"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Emanuel", que traducido significa: «Dios
con nosotros.»
Mt 1, 23
¿Qué significa que Dios esté con nosotros? ¿Jesús pretende despertar en nosotros una
conciencia más profunda de su cercanía? En los ojos de aquellos que oyeron estas palabras,
este anuncio marca un antes y un después en la historia humana: Dios no es un ser lejano,
sino uno que entra en nuestra realidad de manera directa. Al llamarse "Emanuel", nos revela
su naturaleza cercana y misericordiosa. Es una pregunta que debemos hacernos
continuamente: ¿Realmente vivimos con la certeza de que Dios está con nosotros, en cada
momento y en cada dificultad?
Al entrar en la casa, vieron al niño con María, su madre. Entonces se postraron y lo adoraron. Abrieron luego,
sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.
Mt 2, 11
Al acercarse y ofrecer sus regalos, los Magos no solo traen dones, sino que reconocen una
realidad: este niño es Rey y Señor, digno de adoración. La pregunta que debemos hacernos
es: ¿Qué traemos nosotros a los pies de Jesús? Visto desde los ojos de los Magos,
aprendemos que el verdadero encuentro con Cristo implica no solo reconocer quién es Él,
sino ofrecer lo mejor de nosotros mismos en acto de adoración.
Una vez bautizado, Jesús salió del agua. En esto se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios que bajaba
como una paloma y venia sobre él.
Mt 3, 16
Cuando Jesús es bautizado, los cielos se abren. ¿Jesús busca despertar en los testigos una
nueva comprensión de su identidad? Sabemos que Él no necesitaba ser bautizado para la
remisión de pecados, entonces, ¿qué nos está enseñando? Desde los ojos de los discípulos,
este momento es una revelación: Él es el Hijo amado de Dios, en quien el Espíritu Santo
reposa. Debemos preguntarnos: ¿Somos conscientes de que, en nuestro propio bautismo,
participamos de esa misma gracia? Aprendemos que, así como Jesús recibió el Espíritu,
nosotros también estamos llamados a vivir en esa misma comunión con Dios.
Ellos dejaron las redes al instante y le siguieron.
Mt 4, 20
La llamada de Jesús a los pescadores, ¿pretende despertar en ellos un desprendimiento
radical? En los ojos de estos hombres, su vida cambia de inmediato: su vocación anterior
deja de ser su prioridad, y en su lugar, surge una nueva misión: seguir a Jesús. La pregunta
que surge es: ¿Qué estamos dispuestos a dejar atrás para seguirle? Al mirarlo desde su
perspectiva, vemos que el seguimiento de Cristo implica una renuncia inmediata, no
calculada ni pospuesta, sino una entrega radical.
Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos, y rogad por los que os persigan.
Mt 5, 44
¿Jesús está despertando en sus discípulos una nueva manera de entender el amor? Los ojos
de aquellos que lo escuchan deben haber estado llenos de asombro: amar al enemigo era
radicalmente contrario a la ley de la venganza que dominaba en su tiempo. La pregunta que
nos hacemos es: ¿Hemos asimilado este amor radical en nuestras vidas? Desde la
perspectiva de los discípulos, aprendemos que Jesús no solo habla de amor, sino de un amor
que trasciende las fronteras humanas, que refleja el amor divino incondicional.
Por lo demás ¿Quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su
vida?
Mt 6, 27
Jesús parece querer despertar en nosotros una confianza plena en la providencia divina. En
los ojos de sus discípulos, esta pregunta los lleva a confrontar su preocupación constante por
las necesidades materiales. La respuesta que nos enseña es que el control de nuestras vidas
no está en nuestras manos. Al preguntarnos desde su perspectiva, comprendemos que la
preocupación excesiva nos desvía de confiar en Dios, quien provee lo necesario para nuestra
existencia.
Muchos me dirán aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos
demonios y en tu nombre hicimos muchos milagros.
Mt 7, 22
Jesús despierta una inquietud en los que escuchan: ¿Son suficientes nuestras obras
externas para alcanzar el Reino de Dios? En los ojos de quienes oyeron estas palabras,
debe haber surgido una reflexión profunda: no basta con hacer cosas en el nombre de Jesús,
sino que el corazón debe estar alineado con su voluntad. La pregunta que surge es: ¿Estamos
haciendo todo en verdadero amor y obediencia, o solo para ser vistos? Desde su
perspectiva, comprendemos que Jesús no busca simplemente actos visibles, sino una relación
genuina y una fe auténtica.
Replico el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi
criado quedara sano.
Mt 8, 8
El centurión, ¿pretende despertar en Jesús una respuesta de compasión? Desde los ojos de
sus discípulos, este hombre que no es judío revela una fe profunda que sorprende incluso a
Jesús. Aprendemos que la confianza en la palabra de Cristo es más poderosa que cualquier
signo visible. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Tenemos esa fe absoluta en el poder
de su palabra, incluso en nuestras situaciones más desesperadas?
Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado en el despacho de impuestos, y
le dijo: «Sígueme.» Él se levantó y lo siguió.
Mt 9, 9
¿Jesús pretende despertar en Mateo un deseo de cambio y conversión? En los ojos de los
discípulos, la llamada a un recaudador de impuestos, un hombre despreciado por su pueblo,
es impactante. Vemos que Jesús no elige a los más perfectos o respetables, sino a aquellos
que están dispuestos a dejarlo todo y seguirle. La pregunta que nos hacemos es: ¿Estamos
listos para responder a su llamado, sin importar nuestras circunstancias o nuestro
pasado? Desde los ojos de Mateo, aprendemos que el llamado de Jesús puede transformar
completamente nuestras vidas.
Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado
Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!
Mt 10, 25
¿Estamos preparados para enfrentar el mismo trato que Jesús? Al afirmar que un
discípulo debe ser como su maestro, Jesús desafía a sus seguidores a abrazar las dificultades
y persecuciones que Él mismo enfrentó. En los ojos de sus discípulos, esta enseñanza puede
parecer un reto aterrador. La reflexión que debemos hacernos es: ¿Estamos dispuestos a
aceptar las consecuencias de ser seguidores de Cristo, incluso cuando eso implica
sufrimiento y desprecio? Desde su perspectiva, aprendemos que el discipulado implica una
identificación total con Cristo, lo que incluye compartir sus sufrimientos.
MI Padre me ha entregado todo, y nadie conoce al Hijo sino el Padre; ni al Padre le conoce nadie, sino el Hijo
y aquel quien el hijo se lo quiera revelar.
Mt 11, 27
¿Jesús busca despertar en nosotros una profunda comprensión de su relación única con el
Padre? En los ojos de sus discípulos, estas palabras revelan la intimidad divina entre el
Padre y el Hijo. La pregunta que surge es: ¿Cómo podemos conocer a Dios a través de
Jesús? La respuesta está en la revelación del Hijo, que nos invita a una relación personal y
directa con el Padre. Al mirar desde su perspectiva, entendemos que conocer a Jesús es el
camino hacia una relación más profunda con Dios, y que cada uno de nosotros es llamado a
ser parte de esa revelación.
Él les dijo: «¿Quién de vosotros, si tiene una sola oveja y cae en un hoyo en sábado, no la agarra y la saca?
Mt 12, 11
La pregunta que Jesús plantea toca la ética del sábado: ¿Qué es más importante, la ley o la
compasión? Al hacer esta pregunta, Jesús intenta despertar en sus oyentes una nueva
comprensión de la ley de Dios. En los ojos de los fariseos y los discípulos, este desafío a las
normas establecidas es radical. La reflexión que debemos hacernos es: ¿Estamos
priorizando las reglas sobre el amor y la misericordia? Desde la perspectiva de Jesús,
aprendemos que la verdadera práctica de la fe debe ser guiada por la compasión y el amor
hacia los demás.
Porque a quien tiene, se le dará y le sobrara; pero a quien no tiene, se le quitará hasta lo que tiene.
Mt 13, 12
Jesús despierta una reflexión sobre la responsabilidad y el uso de los dones recibidos. ¿Qué
significa tener y no tener en el contexto del Reino de Dios? En los ojos de los oyentes, esta
declaración podría parecer desconcertante. La pregunta que nos hacemos es: ¿Cómo estamos
utilizando los dones que Dios nos ha dado? Desde su perspectiva, aprendemos que los que
responden y actúan conforme a la revelación de Dios recibirán más, mientras que los que
desestiman esta verdad enfrentarán la pérdida. Este principio nos invita a actuar en fe y
generosidad.
Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y
levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los
distribuyeron entre la multitud.
Mt 14, 19
¿Jesús pretende despertar en nosotros una conciencia de gratitud y generosidad? Al
alimentar a la multitud con tan pocos recursos, Él demuestra que no importa cuán limitados
seamos, Dios puede multiplicar lo que le ofrecemos. En los ojos de los discípulos, esta
acción debe haber sido impresionante y reveladora. La pregunta que debemos hacernos es:
¿Qué es lo poco que tenemos que podemos ofrecer a Dios para que Él lo multiplique?
Desde su perspectiva, aprendemos que, cuando compartimos con fe, Dios puede hacer cosas
grandes.
En vano me rinden culto, pues enseñan doctrinas que son preceptos humanos.»
Mt 15, 9
Al declarar que el culto vacío es un acto en vano, confronta a sus oyentes con la realidad de
sus corazones. En los ojos de quienes escuchan, esta afirmación pone en tela de juicio las
prácticas religiosas de la época. La pregunta que nos hacemos es: ¿Nuestros actos de
adoración son sinceros o simplemente rituales vacíos? Desde su perspectiva, aprendemos
que la verdadera adoración debe provenir de un corazón genuino y no de costumbres
humanas.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará.
Mt 16, 25
La pregunta profunda que se plantea aquí es: ¿Qué significa verdaderamente vivir para
Cristo? Jesús desafía a sus discípulos a reconsiderar sus prioridades. En los ojos de los
discípulos, esta afirmación es un llamado a una vida de entrega y sacrificio. La reflexión que
debemos hacer es: ¿Estamos dispuestos a renunciar a nuestras aspiraciones egoístas para
encontrar la verdadera vida en Cristo? Desde su perspectiva, entendemos que el camino
de la verdadera realización y felicidad pasa por la renuncia y el compromiso con el Reino de
Dios.
Les respondió «por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro que tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a
este monte: Desplázate de aquí a allá, y se desplazara. Y nada os será imposible.
Mt 17, 20
¿Jesús pretende despertar una conciencia sobre el poder de la fe? Al comparar la fe con un
grano de mostaza, Él enseña que incluso una fe pequeña puede mover montañas. En los ojos
de los discípulos, esta enseñanza debe haber sido esperanzadora, a la vez que desafiante. La
pregunta que surge es: ¿Cuánta fe realmente tenemos en nuestras vidas cotidianas? Desde
su perspectiva, aprendemos que no se trata de la cantidad de fe, sino de la calidad: la fe
genuina en Jesús tiene el poder de transformar nuestra realidad.
le respondió Jesús: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»
Mt 18, 22
¿Jesús busca despertar un nuevo estándar de perdón y amor incondicional? Al ofrecer esta
respuesta, confronta las normas de la justicia y muestra que el perdón debe ser ilimitado. En
los ojos de los discípulos, este mandato puede parecer desmesurado. La pregunta que nos
hacemos es: ¿Estamos dispuestos a perdonar sin límites, incluso cuando resulta difícil?
Desde su perspectiva, aprendemos que el perdón es fundamental en la vida cristiana y refleja
el carácter de Dios.
Jesús, mirándolos fijamente, dijo: «Para la gente eso es imposible, más para Dios todo es posible.»
Mt 19, 26
¿Jesús intenta despertar una esperanza radical en el poder de Dios? Al afirmar que lo
imposible para los humanos es posible para Dios, Él redefine nuestras limitaciones. En los
ojos de sus discípulos, esta declaración es un poderoso recordatorio de la grandeza de Dios.
La reflexión que debemos hacernos es: ¿Cuáles son las áreas de nuestra vida donde
necesitamos creer en lo imposible? Desde su perspectiva, aprendemos que, en nuestra
debilidad, la fuerza de Dios puede manifestarse de maneras sorprendentes .
No ha de ser así entre vosotros pues el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro servidor.
Mt 20, 26
¿Jesús busca despertar en sus seguidores una nueva visión del liderazgo y el servicio? Al
invertir la noción común de grandeza, desafía a sus discípulos a adoptar una actitud de
humildad y servicio. En los ojos de aquellos que le escuchan, esta enseñanza debe haber sido
transformadora. La pregunta que nos hacemos es: ¿Estamos dispuestos a servir a los
demás, incluso cuando eso significa renunciar a nuestra búsqueda de poder o
reconocimiento? Desde su perspectiva, entendemos que el verdadero liderazgo en el Reino
de Dios se mide por nuestra disposición a servir y amar a los demás.
Jesús les dijo: ¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra
angular se ha convertido; fue el señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos?
Mt 21, 42
¿Jesús busca despertar un sentido de asombro ante la revelación divina? Al citar las
Escrituras, Él se presenta como el cumplimiento de las profecías, la piedra angular que
muchos han rechazado. En los ojos de los que lo escuchan, esta afirmación destaca la
sabiduría de Dios que trasciende la comprensión humana. La pregunta que debemos
hacernos es: ¿Reconocemos a Cristo como la base de nuestra fe y nuestras vidas? Desde
su perspectiva, aprendemos que, a menudo, lo que el mundo rechaza es en realidad lo que
Dios ha elegido para ser el fundamento de nuestra redención.
Porque muchos son llamados, más pocos escogidos.
Mt 22, 14
¿Jesús intenta despertar una reflexión sobre la respuesta a su llamado? Al concluir esta
parábola, Él destaca la importancia de la elección y el compromiso. En los ojos de quienes
le escuchan, esta declaración puede resultar inquietante. La pregunta que surge es: ¿Qué
significa ser uno de los escogidos? Desde su perspectiva, entendemos que ser llamado no
garantiza ser escogido; es nuestra respuesta y compromiso con el Reino lo que determina
nuestro lugar.
Ni tampoco os dejéis llamar “Instructores”, porque uno solo es vuestro instructor: el Cristo
Mt 23, 10
¿Jesús busca despertar una conciencia de humildad y unidad entre sus seguidores? Al
afirmar que todos somos iguales bajo el mismo Maestro, Él desafía la jerarquía religiosa de
su tiempo. En los ojos de sus discípulos, esta enseñanza puede ser liberadora. La reflexión
que debemos hacernos es: ¿Cómo vivimos esta igualdad en nuestra comunidad de fe?
Desde su perspectiva, aprendemos que la verdadera comunidad cristiana se basa en el amor
y la humildad, no en títulos o posiciones.
Y al ir creciendo gradualmente la maldad, la caridad de muchos se enfriará
Mt 24, 12
¿Jesús pretende despertar una conciencia sobre la importancia del amor genuino en medio
de la adversidad? Al advertir sobre el enfriamiento del amor, Él nos confronta con la realidad
del pecado y sus efectos en la comunidad. En los ojos de sus discípulos, esta advertencia es
urgente. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos permitiendo que el amor en
nuestros corazones se enfríe ante las dificultades del mundo? Desde su perspectiva,
aprendemos que debemos luchar constantemente por mantener viva nuestra llama de amor,
a pesar de la maldad que nos rodea.
Y el Rey les dirá: Os aseguro que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo
hicisteis.
Mt 25, 40
La pregunta llega hasta lo más íntimo: ¿Cómo definimos nuestra relación con los demás
en función de nuestra relación con Cristo? Al enfatizar que lo que hacemos por los "más
pequeños" se refleja en nuestra relación con Él, Jesús subraya la importancia de la
misericordia y el servicio. En los ojos de sus oyentes, esta afirmación podría cambiar su
perspectiva sobre cómo valoran a los demás, especialmente a aquellos que son vulnerables o
desfavorecidos. La reflexión que debemos hacernos es: ¿Estamos tratando a los demás
como trataríamos a Jesús mismo? Desde su perspectiva, aprendemos que el verdadero
amor y servicio son expresiones de nuestro amor a Dios.
Porque esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados
Mt 26, 28
¿Jesús busca despertar una comprensión profunda sobre el sacrificio y la redención? Al
hablar de su sangre como un nuevo pacto, Él establece la nueva alianza que transforma la
relación entre Dios y su pueblo. En los ojos de sus discípulos, estas palabras deben haber
resonado con una mezcla de asombro y temor. La pregunta que surge es: ¿Estamos
conscientes del costo de nuestra salvación y del amor que se requiere para perdonar?
Desde su perspectiva, entendemos que la sangre de Cristo es esencial para nuestra redención
y nos llama a vivir en un compromiso renovado con Él.
Alrededor de la hora nona, clamo Jesús con fuerte voz: «Elí, Elí, lemá sabactani», esto es: «¡Dios mío, Dios
mío! ¿por qué me has abandonado?».
Mt 27, 46
¿Jesús busca despertar en nosotros una conciencia sobre la soledad y el sufrimiento
humano? En este clamor de angustia, Jesús expresa el dolor y la desolación en el momento
de su crucifixión. En los ojos de los presentes, este grito es una revelación profunda de su
humanidad. La pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo respondemos al sufrimiento y
la angustia en nuestra propia vida y en la de los demás? Desde su perspectiva, aprendemos
que, aunque experimentamos momentos de abandono, nunca estamos realmente solos, ya
que Dios se identifica con nuestro sufrimiento y dolor.
Id pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo.
Mt 28, 19
¿Jesús busca despertar un sentido de misión en sus seguidores? Al enviar a sus discípulos,
Él les confiere una responsabilidad universal de compartir el Evangelio. En los ojos de sus
discípulos, esta gran comisión es un llamado audaz y trascendente. La pregunta que debemos
hacernos es: ¿Estamos dispuestos a cumplir con esta misión y llevar el mensaje de Cristo
a todos? Desde su perspectiva, aprendemos que cada uno de nosotros está llamado a ser un
testigo activo del amor y la verdad de Dios en el mundo.