Rechazo a la Contaminación Ambiental en el Colegio
Liceo Trujillo
“Solo cuando el último árbol esté muerto, el último río envenenado y el
último pez atrapado, nos daremos cuenta de que no podemos comer
dinero”
Estimados miembros de la comunidad educativa del Colegio Liceo
Trujillo,
Nos encontramos reunidos hoy para abordar un problema que afecta
directamente nuestro entorno de aprendizaje: la contaminación
ambiental dentro de nuestro colegio. Es imperativo que tomemos acción
para revertir esta situación, porque nuestro entorno refleja quiénes
somos y lo que valoramos. Por ello, Todas las personas en el Colegio
Liceo Trujillo estamos en la obligación de cuidar y preservar nuestro
entorno para un mejor futuro.
Para comenzar, el arrojo de basura en los patios es un problema visible y
preocupante. No solo daña la estética del colegio, sino que también
atrae plagas y genera malos olores que afectan nuestra salud. Debemos
entender que cada papelito que tiramos al suelo, cada envoltorio de
comida que no depositamos en los basureros, contribuye a un ambiente
sucio y desorganizado. La solución aquí es simple: utilicemos los
contenedores de basura y promovamos jornadas de limpieza en las que
toda la comunidad participe.
Además, el mal manejo de residuos es otro desafío que enfrentamos.
Residuos mezclados que podrían ser reciclados terminan en vertederos,
perdiendo la oportunidad de ser reutilizados. Implementemos un sistema
de separación de residuos con contenedores claramente marcados para
papel, plástico, vidrio y orgánicos y usemos los ya existentes. También,
podemos realizar talleres educativos para que todos, desde los
estudiantes hasta el personal docente, comprendan la importancia del
reciclaje y cómo hacerlo correctamente.
Por otro lado, las paredes pintadas con grafitis, plumones o afiches
olvidados no solo afectan nuestras instalaciones, sino que también
envían un mensaje de falta de respeto hacia nuestro espacio común. En
lugar de expresarnos destructivamente, promovamos la creación de
murales artísticos que reflejen nuestros valores y culturas. Esto no solo
embellece el colegio, sino que también da a los estudiantes un sentido
de pertenencia y orgullo por su institución.
A su vez, la limpieza de las aulas es fundamental para un ambiente de
estudio saludable y productivo. Aulas sucias y desordenadas no solo
distraen, sino que también son focos de enfermedades. Debemos
establecer un calendario de limpieza en el que cada grupo tenga la
responsabilidad de mantener su aula limpia y ordenada.
Además, motivemos a los estudiantes a mantener sus escritorios y áreas
de trabajo en buen estado, fomentando hábitos de higiene personal y
colectivo.
Finalmente, el mal cuidado del mobiliario escolar refleja una falta de
aprecio por los recursos que tenemos. Mesas y sillas dañadas no solo
son incómodas, sino también peligrosas. Debemos inculcar en los
estudiantes el valor del respeto hacia el mobiliario, recordándoles que es
un bien común. Realicemos campañas de concientización sobre el uso
adecuado del mobiliario y establezcamos un sistema de reporte y
reparación de daños.
Reafirmamos que comunidad educativa, tenemos el deber de crear un
ambiente limpio, ordenado y respetuoso. Implementando estas
soluciones prácticas, no solo mejoraremos nuestro entorno físico, sino
que también inculcaremos valores de responsabilidad y respeto en
nuestros estudiantes.
Para concluir, quiero dejarles con esta reflexión: “El respeto al medio
ambiente es el respeto a nosotros mismos.” Hagamos del Colegio Liceo
Trujillo un ejemplo de cuidado ambiental y responsabilidad social. Juntos,
con esperanza dignidad y trabajo podemos construir un futuro más
limpio y sostenible para todos.
Espero que este discurso los inspire a tomar acción y cuidar mejor
nuestro Liceo Trujillo