Amistad con Dios y los hombres
Amistad con Dios y los hombres
tidad, o como venimos considerando, de Voces relacionadas: Es Cristo que pasa (libro);
amistad con Dios. Vale la pena acabar esta Escritos de san Josemaría: Descripción de con-
pequeña selección de contenidos transcri- junto.
biendo sus palabras: “Te aseguro que, si
emprendes este camino, encontrarás en- Bibliografía: Antonio Aranda, “El bullir de la
seguida todo el amor de Cristo: y te verás Sangre de Cristo”. Estudio sobre el cristocen-
metido en esa vida inefable de Dios Padre, trismo del Beato Josemaría Escrivá, Madrid,
Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás Rialp, 2000; Cornelio Fabro, “«Amigos de Dios»:
fuerzas para cumplir acabadamente la Vo- Las virtudes humanas y la gracia”, en Miguel
Ángel Garrido Gallardo (coord.), La obra litera-
luntad de Dios, te llenarás de deseos de
ria de Josemaría Escrivá, Pamplona, EUNSA,
servir a todos los hombres. Serás el cristia-
2002, pp. 199-214; José Mario Fernández Mon-
no que a veces sueñas ser: lleno de obras tes - Onésimo Díaz Hernández - Federico M. Re-
de caridad y de justicia, alegre y fuerte, quena, “Bibliografía general de San Josemaría
comprensivo con los demás y exigente Escrivá (1934-2002): Obras de san Josemaría”,
contigo mismo. Ése, y no otro, es el temple SetD, 1 (2007), pp. 425-506; José Miguel Ibáñez
de nuestra fe” (ibidem). Langlois, Josemaría Escrivá como escritor, Ma-
drid, Rialp, 2002; José Luis Illanes, “El cristiano
«alter Christus-ipse Christus». Sacerdocio co-
3. Difusión
mún y sacerdocio ministerial en la enseñanza
Análogamente a lo que había sucedi- del beato Josemaría Escrivá de Balaguer”, en
do en el caso de Es Cristo que pasa, del Gonzalo Aranda - Claudio Basevi - Juan Chapa
que en poco más de dos años habían apa- (eds.), Biblia, exégesis y cultura. Estudios en ho-
recido ediciones en seis lenguas diferentes nor del Prof. D. José María Casciaro, Pamplona,
(castellano, italiano, portugués, inglés, ale- EUNSA, 1994, pp. 605-622; Id., “Obra escrita y
predicación de san Josemaría Escrivá de Ba-
mán y francés), así también de Amigos de
laguer”, SetD, 3 (2009), pp. 203-276; Joaquín
Dios se multiplicaron en poco tiempo las
Paniello Peiró, Las «homilías» de san Josemaría
ediciones en esos mismos idiomas. Con- Escrivá, meditaciones del ministerio de Cristo.
cretamente, las primeras ediciones en len- Un análisis de forma y contenidos de Es Cris-
guas distintas aparecieron en el siguiente to que pasa y Amigos de Dios, Roma, Pontificia
orden y fecha: a) castellano: Amigos de Università della Santa Croce, 2007; Álvaro del
Dios. Homilías (diciembre de 1977); b) ita- Portillo, “Para ser amigos de Dios”, en Una vida
liano: Amici di Dio. Omelie (1978); c) portu- para Dios. Reflexiones en torno a la figura de
gués: Amigos de Deus. Homilias (1979); d) Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer. Dis-
alemán: Freunde Gottes. Homilien (1979); cursos, Homilías y otros escritos, Madrid, Rialp,
e) inglés: Friends of God. Homilies (1981); 1992, pp. 121-132.
f) francés: Amis de Dieu. Homelies (1981). Antonio ARANDA
Más tarde fueron seguidas por nuevas edi-
ciones en otras lenguas, en un proceso de
difusión universal que sigue abierto.
Entre 1977 y 2009, en concreto, ha- AMISTAD
bían aparecido 104 ediciones, publicadas 1. Idea de amistad. 2. La amistad entre Dios
en 26 países y en 16 lenguas diferentes, y el hombre. 3. La amistad entre los hom-
que son –además de las antes señala- bres.
das– las siguientes: japonés (1985), cata-
lán (1990), neerlandés (1994), finés (1994), La amistad con Dios y la amistad con
ruso (1995), polaco (1996), checo (1999), los hombres son categorías y realidades
chino (2003), sueco (2003) y croata (2004). que san Josemaría cultivó de modo emi-
El número total de ejemplares distribuidos nente en su vida y que enseñó a vivir. De
era, a finales de 2009, de 463.322. acuerdo con la tradición filosófica y teoló-
99
100
sado el ámbito de la vivencia religiosa; sus empieza el camino” (AD, 36). Es ante todo
textos son incluidos en las antologías poé- un camino interior, en el que el hombre se
ticas. Desde la distancia y radical deseme- encuentra a sí mismo al responder amoro-
janza, la amistad entre Dios y el hombre samente a Dios: “El amor de Dios por no-
inspira palabras que, jugando con la con- sotros es una cuestión fundamental para la
tradicción y la paradoja, logran apresar lo vida y plantea preguntas decisivas sobre
inefable de la unión amorosa mejor que los quién es Dios y quiénes somos nosotros”
grandes poemas de amor. (DCe, 2). Para san Josemaría esta verdad
En esta tradición netamente cristiana simplifica la vida del cristiano: “El principal
–mantenida sobre todo por la experiencia requisito que se nos pide –bien conforme a
de los místicos– se sitúa la comprensión nuestra naturaleza– consiste en amar (…)
y vivencia de la amistad de san Josema- sin reservarnos nada. En esto consiste la
ría. Al comentar los Evangelios, descubre santidad” (AD, 6).
a Jesús, modelo de amigo y ejemplo de Sin libertad no podemos amar, pero
amistad sincera. La amistad –junto con la “sólo cuando se ama se llega a la libertad
filiación– son las relaciones que enmarcan más plena” (AD, 38). Libertad y amor se re-
la apertura personal del cristiano, no sólo claman mutuamente, es decir, la amistad
hacia las demás personas, sino principal- entre Dios y el hombre presupone la con-
mente hacia Dios. Mons. Álvaro del Por- dición humana libre. Por eso, si al amor de
tillo afirma en la Presentación de Amigos Dios sólo se puede responder con amor,
de Dios: “Hijos de Dios, Amigos de Dios: san Josemaría no ve contradicción alguna
ésa es la verdad que Mons. Escrivá de Ba- entre libertad y respuesta incondicional a
laguer quiso grabar a fuego en los que le Dios. Libertad y amor se fecundan entre
trataban (…). Filiación y amistad son dos sí: “la libertad sólo puede entregarse por
realidades inseparables para los que aman amor” y “la libertad renueva el amor” (AD,
a Dios”. San Josemaría procuraba mover 31). Puede decirse que san Josemaría lo
a las almas para que no pensaran “en la fía todo en la libertad, pues sólo la libertad
amistad divina exclusivamente como un –no las cualidades personales– nos hace
recurso extremo” (AD, 247). La meta de la capaces de la amistad con Dios. Si, como
vida cristiana, afirma, es “la unión de amis- hemos visto, sin virtudes no es posible la
tad con Dios” (S, 665). amistad entre los seres humanos, de modo
que quien aspira a entablar una amistad
2. La amistad entre Dios y el hombre debe crecer en las virtudes para merecer-
Para san Josemaría, consciente de la, en la relación con Dios las cosas son a
que todo el amor procede de Dios, pues la inversa: Dios ofrece su amistad y si el
Él nos amó primero (cfr. 1 Jn 4, 19), la hombre, abriendo su corazón, la acoge, se
amistad del hombre con Dios no es sino da en él un proceso de crecimiento progre-
respuesta a la iniciativa de Dios, a la pri- sivo en la virtud.
mera amistad que es la de Dios con el También aquí san Josemaría ve en Je-
hombre. Como afirma Benedicto XVI, amar sucristo el modelo a seguir. “Nunca podre-
a Dios “ya no es sólo un «mandamiento», mos entender esa libertad de Jesucristo,
sino la respuesta al don del amor, con el inmensa –infinita– como su amor” (AD, 26).
cual viene a nuestro encuentro” (DCe, 1). Cristo “se entrega a la muerte con la plena
Pero Dios no impone su amor; queda en libertad del amor” (VC, X Estación). En el
manos de cada hombre, de su libertad, cristiano que sigue sus pasos, la amistad
la respuesta a esa iniciativa de amistad con Dios implica una creciente identifica-
divina: “…en su voluntad está resolverse ción con la voluntad divina. Jugando con
a vivir como amigo o como enemigo. Así la paradoja, san Josemaría afirma que
101
“nada hay mejor que saberse, por Amor, amor, el signo más claro de su amistad (cfr.
esclavos de Dios. Porque en ese momento ECP, 83). Conocedor de la pobre respuesta
perdemos la situación de esclavos, para que puede dar el cristiano a la prueba de
convertirnos en amigos, en hijos” (AD, 35). amistad de Jesucristo que supone la Eu-
Para san Josemaría la amistad es camino, caristía, le llama, desvelando las mociones
el único camino hacia Dios. Si buscamos de su propio corazón, “el gran Solitario”.
a Jesús, “participaremos en la dicha de la Del Sagrario dice que es Betania: “Es ver-
divina amistad” (AD, 300). Y esto constitu- dad que a nuestro Sagrario le llamo siem-
ye el auténtico motivo de la vida cristiana: pre Betania... –Hazte amigo de los amigos
“No comprendo cómo se puede vivir cris- del Maestro: Lázaro, Marta, María. –Y des-
tianamente sin sentir la necesidad de una pués ya no me preguntarás por qué llamo
amistad constante con Jesús en la Palabra Betania a nuestro Sagrario” (C, 322).
y en el Pan, en la oración y en la Eucaristía” La firmeza con la que san Josemaría
(ECP, 154). afirma: “¡No hay más amor que el Amor!”
Los Evangelios nos presentan a Je- (C, 417) tiene como consecuencia que
sús, Verbo encarnado, Hijo de Dios hecho el empeño por corresponder al amor de
Hombre, manteniendo una relación de amistad de Dios manifestado en Jesucris-
amistad con los Apóstoles, con discípulos to requiera un trato íntimo, confiado, que
como Lázaro, Marta y María, a los que se describe con imágenes claras: “el Señor
refiere claramente como amigos. Este es no será para nosotros Juez, sino amigo”
un tema muy frecuente de la predicación (ECP, 187). Se refiere a Dios como “el Ami-
de san Josemaría, la cual desglosa las di- go” (C, 422; ECP, 93); también le llama “mi
versas maneras en las que Jesucristo nos Amigo” (F, 913), “el gran Amigo” (C, 88),
dio ejemplo de su amistad. Cuando pre- “un Amigo grande y bueno del niño senci-
senta la Humanidad de Jesucristo, entre llo” (F, 346). Invita a tratar a Jesucristo en la
otras características, menciona la amistad: oración, “como se confía en un hermano,
“el Verbo de Dios (…) ha trabajado con sus en un amigo, en un padre” (AD, 245; cfr.
manos, ha conocido la amistad y la obe- ECP, 116), y así “hasta que se convierta en
diencia, ha experimentado el dolor” (ECP, tu Amigo, en tu Confidente, en tu Guía” (S,
112). Recuerda que “es Amigo, el Amigo: 680). Un amigo al que se le da todo: “Un
vos autem dixi amicos (Jn 15, 15), dice. amigo es un tesoro. –Pues... ¡un Amigo!...,
Nos llama amigos y Él fue quien dio el pri- que donde está tu tesoro allí está tu cora-
mer paso; nos amó primero. Sin embargo, zón” (C, 421).
no impone su cariño: lo ofrece. Lo muestra Si la vida cristiana se entiende como
con el signo más claro de la amistad: nadie un trato de amistad con Dios, no sorprende
tiene amor más grande que el que entre- que para crecer en el trato con el Espíritu
ga su vida por sus amigos (Jn 15, 13). Era Santo san Josemaría hable de frecuentar
amigo de Lázaro y lloró por él, cuando lo la amistad con Él. “Propósito: «frecuentar»,
vio muerto: y lo resucitó. Si nos ve fríos, a ser posible sin interrupción, la amistad y
desganados, quizá con la rigidez de una trato amoroso y dócil con el Espíritu San-
vida interior que se extingue, su llanto será to. –Veni, Sancte Spiritus...! –¡Ven, Espíritu
para nosotros vida: Yo te lo mando, amigo Santo, a morar en mi alma!” (F, 514).
mío, levántate y anda (cfr. Jn 11, 43; Lc 5, La relación de amistad es igualmente
24), sal fuera de esa vida estrecha, que no adecuada para tratar a los santos; en Ami-
es vida” (ECP, 93). gos de Dios, hablando de cómo hacer ora-
San Josemaría se conmueve ante el ción, propone: “para seguir las huellas de
amor de amistad de Jesús. Se refiere a la Jesucristo, cambiad palabras de amistad
Eucaristía como la muestra de su infinito con los que le conocieron de cerca” (AD,
102
252). Así mismo, recomienda este tipo de munión de la Iglesia y, como consecuencia
relación para tratar a los Ángeles custodios de esto, prepara el terreno para una forma
y a las almas del purgatorio (cfr. AD, 315; de vivir su misión apostólica en la que el
C, 571). punto de partida es precisamente la igual
dignidad entre los hombres. San Josema-
3. La amistad entre los hombres ría la denomina “apostolado de amistad y
confidencia”.
Si Jesucristo se hace Hombre por
amor y quiere la amistad con los hombres, Presenta la amistad de Jesucristo con
igualmente los cristianos deben acercar los hombres como el modelo del aposto-
las almas a Jesucristo, hacerlo presente a lado del cristiano. Así precisa: “Cuando te
los demás a través del amor y de la amis- hablo de «apostolado de amistad», me re-
tad hacia ellos: “La caridad con el prójimo fiero a amistad «personal», sacrificada, sin-
es una manifestación del amor a Dios” (AD, cera: de tú a tú, de corazón a corazón” (S,
232). Las dos formas de la amistad, con 191). Las palabras y acciones de Jesucris-
Dios y con los hombres, reflejan la doble to son el contenido del mensaje apostólico
dimensión del amor, ascendente y descen- de los primeros cristianos, de todo cristia-
dente, que san Josemaría presenta como no. La amistad como modo característico
una unidad. Como afirma Benedicto XVI, el de relación con los demás sitúa la caridad
hombre “no puede dar únicamente y siem- en un plano de igualdad, en el que –como
pre, también debe recibir. Quien quiere dar hemos visto– la reciprocidad es una exi-
amor, debe a su vez recibirlo como don. gencia irrenunciable. San Josemaría dis-
Es cierto –como nos dice el Señor– que tingue claramente el apostolado de amis-
el hombre puede convertirse en fuente de tad de otras formas de servicio y trato en
la que manan ríos de agua viva (cfr. Jn 7, las que se acepte una desigualdad entre
37-38). No obstante, para llegar a ser una el que ofrece y el que recibe. Si la caridad
fuente así, él mismo ha de beber siempre de un hijo de Dios no se confunde “con el
de nuevo de la primera y originaria fuente poco claro afán de ayudar a los otros para
que es Jesucristo, de cuyo corazón tras- demostrarnos a nosotros mismos que so-
pasado brota el amor de Dios” (DCe, 7). mos superiores” (AD, 230), mucho menos
puede suceder esto en el apostolado de
Precisamente el amor universal de
amistad, pues recibe su especificidad de
Dios por los hombres implica un aposto-
lado igualmente universal: “universalidad la realidad inconfundible en que consiste
de la caridad significa, por eso, universa- la verdadera amistad.
lidad del apostolado” (AD, 230). La certe- En Jesucristo, la amistad se revela en
za de que todo cristiano por el Bautismo su plenitud y esto tiene consecuencias
recibe la condición de hijo de Dios queda para la amistad entre seres humanos. Je-
reflejada en una fórmula renovadora de la sucristo reina sirviendo, amando, dando la
misión apostólica de todo cristiano: “No vida por sus amigos; trae la ley del amor, la
hay, pues, más que una raza: la raza de justicia del doble mandamiento que con-
los hijos de Dios” (ECP, 106). La igualdad vierte en primeros a los últimos y a todos
ganada por la condición de hijos de Dios los hombres en hijos de Dios. El cristiano
nos convierte además en hermanos: “To- debe vivir las relaciones de amistad con
dos los bautizados –hombres y mujeres– esa misma radicalidad. Apelando a esa
participan por igual de la común dignidad, forma superior de justicia, san Josemaría
libertad y responsabilidad de los hijos de aconseja: “No tengas enemigos. –Ten sola-
Dios. En la Iglesia existe esa radical unidad mente amigos: amigos... de la derecha –si
fundamental que enseñaba ya San Pablo” te hicieron o quisieron hacerte bien– y... de
(CONV, 14). Esta igualdad singulariza la co- la izquierda –si te han perjudicado o inten-
103
taron perjudicarte” (C, 838). El cristianismo dificultades que impiden una convivencia
da un sentido pleno a esa inclinación a justa y, sobre todo, mantienen al hombre
“hacer el bien”, propia de la amistad. “Con alejado de Dios; donde hay amistad since-
tu amistad y con tu doctrina –me corrijo: ra, hay alegría, amor, entrega, fidelidad (cfr.
con la caridad y con el mensaje de Cristo–, S, 733, 746; ECP, 49). Siendo una relación
moverás a muchos no católicos a colabo- natural, anima a llevar una vida de amis-
rar en serio, para hacer el bien a todos los tad precisamente por su importancia en la
hombres” (S, 753). construcción de una sociedad más digna
San Josemaría entiende que la amis- y humana. Por su centralidad constituye
tad es la urdimbre en la que arraiga un el verdadero foco de todas las relaciones
orden social justo. Sólo esa relación deja humanas. “Para que este mundo nuestro
espacio a la verdadera justicia: “En un cris- vaya por un cauce cristiano –el único que
tiano, en un hijo de Dios, amistad y caridad merece la pena–, hemos de vivir una leal
amistad con los hombres, basada en una
forman una sola cosa” (F, 565). Porque la
previa leal amistad con Dios” (F, 943). Por-
caridad cristiana, que eleva la amistad, re-
que para el cristiano corriente, es en la vida
coge las características que le son propias.
social donde se despliegan las virtudes hu-
Las exigencias de la justicia no son manas y cristianas. A esa unidad vital se
menores entre los amigos, sino que la vir- refiere san Josemaría cuando afirma que
tud de la amistad es ya el ejercicio de una “viviendo la caridad –el Amor– se viven to-
forma de justicia más plena que la presente das las virtudes humanas y sobrenaturales
en cualquier otra forma de sociedad huma- del cristiano, que forman una unidad y que
na. Se trata de una justicia que reconoce y no se pueden reducir a enumeraciones ex-
aprecia al otro no solo por las cualidades haustivas. La caridad exige que se viva la
y a pesar de sus defectos, sino que exige justicia, la solidaridad, la responsabilidad
querer a los demás con sus defectos (cfr. F, familiar y social, la pobreza, la alegría, la
954). La armonía y el entendimiento que se castidad, la amistad...”. Y concluye: “se
dan entre los amigos crean un espacio de ve en seguida que la práctica de estas vir-
justicia, de comprensión y ayuda mutua, tudes lleva al apostolado. Es más: es ya
en el que no se requiere propiamente otra apostolado” (CONV, 62).
ley que la del amor. Esta clase superior de
Para san Josemaría ningún aspecto
justicia es la que inaugura Jesucristo con
de la existencia humana –por muy insig-
todos sus discípulos, es la que debe regir
nificante que parezca– es indiferente en
entre los cristianos y en toda verdadera
el camino hacia el encuentro con Dios. La
amistad humana. “Te consideras amigo
amistad no puede quedar al margen de la
porque no dices una palabra mala. –Es
lucha por la santidad; la amistad cristiana
verdad; pero tampoco veo una obra bue- es una relación basada en la virtud y acom-
na de ejemplo, de servicio... –Esos son los pañada de virtudes. Del mismo modo que
peores amigos” (S, 740). san Josemaría enseñaba que las virtudes
San Josemaría predica la santificación humanas son la base de las virtudes cris-
del mundo desde las mismas entrañas de tianas, que sólo podemos amar a Dios con
la sociedad civil. Sabe bien que una so- el mismo corazón con el que amamos a los
ciedad se forja, entre otras, mediante las seres humanos y las cosas buenas de este
relaciones de amistad. Es una experiencia mundo, presenta la amistad como una pie-
universal que la amistad es capaz de di- za clave en la formación humana y en la
solver el escepticismo más radical sobre práctica ascética del cristiano: es una ma-
la verdad y la justicia. Para san Josema- nera de vivir y de relacionarse en la que se
ría la amistad sincera y leal es capaz de puede y se debe crecer. Entre los consejos
superar todos los obstáculos, todas las que da para mejorar en la vida cristiana
104
105