La Boca
¿Sabías que tu boca es una de los componentes más importante de nuestro organismo?
Debido a que se encuentra formada por diversas piezas que trabajan de forma coordinada
desarrollando varias funciones que nos ayudan en la digestión, respiración, comunicación,
el sentido del gusto e incluso nos ofrece protección ante cualquier amenaza. ¡Y eso no es
todo! También nos hace lucir mejor porque una sonrisa sana dice mucho de una persona.
A su vez, la boca se divide en partes y cada una de estas partes cumple un rol específico y
puntual en nuestra salud. Esto es debido a que trabajan por nosotros ayudando a que el
cuidado bucal alcance un valor más determinado y significativo.
¿Qué es la boca?
Antes de entrar en materia debemos saber cuál es el significado de la boca y sus diversas
funciones. Podríamos decir que la boca es un conjunto de órganos y tejidos tanto blandos
como duros que conforman lo que se conoce como cavidad oral. Explicado de otra
manera, se conoce como la abertura corporal que da inicio al sistema digestivo, se localiza
en la parte inferior de la cara y crea movimientos controlados de manera voluntaria a
través de distintos músculos y articulaciones como las mandibulares. Estas articulaciones
nos permiten realizar funciones como conversar, pronunciar, ingerir, sonreír, entre
muchas cosas más.
Por medio de los movimientos mandibulares y la presión que ejercen las piezas dentales,
nuestra boca procede al proceso de masticación, desempeñando así el inicio de la
digestión. A su vez, en el interior de la boca se ubica la lengua y esta, por medio de las
papilas gustativas nos proporciona el sentido del gusto o la sensación de sabor.
Conjuntamente a eso, también concede el paso de la respiración en conjunto de la nariz,
siendo necesario mediante la emisión de sonidos para la comunicación verbal.
¿Cuál es la ubicación de la boca?
La boca es una pieza importante del organismo como se ha mencionado al inicio y se
encuentra ubicada en la cabeza. Forma parte del aparato estomatognático y es el punto
donde da inicio la digestión. Además, está constituida por partes blandas como el suelo de
la boca y por partes duras como las piezas dentales. Estos se encuentran situados en
diversos huecos de los huesos maxilares o alvéolos, por medio del ligamento periodontal.
Por otro lado encontramos la encía, un tejido blando que cubre el cuello de las piezas
dentales e intercepta el espacio periodontal que queda entre la raíz dentaria y la
superficie alveolar.
¿Cuáles son las funciones de la boca?
Como se ha mencionado, la boca posee diversos elementos que desarrollan funciones
esenciales para nuestra salud. Podemos destacar algunas como:
Masticación: la boca junto con las piezas dentales actúa en este proceso alimenticio. Entre
sí se encargan de triturar, masticar y mezclar la comida consumida con la saliva.
Fonación: la boca actúa como mecanismo de resonancia y a su vez contiene elementos
articuladores, emitiendo sonidos mediante el aparato respiratorio.
Estética y comunicación: la boca y los tejidos asociados a la musculatura facial nos
permiten realizar muecas y gestos para transmitir emociones y estados de múltiples
formas.
¿Cuáles son las partes que conforman la boca?
La cavidad bucal contiene diversas funciones fisiológicas como se ha mencionado
anteriormente. Sin embargo, cada una de estas funciones proviene de diferentes partes
de la boca. Aquí te explicamos cuáles son las distintas partes y qué estructuras la
conforman:
Los labios: se distribuyen en dos, uno superior e inferior, que dan ingreso al sistema
digestivo y están formados por un tejido sensible de músculo. Ambos labios segregan
suficientes glándulas productoras de sudor, de grasa, de melanina y células protectoras.
Suelo de la boca: también conocido como piso de la boca. Está formada por tejido blando
y su objetivo se basa en ofrecer soporte a la lengua.
Paladar duro: sería como el techo de la boca. Su objetivo principal es aislar la cavidad
bucal de las fosas nasales.
Paladar blando: conocido como velo del paladar. Se localiza en la parte trasera del paladar
duro y está formado por un pliegue de membrana mucosa que envuelve a las distintas
fibras musculares. Su objetivo principal es permitir la ingestión, el habla y evitar la entrada
de aire durante la ingestión.
Mejillas: serían las paredes laterales de la boca. Están formadas por tejido epitelial,
blando, muscular y mucoso. Su función principal se basa en asegurar que las piezas
dentales y las encías se posicionan correctamente y a su vez, permiten que el bolo
alimenticio se mantenga en circulación durante la masticación.
Lengua: es un órgano sensorial ubicado en la boca. Su objetivo esencial se basa en alojar
las papilas gustativas y ayudar al movimiento del bolo alimenticio. Además de determinar
la temperatura de los alimentos consumidos, el habla o la masticación, entre otras
muchas más.
Piezas dentales: se considera el tejido más fuerte del cuerpo humano. Conforman 32
piezas dentales al llegar a adultos, pero solo 20 cuando somos niños y cada uno de ellos
posee propiedades fisiológicas y funcionales diferentes. Los incisivos cortan los alimentos,
los caninos desgarran y los premolares y molares trituran. Su función principal se basa en
permitir la masticación, pero también forman parte de la comunicación verbal por medio
de la generación de sonidos. Las piezas dentales están formados por:
Esmalte dental: un tejido formado por hidroxiapatita que se ubica en la parte más externa
de la pieza dental.
Dentina: es un tejido intermedio, mineralizado y duro. Es quién aporta la mayor parte del
volumen del órgano dentario.
Pulpa dentaria: tejido conectivo laxo que se encuentra rodeado por la dentina.
Periodonto: el tejido que envuelve a las piezas dentales. Provee el soporte necesario para
que se logre producir la masticación de los alimentos.
Encías: forma parte de un tejido conectivo que cubre las piezas dentales. Naturalmente
conserva un aspecto rosado y firme. Sirve para conservar las piezas dentales en su lugar.
Hueso alveolar: es aquel que mantiene los alvéolos dentales. Por lo tanto, su función es la
de sostener las piezas dentales.
Úvula o campanilla: es un diminuto músculo que cuelga del borde inferior del paladar
blando. Sus principales funciones se basan en ayudar a pronunciar los sonidos
correspondientes para conversar, la de ejercer como muro contra gérmenes que
pretendan traspasar la boca y la de impedir que los alimentos o líquidos lleguen a la nariz
cuando vomitamos.
Amígdala: forma parte de un conjunto de tejido linfático situado a los lados de la garganta.
Se encarga de estimular la producción de células inmunes para hacer frente a cualquier
infección. Sin embargo, son más propensas a ser infectadas. Generalmente, por las
repercusiones de infecciones recurrentes e incluso crónicas, se recomienda que sean
extirpadas.
Trígono retromolar: es un espacio situado detrás de las muelas del juicio y cumple con la
función de permitir los movimientos mandibulares. De no existir, estos permanecerán
bloqueados por las piezas dentales.
Glándulas salivales: son órganos situados en distintas regiones de la boca con la única función de
juntar la saliva, lo que sería ese líquido imprescindible que desborda nuestra lengua. Por eso, la
boca siempre se encuentra humedecida. Conjuntamente, contiene enzimas antimicrobianas que
impiden el desarrollo de gérmenes, ayudando así a la limpieza de las piezas dentales y
proporcionando del mismo modo, otras enzimas digestivas que permiten el inicio de la digestión.
Articulaciones temporomandibulares: por lo general, corresponde a la zona de unión de dos
componentes óseos que se encuentran a los dos lados de la cabeza. Estas articulaciones permiten
los movimientos coordinados de la mandíbula superior e inferior, por lo que son imprescindibles
para la masticación, el habla y la deglución.
¿Cómo mantener nuestra boca sana?
Para conservar tu boca sana y en perfecto estado de salud, solamente tendrás que realizarte
diariamente una buena limpieza bucal. En esta limpieza se tiene que involucrar cada una de las
partes de la boca previamente mencionadas, de cara a que dichas partes se mantengan saludables
y sanas. Puedes llevarlo a cabo realizando un correcto cepillado en tus piezas dentales, de la
lengua y de la parte interior de las mejillas. Recuerda que debe realizarse alrededor de unas tres
veces al día o cada vez que comas, incorporando una crema dental con flúor.
Generalmente, el cepillo dental no logra llegar a zonas donde el hilo dental sí, por eso se
recomienda utilizar hilo dental tras el cepillado. Además, se recomienda integrar a esa rutina diaria
el uso de los enjuagues bucales con flúor para minimizar la proporción de gérmenes en la boca y
simultáneamente combatir los microorganismos responsables del mal aliento.
También debemos tener presente que lo recomendable es la suspensión completa del uso de
productos que contengan tabaco o colorantes oscuros y paralelamente, determinar la ingesta de
alimentos que pueden ocasionar daño.
Las glandulas salivales
Las glándulas salivales se encuentran en la boca. Hay tres pares de glándulas salivales grandes. Las
glándulas parótidas se encuentran al frente y justo debajo de cada oreja. Las glándulas
submandibulares están debajo de la mandíbula. Las glándulas sublinguales están debajo de la
lengua. También hay centenares de glándulas más pequeñas. Estas glándulas producen la saliva y
la secretan en la boca a través de aberturas llamadas conductos. La saliva humedece los alimentos,
lo que ayuda a masticarlos, a tragarlos y a digerirlos. La saliva también mantiene la boca limpia y
sana, porque contiene anticuerpos que matan los gérmenes.
Si las glándulas salivales se dañan o no producen suficiente saliva, se puede afectar el gusto,
hacerse más difícil masticar y tragar, y puede aumentar el riesgo de caries, pérdida de dientes e
infecciones en la boca.
Causas
Obstrucción: los cálculos pequeños que se forman en los conductos salivales pueden obstruir el
flujo de la saliva. La glándula puede inflamarse, causar dolor e infectarse. Si hay pequeños
estrechamientos o giros en el sistema de conductos de las glándulas salivales grandes, estos
también pueden disminuir el flujo salival.
Infección: cuando la saliva se acumula detrás de una obstrucción en un conducto, la glándula
puede infectarse. La infección de los nódulos linfáticos asociada a una irritación en la garganta o a
un resfriado puede también causar una infección secundaria en las glándulas salivales.
Tumores: por lo general, los tumores se manifiestan como crecimientos que no causan dolor en
una de las glándulas salivales. Los tumores malignos (cancerosos) con frecuencia crecen de forma
rápida, pueden o no causar dolor, y pueden causar pérdida de movimiento en el lado afectado de
la cara.
Otros trastornos: las enfermedades como el VIH/sida y los trastornos autoinmunes como el
síndrome de Sjögren y la artritis reumatoide pueden hacer que las glándulas salivales se inflamen y
causen dolor. La diabetes también puede causar agrandamiento de las glándulas salivales. Los
alcohólicos pueden tener inflamación de las glándulas salivales, por lo general en ambos lados.