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Salud mental y la falta de interés que se le da en la población

Sanabria-Salazar, Rene Y., Reyes-Vásquez, América V., y Rodríguez-Escárcega, Diana I.


Comunicación Oral y Escrita, Facultad de Ciencias Humanas, UABC.

Se exhibió la importancia de la salud mental en nuestra vida cotidiana y el poco


interés que muestra la población ante ella. Lo anterior se realizó por medio de
investigaciones en libros, revistas, tesis y artículos relacionados con el tema, con el
objetivo de dar a relucir el problema del poco valor que le damos a la salud mental en
la actualidad, así como esta se hizo presente con la situación actual del COVID-19

La salud mental pese a que cada día se toma más en cuenta, a día de hoy todavía sigue siendo
menospreciada a comparación de la salud física, por eso mismo este trabajo buscará recordar o
enseñar en algunos casos la razón de su importancia y todos los riesgos que conlleva ignorarla,
así mismo se enseñaran ejemplos para demostrar cómo a día de hoy sigue siendo un tema que no
tiene la importancia que tienen otros temas referentes a la salud, para al final plantear una posible
solución.

Por lo tanto el objetivo de este ensayo es señalar la importancia de la salud mental en nuestra
vida cotidiana e identificar las razones de la falta de interés que muestra la sociedad ante ella.
Dicho lo anterior se espera cumplir con dicho objetivo y que este trabajo sirva para recordar que
una buena salud mental debería ser objetivo de todos junto a la salud física, ya que el equilibrio
de estas 2 son las que a un futuro generarán una vida totalmente saludable y plena.
La salud mental ha sido pasada por alto a lo largo de los años y solo recientemente está

siendo considerada como algo importante en la vida del ser humano, pero ¿Qué precisamente es

la salud mental y porque las sociedad no la tomaba a consideración desde antes? Según la OMS

(Organización Mundial de la Salud) la salud mental se define como un estado de bienestar en el

que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de

trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad.

Es decir que la salud mental es el estado de equilibrio que debe existir entre las personas

y el entorno socio-cultural que los rodea, incluye el bienestar emocional, psíquico y social e

influye en cómo piensa, siente, actúa y reacciona una persona ante momentos de estrés. La salud

mental es la base para el bienestar y funcionamiento efectivo de una persona y su comunidad,

está determinada por factores tanto sociales, como ambientales, biológicos y psicológicos e

incluye padecimientos como la depresión, la ansiedad, la epilepsia, las demencias, la

esquizofrenia y los trastornos del desarrollo en la infancia, algunos de los cuales se han agravado

en los últimos años.

Importancia de la salud mental

La salud mental es motivo de nuestra atención y por una buena razón. Un cuerpo

saludable puede prevenir ciertas enfermedades, como afecciones cardíacas y diabetes, y ayudarte

a mantener tu independencia a medida que envejeces. La salud mental es igual de importante que

la salud física, y no hay que descuidarla.

La salud mental fundamentalmente plantea el derecho a vivir en un equilibrio psico-

emocional, inestable como la vida misma, que demanda un continuo esfuerzo para mantenerse en

equilibrio, para alcanzar el equilibrio más adecuado ante nuevas circunstancias, por lo tanto, el
concepto de salud mental es mucho más que la sutileza de evitar mencionar las enfermedades

psiquiatritas. Por lo tanto, al definir salud mental se aprecia como un concepto optimista que

parece como irrealizable al momento de su planteamiento en el cual proyecta a las personas

hacia acciones que promuevan y generen bienestar para todos. En su concepción es

multidisciplinar ya que observa, igualmente conceptos científicos médicos otros, además con

aspectos, sociales tales como el ambiente laboral, el desarrollo urbanístico, aspectos educativos,

la cultura, las creencias y las modas, en fin, con el la autenticidad ser quien se es, en genero

cultura y demanda social, es vivir el presente el aquí el ahora.

Esto quiere decir que sin una buena salud mental una persona no puede tener una vida

plena y productiva, pero aun así la sociedad no lo ve como algo igual de importante que la salud

física debido a la falta de información que se nos da sobre ella a lo largo de nuestra educación

tanto en el hogar como escolar. Existe demasiada ignorancia respecto al tema que incluso hoy en

día siguen habiendo personas que piensan que la salud mental son exclusivamente trastornos

mentales tales como la depresión, ansiedad o bipolaridad y que las personas que sufren de estos

trastornos están locas cuando la verdad es meramente una enfermedad que debe de tratarse con la

misma seriedad que una enfermedad física.

Muchas personas al pensar en su salud suelen pensar en su bienestar físico, es decir

acciones como llevar una buena alimentación, higiene, evitar actividades que nos pongan en

riesgo, etc. Lo anterior dicho es importante y esencial en caso de querer llevar una vida plena, sin

embargo la salud mental también es algo sumamente importante y esencial, pero la mayor parte

de la población no suele prestarle atención, esto nos puede provocar consecuencias igual de

peligrosas que cuando no cuidamos de nuestro físico, incluso en casos más graves, una mala
salud mental podría llevarnos a no cuidar de nuestro físico o en casos más graves atentar contra

este.

La salud en general es importante, independientemente de cual nos refiramos, sin

embargo es importante reconocer la salud mental como una necesidad básica. Len Doyal y Ian

Gough definen las necesidades humanas básicas y estipulan lo que las personas deben lograr si

han de evitar el daño serio y sostenido. En estos términos, daño serio, se entiende como “estar

fundamentalmente incapacitado para perseguir lo que uno considera lo bueno”. El argumento

desemboca en las necesidades básicas: “Puesto que la sobrevivencia física y la autonomía

personal son precondiciones de cualquier acción individual en cualquier cultura y constituyen las

necesidades humanas más básicas (aquellas que deben satisfacerse en algún grado antes que los

actores puedan efectivamente participar en su forma de vida buscando alcanzar otras metas)”.

La sobrevivencia no es suficiente, ya que constituye una necesidad humana básica la

salud física. Para desempeñarse adecuadamente en sus vidas diarias la gente no sólo necesita

sobrevivir, necesita también poseer una módica salud básica. El nivel de autonomía, entendida

como la capacidad de iniciar una acción, la capacidad de formular propósitos y estrategias, e

intentar ponerlas en acción, está determinado por tres variables según Doyal y Gough: el nivel de

entendimiento de nosotros mismos, de nuestra cultura, y de lo que se espera de nosotros; la

capacidad psicológica de formular opciones para uno mismo (su salud mental); y las

oportunidades objetivas de actuar en consecuencia y la libertad implicada en ello. Un país que

presente serios problemas en la salud de sus habitantes tendrá problemas para llevar adelante un

plan nacional de desarrollo de sus propios pobladores, del uso de sus riquezas y del bienestar de

sus habitantes.
Es necesaria la existencia de programas y escuelas para padres con el fin de detectar

comportamientos que no son saludables en sus hijos para recibir una atención psicológica

adecuada.

En México...

A pesar del estigma que carga consigo, la Organización Mundial de la Salud (OMS)

reconoce la importancia de la salud mental. “La salud es un estado de completo bienestar físico,

mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

De esta manera, se considera a la salud mental como parte fundamental de una persona,

ya que puede afectar aspectos específicos de la vida escolar y laboral de los individuos, además

de provocarles sentimientos de angustia.

En ese contexto, el suicidio está catalogado como la segunda causa de muerte en el grupo

de personas de 15 a 29 años de edad, de acuerdo al Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

En México, la tasa de casos de depresión entre los años 2014-2017 aumentó aproximadamente

un 36 por ciento, con un total de 203 casos reportados el 2017 por el Instituto Nacional de

Estadística y Geografía (INEGI).

El mexicano no va al psicólogo

En nuestro país, la Secretaría de Salud cuenta con el Programa de Salud Específico en

materia de Salud Mental 2013-2018 cuyo objetivo principal es el incremento de las unidades de

psiquiatría en hospitales generales, así como las villas de transición hospitalaria, además de

considerar la atención y la reparación de las implicaciones de la enfermedad mental. Sin

embargo, el mexicano no asiste al psicólogo.


“Hay una parte de la sociedad que cree que van al psicólogo sólo los que están locos”

declaró Francisco Martínez León, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM.

“Piensas en ir al psicólogo generalmente cuando las herramientas y habilidades que tienes

ya no son suficientes. Cuando ya intentaste todo, cuando estás en crisis y se te ocurre, solamente

se te ocurre, pero no asistes a un psicólogo”.

De acuerdo con Martínez León, hay un psicólogo por cada 300 mil habitantes. Además,

el mexicano no asiste a servicios como terapias, debido a una cultura en la que ir al psicólogo no

está bien visto, y se acude con un sacerdote para tratar problemas o temas que lo afectan

anímicamente.

“Vas al doctor cuando te duele una muela, vas a cientos de especialistas en la parte

médica, pero cuando te duelen las emociones no acudes con nadie. Se lo cuentas a amigos o a tu

pareja, pero realmente no se atiende la parte de la salud mental”.

Es necesaria la existencia de programas y escuelas para padres con el fin de detectar

comportamientos que no son saludables en sus hijos para recibir una atención psicológica

adecuada.

Al respecto, Raúl Ramírez Pérez, experto en temas de suicidio y egresado de la Escuela

Nacional de Trabajo Social de la UNAM, comentó que, de acuerdo con su experiencia, en el

intento de suicidio intervienen dos grandes factores: la salud mental y la familia. El segundo

factor es vital, pues la familia debe ser consciente de la importancia de un tratamiento adecuado

para el paciente. Además, apuntó que: “no existen campañas adecuadas o que sean más notorias

en cuanto a la salud mental, que se deberían de generar desde el jardín de niños, primarias y

secundarias”.
Por tanto, la intervención de un profesional de la salud mental en la vida de una persona

debe ser considerada como parte de su desarrollo integral. “Es para cuando necesitas una ayuda,

cuando sientas que estás solo, cuando sientas que necesitas a alguien que te escuche, que te

apoye, alguien que te haga ver la luz, pero eso no quiere decir que estés loco”, concluyó

Martínez León.

Falta de interés sobre la salud mental

Según los expertos dicen que hay poco interés en la salud mental. Los trastornos de salud

mental afectan a un número importante de personas en los países en desarrollo, sin embargo,

expertos dicen que este sector no recibe suficientes recursos para proporcionar tratamiento y

servicios.

Esa es la conclusión de un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que

comparó los servicios de salud mental en 17 países de ingresos bajos, medios y altos, incluyendo

China, Colombia, Líbano, México, Nigeria y Sudáfrica. El estudio se publicó la semana pasada

(7 de septiembre) en la revista The Lancet.

Guilherme Borges, del Instituto Nacional de Psiquiatría de México y uno de los autores

del estudio, señala que en México los trastornos de salud mental, tales como depresión y abuso

de drogas o alcohol, están en una categoría alta en términos de personas afectadas. Sin embargo,

esta área no recibe una atención comparable en términos de asistencia de salud.

En otros países bajos y medios como Nigeria tienen problemas similares, hay una

significativa falta de interés por la salud mental de parte de las autoridades. ¨Esta área no recibe

tanta atención como las enfermedades infecciosas¨, dice Oye Gureje, otro de los autores del

estudio y director del Departamento de Psiquiatría de Hospital de la Universidad de Nigeria, en


Ibadán. El estudio analizó la proporción de personas que recibe estos servicios en relación con el

porcentaje del producto interno bruto (PIB) que se destina a salud. En los países de ingresos

bajos y medios generalmente se gasta en servicios de salud mental menos del uno por ciento de

los presupuestos de salud, que ya son pequeños.

La excepción fue Sudáfrica, que destina una mayor proporción de su PIB a salud y que

tuvo tasas más altas de tratamientos de salud mental en comparación con otros países en

desarrollo incluidos en el estudio. Se encontró que las personas con trastornos graves de salud

mental (como desorden bipolar) son las que más sufren, tienen acceso deficiente a tratamiento y

les faltan los seguimientos adecuados para su cuidado.

Retomando lo anterior dicho sobre cómo las personas menosprecian los problemas

mentales pensando que son cosas sin importancias, esto no solo pasa de un individuo a otra, una

misma persona puede menospreciar sus propios problemas al sentir que carecen de importancia.

Para aclarar lo anterior dicho me gustaría citar el artículo “Aproximación a la salud y bienestar

en estudiantes universitarios: importancia de las variables sociodemográficas, académicas y

conductuales” de Cassaretto Bardales, Martínez Uribe Patricia y Tavera Palomino Mariela,

escrito en el 2020. Dicho artículo habla sobre los problemas de salud en general, basándose sobre

todo en un estudio realizado en diversas universidades de Perú para determinar cuántos

estudiantes decían sufrir problemas de salud.

El estudio anterior citado fue realizado en un total de 1073 estudiantes pertenecientes a

alguna universidad privada de Lima, Perú. Los sujetos tenían edades entre 16 y 30 años. Los

resultados fueron:
Respecto a la percepción de salud global (figura 1), el 81% de los evaluados reportan una

percepción positiva o favorable. De manera específica un 49.6% la califican como buena,

28,.5% como muy buena y 3.1% como excelente. En el polo menos favorable, se

encuentra la opción regular (17.4%) y solo un 1.4% de los participantes califican su salud

como mala. (Cassaretto Bardales et al., 2020, p. 508)

Pese que los resultados anteriormente citados parecen favorables parece ser que estos

distaba un poco de la realidad según nos revela el artículo citado:

Por otro lado, el 94% de los participantes reportó haber tenido por lo menos una dolencia

o molestia de salud en el último año; el número promedio de dolencias reportado por los

estudiantes fue 4.79 (DE = 2.56). En la figura 2 se observan las condiciones médicas de

mayor frecuencia son mayormente dolor sea en el cuello, hombros, 510 Revista de

Psicología, Vol. 38 (2), 2020, pp. 499-528 (ISSN 0254-9247) espalda o cabeza (85.84%),

ansiedad (58.3%), problemas estomacales (46.7%), somnolencia (45.3%), fatiga (42.8%),

depresión (30.4%) alergias (29.1%), insomnio (24.9%) y problemas respiratorios

(23.3%). (Cassaretto Bardales et al., 2020, pp. 509 y 510)

Se puede observar cómo aunque la mayoría de estudiantes dicen tener una salud buena, la

mayoría ha sufrido algún malestar recientemente, curiosamente muchos de estos problemas están

relacionados con altos niveles de estrés. Esto deja en evidencia que incluso los propios

estudiantes pueden ignorar sus problemas, probablemente al pensar que son cosas sin

importancia o simplemente por pena a ser juzgados.


Prestarle atención a problemas más graves

Es evidente que existen problemas más perjudiciales que otros, sin embargo si solo nos

enfocamos en arreglar los más graves aquellos que consideremos más leves se van acumular y

ser más grave o va a perjudicar a más personas. Esto lo podemos relacionar con lo que se

comentó al inicio sobre que la gente le da más importancia a los problemas físicos que a los

mentales, pero en esta ocasión se refiere a una tesis presentada por la Dra. Gloria Angélica

Verdugo Arenas, escrita en el año 2014 y titulada “Sobrecarga del cuidador en cuidadores

primarios informales de pacientes esquizofrénicos en un servicio de salud mental comunitaria”.

Este trabajo habla sobre cómo se cuida al paciente con esquizofrenia pero pocas veces se

presta atención al cuidador, esté al estar más desatendido es vulnerable a problemas de estrés,

ansiedad, etc. Esto no solo es perjudicial para el cuidador sino también para el paciente, ya que

un cuidador con problemas de estrés o ansiedad va a rendir menos de lo normal al exigirle tanto.

Lo ideal es crear un equilibro, aunque la persona importante por así decirlo es el paciente con

esquizofrenia, el no prestarle atención al cuidador puede traer consecuencias negativas tanto a

pacientes como cuidadores. (Verdugo Arenas, 2012)

La salud mental en tiempos de COVID-19

En esta época donde nos sorprendió esta enfermedad nueva que nos obligó a cambiar

nuestra vida completamente, dejándonos más vulnerables a todo. El miedo, la preocupación y el

estrés son respuestas normales en momentos en los que nos enfrentamos a la incertidumbre, o a

lo desconocido o a situaciones de cambios o crisis. Así que es normal y comprensible que la

gente experimente estos sentimientos en el contexto de la pandemia COVID-19.


Al temor de contraer el virus en una pandemia como la de COVID-19, se suma el

impacto de los importantes cambios en nuestra vida cotidiana provocados por los esfuerzos para

contener y frenar la propagación del virus. Ante las nuevas y desafiantes realidades de

distanciamiento físico, el trabajo desde el hogar, el desempleo temporal, la educación de los

niños en el hogar y la falta de contacto físico con los seres queridos y amigos, es importante que

cuidemos tanto nuestra salud física como mental.

La famosa cuarentena que nos obligó a tener un aislamiento necesario de la sociedad es la

causa de que la salud mental de la sociedad haya empeorado, pues los cambios bruscos pueden

generar estrés, y el no salir por largos periodos de tiempo pueden hacer que la ansiedad o la

depresión se hagan presentes o se agraven en personas que las padecían previamente.

Las encuestas muestran un aumento de importancia en el número de adultos en los

Estados Unidos que reportan síntomas de estrés, ansiedad, y depresión durante la pandemia

comparados con las encuestas previas a la pandemia. Algunas personas han aumentado su

consumo de alcohol o drogas, pensando que pueden ayudarlos a afrontar sus miedos sobre la

pandemia. En realidad, consumir estas sustancias puede hacer que empeoren la ansiedad y la

depresión.

Pero a pesar de todas esas consecuencias negativas, se puede ver que la pandemia

también ayudo a que la salud mental sea tomada en serio y se hable más de su importancia. Lo

ideal sería que este tipo de situaciones extremas no fueran necesarias para que la población

empezara a pensar con seriedad en su salud mental, sino que fuera algo que nos inculcaran desde

niños.
Una posible solución

Sería fácil decir que se publicite más, generar más anuncios y pláticas sobre el

tema, enseñar que la salud mental es algo que deben cuidar todos y no solo aquellos con algún

trastorno, que todos deberíamos cuidar de ella igual que nuestra salud física.

Sin embargo aún más ideal sería enseñar todo lo anterior a los padres, no solo para

mejorar la educación y valores de sus hijos, sino para que estos lo tengan presente desde su

infancia, se sabe que la infancia es el periodo donde los niños más están al pendiente de su

entorno y donde mayor reciben influencia de sus padres, si desde niños se le diera prioridad a

enseñarles que su cuerpo es importante, enseñarles las consecuencias de una mala salud tanto

física como emocional, se podría generar un mejor hábito sobre ellos cuando sean adultos, pero

para esto primero se tiene que educar a los padres y a los maestros de preescolar y primaria.

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