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Amistad con Dios y los hombres

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AMISTAD

tidad, o como venimos considerando, de Voces relacionadas: Es Cristo que pasa (libro);
amistad con Dios. Vale la pena acabar esta Escritos de san Josemaría: Descripción de con-
pequeña selección de contenidos transcri- junto.
biendo sus palabras: “Te aseguro que, si
emprendes este camino, encontrarás en- Bibliografía: Antonio Aranda, “El bullir de la
seguida todo el amor de Cristo: y te verás Sangre de Cristo”. Estudio sobre el cristocen-
metido en esa vida inefable de Dios Padre, trismo del Beato Josemaría Escrivá, Madrid,
Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás Rialp, 2000; Cornelio Fabro, “«Amigos de Dios»:
fuerzas para cumplir acabadamente la Vo- Las virtudes humanas y la gracia”, en Miguel
Ángel Garrido Gallardo (coord.), La obra litera-
luntad de Dios, te llenarás de deseos de
ria de Josemaría Escrivá, Pamplona, EUNSA,
servir a todos los hombres. Serás el cristia-
2002, pp. 199-214; José Mario Fernández Mon-
no que a veces sueñas ser: lleno de obras tes - Onésimo Díaz Hernández - Federico M. Re-
de caridad y de justicia, alegre y fuerte, quena, “Bibliografía general de San Josemaría
comprensivo con los demás y exigente Escrivá (1934-2002): Obras de san Josemaría”,
contigo mismo. Ése, y no otro, es el temple SetD, 1 (2007), pp. 425-506; José Miguel Ibáñez
de nuestra fe” (ibidem). Langlois, Josemaría Escrivá como escritor, Ma-
drid, Rialp, 2002; José Luis Illanes, “El cristiano
«alter Christus-ipse Christus». Sacerdocio co-
3. Difusión
mún y sacerdocio ministerial en la enseñanza
Análogamente a lo que había sucedi- del beato Josemaría Escrivá de Balaguer”, en
do en el caso de Es Cristo que pasa, del Gonzalo Aranda - Claudio Basevi - Juan Chapa
que en poco más de dos años habían apa- (eds.), Biblia, exégesis y cultura. Estudios en ho-
recido ediciones en seis lenguas diferentes nor del Prof. D. José María Casciaro, Pamplona,
(castellano, italiano, portugués, inglés, ale- EUNSA, 1994, pp. 605-622; Id., “Obra escrita y
predicación de san Josemaría Escrivá de Ba-
mán y francés), así también de Amigos de
laguer”, SetD, 3 (2009), pp. 203-276; Joaquín
Dios se multiplicaron en poco tiempo las
Paniello Peiró, Las «homilías» de san Josemaría
ediciones en esos mismos idiomas. Con- Escrivá, meditaciones del ministerio de Cristo.
cretamente, las primeras ediciones en len- Un análisis de forma y contenidos de Es Cris-
guas distintas aparecieron en el siguiente to que pasa y Amigos de Dios, Roma, Pontificia
orden y fecha: a) castellano: Amigos de Università della Santa Croce, 2007; Álvaro del
Dios. Homilías (diciembre de 1977); b) ita- Portillo, “Para ser amigos de Dios”, en Una vida
liano: Amici di Dio. Omelie (1978); c) portu- para Dios. Reflexiones en torno a la figura de
gués: Amigos de Deus. Homilias (1979); d) Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer. Dis-
alemán: Freunde Gottes. Homilien (1979); cursos, Homilías y otros escritos, Madrid, Rialp,
e) inglés: Friends of God. Homilies (1981); 1992, pp. 121-132.
f) francés: Amis de Dieu. Homelies (1981). Antonio ARANDA
Más tarde fueron seguidas por nuevas edi-
ciones en otras lenguas, en un proceso de
difusión universal que sigue abierto.
Entre 1977 y 2009, en concreto, ha- AMISTAD
bían aparecido 104 ediciones, publicadas 1. Idea de amistad. 2. La amistad entre Dios
en 26 países y en 16 lenguas diferentes, y el hombre. 3. La amistad entre los hom-
que son –además de las antes señala- bres.
das– las siguientes: japonés (1985), cata-
lán (1990), neerlandés (1994), finés (1994), La amistad con Dios y la amistad con
ruso (1995), polaco (1996), checo (1999), los hombres son categorías y realidades
chino (2003), sueco (2003) y croata (2004). que san Josemaría cultivó de modo emi-
El número total de ejemplares distribuidos nente en su vida y que enseñó a vivir. De
era, a finales de 2009, de 463.322. acuerdo con la tradición filosófica y teoló-

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gica, veía en la amistad el cauce adecuado cristo encarna en su vida terrena y de la


para expresar la apertura hacia los demás. que hace partícipes a todos los cristianos.
Los autores clásicos coinciden en señalar
1. Idea de amistad que la nota que distingue la amistad de
otras formas de amor es una semejanza en
Para la cultura clásica, la amistad es la la virtud, en las cualidades de los amigos.
relación humana por excelencia, pues en Sin duda, entre Dios y el hombre se da la
ella se dan las condiciones para una rela- mayor desemejanza. ¿Cómo es posible
ción libre y de plena reciprocidad entre las ese amor de amistad si la distancia es in-
personas. Por esta razón, es considerada conmensurable?
una condición sine qua non para la vida fe-
liz. Según Aristóteles, la amistad es lo más La clave está en las palabras y accio-
necesario para la vida; de modo que, “el nes de Jesucristo. Dios hecho Hombre,
hombre feliz necesita amigos” (Aristóteles, Dios que ama con corazón humano, Hom-
Ética a Nicómaco, IX, 1170 b 15-19). Sin bre que manifiesta el infinito amor de Dios.
amigos nadie querría vivir, aunque poseye- En el evangelio de san Juan se encuentran
ra los demás bienes, porque la prosperidad afirmaciones de Jesucristo bien explícitas:
no sirve de nada si se está privado de la “A vosotros os he llamado amigos” (Jn 15,
posibilidad de hacer el bien, la cual se ejer- 15), y refiriéndose a sí mismo: “nadie tiene
cita sobre la base de la amistad: “es propio más amor que el que da la vida por sus
del amigo hacer el bien” (Aristóteles, Ibi- amigos” (Jn 15, 13). El llanto por la muer-
dem, IX, 1171 b 14-25). Pero, además de te de su amigo Lázaro, la tristeza ante la
necesaria, la amistad es bella; y se alaba deserción del joven rico, el diálogo con
a los que aman a sus amigos, e incluso se Judas en el huerto de los olivos, son sin
equiparan los hombres buenos a los bue- duda muestras de la amistad de Jesús, de
nos amigos. De esto se sigue que la amis- la intimidad con sus amigos.
tad requiere reciprocidad; sin algún tipo de El cristianismo dota a la amistad de un
reciprocidad, la amistad es imposible. La sentido hasta entonces desconocido en la
reciprocidad propia de la amistad perfec- cultura tanto judía como greco-romana: el
ta reside en querer. La virtud del amigo es hombre es capaz de relacionarse con Dios
querer. Por eso piensa Aristóteles que la en términos de amistad. Por su naturaleza,
amistad va acompañada de virtudes; sin el amor de amistad entraña benevolencia y
ellas no se da verdaderamente. amor mutuo. La vida de los santos ofrece
En los Evangelios, Jesucristo habla de un claro testimonio de la novedad en la ex-
amistad y manifestaciones de amistad. Y periencia de fe que lleva consigo saberse
en esos mismos Evangelios y en los He- amigo de Dios.
chos de los Apóstoles encontramos nume- Santo Tomás de Aquino apreciaba que
rosos ejemplos del amor de amistad con la amistad tiene algo de divino: “La caridad
el que se trataban los primeros cristianos; es la amistad del hombre con Dios princi-
los discípulos hablan a sus amigos de Je- palmente, y con los seres que le pertene-
sucristo, la predicación del Evangelio se cen” (S.Th., II, q. 23, a. 1). En la Mística
hace entre los amigos de los primeros cris- española se encuentran magníficos ejem-
tianos. A través de los Padres de la Iglesia, plos de esa amistad con la persona de
las enseñanzas sobre la amistad de pensa- Dios-Hijo. Presentan un modelo de trato
dores griegos y romanos son asumidas en con Dios que, por un lado, sigue fielmente
la idea cristiana del hombre y de la socie- al único modelo que es Jesucristo y, por
dad. Pero lo que constituye una novedad, otro, responde a los anhelos más íntimos
incluso para el judaísmo, es la relación de del corazón humano. La literatura mística
amistad entre Dios y el hombre, que Jesu- desvela facetas del amor que han traspa-

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sado el ámbito de la vivencia religiosa; sus empieza el camino” (AD, 36). Es ante todo
textos son incluidos en las antologías poé- un camino interior, en el que el hombre se
ticas. Desde la distancia y radical deseme- encuentra a sí mismo al responder amoro-
janza, la amistad entre Dios y el hombre samente a Dios: “El amor de Dios por no-
inspira palabras que, jugando con la con- sotros es una cuestión fundamental para la
tradicción y la paradoja, logran apresar lo vida y plantea preguntas decisivas sobre
inefable de la unión amorosa mejor que los quién es Dios y quiénes somos nosotros”
grandes poemas de amor. (DCe, 2). Para san Josemaría esta verdad
En esta tradición netamente cristiana simplifica la vida del cristiano: “El principal
–mantenida sobre todo por la experiencia requisito que se nos pide –bien conforme a
de los místicos– se sitúa la comprensión nuestra naturaleza– consiste en amar (…)
y vivencia de la amistad de san Josema- sin reservarnos nada. En esto consiste la
ría. Al comentar los Evangelios, descubre santidad” (AD, 6).
a Jesús, modelo de amigo y ejemplo de Sin libertad no podemos amar, pero
amistad sincera. La amistad –junto con la “sólo cuando se ama se llega a la libertad
filiación– son las relaciones que enmarcan más plena” (AD, 38). Libertad y amor se re-
la apertura personal del cristiano, no sólo claman mutuamente, es decir, la amistad
hacia las demás personas, sino principal- entre Dios y el hombre presupone la con-
mente hacia Dios. Mons. Álvaro del Por- dición humana libre. Por eso, si al amor de
tillo afirma en la Presentación de Amigos Dios sólo se puede responder con amor,
de Dios: “Hijos de Dios, Amigos de Dios: san Josemaría no ve contradicción alguna
ésa es la verdad que Mons. Escrivá de Ba- entre libertad y respuesta incondicional a
laguer quiso grabar a fuego en los que le Dios. Libertad y amor se fecundan entre
trataban (…). Filiación y amistad son dos sí: “la libertad sólo puede entregarse por
realidades inseparables para los que aman amor” y “la libertad renueva el amor” (AD,
a Dios”. San Josemaría procuraba mover 31). Puede decirse que san Josemaría lo
a las almas para que no pensaran “en la fía todo en la libertad, pues sólo la libertad
amistad divina exclusivamente como un –no las cualidades personales– nos hace
recurso extremo” (AD, 247). La meta de la capaces de la amistad con Dios. Si, como
vida cristiana, afirma, es “la unión de amis- hemos visto, sin virtudes no es posible la
tad con Dios” (S, 665). amistad entre los seres humanos, de modo
que quien aspira a entablar una amistad
2. La amistad entre Dios y el hombre debe crecer en las virtudes para merecer-
Para san Josemaría, consciente de la, en la relación con Dios las cosas son a
que todo el amor procede de Dios, pues la inversa: Dios ofrece su amistad y si el
Él nos amó primero (cfr. 1 Jn 4, 19), la hombre, abriendo su corazón, la acoge, se
amistad del hombre con Dios no es sino da en él un proceso de crecimiento progre-
respuesta a la iniciativa de Dios, a la pri- sivo en la virtud.
mera amistad que es la de Dios con el También aquí san Josemaría ve en Je-
hombre. Como afirma Benedicto XVI, amar sucristo el modelo a seguir. “Nunca podre-
a Dios “ya no es sólo un «mandamiento», mos entender esa libertad de Jesucristo,
sino la respuesta al don del amor, con el inmensa –infinita– como su amor” (AD, 26).
cual viene a nuestro encuentro” (DCe, 1). Cristo “se entrega a la muerte con la plena
Pero Dios no impone su amor; queda en libertad del amor” (VC, X Estación). En el
manos de cada hombre, de su libertad, cristiano que sigue sus pasos, la amistad
la respuesta a esa iniciativa de amistad con Dios implica una creciente identifica-
divina: “…en su voluntad está resolverse ción con la voluntad divina. Jugando con
a vivir como amigo o como enemigo. Así la paradoja, san Josemaría afirma que

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“nada hay mejor que saberse, por Amor, amor, el signo más claro de su amistad (cfr.
esclavos de Dios. Porque en ese momento ECP, 83). Conocedor de la pobre respuesta
perdemos la situación de esclavos, para que puede dar el cristiano a la prueba de
convertirnos en amigos, en hijos” (AD, 35). amistad de Jesucristo que supone la Eu-
Para san Josemaría la amistad es camino, caristía, le llama, desvelando las mociones
el único camino hacia Dios. Si buscamos de su propio corazón, “el gran Solitario”.
a Jesús, “participaremos en la dicha de la Del Sagrario dice que es Betania: “Es ver-
divina amistad” (AD, 300). Y esto constitu- dad que a nuestro Sagrario le llamo siem-
ye el auténtico motivo de la vida cristiana: pre Betania... –Hazte amigo de los amigos
“No comprendo cómo se puede vivir cris- del Maestro: Lázaro, Marta, María. –Y des-
tianamente sin sentir la necesidad de una pués ya no me preguntarás por qué llamo
amistad constante con Jesús en la Palabra Betania a nuestro Sagrario” (C, 322).
y en el Pan, en la oración y en la Eucaristía” La firmeza con la que san Josemaría
(ECP, 154). afirma: “¡No hay más amor que el Amor!”
Los Evangelios nos presentan a Je- (C, 417) tiene como consecuencia que
sús, Verbo encarnado, Hijo de Dios hecho el empeño por corresponder al amor de
Hombre, manteniendo una relación de amistad de Dios manifestado en Jesucris-
amistad con los Apóstoles, con discípulos to requiera un trato íntimo, confiado, que
como Lázaro, Marta y María, a los que se describe con imágenes claras: “el Señor
refiere claramente como amigos. Este es no será para nosotros Juez, sino amigo”
un tema muy frecuente de la predicación (ECP, 187). Se refiere a Dios como “el Ami-
de san Josemaría, la cual desglosa las di- go” (C, 422; ECP, 93); también le llama “mi
versas maneras en las que Jesucristo nos Amigo” (F, 913), “el gran Amigo” (C, 88),
dio ejemplo de su amistad. Cuando pre- “un Amigo grande y bueno del niño senci-
senta la Humanidad de Jesucristo, entre llo” (F, 346). Invita a tratar a Jesucristo en la
otras características, menciona la amistad: oración, “como se confía en un hermano,
“el Verbo de Dios (…) ha trabajado con sus en un amigo, en un padre” (AD, 245; cfr.
manos, ha conocido la amistad y la obe- ECP, 116), y así “hasta que se convierta en
diencia, ha experimentado el dolor” (ECP, tu Amigo, en tu Confidente, en tu Guía” (S,
112). Recuerda que “es Amigo, el Amigo: 680). Un amigo al que se le da todo: “Un
vos autem dixi amicos (Jn 15, 15), dice. amigo es un tesoro. –Pues... ¡un Amigo!...,
Nos llama amigos y Él fue quien dio el pri- que donde está tu tesoro allí está tu cora-
mer paso; nos amó primero. Sin embargo, zón” (C, 421).
no impone su cariño: lo ofrece. Lo muestra Si la vida cristiana se entiende como
con el signo más claro de la amistad: nadie un trato de amistad con Dios, no sorprende
tiene amor más grande que el que entre- que para crecer en el trato con el Espíritu
ga su vida por sus amigos (Jn 15, 13). Era Santo san Josemaría hable de frecuentar
amigo de Lázaro y lloró por él, cuando lo la amistad con Él. “Propósito: «frecuentar»,
vio muerto: y lo resucitó. Si nos ve fríos, a ser posible sin interrupción, la amistad y
desganados, quizá con la rigidez de una trato amoroso y dócil con el Espíritu San-
vida interior que se extingue, su llanto será to. –Veni, Sancte Spiritus...! –¡Ven, Espíritu
para nosotros vida: Yo te lo mando, amigo Santo, a morar en mi alma!” (F, 514).
mío, levántate y anda (cfr. Jn 11, 43; Lc 5, La relación de amistad es igualmente
24), sal fuera de esa vida estrecha, que no adecuada para tratar a los santos; en Ami-
es vida” (ECP, 93). gos de Dios, hablando de cómo hacer ora-
San Josemaría se conmueve ante el ción, propone: “para seguir las huellas de
amor de amistad de Jesús. Se refiere a la Jesucristo, cambiad palabras de amistad
Eucaristía como la muestra de su infinito con los que le conocieron de cerca” (AD,

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252). Así mismo, recomienda este tipo de munión de la Iglesia y, como consecuencia
relación para tratar a los Ángeles custodios de esto, prepara el terreno para una forma
y a las almas del purgatorio (cfr. AD, 315; de vivir su misión apostólica en la que el
C, 571). punto de partida es precisamente la igual
dignidad entre los hombres. San Josema-
3. La amistad entre los hombres ría la denomina “apostolado de amistad y
confidencia”.
Si Jesucristo se hace Hombre por
amor y quiere la amistad con los hombres, Presenta la amistad de Jesucristo con
igualmente los cristianos deben acercar los hombres como el modelo del aposto-
las almas a Jesucristo, hacerlo presente a lado del cristiano. Así precisa: “Cuando te
los demás a través del amor y de la amis- hablo de «apostolado de amistad», me re-
tad hacia ellos: “La caridad con el prójimo fiero a amistad «personal», sacrificada, sin-
es una manifestación del amor a Dios” (AD, cera: de tú a tú, de corazón a corazón” (S,
232). Las dos formas de la amistad, con 191). Las palabras y acciones de Jesucris-
Dios y con los hombres, reflejan la doble to son el contenido del mensaje apostólico
dimensión del amor, ascendente y descen- de los primeros cristianos, de todo cristia-
dente, que san Josemaría presenta como no. La amistad como modo característico
una unidad. Como afirma Benedicto XVI, el de relación con los demás sitúa la caridad
hombre “no puede dar únicamente y siem- en un plano de igualdad, en el que –como
pre, también debe recibir. Quien quiere dar hemos visto– la reciprocidad es una exi-
amor, debe a su vez recibirlo como don. gencia irrenunciable. San Josemaría dis-
Es cierto –como nos dice el Señor– que tingue claramente el apostolado de amis-
el hombre puede convertirse en fuente de tad de otras formas de servicio y trato en
la que manan ríos de agua viva (cfr. Jn 7, las que se acepte una desigualdad entre
37-38). No obstante, para llegar a ser una el que ofrece y el que recibe. Si la caridad
fuente así, él mismo ha de beber siempre de un hijo de Dios no se confunde “con el
de nuevo de la primera y originaria fuente poco claro afán de ayudar a los otros para
que es Jesucristo, de cuyo corazón tras- demostrarnos a nosotros mismos que so-
pasado brota el amor de Dios” (DCe, 7). mos superiores” (AD, 230), mucho menos
puede suceder esto en el apostolado de
Precisamente el amor universal de
amistad, pues recibe su especificidad de
Dios por los hombres implica un aposto-
lado igualmente universal: “universalidad la realidad inconfundible en que consiste
de la caridad significa, por eso, universa- la verdadera amistad.
lidad del apostolado” (AD, 230). La certe- En Jesucristo, la amistad se revela en
za de que todo cristiano por el Bautismo su plenitud y esto tiene consecuencias
recibe la condición de hijo de Dios queda para la amistad entre seres humanos. Je-
reflejada en una fórmula renovadora de la sucristo reina sirviendo, amando, dando la
misión apostólica de todo cristiano: “No vida por sus amigos; trae la ley del amor, la
hay, pues, más que una raza: la raza de justicia del doble mandamiento que con-
los hijos de Dios” (ECP, 106). La igualdad vierte en primeros a los últimos y a todos
ganada por la condición de hijos de Dios los hombres en hijos de Dios. El cristiano
nos convierte además en hermanos: “To- debe vivir las relaciones de amistad con
dos los bautizados –hombres y mujeres– esa misma radicalidad. Apelando a esa
participan por igual de la común dignidad, forma superior de justicia, san Josemaría
libertad y responsabilidad de los hijos de aconseja: “No tengas enemigos. –Ten sola-
Dios. En la Iglesia existe esa radical unidad mente amigos: amigos... de la derecha –si
fundamental que enseñaba ya San Pablo” te hicieron o quisieron hacerte bien– y... de
(CONV, 14). Esta igualdad singulariza la co- la izquierda –si te han perjudicado o inten-

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taron perjudicarte” (C, 838). El cristianismo dificultades que impiden una convivencia
da un sentido pleno a esa inclinación a justa y, sobre todo, mantienen al hombre
“hacer el bien”, propia de la amistad. “Con alejado de Dios; donde hay amistad since-
tu amistad y con tu doctrina –me corrijo: ra, hay alegría, amor, entrega, fidelidad (cfr.
con la caridad y con el mensaje de Cristo–, S, 733, 746; ECP, 49). Siendo una relación
moverás a muchos no católicos a colabo- natural, anima a llevar una vida de amis-
rar en serio, para hacer el bien a todos los tad precisamente por su importancia en la
hombres” (S, 753). construcción de una sociedad más digna
San Josemaría entiende que la amis- y humana. Por su centralidad constituye
tad es la urdimbre en la que arraiga un el verdadero foco de todas las relaciones
orden social justo. Sólo esa relación deja humanas. “Para que este mundo nuestro
espacio a la verdadera justicia: “En un cris- vaya por un cauce cristiano –el único que
tiano, en un hijo de Dios, amistad y caridad merece la pena–, hemos de vivir una leal
amistad con los hombres, basada en una
forman una sola cosa” (F, 565). Porque la
previa leal amistad con Dios” (F, 943). Por-
caridad cristiana, que eleva la amistad, re-
que para el cristiano corriente, es en la vida
coge las características que le son propias.
social donde se despliegan las virtudes hu-
Las exigencias de la justicia no son manas y cristianas. A esa unidad vital se
menores entre los amigos, sino que la vir- refiere san Josemaría cuando afirma que
tud de la amistad es ya el ejercicio de una “viviendo la caridad –el Amor– se viven to-
forma de justicia más plena que la presente das las virtudes humanas y sobrenaturales
en cualquier otra forma de sociedad huma- del cristiano, que forman una unidad y que
na. Se trata de una justicia que reconoce y no se pueden reducir a enumeraciones ex-
aprecia al otro no solo por las cualidades haustivas. La caridad exige que se viva la
y a pesar de sus defectos, sino que exige justicia, la solidaridad, la responsabilidad
querer a los demás con sus defectos (cfr. F, familiar y social, la pobreza, la alegría, la
954). La armonía y el entendimiento que se castidad, la amistad...”. Y concluye: “se
dan entre los amigos crean un espacio de ve en seguida que la práctica de estas vir-
justicia, de comprensión y ayuda mutua, tudes lleva al apostolado. Es más: es ya
en el que no se requiere propiamente otra apostolado” (CONV, 62).
ley que la del amor. Esta clase superior de
Para san Josemaría ningún aspecto
justicia es la que inaugura Jesucristo con
de la existencia humana –por muy insig-
todos sus discípulos, es la que debe regir
nificante que parezca– es indiferente en
entre los cristianos y en toda verdadera
el camino hacia el encuentro con Dios. La
amistad humana. “Te consideras amigo
amistad no puede quedar al margen de la
porque no dices una palabra mala. –Es
lucha por la santidad; la amistad cristiana
verdad; pero tampoco veo una obra bue- es una relación basada en la virtud y acom-
na de ejemplo, de servicio... –Esos son los pañada de virtudes. Del mismo modo que
peores amigos” (S, 740). san Josemaría enseñaba que las virtudes
San Josemaría predica la santificación humanas son la base de las virtudes cris-
del mundo desde las mismas entrañas de tianas, que sólo podemos amar a Dios con
la sociedad civil. Sabe bien que una so- el mismo corazón con el que amamos a los
ciedad se forja, entre otras, mediante las seres humanos y las cosas buenas de este
relaciones de amistad. Es una experiencia mundo, presenta la amistad como una pie-
universal que la amistad es capaz de di- za clave en la formación humana y en la
solver el escepticismo más radical sobre práctica ascética del cristiano: es una ma-
la verdad y la justicia. Para san Josema- nera de vivir y de relacionarse en la que se
ría la amistad sincera y leal es capaz de puede y se debe crecer. Entre los consejos
superar todos los obstáculos, todas las que da para mejorar en la vida cristiana

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AMOR A DIOS

aparecen junto a los tradicionalmente con- AMOR A DIOS


siderados en la ascética otros que direc-
tamente apuntan a la amistad. “No resulta 1. Carácter teologal del amor a Dios. 2.
compatible amar a Dios con perfección, y Concreciones vitales del amor a Dios. 3.
Amor a Dios y amor al prójimo. 4. María:
dejarse dominar por el egoísmo –o por la
modelo de amor a Dios.
apatía– en el trato con el prójimo” (S, 745).
La amistad verdadera supone también Afrontar el tema del amor a Dios en la
un esfuerzo cordial por comprender, por vida y en las enseñanzas de un santo impli-
ayudar y servir al amigo (cfr. S, 730, 731, ca adentrarse en el núcleo de su existen-
740, 746). Siguiendo el modelo del Amigo, cia y de su pensamiento. Todo en su vida
como Él, recuerda que ser amigo implica mana del amor a Dios que llena su corazón,
“dar gustosamente su vida los unos por los todo es expresión del mismo, todo se diri-
otros, en la hora heroica y en la conviven- ge hacia la caridad y confluye en ella. De
cia corriente” (S, 750). ahí que la consideración de esta temática
Cuando enumera las virtudes sobre en san Josemaría abarque implícitamente
las que se apoya la vida espiritual, entre el conjunto del presente Diccionario y re-
la pobreza, la alegría y la castidad, sitúa mita tácitamente a muchas de las voces
también la amistad (cfr. CONV, 62). Los que lo componen. Sin la visión de conjunto
verbos con los que se refiere a esa pro- se pierden la fisonomía y su alcance.
moción continua de la amistad denotan el
particular peso que le otorga en la exis- 1. Carácter teologal del amor a Dios
tencia plena del cristiano: cultivar, cuidar,
Un análisis, incluso somero, del amor
sembrar (cfr. ECP, 36). La amistad debe
a Dios en el fundador del Opus Dei, pone
ser leal, sincera (cfr. F, 454; S, 747; ECP,
de manifiesto, ante todo, su carácter teolo-
149). Como conducta libre del hombre la
gal. El amor a Dios en la vida y doctrina de
amistad está abierta a su crecimiento, pero
san Josemaría se enraíza en la conciencia
también a su perversión por la deslealtad,
–propia de la persona de fe– de saberse
la falta de fortaleza, etc. (cfr. C, 160). Tanto
amado por Dios, con un amor sin medida
la amistad con Dios como con los hombres
que se manifiesta en la creación y en la
puede perderse y malograrse (cfr. F, 1043).
acción redentora y santificadora de Dios.
San Josemaría menciona virtudes que son
La historia de la salvación no es vista por
también dimensiones de la amistad. Por
el creyente de un modo impersonal, como
lo que se manifiesta esa acción unitiva del
si consistiese en un conjunto de aconteci-
entero ser humano que el amor, la amis-
mientos que se sitúan frente al propio yo,
tad, realiza. Esto se da de modo pleno en
sin involucrarlo ontológica y existencial-
la amistad con Dios, que configura la exis-
mente, sino como lo que es: el actuar de
tencia del cristiano con unidad de vida.
un Dios que crea, redime y santifica, impli-
cándose con la Encarnación y el envío del
Voces relacionadas: Apostolado; Ejemplo, Apos- Espíritu Santo. El amor a Dios consiste en
tolado del; Fraternidad.
la respuesta humana al amor de Dios, he-
cha posible por la acción del mismo Dios.
Bibliografía: C, 960-982; S, 727-768; Aristóte-
San Josemaría dirige la mirada hacia
les, Ética a Nicómaco, Madrid, Instituto de Estu-
dios Políticos, 1970; S.Th., II, q. 23. el núcleo del misterio del amor de Dios, su-
brayando tanto su entraña trinitaria como
Lourdes FLAMARIQUE su cercanía a cada uno de nosotros. Lo
hace significativamente remitiendo a la
Escritura y específicamente a Cristo. “Dios
Padre se ha dignado concedernos, en el

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Aviso de Copyright

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