María Camila Valdés Ramos
Sociología del Conocimiento 3er Año
Max Scheler, médico y filósofo, nació en Munich en 1874, en el seno de una familia
religiosa. En el año 1907 se traslada a la Universidad de su ciudad natal donde
asimila el método fenomenológico.
Tuvo gran influencia de la Primera Guerra Mundial donde defendió
apasionadamente la Guerra Alemana y en el año 1919 fue nombrado profesor de
filosofía y sociología, donde comenzó su desarrollo en la sociología del saber.
En su texto, Scheler afirma que el saber está condicionado, pero para esto, hay que
distinguir entre diferentes clases pues cada saber está condicionado y determinado
de manera distinta.
Este explica que hay tres saberes irreductibles entre sí y que son diferentes en
esencia y espíritu. Estas son la religión, la metafísica y la ciencia positiva y la
diferencia entre las tres radica en la estructura interna de cada tipo y en la forma en
que cada una evoluciona. Posteriormente añade otros dos caracteres diferentes a
la estructura del saber que ya había organizado: las diversas funciones que cumplen
en la sociedad y el distinto origen social de cada uno; y expone que el principal error
de la sociología del saber positivista es que no comprende la diferencia entre los
distintos saberes. Sobre esta base expone:
1) La religión: el desarrollo y la evolución de cada religión supone una
penetración más profunda en el contenido revelado, en lo que el «homo
religiosus» fundador intuyó y enseñó acerca de Dios. Toda renovación o
transformación religiosa supone no un avance prospecto, sino una retrospección
originaria, una vuelta a los orígenes, un «retorno a las fuentes.
2) La metafísica «crece» en sus diferentes tipos, pero no «progresa»
acumulativamente. Es siempre la obra de una persona y permanece unida a la
fisonomía de su creador y a su círculo nacional y cultural.
3) La ciencia progresa acumulativamente y presenta un fenómeno característico:
la desvalorización histórica de las etapas anteriores del saber científico. La ciencia
positiva avanza por división del trabajo, no está ligada a cada investigador
particular ni a su nación: un mismo descubrimiento puede ser llevado a cabo por
diferentes investigadores, en sitios diferentes y en el mismo momento histórico.
Dejando claro que el conocer y el pensar teológico-religiosos, metafísicos y
positivos en modo alguno no son fases históricas del desarrollo de la ciencia, sino
actitudes espirituales y «formas de conocimiento» esenciales, perennes, inherentes
a la esencia del espíritu humano. Ninguna de ellas puede «sustituir» o «subrogar»
a las otras. También establece que Comte y los positivistas desconocen la esencia
de la religión, ya que esta no puede subordinarse a la ciencia y tampoco puede
desaparecer con el triunfo de la misma. Sin embargo, este ataque al positivismo
está basado en su postura política conservadora ya que intentaba reconstruir el
pensamiento de la metafísica y la religión tradicionales.
Otro criterio que establece Max Scheler es el pseudosaber (los prejuicios y las
ideologías) que está condicionado por los intereses de grupo o de clase social que
lo constituyen. Esto implica una clara repsicologización de la teoría de las
ideologías, siendo esto una de sus mejores contribuciones a la sociología del
conocimiento.
En la tipología de pensamiento condicionado por la clase social, intenta
establecer una correlación entre el pensamiento y la sociedad, evidenciando cómo
el pensamiento está condicionado por la clase social y esto es una inclinación
subconsciente pues dependiendo de tu clase social concibes el mundo de una u
otra manera. Más que prejuicios son leyes formales de la construcción de prejuicios
basados en la clase social. Es decir, la pertenencia a una u otra clase social, según
Scheler, te hace pensar de determinada manera, sin embargo, esto no es absoluto
pues el hombre puede superar esto, sea cual sea su clase social. Para esto debe
conocer los ídolos que se le imponen de manera automática e inconsciente a su
clase y de esta manera lograr superarlos.
La sociología del saber rechaza que hay una idea natural del mundo
absolutamente constante, pero el autor, apoyándose en Durkheim, introduce el
concepto de la idea del mundo relativamente natural donde se tiene que un sujeto
colectivo pertenece a todo conocimiento que en una colectividad se considera
como dado, establecido, sin necesidad de justificaciones profundas. Esta es relativa
porque puede ser radicalmente distinta para diferentes colectividades, incluso en la
misma colectividad, en diversos estadios de su evolución histórica.
De forma general, se puede decir que el ser del hombre es el principal elemento
que condiciona toda la producción mental. Esto supone la aceptación de la teoría
marxista que establece la determinación o el condicionamiento de la conciencia por
el ser social del hombre, sin embargo, Scheler fiel a su pensamiento, corrige y
define lo que entiende por hombre: el ser humano total y no las condiciones
materiales de existencia.
La clase social, también tomado del marxismo, es responsable del pensamiento
condicionado, pero además, este concepto para Scheler, no está definido en
relación con la producción económica y las relaciones de producción, sino que se
trata de un concepto prestado sin demasiadas explicaciones.
Sin embargo, postula la posibilidad de elevarse por encima de todas las ideologías
de clase y de sus perspectivas de intereses para alcanzar la verdad objetiva e
incontaminada