Trabajo de Profecia
Trabajo de Profecia
INTER
PRETA
CION
DE LA
Profesor:
PROFE Participantes
JOSE GUTIERREZ
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Índice
Pág.
Introducción 3
1. Observaciones generales de la profecía 4
a. Características de la profecía. 4
b. El elemento tiempo de la profecía 5
c. La ley del doble cumplimiento 5
d. Profecías condicionales 6
2. Métodos de revelación profética 8
a. Revelación profética por medio de tipos 9
b. Revelación profética por medio de símbolos 9
c. Revelación profética por medio de parábolas 11
d. Revelación profética por medio de sueños y éxtasis 13
3. Reglas para la interpretación de la profecía 14
a. Interprete literalmente 15
b. Interprete de acuerdo con la armonía de la profecía 16
c. Observe la perspectiva de la profecía 17
d. Observe la relaciones de tiempo 17
e. Interprete la profecía según la Cristología 18
f. Interprete históricamente 18
g. Interprete gramaticalmente 18
h. Interprete de acuerdo a la ley de doble cumplimiento 18
i. Interprete consecuentemente 19
Conclusión 20
Bibliografía 21
Introducción
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Para comenzar debemos definir que es una profecía. La palabra griega profeteia,
"profecía", está compuesta de la preposición pro, "adelante", y feteia, "hablar". Su sentido
es el de "proclamar", o expresar, la mente y el consejo de Dios.
Desarrollo
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1-Observaciones generales de la profecía
a. Características de la profecía
Algunas de las características generales, que son rasgos notables de las Escrituras
proféticas, algunos autores las resumen:
Las características de la profecía del Antiguo Testamento son:
La importancia de la revelación dada al profeta en forma de intuición, le hace
ver el futuro como inmediatamente presente, completo, o todos los eventos en
progreso.
El hecho de que el asunto de la profecía es dado en forma de intuición también
nos suministra la razón por la cual el profeta siempre ve la realización de ese
asunto en eventos particulares que son completos en sí mismos; por ejemplo,
una profecía puede aparecer como un solo evento, pero en realidad puede
haber un cumplimiento doble, triple o cuádruple.
Ya que el asunto de la profecía se presenta a la vista como una multitud de
hechos individuales, a veces puede aparecer como si algunas predicciones
particulares se contradijesen entre sí, cuando en realidad son sólo partes en las
cuales las ideas reveladas están separadas, las cuales se complementan
mutuamente unas con otras; por ejemplo, los cuadros de contraste del Mesías
en estados de sufrimiento y en estados de gloria.
El asunto de que la profecía fue dada en forma de intuición significa además
que, lo relativo a la forma está en el plano del vidente mismo; es decir, el profeta
habló de la gloria futura en términos de su propia sociedad y experiencia.
Otros autores agregan lo siguiente a estas observaciones básicas:
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La forma y el carácter de la profecía están condicionadas a la época y al lugar del
escritor.
Las profecías frecuentemente forman parte de un todo y, por lo tanto, deben
compararse unas con otras.
El profeta ve juntas las cosas que están considerablemente separadas en su
cumplimiento.
b. El elemento tiempo en la profecía.
Debe observarse que el elemento tiempo tiene un lugar relativamente pequeño en la
profecía.
Algunos autores resumen las relaciones así:
En relación con el lenguaje de la profecía, especialmente en su determinación del
futuro, deben tomarse en cuenta los siguientes puntos:
Los profetas frecuentemente hablaron de cosas pertenecientes al futuro como si
estuviesen presentes a su vista (Isa_9:6).
Hablaron de cosas futuras como si hubieran pasado (Isa_53:1-12).
Cuando el tiempo preciso de los eventos individuales no era revelado, los profetas
los describieron como continuos. Vieron el futuro más en el espacio que en el
tiempo, el tiempo total, por lo tanto parece acortado; y se toma en cuenta la
perspectiva en vez de la distancia real. Parece que hablaron con frecuencia de las
cosas futuras en la misma forma, como un observador común describiría las
estrellas, agrupándolas como van apareciendo, y no de acuerdo con sus
verdaderas posiciones.
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Teniendo de esa manera los profetas, varios eventos en perspectiva, sus
expresiones pueden ser aplicables parcialmente a uno, y parcialmente a otro, y no es
siempre fácil hacer las transiciones. Lo que no se ha cumplido en el primero, debemos
aplicarlo al segundo; y lo que ya se ha cumplido en el primero, frecuentemente puede
considerarse como típico de lo que falta por cumplirse.
Fue propósito de Dios dar una vislumbre de lo cercano y de lo lejano para que el
cumplimiento de lo uno fuese la certeza del cumplimiento de lo otro. Otros autores hacen
énfasis sobre esto cuando dice:
Sin embargo, otra provisión fue hecha para confirmar la fe de los hombres en las
declaraciones que tenían relación con el futuro lejano. Frecuentemente sucedía que los
profetas que tenían que hablar de tales cosas eran también comisionados para predecir
otras cosas que en breve llegarían a cumplirse; y la verificación de estas últimas
predicciones en su propio día y en su propia generación justificaba la fe de los hombres
en las otras declaraciones que señalaban eventos para un tiempo más distante. La una
era prácticamente una señal de la otra, y si una demostraba ser verdadera se podía
confiar en la otra. Así el nacimiento de Isaac bajo las más raras circunstancias ayudaría a
Abraham a creer que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.
d. Profecías condicionales.
Uno de sus autores ha declarado que: una condición puede estar envuelta en un
mandamiento o promesa sin que sea declarada específicamente. Esto se ilustra por
medio de la carrera de Jonás". En base al mensaje de Jonás se deduce frecuentemente
que hay condiciones escondidas, relacionadas con cada profecía, que pueden ser la base
para el retiro de su cumplimiento.
En respuesta a tal, otro autor dice:
Las predicciones que anuncian juicios venideros, no declaran por sí mismas el
futuro absoluto del evento, sino que solo declaran lo que deben esperar las personas a
quienes fueron hechas, y lo que ciertamente acontecerá, a menos que Dios mediante su
misericordia se interponga entre la advertencia y el evento.
Otra postura trata el problema de las profecías condicionadas extensamente.
Tipifica que:
Entre los puntos que tienen que ver con la naturaleza y el cumplimiento de la
profecía, pocos exigen una mayor y especial atención que éste de que algunas
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predicciones son condicionales, mientras que otras son absolutas. Muchas de las
declaraciones de la escritura (por ejemplo, Levítico 26) presentan perspectivas alternas...
Pero la naturaleza condicional de una predicción no siempre se expresa con
claridad en la escritura. Así, se dice que Jonás predijo que dentro de cuarenta días Nínive
sería destruida; la gente se arrepintió a su predicación, y Nínive no fue destruida; sin
embargo, hasta donde sabemos, a la gente no se le dijo que si se arrepentían el juicio no
caería sobre ellos.
Las predicciones de esta clase son tan numerosas que llegamos a la conclusión de
que debe haber habido una condición fundamental no expresada, en todos aquellos casos
que justificaron el retiro del cumplimiento de la declaración profética por parte de Dios. Se
puede inferir cuál es esa condición en capítulos como Jeremías 18 y Ezequiel 33.
Después que Jeremías había visto al alfarero en su trabajo y había aprendido la gran
lección de la soberanía de Dios, le fue presentado un mensaje adicional: En un instante
hablaré contra gentes y contra reinos, para arrancar y derribar y destruir. Pero si esos
pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que
había pensado hacerles. Y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y
para plantar; pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré
del bien que había determinado hacerle (Jer 18:7-10). Actuando sobre este principio,
Jeremías habló de esta manera a los príncipes, cuando los sacerdotes y los profetas
querían que fuese asesinado: "Y habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo,
diciendo:
Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las
palabras que habéis oído. Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de
Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros"
(Jer_26:12-13). Si el pueblo se arrepentía, en un sentido, el Señor se arrepentiría, en otro
sentido. ¿Sobre qué base? Sobre la base de los atributos originales, esenciales y eternos
de la naturaleza divina, y sobre la base de las antiguas promesas y pactos que Dios había
hecho a los patriarcas como resultado de sus atributos.
Aunque el autor reconoce que las profecías de juicio pueden estar condicionadas al
arrepentimiento y que de acuerdo con el trato universal de Dios con el pecado y el
pecador, el juicio puede ser impedido si el pecador se vuelve a Dios, no quiere decir que
uno puede atribuir condiciones a otra clase de profecías, para las cuales no han sido
declaradas ningunas. Él nos protege contra esta falsa conclusión agregando:
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¿Podría decirse que todas las declaraciones proféticas son condicionales? De ninguna
manera. Hay algunas cosas tocantes a las cuales "Juró Jehová, y no se arrepentirá"
(Salmo 110:4).
Estas promesas irreversibles no dependen de la bondad del hombre, sino de la
bondad de Dios. Son absolutas en su cumplimiento, aun cuando puedan ser
condicionales en cuanto a tiempo y lugar...
Los tiempos y las sazones pueden ser modificados, los días pueden ser acortados,
los eventos pueden apresurarse o demorarse, los individuos y las naciones pueden entrar
en el campo de las promesas o pueden mantenerse fuera; pero los eventos mismos son
ordenados y seguros, sellados con el juramento de Dios, y garantizados por su vida
misma.
La relación entre los aspectos condicionales e incondicionales de la profecía ha
sido observada por otro autor, quien comenta:
Las profecías relacionadas con el establecimiento del Reino de Dios son tanto
condicionadas como absolutas.
Con esta paradoja simplemente se quiere decir que son condicionadas en su
cumplimiento al antecedente que es la reunión de los elegidos, y por tanto susceptible de
aplazamiento, y que son absolutas en lo referente a su cumplimiento final, el cual no
pueden desviar ni la conducta ni la acción del hombre ... El reino mismo pertenece al
propósito divino, es el tema de los pactos sagrados, es confirmado con juramento
solemne, será el resultado o fin determinado en el proceso redentor, y por lo tanto, no
puede ni podrá fallar.
Los herederos del reino, sin embargo, están condicionados —cierto número de
personas que sólo Dios conoce— y el reino mismo, aunque predeterminado, depende en
cuanto a su manifestación, de que ese número sea completado.
Se puede entonces concluir diciendo que aunque una profecía que dependa de la
acción humana puede ser condicional, sin embargo, aquella que depende de Dios no
puede ser condicional, al menos que las condiciones estén claramente expresadas. Las
profecías basadas en pactos inmutables no pueden admitir que se les agregue ninguna
condición. Por lo tanto, no hay ninguna justificación para suponer condiciones algunas
para el cumplimiento de tales profecías.
2. Métodos de revelación profética
La interpretación adecuada de las porciones proféticas de la Sagrada Escritura
depende mayormente del dominio de los principios y leyes del lenguaje figurado, y de los
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tipos y símbolos. Requiere también algún conocimiento de la naturaleza de los éxtasis, de
las visiones y de los sueños.
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“se podrá ver que, aun apreciando debidamente las peculiaridades de la profecía,
debemos, no obstante, emplear en su interpretación esencialmente los mismos grandes
principios que se emplean en la interpretación de otros escritos antiguos. Primero,
debemos estar seguros de la posición histórica del profeta; luego, del alcance y plan de su
libro; seguidamente, del uso y significado de sus palabras y símbolos, y, finalmente; debe
hacerse una comparación amplia y discriminada de las Escrituras paralelas”.
No faltan listas de reglas para guiarnos en la interpretación de la profecía. Quizá la
más útiles son las sugeridas por otro de sus autores:
Determine el fondo histórico del profeta y de la profecía.
Determine el sentido completo y la significación de todos los nombres propios,
eventos, referencias geográficas, referencias a costumbres o cultura material, y
referencias a la flora y la fauna.
Si el pasaje es profético o didáctico.
Si es profético determine si se ha cumplido, o si es condicional.
Determine si el mismo tema o concepto es tratado también en otra parte.
Como recordatorio, mantenga viva en la mente la evolución del pasaje, es decir,
ponga atención al contexto.
Ponga cuidado a aquellos elementos de la profecía que son puramente locales o
temporales.
Tome la interpretación literal de la profecía como guía límite en la interpretación
profética.
a. Interprete literalmente
Quizá la consideración primaria en relación con la interpretación de la profecía es
que, como en todos los demás campos de la interpretación bíblica, debe interpretarse
literalmente. No importa la forma por medio de la cual haya sido dada la revelación
profética, algunas verdades son reveladas por medio de esa forma. Es problema del
intérprete descubrir esas verdades. Uno de sus autores afirma:
“Yo considero que este es el primer principio en la interpretación profética, leer al profeta
literalmente; considerar que el significado literal es el significado; que el profeta se está
moviendo entre realidades, no entre símbolos; entre cosas concretas como personas, no
entre cosas abstractas como nuestra iglesia, nuestro mundo.
La razón por la cual se adopta un método de interpretación no literal se debe, casi
sin excepción, al deseo de evitar la interpretación obvia del pasaje. El deseo de armonizar
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la enseñanza de la escritura con un sistema predeterminado de doctrina, en vez de
armonizar la doctrina con las escrituras, es lo que ha mantenido vivo este método.
Sin duda alguna la más grande confirmación del método literal de interpretar las
profecías viene de la observación del método que Dios ha empleado para cumplir las
profecías que ya se han cumplido. Otro de sus autores dice:
“Podemos por lo tanto derivar nuestro método de interpretación para las profecías
no cumplidas de las profecías que se han cumplido, porque podemos deducir, con toda
seguridad, los principios que nos guían para las profecías no cumplidas de las
predicciones cumplidas que están registradas en el Nuevo Testamento”
Desde este punto ventajoso en el tiempo, las profecías se dividen en las que se
han cumplido y las que no se han cumplido. Desde el punto de vista de Dios la profecía es
una unidad, indivisible en cuanto al tiempo. Ya que es una unidad, y por lo tanto
indivisible, el método usado en aquellas profecías que ya se han cumplido, también será
el método usado para cumplir aquellas profecías que esperan cumplimiento. En el campo
de las profecías cumplidas no es posible señalar ninguna profecía que se haya cumplido
de alguna otra manera que no sea literalmente. El Nuevo Testamento no conoce otro
método de cumplir el Antiguo. Dios ha establecido de esa manera su principio divino. Otra
postura dice:
”En la interpretación de la profecía que aún no se ha cumplido, las profecías
cumplidas son las que servirán de patrón. La única manera de saber cómo cumplirá Dios
la profecía es determinando como las ha cumplido. Todas las profecías del Mesías
sufriente se cumplieron literalmente en el primer advenimiento de Cristo. No tenemos
razones para creer que las predicciones del Mesías glorificado y reinante se cumplirán de
otra manera.”
La conclusión debe ser que el método literal del cumplimiento en el Nuevo
Testamento establece dicho método como el método de Dios en relación con la profecía
no cumplida.
B. Interprete de acuerdo con la armonía de la profecía
La segunda regla está establecida en 2 Pedro 1:20-21, donde el autor afirma que
ninguna profecía es de "interpretación privada". La profecía debe interpretarse en armonía
con todo el programa profético. Uno de sus postulantes dice:
“Hay varias leyes bien definidas para la interpretación de la profecía. La Escritura
misma establece la primera y más esencial de todas. Pedro nos dice en su segunda carta
que ninguna profecía de la escritura es de "interpretación privada". Con esto no se quiere
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decir que las personas no pueden interpretar la profecía privadamente. La idea
establecida por el apóstol es que ninguna profecía de la Palabra se debe interpretar
exclusivamente con referencia a sí misma; sino que todas las demás porciones de la
revelación profética deben tomarse en cuenta y deben ser consideradas. Toda profecía es
parte de un maravilloso esquema de revelaciones; así que, para obtener el verdadero
significado de cualquier profecía, debe tenerse en mente, todo el esquema profético así
como las relaciones entre las partes del plan”.
Esto requerirá un estudio cuidadoso, no sólo de los temas generales de la profecía,
sino también de todos los pasajes relacionados con cualquier tema dado para que se
logre una vista armonizada, ya que una predicción con frecuencia arrojará luz sobre otra
predicción.
C. Observe la perspectiva de la profecía
Los eventos que tienen relación unos con otros y que son partes de un programa, o algún
evento típico de otro, pueden unirse en una sola profecía, de manera que haya una doble
referencia, aun cuando estén grandemente separados en su cumplimiento. Uno de sus
autores declara:
“En la interpretación de la profecía debe ponerse debida atención a la perspectiva. Ciertos
eventos del futuro se ven agrupados en el área circunscrita de la visión, aunque realmente
están a distancias deferentes. Esto es particularmente cierto en las predicciones de los
así llamados "profetas mayores", donde muchas veces, las profecías concernientes al
cautiverio babilónico, los eventos del día del Señor, el regreso de Babilonia, la dispersión
de Israel por todo el mundo, y su futura reunión desde todos los rincones de la tierra, se
presentan aparentemente juntos en forma casi indiscriminada”.
La falta de la observancia de este principio resultará en confusión.
D. Observe las relaciones del tiempo
Como se ha indicado previamente, los eventos que están grandemente separados, en
cuanto al tiempo de cumplimiento, pueden ser tratados dentro de una profecía. Esto es
particularmente cierto en las profecías relacionadas con Cristo, donde eventos del primero
y del segundo advenimientos se mencionan juntos como si fueran a realizarse al mismo
tiempo. De la misma manera la segunda y tercera dispersiones de los judíos se ven en la
profecía como si fueran a suceder sin interrupción. Este autor se refiere a este principio,
diciendo:
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Otra regla de interpretación profética es la que se conoce con el nombre de
reducción, la cual, de acuerdo con el Dr. Arthur T. Pierson, puede asumir cualquiera de
varias formas.
“Dos o más eventos de carácter similar pueden ser descritos por un perfil común.
Además, un ejemplo común e importante de reducción es evidente donde se
colocan eventos futuros lado a lado, mientras que en su cumplimiento hay una gran
brecha”.
Es importante observar que el profeta puede mirar eventos grandemente
separados como continuos, o cosas futuras como pasadas o presentes.
F. Interprete históricamente.
No es necesario señalar que, antes de poder interpretar, se debe conocer el fondo
histórico del profeta y de la profecía.
Uno de sus autores dice: "El estudio de la historia es el primero y absoluto punto de
partida en cualquier estudio de la profecía, sea la profecía didáctica o de predicciones".
Este fondo histórico incluirá “el sentido completo y la significación de todos los nombres
propios, eventos, referencias geográficas, referencias a costumbres o cultura material, y
referencias a la flora y la fauna".
G. Interprete gramaticalmente.
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Ya se ha dicho suficiente sobre este punto. No es necesario que esto sirva aquí más que
para recordar al intérprete de la profecía que las reglas estrictas que gobiernan la
interpretación gramatical deben aplicarse a este campo de estudio con no menos cuidado.
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Conclusión
Concretamente las profecías tienen la intención de advertir sobre eventos
importantes venideros. Así como las consecuencias que sucederán en el futuro debido al
actuar del presente. Tal cual pasó al pueblo de Israel, que se alertó del castigo y de las
recompensas según la manera en que eligieran comportarse.
En ese mismo orden de ideas; la profecía es inspiración única de Dios, el
Todopoderoso omnisciente que decide a quién revelar la sabiduría. La llegada de su hijo
fue divulgada en distintas profecías, y él mismo se convirtió en el profeta más importante
de las sagradas escrituras.
Le ayudará a hacer que lo invisible le sea real y creará dentro de la vida del
creyente la misma atmósfera del cielo. No se puede hacer otra cosa que adorar, por
ejemplo, cuando se lee Apocalipsis.
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Cuando el creyente se da cuenta total de la gloria que constituye su futuro, se
queda satisfecho con ser nada en el presente.
La verdad profética es la única cosa que puede dar verdadero consuelo en tiempos
de tristeza y de duelo.
Bibliografía
Pentecost, Dwight. Eventos del porvenir. Estudios de escatología
bíblica. Editorial Vida.
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