TRABAJO FINAL DE POLÍTICAS CULTURALES E INSTITUCIONALIDAD
Programa de Gestión Cultural - MALI
POLÍTICAS CULTURALES DE LA MEMORIA: UN ANÁLISIS DEL CASO DE
CHILE ENTRE 2017 Y 2022
Docente: Muñoz Montoya, Alejandra María
Participantes:
- Castañeda Gino
- Estrella Moreno, Ethel
- Vidarte Cano, Erika
- Maita Vargas, Frank
Octubre - 2023
Contenido
Introducción......................................................................................................................................................
1. Contexto........................................................................................................................................................
2. Problemas y debates culturales de la política elegida.............................................................................
3. Estructura y componentes de la política...................................................................................................
4. Análisis y crítica...........................................................................................................................................
5. Conclusiones y reflexiones finales.............................................................................................................
Referencias.......................................................................................................................................................
Introducción
Este trabajo se centra en analizar la política cultural nacional de Chile durante el período
2017-2022, con un énfasis en la memoria. Exploraremos cómo esta política cultural se
relaciona con la memoria histórica, particularmente en el contexto de la dictadura militar de
1973-1990 y los 50 años posteriores.
Para comprender el contexto de esta política, es esencial situarla en el marco de la historia
chilena. El período de la dictadura militar que abarcó desde 1973 hasta 1990 dejó una
profunda huella de conmoción y violación de los derechos humanos en la memoria colectiva
del país. También examinaremos la evolución y los desafíos en la construcción de la
memoria y la cultura en Chile en los 50 años posteriores.
El presente análisis de la política cultural abordará los aspectos programáticos y
conceptuales, así como los problemas y debates culturales presentes en el documento.
Prestaremos especial atención a lo que está presente, así como a las deficiencias o áreas
de mejora en la política. Desglosamos la estructura y los componentes de la política para
comprender su alcance y objetivos y cómo se relacionan con la construcción de la memoria
y los desafíos en este ámbito. Finalmente, nuestro trabajo culminará con un análisis y una
crítica basados en conceptos y teorías del curso, generando un conocimiento contrastado y
reflexivo. Las conclusiones y reflexiones finales resumirán el impacto de esta política
cultural en la construcción y preservación de la memoria en Chile.
Nuestra investigación busca destacar la importancia de las políticas culturales en la
construcción de la memoria histórica y su contribución a una sociedad más justa y
consciente de su pasado.
1. Contexto
La formulación de la Política Nacional de Cultura se desarrolla en un contexto
histórico específico que abarca un período en el que Chile ha atravesado cambios notables
en sus políticas culturales. Antes de la política actual "Chile quiere más cultura", dos ciclos
de formulación e implementación de políticas culturales se destacan en la historia del país.
Los antecedentes que el documento Política Nacional de Cultura 2017 - 2022 resalta son
los siguientes:
Bajo el gobierno de Ricardo Lagos, se publicó "Chile quiere más cultura" (2005-
2010), que definió la cultura como un marco para el desarrollo a largo plazo y se centró en
la democratización de la cultura. También se destacó el auge de la cultura en democracia.
Posteriormente, bajo el gobierno de Sebastián Piñera, se publicó la Política Cultural 2011-
2016, que se basó en la promoción del desarrollo cultural y se centró en tres áreas:
promover el desarrollo de las artes, el acceso y la participación ciudadana, y el resguardo
del patrimonio cultural. Este ciclo hizo hincapié en el análisis de datos y en la participación
ciudadana en su formulación.
Sin embargo, se observa un desplazamiento hacia un enfoque centrado en el
fortalecimiento de la participación cultural de la ciudadanía. En este nuevo ciclo, las políticas
regionales de cultura sirvieron de base para la Política Nacional de Cultura 2017-2022, lo
que refleja un cambio hacia una lógica “desde abajo hacia arriba.”
Proceso Histórico de la Memoria
En el contexto de Chile, la memoria histórica se ha construido y reconstruido a lo
largo de las décadas. Como se mencionó anteriormente, la dictadura militar de 1973-1990
dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del país. Este régimen comenzó el 11 de
septiembre de 1973, cuando un levantamiento militar liderado por el general Augusto
Pinochet derrocó al gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende. Tras el golpe,
Pinochet asumió el control y se convirtió en el líder no electo de Chile. Su gobierno se
caracterizó por su enfoque autoritario, incluyendo la disolución del Congreso y otros
órganos gubernamentales democráticos. Durante este mandato, se impusieron restricciones
a las libertades civiles y se cometieron graves violaciones de derechos humanos (Errázuriz,
2009).
La era de gobierno militar en Chile ha dejado una profunda influencia en la sociedad
chilena y sigue siendo motivo de discusión y reflexión en el país. Se han emprendido
esfuerzos para investigar y procesar a quienes son responsables de violaciones de
derechos humanos ocurridas en ese período, y se han establecido políticas de
reconciliación y preservación de la memoria histórica. La importancia de impulsar y fomentar
iniciativas de memoria ha sido subrayada en las recomendaciones de la Comisión Nacional
sobre Prisión Política y Tortura. En ambas instancias se ha enfatizado la necesidad de que
el Estado destine recursos y adopte medidas con el fin de restaurar la dignidad y memoria
de las víctimas, además de promover proyectos que, mediante la educación y la reflexión
sobre los eventos vividos, fomenten una cultura que respete los derechos humanos. Todas
estas propuestas se han planteado para lograr establecer una transición adecuada hacia la
democracia. Como señala el sociólogo Félix Reátegui, “esto constituye un momento parcial
y discreto en la transformación política de una sociedad. Ella se refiere al conjunto de
diálogos, arreglos y compromisos por medio de los cuales un conjunto de agentes que
ejercen el poder de manera autoritaria acepta abandonarlo y dar campo libre a la
instauración de un poder legítimo y a la restauración de las reglas de juego básicas de la
democracia” (Reátegui, 2006, p.177). De esta forma, se restituye el valor simbólico de las
reparaciones de las víctimas a través de las políticas culturales.
Desde el retorno a la democracia, se han promovido diversas iniciativas, tanto
concretas como simbólicas, para abordar la memoria histórica y la reconciliación. En este
contexto, la presidenta Michelle Bachelet promovió la creación del Museo de la Memoria y
los Derechos Humanos. Este museo tiene como objetivo que todos los ciudadanos chilenos
se reconcilien con la verdad y reconozcan su propia historia, como una manera de proyectar
estos dolorosos acontecimientos hacia el futuro y transmitir ese conocimiento a las nuevas
generaciones, alentando valores de respeto por la dignidad de las personas y la
democracia. De esta manera, reflexiones como la del investigador Victor Vich nos señalan
la importancia del rol de las políticas culturales de la memoria y sobre los resultados de sus
alcances cuando señala que “se trata de gestionar actividades culturales en el interior de un
proyecto de democratización social —un proyecto hacia una nueva socialización política—
que haga que los objetos culturales circulen por distintos circuitos de recepción y que
puedan convertirse en dispositivos generadores de reflexión ciudadana y de conocimiento
mutuo entre las culturas” (Vich, 2014. pp.72). Es así como las políticas culturales de la
memoria de Chile buscan establecer puentes simbólicos como proyecto que concilie con los
eventos funestos del pasado.
50 años del golpe de estado
En la víspera de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado que encabezó el ex
general de Ejército Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, junto a las Fuerzas
Armadas, y que llevó a Chile a una dictadura de 17 años, el país aún enfrenta
cuestionamientos y ambivalencia hacia ese período de su historia. A pesar de las evidentes
violaciones de derechos humanos, según una encuesta reciente, el 47% de los encuestados
considera que el régimen de Pinochet fue "En parte bueno, en parte malo," lo que muestra
una opinión ambivalente hacia su gobierno (El País, 30 de mayo de 2023). También existe
una división en la percepción de Pinochet como gobernante, con un 20% que lo considera
"Uno de los mejores gobernantes que ha tenido Chile en el siglo XX".
Este estudio revela que el pinochetismo parece resurgir en 2023 en medio de una crisis
económica, política y social en el país. Vale recalcar que la encuesta se realizó en un
contexto de “fuerte oposición” al Gobierno del izquierdista Gabriel Boric, quien asumió la
presidencia en marzo de 2022 (DW, 2023). Según Marta Lagos, directora de MORI (Market
& Opinion Research International), en la presentación del sondeo ejecutado el 30 de mayo
de 2023:
"Nosotros los chilenos hemos validado la dictadura, no hemos puesto el límite de lo
tolerable, de lo que se puede aceptar o no en una democracia, y eso afecta a la vida
diaria de la política" (El Comercio, 30 de mayo de 2023).
2. Problemas y debates culturales de la política elegida
En el documento “Política Nacional de Cultura de Chile” (2017, 2022), se identifican varios
problemas y desafíos que emergen en el proceso de desarrollo de políticas culturales en
Chile. Resulta relevante para contribuir en el análisis de este trabajo empezar por estos dos
problemas y desafíos que identifica esta política sobre la anterior política:
Cambio en la Lógica de Formulación de Políticas: Se señala un cambio en la lógica de
formulación de políticas culturales, pasando de un enfoque "arriba abajo" o top-down,
donde la política nacional era el marco principal, a un enfoque "abajo arriba" o bottom-
up. Esto implica que en este tercer ciclo de políticas, se tomó en consideración el
proceso de tránsito al Ministerio de las regiones, comenzando con la definición de
problemáticas y propuestas en las regiones. Esta nueva lógica permite una mayor
visibilización de los territorios y sus necesidades culturales.
Participación Activa de las Regiones: Como parte del cambio hacia un enfoque bottom-
up, se destaca la participación activa de las regiones en la definición de problemáticas y
propuestas relacionadas con la cultura. Esto implica que las políticas culturales están
más en sintonía con las realidades y necesidades de cada territorio, lo que es
fundamental para promover el desarrollo cultural sostenible y equitativo, tomando en
cuenta las necesidades de los sectores más afectados de la población.
Así también, el documento resalta que este cambio en la lógica de formulación de políticas
culturales es coherente con la nueva institucionalidad, lo que sugiere que esta nueva forma
de desarrollar políticas culturales está en línea con las transformaciones institucionales que
se están produciendo en el país (Documento de Políticas Culturales Nacionales de Chile,
2017, pp. 15-20).
Problemas identificados en la política
Aunque en la política no menciona explícitamente el problema principal, en la descripción de
la sección “Identificación de problemáticas por tema culturales” hace referencia a la falta de
una estructura temática clara y cohesiva en las políticas culturales anteriores en Chile. Así
también se refiere al “levantamiento de problemáticas y propuestas para las políticas
regionales y sectoriales, de cultura, se realizó a partir de los siguientes ejes estratégicos
institucionales: Fomento de las artes y las culturas, participación y acceso a las artes y las
culturas, formación y sensibilización artística y patrimonial de la ciudadanía, rescate y
difusión del patrimonio cultural, puesta en valor de espacios culturales, ciudadanos y
reconocimiento de los pueblos indígenas” (Documento de Políticas Culturales Nacionales de
Chile, 2017, pp. 63).
Se identificaron como prioritarios ciertos temas debido a que surgieron con mayor
frecuencia en las conversaciones de las instancias participativas. Estos temas se acordaron
como fundamentales en el papel de la cultura y en las acciones llevadas a cabo por la
institucionalidad cultural. Esto se enmarca en un enfoque integral que establece una
conexión entre la cultura y el progreso del país. Estas problemáticas se identificaron a
través de procesos participativos y consultas con la sociedad civil. Algunos temas
considerados prioritarios con base en estas discusiones incluyen: a) Participación, gestión
cultural local y espacios culturales. b) Trabajadores(as) de la cultura: calidad de vida y
valoración social. c) Mediación artística, cultural y patrimonial. d) Internacionalización,
interculturalidad e intercambios transfronterizos. e) Economía creativa y desarrollo local. f)
Cultura digital. g) Difusión y medios. h) Patrimonio. i) Memoria. j) Generación de
conocimientos, investigación e innovación.
Esta política desarrolló con mayor énfasis la problemática con la construcción de identidad e
identidades, que se manifiestan a través del registro, la documentación, la archivística, la
gestión del conocimiento, la transmisión y la promoción de memorias. Según el “Documento
de Políticas Culturales Nacionales de Chile” (2017) Esto contribuye al conocimiento, la
rememoración, la actualización, la construcción y la proyección de identidades colectivas a
través de las narrativas e interacciones de los sujetos. Este también destaca la importancia
de la memoria en la cultura y el patrimonio de Chile, reconociendo su papel en la
construcción de identidades colectivas y la transmisión de narrativas sociales, políticas e
históricas. A pesar de las acciones implementadas por el Estado chileno en torno a la
memoria y los derechos humanos, el desafío actual radica en la construcción de políticas
públicas que promuevan valores de solidaridad, diversidad, pluralismo y tolerancia para
fortalecer la cultura y la sociedad democrática.
Este enfoque en la memoria se vincula con temas más amplios relacionados con la cultura y
las artes en Chile, que incluyen:
- Memoria social y política: Este enfoque se centra en la relevancia, rememoración,
valoración y formulación de contextos y procesos sociales y políticos en el país o en
territorios específicos.
- Memoria, cultura y vida cotidiana: Se enfoca en la relevancia, rememoración y
valoración de prácticas, expresiones culturales, acciones y contextos de la vida
cotidiana y biográfica de los sujetos.
- Memoria de la producción disciplinar: Este enfoque se relaciona con la
relevancia, rememoración y valoración de información, documentación, acciones,
prácticas, producciones y modos de hacer en el ejercicio de las disciplinas artísticas
y otras áreas relevantes.
El documento no menciona explícitamente eventos violentos durante la época de la
dictadura de Pinochet ni hace referencia al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos,
aborda la problemática de la memoria de manera general y reconoce ciertos desafíos en el
proceso de política cultural en la sección de memoria:
1. Descentralización y desarrollo local: La falta de archivos regionales y locales para
el resguardo de la memoria y su transmisión sugiere que la gestión de la memoria a
nivel regional podría ser deficiente.
2. Democratización y apropiación social: La accesibilidad, visibilización y difusión de
las memorias es un elemento importante. Aunque no se menciona específicamente
la memoria de la dictadura, esta democratización podría aplicarse a la difusión de
información y testimonios relacionados con ese período.
3. Generación de información y conocimiento: Se destaca que hay un trabajo
insuficiente de preservación de la memoria en general y, específicamente, sobre la
violación de los derechos humanos durante la dictadura. Esto señala una debilidad
en la preservación de la memoria histórica y sugiere la necesidad de crear sistemas
de información más efectivos para este propósito.
4. Educación y Memoria: Se menciona que existe un insuficiente reconocimiento de
otras memorias vinculadas a la violación de los derechos humanos en la historia de
Chile y la construcción de otros archivos que incorporen estos relatos.
La política nacional de cultura en Chile se centra en aspectos generales de la cultura y no
aborda eventos históricos específicos. Su enfoque principal es la importancia de la cultura y
la memoria en la construcción de una sociedad democrática, promoviendo valores como la
solidaridad, diversidad, pluralismo y tolerancia. Esta política cultural identifica desafíos en
áreas clave del sector cultural, como la necesidad de una mayor profesionalización y
formación, las precarias condiciones laborales, el reconocimiento social insuficiente del arte
y la cultura, la informalidad en el campo cultural y la importancia de una mayor asociatividad
y participación. Resolver estos problemas es crucial para fortalecer el sector cultural en
Chile y promover un entorno propicio para el desarrollo de la cultura y las artes. Busca
establecer una base sólida para la cultura y el progreso del país, haciendo hincapié en la
importancia de la memoria, la identidad y los valores democráticos como pilares
fundamentales en la promoción de una sociedad más inclusiva y diversa.
3. Estructura y componentes de la política
La Política Nacional de Cultura 2017-2022 tiene como objetivo cambiar el rol del Estado en
materia de cultura, y busca enfocarse en el reconocimiento de la diversidad cultural, la
importancia de lo territorial y lo local, y el rol de artistas y cultores, para diseñar estrategias
de desarrollo que se comprometan con la reducción de desigualdades y la ampliación de
derechos.
El marco teórico de la Política Nacional de Cultura 2017-2022 se establece bajo dos
enfoques y 6 principios: En primer lugar, el enfoque de derechos en las políticas
culturales considera el derecho internacional acerca de los Derechos Humanos como un
marco conceptual sobre el que se orienta la formulación, implementación y evaluación de
políticas públicas. En ese sentido, el rol del Estado es crear las condiciones necesarias para
que el ejercicio de la cultura pueda darse libremente y sin limitantes. En segundo lugar, el
enfoque territorial en el diseño de políticas culturales tiene como objetivo valorar y
fortalecer el entramado sociocultural de los territorios para empoderar la participación
ciudadana en materia de cultura y desarrollo social. Finalmente, los principios de las
políticas culturales, que orientan todo accionar público relacionado a lo cultural, se basan
en valores asociados al bienestar común y son referentes que deben guiar las estrategias
del plan. Entre estos principios están: 1) Promoción de la diversidad cultural, 2) Democracia
y participación cultural, 3) Patrimonio como bien público, 4) Reconocimiento cultural de los
pueblos indígenas, 5) Libertad de creación y expresión, 6) Memorias.
El Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de adscribe al principio de memoria
histórica, es decir: “Reconocer a la memoria histórica como pilar fundamental de la cultura y
del patrimonio intangible del país, que se recrea y proyecta a sí misma en un permanente
respeto a los derechos humanos, la diversidad, la tolerancia, la democracia y el Estado de
Derecho”. Sin embargo, el Plan Nacional de Cultura 2017-2022, identifica a la memoria
como uno de los principales problemas en materia de cultura y establece los siguientes
desafíos:
■ Descentralización y desarrollo local: se requiere una descentralización efectiva
que instale capacidades para el desarrollo local a partir de los recursos disponibles
en cada territorio. Insuficiente existencia de Archivos regionales y locales para el
resguardo de la memoria y su transmisión.
■ Democratización y apropiación social: se debe continuar con los procesos de
democratización de la accesibilidad, visibilización, difusión y mediación de las
memorias, como en los de apropiación cultural en tanto expresión de una ciudadanía
en ejercicios democráticos.
■ Generación de información y conocimiento: existe un insuficiente trabajo de
preservación de la memoria en general, y de aquella referida a la violación de los
Derechos Humanos durante la dictadura cívico-militar, en particular.
■ En diversidad cultural, heterogeneidad, pluralismo se identifican cuatro aspectos:
» Memoria y vida cotidiana: insuficiente vinculación de las prácticas culturales y
artísticas con la memoria. Es necesario generar espacios de conocimiento y
reflexión intercultural que permitan construir identidades desde la región.
» Memorias de lo popular y las tradiciones : existe una carencia de espacios de
conocimiento y reflexión referidos a la cultura tradicional local que permita
construir y transmitir la identidad e imagen de cada región.
» Memoria indígena: se requiere un fortalecimiento del uso de las lenguas en
las poblaciones pertinentes..
» Memoria migrante: se requiere incrementar las iniciativas que propicien
respetar y conocer de los contextos culturales advenidos con la población
migrante.
■ Registro, Memoria y Arte: Se requiere un mayor resguardo de documentación y
archivo asociada a los artistas, que den cuenta de los procesos y exploración
creativa.
■ Educación y Memoria: insuficiente reconocimiento de otras memorias vinculadas a
violación de los derechos humanos en nuestra historia y construcción de otros
archivos que incorporen estos relatos.
■ Financiamiento: se requiere de una evaluación diagnóstica que permita orientar las
líneas presupuestarias para la definición de fondos y asignaciones directas,
determinando la pertinencia de estos respecto a ámbitos requeridos.
Asimismo, el documento presenta 10 orientaciones, desarrolladas en base a un diagnóstico
de las 9 problemáticas culturales, sobre las que se basan sus objetivos estratégicos. Una de
las orientaciones es: h) Memorias históricas y colectivas reconocidas, valoradas y
reconstruidas en coherencia con la institucionalidad y las comunidades, cuyos
objetivos estratégicos abarcan:
■ Reconocer y valorar los diversos procesos de construcción y transmisión de
memorias a través de distintos lenguajes y prácticas artístico - culturales.
■ Promover espacios para la investigación, el acopio y archivo de formas artísticas de
construcción memorial.
■ Promover la recuperación y difusión de la memoria indígena y afrodescendiente, que
permita la reconstrucción de la historia local, regional y a nivel país, basada en la
valoración de la diversidad cultural y los derechos humanos.
■ Fortalecer la transmisión intergeneracional de las memorias, con énfasis en el rol de
los adultos mayores.
■ Fomentar acciones de recuperación, preservación, gestión e investigación de
espacios de memoria y centros de documentación que, en el contexto de los
derechos humanos, promuevan la memoria histórica.
4. Análisis y crítica
Para una comprensión cabal del alcance de las políticas culturales de memoria en el
contexto chileno, es imperativo abordar las diversas herramientas teóricas que permiten
evaluar la intrincada relación entre el Estado y la cultura. En este sentido, se llevará a cabo
un análisis de los elementos esenciales que caracterizan estas políticas culturales en Chile.
Además, se examinarán aspectos relevantes y críticos relativos al enfoque de dichas
políticas hacia la memoria, destacando su orientación y consideraciones pertinentes.
Gobernanza cultural
La gobernanza cultural en Chile promueve la participación ciudadana y se enfoca en
aspectos pedagógicos, investigación y proyectos de memoria. Esta iniciativa comenzó en el
año 2000, asignando recursos para la creación de memoriales y culminó en 2010 con la
creación del "Museo de la Memoria" en Santiago. Durante este período, la gobernanza
cultural y la institucionalidad se fortalecieron en cuanto a políticas culturales que invierten en
la memoria, los marcos normativos, las capacidades institucionales y las infraestructuras
culturales. El Estado chileno fomenta una gobernanza colaborativa (Unesco,2020) porque
promueve el diálogo abierto y la búsqueda de consenso al momento de gestionar las
políticas culturales de la memoria, además de implementar decisiones de responsabilidad
compartida entre el Estado y la población civil afectada.
Derechos culturales
Las políticas culturales en Chile se basan en principios que promueven la diversidad, la
participación ciudadana y la protección de las libertades creativas. Se prioriza la
participación y el acceso a la vida cultural como derechos fundamentales. El enfoque
territorial de estas políticas culturales empodera a las comunidades y promueve una
educación que respete la identidad cultural, reconociendo y valorando la diversidad cultural
del país.
Paradigma político de la acción cultural
En el contexto de las políticas culturales de la memoria en Chile, se observa una afinidad
con el paradigma de la democracia participativa, según Ernesto García Canclini (1987).
Estas políticas promueven la participación organizada o autogestionada, trascendiendo lo
discursivo o estético para enfocarse en lo simbólico. Se abren canales de diálogo para que
los individuos produzcan arte y cultura que resuelvan sus problemas y fortalezcan su
identidad, especialmente en contextos de violencia política.
Modelos de Estado
En Chile, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio es el encargado de diseñar
políticas y financiar proyectos en materia cultural. El financiamiento para el fomento de las
artes y la participación ciudadana en la vida cultural nace directamente de dicha entidad. En
ese sentido, de acuerdo a lo estudiado por el Observatorio Vasco de la Cultura (2018), en
términos de política cultural, Chile se asemeja al modelo de Estado Arquitecto. Es decir, el
Estado es responsable de la mayoría del financiamiento a políticas culturales, mientras que
los agentes privados toman un papel secundario. Sin embargo, es importante mencionar
que, a pesar de que este modelo sea el más similar, no debe compararse con la magnitud
de Francia, por ejemplo, en su nivel de financiamiento cultural. De acuerdo al Plan Nacional
de Cultura 2017-2022, uno de los objetivos del periodo es justamente trabajar en la
asignación de líneas presupuestarias para poder cubrir todos los ámbitos de acción
necesarios.
Dilemas
Dentro de la reflexión sobre el planteamiento de las políticas culturales que adopta Chile, en
el apartado de la memoria, se encuentra una formulación dicotómica, en función a los
modelos que ofrece el Observatorio del Gobierno Vasco (2012). Sobre los extremos que
sostienen estás mismas políticas, que nos permiten analizar la relación entre el Estado y la
cultura, y cómo actúan en un contexto concreto y de una forma determinada.
El primer dilema que percibimos en las políticas de la memoria que plantea el Estado
chileno es la contradicción que genera la ideología política o autonomía profesional. Esto
es debido a las divergentes políticas ideológicas que ejercen los gobiernos de izquierda o
derecha, y cómo afecta eso a las políticas de la memoria; puesto que cada gobierno busca
reescribir la memoria colectiva, ya sea develando eventos simbólicos, incómodos o
acomodando un discurso reivindicador. Es por ello que de esta manera se manifiestan las
intervenciones estatales, dentro de estas políticas culturales de la memoria, que muchas
veces divergen con la autonomía, derechos culturales y acceso a la cultura de los individuos
dentro de las políticas culturales.
Asimismo, otra de las reflexiones sobre las dicotomías en las políticas culturales de la
memoria se pueden entender en función de su legitimidad o cuestionamiento. Pues, aquí
entra a tallar el factor económico de la solvencia de las políticas culturales y cómo colisiona
con el rol social y simbólico que plantea la memoria. Es así que entra en debate la
problemática y frágil sostenibilidad del terreno cultural. Y cómo busca crear conciencia
acerca de la importancia simbólica de la memoria.
Como dilema final que afrontan las políticas de la memoria en Chile podemos encontrar la
dicotomía de la libertad individual o igualdad de oportunidades. En esta disyuntiva los
modelos de Estado se disputan el ámbito cultural y queda a la deriva la reflexión sobre si las
políticas de la memoria deben adoptar posturas independientes o derivadas del Estado. De
esta forma, si bien se nutren de ambos modelos de Estado, estas políticas culturales se
deben posicionar en torno a garantías democráticas y derechos como libertad cultural, libre
acceso, diversidad e identidad.
Las políticas de la memoria en Chile no están exentas de estas posturas dicotómicas que
afrontan en general las políticas culturales. Sin embargo, las diferentes posturas ideológicas
de los partidos que han llegado a gobernar han mantenido una línea consecuente en
función a la recuperación y mantenimiento del relato histórico colectivo. Esto resulta ser un
consistente cimiento para las bases de una política cultural de la memoria que pueda
mantener su proyecto simbólico para establecer lazos democráticos con la sociedad
chilena.
En Chile, el enfoque de la memoria en la política es notoriamente limitado, especialmente
en lo que respecta a la memoria histórica, específicamente durante el período de la
dictadura militar que abarcó desde 1973 hasta 1990. Este déficit en el abordaje de la
memoria histórica es particularmente relevante en vista de las recomendaciones formuladas
por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que define la memoria como
el proceso mediante el cual individuos y comunidades construyen significado y establecen
conexiones entre el pasado y el presente, especialmente en relación con graves violaciones
de los derechos humanos y las acciones emprendidas por las víctimas y la sociedad civil en
la defensa y promoción de los derechos humanos y valores democráticos en contextos de
esta naturaleza (CIDH, 2021). Esta definición de la CIDH enfatiza la importancia de abordar
la memoria histórica como un componente esencial en la construcción de una sociedad
democrática y justa.
La Relatora Especial de Naciones Unidas sobre los Derechos Culturales, Farida Shaheed,
subraya la necesidad de brindar apoyo a las víctimas y a sus familias en el proceso de
conmemoración del pasado, haciendo hincapié en la importancia de preservar la memoria
histórica y proporcionar un espacio en el que las voces de los afectados puedan expresarse
a través de narrativas culturalmente apropiadas (Naciones Unidas, 2014).
La CIDH también ha destacado la obligación de implementar políticas públicas de memoria
que abarquen la preservación y la difusión de la memoria histórica, así como la promoción
de una cultura respetuosa de los derechos humanos, con el fin de prevenir la repetición de
tales acontecimientos (Informe anual Situación de los Derechos Humanos en Chile, 2022).
Hasta la fecha, en Chile se han identificado once espacios museales como sitios de
memoria, nueve de los cuales están relacionados con las memorias vinculadas a las
violaciones de los derechos humanos ocurridas durante la dictadura cívico-militar. Estos
espacios, que incluyen el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, el Estadio
Nacional Memoria Nacional, y otros, desempeñan un papel crucial en la preservación y
difusión de la memoria histórica, permitiendo que las generaciones actuales y futuras
conozcan y reflexionen sobre ese oscuro período de la historia chilena. Además,
representan un esfuerzo por dar voz a las víctimas y a sus familias, proporcionando un
testimonio tangible de los eventos pasados.
A pesar de estos avances, la construcción social de las memorias sigue siendo un terreno
disputado, caracterizado por narrativas y marcos sociales diversos que a menudo son
antagónicos. La lucha por la hegemonía de discursos particulares es una parte integral de la
construcción de la memoria histórica en Chile y en cualquier sociedad (Nora, 2009).
El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, inaugurado en 2010, se concibe como
un espacio de investigación destinado a educar sobre la paz, proporcionar información
sobre las violaciones de los derechos humanos ocurridas entre 1973 y 1990 en Chile, y
reivindicar a las víctimas a través de sus exposiciones, colecciones de objetos y archivos
documentales (Lagos Castro, 2012).
En resumen, a pesar de los avances en la preservación y promoción de la memoria histórica
en Chile, persisten desafíos significativos en la construcción de narrativas que se ajusten a
los distintos marcos sociales y políticos. La interacción entre el Estado y la sociedad civil,
así como la representación de las memorias en espacios como el Museo de la Memoria y
los Derechos Humanos, desempeñan un papel crucial en esta constante búsqueda de la
verdad y la reconciliación.
En este contexto, es importante mencionar y considerar organismos, centros de apoyo y
acciones comunitarias en las políticas culturales, asegurando que cuenten con un respaldo
legislativo que reconozca y proteja sus derechos y responsabilidades. Esta inclusión no solo
protege sus intereses, sino que también fortalece la base de una ciudadanía cultural
informada y comprometida con la memoria de su pasado, contribuyendo a enriquecer la
diversidad de narrativas y perspectivas presentes en la construcción de la memoria
histórica, promoviendo una sociedad más inclusiva y consciente de su historia.
5. Conclusiones y reflexiones finales
En función al análisis de las políticas culturales de la memoria en Chile, podemos llegar a la
conclusión de que se trata de fortalecer iniciativas por parte del Estado para reconocer y
fomentar una memoria histórica y social de ese país a causa de su periodo de violencia
política. Las políticas de la memoria resultan complicadas en sociedades que han pasado
por procesos de dictaduras, puesto que las transiciones democráticas deben responder a
las necesidades sociales sobre la reparación de la memoria colectiva y a sus principales
afectados. Además de su enfoque intersecciones y bottom-up partiendo desde las
necesidades y problemas de las regiones, generando mayor participación ciudadana.
Hemos identificado que los principales desafíos que afrontan las políticas culturales de la
memoria se originan por parte de los mismos gobiernos, debido a que el registro de la
memoria colectiva entra en debate en función a los lineamientos políticos. Asimismo, es
fundamental el rol de la democracia participativa de los individuos y colectivos que ayudan
al fomento y resguardo de la memoria histórica. De igual forma, se busca a partir de las
políticas culturales establecer una formulación simbólica que vincula la memoria histórica
con la cultura a través de las manifestaciones culturales.
En cuanto a reflexiones finales, podemos resaltar la importancia de enfoque de las políticas
culturales de la memoria en el contexto chileno y vincularlo estrechamente con la realidad
social peruana, que ha pasado por contextos similares y proponer modelos similares para
fomentar el desarrollo de la memoria simbólica dentro de un panorama que parece tan
irreconciliable como sería en la sociedad peruana.
Referencias
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