955), que explora la situación de la
mujer en la sociedad, y La tierra está bramando (1981), un libro de poesía que aborda el dolor y la
resistencia en el contexto de la historia dominicana. En su novela Escalera para Electra (1970),
Cartagena indaga en temas existenciales y utiliza la figura mítica de Electra para explorar los
conflictos de identidad y la lucha por la libertad.
Además de su labor literaria, Aída Cartagena fue docente y defensora de los derechos humanos,
promoviendo la literatura y el pensamiento crítico en la República Dominicana y en otros países de
América Latina. Su obra se caracteriza por su estilo lírico, sus reflexiones profundas y su compromiso
con temas de justicia, convirtiéndose en un referente tanto para la literatura femenina como para la
literatura comprometida de la región.
Milda Mercedes Contreras (1941-2009) fue una destacada poeta, narradora y ensayista dominicana,
reconocida por su contribución a la literatura de la República Dominicana, especialmente en el
ámbito de la poesía social y comprometida. Nació en Santo Domingo y desarrolló una obra que
explora temas de justicia, feminismo, y las realidades políticas y sociales de su país.
Contreras es recordada por su poesía directa y apasionada, en la que aborda la desigualdad, la
opresión, y el papel de la mujer en una sociedad marcada por profundas divisiones de género y
clase. Su estilo se caracteriza por una voz crítica y reflexiva, donde combina la ternura y la fuerza,
invitando a la reflexión y la acción. Entre sus obras más conocidas se encuentran Poemas del pueblo
y Palabras del silencio, donde expresa una profunda conexión con la identidad dominicana y una
crítica hacia las estructuras de poder.
A lo largo de su vida, Milda Contreras también se dedicó a la docencia y fue una voz influyente en los
círculos intelectuales y culturales de su país, promoviendo espacios para la creación y la reflexión
literaria. Su legado sigue siendo una inspiración para la literatura social dominicana, dejando una
huella profunda en el ámbito de la poesía comprometida.