JEHOVA RAPHA
Jehová Rapha es el Dios que sana. La enfermedad no es
voluntad de Dios.
Jehová-Rapha significa "el SEÑOR que sana". Dios utiliza este
nombre para sí mismo en Éxodo 15:26 diciendo: 26 y dijo: Si
oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo
recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos,
y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las
que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová
tu sanador.. " Las palabras " Jehová o el Señor tu sanador" en
el original hebreo son Yavé (o Jehová) Rapha. En todo el
Antiguo y Nuevo Testamento, vemos a Dios como sanador de
muchas maneras.
Rapha en hebreo no sólo significa "sanador", sino también
"remendar, curar, reparar completamente, recomponer". Así
que este título se puede usar no sólo cuando Dios cura
enfermedades y dolencias físicas, sino también cuando repara
la creación o restaura una relación correcta con Su
pueblo. Jehová-Rapha se utiliza en todos estos contextos.
¿POR QUÉ NECESITAMOS SANIDAD?
Desde del principio de la creación, cuando Adán desobedece a
Dios, entró la enfermedad y la muerte a esta tierra. Lo que
Dios hizo perfecto, con su diseño divino, se trastornó por
completo. La Gloria y la plenitud que el hombre disfrutaba en
Dios se perdieron y el hombre empezó a vivir la maldición, las
enfermedades, los daños emocionales y la muerte.
1 Corintios 15:22
Reina-Valera 1960
22
Porque así como en Adán todos mueren, ..
En Adán es la condición de toda la humanidad sin relación con
Dios. Es una condición desesperanzadora y caída. Es una
condición donde la enfermedad física y la enfermedad
emocional están en cada persona. Es la lo que la Biblia llama
el “hombre natural”, dando a entender que las personas sin
Dios no pueden entender su Voluntad, ni pueden percibir lo
que es de Dios.
Lo bueno es lo que sigue diciendo el verso 22 de 1Corintios
15:
1 Corintios 15:22
Reina-Valera 1960
22
Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo
todos serán vivificados.
En Cristo es la manera que tiene Dios para traer la sanidad
que cada uno necesita. Necesitamos que Dios sane nuestro
cuerpo físico, nuestras emociones, nuestras relaciones,
nuestras finanzas, nuestra comunión con El.
Son dos condiciones: Una es en Adán y la otra es en Cristo.
Ahora, regrese conmigo a Éxodo 15.
Cuando Dios se manifestó como sanador en Éxodo 15:26,
acababa de convertir el agua amarga que los israelitas habían
encontrado en el desierto en agua fresca y potable (Éxodo
15:22-25).
22
E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al
desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin
hallar agua. 23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las
aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el
nombre de Mara.[a] 24 Entonces el pueblo murmuró contra
Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? 25 Y Moisés clamó a
Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y
las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y
allí los probó;
La salida del pueblo de Israel de Egipto y su posterior viaje
tienen un gran significado para nosotros hoy.
Egipto es el sistema del mundo que esclaviza al ser humano al
pecado y a la desesperanza. Es estar en Adán continuamente
sin ver una salida.
En todo este viaje hay una progresión o avance hacia lo que
Dios había hablado proféticamente. Es decir, hacia sus
promesas que luego tendrían su cumplimiento.
Todo lo que Dios empieza en nuestras vidas es para llevarnos
a más. Es para hacernos avanzar. Es para llevarnos a un
destino profético seguro.
Nunca, en la voluntad de Dios, estará el retroceso. Esto a
pesar de que se puedan vivir situaciones de crisis o de
aflicción.
El apóstol Pablo escribe en:
2 Corintios 4:17
Reina-Valera 1960
17
Porque esta leve tribulación momentánea produce en
nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
La tribulación es pasajera y el destino (que es ese punto
donde vamos a llegar) es glorioso. No todos los hijos de Dios
pasamos por tribulaciones o aflicciones todo el tiempo. Pero
todos necesitamos sanar lo que no esté bien en nuestros
corazones.
Lo más importante es que Dios, como Jehová-Rapha, repara
nuestra relación rota con Él. En Oseas, Dios promete que
cuando Su pueblo regrese a Él, "sanará su rebelión" (Oseas
14:4). En Jeremías, dice: "Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré
vuestras rebeliones" (Jeremías 3:22). La sanidad de nuestra
relación con Dios se logra a través de la obra de Jesús en la
cruz. Isaías 53:5 explica: "Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra
paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados
(rapha)".
La sanidad se tiene que dar en cada uno para que se pueda
cumplir el propósito de Dios en nosotros.
En lo natural una persona enferma no funciona bien. En lo
espiritual sucede igual.
Salmos 30:2
Reina-Valera 1960
2
Jehová Dios mío,
A ti clamé, y me sanaste.
El es Jehová Rapha, tu sanador, y te quiere sanar para que
vivas una vida diferente, fructífera. A esta clase de vida el
Señor Jesús le llamó: Vida en abundancia.
Juan 10:10
Reina-Valera 1960
10
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he
venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia.
A las personas nuevas les explico: El ladrón es el diablo. El
tratará de robar, matar y destruir lo que Dios te quiere dar. Y
esto lo hace a través del engaño, de la mentira. Desde que
tenemos uso de razón hemos creído mentiras como si fueran
verdades.
Algunas de nuestras experiencias de la niñez fueron buenas,
pero fueron pocas. La mayoría de las vivencias de la infancia
fueron negativas. Todas esas experiencias negativas
produjeron un falso sistema de creencias. Por ejemplo,
cuántas personas han guardado un resentimiento en su
corazón por un maltrato, un abuso, o un rechazo recibido de
un adulto. El engaño del enemigo es hacerle creer que toda la
vida tiene que vivir con la amargura. Y se ha comprobado que
muchas enfermedades son resultado de graves problemas
emocionales. Pero la buena noticia es lo que el Señor terminó
diciendo en este versículo:
yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia.
No tenemos que seguir en lo mismo de siempre. No tenemos
que vivir en la derrota emocional. El Señor es Jehová Rapha,
el Señor es tu sanador, vino a darnos vida y vida en
abundancia.
Lucas 17:11-19
Reina-Valera 1960
Diez leprosos son limpiados
11
Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. 12 Y
al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres
leprosos, los cuales se pararon de lejos 13 y alzaron la voz,
diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de
14
nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los
sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron
15
limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido
sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró
rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era
samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que
fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo
quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y
le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.
Éxodo 15:25
25
Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo
echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio
estatutos y ordenanzas, y allí los probó;
Dios sanó las aguas. Lo hizo a través de un árbol. Dios le
muestra a Moisés un árbol y lo tira en las aguas.
Inmediatamente sucede el milagro. El agua amarga se
endulza, se vuelve potable. Muchos años después un madero
fue usado para que Cristo cargara y se llevara el pecado y la
maldición que había sobre nosotros. Fue en la cruz que nos
dio libertad, fue la cruz su mayor demostración de amor, fue
en la cruz que cargó nuestras enfermedades y por las llagas
suyas fuimos curados. Si hoy ocurre un milagro es muy bueno,
pero el mayor de todos es que un corazón herido sea sanado
y restaurado por la acción perdonadora de Cristo en la Cruz.
Después de esto los demás milagros se darán de manera
normal.
Hoy Dios te vino a buscar para sanar esa herida. Tu sanidad
es el perdón. A quién tienes que perdonar el día de hoy?
Canción: En la Cruz en la Cruz, yo primero vi la luz…
Job 11
13
Si tú dispusieres tu corazón,
Y extendieres a él tus manos;
14
Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,
Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,
15
Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,
Y serás fuerte, y nada temerás;
16
Y olvidarás tu miseria,
O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.
17
La vida te será más clara que el mediodía;
Aunque oscureciere, será como la mañana.
18
Tendrás confianza, porque hay esperanza;
Mirarás alrededor, y dormirás seguro.
19
Te acostarás, y no habrá quien te espante;
Y muchos suplicarán tu favor.