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Trabajo de Profecia

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República Bolivariana de Venezuela

Federación de Asambleas de Dios de Venezuela


Ministerio de Educación Cristiana
Instituto Bíblico “Juan Alfaro”
Maracay - Aragua

INTER
PRETA
CION
DE LA
Profesor:
PROFE Participantes

JOSE GUTIERREZ

CIA Luis Cordero C.I 15.991.658

Maracay, 18 de Noviembre del 2023

1
Índice
Pág.
Introducción 3
1. Observaciones generales de la profecía 4
a. Características de la profecía. 4
b. El elemento tiempo de la profecía 5
c. La ley del doble cumplimiento 5
d. Profecías condicionales 6
2. Métodos de revelación profética 8
a. Revelación profética por medio de tipos 9
b. Revelación profética por medio de símbolos 9
c. Revelación profética por medio de parábolas 11
d. Revelación profética por medio de sueños y éxtasis 13
3. Reglas para la interpretación de la profecía 14
a. Interprete literalmente 15
b. Interprete de acuerdo con la armonía de la profecía 16
c. Observe la perspectiva de la profecía 17
d. Observe la relaciones de tiempo 17
e. Interprete la profecía según la Cristología 18
f. Interprete históricamente 18
g. Interprete gramaticalmente 18
h. Interprete de acuerdo a la ley de doble cumplimiento 18
i. Interprete consecuentemente 19
Conclusión 20
Bibliografía 21

Introducción
2
Para comenzar debemos definir que es una profecía. La palabra griega profeteia,
"profecía", está compuesta de la preposición pro, "adelante", y feteia, "hablar". Su sentido
es el de "proclamar", o expresar, la mente y el consejo de Dios.

La Biblia es esencialmente una palabra profética. Dios trasciende el tiempo y el


espacio, y puede hablar a la vez del pasado, del presente y del porvenir. De los treinta y
nueve libros del AT, diecisiete de ellos son «proféticos» (los judíos consideran a otros más
con este carácter), y en el NT hay varios pasajes de los Evangelios, muchos de las
Epístolas, y el libro de Apocalipsis, que presentan este carácter. Sólo la Biblia contiene
verdaderas profecías, por cuanto es la Palabra de Dios eterno y omnisciente. Él sólo es el
que anuncia “lo por venir desde el principio” (Isaías 46:10) “que anuncio lo por venir desde
el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo
permanecerá, y haré todo lo que quiero”.

A continuación se presentara un trabajo basado en las consideraciones pertinentes


con respecto al tema de las profecías, su uso y su interpretación, es de suma importancia
que el lector examine cada de unos de los tópicos expuestos en el desarrollo del tema.

Desarrollo

3
1-Observaciones generales de la profecía

a. Características de la profecía
Algunas de las características generales, que son rasgos notables de las Escrituras
proféticas, algunos autores las resumen:
Las características de la profecía del Antiguo Testamento son:
 La importancia de la revelación dada al profeta en forma de intuición, le hace
ver el futuro como inmediatamente presente, completo, o todos los eventos en
progreso.
 El hecho de que el asunto de la profecía es dado en forma de intuición también
nos suministra la razón por la cual el profeta siempre ve la realización de ese
asunto en eventos particulares que son completos en sí mismos; por ejemplo,
una profecía puede aparecer como un solo evento, pero en realidad puede
haber un cumplimiento doble, triple o cuádruple.
 Ya que el asunto de la profecía se presenta a la vista como una multitud de
hechos individuales, a veces puede aparecer como si algunas predicciones
particulares se contradijesen entre sí, cuando en realidad son sólo partes en las
cuales las ideas reveladas están separadas, las cuales se complementan
mutuamente unas con otras; por ejemplo, los cuadros de contraste del Mesías
en estados de sufrimiento y en estados de gloria.
 El asunto de que la profecía fue dada en forma de intuición significa además
que, lo relativo a la forma está en el plano del vidente mismo; es decir, el profeta
habló de la gloria futura en términos de su propia sociedad y experiencia.
Otros autores agregan lo siguiente a estas observaciones básicas:

 La profecía puede cumplirse inmediatamente después de haber sido dada o mucho


más tarde.
 La profecía está éticamente condicionada, esto es, parte de ella está condicionada,
en cuanto a su cumplimiento, al comportamiento de los que la reciben. Puede aún
ser revocada.
 La profecía puede cumplirse sucesivamente.
 No debemos demandar de una manera pedante que la profecía sea cumplida
exactamente como fue dada.
 Muchas profecías, especialmente aquellas que tratan acerca de Cristo, se cumplen
literalmente.

4
 La forma y el carácter de la profecía están condicionadas a la época y al lugar del
escritor.
 Las profecías frecuentemente forman parte de un todo y, por lo tanto, deben
compararse unas con otras.
 El profeta ve juntas las cosas que están considerablemente separadas en su
cumplimiento.
b. El elemento tiempo en la profecía.
Debe observarse que el elemento tiempo tiene un lugar relativamente pequeño en la
profecía.
Algunos autores resumen las relaciones así:
En relación con el lenguaje de la profecía, especialmente en su determinación del
futuro, deben tomarse en cuenta los siguientes puntos:
 Los profetas frecuentemente hablaron de cosas pertenecientes al futuro como si
estuviesen presentes a su vista (Isa_9:6).
 Hablaron de cosas futuras como si hubieran pasado (Isa_53:1-12).
 Cuando el tiempo preciso de los eventos individuales no era revelado, los profetas
los describieron como continuos. Vieron el futuro más en el espacio que en el
tiempo, el tiempo total, por lo tanto parece acortado; y se toma en cuenta la
perspectiva en vez de la distancia real. Parece que hablaron con frecuencia de las
cosas futuras en la misma forma, como un observador común describiría las
estrellas, agrupándolas como van apareciendo, y no de acuerdo con sus
verdaderas posiciones.

c. La ley del doble cumplimiento


Pocas leyes son más importantes, en la interpretación de las escrituras proféticas, que
la ley del doble cumplimiento. Dos eventos, considerablemente separados en cuanto al
tiempo de cumplimiento, pueden juntarse en la esfera de una profecía. Esto se hizo por
cuanto el profeta tenía un mensaje para su propio día y también para algún tiempo futuro.
Al introducir dos eventos considerablemente separados en la esfera de una profecía,
ambos propósitos podían cumplirse. Uno de sus autores dice:
“Las profecías tienen frecuentemente un significado doble, y se refieren a eventos
diferentes, uno cercano y otro remoto; uno temporal, el otro espiritual o quizá
eterno”.

5
Teniendo de esa manera los profetas, varios eventos en perspectiva, sus
expresiones pueden ser aplicables parcialmente a uno, y parcialmente a otro, y no es
siempre fácil hacer las transiciones. Lo que no se ha cumplido en el primero, debemos
aplicarlo al segundo; y lo que ya se ha cumplido en el primero, frecuentemente puede
considerarse como típico de lo que falta por cumplirse.
Fue propósito de Dios dar una vislumbre de lo cercano y de lo lejano para que el
cumplimiento de lo uno fuese la certeza del cumplimiento de lo otro. Otros autores hacen
énfasis sobre esto cuando dice:
Sin embargo, otra provisión fue hecha para confirmar la fe de los hombres en las
declaraciones que tenían relación con el futuro lejano. Frecuentemente sucedía que los
profetas que tenían que hablar de tales cosas eran también comisionados para predecir
otras cosas que en breve llegarían a cumplirse; y la verificación de estas últimas
predicciones en su propio día y en su propia generación justificaba la fe de los hombres
en las otras declaraciones que señalaban eventos para un tiempo más distante. La una
era prácticamente una señal de la otra, y si una demostraba ser verdadera se podía
confiar en la otra. Así el nacimiento de Isaac bajo las más raras circunstancias ayudaría a
Abraham a creer que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra.

d. Profecías condicionales.
Uno de sus autores ha declarado que: una condición puede estar envuelta en un
mandamiento o promesa sin que sea declarada específicamente. Esto se ilustra por
medio de la carrera de Jonás". En base al mensaje de Jonás se deduce frecuentemente
que hay condiciones escondidas, relacionadas con cada profecía, que pueden ser la base
para el retiro de su cumplimiento.
En respuesta a tal, otro autor dice:
Las predicciones que anuncian juicios venideros, no declaran por sí mismas el
futuro absoluto del evento, sino que solo declaran lo que deben esperar las personas a
quienes fueron hechas, y lo que ciertamente acontecerá, a menos que Dios mediante su
misericordia se interponga entre la advertencia y el evento.
Otra postura trata el problema de las profecías condicionadas extensamente.
Tipifica que:
Entre los puntos que tienen que ver con la naturaleza y el cumplimiento de la
profecía, pocos exigen una mayor y especial atención que éste de que algunas

6
predicciones son condicionales, mientras que otras son absolutas. Muchas de las
declaraciones de la escritura (por ejemplo, Levítico 26) presentan perspectivas alternas...
Pero la naturaleza condicional de una predicción no siempre se expresa con
claridad en la escritura. Así, se dice que Jonás predijo que dentro de cuarenta días Nínive
sería destruida; la gente se arrepintió a su predicación, y Nínive no fue destruida; sin
embargo, hasta donde sabemos, a la gente no se le dijo que si se arrepentían el juicio no
caería sobre ellos.
Las predicciones de esta clase son tan numerosas que llegamos a la conclusión de
que debe haber habido una condición fundamental no expresada, en todos aquellos casos
que justificaron el retiro del cumplimiento de la declaración profética por parte de Dios. Se
puede inferir cuál es esa condición en capítulos como Jeremías 18 y Ezequiel 33.
Después que Jeremías había visto al alfarero en su trabajo y había aprendido la gran
lección de la soberanía de Dios, le fue presentado un mensaje adicional: En un instante
hablaré contra gentes y contra reinos, para arrancar y derribar y destruir. Pero si esos
pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que
había pensado hacerles. Y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y
para plantar; pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré
del bien que había determinado hacerle (Jer 18:7-10). Actuando sobre este principio,
Jeremías habló de esta manera a los príncipes, cuando los sacerdotes y los profetas
querían que fuese asesinado: "Y habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo,
diciendo:
Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las
palabras que habéis oído. Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de
Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros"
(Jer_26:12-13). Si el pueblo se arrepentía, en un sentido, el Señor se arrepentiría, en otro
sentido. ¿Sobre qué base? Sobre la base de los atributos originales, esenciales y eternos
de la naturaleza divina, y sobre la base de las antiguas promesas y pactos que Dios había
hecho a los patriarcas como resultado de sus atributos.
Aunque el autor reconoce que las profecías de juicio pueden estar condicionadas al
arrepentimiento y que de acuerdo con el trato universal de Dios con el pecado y el
pecador, el juicio puede ser impedido si el pecador se vuelve a Dios, no quiere decir que
uno puede atribuir condiciones a otra clase de profecías, para las cuales no han sido
declaradas ningunas. Él nos protege contra esta falsa conclusión agregando:

7
¿Podría decirse que todas las declaraciones proféticas son condicionales? De ninguna
manera. Hay algunas cosas tocantes a las cuales "Juró Jehová, y no se arrepentirá"
(Salmo 110:4).
Estas promesas irreversibles no dependen de la bondad del hombre, sino de la
bondad de Dios. Son absolutas en su cumplimiento, aun cuando puedan ser
condicionales en cuanto a tiempo y lugar...
Los tiempos y las sazones pueden ser modificados, los días pueden ser acortados,
los eventos pueden apresurarse o demorarse, los individuos y las naciones pueden entrar
en el campo de las promesas o pueden mantenerse fuera; pero los eventos mismos son
ordenados y seguros, sellados con el juramento de Dios, y garantizados por su vida
misma.
La relación entre los aspectos condicionales e incondicionales de la profecía ha
sido observada por otro autor, quien comenta:
Las profecías relacionadas con el establecimiento del Reino de Dios son tanto
condicionadas como absolutas.
Con esta paradoja simplemente se quiere decir que son condicionadas en su
cumplimiento al antecedente que es la reunión de los elegidos, y por tanto susceptible de
aplazamiento, y que son absolutas en lo referente a su cumplimiento final, el cual no
pueden desviar ni la conducta ni la acción del hombre ... El reino mismo pertenece al
propósito divino, es el tema de los pactos sagrados, es confirmado con juramento
solemne, será el resultado o fin determinado en el proceso redentor, y por lo tanto, no
puede ni podrá fallar.
Los herederos del reino, sin embargo, están condicionados —cierto número de
personas que sólo Dios conoce— y el reino mismo, aunque predeterminado, depende en
cuanto a su manifestación, de que ese número sea completado.
Se puede entonces concluir diciendo que aunque una profecía que dependa de la
acción humana puede ser condicional, sin embargo, aquella que depende de Dios no
puede ser condicional, al menos que las condiciones estén claramente expresadas. Las
profecías basadas en pactos inmutables no pueden admitir que se les agregue ninguna
condición. Por lo tanto, no hay ninguna justificación para suponer condiciones algunas
para el cumplimiento de tales profecías.
2. Métodos de revelación profética
La interpretación adecuada de las porciones proféticas de la Sagrada Escritura
depende mayormente del dominio de los principios y leyes del lenguaje figurado, y de los
8
tipos y símbolos. Requiere también algún conocimiento de la naturaleza de los éxtasis, de
las visiones y de los sueños.

A. Revelación profética por medio de tipos.


Uno de sus autores nos ha dado una buena definición breve del tipo, cuando dice: "En
la ciencia de la teología, significa propiamente la relación representativa preestablecida
que ciertas personas, eventos e instituciones del Antiguo Testamento tienen con
personas, eventos e instituciones correspondientes en el Nuevo Testamento". Este
concepto básico es ampliado por otros autores, cuando señalan que deben observarse
especialmente los siguientes puntos:
 Aquello que es simbolizado —el cumplimiento- es la realidad ideal o
espiritual, que a la vez corresponde al tipo y lo trasciende.
 El tipo puede tener su propio lugar y significado, independientemente de
aquel que prefigura. Así la serpiente de metal trajo sanidad a los israelitas,
aun aparte de la mayor liberación que debía simbolizar.
 Se sigue, por tanto, que el tipo pudo haber sido, para ese entonces, mal
comprendido en su más alto carácter.
 Generalmente, en cuanto a los símbolos se refiere, la esencia de un tipo
debe distinguirse de lo accesorio.
 La única autoridad segura para la aplicación de un tipo debe encontrarse en
la Escritura.
La mera percepción de la analogía no es suficiente. Los expositores
frecuentemente imaginan que hay correspondencia donde en realidad no existe ninguna,
y donde aunque existiera, no hay nada con que probar algún designio divino especial.

B. Revelación profética por medio de símbolos


El segundo método de revelación profética es por medio del uso de símbolos. Uno de
sus autores siguiendo un patrón generalmente aceptado, dice que puede haber seis
clases de símbolos que son proféticos en su carácter:
 Personas,
 Instituciones,
 Oficios,
 Eventos,
9
 Acciones, y
 Cosas

Da las siguientes reglas para guiarnos en la interpretación de tales símbolos:


(1) El significado de un símbolo debe determinarse primero que todo por un conocimiento
preciso de su naturaleza.
(2) Los símbolos del culto mosaico pueden tener, por lo general, solo aquel significado
que concuerda con las ideas y verdades religiosas del mosaísmo, y con sus principios
claramente expresados y reconocidos.
(3) Debe en primer lugar, buscarse el significado de cada símbolo por separado, según su
nombre.
(4) Cada símbolo individual tiene, por lo general, sólo un significado.
(5) Por diferente que sea la conexión en la cual pueda ocurrir, cada símbolo individual
tiene siempre el mismo significado fundamental.
(6) En cada símbolo, bien sea objeto o acción, la idea principal que simboliza debe
distinguirse cuidadosamente de aquella que necesariamente solo sirve para la apropiada
exposición, y tiene, por lo tanto, un propósito secundario.
Otro de sus autores presenta tres principios fundamentales al tratar de los
símbolos. El escribe:
Aceptamos los siguientes como tres principios fundamentales del simbolismo:
(1) Los nombres de los símbolos deben entenderse literalmente;
(2) Los símbolos siempre deben denotar algo esencialmente diferente de ellos mismos; y
(3) Alguna semejanza, más o menos minuciosa, se puede trazar entre el símbolo y la
cosa simbolizada.
La gran pregunta del intérprete de símbolos, por lo tanto, debe ser: ¿Cuáles son los
probables puntos de semejanza entre esta señal y la cosa que tiene por objeto
representar?
Y suponemos que sería obvio a toda mente despierta, al contestar esta pregunta,
que no se puede esperar tener un conjunto de reglas rígidas o minuciosas supuestamente
aplicables a todos los símbolos. Generalmente se puede decir que, al contestar la
pregunta mencionada, el intérprete debe hacer una estricta consideración
(1) Del punto de vista histórico del escritor o profeta,
(2) De la esfera de acción y del contexto, y
10
(3) De la analogía y del significado de los símbolos y figuras similares usados en
otras partes.
Esa es, sin duda, la verdadera interpretación de todo símbolo que más plenamente
satisface las condiciones varias y la que no trata de imponer ningún punto de supuesta
semejanza más allá de lo que se justifica con los hechos, la razón, y la analogía.
Por ejemplo en profeta Daniel 2: 31-35 y en Daniel 2: 37-45 en este ejemplo vemos
el profeta Daniel describe una imagen con la siguiente simbología:
Cabeza de oro: simboliza el imperio babilónico, cuya gloria no se ha dado jamás
en ningún otro imperio.
Pecho y brazos de plata: simboliza el imperio Medo Persa. Los cuales son dos
imperios (dos brazos), que se unieron para la conquista del mundo conocido en ese
entonces.
Vientre y muslos de bronce: representa el imperio griego (Alejandro Magno), de
corta duración, tal y como lo es el talle de la imagen.
Piernas de hierro: representan el imperio Romano, el cual tuvo una duración de
1000 años, es por ello que es representado con la parte más larga de la imagen, y las dos
piernas, porque imperio romano de dividía en oriental cuya capital era Constantinopla y la
occidental cuya capital era Roma.
Pies de hierro con barro cocido: representa el ultimo imperio de la historia, la
unión europea, el cual se ha dado a partir de alianzas humanas, pero sin mezclarse entre
sí ; es decir; estas naciones cooperan entre sí pero en ningún momento to se unen entre
sí. Esta comunidad es hija del antiguo imperio romano.
C. Revelación profética por medio de parábolas
Un tercer método para revelar los eventos futuros es por medio del uso del método
parabólico de instrucción. Una parábola, de acuerdo con algunos autores "es una
narración construida para comunicar verdades importantes. "El Señor hace frecuente uso
de este método como canal de la revelación profética. Por lo tanto, la interpretación de las
parábolas es de suma importancia.
Otro autor ha declarado sucintamente las reglas para guiarnos en la interpretación de
las parábolas:
(1). Determine la naturaleza exacta y los detalles de las costumbres, prácticas, y
elementos que forman el material o parte natural de la parábola.
(2). Determine la verdad central que la parábola está tratando de enseñar.
(3). Determine cuánto de la parábola es interpretado por el Señor mismo.
11
(4). Determine si hay algunas claves en el contexto relacionadas con el significado de
la parábola.
(5). No le busque sentido a todo cuanto dice la parábola.
(6). Tenga cuidado del uso doctrinal de las parábolas.
(7). Para su completa interpretación, es necesario el entendimiento claro del período
de tiempo para el cual fueron dadas muchas parábolas
El mayor hincapié en las reglas que nos dan estos autores parece ser el de que la
interpretación sea consecuente. Ellos escriben:
La primera regla de interpretación es: Asegúrese de cuál es el alcance de la
parábola, bien sea por referencia al contexto, o a pasajes paralelos; y capte la verdad
central que la parábola está destinada a exponer, distinguiéndola de todas las otras
verdades que la rodean; y permita que las partes de la parábola que se explican, sean
explicadas en armonía con esa verdad central. . .
Cualquier interpretación de una parábola o alegoría que no sea consecuente con la
gran verdad que a las claras envuelve, debe ser rechazada.
De la interpretación inspirada de las parábolas, que se nos da en la Escritura,
podemos sacar la conclusión de que debemos evitar tanto el extremo de suponer que sólo
el propósito de toda la parábola debe tomarse en cuenta, y el extremo de insistir en que
cada cláusula tiene un doble sentido.
Segunda regla de interpretación es: No debe sacarse ninguna conclusión doctrinal
de parábolas o tipos, o de alguna parte de ellos, que no sea consecuente con otras
revelaciones claras de la verdad divina, aun cuando las doctrinas sean consecuentes con
el propósito de la parábola o tipo.
Tercera regla de interpretación es: Es importante que las parábolas no se
constituyan en la primera y sola fuente de doctrina de la Escritura. Las doctrinas ya
probadas pueden ser más ampliamente ilustradas o confirmadas por ellas, pero no
debemos acumular doctrina exclusiva o principalmente procedente de sus exposiciones.
Otra postura indica un cuidadoso y adecuado sistema de reglas para guiarnos en la
interpretación de parábolas. A continuación las detallas:
1. La primera excelencia de una parábola es que gira sobre una imagen bien conocida
y aplicable al tema, el significado de la cual es claro y definido; pues esta circunstancia le
dará esa claridad que es esencial a toda especie de alegoría.
2. La imagen, sin embargo, no solo debe ser apta y familiar, sino que debe ser también
elegante y hermosa en sí misma, y todas sus partes deben ser claras y pertinentes, ya
12
que el propósito de una parábola y especialmente de una parábola poética, no sólo es el
de explicar más perfectamente alguna proposición, sino frecuentemente el de darle
animación y esplendor.
3. Toda parábola se compone de tres partes:
a. La similitud sensible, que es como la corteza-. . .
b. La explicación o sentido místico, que es como la savia o fruto.
c. La raíz o alcance hasta donde se extiende.
d. Para la explicación y aplicación correcta de las parábolas, debe asegurarse su
alcance general y sus propósitos.
5. Dondequiera que las palabras de Jesús parezcan capaces de tener diferentes
sentidos, podemos con toda certeza concluir en que el verdadero sentido es aquel que
esté más a nivel de la comprensión de sus oyentes.
6. Como toda parábola tiene dos sentidos, el sentido literal o externo, y el sentido
místico o interno, el sentido literal debe ser el primero en explicarse, para que la
correspondencia éste y el sentido místico sea más fácilmente percibida.
7. No es necesario, en la interpretación de las parábolas, que insistamos
ansiosamente en interpretar cada una de las palabras en particular; ni debemos esperar
con mucha curiosidad la adaptación o acomodación de ellas, en todas sus partes, al
significado espiritual que tienen ellas mismas, porque muchas circunstancias introducidas
en las parábolas son meramente ornamentales, y destinadas a hacer la similitud más
agradable e interesante.
8. La atención a las circunstancias históricas, así como un conocimiento de la
naturaleza y de las cosas de las cuales son tomadas las similitudes, contribuirán
esencialmente a la interpretación de las parábolas.
9. Por último, aunque, en muchas de las parábolas, Jesucristo trazó el estado futuro
de la iglesia, sin embargo, tuvo el propósito de que comunicaran algunos preceptos
morales importantes, los cuales no debemos perder de vista al interpretarlas.

d. Revelación profética por medio de sueños y éxtasis


En los períodos primeros de la revelación profética, ésta fue dada frecuentemente por
medio de sueños y trances extáticos. Uno de sus autores escribe sobre esta fase de la
revelación profética:
Los sueños, las visiones nocturnas, y los estados de éxtasis espiritual se mencionan
como formas y condiciones por medio de las cuales los hombres recibieron tales
13
revelaciones. En Núm_26:6 está escrito: "Y él les dijo: Oid ahora mis palabras: cuando
haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él".
El sueño es notablemente prominente entre las formas primitivas de recibir
revelaciones divinas, pero llega a ser menos frecuente en el período posterior. Los casos
más notables queden registrados en las Escrituras son: el de Abimelech (Gén_20:3-7), el
de Jacob en Bethel (Gén_28:12), el de Labán en el monte Galaad (Gén_31:24), el de
José en relación con los manojos y las estrellas (Gén_37:5-10), el del madianita
(Jue_7:13-15), el de Salomón (1Re_3:5; 1Re_9:2), los de Nabucodonosor (Dn. capítulos 2
y 4), el de Daniel (Dan_7:1), el de José (Mat_1:20; Mat_2:13-14), y el de los magos del
oriente (Mat_2:12).
La "visión nocturna" parece tener esencialmente la misma naturaleza del sueño (comp.
Dan_2:19; Dan_8:1; Hch_16:9; Hch_18:9; Hch_18:23).
Pero observamos que los sueños fueron más bien las formas primitivas e inferiores de
la revelación divina. Una forma más elevada fue la del éxtasis profético, en que el espíritu
del vidente era poseído por el Espíritu de Dios y, mientras aun retenía su conciencia
humana, y podía experimentar emociones humanas, era arrebatado por visiones del
Altísimo y se hacía conocedor de palabras y cosas que ningún mortal podía percibir en lo
natural.
El éxtasis profético, fue evidentemente una videncia espiritual, una iluminación
sobrenatural, en que el ojo natural estaba cerrado o suspendido de sus funciones
ordinarias, y los sentidos interiores se apoderaban de la escena que se les presentaba, o
dela palabra divina que se les revelaba.
La interpretación de las profecías dadas por medio de sueños y éxtasis proféticos no
presentará problemas especiales de interpretación. Aunque el método de dar la profecía
pudo haber sido único, aquello que fue dado no difirió de una profecía pronunciada en
lenguaje claro. En tal revelación difirió el método, no las palabras, y por lo tanto, podrán
interpretarse sin problemas adicionales.

3. REGLAS PARA LA INTERPRETACIÓN DE LA PROFECÍA


La interpretación de la profecía requiere atención en relación con las palabras, el
contexto, la gramática, y las situaciones históricas que son los principios aceptados con
respecto a cualquier campo de interpretación. Uno de sus autores declara esto de la
siguiente manera:

14
“se podrá ver que, aun apreciando debidamente las peculiaridades de la profecía,
debemos, no obstante, emplear en su interpretación esencialmente los mismos grandes
principios que se emplean en la interpretación de otros escritos antiguos. Primero,
debemos estar seguros de la posición histórica del profeta; luego, del alcance y plan de su
libro; seguidamente, del uso y significado de sus palabras y símbolos, y, finalmente; debe
hacerse una comparación amplia y discriminada de las Escrituras paralelas”.
No faltan listas de reglas para guiarnos en la interpretación de la profecía. Quizá la
más útiles son las sugeridas por otro de sus autores:
 Determine el fondo histórico del profeta y de la profecía.
 Determine el sentido completo y la significación de todos los nombres propios,
eventos, referencias geográficas, referencias a costumbres o cultura material, y
referencias a la flora y la fauna.
 Si el pasaje es profético o didáctico.
 Si es profético determine si se ha cumplido, o si es condicional.
 Determine si el mismo tema o concepto es tratado también en otra parte.
 Como recordatorio, mantenga viva en la mente la evolución del pasaje, es decir,
ponga atención al contexto.
 Ponga cuidado a aquellos elementos de la profecía que son puramente locales o
temporales.
 Tome la interpretación literal de la profecía como guía límite en la interpretación
profética.
a. Interprete literalmente
Quizá la consideración primaria en relación con la interpretación de la profecía es
que, como en todos los demás campos de la interpretación bíblica, debe interpretarse
literalmente. No importa la forma por medio de la cual haya sido dada la revelación
profética, algunas verdades son reveladas por medio de esa forma. Es problema del
intérprete descubrir esas verdades. Uno de sus autores afirma:
“Yo considero que este es el primer principio en la interpretación profética, leer al profeta
literalmente; considerar que el significado literal es el significado; que el profeta se está
moviendo entre realidades, no entre símbolos; entre cosas concretas como personas, no
entre cosas abstractas como nuestra iglesia, nuestro mundo.
La razón por la cual se adopta un método de interpretación no literal se debe, casi
sin excepción, al deseo de evitar la interpretación obvia del pasaje. El deseo de armonizar

15
la enseñanza de la escritura con un sistema predeterminado de doctrina, en vez de
armonizar la doctrina con las escrituras, es lo que ha mantenido vivo este método.
Sin duda alguna la más grande confirmación del método literal de interpretar las
profecías viene de la observación del método que Dios ha empleado para cumplir las
profecías que ya se han cumplido. Otro de sus autores dice:
“Podemos por lo tanto derivar nuestro método de interpretación para las profecías
no cumplidas de las profecías que se han cumplido, porque podemos deducir, con toda
seguridad, los principios que nos guían para las profecías no cumplidas de las
predicciones cumplidas que están registradas en el Nuevo Testamento”
Desde este punto ventajoso en el tiempo, las profecías se dividen en las que se
han cumplido y las que no se han cumplido. Desde el punto de vista de Dios la profecía es
una unidad, indivisible en cuanto al tiempo. Ya que es una unidad, y por lo tanto
indivisible, el método usado en aquellas profecías que ya se han cumplido, también será
el método usado para cumplir aquellas profecías que esperan cumplimiento. En el campo
de las profecías cumplidas no es posible señalar ninguna profecía que se haya cumplido
de alguna otra manera que no sea literalmente. El Nuevo Testamento no conoce otro
método de cumplir el Antiguo. Dios ha establecido de esa manera su principio divino. Otra
postura dice:
”En la interpretación de la profecía que aún no se ha cumplido, las profecías
cumplidas son las que servirán de patrón. La única manera de saber cómo cumplirá Dios
la profecía es determinando como las ha cumplido. Todas las profecías del Mesías
sufriente se cumplieron literalmente en el primer advenimiento de Cristo. No tenemos
razones para creer que las predicciones del Mesías glorificado y reinante se cumplirán de
otra manera.”
La conclusión debe ser que el método literal del cumplimiento en el Nuevo
Testamento establece dicho método como el método de Dios en relación con la profecía
no cumplida.
B. Interprete de acuerdo con la armonía de la profecía
La segunda regla está establecida en 2 Pedro 1:20-21, donde el autor afirma que
ninguna profecía es de "interpretación privada". La profecía debe interpretarse en armonía
con todo el programa profético. Uno de sus postulantes dice:
“Hay varias leyes bien definidas para la interpretación de la profecía. La Escritura
misma establece la primera y más esencial de todas. Pedro nos dice en su segunda carta
que ninguna profecía de la escritura es de "interpretación privada". Con esto no se quiere
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decir que las personas no pueden interpretar la profecía privadamente. La idea
establecida por el apóstol es que ninguna profecía de la Palabra se debe interpretar
exclusivamente con referencia a sí misma; sino que todas las demás porciones de la
revelación profética deben tomarse en cuenta y deben ser consideradas. Toda profecía es
parte de un maravilloso esquema de revelaciones; así que, para obtener el verdadero
significado de cualquier profecía, debe tenerse en mente, todo el esquema profético así
como las relaciones entre las partes del plan”.
Esto requerirá un estudio cuidadoso, no sólo de los temas generales de la profecía,
sino también de todos los pasajes relacionados con cualquier tema dado para que se
logre una vista armonizada, ya que una predicción con frecuencia arrojará luz sobre otra
predicción.
C. Observe la perspectiva de la profecía
Los eventos que tienen relación unos con otros y que son partes de un programa, o algún
evento típico de otro, pueden unirse en una sola profecía, de manera que haya una doble
referencia, aun cuando estén grandemente separados en su cumplimiento. Uno de sus
autores declara:
“En la interpretación de la profecía debe ponerse debida atención a la perspectiva. Ciertos
eventos del futuro se ven agrupados en el área circunscrita de la visión, aunque realmente
están a distancias deferentes. Esto es particularmente cierto en las predicciones de los
así llamados "profetas mayores", donde muchas veces, las profecías concernientes al
cautiverio babilónico, los eventos del día del Señor, el regreso de Babilonia, la dispersión
de Israel por todo el mundo, y su futura reunión desde todos los rincones de la tierra, se
presentan aparentemente juntos en forma casi indiscriminada”.
La falta de la observancia de este principio resultará en confusión.
D. Observe las relaciones del tiempo
Como se ha indicado previamente, los eventos que están grandemente separados, en
cuanto al tiempo de cumplimiento, pueden ser tratados dentro de una profecía. Esto es
particularmente cierto en las profecías relacionadas con Cristo, donde eventos del primero
y del segundo advenimientos se mencionan juntos como si fueran a realizarse al mismo
tiempo. De la misma manera la segunda y tercera dispersiones de los judíos se ven en la
profecía como si fueran a suceder sin interrupción. Este autor se refiere a este principio,
diciendo:

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Otra regla de interpretación profética es la que se conoce con el nombre de
reducción, la cual, de acuerdo con el Dr. Arthur T. Pierson, puede asumir cualquiera de
varias formas.
“Dos o más eventos de carácter similar pueden ser descritos por un perfil común.
Además, un ejemplo común e importante de reducción es evidente donde se
colocan eventos futuros lado a lado, mientras que en su cumplimiento hay una gran
brecha”.
Es importante observar que el profeta puede mirar eventos grandemente
separados como continuos, o cosas futuras como pasadas o presentes.

E. Interprete la profecía según la cristología


El tema central de toda profecía es el Señor Jesucristo. Su persona y su obra son el
gran tema de la historia profética. Pedro escribe:
Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y
diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué
tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano
los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos (1Pedro 1:10-11).
Juan escribe: . . . "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía" (Apocalipsis
19:10). Ambos están haciendo hincapié en este mismo hecho.

F. Interprete históricamente.
No es necesario señalar que, antes de poder interpretar, se debe conocer el fondo
histórico del profeta y de la profecía.
Uno de sus autores dice: "El estudio de la historia es el primero y absoluto punto de
partida en cualquier estudio de la profecía, sea la profecía didáctica o de predicciones".
Este fondo histórico incluirá “el sentido completo y la significación de todos los nombres
propios, eventos, referencias geográficas, referencias a costumbres o cultura material, y
referencias a la flora y la fauna".

G. Interprete gramaticalmente.

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Ya se ha dicho suficiente sobre este punto. No es necesario que esto sirva aquí más que
para recordar al intérprete de la profecía que las reglas estrictas que gobiernan la
interpretación gramatical deben aplicarse a este campo de estudio con no menos cuidado.

H. Interprete de acuerdo con la ley del doble cumplimiento


Esto también se ha tratado ya previamente. Es suficiente recordar que muchas
veces puede haber en una profecía un aspecto cercano y otro lejano. De éstos, puede
ser que se haya cumplido el aspecto cercano y el lejano esté en espera de
cumplimiento; o puede ser que ambos estén en la esfera de la profecía cumplida.
Puede ser que haya habido también una referencia a dos eventos de 'carácter similar,
los cuales estaban, ambos, en el futuro distante. El hecho de que parte de la profecía
ha sido cumplida, sin el cumplimiento del resto de ella, no justifica un método figurado
o no literal de cumplimiento de esa porción no cumplida, sino que tal cumplimiento
parcial promete un cumplimiento completo, literal y futuro de la profecía en general.
I. Interprete consecuentemente.
Es imposible mezclar los métodos de interpretación en el campo de la profecía. Debe
adoptarse un método y usarse consecuentemente desde el principio hasta el fin. Debe
decirse con toda seguridad que el problema en la interpretación de la profecía es el
problema de la consecuencia. Hemos estado errados en nuestras conclusiones e
interpretaciones en la medida en que hemos sido inconsecuentes en la aplicación de los
principios sanos de la hermenéutica. La observancia de estas reglas ortodoxas de
interpretación profética nos guiará a una interpretación correcta de las escrituras.

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Conclusión
Concretamente las profecías tienen la intención de advertir sobre eventos
importantes venideros. Así como las consecuencias que sucederán en el futuro debido al
actuar del presente. Tal cual pasó al pueblo de Israel, que se alertó del castigo y de las
recompensas según la manera en que eligieran comportarse.
En ese mismo orden de ideas; la profecía es inspiración única de Dios, el
Todopoderoso omnisciente que decide a quién revelar la sabiduría. La llegada de su hijo
fue divulgada en distintas profecías, y él mismo se convirtió en el profeta más importante
de las sagradas escrituras.

El buen estudio de la profecía hará unas ciertas cosas por el creyente:

Le guardará de falsas doctrinas y de falsas esperanzas.

Le ayudará a hacer que lo invisible le sea real y creará dentro de la vida del
creyente la misma atmósfera del cielo. No se puede hacer otra cosa que adorar, por
ejemplo, cuando se lee Apocalipsis.

Dará gozo en medio de la tribulación y de la aflicción

Incrementará la propia lealtad hacia Cristo y producirá un verdadero servicio


abnegado hacia Él.

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Cuando el creyente se da cuenta total de la gloria que constituye su futuro, se
queda satisfecho con ser nada en el presente.

La verdad profética es la única cosa que puede dar verdadero consuelo en tiempos
de tristeza y de duelo.

Toda la Escritura es provechosa y la profecía no constituye ninguna excepción


porque producirá y alentará una vida santa.

Bibliografía
Pentecost, Dwight. Eventos del porvenir. Estudios de escatología
bíblica. Editorial Vida.

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