LENGUAJE, LENGUA Y HABLA (DE SAUSSURE).
Ferdinand de Saussure (1857–1913)
Fue un lingüista suizo, cuyas ideas sirvieron para el inicio y posterior desarrollo del estudio de la
lingüística moderna en el siglo XX.
Se le conoce como el padre de la "lingüística estructural”.
Autor del libro que organizaron sus alumnos después de su muerte titulado: Curso de lingüística
general (1916).
Inauguró una nueva posición científica con el propósito no solo de describir el lenguaje correcto
sino de describir todas las formas de expresión.
Saussure, ofreció varios aportes y formuló una serie de dicotomías.
EL LENGUAJE.
El lenguaje (del provenzal lenguatge y este del latín lingua) debe entenderse como una facultad
exclusivamente humana para comunicarse. Es decir, es la capacidad, la posibilidad que tienen los
hombres para poder simbolizar y expresar lo que piensan o sienten. El lenguaje, es pues, como
creación del hombre, un sistema de signos cuya naturaleza diversa determina el proceso de la
comunicación y pertenece al dominio individual y social.
Esta capacidad se da con el nacimiento del hombre y durante todo su desarrollo y evolución. Es
una habilidad que toda persona tiene de comunicarse con las demás personas usando signos
orales (y, si su desarrollo lo permite, también escrito). Es una facultad humana, independiente de
que al hablar, emplee una lengua u otra (español, inglés, quechua, asháninca, etc.)
Como instrumento de comunicación de que dispone la humanidad, está íntimamente ligado a la
civilización.
Esta facultad es universal, por eso no hay lenguaje castellano, lenguaje inglés ni lenguaje quechua.
El lenguaje es un instrumento porque es un recurso, un mecanismo, un medio que permite al
hombre expresar sus pensamientos, sentimientos y estados de ánimo. Le permite, también, emitir
e interpretar signos y su finalidad es comunicar y relacionar a los hombres.
LA LENGUA.
La lengua es el conjunto de signos lingüísticos que utiliza una comunidad de hablantes para
comunicarse. También se le denomina código. Ejemplo: castellano, alemán, ruso, chino
mandarín…
Este código de signos lingüísticos tiene que estar organizado, es decir, tiene que constituir un
sistema por lo tanto el sistema es el conjunto de elementos organizados del lenguaje que
constituyen la lengua y que dependen unos de otros. Ejemplo: el morfema de número presenta el
siguiente sistema: singular y plural; de la existencia de uno depende la existencia del otro
(pequeño sistema dentro de la lengua).
Asimismo, siguiendo a Víctor Niño Rojas, diremos que “en un sistema, el de la lengua, por ejemplo,
todos los elementos son solidarios unos con otros, de manera que el valor de cada uno depende o
está determinado por su relación con los demás, hecho que permite distinguir las denominadas
oposiciones. Así, la palabra carpeta se opone a árbol (carpeta/árbol = oposición léxica); el artículo
el se caracteriza por oponerse al femenino la (oposición gramatical); blanco se opone a negro
(blanco/negro = oposición semántica) y, el fonema /m/ da significado a la palabra mesa en
oposición a otro como /b/ en besa (mesa/besa, /m/ /b/ = oposición fonológica)”.
La lengua se caracteriza por cambiar en el transcurso del tiempo, según su empleo, perdura
prolongadamente, contiene normas convencionales bajo un sistema y es abstracta, inmaterial
porque se aprende y conserva en la memoria como un código.
EL HABLA.
El habla es el uso individual, particular que cada persona hace de su lengua.
Es la manera peculiar que cada uno tiene de expresarse, es individual porque es el uso que cada
hablante hace del sistema.
Tiene carácter social porque pertenece a una sociedad, pero de acción y producto individual.
Es momentáneo porque está sujeta a una variación constante.
Los niveles del habla tienen diferentes registros: Habla culta o supraestándar, habla familiar o
coloquial y habla vulgar o subestándar.
Observemos el registro culto y coloquial. El culto, se presenta en algunos sitios privilegiados de la
sociedad porque se necesita más que solo cultura para llevar a cabo una buena dicción. Se da
entre personas que poseen un bagaje cultural amplio y que emplean la oralidad como transporte
de este nivel. El coloquial, se utiliza en un contexto informal, familiar y distendido. Coloquio es
sinónimo de conversación, por extensión, es el que, independientemente de la profesión o estatus
social del hablante, se da en la conversación natural y cotidiana. Finalizamos con el registro vulgar
entendido como expresiones y formas utilizadas por un grupo de personas en un territorio
particular, no es formal, como el usado en obras literarias, novelas o documentos legales, lo que
utiliza la gente común en la vida diaria, con amigos o con familiares. Puede variar de una
comunidad a otra, que utilizan expresiones distintas que se usan frecuentemente por sus
habitantes.
EL SIGNO LINGÜÍSTICO.
La lengua es la manifestación del lenguaje en una comunidad concreta y está formada por un
conjunto coherente de signos lingüísticos.
Es lineal, porque son los elementos de cada signo, al igual que cada signo respecto al otro, se
presentan uno tras otro, en la línea del tiempo (cadena hablada) y en la del espacio (escritura).
Es articulado, porque las unidades lingüísticas mayores son divisibles en partes más pequeñas,
reconocibles e intercambiables. El signo lingüístico es doblemente articulado porque puede
someterse a una doble división. Según la primera articulación, el signo se descompone en partes
con significado y significante, susceptibles de ser utilizadas en otros contextos. Las unidades de
esta primera articulación se denominan monemas. Según la segunda articulación, el signo se
divide en unidades más pequeñas sin significado, pero que son distintivas. Las unidades de esta
segunda articulación son los fonemas. Si un signo lingüístico cambia algún fonema, cambia
también su significado. La doble articulación hace que con unas pocas unidades de la segunda
articulación se pueden formar todos los monemas de una lengua, y la primera articulación evita
tener que aprender un signo para cada realidad. Este carácter articulado es el realmente propio y
exclusivo del código lingüístico frente a los demás códigos.
El signo lingüístico es biplano porque posee el significado, es decir el concepto o idea abstracta
que el hablante extrae de la realidad, y el significante, el nombre de las cosas, la imagen acústica
que va unida al concepto de cada cosa.
Otra característica es su arbitrariedad, que dice que la relación entre significado y significante no
responde a ningún motivo; se establece de modo convencional. Cada lengua usa para un mismo
significado un significante distinto.
Referencias:
De Saussure, Ferdinand (2011) Curso de Lingüística General. España, Alianza Editores.
Fonseca Yerena, Socorro (2000) Comunicación oral. Fundamentos y práctica estratégica. México.
Niño Rojas, Víctor (2007) Fundamentos de semiótica y lingüística (5ª edición). Colombia.