Tec 020
Tec 020
EDITORIAL
EZCURRA
Tema 20
La Unión Europea: origen y evolución. Fines de la Unión Europea. Requisitos para
formar parte de la Unión. Los miembros originales y los actuales miembros. Los
símbolos de la Unión Europea. Competencias de la Unión Europea. Las Instituciones
de la Unión Europea. Ciudadanía de la Unión Europea. La moneda única europea
pletamente hostil a un solución de tipo federal. Sin embargo, de allí saldría el impulso EDITORIAL
decisivo para la creación del Consejo de Europa. EZCURRA
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concretas, creando primero una solidaridad de hecho ...; es preciso crear una solidari-
dad económica que desembocará más tarde en una solidaridad política, pues sólo así
se evitarán nuevas guerras». Para ello, y dada la histórica rivalidad entre Francia y
Alemania, se propone colocar el conjunto de la producción franco-alemana de carbón
y acero bajo una Alta Autoridad común en una Organización abierta a la participación
de los demás países europeos.
De tal propuesta nace la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), plas-
mada en el Tratado de París de 18 de abril de 1951 que fue suscrito por los seis países
antes aludidos. Cuatro años más tarde, en junio de 1955, los ministros de Asuntos
Exteriores de los seis decidieron crear un Comité intergubernamental de expertos
encargado de estudiar el establecimiento de un Mercado Común.
Tras largas deliberaciones, el 25 de marzo de 1957 se firman en Roma los Tratados
Constitutivos de la Comunidad Económica Europea (CEE) y de la Comunidad Europea
de Energía Atómica (EURATOM), que entraron en vigor el 1 de enero de 1958.
(1) Por esta razón, en esta fecha se conmemora todos los años el «Día de Europa».
(2) Aunque se le conoce con el nombre de Declaración Schuman, fue Jean Monet su padre espiritual.
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EDITORIAL Así las cosas, por iniciativa del Presidente francés Pompidou, los Jefes de Estado y
EZCURRA de Gobierno de los «nueve»3 afirmaron en la «cumbre de París» de octubre de 1972 «su
intención de transformar, antes del final de la década, el conjunto de sus relaciones
en una Unión Europea». Los «nueve» no precisaban más el contenido de esta expresión,
limitándose a invitar a las Instituciones de la Comunidad a elaborar informes sobre
esta cuestión.
Nueve años más tarde, el 17 de noviembre de 1981, los Ministros de Asuntos Exte-
riores de Alemania e Italia propusieron a los «diez»4 que adoptaran por medio de una
declaración solemne, un «Acta Europea» que cubría a la vez las Comunidades, la coo-
peración política, y el Consejo Europeo. Se trataría de codificar solemnemente los
acuerdos sobre los cuales está basada la cooperación política y, eventualmente, reforzar
su estructura, es decir, consagrar la Comunidad Europea en tanto piedra angular de
la cooperación europea y confirmar el papel del Consejo Europeo como órgano político
encargado de definir las grandes orientaciones de la cooperación europea. Esta «Acta»
aún no crearía la Unión Europea, sino que debería desembocar en un Tratado que la
consagrara, al término de los progresos realizados en cinco años.
Por fin, firmada en Luxemburgo el 17 de febrero de 1986 y en La Haya el 28 de
febrero del mismo año, se suscribió el «Acta Unica Europea», decididos los «doce»5 a
construir la Unión Europea.
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Por consiguiente, el Acta Unica Europea constituyó el segundo gran paso de Europa
hacia su integración, respondiendo a los desafíos que se planteaban para hacer frente
a la creciente competencia internacional.
a) Gestación
Bajo las premisas del Acta Unica Europea, en la reunión de Ministros de Asuntos
Exteriores celebrada a principios de 1990 se llegó a un pacto entre las dos tendencias
integracionistas e intergubernamentales, consistente en establecer soluciones insti-
tucionales y jurídicas distintas para sectores distintos. Se había constatado, en efecto,
que las cuestiones de política exterior y de defensa y los temas que afectan a Interior
--control de la frontera exterior, política de inmigración, control policial-- y a Justicia,
no podían quedar sometidas en las actuales circunstancias a todas las reglas integra-
doras de la Comunidad. Por su alta sensibilidad política, diversos Estados miembros
deseaban conservar su capacidad para hacer propuestas ellos mismos en estas nuevas
cuestiones, aunque admitían compartir en ocasiones su iniciativa legislativa con la
Comisión. Igualmente la posibilidad de someter estos temas al Tribunal de Justicia
de la Comunidad hubiera requerido una armonización legislativa previa, siempre di-
fícil y compleja entre sistemas jurídicos muy diversos, sobre todo entre el Derecho
continental y el «common law» británico.
Para hacer frente a estas dificultades, al igual que ocurrió con el Acta Unica, se
abandonó la idea de dotar a la Unión de una estructura unitaria, en forma de «árbol»
--un tronco común, que sería la Comunidad Europea, con ramas y raíces saliendo del
mismo--, sino que, por el contrario, se concibió una estructura tripartita --frente a la
dual del Acta Unica--, considerada en el argot de la negociación como una especie de
«Parthenón» o «Templo Griego», en la que existen tres «pilares» bajo un único «fron-
tispicio».
El Tratado de la Unión Europea --TUE-- fue firmado en la ciudad holandesa de
Maastrich el 7 de febrero de 1992.
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Los Jefes de Estado o de Gobierno de los Estados miembros acordaron en el TUE
desarrollar paulatinamente una política exterior y de seguridad común con los siguien-
tes objetivos: mantener los valores comunes, los intereses fundamentales y la inde-
pendencia de la UE; fortalecer la seguridad de la UE y de sus Estados miembros;
mantener la paz en el mundo y reforzar la seguridad internacional de acuerdo con los
principios de la Carta de Naciones Unidas; fomentar la cooperación internacional;
promover la democracia y el Estado de Derecho, así como el respeto de los derechos
humanos y las libertades fundamentales.
3. Un tercer pilar, de cooperación policial y judicial
Su objetivo es garantizar a todos los ciudadanos un espacio de libertad, seguridad
y justicia a través de una actuación común en la prevención de la delincuencia y la
lucha contra la misma (en particular, contra el terrorismo, el tráfico de seres humanos,
el tráfico ilícito de drogas y de armas, la corrupción y el fraude), así como contra el
racismo y la xenofobia.
Las primeras medidas se adoptaron con la Directiva relativa a la lucha contra el
lavado de dinero negro y la creación de la oficina policial europea «EUROPOL», que
funciona desde 1998.
Cada pilar tiene sus propias reglas de juego, pero unas mismas «instituciones» --
principio de unidad institucional--.
En el pilar comunitario rigen, con algunas peculiaridades en el caso de la UEM, las
reglas clásicas de la Comunidad --iniciativa legislativa exclusiva de la Comisión; de-
cisión final del Consejo y, en algunos casos del Parlamento, decisiones recurribles ante
el Tribunal de Justicia; financiación a cargo del presupuesto comunitario, etc.--, mien-
tras que en los otros dos pilares algunas de estas reglas se modifican o no se aplican.
Una segunda diferencia radica en que en el pilar comunitario existen numerosas
cuestiones que se deciden por mayoría cualificada, mientras que en los otros dos pilares
se aplica la unanimidad como sistema general de decisión.
En definitiva, el Tratado de Maastricht puso el colofón al Mercado Interior con la
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EDITORIAL introducción de la moneda común y constituyó una nueva etapa en el proceso creador
EZCURRA de una Unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa.
Tres años más tarde de firmarse el Tratado de Maastricht, esto es, en 1995, se
adhirieron a la Unión tres nuevos países, Austria, Suecia y Finlandia.
5.ª EL TRATADO DE AMSTERDAM
Partiendo de la base de que, como ocurre en la Unión Europea, todo proceso de
negociación en el que entran en juego intereses de varias partes resulta a la fuerza
complicado y lento, en Maastricht hubo determinadas cuestiones que no pudieron ser
aprobadas y se dejaron abiertas para su negociación posterior.
Ello se llevó a cabo en el Tratado de Amsterdam, firmado el 17 de junio de 1997, por
el que se aprobó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que garantiza la convergencia
económica a largo plazo de los países miembros de la Unión.
En dicho Tratado, con vigencia a partir del 1 de octubre de 1997, se acometieron
cuestiones relativas a libertad, seguridad y justicia; inmigración, asilo y visados; co-
operación judicial y policial; y política exterior y seguridad.
6.ª TRATADO DE NIZA
La incorporación de nuevos países miembros a la UE dominó la política europea de
los años siguientes al Tratado de Maastricht, ya que los países pretendientes a la
adhesión de la Europa central y oriental, así como Chipre, Malta y Turquía, tenían
situaciones económicas y políticas muy diferentes, lo que colocaba a la Unión Europea
ante retos institucionales y políticos sin precedentes. El gran problema de fondo era
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tados miembros, entrando en vigor el primer día del segundo mes siguiente al de la
total ratificación, si ésta se produjera. En unos países bastaba con que la ratificación
de la Constitución Europea la acordara su respectivo Parlamento. En otros, como en
el caso de España, se sometió a referéndum consultivo.
El plebiscito español se celebró el día 20 de febrero de 2005, formulándose la pre-
gunta: ¿Aprueba usted el Tratado por el que se establece una Constitución para Europa?
El resultado fue el siguiente: Participación, 42,33 %; Sí, 76,72%; No, 17,25%; En blanco,
6,03%; Abstención: 57,67%.
Pero el jarro de agua fría fue el de Francia y el de los Países Bajos, donde el proyecto
de Constitución fue rechazado por el pueblo en referéndum.
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requisitos:
• Requisito geográfico. El Estado que pretenda entrar deberá pertenecer al conti-
nente europeo.
• Requisito económico. El Estado deberá tener un grado de desarrollo económico
similar o comparable al de los Estados miembros.
• Requisito político. Los Estados miembros deberán tener un régimen político de
democracia parlamentaria.
Una vez cumplidos estos requisitos y hasta que se llega a formar parte de la Unión
Europea, existe un proceso que da comienzo con la presentación de una demanda de
adhesión. Admitida ésta por el Consejo de Ministros, comienza una etapa más o menos
larga de negociaciones sobre las condiciones de adhesión, condiciones que establecerá
el Consejo de la Comunidad con la colaboración de la Comisión y de los Delegados
gubernamentales del Estado que pretenda adherirse.
LOS MIEMBROS ORIGINALES Y LOS ACTUALES MIEMBROS
Como hemos visto en la descripción histórica de la UE, el Tratado de Roma fue
firmado en 1957 por los seis países fundadores de las Comunidades Europeas: Francia,
República Federal de Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
Dieciséis más tarde, en 1973, tenía lugar la primera ampliación, con el ingreso de
Irlanda, Dinamarca y el Reino Unido, y en 1981 se incorporó Grecia, dando lugar a la
«Europa de los diez».
Poco después, en 1986, se incorporan España y Portugal.
En 1995 tiene lugar la cuarta ampliación de la ya Unión Europea, con la incorpo-
ración de Austria, Finlandia y Suecia. Tenemos ya la «Europa de los quince».
Como vimos, la quinta ampliación fue la más numerosa; nada menos que diez países
del Este de Europa --Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Litua-
nia, Malta, Polonia y la República Checa-- entraron a formar parte en 2004 de la
Unión.
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• El mercado interior.
• La política social, en los aspectos definidos en el Tratado de Funcionamiento de
la UE.
• La cohesión económica, social y territorial.
• La agricultura y la pesca, con exclusión de la conservación de los recursos bio-
lógicos marinos.
• El medio ambiente.
• La protección de los consumidores.
• Los transportes.
• Las redes transeuropeas.
• La energía.
• El espacio de libertad, seguridad y justicia.
• Los asuntos comunes de seguridad en materia de salud pública, en los aspectos
definidos en el Tratado de Funcionamiento de la UE.
En los ámbitos de la investigación, el desarrollo tecnológico y el espacio, la Unión
dispondrá de competencia para llevar a cabo acciones, en particular destinadas a de-
finir y realizar programas, sin que el ejercicio de esta competencia pueda tener por
efecto impedir a los Estados miembros ejercer la suya.
En los ámbitos de la cooperación para el desarrollo y de la ayuda humanitaria, la
Unión dispondrá de competencia para llevar a cabo acciones y una política común, sin
que el ejercicio de esta competencia pueda tener por efecto impedir a los Estados
miembros ejercer la suya.
3. Competencias de apoyo, coordinación y complemento
La UE solo puede intervenir ahora al objeto de respaldar, coordinar o completar la
acción de los Estados miembros. Por lo tanto, no dispone de poder legislativo en estos
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B) OTRAS COMPETENCIAS DE LA UE
Aunque el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece las tres gran-
des categorías de competencias aludidas, enuncia otras de tanta importancia que no
las ha querido subsumir en ninguna de ellas.
Se trata fundamentalmente de las tres siguientes:
1. De la coordinación de las políticas económicas y de empleo: la UE es competente
para garantizar las modalidades de esta coordinación. Por lo tanto, debe definir
directrices generales para orientar a los Estados miembros.
2. De la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC): la UE es competente
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para definir y aplicar esta política a través del Presidente del Consejo Europeo
y del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Se-
guridad, entre otros.
3. De la cláusula de flexibilidad, según la cual permite actuar a la UE más allá del
poder de acción que le atribuyen los Tratados si el objetivo en cuestión lo requiere.
Dicho de otra forma, la UE puede aprobar normas en situaciones imprevistas
en las que carece de competencia en los Tratados, pero el objetivo entra dentro
de los asignados a la UE. Al ser una extensión de la competencia más allá de lo
atribuido, se exige unanimidad del Consejo, pero sin control decisivo del Parla-
mento Europeo ni de los Parlamentos nacionales. No obstante, en algunas oca-
siones, la abusiva utilización de esta cláusula ha dado lugar a críticas de algunos
Estados y tribunales de justicia nacionales.
C) EJERCICIO
El ejercicio de las competencias de la Unión Europea se encuentra sujeto a tres
principios fundamentales:
1. El principio de atribución: la Unión únicamente cuenta con las competencias
que le atribuyen los Tratados.
2. El principio de proporcionalidad: el ejercicio de las competencias de la UE no
puede superar lo estrictamente necesario para la consecución de los objetivos
establecidos en los Tratados.
3. El principio de subsidiaridad: en el caso de las competencias compartidas, la
UE solo puede intervenir cuando su actuación sea más eficaz que la de los Estados
miembros.
delicado, y a la vez complicado, que requiere el acuerdo de todos los Estados miembros EDITORIAL
y una revisión de los Tratados. EZCURRA
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El Consejo Europeo está compuesto por los Jefes de Estado o de Gobierno de los
Estados miembros, así como por el presidente de la Comisión, siendo asistidos, si lo
desean, por los respectivos Ministros de Asuntos Exteriores de los Estados miembros,
y en el caso del Presidente de la Comisión, por un miembro de ésta.
El Consejo Europeo, que se reunirá al menos dos veces al semestre, presentará al
Parlamento Europeo un informe después de cada una de ellas, así como un informe
escrito anual relativo a los progresos realizados por la Unión.
A cada Estado miembro le ha venido correspondiendo la Presidencia del Consejo
Europeo por turnos rotatorios de seis meses. No obstante, a partir de diciembre de
2009, el Presidente es elegido por la propia Institución, por mayoría cualificada, por
un período de dos años y medio, que podrá ser renovado una única vez.
2. El Parlamento Europeo o Asamblea
El Parlamento Europeo está compuesto por Diputados elegidos mediante sufragio
universal para un período de cinco años, en número proporcional a la población e
importancia de cada Estado miembro. De esta forma, de los 736 parlamentarios ac-
tualmente existentes, a España le corresponden 50.
No obstante, al finalizar la legislatura de 2009, esto es, en el año 2014, se procederá
a una nueva reestrucuración de escaños, habiéndose fijado para entonces la cifra de
751, de los que a España le corresponderán 54.
Los miembros del Parlamento se agrupan en el hemiciclo no por grupos nacionales,
sino según su ideología política --grupo Popular Europeo (democristiano) y de Demó-
cratas Europeos (conservadores); grupo Socialista; grupo Liberal Demócrata; grupo
de los Verdes; grupo de la Izquierda Unitaria Europea; etc.--
El Parlamento se reúne, por término medio, durante una semana al mes, existiendo
diversas Comisiones parlamentarias que discuten las propuestas formuladas por la
Comisión. Las decisiones del Parlamento influyen en el Consejo, pero no son vincu-
lantes.
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EDITORIAL Aunque los doce períodos parciales de sesiones plenarias mensuales se celebran en
EZCURRA Estrasburgo, las Comisiones parlamentarias tienen su sede en Bruselas y en esta
última ciudad tienen lugar las sesiones plenarias adicionales.
La Secretaría General del Parlamento radica en Luxemburgo, donde cuenta con
alrededor de 3.000 funcionarios.
3. El Consejo
El Consejo --también conocido con el nombre de «Consejo de la Unión Europea»,
«Consejo de Ministros», o «Consilium»-- es el máximo cuerpo decisorio de la Comunidad,
para cuya toma de las más importantes decisiones se reúne normalmente en Bruselas
y algunas veces en Luxemburgo.
El Consejo está formado por un miembro de cada Gobierno, representante, a su vez,
de cada uno de los Estados miembros, los cuales, como tales, defienden sus respectivos
intereses nacionales en el seno de la Comunidad.
Lo normal es que cargo de Consejero recaiga en cada país en el respectivo Ministro
de Asuntos Exteriores, pero nada impide que lo sea cualquier otro Ministro, e incluso
un Secretario de Estado si en el país de que se trate este puesto tiene «rango ministe-
rial», ya que lo único que se exige es que el Consejero sea miembro del Gobierno res-
pectivo y esté facultado para comprometer al Gobierno de dicho Estado.
Puede decirse que, en términos generales, el Consejo es el órgano comunitario con
más amplias competencias de la Unión, tanto en el aspecto político como en el econó-
mico. En este sentido, para algunas decisiones particularmente importantes se nece-
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sita el acuerdo unánime del Consejo, pero, en principio, la mayor parte de las decisiones
pueden tomarse por mayoría simple (cada miembro, un voto) o cualificada.
Si determinado acuerdo exige la mayoría cualificada tiene lugar la ponderación de
los votos de los Estados miembros, ya que éstos difieren según su población e impor-
tancia.
La Presidencia del Consejo es ostentada semestralmente de forma rotatoria por uno
de sus miembros.
El Consejo cuenta con la ayuda:
• De un Comité de Representantes Permanentes, el llamado COREPER, que coor-
dina los trabajos preparatorios para las decisiones comunitarias, y que está for-
mado por altos funcionarios de los Estados miembros.
• De un Secretariado General, cuyos servicios cuentan con cerca de 2.000 funcio-
narios.
3. La Comisión
Al contrario de lo que sucede con el Consejo, en el que sus componentes defienden
los intereses de sus respectivos Estados, la Comisión es el órgano guardián de los
Tratados que formaron la Comunidad Europea, defiende los intereses comunitarios
en sí mismos y es también el responsable de su desarrollo.
Por tanto, la Comisión, al vigilar el cumplimiento de las normas comunitarias, pro-
pone al Consejo y al Parlamento Europeo las medidas pertinentes para el desarrollo
de la política comunitaria.
Los Comisarios se eligen para un período de cinco años, pudiendo ser cesados en su
mandato únicamente por un voto de censura del Parlamento Europeo.
Cada Comisario se encarga de un Departamento con responsabilidades específicas
en un área de la política comunitaria (Asuntos económicos, Agricultura, Industria,
Transporte, etc.), estando obligados, en teoría, a servir los intereses de la Comunidad
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y no los de su país de origen. Téngase en cuenta, por otra parte, que los Comisarios EDITORIAL
son funcionarios de la Comunidad Europea, no del país respectivo. EZCURRA
4. El Tribunal de Justicia
Lo integran 28 jueces6, nombrados por los Gobiernos de los Estados miembros para
un período de seis años. Su misión básica es la de asegurar el respeto del Derecho en
la interpretación y aplicación de los Tratados de adhesión, vinculando sus sentencias
a todos los países miembros. Asimismo, tiene también funciones consultivas.
Para facilitar las tareas del Tribunal de Justicia existe un Tribunal de Primera
Instancia, compuesto también por 28 jueces, y encargado de conocer determinadas
categorías de asuntos.
Ambos Tribunales tienen su sede en Luxemburgo.
En sentido lato, también forman parte del Tribunal de Justicia los abogados gene-
rales, cuya función es la de presentar, con toda imparcialidad e independencia, con-
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clusiones motivadas sobre los asuntos promovidos ante dicho Tribunal, a fin de asistirle
en el cumplimiento de su misión.
5. El Tribunal de Cuentas
La fiscalización o control de cuentas de la Comunidad, así como la ejecución del
presupuesto, es controlada por un Tribunal de Cuentas con sede en Luxemburgo, com-
puesto por 28 miembros, uno por cada país comunitario.
Dicho Tribunal posee amplios poderes para verificar la legalidad y la regularidad
de los ingresos y de los gastos de la Comunidad y de su buena gestión financiera.
(6) No obstante, el número de jueces puede ser aumentado por el Consejo, a petición del propio Tribunal de Justicia.
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Por tanto, el Comité representa un paso importante para que se tengan en cuenta,
a nivel comunitario, los intereses y puntos de vista de las distintas regiones y entidades
locales de la Unión, redundando, por tanto, en un mayor protagonismo de las regiones
y pueblos de Europa en la adopción de aquellas decisiones que les conciernen, sin
perjuicio de que la Europa unida va a seguir siendo, como lo ha sido desde el Tratado
de Roma, una Europa de los Estados.
Los miembros del Comité, cuyo número no podrá exceder de 350, serán nombrados
por el Consejo, por unanimidad, a propuesta de sus respectivos Estados miembros,
para un período de cuatro años, siendo su mandato renovable.
Los miembros del Comité no estarán vinculados por ningún mandato imperativo,
ejerciendo sus funciones con absoluta independencia, en interés general de la Comu-
nidad.
El Comité de las Regiones designará de entre sus miembros al Presidente y a la
Mesa, por un período de dos años.
Asimismo, establecerá su reglamento interno, que requerirá la aprobación unánime
del Consejo.
El Comité será convocado por su Presidente, a instancia del Consejo o de la Comisión,
pudiéndose también reunir por propia iniciativa.
El Comité de las Regiones será consultado por el Consejo o por la Comisión en los
casos previstos en el Tratado de la Unión Europea y en cualesquiera otros en que una
de dichas instituciones lo estime oportuno.
Si lo estimaren necesario, el Consejo o la Comisión fijarán al Comité un plazo para
la presentación de su dictamen, que no podrá ser inferior a un mes a partir de la fecha
de la notificación que, a tal fin, se curse al Presidente. Transcurrido el plazo fijado sin
haberse recibido el dictamen, podrá prescindirse del mismo.
Cuando el Comité Económico y Social sea consultado por el Consejo o la Comisión,
estos últimos informarán al Comité de las Regiones de esta solicitud de dictamen,
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pudiendo el Comité de las Regiones emitir un dictamen al respecto cuando estime que EDITORIAL
hay intereses regionales específicos en juego. EZCURRA
Asimismo, el Comité de las Regiones podrá emitir un dictamen por propia iniciativa
cuando lo considere conveniente.
Los dictámenes del Comité de las Regiones serán remitidos al Consejo y a la Comi-
sión, junto con el acta de sus deliberaciones.
3. El Banco Europeo de Inversiones
El capital de este Banco, con sede en Luxemburgo, está suscrito por los Estados
miembros de la Comunidad. El Banco contrae empréstitos en el mercado de capitales
y concede financiaciones a empresas y Estados miembros destinadas a favorecer las
inversiones prioritarias en materia regional, energética, de comunicaciones, de tecno-
logías avanzadas, de medio ambiente, etc.
Igualmente, el Banco Europeo de Inversiones puede conceder préstamos para apoyar
la balanza de pagos de los países miembros.
España cuenta con uno de los vicepresidentes de dicho Banco.
4. El Banco Central Europeo
En el Tratado de Maastricht se crearon un Sistema Europeo de Bancos Centrales
y un Banco Central Europeo (BCE), que actuarán dentro de los límites de las atribu-
ciones que les confiere el referido Tratado.
El objetivo principal del Sistema Europeo de Bancos Centrales es el de mantener
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la estabilidad de precios, pero sin perjuicio de este objetivo, apoyará también las po-
líticas económicas generales de la Comunidad con el fin de contribuir a la realización
de los objetivos comunitarios.
5. El Defensor del Pueblo Europeo
El Defensor del Pueblo Europeo fue creado en el Tratado de Maastricht, al estable-
cerse que el Parlamento Europeo nombrará un Defensor del Pueblo, que estará facul-
tado para recibir las reclamaciones de cualquier ciudadano de la Unión o de cualquier
persona física o jurídica que resida o tenga su domicilio social en un Estado miembro,
relativas a casos de mala administración en la acción de las instituciones u órganos
comunitarios, con exclusión del Tribunal de Justicia y del Tribunal de Primera Ins-
tancia en el ejercicio de sus funciones jurisdiccionales.
El Defensor del Pueblo ejercerá sus funciones con total independencia. En el ejercicio
de tales funciones no solicitará ni admitirá instrucciones de ningún organismo. Du-
rante su mandato, el Defensor del Pueblo no podrá desempeñar ninguna otra actividad
profesional, sea o no retribuida.
CIUDADANIA DE LA UNION
a) Concepto
El Tratado de Maastricht creó la ciudadanía comunitaria, estableciendo que será
ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro.
b) Derechos
Todo ciudadano de la Unión tendrá derecho:
• A circular y residir libremente en el territorio de los Estados miembros, con su-
jeción a las limitaciones y condiciones previstas en el Tratado de Maastricht y
en las disposiciones adoptadas para su aplicación.
• A ser elector y elegible en las elecciones municipales del Estado miembro en el
que resida, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado.
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cuatro estados, Dinamarca, Suecia, Grecia y el Reino Unido, se reservaron por el mo-
mento la decisión de adherirse a la Unión Económica y Monetaria (UEM), siendo, en
consecuencia los once restantes quienes formaron la primera fase de la misma: Ale-
mania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo,
Países Bajos y Portugal.
A partir del 1 de enero de 1999, el euro es la moneda de los países miembros de la
UEM, por lo que se fijó el cambio de las once monedas con respecto al euro, estimándose
para nuestro país un cambio peseta/euro de 166,386 pts. Con ello dijimos adiós a la
peseta (la famosa y sufrida «pela»), que pasó a formar parte, junto al marco, franco,
lira, florín, etc., de los álbumes de los coleccionistas.
Como se sabe, se pusieron en circulación siete billetes (de 5, 10, 20, 50, 100, 200 y
500 euros) y ocho monedas (de 1, 2, 5, 10, 20 y 50 céntimos de euro, y de 1 y 2 euros).
Por tanto, el billete de mayor valor, el de 500 euros, equivale a 83.193 de las antiguas
pesetas; el de menor valor, el de 5 euros, a 831,93 pts.
De la misma forma, la moneda de mayor valor, la de 2 euros, equivale a 332,77 pts.;
la de menor valor, la de 1 céntimo, a 1,66 pts.
Con las posteriores incorporaciones, el euro es actualmente la moneda de curso legal
en los 17 países de la «eurozona» (los once del principio, más Grecia, Eslovenia, Chipre,
Malta, Eslovaquia y Estonia, que se han adherido más tarde).