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Guanajuato

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Coordenadas: 21°01′08″N 101°15′46″O (mapa)

Para la ciudad capital de este estado, véase Guanajuato (Guanajuato).

Guanajuato

Estado
Desde arriba hacia la
izquierda: Guanajuato (ciudad) a la
noche, San Miguel Allende, Teatro Juárez,
Bola de agua de Celaya, Ex Convento
Agustino de San Pablo, Templo Expiatorio,
Monumento a "El Pípila", Cristo Rey en el
Cerro del Cubilete - Silao, Parroquia de
Dolores Hidalgo

Bandera Escudo

Himno: Himno de Guanajuato

Localización de Guanajuato en México


Coordenadas 21°01′08″N 101°15′
46″O

Capital
Guanajuato

Ciudad más
poblada León

Entidad Estado

• País México

Gobernadora Libia García Muñoz


Congreso estatal Ledo
LXV Legislatura

Subdivisiones 46 municipios

Eventos
históricos

• Erección 20 de diciembre de
182312

Superficie Puesto 22.º

• Total 30 608 km²

Altitud

• Media 2072 m s. n. m.

• Máxima Cerro El Zamorano


3,330 (parte norte)
m s. n. m.

Población (2020) Puesto 6.º

• Total 6 166 934 hab.3

• Densidad 201,5 hab./km²6

Gentilicio Guanajuatense

PIB (PPA) Puesto 6.º


• Total (2019) USD 105 790
millones

• PIB per cápita USD 17 154

IDH 0.757 (26.º) – Alto

Huso horario UTC−6

Código postal 36, 37, 38xxx

ISO 3166-2 MX-GUA4

Orden 2.º Estado fundador


de la Federación.

Sitio web oficial

[editar datos en Wikidata]

Guanajuato, oficialmente Estado Libre y Soberano de Guanajuato,


es uno de los treinta y un estados que junto con la Ciudad de
México conforman México.56 Su capital es la ciudad homónima y su
ciudad más poblada es León de Los Aldama. Se divide en cuarenta y seis
municipios.

Está ubicado en el Bajío que se encuentra en la región centronorte del


país; limita al norte con Zacatecas y San Luis Potosí, al este
con Querétaro, al sur con Michoacán y al oeste con Jalisco. Con 30 607
km² representa el 1.6 % del total del territorio nacional siendo la décima
entidad más pequeña del país.

Su población en 2020 fue de 6 166 934 habitantes que representa el


4.9 % de la población nacional siendo la sexta entidad más poblada por
detrás de Estado de México, Ciudad de
México, Jalisco, Veracruz y Puebla. Con 201.48 habitantes por km² es la
sexta más densamente poblada, por detrás de la Ciudad de
México, Estado de México, Morelos, Tlaxcala y Aguascalientes.

Como entidad subnacional fue una provincia tanto en el Primer Imperio


como en el Gobierno provisional. Con la fundación de la Federación
mexicana se erigió el 20 de diciembre de 1823 como una de los
diecinueve estados fundadores quedando como el segundo estado por
orden de unión a la Federación.

La trascendencia histórica del estado en el contexto nacional, reside en


la serie de acontecimientos sociopolíticos y procesos económicos en los
cuales este territorio tuvo un rol determinante. Por mencionar algunos
pueden citarse: la pujanza económica que detonó esta región en
la Nueva España gracias a la minería; ser la cuna de la independencia
nacional y escenario de sus primeras batallas; el papel protagónico de
su agricultura durante el Porfiriato, que le valió el sobrenombre
de Granero de la república; lugar de definición de la última etapa de
lucha armada en la Revolución mexicana; y sitio de nacimiento de
múltiples personalidades de la vida política, militar, social, artística y
cultural que han alcanzado relevancia nacional e internacional. 789

En 2017 Guanajuato tuvo un producto interno bruto de 39 147 millones


de dólares, con un crecimiento medio en ese año de 5 % (por encima de
la media nacional). Dichas cifras representaron para el estado ser la
sexta economía del país, la cuarta entidad de mayor crecimiento
económico y la quinta que mayor aporte hizo al crecimiento nacional. La
creciente industrialización del estado, aunada a la expansión del sector
de servicios, ha colocado al estado como una de las economías más
dinámicas del país.101112

El grado de conservación y continuidad de uso, en el conjunto de


estructuras y asentamientos urbanos de la época colonial y el porfiriato,
permite al estado poseer una significativa cantidad de bienes y acervos
artísticos y culturales. Muestra de ello es tener enclavados en su
territorio tres de los 34 sitios patrimonio de la humanidad con los que
cuenta el país: la Ciudad histórica de Guanajuato y sus minas
adyacentes; la Ciudad fortificada de San Miguel y el santuario de Jesús
Nazareno de Atotonilco; y tres de los sitios que componen el llamado El
Camino Real de Tierra Adentro (Puente El Fraile, Antiguo Real Hospital
de San Juan de Dios, Puente de San Rafael y Puente La Quemada).

Toponimia

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La creación del topónimo Guanajuato, en lengua indígena, se remonta


aproximadamente al siglo XIII o XIV. Por esa época fue cuando llegaron y
se asentaron en dicho territorio los habitantes venidos del altiplano
andino, que fundaron el Señorío del Caltzontzin, llamados michhuaques,
tarascos o purépechas; los cuales con las diversas conquistas que
emprendieron abarcó un extenso territorio conformado con lo que hoy
en día es el actual Estado de Michoacán, la parte sur del Estado de
Guanajuato, parte de los estados de Jalisco, Querétaro, San Luis
Potosí y Zacatecas. El pueblo michhuaque acostumbraba dar nombre a
los lugares que iban conquistando e incorporando al Señorío del
Caltzontzin de acuerdo a las características físicas o geográficas del
entorno, o bien, a la abundancia de algunos animales, plantas o
materiales físicos en específico. El topónimo Guanajuato, se forma de
quana- radical extendida del término quanas, rana, como se escribía en
el siglo XVI (en la actualidad se escribe kuanásï, rana); y, huuat- radical
extendida del término huuata, cerro, como se escribía en el siglo XVI (en
la actualidad se escribe juáta, cerro); y -o, locativo, sufijo determinativo
de lugar. Formándose el topónimo quana-huuat-o, partículas que ya
unidas conforman el nombre de lugar Quanahuuato, con el significado
de En el cerro de la rana.1314

Historia

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Zona arqueológica de Plazuelas, Pénjamo.

Época prehispánica

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Zona arqueológica Cañada de la Virgen en San


Miguel de Allende.

Los vestigios más antiguos de presencia humana, en el territorio que


comprende el actual estado, corresponden a una hoja de pedernal de
forma lanceolada, localizada en la Cañada de Marfil, y con una
antigüedad de 9500 años aproximadamente (año 7500 A.C.). La llegada
de los primeros habitantes se produjo por migraciones de pueblos
nómadas y recolectores provenientes de las costas del golfo y
el pacífico, guiados hacia las planicies del altiplano por la condiciones
climáticas favorables posteriores al fin del último periodo glacial. 15

Zona Arqueológica de Plazuelas, Pénjamo,


Museo de la Zona.

Los indicios de civilización más antiguos en el estado se ubican


en Chupícuaro (cerca de Acámbaro), es una zona actualmente cubierta
por la presa Solís. Chupícuaro (en purépecha: lugar donde abundan
plantas gramíneas) fue el primer asentamiento permanente en la región
entre los años 600 a. C. al 250 d. C.

Se trataba de una población dedicada a la economía agrícola, que


combinaba la recolección de frutos y raíces con la caza y la pesca. Uno
de los signos distintivos de dicha cultura fueron sus entierros; A veces
los restos humanos estaban asociados a tlacuitles (fogones) o
delimitados por piedras redondas. Los cuerpos recostados de espalda
recibían ofrendas, pero carecían de ellas si estaban acostados sobre el
vientre; dichas formas son interpretadas como la pertenencia o no a un
grupo social destacado; al tiempo que los cuerpos eran sepultados con
sus perros.

No existen restos arquitectónicos de la cultura chupícuara, ya que sus


edificaciones estuvieron hechas de plantas y lodo, materiales endebles
que no resistieron el paso del tiempo; por lo que su principal elemento
evidencial fue la cerámica. Los tipos de figurillas son abundantes y se
clasifican en tres tipos: las manufacturadas en barro café con rasgos y
adornos en el pastillaje; las de barro crema pulido, de formas más
redondeadas, y las hechas con decoración policroma y bien pulidas. Es a
través de estas piezas que se conocen varios de sus elementos
culturales, tales como la vestimenta, el calzado, los ornamentos
corporales, instrumentos musicales como flautas y ocarinas, el uso de
pintura blanca en el cabello para hombres y rojo para mujeres. 16

La similitud en las piezas artesanales, en conjunto con otras evidencias


gráficas, permiten establecer, no solo una relación directa, sino un
estado de dominación de los asentamiento humanos de Guanajuato, por
parte de Teotihuacán; de tal manera que dicho dominio e influencia
modificó las estructuras sociales de los asentamientos, pasando de
sociedades agrícolas a teocráticas. De hecho el actual territorio estatal
constituía la frontera de dicha cultura con los pueblos nómadas venidos
de Aridoamérica, por los que los guerreros tuvieron hasta cierto punto
mayor prevalencia que los sacerdotes en la organización de las
comunidades. La caída de esta cultura y la entrada de numerosos
grupos de chichimecas, terminó el dominio de las sociedades teocráticas
y los guerreros ocuparon su lugar. Posteriormente la zona estaría bajo el
control de la cultura tolteca.17

El actual territorio guanajuatense, específicamente la zona sur en la


frontera con Michoacán, constituyó el punto límite del expansionismo
del Imperio Mexica, que nunca pudo concretar un dominio permanente y
efectivo en la zona, al resultar derrotado por los purépechas en múltiples
ocasiones. Estos, si pudieron establecer numerosos asentamientos en la
zona sur del estado. Al tiempo que en el centro (especialmente en la
zona del Bajío) se establecían poblaciones otomies y en el norte
comunidades chichimecas, principalmente pames, guamares,
guachichiles y zacatecos.18

Época colonial

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Conquista

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Luego de la caída de Tenochtitlan el 13 de agosto de 1521, y la rendición


o toma de los poblados y señoríos del Valle del Anáhuac; los primeros
territorios que siguieron en la conquista española fueron los del centro-
occidente del actual territorio mexicano, y que en ese momento
correspondía a la frontera norte del Imperio Mexica, y a las comunidades
purépechas, otomies y chichimecas. Los primeros exploradores
españoles llegaron al territorio en aras de establecer puestos militares
como preparación de la eventual confrontación con los pueblos
indígenas de la región, sin embargo ninguno tuvo el carácter de
asentamiento permanente. El primer español que exploró el territorio
guanajuatense fue Antonio de Carvajal en 1523, quien había sido
designado para preparar el reparto de las encomiendas.

El primer asentamiento español en el actual territorio del estado


fue Acámbaro; La ciudad fue fundada el 19 de septiembre de 1526 por el
cacique Nicolás de San Luis Montañés, con el nombre de San Francisco
de Acámbaro. El objetivo de su fundación fue el de poder controlar mejor
los diversos grupos indígenas de la región bajo el mando de autoridades
civiles y eclesiásticas españolas, en este caso misioneros franciscanos.
Fernando de Tapia y Nicolás San Luis de Montañés (indígenas
evangelizados que ayudaron a los españoles a facilitar la conquista),
llegaron al valle de Acámbaro después de haber conquistado Querétaro
y Apaseo; se apoderaron de la región con la finalidad de establecer una
base de operaciones militares que sirviera como punto de
abastecimiento para las posteriores incursiones de los conquistadores. Si
bien ellos fueron los fundadores, la villa le fue concedida en encomienda
a Pedro de Sotomayor y posteriormente a Hernán Pérez de Bocanegra. 19

Algunos indígenas no se enfrentaron a los españoles, y pactaron con


ellos alianzas para mantener su poder y algunas de sus costumbres. Uno
de estos indígenas fue Conin, quien después de ser evangelizado recibió
el nombre de Hernando de Tapia y, junto con su hijo, Diego de Tapia, se
alió con los españoles. Se fundaron pueblos como Tarimoro, “lugar de
sauces”, y Chamacuero, actual municipio de Comonfort.

La conquista de Guanajuato contó con un factor determinante, ajeno a


los tradicionales métodos del uso de la fuerza y la evangelización; este
fue la expansión de comunidades ganaderas en las fértiles llanuras
del Bajío, distintivas de la mayor parte del territorio. La autoridades
españolas de la Ciudad de México habían determinado enviar ahí a los
numerosos grupos de ganado que llegaban de la península y que
resultaban poco propicias para habitar la zona del Valle de México. En
función de este ordenamiento, comenzaron a ser concedidas diversas
extensiones de tierras. Por ejemplo a Juan de Villaseñor le fueron
concedidas la villas fronterizas de Puruándiro y Pénjamo; Apaseo a
Hernán Pérez de Bocanegra, y diversos personajes como Jerónimo López,
Luis de Castilla, Juan Portocarrero Sandoval, Juan de Jaso y Pedro
Muñoz.20

En 1530, Nuño de Guzmán organizó otra expedición al norte. Viajó cerca


del cauce del río Lerma y llegó al actual territorio de Guanajuato, donde
vivían algunos grupos indígenas, como los chichimecas y, en el sur los
purépechas. Guanajuato pertenecía al “país de los chichimecas” o “la
Gran Chichimeca”. Se fundaron algunos poblados donde vivían grupos
indígenas; el más importante fue Yuririapúndaro, actual Yuriria, otorgada
en encomienda a Juan de Tovar. Los indígenas que no aceptaron
someterse a los españoles huyeron a las regiones de la Sierra Gorda y
desde ahí los enfrentaron, atacando a los grupos de viajeros españoles y
a las poblaciones ya establecidas.21

Integración territorial

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En el año de 1541 el virrey Antonio de Mendoza otorgó tierras a Rodrigo


Vázquez, en recompensa por los servicios prestados durante la
conquista, en una zona denominada Quanaxhuato (lugar montuoso de
ranas en purépecha), castellanizada como Guanajuato. En 1546 fue
establecida formalmente como pueblo, en lo que es considerada como
su fundación. Se le nombró Real de Minas de Guanajuato, por los
recientes descubrimientos de vetas de plata por parte de Juan de Jasso;
posteriormente en 1548, a la llegada de Perafán de Rivera, primer
alcalde del ayuntamiento, toma el nombre de Santa Fe Real de Minas de
Guanajuato. El pueblo, transformado en alcaldía mayor 1564, villa en
1679 y ciudad en 1741; fue parte de la serie de asentamientos
permanentes que se fundarían con fines colonizadores en la región, para
el desarrollo de actividades ganaderas, agrícolas y de abastecimiento
para exploradores, junto con San Miguel el Grande (1542), San Luis de la
Paz (1552), Celaya (1570) y León (1576); y que serían la pauta para la
conformación o regionalización de la actual entidad. Todas estas
poblaciones fueron elevadas al rango de Alcaldía Mayor, por lo cual
contaban con jurisdicción sobre todos aquellos asentamientos,
guarniciones, congregaciones o comunidades indígenas que existieran
dentro de sus límites. Estas a la vez, estaban integradas al dominio
del Reino de México, uno de los cinco en los que se dividía la Nueva
España.2223

Finalmente en 1786, en el marco de las Reformas borbónicas en Nueva


España, se estableció un nuevo tipo de organización territorial: las
intendencias. Estas serían unidades territoriales de tipo provincial que
aglomerarían a distintas poblaciones con vínculos regionales como la
economía, castas mayoritarias, características geográficas, entre otras;
tomando como base la jurisdicción de las alcaldías mayores. De esta
manera por primera vez en la historia, la mayor parte del actual
territorio quedó integrado como una unidad administrativa:
la Intendencia de Guanajuato. Esta quedó compuesta por los territorios
de las alcaldías mayores de Guanajuato, Celaya, San Luis de la Paz, San
Miguel el Grande y León, incluyendo en ellas las comunidades indígenas,
congregaciones religiosas, haciendas, pueblos y demás asentamientos
en sus límites o bajo su administración. Salvo los Valles Abajeños en el
sureste del actual estado (que serían incorporados años más tarde), el
área geográfica delimitada comprendía toda la presente. En virtud de la
relevancia alcanzada por la Ciudad de Guanajuato, esta fue establecida
como capital y dio el nombre a la entidad virreinal. 24

El auge de la minería

[editar]

Complejo de la Mina La Valenciana.

La minería en la Nueva España constituyó la base de la economía del


virreinato, su enlace directo con la metrópoli y el punto de partida para
su relevancia entre los territorios del Imperio Español; En este aspecto la
contribución de Guanajuato fue significativa. La primera exploración de
la zona de la actual capital guanajuatense fue por el español Rodrigo
Velázquez, y el primer descubrimiento de lo que sería el auge minero
ocurrió en el año de 1548. Al parecer, la primera veta que quedó al
descubierto fue la Mina de Rayas por el arriero Juan de Rayas;
posteriormente se comenzó a trabajar en la mina Mellado, y fue en 1558
que se descubre la veta madre de Guanajuato. Esta corre a lo largo de
los cerros que limitan la cañada guanajuatense por el norte y el
nororiente dejando en la superficie un conjunto de minas, tiros y
bocaminas, que constantemente persiguen el trayecto de la veta. 25
Guanajuato, y su poblaciones aledañas, ya eran centros de paso y
abastecimiento para los asentamientos mineros de Zacatecas, por lo
que ya se había iniciado un proceso de adaptación de las economías
locales para satisfacer la línea de necesidades que requería esa
actividad. En esas condiciones las vías de acceso se extendieron por
el bajío comunicando Zacatecas con Michoacán, Guadalajara y desde
luego la Ciudad de México. La construcción de caminos permitió a la par
que se establecieran centros mineros en la Sierra gorda, tal fue el caso
de Xichú, Atarjea, Santa Catarina y Victoria. A partir de entonces y con el
descubrimiento de otras minas en el norte, se comenzó a establecer el
llamado Camino Real de Tierra Adentro o Ruta de la Plata, un conjunto
de poblaciones que enlazaron las comunidades mineras y con ellas las
poblaciones abastecedoras, que atravesaba la mayor parte de la Nueva
España desde Santa Fe de Nuevo México hasta la Ciudad de México.26

De manera paralela, inició el crecimiento de los poblados o villas, que


dedicándose a otras actividades, se vieron beneficiados con la actividad
minera; poblaciones como Celaya, León, Irapuato, Salvatierra, San
Miguel el Grande, entre otras, vieron detonadas sus economías cuando
se volvieron centros de abastecimiento para las minas de Guanajuato y
la Sierra Gorda. Productos agrícolas, ganaderos, textiles, talleres
artesanales (antecedente histórico de la industria) prosperan a la par de
la expansión de la minería; expansión tanto como sector que se
consolida, como por su relevancia económica y la mineralización
monetaria que respalda.

El auge de la expansión minera, tanto en Guanajuato como en el


virreinato, logra su punto máximo en el siglo XVIII. Los fondos mineros
avían el desarrollo de la región donde prospera el comercio y la
industria. Las factorías manufactureras que pertrechan a la minería
principalmente, con el desarrollo de otras industrias como la textil y la
confección, se ven respaldadas por la relativa abundancia de capitales
locales que originalmente nacen de las labores mineras, pero que
posteriormente se dan en otras actividades prósperas y cuyas ganancias
hacen las veces de un proceso similar al de una acumulación originaria.

Guanajuato pronto no solo es el principal productor de oro y plata del


virreinato, sino que se vuelve uno de sus graneros más importantes y un
emporio industrial de manufacturas que compite con poblaciones
novohipanas destacables como la propia Ciudad de México y Puebla, en
el centro del país.27
La armonía con que se articula el entramado empresarial de la región
otorga a la población prosperidad y paz social, al menos hasta principios
del siglo XIX, donde las haciendas y fundos están en su pleno de
desarrollo consolidado. De esta manera la región que hoy abarca la
entidad de Guanajuato, desde sus orígenes coloniales, presenta una de
las economías regionales más destacables del Imperio Español, cuyo
nivel de desarrollo industrial es fundamento de una prosperidad
demográfica que tipifica la historia social y económica de la entidad. 28

En el siglo XVIII era evidente la opulencia de la minería en la ciudad


capital, se construyen grandes edificaciones en la calle Real, que ha sido
desde entonces la principal vía de la ciudad, pues fue justo aquí donde
se levantaron las primeras construcciones. La minería creció
considerablemente, lo que propició el nacimiento de otras minas como la
Mina de Cata, de Valenciana, Bocamina San Ramón y otras más. Al final
de esta centuria la relevancia y trascendencia de la intendencia la
ubicaban como la región más importante del virreinato y en gran parte
del Imperio Español en América.2930

Misiones religiosas y haciendas

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Antiguo Convento de San Agustín en

Yuriria. Hacienda en Guanajuato


A la par del crecimiento demográfico y económico de los asentamientos
mineros, los otros tipos de poblaciones características de la región, las
misiones y las haciendas, también comenzaron a desarrollarse. En el
caso de las primeras, estas eran poblaciones fundadas por frailes
españoles cuya finalidad principal, la de evangelizar a los indígenas
locales, se desenvolvía de forma paralela a la de un sistema de
producción agrícola autosustentable; sin embargo la interiorización tan
profunda de los frailes como figuras de autoridad, devino en una forma
de vida que asemejaba más a la esclavitud. No obstante, la acción
evangelizadora, iniciada en Guanajuato por Fray Juan de San Miguel en
1530, representó aspectos de relevancia muy significativa para la
conformación de la sociedad colonial. Las órdenes religiosas
(Agustinos, Franciscanos, Dominicos, Jesuitas, Carmelitas, Juaninos y Mer
cedarios) fueron los primeros en edificar escuelas y hospitales, e incluso
a ejercer roles de organización social y autoridad política cuando había
ausencia de autoridades militares o civiles. 31 En la primera mitad del
siglo XVII las misiones y congregaciones fueron responsables de la
edificación de un red de hospitales que se extendió por las principales
villas aledañas a las minas, haciendas y centros de abastecimiento;
estas se situaron en las villas de Guanajuato, Silao, Celaya, Irapuato. En
esta centuria destacó por su labor evangelizadora y educativa Fray
Felipe de Figueroa, quien reformó el Monasterio de San Pablo en Yuriria
(establecido en 1560 por Fray Diego de Chávez), implementando un
método de reflexión para la comprensión de los fenómenos naturales,
hecho que situó a dicho recinto como el epicentro educativo de la
región.32

Las haciendas por su parte se desarrollaron en dos tipos de acuerdo a la


zona geográfica en las que se ubicaban. En los Valles abajeños, debido a
la disponibilidad de mano obra indígena y una mayor posibilidad de
riego, se inclinaron por la agricultura (especialmente de maíz, trigo, frijol
y calabaza); Mientras en la Llanura abajeña, se expandieron los
latifundios ganaderos, especialmente desde Celaya hasta León y de ahí
a Pénjamo. No obstante, a principios del siglo XVII esto empezó a
cambiar en dicha región cuando el Río Lerma comenzó a ser intervenido
con técnicas de la época para facilitar la irrigación de los campos. Hasta
ese momento la dinámica social de las haciendas, en ambos casos,
estaba marcada por la ausencia de los propietarios, que vivían en su
mayoría en la Ciudad de México y dejaban la administración a
mayordomos. Los trabajadores del campo por su lado, eran
principalmente indígenas otomies y purepechas. A diferencia de otras
regiones del virreinato, no fue común la fundación de pueblos de
indios para la residencia de los jornaleros, pues estos vivían en las villas
más cercanas, ya que en Guanajuato las haciendas se ubicaban cerca de
las villas para mantener constante la cadena de negocios que implicaba
la principal actividad económica, la minería, de esta manera tenían
cerca a los mercaderes abastecedores que les compraban sus productos.
Incluso en la práctica los pueblos de indios eran absorbidos rápidamente
por las villas después de ser fundados. Uno de los ejemplos más
notables de esta conformación sería Celaya, que al poseer una de las
más diversas economías de la zona (agricultura, ganadería, comercio y
artesanía —oficios manufactureros—), convirtió a todas las poblaciones
aledañas en una especie de satélites que lo abastecían de mano de obra
constante.33

Guerra de la Independencia

[editar]

Artículo principal: Independencia de México

Antecedentes

[editar]

Las condiciones generales en Guanajuato en cuestión política,


económica y social, eran idénticas a las del resto de la Nueva España al
inicio del siglo XIX, incluso algunas tenían su origen aquí. A principios de
esta centuria, los cambios políticos vividos en Europa ocasionaron una
caída en el precio de la plata, el principal producto del virreinato y de la
propia intendencia; a esto se le sumó una serie de malas cosechas en la
zona del Bajío que provocaron el decaimiento económico de la región. Al
mismo tiempo las condiciones sociales de pobreza, desigualdad y
exclusión ocasionadas por el Sistema de castas colonial, se acrecentó
con la inmigración y consecuente explosión demográfica que vivió
Guanajuato a causa de la bonanza minera en las últimas décadas del
siglo XVIII. Desde 1766 y a raíz de las Reformas borbónicas en Nueva
España impulsadas por el visitador José de Gálvez y Gallardo, se habían
presentado algunas protestas y motines, especialmente en contra de los
impuestos establecidos por la Corona en aras de solventar los gastos de
las constantes guerras acarreadas por España; así como por la expulsión
de los Jesuitas, la prohibición a las importaciones y el acaparamiento
deliberado de los hacendados para aumentar el precio de los productos
básicos.34
La crisis política de la Nueva España en 1808 aceleró la conformación de
grupos de conspiradores que buscaban la autonomía del virreinato, en
medio de la coyuntura de la ocupación francesa en España. En el intento
de rebelión autonomista del Ayuntamiento de México estuvo involucrado
el teniente coronel guanajuatense Ignacio de Obregón. También existió
vínculo guanajuatense con la Conjura de Valladolid, y por supuesto con
la Conspiración de Querétaro, en la que participaban los
guanajuatenses Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Ignacio
Aldama, Juan Aldama y Mariano Abasolo.35

La rebelión inicial en Guanajuato

[editar]

Véanse también: Grito de Dolores, Toma de la Alhóndiga de


Granaditas, Campaña de Hidalgo e Inicio de la Guerra de Independencia
de México.
Grito de Dolores, 16 de septiembre de

1810. Mapa de la Campaña de Hidalgo.

La historia del movimiento insurgente en su fase inicial se entrelaza con


la historia de la región dadas la serie de acontecimientos determinantes
que ocurrieron en su territorio. Primero, en el momento de verse
descubierta la conspiración de Querétaro y apresados algunos de sus
integrantes, las noticias llegaron a Guanajuato, específicamente al
pueblo de Dolores, donde uno de los principales líderes, el
párroco Miguel Hidalgo y Costilla, tomó la decisión, a las dos de la
madrugada del 16 de septiembre de 1810, de adelantar el comienzo de
la rebelión armada que fraguaban los conspiradores para el 2 de
octubre. El emblemático momento, conocido actualmente como Grito de
Dolores, se produjo luego de hacer un llamado a los pobladores del
lugar, a través del repique de campanas del templo parroquial. Inició su
recorrido con algunos cientos de personas mal armadas e improvisadas
para el combate. A partir de Dolores, el movimiento encabezado por
Hidalgo se movió por varios puntos del Bajío, una de las más prósperas
regiones de Nueva España. El número de tropas es desconocido.
En Atotonilco tomaron el estandarte de la Virgen de Guadalupe, que es
considerado emblema del movimiento.36 Al paso de los insurgentes por
las poblaciones del oriente de Guanajuato se unieron mineros y peones
de las haciendas aledañas, algunos pocos llevaban armas de fuego, pero
la mayoría estaban armados con machetes, lanzas, palos, garrotes,
hondas y piedras. En San Miguel El Grande se le unieron Ignacio
Allende y Mariano Abasolo, militares profesionales que imprimieron
cierto grado de disciplina y planeación a la ya numerosa tropa, ahora
nutrida con la unión de tropas regulares leales a los dos militares.

El ejército insurgente llegó a Celaya el día 20 de septiembre de 1810,


acampando en los terrenos de la Hacienda de Santa Rita. En Celaya solo
había un piquete de soldados que no superaban los diez hombres que
esperaban ser apoyados por los regimientos de Querétaro o Guanajuato,
la respuesta del Ayuntamiento no llegaba y se tomó la determinación de
marchar sobre la ciudad el día 20. Debido a una crecida de los ríos
circundantes, el cura Hidalgo no pudo pasar a la ciudad hasta el día
siguiente. A pesar de ello, mandó una carta al cabildo celayense
pidiendo su incondicional rendición, haciendo notar que tenía bajo su
custodia a 70 españoles y que si no se rendía la ciudad, los pasaría a
degüello.

La ciudad fue entonces tomada pacíficamente el 21 de septiembre, en


las primeras manifestaciones de un ejército insurgente en México. En el
mesón de Guadalupe, que todavía se encuentra en el centro histórico de
la ciudad, fue hospedado Hidalgo, desde donde organizó al entonces
precario ejército insurgente. Miguel Hidalgo entró al frente de los
Insurgentes junto con Ignacio Allende, Ignacio Aldama y Mariano
Abasolo, seguidos de un contingente superior a los cuatro mil hombres,
llegando a la plaza de armas encontraron algunas trincheras y unos
cuantos hombres apostados en las azoteas; la masa insurgente
reaccionó dañando unas cuantas puertas, pero finalmente el
ayuntamiento y el clero salieron a recibirlos en medio de repiques de
campanas.

Luego los levantados se dispersaron entregándose al saqueo de casas y


comercios, Hidalgo calmó a la multitud arrojándoles puños de monedas,
actitud que fue bien recibida en medio de vivas a Hidalgo y Allende. Al
día siguiente 22 de septiembre se pasó revista en una llanura junto a la
capilla de San Antonio donde se otorgaron los primeros nombramientos
por aclamación de los levantados, correspondiendo a Hidalgo el de
generalísimo de América, a Ignacio Allende teniente coronel y a Ignacio
Camargo el de mariscal de campo; estos nombramientos que contaron
con la aprobación de las autoridades locales son considerados como los
hechos fundacionales del actual Ejército mexicano. Después de estos
sucesos, Hidalgo y Allende se prepararon para salir de Celaya para la
toma de Guanajuato.

Luego del acto donde se produjeron los nombramientos, Hidalgo sostuvo


una reunión con el Ayuntamiento, el cual fue reestructurado en sus
puestos faltantes que habían sido ocupados por españoles, la asamblea
reconoció los cargos y se adhirió al plan contra los españoles. Luego
Hidalgo dictó una carta al Intendente Juan Antonio de Riaño y
Bárcena indicándole las razones del movimiento y advirtiéndole de los
riesgos de no considerar la seriedad del movimiento Insurgente.

La respuesta del Intendente Riaño llegó el día 23 en los términos de


dejar claro a Hidalgo que como intendente no cedería en su deber de
defender los intereses del Rey Fernando VII y de los españoles. La
determinación inmediata de Hidalgo fue entonces reiniciar de inmediato
la marcha hacia Guanajuato. En el camino
tomó Salamanca, Irapuato y Silao.373839

Toma de la Alhóndiga de Granaditas

El 28 de septiembre se llevó a cabo una de las batallas más


determinantes y significativas para el movimiento insurgente, primero
porque tomar la ciudad de Guanajuato representaba asumir el control de
la principal región minera (y por ende el centro económico del
virreinato), y segundo, porque las consecuencias de la violenta Toma de
la Alhóndiga de Granaditas acarreó dividendos positivos y negativos
para el devenir de la lucha armada a corto y largo plazo. Días antes el
intendente Riaño se había atrincherado en el mencionado edificio,
esperando el auxilio de las intendencias vecinas de Guadalajara y San
Luis Potosí, así como de la misma Ciudad de México. Sin embargo los
movimientos realistas fueron lentos y eso produjo la estrepitosa derrota.
La tradición y crónicas de la época relatan la participación de un
personaje popular llamado Juan José de los Reyes Martínez apodado El
Pipila, quien cargando una loza en su espalda y una tea ardiendo en su
mano, incendio la puerta de la Alhóndiga para permitir la toma del
edificio. Después de la toma de la ciudad, el ejército insurgente se
dividió en varias unidades para la expansión de la lucha armada. 40

Sin embargo el 25 de noviembre de ese mismo año Félix


Calleja recuperó la ciudad de Guanajuato y la mayor parte de la
intendencia. El movimiento insurgente se dispersó y desorganizó, incluso
al grado de algunas fragmentaciones, mismas que ocasionaron las
traiciones internas que concluyeron con la captura, juicio y fusilamiento
de los principales líderes.

Continuidad del movimiento insurgente

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En el territorio de la Intendencia de Guanajuato surgieron o continuaron


la lucha una serie de caudillos insurgentes como José Antonio
Torres, Pedro Moreno, los hermanos Francisco y Albino García Ramos, los
hermanos Tomás y Encarnación Ortiz, y José María Liceaga; Algunos de
ellos sostuvieron la contienda armada hasta el final de esta en 1821.
Salvo Liceaga, (comandado primero por Ignacio López Rayón y luego
por José María Morelos para encabezar la reyerta aquí), todos actuaban
de manera ajena al movimiento insurgente, que había entrado, luego de
la muerte de Hidalgo en una fase de organización, no solo para encauzar
la lucha armada, sino para planear la conformación plena de un país
independiente.

En esta fase se constituyeron primero la Junta de Zitácuaro en 1811 (que


promulgó el primer documento fundacional del movimiento en 1812:
los Elementos Constitucionales), y luego en 1813 el Congreso de
Anáhuac, que emitiera el Acta Solemne de la Declaración de
Independencia de la América Septentrional y la Constitución de
Apatzingán; en todo lo anterior asumió un rol protagónico José María
Liceaga, representante de la intendencia en estos órganos, y quien
tuviera la oportunidad de presidir el poder ejecutivo creado por el
Congreso de Anáhuac, y después encabezar a este mismo. 41
En la lucha armada, los acontecimientos entre 1811 y 1816 estuvieron
marcados por el liderazgo de Liceaga y los constantes enfrentamientos
con el hombre designado por el gobierno virreinal para apaciguar
aquella región: Agustín de Iturbide. Sobresale en estos duelos, la derrota
del militar realista en una isla de la Laguna de Yuriria, donde Liceaga
resguardaba una imprenta dedicada a la divulgación de las ideas del
movimiento insurgente.42 Las batallas de las distintas facciones
guerrilleras se suscitaron especialmente en la zonas del Bajío, la Sierra
Gorda y los Altos Guanajuatenses. A quien si pudo derrotar Iturbide, fue
a Albino García, quien cayera el 5 de junio de 1812 en Valle de Santiago
y fuese fusilado en su natal Celaya.43

El territorio guanajuatense sería escenario de la infructuosa, pero


relevante incursión armada del caudillo liberal español Francisco Xavier
Mina. Este había llegado a la Nueva España el 15 de abril de 1817,
convencido por Fray Servando Teresa de Mier, de que combatir contra el
rey Fernando VII de España en tierras novo hispanas alentaría la victoria
liberal en la metrópoli. El 24 de junio se encontró en el Fuerte del
Sombrero en León con el líder insurgente Pedro Moreno. Se enfrentaron
en la hacienda de San Juan de los Llanos (San Felipe) contra el
comandante realista de la intendencia, Cristóbal Ordóñez, quien murió
en la lucha. La reacción del ejército realista fue un ataque directo contra
el Fuerte del Sombrero; ambos insurgentes lograron huir, rehabilitando
sus tropas para dirigirse a la capital de la intendencia y tomarla, sin
embargo, no tuvieron éxito. En una nueva reagrupación de fuerzas, se
dirigieron a Pénjamo hacia el fuerte insurgente de los Remedios o San
Gregorio, pero en el rancho El Venadito fueron capturados el 27 de
octubre de 1817; en el enfrentamiento falleció Moreno, en tanto Mina
fue capturado y fue fusilado el 11 de noviembre. 44

Consumación

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El fin de la guerra de independencia en 1821 tuvo dos vertientes, la


militar y la política; pues mientras las fuerzas realistas se hallaban
enfrascadas en una guerra de guerrillas en múltiples zonas del
virreinato, especialmente en el sur; en la Ciudad de
México la Conspiración de La Profesa (integrada por las élites criollas del
ejército, el clero y los sectores económicos) determinó conseguir junto
con los insurgentes la independencia, pero con el fin de evitar la
aplicación de la liberal Constitución de Cádiz proclamada en España
desde 1812. Para ello nombraron a Agustín de Iturbide como
comandante, inicialmente para derrotar a los rebeldes, pero luego este
asumió el liderazgo de la nueva lucha y pactó a través del Plan de
Iguala con el comandante insurgente Vicente Guerrero la pacificación del
territorio, la independencia plena y el establecimiento de un gobierno.
En este contexto, el antiguo regimiento de Celaya, que había
encabezado años atrás Iturbide para derrotar a los guerrilleros del Bajío,
fue de las primeras fuerzas en unirse al naciente Ejército Trigarante.
Mientras tanto, correspondió a los ex realistas Anastasio
Bustamante y Luis Cortazar y Rábago, derrotar a las últimas fuerzas
virreinales en Guanajuato y tomar posesión del territorio para el ejército
insurgente, proclamando la independencia en región (específicamente
en Villa San José de los Amoles), el 16 de marzo de 1821. Para el 8 de
julio del mismo 1821 se juró la Independencia en Guanajuato y el
territorio de la antigua intendencia quedó convertido en provincia, bajo
el mando político de Luis Cortazar.45

Siglo XIX

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Conformación del estado y primeros años de vida independiente

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Los ordenamientos legales de los insurgentes remplazaron la antigua


organización gubernativa de las intendencias del virreinato, sustituyendo
el cargo de Intendente por el de Jefe Superior Político, como depositario
del poder ejecutivo local. Esto sirvió de base para que el gobierno
del Imperio Mexicano, ya consumada la independencia, mantuviera
dicha figura como ente ejecutivo transitorio en aras de la eventual
promulgación de una constitución y el consecuente nuevo organigrama
de poderes locales y nacionales. En ese contexto José Pérez Marañón,
Jefe Superior de Guanajuato, quien aún había sido nombrado por las
autoridades peninsulares, conservó dicho rol, siendo así el primer
gobernante del estado en la época independiente; aunque su autoridad
quedaba supeditada al presidente de la Junta Provisional Gubernativa
local José Mariano de Sardaneta y Llorente nombrado por la Junta
nacional. Normalizada gradualmente la situación política y proclamado
emperador Agustín de Iturbide, este nombró como Jefe Político a
Domingo Chico.46
El 17 de noviembre de 1821 fue emitida la ley para la conformación de
las Cortes por parte de la Junta Provisional Gubernativa, estableciéndose
que las regiones que se adhirieran a ella serían oficialmente provincias
del Imperio Mexicano, situación que en efecto ocurrió en Guanajuato
cuando la Junta Gubernativa local aceptó la mencionada norma. El 22 de
enero de 1822 se integra la primera diputación provisional; estaba
formada por Juan Ignacio Godoy, Antonio María de Mier y Mariano
Marmolejo, quienes representaban a la entidad en las Cortes del Imperio
Mexicano. El 24 de febrero de 1822 se instala solemnemente en la
ciudad capital la primera corporación referida. 46

El coronel Epifanio Sánchez y el sargento Pío Marcha del regimiento


de Celaya marcharon hacia la Ciudad de México en mayo de 1822 para
encabezar las manifestaciones públicas que derivaron en la
proclamación, por parte del Congreso Constituyente de Agustín de
Iturbide como Emperador de México.

Para febrero de 1823, a través del jefe político superior Pedro Otero,
Guanajuato se adhiere al Plan de Casa Mata, que concluye con el
derrocamiento de Agustín de Iturbide como emperador de México. Tras
la caída del imperio, el congreso se aprestó a la organización de una
república federal, contemplando a las antiguas provincias del imperio
como entidades federativas soberanas. El 31 de enero de 1824 entró en
vigor el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana, que al ser
aprobada con anterioridad por Diputación provincial el 23 de diciembre
de 1823, nació formalmente el Estado Libre y Soberano de Guanajuato,
cronológicamente el segundo en ratificar dicho documento. 47

El 23 de febrero de 1824 se realizaron elecciones para conformar el


congreso constituyente local. El 25 de marzo de 1824 quedó
legítimamente instalado el primer Congreso Constituyente de
Guanajuato, en las viejas Casas Consistoriales de la ciudad de Santa Fe
de Guanajuato. José María Septién y Montero, Mariano García de León,
José María Esquivel, Manuel Galván, Antonio Murillo, Francisco Aniceto
Palacios, Vicente Umarán y posteriormente José María Leal y Araujo, José
Tiburcio Hincapié, Domingo Chico y José Ramón Guerra, se convirtieron
en los primeros integrantes del cuerpo. Los legisladores se ocuparon de
la redacción de la primera Constitución Política del Estado de
Guanajuato, la cual fue promulgada el 14 de abril de 1826, justamente a
los dos años de haberse instalado el Congreso Constituyente.
El 16 de septiembre de 1826 la Constitución fue jurada por el pueblo
guanajuatense y el 1 de octubre se instaló el primer Congreso
Constitucional del Estado. Carlos Montes de Oca fue nombrado
Gobernador Constitucional del Estado. El primer gobierno se caracterizó
por el intento de reactivar la minería, profundamente dañada por la
guerra, a través de empresas mineras inglesas; al tiempo que
permanecía el sistema de explotación de la clase trabajadora en las
haciendas, situación que no mejoró ante la ausencia de políticas
públicas que atendieran la pobreza. A lo anterior se sumó una epidemia
de viruela en 1827-28, ocasionada en gran medida por la resistencia de
la población a vacunarse por las falsas creencias vinculadas a dicho
método médico.4842

Guanajuato y la inestabilidad nacional

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La historia del estado siguió desenvolviéndose en sincronía con los


acontecimientos nacionales de una manera activa, dada su influencia en
la guerra de independencia y su cercanía con la capital de la República.
En noviembre de 1828 los guanajuatenses Juan Ignacio Godoy y Luis
Cortazar (candidatos derrotados en las elecciones presidenciales de
1828), promovieron en el estado la rebelión de la Acordada, que
defendía el triunfo de Manuel Gómez Pedraza y contra la presunta
imposición de Vicente Guerrero. Aunque el Congreso del Estado siguió
reconociendo a Guerrero como presidente de la república hasta su
deposición, el gobernador Carlos Montes de Oca recibió facultades
extraordinarias para combatir a los leales al jefe del ejecutivo federal.

Dos guanajuatenses se convirtieron en los principales impulsores e


ideologos de los dos grupos políticos que definieron y moldearon la
realidad política mexicana durante los primeros cincuenta años de vida
independiente. José María Luis Mora del Partido Liberal y Lucas
Alamán del Partido Conservador. El primero combatió la usurpación
de Anastasio Bustamante en 1832 y se convirtió en asesor del
presidente Valentín Gómez Farías en sus múltiples interinatos entre 1833
y 1835; de sus ideas surgió el primer intento de una reforma liberal al
proponer la supresión de las órdenes religiosas, el control estatal de la
educación pública, la desamortización de los bienes eclesiásticos, la
supresión de los fueros militares y la formación de milicias cívicas.

Todo lo anterior fue aprobado por el congreso federal en abril de 1833.


Ante ello el estado de Guanajuato fue uno de los que se rebeló contra la
reforma liberal, incluso los líderes Mariano Arista y Gabriel Durán se
atrincheraron en el estado hasta ser derrotados por Antonio López de
Santa Anna (titular con licencia del ejecutivo) el 12 de octubre de 1833.
A partir de ahí se desató una constante confrontación de leyes y edictos
tanto estatales como federales, que aplicaban o revertían, según el
cambio de autoridades, la vigencia de los ordenamientos liberales.

Por otro lado, Lucas Alamán sería el principal asesor de Santa Anna, que
no solo revertía en cada entrada a la presidencia las reformas liberales,
sino que seguía la política conservadora de fortalecer al estado a través
de un proceso de centralización que garantizara la pacificación y
eventual desarrollo del país. El proceso concluyó con la promulgación de
las Siete Leyes el 23 de octubre de 1835, documento de carácter
constitucional que estableció la República centralista. Esta transformó al
estado en un departamento, anulando su soberanía, sin embargo el
arraigado pensamiento conservador en el estado evitó cualquier tipo de
resistencia.495051

La resistencia ante la invasión estadounidense

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Al iniciar la Intervención estadounidense en México en marzo de 1846,


había una serie de rebeliones que buscaban restablecer el federalismo,
una de ellas encabezada por Manuel Doblado; el gobierno de Mariano
Chico, en aras de conciliar las fuerzas necesarias para la defensa
nacional, restableció la Constitución de 1824 en el estado y convocó a
elecciones, Doblado obtuvo el triunfo. Al asumir como gobernador el 20
de agosto de 1846, inició el reclutamiento de personal para integrar las
milicias que se incorporarían al ejército nacional. Las ciudades de
Celaya, León, San Miguel y Guanajuato fueron los centros de
reclutamiento. Dolores Gaytan (esposa de Doblado) encabezó a un
grupo de mujeres integrado por Clara Larra de Ledo, Juana de Valle, Ana
Carbajal de Morales, Rafaela García, Luz Baranda, Paula de Rocha,
Antonia Sánchez de Sierra y la señora Obregón de Chico; que
conformaron una junta patriótica para elaborar vestuario y recopilar
donaciones que sustentaran los gastos de las tropas.

Manuel Dobaldo renunció a la gubernatura para comandar las fuerzas


guanajuatenses que partieron hacia la defensa del territorio nacional; su
sustituto Lorenzo Arellano redobló esfuerzos bélicos, estableció una
fábrica de pólvora y una de cañones, esta última con contratiempos ante
la escasez de fundidoras, pero posteriormente lograron producir de
cuatro a dos piezas mensuales. También se establecieron impuestos a
hacendados, mineros y grandes mercaderes para solventar el gasto
público de la guerra. Las tropas de Guanajuato se integraron a la
célebre Batalla de la Angostura entre el 22 y el 23 de febrero de 1847.

Después de que el congreso nacional aprobó el Tratado de Guadalupe


Hidalgo en mayo de 1848, y por el cual el país perdió Alta
California, Nuevo México y Texas, un grupo de rebeldes en la zona
occidente del país se rebeló contra el gobierno federal para desconocer
los tratados y continuar la defensa y eventual recuperación del territorio
perdido; estuvieron encabezados por Mariano Paredes y Arrillaga y
Celedonio Doménico Jarauta. En Guanajuato, Manuel Doblado secundó la
revuelta y encabezó las tropas; el estado se convirtió en epicentro de la
lucha, a tal grado que el gobernador Lorenzo Arellano se vio obligado a
trasladar su gobierno a Celaya; sin embargo fueron derrotados por Luis
Cortazar, Anastasio Bustamante y Manuel María Lombardini, el 18 de
julio de 1848, luego de atrincherarse en la Mina "La Valenciana" donde
Joruta murió; mientras Paredes fue hecho prisionero y Doblado se exilió
luego de mantener una leve resistencia hasta 1849. 5242

La rebelión de la Sierra Gorda

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De forma paralela a la resistencia local contra la invasión


estadounidense, en la región de la Sierra Gorda guanajuatense se
gestaba un movimiento social agrarista que pugnaba por la
reivindicación de los derechos de los pequeños propietarios en el campo;
quienes eran víctimas de los constantes despojos de tierras, pozos,
ganado y demás recursos naturales por parte de los grandes
terratenientes. Este movimiento armado, de tendencias revolucionarias
para la época, era encabezado por Eleuterio Quiroz, trabajador de las
haciendas que se unió al ejército al inicio de la guerra, pero desertó
luego de la derrota en la Batalla de la Angostura. Posteriormente en
agosto de 1847 se levantó en armas en Xichú, acompañado por Miguel
Chaire, administrador de una hacienda de la zona; en el mes de
septiembre en aras de unificar las fuerzas del país, el gobierno les
ofreció un indulto, que Chaire aceptó, pero Quiroz no, así que se refugio
en la sierra nuevamente para reorganizar su lucha.

En este lapso construye su ideario político y social, desvinculándose


completamente de las dos visiones sobre el campo que dominaban el
país, la conservadora que impulsaba los grandes latifundios, y la liberal
que proponía la libre venta de tierras entre individuos, pero en
detrimento de las propiedades comunitarias o familiares; los reclamos
del movimiento guerrillero de Sierra Gorda incluían la reivindicación de
la propiedad comunal, el rechazo a los invasores estadounidenses y la
exigencia de derechos laborales y sociales para los trabajadores de las
haciendas.

Rehabilitado su ejército, inició su despliegue en San Luis Potosí donde


tomó las haciendas de El Jabalí y San Diego; en la localidad de Río Verde
se le une Manuel Verástegui prefecto de dicho distrito, quien aporta la
construcción de un proyecto político y social más amplio y específico.
Manuel Verástegui y Eleuterio Quiroz publicaron el "Plan Político y
Eminentemente Social del Ejército Regenerador de la Sierra Gorda" el 22
de octubre de 1848, en el que solicitaba una mejor distribución de la
tierra a las clases menesterosas del campo, la erección en pueblos de
las haciendas y ranchos que tenían más de 1500 habitantes, el acceso
de los arrendatarios a tierras bajo una renta moderada; además,
proponía la disolución del ejército y su reemplazo por una guardia
nacional.

A partir de diciembre de 1847 Quiroz y su grupo se distinguieron por sus


ataques a los grupos dominantes de la región. El levantamiento se
extendió por una vasta zona de la Sierra y abarcó parte de los estados
de Veracruz, Hidalgo, Puebla, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí.
Las poblaciones de Santa María del Río, Xichú y Rioverde fueron el eje
por el que se movieron los rebeldes entre 1847 y 1849. Los combates y
el movimiento mismo llegaron a entrelazarse con la rebelión de Doblado,
Paredes y Jarauta, especialmente cuando combatieron juntos una tercera
rebelión de corte conservador encabezada por Tomás Mejía. El
movimiento de Quiroz consiguió hacer llegar su documento al
presidente José Joaquín de Herrera en 1849, lo que inició una serie de
negociaciones para alcanzar la paz. Sin embargo uno de los
lugartenientes decidió, sin autorización de los líderes, tomar
violentamente el poblado de Santa María del Río, lo que desencadenó la
respuesta del gobierno, que apoyó a Tomás Mejía para perseguir a los
líderes; en octubre de 1849 fue aprendido Quiroz y fusilado el 6 de
diciembre.53

La reforma

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Aunque Manuel Doblado había encabezado las huestes liberales en el
estado durante la Revolución de Ayutla en 1854, además de ser electo
gobernador en 1855, se levantó en armas contra el presidente Juan
Álvarez, ante las diferencias entre los liberales moderados (en los que se
adscribía Doblado) y los radicales con la implementación de las Leyes de
Reforma. Incluso luego de la renuncia de Álvarez, el ascenso al poder de
un liberal moderado (Ignacio Comonfort), no detuvo la revuelta de
Doblado, pues las leyes más radicales continuaron su curso. El 30 de
noviembre de 1855 Doblado proclamó el Plan de Sierra Gorda. La
revuelta no prosperó y Doblado se reintegró a su cargo. El 31 de junio de
1857 en sincronía con la nueva carta magna federal, se instaló el
congreso constituyente local.

A pesar de las diferencias en el pasado inmediato, Manuel Doblado


respaldó al presidente interino Benito Juárez cuando los conservadores
se levantaron en armas al proclamar el Plan de Tacubaya el 17 de
diciembre de 1857, dando inicio a la llamada Guerra de Reforma; el
respaldo fue tal, que la entidad se convirtió en epicentro de la primera
parte de lucha, ya que luego de salir de la Ciudad de México, Juárez
estableció su gobierno en la ciudad de Guanajuato el 16 de enero de
1858. Ese mismo día Doblado renunció a la gubernatura para encabezar
la defensa del estado y del gobierno nacional. Sin embargo el bando
liberal a cargo de Anastasio Parrodi, perdió en la batalla de Celaya el 9
de marzo, luego lo mismo ocurrió con Leandro Valle en la batalla de
Salamanca el 10 de marzo y finalmente Doblado en Romita el 12 de
marzo. Juárez se vio obligado a salir con rumbo a Guadalajara desde
febrero. Sin embargo la llegada de tropas comandadas por Santos
Degollado y Juan Zuazua, revirtieron el avance de los conservadores en
julio de 1858 y permitió la permanencia de las autoridades liberales en
la capital estatal. No obstante, no consiguieron el dominio total del
estado.

La batalla de Silao del 10 de agosto de 1860 fue trascendente para la


derrota final de los conservadores, la victoria estuvo a cargo de los
generales Jesús González Ortega e Ignacio Zaragoza. Posteriormente los
generales guanajuatenses Manuel Doblado y Florencio Antillón formaron
parte del ejército triunfador en la Batalla de Calpulalpan entre el 22 de
diciembre de 1860 y el 1 de enero de 1861. Finalmente el congreso
constituyente local fue restablecido y promulgó el 14 de marzo de 1861
una constitución local análoga a la federal, es decir, de corte liberal. 5455

La intervención francesa y el segundo imperio


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Después de concluida la guerra de Reforma, fue restablecido el gobierno


de Benito Juárez; dos destacados guanajuatenses fueron incluidos en su
gabinete con trayectorias significativas. Ignacio Ramírez, considerado el
pensador liberal más radical de la generación de la Reforma,
especialmente en el terreno de la justicia social y los derechos
colectivos, fue nombrado primero Ministro de Justicia, Negocios
Eclesiásticos e Instrucción Pública, siendo el responsable del diseño y
aplicación de las políticas gubernamentales que construirían el sistema
educativo laico, luego que la aplicación de las Leyes de
Reforma nacionalizara los planteles escolares en manos de la Iglesia.
Posteriormente fue nombrado Ministro de Fomento, donde se encargó de
la aplicación de las leyes que desamortizaban los bienes eclesiásticos
para redirigirlos a la creación de una infraestructura que generara una
industria nacional.

Vista general de Guanajuato en una litografía


de mediados del siglo XIX

Por su parte, Manuel Doblado fue nombrado Ministro de Relaciones


Exteriores, justo en el momento en que debió encabezar la delegación
mexicana que participó en las reuniones con la "Alianza
Tripartita" integrada por España, Reino Unido y Francia. Realizadas en la
localidad veracruzana de La Soledad, estas tuvieron como finalidad
llegar a un acuerdo sobre la suspensión de pagos de la deuda externa,
que había generado el descontento de las potencias europeas y su
intención de cobrar el pago mediante una invasión. El resultado de la
cumbre fue la firma de los Tratados preliminares de La Soledad, logrando
el retiro de España y Reino Unido; no obstante Francia procedió a la
plena invasión de territorio mexicano, aunque ya con intenciones más
amplias que únicamente el cobro de la deuda.

Luego del célebre triunfo mexicano en la Batalla de Puebla el 5 de mayo


de 1862, se intensificó la concentración de fuerzas francesas, implicando
una inminente invasión aún mayor. Ante esto Manuel
Doblado nuevamente se puso al frente de las tropas en el estado, así
como de los esfuerzos para sostener los gastos de la guerra; ordenó
establecer un taller para la fabricación de piezas de artillería y se
implementó un impuesto de 10 a 25 centavos por habitante según sus
condiciones económicas. Después de la caída de Puebla y de la Ciudad
de México en mayo de 1863, la guerra tendría que convertirse en un
movimiento de resistencia; sin embargo el repliegue de las tropas
mexicanas en el estado se acrecentó, cuando al ejército invasor se le
unieron unidades mexicanas partidarias de los franceses, comandadas
por Tomás Mejía, viejo enemigo de Manuel Dobaldo, a quien ya había
enfrentado en la rebelión de la Sierra Gorda, por lo que sus
conocimientos del área ayudaron al avance aplastante del ejército
francés. Guanajuato capital cayó el 9 de diciembre a manos del general
mexicano Mejía y el francés Douay. En el proceso de cimentación del
control extranjero del estado, fueron impuestas autoridades mexicanas
simpatizantes, encabezadas por Canuto Villaseñor, quien estableció una
corte marcial que juzgó y fusiló a los guerrilleros guanajuatenses
Francisco Zambrano, Francisco Ontañón y Miguel Carrillo el 24 de enero
de 1864.

Después de instaurado el Segundo Imperio Mexicano, la región se


pacificó dadas la adhesión de la mayoría de las autoridades al gobierno
imperial desde el 5 de enero de 1864. En septiembre de 1864, producto
de un especial interés personal, el Emperador Maximiliano de
Habsburgo realizó una gira por el estado, visitando Celaya, Apaseo,
Irapuato, San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo y la ciudad de
Guanajuato. El 16 de septiembre en Dolores Hidalgo, se convirtió en el
primer gobernante del país en reproducir el tradicional Grito de
Dolores en el mismo atrio del templo donde en 1810 lo había
hecho Miguel Hidalgo, costumbre que prevaleció desde entonces en la
mayoría de los presidentes mexicanos.

El 28 de diciembre de 1866 las tropas francesas acuertaladas en León se


retiraron para regresar a su país de origen, esto ante la coyuntura de las
tensiones políticas entre Francia y Prusia. Con el abandono francés, las
tropas conservadoras leales al imperio, comandadas por Francisco
Liceaga, comenzaron una lucha contra las tropas republicanas, que
concluyó con el triunfo del bando republicano en la hacienda del Sauz de
Armenta el 26 de enero de 1867.56

La república restaurada
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Con el restablecimiento del gobierno liberal de Benito Juárez, el estado


paso una breve etapa de transición hasta la elección definitiva
de Florencio Antillón como gobernador en 1867, cargo en el que se
mantuvo durante diez años. Periodo significativo para la historia de la
entidad, pues en ella se pacificó la región, luego de sucesivos combates
en los que Sóstenes Rocha derrotó a diversos grupos rebeldes liderados
por personajes como Esteban Bravo, Ezqueda, Zarazúa, Silva, Cosío,
Pontones, entre otros. Los principales objetivos de los rebeldes eran las
haciendas propiedad de funcionarios y amigos del gobernador, que
daban continuidad al constante despojo de tierras a las comunidades
indígenas. Mientras esto ocurría en el terreno bélico, Antillón realizó una
serie de acciones para impulsar la estabilización del estado: declaró la
exención de impuestos a la cultura y las artes, reglamentó la labor
docente, fundó dos escuelas normales y una facultad de medicina, y se
inició la construcción del Teatro Juárez.57

El porfiriato en Guanajuato

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Florencio Antillón y Sóstenes Rocha se opusieron a las rebeliones de La


Noria en 1871 y de Tuxtepec en 1876, que encabezó Porfirio Díaz para
oponerse a la reelecciones de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada
respectivamente, por lo que ante el triunfo de esta última y la elección
definitiva de Díaz en 1877, ambos serían destituidos y expulsados de la
vida pública durante ese mismo año. Antillón fue remplazado por el leal
al presidente, Francisco Zacarías Mena, quien desde un principio puso en
práctica la política base del Porfiriato Orden y Progreso. Impulsó la
construcción de un ferrocarril que uniera Celaya, León y la capital del
estado; El mecanismo que utilizó fue primero obtener de parte del
congreso federal, la concesión para que fuera su gobierno el constructor
y operador. Posteriormente formó un grupo de empresarios locales a
quienes transmitió la concesión; el grupo estaba integrado por Franco y
Felipe Parkman, Gregorio Jiménez, Francisco Glennie, Francisco de T.
Castañeda y Joaquín Orderiez. El sucesor de Mena, Manuel Muñoz Ledo
expandió los contratos y concesiones para la ampliación de las vías
férreas en el estado, siguiendo la línea porfirista de convertir a este
medio de transporte en la palanca del desarrollo económico. Tan solo
entre 1882 y 1884 la entidad quedó completamente comunicada con la
Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Chihuahua y Morelia,
revolucionando el comercio de los productos guanajuatenses.

El expresidente Manuel González se convirtió en gobernador en 1885, y


durante su gobierno de ocho años impulsó la llegada de bancos
nacionales y extranjeros, la construcción de presas y la creación de
carreras universitarias que estuvieran vinculadas con la industria. No
obstante su gobierno se caracterizó por estar señalado en constantes
polémicas personales y políticas, fraguadas en gran medida por el
general Francisco Franco (incondicional de Díaz) para minar su influencia
política, en aras de no convertirse en un obstáculo para el presidente
Díaz.

El 3 de mayo de 1893 tomó posesión como gobernador uno de los


principales aliados de Díaz en la región, Joaquín Obregón González, por
lo que se constituyó en una especie de cacique porfirista que respaldaba
y daba continuidad a todos los proyectos del presidente. Y
reproduciendo muchas de los procedimientos del gobierno federal, tales
como el control de los poderes legislativo y judicial locales, la censura a
la prensa, la represión a la oposición, la concentración de la riqueza, la
desigualdad social, la explotación de las clases populares, el combate a
grupos de sublevación campesina u obrera y la facilitación de beneficios
al capital extranjero.

En su gobierno se presentó el apogeo de la agricultura guanajuatense;


marcada por las características físicas de sus dos principales zonas
agrícolas: El Bajío era un suelo fértil pero poco propicio para el arado, y
los Altos una zona con escasas lluvias y heladas tempranas; el estado
enfocó su agricultura en la producción de cereales, acción de tal
amplitud y relevancia que adquirió el sobrenombre de "El granero de
México", por ser el principal productor de maíz, trigo, cebada y otras
variantes de estos sembradíos. Sumando el resto de la producción
agrícola, el estado era el tercero en importancia en el sector a nivel
nacional, por debajo de Michoacán y Yucatán.

Sin embargo, de la misma forma que ocurría en otros estados, en este


periodo se dio un crecimiento desmesurado de los grandes latifundios
que se extendían a través de una o varias haciendas de un solo
propietario, siendo las más relevantes: Santa Ana en León, San José de
Parangueo en Valle de Santiago, La Labor en
Apaseo, Canario y Calera en Yuriria, San José del
Carmén en Salvatierra, El Cubo en San Felipe y las más grandes en
extensión, San Nicolás de los Agustinos en Salvatierra, La
Venta en Dolores Hidalgo, Jalpa de Cánovas en Purísima del Rincón, Jaral
del Berrio en San Felipe y San Cristóbal en Acambaro.

La minería presentó un resurgimiento que la volvió a posicionar como la


principal actividad económica del estado; los ferrocarriles y los capitales
extranjeros fueron las razones que más pesaron en este fenómeno. Al
igual que en los tiempos de la colonia, la minería detonaría una cadena
productiva que beneficio a otras actividades, en este caso la industria,
especialmente la textil, la manufacturera y la de la transformación. En
este rubro destacó significativamente Celaya, que de la misma manera
que durante la colonia, sus fábricas serían abastecedoras de los grandes
centros mineros y agrícolas del estado. Esta ciudad ya tenía desde 1871
tres fábricas de tejidos de algodón, siendo las más importantes la de
Soria, movida con fuerza hidráulica y una más en el centro de Celaya de
tejidos de lana, movida a base de vapor. 585942

Entre 1902 y 1904 la mina La Valenciana paró actividades y el dueño


transfirió la propiedad a una empresa estadounidense, que no invirtió en
los sistemas de desagüe, ocasionando problemas que derivarían en una
crisis, no solo de la veta madre, sino de la minería en su conjunto en el
estado.42

Revolución Mexicana en Guanajuato

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Precedentes

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Las condiciones socioeconómicas y políticas en el estado, guardaban un


absoluto paralelismo con las del país; la desigualdad y pobreza de las
clases campesina y obrera, contrastaba con la expansión de los
latifundios y la acumulación de riqueza de empresarios nacionales y
extranjeros. De la misma forma que lo hacia Díaz a nivel nacional,
Obregón González perseguía o censuraba a periodistas críticos de su
gobierno; por ejemplo en 1908 se detuvo a Nabor Valtierra de "El hijo
del pueblo" y Francisco Díaz de "El observador", periódicos de la capital
estatal, donde ambos habían escrito columnas y reportajes que
cuestionaban al gobernador. Peor suerte había corrido en años
anteriores el salmantino Jesús López Lira, fundador del diario "Crisalida",
ya que recibió constantes acosos de la autoridad, que incluyen
agresiones físicas, ante lo cual tuvo que salir del estado.
El opositor político más destacado nacido en el estado, fue el
anarquista Práxedis G. Guerrero, nacido en San Felipe; editor del
periódico Punto Rojo (creado en 1909 en El Paso), y colaborador en otros
medios de corte anarquista, fue militante activo del Partido Liberal
Mexicano fundado por los Hermanos Flores Magón en 1905. Más allá de
la participación que tuvo en huelgas y manifestaciones en México,
organizó escuelas libertarias, grupos de teatro, conciertos,
entretenimiento y conferencias. Con el fin de imprimir un nuevo
contenido revolucionario a las actividades sociales tradicionales.
También fue secretario de la Junta Organizadora del Partido Liberal
Mexicano, órgano directivo del instituto político. Sobresalieron de la
misma forma como opositores guanajuatenses al régimen porfirista
Diego Arenas Guzmán del Partido Demócrata, y el moderado Alfredo
Robles Domínguez del Partido Democrático Nacional.42

La etapa maderista

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El llamado a un levantamiento popular por parte de Francisco I. Madero,


fue secundo en Guanajuato por Cándido Navarro, profesor originario
de Silao, que tenía una considerable trayectoria opositora desde años
atrás cuando fundó en 1908 el Club de Demócratas Guadalupe
Victoria en Azcapotzalco, y como integrante del Partido Nacionalista
Democrático; acciones que la habían costado a él y a su esposa
(también activista) Carlota Bravo, un breve encarcelamiento en
la Alhóndiga de Granaditas. Navarro se levantó en armas el 22 de
febrero de 1911 en Purísima del Rincón. Tras el triunfo de la revolución
maderista en mayo de 1911, Enrique Aranda sustituyó interinamente a
Obregón González, siendo electo posteriormente Víctor José Lizardi en
octubre del mismo año.

Sin embargo funcionarios del exgobernador Obregón González se


mantuvieron en puestos claves del gabinete; al tiempo que entre los
grupos revolucionarios crecían las dudas por Lizardi, quien a pesar de
ser cercano a Madero, era muy ajeno a los ideales maderistas de
democracia, y más aún lejano de las demandas agraristas y obreras.
Incluso el 15 de septiembre de 1912, durante la ceremonia del "Grito de
Dolores" en el Palacio de Gobierno, los abucheos generalizados al
gobernador derivaron en un enfrentamiento con las autoridades. En
febrero de 1913 Lizardi abiertamente reconoció y apoyó el gobierno
usurpador de Victoriano Huerta, no obstante este mismo lo reemplazó
por un militar de confianza en julio del mismo año. 60

Las batallas de Celaya

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Artículo principal: Batalla de Celaya

Escena de la batalla de Celaya.

La revolución constitucionalista inspirada en el Plan de Guadalupe, y en


el que se adhirieron por igual carrancistas, villistas y zapatistas, derrocó
en poco más de un año a Victoriano Huerta. En el caso de Guanajuato, el
estado fue ocupado por el general carrancista Pablo de la Garza. Sin
embargo, los desacuerdos surgidos entre las distintas facciones en
la Convención de Aguascalientes ocasionó un nuevo conflicto bélico,
enfrentando a Venustiano Carranza y sus aliados con Francisco
Villa y Emiliano Zapata. Dado que villistas y zapatistas mantenían el
control de la mayor parte del altiplano central, desde Chihuahua hasta el
norte de Guanajuato, el ejército constitucionalista buscó cortar las líneas
de comunicación y abastecimiento que tenían en el centro-sur del país,
por lo que era indispensable avanzar sobre la región del Bajío.

Francisco Villa concentró su ejército en Irapuato y Álvaro Obregón el


suyo en Celaya, desde donde planeó su estrategia para esperar al
impulsivo Villa. La primera fase de los enfrentamientos ocurrió los días 6
y 7 de abril de 1915, en los cuales Obregón supo defender su posición
ante las arremetidas de los villistas. Estos tuvieron que replegarse
a Salamanca, desde donde planearon el contraataque. La fase decisiva
comenzó el 10 de abril, cuando Obregón supo aprovechar las
debilidades de la estrategia de Villa. El 15 de abril, la victoria
correspondió a las tropas de Obregón, tras lo cual Villa se vio obligado a
retirarse a León. Después de esta batalla, hubo otras entre los mismos
bandos en Trinidad, León, Santa Ana del Conde y Aguascalientes, pero
Villa ya no volvería a operar al frente de la División del Norte. La
relevancia histórica de la batalla en Celaya, reside en la irreversible
retirada hacia el norte de las fuerzas villistas, que desconectadas de sus
aliados zapatistas al sur, iniciaron un repliegue que los redujo a una
guerrilla regional en Chihuahua; por ende, eso significó el triunfo del
bando constitucionalista, que con el control del país pudo cohesionar a
los grupos rivales para convocar al Congreso Constituyente de 1916-
17.61

Etapa posrevolucionaria y Guerra cristera

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Guanajuato fue terreno de las coyunturas que acarreó la constante


disputa por el poder en los primeros años después de la promulgación
de la constitución federal de 1917. Por ejemplo, el gobernador cercano al
presidente Venustiano Carranza, Federico Montes, tuvo que renunciar en
febrero de 1920 cuando el Plan de Agua Prieta fue respaldado en la
entidad. Sus sucesores estuvieron alineados de forma indistinta a Álvaro
Obregón o Plutarco Elías Calles, por lo que organizaron grupos o clubes
políticos que actuaban a favor de alguno de los dos personajes
mencionados. Enrique Colunga lideró la denominada Confederación de
Organizaciones Revolucionarias de Guanajuato, llamado
popularmente Grupo Verde; este instituto pretendió controlar a los
pequeños grupos políticos de todo tipo, para finalmente poseer todos los
cargos públicos electos o designados, todo en función del beneficio
político de Álvaro Obregón. Por el contrario el denominado Grupo Rojo,
de menor presencia en el estado y sin líderes visibles, apoyaba
a Plutarco Elías Calles. Lo anterior ocurrió en medio de severos
problemas económicos derivados del abandono o destrucción de minas y
haciendas, que dejaron de producir por la guerra, y de lo cual el estado
tardó diez años en recuperarse. El dominio del grupo verde prevaleció
incluso a la muerte de Obregón en 1928, pero no por mucho tiempo,
pues el sector afín a Calles logró hacerse de la gubernatura en 1931 con
José Reynoso.62

Mientras tanto, en el terreno de las relaciones de la iglesia con el


gobierno, estas estaban en constante tensión desde 1917 cuando se
promulgaron tanto la constitución federal, como la estatal. Los
artículos 3.º, 24, 27 y 130 restringían los derechos políticos de los
miembros de la curia, anulaba la posibilidad de los miembros de la
iglesia para poseer propiedades de cualquier nivel en nombre de sus
congregaciones eclesiásticas, expropiaban en beneficio de la nación
templos, conventos, arte sacro, tierras de cultivo y todo bien inmueble
en manos directas de las parroquias, obispados y ministros de culto; a
esto se sumaba la imposibilidad de registro u organización de
ceremonias de culto, fundación de asociaciones, misiones o conventos
sin la autorización del gobierno federal. El marcado anticlericalismo del
Presidente Plutarco Elías Calles, fue la pauta para el endurecimiento de
estas leyes. En 1926 se promulgaron reformas a las leyes de culto, para
prohibir de manera absoluta cualquier evento religioso fuera de los
templos y sus atrios; se prohibió cualquier escuela, en todos los niveles,
dirigidas o administradas por religiosas, junto con la curricula de este
tipo; además de decretarse la expulsión de todo ministro de culto
extranjero en virtud de lo que establecía el artículo 33 de la constitución
(expulsión de extranjeros inmiscuidos en política nacional).

Sin embargo dichas medidas no respondían solo a la animadversión del


presidente. La Iglesia Católica en distintos niveles (párrocos, obispos y la
curia superior de la Ciudad de México) tenía varios años promoviendo e
incitando actos de intervención política de sus ministros de culto, incluso
dirigiendo o apoyando grupos políticos reaccionarios que se oponían a
las medidas más radicales de la constitución (educación pública, reparto
de tierras y derechos laborales). Uno de estos actos, fue el acoso a los
maestros que dirigían las "Misiones culturales" promovidas por José
Vasconcelos.

El detonante de la Guerra Cristera fue la suspensión del culto religioso


por parte de la Iglesia el 31 de julio de 1926. Situación que movilizó a
miles de católicos en manifestaciones contra el gobierno. La dirección
cristera estuvo en manos de las zonas urbanas a través de la Liga
Nacional de Defensa de la Libertad Religiosa. Sin embargo, en las zonas
rurales, donde el conflicto tomó un matiz de lucha armada, se
combinaron elementos ajenos a la defensa de la libertad religiosa, y es
que muchas de las tierras enajenadas a la iglesia, eran sembradíos y
áreas de pastoreo comunitarias que la iglesia solo detentaba como
propiedad legal, pero no las usufructuaba, por los que campesinos
perdieron su patrimonio. El conflicto bélico se extendió principalmente
en los estados del centro-occidente. En el caso de Guanajuato, los
levantamientos armados se iniciaron en septiembre de 1926
en Pénjamo y en noviembre en San Miguel de Allende, encabezados
respectivamente por Luis Navarro Origel y Rodolfo Gallegos.

En León, donde publicaban periódicos católicos que apoyaban el


movimiento armado, sucedieron hechos violentos cuando en enero de
1927, la Asociación Católica de Jóvenes Mexicanos trató de tomar por
asalto una guarnición militar, sin embargo fracasaron en su intento, y
resultaron fusilados J. Valencia Gallardo, Ezequiel Gómez, Nicolás
Navarro, José Gasca y Salvador Vargas.

Las partidas de cristeros actuaron en casi todo el territorio


guanajuatense, luchando contra las fuerzas federales. Como aquellas
que operaban bajo las órdenes del sacerdote José Isabel Salinas, llamado
popularmente José Claro, en la zona
de Pénjamo, Romita, Silao, León y Ocampo. Por la zona de Tierra
Blanca, Santa Catarina, Xichú y San Luis de la Paz peleaba Antonio
Guevara; en la región cercana a San Miguel de Allende actuaban Fortino
Sánchez, Loreto Morales y Refugio Ávila; en la región guanajuatense que
colinda con los altos de Jalisco, es decir, Purísima de Bustos, San
Francisco del Rincón y Manuel Doblado, lo hacían las gavillas de Guzmán
y Antonio Rodríguez; y en la zona centro, alrededor de Irapuato y la
ciudad de Guanajuato, los cabecillas eran Lunde y Pedro Ortiz, cuyo
verdadero nombre era José Posadas.

La guerra terminó en 1929 con una serie de negociaciones que


establecieron una especie de status quo, en el que el clero y sus ministro
de culto regresaron a la misma situación previa a la guerra, pero sin
modificar ningún ordenamiento legal y mucho menos constitucional. No
obstante, la marcada animadversión de los sectores más radicales y
conservadores de la iglesia, así como de los antiguos combatientes
hicieron surgir grupos políticos militantes de ideas de Extrema derecha,
siendo el más fuerte en el estado y la región la Unión Nacional
Sinarquista (abiertamente fascista) fundada en León en 1937; esta logró
generar arraigo en el estado y desarrollar una acción política y cívica,
pacifista, pero ligada al rechazo, coerción y combate a las políticas
sociales del gobierno de Lázaro Cárdenas del Río. La extendida base
social de este movimiento en el estado, que supo penetrar las capas
populares y empresariales, ambas con profunda tradición católica,
generó un acentuado pensamiento conservador en la entidad que
permanece hasta la actualidad.634264

Época contemporánea y actualidad

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Guanajuato fue el segundo estado en el que se produjo una transición


del poder ejecutivo que rompió la hegemonía priista, después de Baja
California en 1989. Esto ocurrió luego de las elecciones locales de 1991;
las acusaciones de fraude electoral contra el candidato priista Ramón
Aguirre Velázquez y las manifestaciones encabezadas por el candidato
del PAN Vicente Fox, derivaron en una crisis social e institucional que
ocasionó la negociación directa entre el gobierno federal de Carlos
Salinas de Gortari y el comité ejecutivo nacional del PAN para solventar
la situación. El resultado de esa negociación, conocida en México
como "Concertacesión", fue la renuncia de Ramón Aguirre (que aún no
había asumido el cargo) y la designación, por parte del Congreso estatal,
de Carlos Medina Plascencia (alcalde panista de León) como Gobernador
constitucional con un periodo especial de cuatro años, suficientes para la
convocatoria de nuevas elecciones en 1995. Estas las ganaría Vicente
Fox, iniciando la hegemonía del PAN en el estado, que en el caso de la
gubernatura acumula ya 33 años (1991-2024).656667

Desde mediados de la década de 1990, el estado comenzó a


experimentar una acelerada industrialización y un progresivo abandono
de las pequeñas y medianas propiedades en el campo, trayendo
consecuencias dispares; por un lado el alto desarrollo económico que
sitúa a la entidad como una de la economías más importantes del país, y
por otro lado la masiva migración de guanajuatenses hacia Estados
Unidos.68

En la década del 2000, dentro del contexto de la Guerra contra el


narcotráfico en México, la entidad se mantuvo relativamente alejada de
los acontecimientos más violentos y de los constantes enfrentamientos.
Sin embargo a partir de la década de 2010 empezó a acrecentarse el
delito del robo de combustible, por la presencia de los múltiples ductos
que conectan con la Refinería de Salamanca. Una serie de grupos
criminales han desatado en los últimos años una cadena de violentos
enfrentamientos que terminó situando al estado, al final de este
decenio, como la entidad más violenta del país. 69

Geografía

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Véase también: Anexo:Montañas de Guanajuato

El estado de Guanajuato limita al noroeste con Zacatecas, al norte


con San Luis Potosí, al noreste con San Luis Potosí y Querétaro, al este
con Querétaro, al sur con Michoacán, al sureste con Michoacán, al
suroeste con Jalisco y con Michoacán y al oeste con Jalisco; su territorio
ocupa una superficie de 30 491 km², que a título comparativo
corresponde asimismo a la de Bélgica, a la de Lesoto o bien, a la
de Galicia en España. Está constituido por 46 municipios, siendo San
Felipe el más

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