EXÁMEN FILOSOFÍA
Platón
Dualismo epistemologico
El dualismo epistemológico de Platón es una teoría filosófica que sostiene la existencia de
dos formas de conocimiento: el conocimiento sensible y el conocimiento inteligible. Según
Platón, el mundo que percibimos a través de nuestros sentidos es solo una sombra o copia
imperfecta del mundo real, que solo se puede conocer a través de la razón
Platón creía que el conocimiento sensible se adquiere a través de la experiencia sensorial.
Nuestros sentidos nos proporcionan información sobre el mundo material, pero esta
información es limitada y engañosa. Para Platón, los objetos físicos son cambiantes y
efímeros, y no pueden representar la verdadera realidad.
En contraste, el conocimiento inteligible se obtiene mediante la razón de las ideas o formas
eternas. Platón sostenía que existen formas ideales o universales de los objetos, como la
belleza, la justicia y la bondad, que son perfectas e inmutables. Estas formas son accesibles
sólo a través de la mente y no pueden ser percibidas directamente por los sentidos.
Platón comparaba el conocimiento sensible con las sombras proyectadas en una cueva,
mientras que el conocimiento inteligible era como la luz del sol que ilumina el mundo
exterior. Creía que el verdadero conocimiento se alcanza liberando la mente de las
limitaciones del mundo material y ascendiendo hacia el mundo de las ideas.
En resumen, el dualismo epistemológico de Platón sostiene que existe una diferencia
fundamental entre el conocimiento sensible que obtenemos a través de los sentidos y el
conocimiento inteligible que se alcanza mediante la razón y la contemplación de las ideas
eternas. Para Platón, el verdadero conocimiento reside en el mundo inteligible y trasciende
las limitaciones del mundo sensible.
Dualismo ontológico
El dualismo ontológico es una parte central del pensamiento filosófico de Platón. Esta teoría
sostiene que existen dos niveles de realidad: el mundo sensible y el mundo de las ideas o
formas. Según Platón, el mundo sensible que percibimos a través de nuestros sentidos es
solo una copia imperfecta del mundo de las ideas, que es la verdadera realidad.
Platón argumentaba que el mundo sensible está compuesto por objetos físicos que son
cambiantes, transitorios y sujetos a la decadencia. Estos objetos son meras
representaciones de las ideas eternas y perfectas que existen en el mundo de las ideas. Las
ideas, por otro lado, son entidades inmutables y universales que constituyen la verdadera
naturaleza de las cosas.
La teoría de las Ideas de Platón sostiene que cada objeto o ser en el mundo sensible tiene
una idea correspondiente en el mundo de las ideas. Por ejemplo, hay una idea de
perfección y belleza que se aplica a todas las cosas que consideramos bellas en el mundo
sensible. Estas ideas son la esencia y la realidad detrás de las apariencias físicas.
En el centro de la teoría de las Ideas se encuentra la Idea de Bien, que es la idea suprema y
la fuente de todas las demás ideas. Según Platón, el Bien es la causa de todo conocimiento
y de toda realidad. Es la idea que da orden y propósito al universo. La contemplación del
Bien conduce a la sabiduría y la virtud.
Platón argumentaba que la verdadera sabiduría se encuentra en el conocimiento de las
ideas y en la búsqueda del Bien. Para él, el objetivo de la filosofía era alcanzar el
conocimiento de las ideas y orientar la vida hacia el cumplimiento de los principios
universales que representaban esas ideas.
En resumen, el dualismo ontológico de Platón postula la existencia de dos niveles de
realidad: el mundo sensible y el mundo de las ideas. Según esta teoría, el mundo sensible
es una copia imperfecta de las ideas perfectas que existen en el mundo de las ideas. La
Idea de Bien ocupa un lugar central en esta teoría, siendo la causa y la fuente de todas las
demás ideas. La búsqueda del conocimiento de las ideas y del Bien es vista por Platón
como el camino hacia la sabiduría y la virtud.
Dualismo antropológico. Teoría de la reminiscencia
El dualismo antropológico en la filosofía de Platón se refiere a la distinción entre el cuerpo y
el alma. Según Platón, los seres humanos están compuestos por dos elementos: el cuerpo,
que pertenece al mundo sensible, y el alma, que tiene su origen en el mundo de las ideas.
La teoría de la reminiscencia de Platón es una explicación del origen y la naturaleza del
conocimiento humano dentro del marco del dualismo antropológico. Según esta teoría, el
alma humana existe antes de nacer y posee conocimiento de las ideas perfectas que ha
adquirido en su existencia anterior.
Platón sostiene que el alma, antes de encarnarse en un cuerpo humano, habitaba en el
mundo de las ideas, donde tuvo acceso directo al conocimiento puro y universal. Sin
embargo, al entrar en el cuerpo, el alma olvida este conocimiento y queda atrapada en el
mundo sensible. El proceso de aprendizaje consiste en recordar o rememorar ese
conocimiento olvidado a través de la experiencia y la educación.
Según Platón, nuestras percepciones y experiencias en el mundo sensible desencadenan la
reminiscencia de las ideas que el alma ha conocido previamente. A través del diálogo
filosófico y la búsqueda de la verdad, el alma puede recordar gradualmente las ideas y
alcanzar un mayor nivel de conocimiento.
Para Platón, el objetivo de la vida humana es el retorno del alma al mundo de las ideas y la
liberación del ciclo de reencarnación. Mediante la adquisición de conocimiento y la práctica
de la virtud, el alma puede purificarse y ascender hacia la realidad trascendental.
En resumen, el dualismo antropológico de Platón se basa en la distinción entre el cuerpo y
el alma. La teoría de la reminiscencia explica cómo el alma, que posee conocimiento de las
ideas perfectas, olvida ese conocimiento al encarnarse en un cuerpo humano y cómo puede
recordarlo a través de la experiencia y la educación. El objetivo final es la liberación del
alma y su regreso al mundo de las ideas.
Ética platónica. El intelectualismo moral.
La ética platónica se basa en la búsqueda de la virtud y la realización de la vida buena. Para
Platón, la virtud se encuentra en la conformidad con las ideas o formas eternas y perfectas
que existen en el mundo de las ideas. El intelectualismo moral es una parte fundamental de
la ética platónica y sostiene que el conocimiento y la razón son los medios para alcanzar la
virtud y la excelencia moral.
Según Platón, el ser humano está compuesto por tres partes: el apetito, la voluntad y la
razón. El apetito representa los deseos y las pasiones, la voluntad es la parte que toma
decisiones y la razón es la facultad que busca la verdad y la sabiduría. Platón argumentaba
que la virtud surge cuando la razón gobierna sobre las otras partes y se busca el bien
común. mito carro alado
Para Platón, el conocimiento es la clave para vivir una vida ética. Sostenía que las personas
actúan de manera inmoral o injusta cuando no conocen o no entienden las formas eternas
de la justicia, la belleza y la bondad. La ignorancia es vista como la causa de los
comportamientos incorrectos.
Platón creía en la importancia de la educación y la filosofía como medios para adquirir
conocimiento y desarrollar la razón. Consideraba que el papel del filósofo era guiar a los
demás hacia la verdad y ayudarles a reconocer las formas ideales que existen más allá del
mundo sensible.
El intelectualismo moral de Platón implica que la virtud y la felicidad se alcanzan a través del
conocimiento y la razón. La persona ética es aquella que ha adquirido conocimiento sobre
las formas ideales y vive en conformidad con ellas. Platón sostiene que solo aquellos que
han cultivado su mente y han alcanzado la sabiduría pueden llevar una vida buena y plena.
En resumen, la ética platónica se basa en la búsqueda de la virtud y la vida buena. El
intelectualismo moral de Platón sostiene que el conocimiento y la razón son fundamentales
para alcanzar la virtud y vivir de acuerdo con las formas ideales. El énfasis en el papel de la
educación y la filosofía destaca la importancia de cultivar la mente en la búsqueda de la
verdad y la sabiduría.
Teoría de la educación.
La teoría de la educación de Platón es una parte integral de su filosofía y se encuentra
estrechamente vinculada a su visión de la sociedad ideal y el desarrollo humano. Para
Platón, la educación es fundamental en la formación de individuos virtuosos y en la
construcción de una sociedad justa.
Platón consideraba que la educación debía comenzar desde temprana edad y se basaba en
un enfoque integral que abarcaba tanto el desarrollo intelectual como el moral. Creía que
cada individuo tenía un potencial innato para el conocimiento y que la educación debía
enfocarse en cultivar y desarrollar este potencial.
En su teoría, Platón propuso un sistema educativo basado en una estricta selección y
clasificación de los individuos. Los niños serían evaluados y seleccionados para diferentes
tipos de educación, dependiendo de sus habilidades y aptitudes. Para Platón, los
guardianes o líderes de la sociedad debían ser aquellos que demostraran una mayor
capacidad intelectual y moral.
La educación en la visión de Platón tenía como objetivo principal la formación de
ciudadanos virtuosos. Creía que la virtud se podía enseñar y que a través de la educación
adecuada se podía inculcar en las personas los principios y valores necesarios para vivir
una vida justa y ética.
Platón consideraba que la educación debía estar centrada en el estudio de las matemáticas,
la filosofía y la música. La matemática era vista como una disciplina que desarrollaba el
pensamiento lógico y la capacidad de razonamiento, mientras que la música, entendida en
un sentido amplio, incluía el estudio de la literatura y las artes, estimulando la apreciación
de la belleza y la sensibilidad.
Además, Platón enfatizaba la importancia de la formación física en la educación.
Consideraba que el cuerpo y la mente eran interdependientes y que un cuerpo sano y fuerte
era necesario para el desarrollo pleno de las capacidades intelectuales y morales.
En resumen, la teoría de la educación de Platón aboga por un sistema educativo que
buscaba la formación de individuos virtuosos y ciudadanos comprometidos con el bienestar
de la sociedad. Su enfoque integral incluía tanto el desarrollo intelectual como el moral y
hacía hincapié en la selección y clasificación de los individuos en función de sus
habilidades. A través de una educación basada en el estudio de las matemáticas, la filosofía
y la música, Platón buscaba cultivar la razón, la ética y la apreciación estética en los
educandos.
Teoría del Estado justo y del filósofo gobernante.
La teoría del Estado justo y del filósofo gobernante es una parte fundamental de la filosofía
política de Platón. Según Platón, el Estado justo es aquel en el que los gobernantes son
filósofos y tienen el conocimiento necesario para tomar decisiones justas y sabias en
beneficio de la sociedad en su conjunto.
Platón argumentaba que la sociedad debe estar estructurada en tres clases: los
gobernantes, los guardianes y los productores. Los gobernantes, o filósofos-reyes, son
aquellos que han alcanzado un alto nivel de conocimiento y sabiduría a través de la
educación filosófica. Son los más capacitados para gobernar debido a su capacidad de
discernimiento y su dedicación al bien común.
Platón creía firmemente en la importancia de la filosofía y la educación en la formación de
los gobernantes. Para él, el conocimiento filosófico era esencial para comprender las
verdades fundamentales y los principios éticos necesarios para tomar decisiones justas y
equitativas.
En la visión de Platón, el filósofo gobernante es alguien que ha superado sus propios
deseos y ambiciones personales y se ha dedicado completamente al servicio de la
comunidad. Su objetivo principal es buscar el bienestar y la justicia para todos los
ciudadanos, sin verse influenciado por intereses particulares o egoístas.
Además, según Platón, el Estado justo se caracteriza por la armonía y el equilibrio entre las
diferentes clases sociales. Cada clase cumple una función específica y contribuye al
bienestar general de la sociedad. Los guardianes, encargados de la protección y la defensa
del Estado, deben ser valientes y disciplinados. Los productores, que se dedican a la
producción de bienes materiales, deben ser justos y honestos en sus interacciones
económicas.
En resumen, según Platón, el Estado justo es aquel en el que los gobernantes son filósofos
que poseen conocimiento y sabiduría. El filósofo gobernante se caracteriza por su
dedicación al bien común y su capacidad para tomar decisiones justas y sabias. La teoría
del Estado justo de Platón plantea la importancia de la educación filosófica y la búsqueda
del conocimiento en la formación de líderes capaces de gobernar en beneficio de toda la
sociedad.
Descartes
El método cartesiano: ideal matemático de certeza, duda metódica y
criterio de verdad.
El método cartesiano, desarrollado por el filósofo y matemático Descartes, es considerado
uno de los pilares fundamentales de la filosofía y la ciencia moderna. Este método se basa
en el uso de la razón como herramienta principal para alcanzar la certeza y el conocimiento
verdadero.
En el centro del método cartesiano se encuentra el ideal matemático de certeza. Descartes
consideraba que las matemáticas eran la disciplina más segura y confiable, ya que sus
principios se basan en la evidencia lógica y las demostraciones rigurosas. Por lo tanto,
buscó establecer un método que pudiera aplicarse a otras áreas del conocimiento, de
manera que se pudiera obtener un grado similar de certeza.
Para lograr este ideal de certeza, Descartes propuso la duda metódica como un medio para
cuestionar todas las creencias y opiniones previas. La duda metódica implica poner en tela
de juicio cualquier idea que no sea evidente y clara por sí misma. Descartes argumentaba
que muchas de nuestras creencias están basadas en la tradición, la autoridad o los
sentidos, los cuales pueden ser engañosos. Por lo tanto, solo las ideas que puedan resistir
la duda más radical merecen ser consideradas verdaderas.
Una vez que todas las creencias han sido suspendidas, Descartes buscaba establecer un
criterio de verdad que permitiera discernir entre las ideas falsas y las verdaderas. Encontró
este criterio en el concepto de la evidencia clara y distinta. Según Descartes, una idea es
verdadera si es evidente para la mente de manera clara y distinta, sin lugar a dudas o
confusiones. La evidencia clara y distinta se convierte así en el criterio de verdad que
garantiza la certeza del conocimiento obtenido.
En resumen, el método cartesiano propone un ideal matemático de certeza como objetivo
del conocimiento. Para alcanzar este ideal, Descartes sugiere emplear la duda metódica
para poner en cuestión todas las creencias previas y establecer un criterio de verdad
basado en la evidencia clara y distinta. A través de este método, Descartes buscaba
alcanzar un conocimiento sólido y seguro, libre de las limitaciones y errores que pueden
surgir de la tradición, la autoridad o los sentidos.
Concepto de idea en Descartes y sus tipos.
En la filosofía de René Descartes, el concepto de idea juega un papel central en su
búsqueda de la certeza y el conocimiento verdadero. Para Descartes, las ideas son los
contenidos mentales que representan nuestras percepciones y pensamientos sobre el
mundo. Son los elementos básicos del pensamiento y desempeñan un papel fundamental
en la construcción de nuestro conocimiento.
Descartes clasificó las ideas en tres tipos principales: las ideas innatas, las ideas
adventicias y las ideas facticias o ficticias.
Las ideas innatas son aquellas que considera inherentes a la mente humana desde el
nacimiento. Según Descartes, estas ideas no se derivan de la experiencia sensorial ni del
contacto con el mundo exterior, sino que son innatas y están presentes en nosotros desde
el inicio. Un ejemplo de idea innata que Descartes propone es la idea de perfección o la
idea de Dios. Estas ideas se consideran universales y necesarias, y son la base sobre la
cual construimos nuestro conocimiento.
Por otro lado, las ideas adventicias son aquellas que provienen de la experiencia sensorial y
son adquiridas a través de la interacción con el mundo exterior. Estas ideas se originan en
los sentidos y representan las percepciones que tenemos del mundo físico. Descartes
sostiene que las ideas adventicias son menos confiables que las ideas innatas, ya que
están sujetas a la posibilidad de engaño y error. Por ejemplo, cuando vemos una mesa,
tenemos una idea adventicia de la mesa que se deriva de nuestras percepciones
sensoriales.
Por último, Descartes introduce las ideas facticias o ficticias, las cuales son creadas por
nosotros mismos a través de la imaginación y la voluntad. Estas ideas no tienen una
correspondencia directa con la realidad externa, sino que son producto de nuestra
capacidad creativa. Un ejemplo de idea facticia sería la idea de un unicornio, que es el
resultado de combinar elementos existentes en nuestra experiencia en una forma nueva y
imaginaria.
En resumen, el concepto de idea en Descartes abarca los contenidos mentales que
representan nuestras percepciones y pensamientos sobre el mundo. Descartes distingue
entre ideas innatas, que considera inherentes a la mente humana, ideas adventicias, que
provienen de la experiencia sensorial, y ideas facticias, que son creadas por nuestra
imaginación y voluntad. A través del análisis de estos tipos de ideas, Descartes buscaba
establecer los fundamentos del conocimiento y la certeza.
Argumentos demostrativos de la existencia de Dios y del mundo.
René Descartes, filósofo y matemático del siglo XVII, se interesó por la cuestión de la
existencia de Dios y del mundo.
Descartes propone una serie de argumentos que buscan demostrar la existencia de Dios.
Su primer argumento se basa en la idea de la perfección. Descartes sostiene que en
nosotros existe la idea de un ser supremo y perfecto, que posee todas las perfecciones.
Además, Descartes argumenta que las ideas deben tener una causa adecuada, es decir,
deben derivar de una fuente que contenga todas las características de lo que representan.
Por lo tanto, la existencia de la idea de un ser supremo y perfecto implica necesariamente la
existencia de un ser que posea esas características, es decir, Dios.
Otro argumento presentado por Descartes es el argumento ontológico. Este argumento se
basa en la noción de que Dios es el ser más perfecto y, por lo tanto, la idea de Dios incluye
la existencia necesaria. Descartes razona que si negamos la existencia de Dios, estaríamos
contradiciendo la propia esencia de lo que entendemos por Dios, ya que la existencia es
una perfección mayor que la no existencia. Por lo tanto, concluye que Dios debe existir
necesariamente.
En cuanto a la existencia del mundo, Descartes utiliza el argumento causal. Argumenta que
nuestras ideas de objetos finitos y limitados se derivan de una causa externa que posee la
realidad objetiva de esas ideas. A través de la duda metódica, Descartes había suspendido
provisionalmente la creencia en la existencia del mundo externo, pero ahora utiliza este
argumento para demostrar que el mundo físico existe. Si nuestras ideas de objetos finitos y
limitados tienen una causa adecuada, entonces debe haber una causa externa real que
produzca esas ideas. Por lo tanto, la existencia del mundo externo está fundamentada.
En resumen, Descartes presenta argumentos demostrativos para sustentar la existencia de
Dios y del mundo. Utiliza la idea de perfección, el argumento ontológico y el argumento
causal para demostrar la existencia de Dios. Por otro lado, emplea el argumento causal
para fundamentar la existencia del mundo externo. Estos argumentos reflejan el intento de
Descartes de establecer una base sólida y racional para el conocimiento y la realidad.
Concepto de sustancia en Descartes y sus tipos.
En la filosofía de René Descartes, el concepto de sustancia ocupa un lugar fundamental.
Descartes define la sustancia como algo que existe de manera independiente, es decir, que
no depende de nada más para su existencia. Las sustancias son los entes fundamentales
que constituyen la realidad.
Descartes distingue dos tipos principales de sustancias: la sustancia pensante y la
sustancia extensa.
La sustancia pensante, se refiere a la mente o el pensamiento. Descartes argumenta que la
mente es una sustancia distinta y separada del cuerpo. Propone que la esencia de la mente
consiste en el pensamiento, la conciencia y la capacidad de razonar. Para Descartes, la
mente es una sustancia que existe independientemente del cuerpo y puede existir incluso
sin él. Esta distinción entre mente y cuerpo es conocida como la dualidad mente-cuerpo en
la filosofía de Descartes.
Por otro lado, la sustancia extensa, se refiere al mundo material y físico. Descartes
argumenta que la extensión, es decir, la ocupación de espacio, es la esencia de la sustancia
extensa. Considera que los objetos físicos, como los cuerpos y los objetos naturales, son
sustancias que existen de manera independiente y ocupan un lugar en el espacio. La
sustancia extensa es caracterizada por sus propiedades físicas, como la forma, el tamaño y
el movimiento.
Es importante destacar que, para Descartes, las sustancias pensante y extensa son
completamente distintas y no se pueden reducir una a la otra. La mente y el cuerpo tienen
naturalezas diferentes y, según Descartes, interactúan entre sí en la glándula pineal del
cerebro.
Además de estos dos tipos de sustancias, Descartes también postula la existencia de una
sustancia divina, es decir, Dios. Para Descartes, Dios es la sustancia más perfecta y es la
causa de todas las demás sustancias. Dios es la sustancia infinita, infinitamente perfecta y
eterna que garantiza la existencia y coherencia del mundo.
En resumen, en la filosofía de Descartes, el concepto de sustancia es central.
Distintivamente, se dividen en sustancia pensante y sustancia extensa. La sustancia
pensante se refiere a la mente, mientras que la sustancia extensa se refiere al mundo
material. Estas sustancias son completamente distintas entre sí, y Descartes postula la
existencia de Dios como la sustancia divina que garantiza la existencia y coherencia del
mundo. Esta concepción de las sustancias forma parte de la visión dualista de Descartes
sobre la mente y el cuerpo.
Dualismo antropológico. Mecanicismo y libertad.
En la filosofía de René Descartes, se desarrolla una concepción conocida como dualismo
antropológico, que plantea la existencia de dos sustancias fundamentales en los seres
humanos: la sustancia pensante (mente) y la sustancia extensa (cuerpo). Esta distinción
establece una separación radical entre la esfera mental y la esfera física.
Descartes concibe a la mente como una sustancia pensante, caracterizada por la
conciencia, el pensamiento y la capacidad de razonar. La mente es inmaterial y no está
sujeta a las leyes físicas. Por otro lado, el cuerpo es considerado una sustancia extensa,
regida por las leyes de la física, ocupando un lugar en el espacio y teniendo propiedades
físicas como la forma y el movimiento.
Este dualismo antropológico planteado por Descartes genera una cuestión fundamental
sobre la interacción entre la mente y el cuerpo. Descartes propone que la glándula pineal,
situada en el cerebro, es el punto de encuentro entre ambas sustancias y el lugar donde
ocurre la comunicación y la influencia mutua. Sin embargo, esta interacción no está
completamente explicada y ha sido objeto de críticas posteriores.
En cuanto al mecanicismo, Descartes sostiene que el cuerpo se rige por las leyes físicas y
puede ser explicado de manera similar a una máquina. Considera que los seres humanos
son como máquinas complejas compuestas por diferentes partes que interactúan entre sí
según las leyes físicas. El cuerpo humano, para Descartes, es una máquina biológica que
funciona a través de la interacción de sistemas físicos.
A pesar de este enfoque mecanicista, Descartes también defiende la noción de libertad.
Argumenta que la mente, como sustancia pensante, posee la capacidad de tomar
decisiones libres y ejercer el libre albedrío. Según Descartes, esta libertad radica en la
facultad de elección y en la capacidad de la mente para influir en las acciones del cuerpo.
Aunque el cuerpo está sujeto a las leyes físicas, la mente puede ejercer cierto control y
determinar la dirección de las acciones.
En resumen, Descartes propone el dualismo antropológico al distinguir la mente (sustancia
pensante) del cuerpo (sustancia extensa). El cuerpo es considerado como una máquina
regida por leyes físicas, mientras que la mente posee la facultad de pensar y ejercer la
libertad. Aunque el enfoque mecanicista de Descartes plantea un determinismo físico,
sostiene que la mente puede influir y tomar decisiones libres. Esta concepción dualista y la
interacción mente-cuerpo forman parte fundamental de la filosofía cartesiana.
Moral provisional.
La moral provisional es una ética provisionalmente aceptada que Descartes utiliza mientras
lleva a cabo su duda metódica y busca establecer fundamentos sólidos para el
conocimiento.
La moral provisional se basa en la idea de que, mientras duda de todo y cuestiona todas
sus creencias, Descartes necesita tener algún tipo de guía ética para orientar sus acciones
en el mundo. Es una ética provisional porque no se basa en principios absolutos o
universales, sino que se establece como un conjunto de reglas prácticas y provisionales que
le permiten vivir de manera coherente durante su búsqueda filosófica.
Descartes considera que la moral provisional es necesaria para evitar el caos y la indecisión
en la vida diaria mientras se enfrenta a la duda radical. Aunque está abierto a cuestionar y
revisar estas reglas provisionales, las acepta como una guía práctica para su conducta.
Estas reglas son dictadas por la razón y buscan mantener la paz social y la estabilidad
personal.
En su "Discurso del Método", Descartes presenta cuatro máximas morales provisionales
que guían su comportamiento. Estas máximas incluyen: 1) obedecer las leyes y costumbres
de su país, 2) ser firme y decidido en sus acciones, 3) tratar de no ser engañado y 4) buscar
ser moderado en sus juicios y acciones.
La moral provisional de Descartes tiene un carácter pragmático y provisional, ya que no se
basa en fundamentos metafísicos o religiosos. Descartes no busca establecer principios
absolutos o universales de la moralidad, sino más bien reglas prácticas que le permitan vivir
de manera coherente mientras continúa su búsqueda filosófica.
Es importante destacar que la moral provisional de Descartes no pretende ser una ética
definitiva, sino que es solo una etapa transitoria en su proceso filosófico. Una vez que ha
establecido los fundamentos sólidos de su conocimiento a través de la duda metódica y la
demostración de la existencia de Dios, Descartes sostiene que puede abandonar la moral
provisional y abrazar una ética más sólida y fundamentada.
En resumen, la moral provisional según Descartes es una ética provisionalmente aceptada
que se basa en reglas prácticas y provisionales que guían su comportamiento durante su
búsqueda filosófica. Estas reglas son dictadas por la razón y buscan mantener la paz social
y la estabilidad personal. La moral provisional es una etapa transitoria en el proceso de
Descartes, que le permite vivir de manera +mientras busca establecer fundamentos sólidos
para el conocimiento y la certeza.