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Misa de Difuntos

Guía para una Misa de difuntos

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Irene
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MONICIÓN DE ENTRADA

Queridos hermanos, sean bienvenidos a la Celebración


Eucarística de hoy, en la que conmemoramos a todos nuestros
fieles difuntos.

En este mes de noviembre la Iglesia nos invita con más


insistencia a rezar y a ofrecer sufragios por los fieles difuntos,
hermanos nuestros, seres queridos, que también han sido
partícipes de la fragilidad humana y con quienes sentimos el
deber de ofrecerles la ayuda de nuestra oración, para ayudar a su
encuentro feliz con Dios.

Con la firme esperanza en la resurrección con Cristo,


participemos de esta Eucaristía por nuestros familiares y amigos
difuntos.

Monición a la primera lectura (Lamentaciones 3,17-26)


Ante el fenómeno de la muerte, que nos aterroriza y nos trae muchas
interrogantes, el libro de las lamentaciones nos trae hoy un mensaje
de esperanza. Escuchémoslo con mucha atención.

Monición a la Primera lectura (Isaías 25, 6. 7-9)


Pensar en la muerte nos entristece, pero la verdad da consuelo,
cuando se espera en el Señor, que llega para destruir el
sufrimiento y dar vida en plenitud. Escuchemos.

Monición a la segunda Lectura (Romanos 14, 7-9.10c-12 )


Ahora escuchemos un texto de la carta de San Pablo a los romanos,
en el que nos hace saber cuál es el punto de referencia a partir del
cual se entiende la vida y la muerte de un cristiano. Escuchemos.

Monición a la segunda lectura (Tesalonicenses 4, 13-14.17-18)


La muerte de un ser querido siempre nos produce tristeza y nos
deja un vacío enorme. Ante esa realidad, San Pablo, en su carta a
los Tesalonicenses, nos trae un mensaje de consuelo y
esperanza. Escuchémoslo.

Monición al Evangelio (Juan 6,37-40)


Entre los mensajes de esperanza que la liturgia nos ofrece este día,
escuchemos, del Evangelio de San Juan, un discurso de Jesús, en el
que nos revela la voluntad de Dios: un designio de vida y de salvación
ofrecido a todos los hombres.

Monición al Evangelio (Juan 6, 51-58)


La eternidad es nuestra mayor aspiración. Resucitar con Cristo es
nuestro mayor anhelo. Jesús, en el texto que escucharemos de
San Juan, nos enseña un camino para conseguir ese objetivo.

Monición al Evangelio (Jn. 14, 1-6)


Del Evangelio de San Juan escucharemos un mensaje consolador de
parte de Jesús para quienes pensamos en los difuntos y en nuestra
propia muerte. Cantemos para preparar nuestro corazón y recibir este
mensaje.
ORACIÓN DE LOS FIELES

Por la Iglesia y sus Ministros, para que siempre den testimonio de la


esperanza y la confianza en la vida eterna, viviendo en la búsqueda y
en la espera del Reino de los Cielos. Roguemos al Señor.

Por los que gobiernan las naciones, para que luchen por conseguir la
paz y evitar las muertes violentas, producto de los conflictos que
enfrentan a las naciones y a nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

Por todos nuestros seres queridos difuntos, para que el Señor con su
infinita misericordia, les conceda el perdón de sus pecados, y puedan
ver su rostro. Roguemos al Señor.

Por los que han muerto de manera imprevista a causa de accidentes,


desastres naturales o violencia. Y por todos los difuntos más
olvidados, para que el Señor los acoja a todos en su infinita bondad,
dándoles el descanso eterno. Roguemos al Señor.

Por todos los que este día nos reunimos en torno al altar del Señor
para orar por nuestros difuntos, para que Dios nos regale el consuelo y
la fuerza para aceptar el vacío y la ausencia de nuestros seres
queridos, que han fallecido por diferentes causas. También para que
nos ayude a prepararnos para el momento en que Él decida llamarnos
a su presencia. Roguemos al Señor.

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