Astrofísica
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Imagen de
la galaxia de Andrómeda en infrarrojo.
La astrofísica es el desarrollo y estudio de la física aplicada a
la astronomía.1 Estudia las estrellas, los planetas, las galaxias,
los agujeros negros y demás objetos astronómicos como cuerpos de
la física, incluyendo su composición, estructura y evolución. La
astrofísica emplea la física para explicar las propiedades y fenómenos
de los cuerpos estelares a través de sus leyes, fórmulas y
magnitudes.2El inicio de la astrofísica fue posiblemente en el
siglo XIX cuando gracias a los espectros se pudo averiguar la
composición física de las estrellas. Una vez que se comprendió que
los cuerpos celestes están compuestos de los mismos que conforman
la Tierra y que las mismas leyes de la física y de la química se aplican
a ellos, nace la astrofísica como una aplicación de la física a los
fenómenos observados por la astronomía. La astrofísica se basa,
pues, en la asunción de que las leyes de la física y la química son
universales, es decir, que son las mismas en todo el universo.
Debido a que la astrofísica es un campo muy amplio, los astrofísicos
aplican normalmente muchas disciplinas de la física, incluyendo
la física nuclear (véase Nucleosíntesis estelar), la física relativísta,
la mecánica clásica, el electromagnetismo, la física estadística,
la termodinámica, la mecánica cuántica, la física de partículas,
la física atómica y molecular. Además, la astrofísica está íntimamente
vinculada con la cosmología, que es el área que pretende describir
el origen del universo.3
Esta área, junto a la física de partículas, es una de las áreas más
estudiadas y más apasionantes del mundo contemporáneo de la
física. Desde que el telescopio espacial Hubble nos brindó detallada
información de los más remotos confines del universo, los físicos
pudieron tener una visión más objetiva de lo que hasta ese momento
eran solo teorías.4
En la actualidad, todos o casi todos los astrónomos tienen una sólida
formación en física y las observaciones siempre se ponen en su
contexto astrofísico, así que los campos de la astronomía y astrofísica
están frecuentemente enlazados. Tradicionalmente, la astronomía se
centra en la comprensión de los movimientos de los objetos, mientras
que la astrofísica busca explicar su origen, evolución y
comportamiento. Actualmente, los términos «astronomía» y
«astrofísica» se suelen usar indistintamente para referirse al estudio
del universo.
Historia
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Comparación de principios del siglo XX de
espectros elementales, solares y estelares
La astronomía es una ciencia antigua, que desde sus inicios estuvo
separada del estudio de la física terrestre. En la
cosmovisión aristotélica, los cuerpos en el cielo parecían
ser esferas inmutables cuyo único movimiento era el movimiento
uniforme en un círculo, mientras que el mundo terrenal era el reino
que experimentaba crecimiento y decadencia y en el que el
movimiento natural era en línea recta y terminaba cuando el objeto
en movimiento alcanzaba su objetivo. En consecuencia, se sostenía
que la región celeste estaba hecha de un tipo de materia
fundamentalmente diferente de la que se encontraba en la esfera
terrestre; ya fuese fuego como sostenía Platón (428-348 a. C.),
o Éter como suponía Aristóteles (384-322 a. C.) .56
Esa visión geocéntrica fue pronto desafiada por Aristarco (310-230
a. C.), matemático y astrónomo, que fue la primera persona que
propuso la idea del Heliocentrismo para el Sistema solar. Pero el
heliocentrismo no se puso de nuevo de relieve hasta el
siglo XVI cuando Nicolás Copérnico le dio una formulación
matemática. Galileo Galilei apoyó esa idea después de estudiar las
órbitas de las cuatro lunas más luminosas de Júpiter (planeta) aunque
renunció por las objeciones de la Iglesia católica aún geocentrista. El
siglo XVII vio el descubrimiento de las tres leyes de Kepler en 1609 y
1619 sobre el movimiento de los planetas en sus órbitas alrededor del
Sol. Además, el trabajo de Isaac Newton sobre la mecánica
celeste fue decisivo y apareció expuesto en 1687 en el libro Principia
Mathematica. Propuso las tres leyes universales del movimiento, que
fueron la base de la mecánica clásica y la ley universal de la
gravitación. La aplicación de la gravitación de Newton para explicar
las leyes de Kepler fue el primer puente entre la física y la
astronomía. Galileo,7 Descartes,8 y Newton9 comenzaron a sostener
que las regiones celestes y terrestres estaban hechas de materiales
similares y estaban sujetas a las mismas leyes naturales.10 Su desafío
era que aún no se habían inventado las herramientas para probar
esas afirmaciones.11
Durante gran parte del siglo XIX, la investigación astronómica se
centró en el trabajo rutinario de medir las posiciones y calcular los
movimientos de los objetos astronómicos.1213 Una nueva astronomía,
que pronto se llamaría astrofísica, comenzó a surgir cuando William
Hyde Wollaston y Joseph von Fraunhofer (1787-1826) descubrieron de
forma independiente que, al descomponer la luz del Sol, se
observaban en el espectro visible una multitud de líneas
oscuras regiones donde había menos luz, o nada. 14 El óptico bávaro
Fraunhofer dio un salto espectacular al sustituir el prisma por
una rejilla de difracción como instrumento para dispersar el espectro.
En 1860, el físico Gustav Kirchhoff y el químico Robert Bunsen, tras un
laborioso trabajo para obtener muestras puras de los elementos
conocidos, ya habían mostrado que las líneas oscuras en el espectro
solar correspondían con las líneas brillantes en los espectros de
algunos gases conocidos, siendo líneas específicas que correspondían
a elementos químicos únicos presentes en la atmósfera del Sol. 15
Kirchhoff dedujo que las líneas oscuras en el espectro solar eran
causadas por la absorción de elementos químicos en la atmósfera
solar.16 De esta manera se comprobó que los elementos químicos que
se encuentran en el Sol y en las estrellas también se encontraban en
la Tierra y fue la prueba de que la materia de los objetos celestes era
la misma que la de la Tierra. Este descubrimiento también condujo a
un nuevo método de análisis indirecto, que permitía conocer la
constitución química de las estrellas lejanas y clasificarlas.
Kirchhoff y Bunsen estudiaron el espectro del Sol en 1861,
identificando los elementos químicos de la atmósfera solar y
descubriendo dos nuevos elementos en el transcurso de sus
investigaciones, el cesio y el rubidio.17 Entre los que ampliaron el
estudio de los espectros solares y estelares estuvo Norman Lockyer,
quien en 1868 detectó líneas radiantes y oscuras en los espectros
solares. Trabajando con el químico Edward Frankland para investigar
los espectros de los elementos a varias temperaturas y presiones, no
pudo asociar una línea amarilla en el espectro solar con ningún
elemento conocido. Por ello afirmó que la línea representaba un
nuevo elemento, que se llamó helio, en honor al griego Helios, el sol
personificado.1819
Equipados con la nueva técnica espectroscópica, William Huggins y
William Miller, a mediados del siglo XIX, observaron muchas estrellas
y nebulosas. Con nuevas tecnologías e instrumentos de astronomía
más precisos, se hicieron mejores observaciones. En 1885, Edward C.
Pickering emprendió un ambicioso programa de clasificación espectral
estelar en el Observatorio de la Universidad de Harvard, en el que un
equipo de trece mujeres computadoras, en particular Williamina
Fleming, Antonia Maury y Annie Jump Cannon, clasificaron los
espectros registrados en placas fotográficas. Hacia 1890 ya se había
elaborado un catálogo de más de 10.000 estrellas, el análisis más
completo para clasificar las estrellas que las agrupaba en trece tipos
espectrales —tipo I (A, B, C, D), tipo II (E, F, G, H, I, J, K, L), tipo III (M)
y tipo IV (N)—. Siguiendo la visión de Pickering, en 1924 Cannon
amplió el catálogo a nueve volúmenes y más de un cuarto de millón
de estrellas, desarrollando el esquema de clasificación de Harvard20
que fue aceptado para uso mundial en 1922.21
En 1895, George Ellery Hale y James E. Keeler, junto con un grupo de
diez editores asociados de Europa y los Estados Unidos,22
establecieron The Astrophysical Journal: An International Review of
Spectroscopy and Astronomical Physics. Se pretendía que la revista
llenara el vacío entre las revistas de astronomía y de física,
proporcionando un lugar para la publicación de artículos sobre
aplicaciones astronómicas del espectroscopio; sobre investigación de
laboratorio estrechamente relacionadas con la física astronómica,
incluidas las determinaciones de las longitudes de onda de espectros
metálicos y gaseosos y experimentos sobre radiación y absorción;
sobre las teorías del Sol, la Luna, los planetas, los cometas, los
meteoros y las nebulosas; y sobre instrumentación para telescopios y
laboratorios.22
Alrededor de 1920, tras el descubrimiento del diagrama de
Hertzsprung-Russell que todavía se usa como base para clasificar las
estrellas y su evolución, Arthur Eddington anticipó el descubrimiento
y el mecanismo de los procesos de fusión nuclear en las estrellas, en
su artículo The Internal Constitution of the Stars [La constitución
interna de las estrellas].2324 En ese momento, la fuente de energía
estelar era un completo misterio; Eddington especuló correctamente
que la fuente era la fusión de hidrógeno en helio, liberando una
enorme energía según la ecuación de Einstein E=mc². Fue un
desarrollo particularmente notable ya que en ese momento aún no se
habían descubierto ni la fusión ni la energía termonuclear, e incluso
que las estrellas estaban compuestas en gran parte de hidrógeno
(ver metalicidad).25
En 1925, Cecilia Helena Payne (más tarde Cecilia Payne-Gaposchkin)
escribió una tesis doctoral influyente en el Radcliffe College, en la que
aplicó la teoría de la ionización a las atmósferas estelares para
relacionar las clases espectrales con la temperatura de las estrellas.26
Lo más importante fue que descubrió que el hidrógeno y el helio eran
los componentes principales de las estrellas. A pesar de la sugerencia
de Eddington, ese descubrimiento fue tan inesperado que los lectores
de su disertación la convencieron de modificar la conclusión antes de
la publicación. Sin embargo, investigaciones posteriores confirmaron
su descubrimiento.27
A finales del siglo XX, los estudios de espectros astronómicos se
habían ampliado para cubrir longitudes de onda que se extendían
desde las ondas de radio hasta longitudes de onda ópticas, de rayos
X y gamma.28 En el siglo XXI se amplió aún más para incluir
observaciones basadas en ondas gravitatorias.
Campo de estudio
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Ilustración de cómo podría verse
un agujero negro supermasivo.
Así como el estudio de la composición química de los distintos objetos
a través de la espectroscopia, otros medios de investigación
fundamentales para la astrofísica son la fotometría (medida de la
intensidad de la luz emitida por los objetos celestes) y la
astrofotografía o fotografía astronómica. La astrofísica es una ciencia
tanto experimental, en el sentido en que se basa en observaciones,
como teórica, porque formula hipótesis sobre situaciones físicas no
directamente accesibles. Otra gran zona de investigación de la
astrofísica está constituida por el estudio de las características físicas
de las estrellas.
La astrofísica también estudia la composición y la estructura de la
materia interestelar, nubes de gases y polvo que ocupan amplias
zonas del espacio y que en una época eran consideradas
absolutamente vacías. Los métodos de investigación astrofísica son
también aplicados al estudio de los planetas y cuerpos menores del
sistema solar, de cuya composición y estructura, gracias a las
investigaciones llevadas a cabo por satélites artificiales y sondas
interplanetarias, se ha podido lograr un conocimiento profundo que
en muchos casos ha permitido modificar convicciones muy antiguas.
A densidades elevadas el plasma se transforma en materia
degenerada; esto lleva a algunas de sus partículas a adquirir altas
velocidades, lo cual afecta a sus condiciones de degeneración.
Asimismo, en las cercanías de los objetos muy masivos, estrellas de
neutrones o agujeros negros, la materia que cae se acelera a
velocidades relativistas emitiendo radiación intensa y formando
potentes chorros de materia.