Filosofía de la educación
Guía de estudio
Bloque V
Módulo 2
Licenciatura en Pedagogía
Índice
Organizador gráfico ..................................................................................................................................... 2
Introducción ................................................................................................................................................... 3
5.1 Ilich y sus juicios a la escuela ............................................................................................................ 4
5.2 Freire y la lucha por la libertad ......................................................................................................... 8
Recapitulación ............................................................................................................................................ 15
Conclusión ................................................................................................................................................... 16
Fuentes de consulta ................................................................................................................................. 17
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Organizador gráfico
Iván Illich.
Juicios a la
escuela.
Los filósofos de
la educación
actual.
Freire.
Libertad.
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Introducción
Bienvenido al bloque 5, a lo largo de esta guía vamos a estudiar los aportes
de dos reconocidos pensadores: Iván Illich y Paulo Freire.
Las obras, tanto de Ilich como de Freire son, en la actualidad, consideradas
como clásicas en el ámbito educativo, ya que las contribuciones que hicieron
a la pedagogía y al pensamiento, son innegables.
Las reflexiones y los escritos de ambos autores se distinguen por ser críticas,
quizá es por ello que han sido tan cuestionadas, sin embargo, quienes
polemizan al respecto a veces olvidan que estas son producto de sus
preocupaciones, aspiraciones e intereses, de las discusiones que se libraban
en su época y de las condiciones en las que se desarrollaron.
Te invitamos a leer el contenido de este bloque, analizar los postulados de
ambos teóricos, preguntarte ¿qué tan vigentes son sus propuestas? y
elaborar un juicio propio.
Adelante, ¡comencemos!
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5.1 Ilich y sus juicios a la escuela
La época en que Iván Ilich (1926-2002) -un pensador austriaco- desarrolló
sus teorías, sobre la relación entre educación y sociedad, por la década de
los 60 y 70, estuvo marcada por álgidos cambios sociales. El movimiento
hippie en los Estados Unidos y el ambiente de post-guerra llevaron a pensar
a un número importante de intelectuales que aquellas promesas de la
Ilustración y la Revolución Industrial, como era el avance del progreso, el
dominio de la razón, la democracia y la paz mundial, sucumbían ante
estragos causados por la industrialización, las guerras y polarización
geopolítica.
En este contexto, llevaron sus diagnósticos sobre la sociedad moderna a una
serie de cuestionamientos y críticas sobre su desarrollo, y en general
mostraron mucho desencanto con el estado de cosas que ahí acontecían.
Más que progreso y razón, decían, había alienación, pérdida de individualidad
por efecto de la sociedad de consumo y apatía, entre otros fenómenos.
Iván Ilich no fue ajeno a estas críticas y las llevó a su propio campo de debate:
la educación. Para él, más que un efecto liberador -en el sentido que llevara
a la constitución de individuos más críticos, reflexivos, creativos y abiertos a
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sus potencialidades-, era una camisa de fuerza, una prisión para el
desenvolvimiento humano. A partir de ahora vamos a hilar una serie de
críticas que hizo Illich de la educación de su tiempo a partir del trabajo de
Marcela Gajardo (1993).
En primer lugar, para esta autora “Ilich formula una violenta crítica a la
escuela pública por su centralización, su burocracia interna, su rigidez y,
sobre todo, por las desigualdades que encubre” (Gajardo, 1993:2). La
centralización y la burocracia eran atacadas porque, creía Illich, que esto
hacía que la escuela existiera para reproducirse más allá del objetivo de su
constitución. En otras palabras, que la burocracia hacía que la educación
fuese una materia de trámites, requisitos, evaluaciones estandarizadas y
pruebas que más allá del aprendizaje se estaba ocupado por la reproducción
del sistema escolar. Además, el tema de la desigualdad era criticado porque
Illich pensaba que la escuela, más que disminuir las desigualdades a partir
de aumentar las oportunidades educativas entre los individuos, las sostenía.
Por ello, consideraba que la escuela era un mecanismo de reproducción de
la élite más que una posibilidad de hacer sociedades más equitativas. Como
lo diría más detalladamente Guajardo:
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Para Illich, la escuela es la que esclaviza más profunda y
sistemáticamente, puesto que sólo a ella se le acredita la
función de formar el juicio crítico, función que, paradójicamente,
trata de cumplir haciendo que el aprender, ya sea sobre sí
mismo, sobre los demás o sobre la naturaleza dependa de un
proceso prefabricado”. (Guajardo, 1993:4)
En segundo lugar y derivado de lo anterior, Illich ve con desánimo como
ciertos criterios aplicados a la actividad económica, como productividad y
valor de cambio, eran aplicados al ámbito educativo. Es decir, que la escuela
fuese como una empresa y que buscara ante todo la rentabilidad (maximizar
sus ganancias y minimizar sus pérdidas). Con ello, nos dice Guajardo (1993),
la educación perdía su vocación de formar individuos y más bien estaba
preocupada por certificarlos para ser productivos en estándares de
escolarización (se trataba de acumular títulos, diplomas, exámenes
aprobados). Con ello, se tergiversaba el contenido educativo y se pasaba a
formar ciudadanos cuyas aspiraciones eran acordes al sistema de incentivos
del mercado capitalista: se premiaba a los más productivos en detrimento
de quienes, antes que preocuparse por acumular diplomas, se abocaban a
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aprender. Por ello, se difuminaba la capacidad de crítica de las instituciones
existentes.
En síntesis, las críticas de Illich a la escuela se condensan en el alegato según
el cual en esta se forman individuos que desean lo que, de alguna manera,
las instituciones sociales valoran positivamente y que él veía con un tono
crítico, y la educación no ayuda a formar ciudadanos críticos que se
preguntan por qué desean las aspiraciones que el mismo sistema les impone
sino, debido a los incentivos que tienen más a escolarizarse que a educarse,
terminan acomodándose a normas y valores culturales que vale la pena
denunciarse: la alienación, sistemas de evaluación prefabricados, incentivo
a la productividad, etcétera.
Leer a Illich resulta importante para enfocar algunas críticas globales a la
educación y examinar sus alcances y límites para los objetivos que,
supuestamente, está dedicada a alcanzar: la formación de ciudadanos en
nuestro país.
Te invitamos a reflexionar en torno a esto y preguntarte sobre el papel de las
escuelas y la educación en la actualidad.
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5.2 Freire y la lucha por la libertad
Una de las mayores riquezas del pensamiento de Freire es que sus análisis
y aportaciones contienen elementos históricos, antropológicos,
sociológicos, pedagógicos, filosóficos y políticos, esa multidimensionalidad
ha conferido a sus obras una profunda riqueza, pero quizá es por ello por lo
que para muchos resulta complicado analizarlo y tienden a la parcelación de
su pensamiento.
Si bien es complicado resumir sus postulados, si podemos afirmar que su
pensamiento puede englobarse en una expresión filosofía de la educación,
dado que es una concepción de las sociedades, del ser humano, de las
relaciones, del conocimiento, del aprendizaje y, sobre todo: de la práctica
educativa. En palabras de Martínez (2015):
Paulo Freire (…) constituye en la actualidad una referencia
obligada dentro de la pedagogía latinoamericana y mundial.
Carlos Alberto Torres ha escrito algo contundente: “hoy, en
pedagogía, se puede estar con Freire o contra Freire, pero no sin
Freire”. Por otro lado, cabe advertir que la mayoría de sus
estudiosos, seguidores e incluso sus críticos, han reconocido
una evolución en su pensamiento. Muchos lo han reducido sin
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embargo a las ideas que plasmó en sus primeros dos libros,
difundidos ampliamente: La educación como práctica de la
libertad (1969) y Pedagogía del oprimido (2008). Consideramos,
no obstante, que el pensamiento freireano no se circunscribe al
legado de un método de alfabetización, tampoco a la crítica que
hizo de una educación tradicional que calificó de opresora, ni
mucho menos al anuncio, simple y llano, de mejores tiempos. El
pensamiento de Freire implica desde nuestra perspectiva
muchas otras cosas. Hay quienes para calificar la naturaleza de
este pensamiento hablan de un método o una metodología, una
teoría, un sistema o una pedagogía; nosotros defendemos la
posibilidad de una filosofía en Paulo Freire y, particularmente
una filosofía de la educación. (p. 57, 58)
Sirvan estas primeras líneas, a modo de preámbulo, para señalar la
importancia de estudiar el pensamiento de Freire y el reconocimiento del
que goza en su ámbito. Ahora adentrémonos en sus ideas.
Para Freire la pedagogía se distinguió por ser un “esfuerzo sistematizado”,
preponderantemente normativo, en donde la teoría de la educación se
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circunscribía al acto descriptivo y la filosofía de la educación más que
ocuparse del cómo y el qué de la educación, se preocupa en el para qué y por
qué educar. Estas preocupaciones están plasmadas en su trabajo:
El papel de enseñar que tiene el profesor no se agota en la
descripción del concepto del objeto. Esto es, enseñar no es para
mí describir, no es perfilar al alumno el concepto, muchas veces
alejado, demasiado ya, de la materialidad del contenido: ya que
aprender no es memorizar mecánicamente el perfil del objeto, o
la descripción del objeto (…) ¿Qué es entonces lo que uno conoce
en la práctica educativa? (…) ¿a favor de qué y a favor de quién
procuro conocer y enseñar en la práctica educativa? Y cuando
pregunto a favor de qué y a favor de quién enseño,
automáticamente estoy preguntando contra qué y contra quién
trabajo/enseño. Al trabajar con la educación, con la ideología o
con matemática o con filosofía, pregunto ¿Cuál es el ideal de la
sociedad en me gustaría vivir? ¿Cuál es mi sueño? Esta es la
palabra. Y esta cuestión, mis amigos, no es solamente
pedagógica, es política. (como se cita en Martínez, 205)
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La filosofía de la educación propuesta por Paulo Freire es un
cuestionamiento a la educación, los problemas que presenta, sus desafíos
componentes y retos, desde la práctica misma y con el objetivo de generar
transformación. Freire veía al mundo no como algo dado, sino como algo que
el ser humano podía cambiar, pero que para ello requería de herramientas y
de consciencia, consciencia que podía adquirir mediante la educación.
Como podrás notar, la filosofía de la educación de Freire no se limitó a una
reflexión meramente educativa, sino que se expresó también en lo social. En
este sentido Freire observó tres tipos de sociedades, las cerradas, producto
del colonialismo, la explotación y el subdesarrollo, con actitudes acríticas,
pasivas y jerárquicas; y dependientes política y económicamente; las
sociedades abiertas, mucho más democráticas, pero a la vez opresoras de
las sociedades cerradas; y finalmente las sociedades en transición, en
donde la población es protagonista.
Pero ¿por qué preocupa tanto a Freire el tipo de sociedades y sus
características?, ¿qué relación tiene esta tipología con la educación?, porque
de acuerdo con este pensador en las sociedades cerradas prevalecen los
individuos enajenados e impedidos: los oprimidos, y los que condicionan o
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mantienen así el orden de las cosas: los opresores, los cuales mediante el
aparato ideológico (incluida la escuela), buscan conservar así todo, para no
perder sus privilegios.
Como se mencionó con anterioridad, para Freire las cosas no estaban dadas,
los seres humanos podemos aprender y transformar nuestro entorno y para
ello debemos valernos de la educación. Por ello, una de las categorías
fundamentales de su pensamiento es la educabilidad, que alude
precisamente la ductibilidad, la plasticidad individual y la disposición o
proclividad de los seres humanos a ser mejores, a crecer como personas.
Paulo Freire plasmó estas ideas en la filosofía de la educación, la cual, se
podría resumir de la siguiente manera:
a) Implica una visión e interpretación del mundo y, consecuentemente,
una forma de vivir en él y con él.
b) Parte de la realidad concreta, situada en un momento histórico
dado.
c) No se reduce al estudio del fenómeno educativo, sino que aborda
éste desde una condición estructural donde el binomio Estado-poder
juega un papel decisivo dentro de la sociedad y las relaciones sociales
existentes.
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d) Descubre las contradicciones de la realidad social y promueve la
interrogación permanente sobre ellas.
e) Desmitifica expresiones, categorías, conceptos y prácticas políticas
que ocultan el sentido real del ejercicio de la dominación tanto en la
sociedad como en la escuela.
f) Identifica elementos alienantes en el ámbito social y escolar.
g) Invita a romper con el silencio e incentiva la movilización popular
para asegurar mejores condiciones de vida, impulsando lo que Freire
denominó una cultura de la resistencia.
h) Vincula la teoría y la práctica y es por ello una filosofía de la praxis.
i) Implica una visión de la política y particularmente de la democracia,
por la que Freire luchó desde la escuela.
j) Entraña una postura ética y por tanto axiológica y teleológica,
además de estética.
k) Promueve valores que deben ser vividos, encarnados,
desembocando con ello en una especie de filosofía práctica que es, a
un tiempo, política e ideológica.
l) Sugiere alternativas concretas para asegurar el cambio y la
transformación social.
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m) Es crítica, pues no se aferra a la defensa de las clases dominantes
sino que denuncia la explotación que éstas hacen de los desposeídos
y se compromete con estos últimos.
n) Es autocrítica, pues se revisa y cuestiona constantemente para
identificar yerros, superar deficiencias y afianzar aciertos.
o) Busca superar la idealización del pasado y del futuro para vivir, con
una conciencia verdaderamente crítica y lúcida, el presente; sin omitir
desde luego la historia ni pasar por alto la importancia de la esperanza,
el sueño y la utopía, pensada éste como futuro deseable y posible.
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Recapitulación
En la primera parte de este apartado vimos las ideas de Illich, el contexto en
el que las desarrolló y las críticas que hizo a una educación que lejos de
generar individuos críticos, tiende a la educación estandarizada.
En la segunda parte observamos las propuestas de Freire, y vimos como su
propuesta filosófica se encuentra nutrida de diversas disciplinas y de la
legitima aspiración de educar seres humanos libres y reflexivos.
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Conclusión
A lo largo de sus trabajos Illich y Freire coincidieron, desde distintas
perspectivas teóricas, en una idea similar de cambio social. Estas nociones
de cambio se cimentaron en un conjunto de supuestos, teorías y
orientaciones muy particulares de la época y se caracterizaron por la
búsqueda de libertad.
A la luz de la actualidad, viendo en perspectiva el acontecer humano en
términos pedagógicos, podemos apreciar que las reflexiones de ambos
siguen manteniendo cierto grado de vigencia, que su legado ha trascendido
a su época y que aún tenemos mucho que cuestionarnos y qué reflexionar
en torno a la educación y sus fines.
Te invitamos a continuar con este proceso de aprendizaje y avanzar al
siguiente módulo en el que profundizaremos sobre la filosofía de la
educación en México.
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Fuentes de consulta
Gajardo, M. (1993). Ivan Illich. En Revista Perspectivas. 23(3-4), 1-8).
Recuperado de
[Link]
ons/thinkerspdf/[Link]
Martínez, G. I. (2015). La filosofía de la educación de Paulo Freire. En Revista
Internacional de Educación para la Justicia Social. 4(1), 55-70).
Recuperado de [Link]
num1/[Link]
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