INTRODUCCIÓN1
1. Vida y obra de Alberto Magno 2
El fraile dominico, a quien los medievales conocieron como Frater Albertus
Teutonicus, también se conoce como Alberto de Colonia, Alberto de Lauingen
(su ciudad natal) y, por supuesto, como Alberto Magno 3. Se trata del único caso
en que a un teólogo y filósofo se le diera el apelativo de Magnus, distinción
usualmente otorgada a reyes, emperadores y papas. También hay referencias en
que se le dice Albertus Magus, por su supuesta propensión a los embrujos de la
alquimia4. Que también se le hubiese conocido como Doctor Universalis es un
elocuente testimonio de la envergadura intelectual del dominico alemán. Aun-
que no existe un consenso general acerca de su año de nacimiento, lo más pro-
1
Elaborar una traducción de un autor notoriamente difícil, incluso confuso, como Alberto Mag-
no, hizo necesario el concurso de amigos y colegas que de alguna manera contribuyeron a que el
resultado fuese –finalmente– aceptable. Agradezco al Dr. Juan Cruz Cruz, quien, hace diez años
en Ciudad de México, me propuso este proyecto. Haber revisado partes del texto, sobre todo del
libro I, fue mérito que comparten Paloma Hernández Rubio y Daniel González García (ambos
UNAM). Luis Xavier López Farjeat (Universidad Panamericana) y Richard Taylor (Marquette
University) me apoyaron, y aún lo hacen, a través de discusiones estimulantes y simplemente por
la amistad que me brindan. Pero son mi esposa Margarita y mis hijos Lukas y Valentina quienes
le dieron sentido a esta empresa. Les debo mucho más que la dedicación de este humilde esfuer-
zo.
2
El presente trabajo, tanto la introducción como la traducción del De anima de Alberto Magno,
se inscribe en el proyecto Conacyt J49596-H. Asimismo, quisiera señalar que mi participación en
el proyecto Aquinas and the Arabs ha sido de especial importancia para asir los problemas filosó-
ficos que esta obra contiene.
3
Para el esbozo biográfico me baso sobre todo en J. A. Weisheipl, “The Life and Works of St.
Albert the Great”, en J. A. Weisheipl (ed.), Albertus Magnus and the Sciences. Commemorative
Essays 1980, Pontifical Institute of Medieval Studies, Toronto, 1980, pp. 13-51; y A. de Libera,
Albert le Grand et la philosophie, Vrin, París, 1990, pp. 7-36. Véase también I. Craemer-
Ruegenberg, Alberto Magno, Herder, Barcelona, 1985, pp. 11-35.
4
Acerca de la leyenda de Alberto como discípulo de la magia, incluso de la magia negra, véase
W. P. Eckert, “Albert-Legenden”, en A. Zimmermann (ed.), Albert der Grosse, seine Zeit, sein
Werk, seine Wirkung, De Gruyter, Berlín-New York, 1981, pp. 1-23.
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bable es que nace alrededor del año 1200, pero hay conjeturas que dan por pro-
bables los años entre 1192 y 1206/075.
Siendo hijo de una familia de militares al servicio del Emperador Federico
Barbarossa, opta Alberto, sin embargo, por la carrera académica que le llevara
en sus años de juventud a Padua, donde probablemente estudia medicina, lo cual
explicaría su marcado interés por los fenómenos de la biología y fisiología. En
Semana Santa del año 1223 recibe de manos de Jordán de Sajonia el hábito de
la Orden de los Predicadores y posteriormente inicia su noviciado, posiblemente
en Colonia, pero no parece haberlo concluido allá, porque en esa época la ciu-
dad renana no disponía de un studium generale propio. A partir del año 1228 es
lector, lo cual supone una formación básica en teología. En esta época parece
haber leído en Colonia las Sentencias de Pedro Lombardo. Posteriormente es
lector en Hildesheim (1233), en Freiberg (1236), en Ratisbona por el período de
dos años y en Estrasburgo. Hacia los años 1243/44 parte hacia París, la capital
intelectual de la Europa latina del siglo XIII. Allá Alberto lee de nuevo las Sen-
tencias, después de haberse graduado como bacchalaureus biblicus. Durante su
estadía en París completa su comentario al libro IV de las Sentencias.
En 1245 recibe el título de magister actu regens, lo cual le permite ocupar la
cátedra de teología que había dejado vacante Guéric de Saint-Quentin. Durante
un período de tres años se dedica a sus obligaciones de catedrático y de fraile
dominico, las cuales abarcaban las labores de leer [legere], disputar [disputare]
y predicar [praedicare]. Aquella época también coincide con una de las múlti-
ples prohibiciones que se profirieron en la universidad de París contra la ense-
ñanza de las doctrinas aristotélicas; no obstante estas limitaciones, pensadores
como Rogelio Bacon o Roberto Kilwardby trabajan en París intensamente los
libros de filosofía natural y la metafísica de Aristóteles.
Entre los años 1248 y 1254 se encuentra Alberto de nuevo en Colonia para
establecer el primer studium generale de los dominicos en la provincia teutóni-
ca. Allá lee las obras de Dionisio y la Ética Nicomáquea, obra que poco antes
había sido traducida al latín por Roberto Grosseteste. Durante ese periodo, en
que Tomás de Aquino fuera su asistente, sigue profundizando sus conocimien-
tos de la filosofía peripatética. De hecho, desde los principios de los años 50
hasta alrededor de 1270, redacta casi todos sus comentarios a las obras de Aris-
tóteles, así como los comentarios a las obras de Dionisio y al Liber de causis
–obra que en ese entonces aún fue considerada aristotélica–. En marzo de 1252
Alberto media en un conflicto entre el arzobispo de Colonia, Conrado de
5
Sin embargo, la única fecha que es consistente con la cronología de la vida de Alberto es una
fecha alrededor del año 1200; cfr. J. A. Weisheipl, “The Life and Works of St. Albert the Great”,
p. 16.
Introducción 19
Hochstaden y los ciudadanos de la urbe, dando con ello inicio a una larga tra-
yectoria de mediación en conflictos políticos.
En junio de 1254 el Capítulo Provincial en Worms decide nombrar a Alberto
Provincial para la provincia de Teutonia, una región vasta que se extendía de las
orillas del Rin hasta Riga en Letonia. Es justamente en esa época de su función
como Provincial –que duró hasta el año 1257– que Alberto escribe su paráfrasis
al De anima, cuya traducción castellana presentamos en el presente volumen.
En junio de 1257, estando en la corte papal en Anagni y después de un periodo
de extensos viajes y trabajo intenso, Alberto renuncia a su cargo.
En otoño de 1257 recibe el permiso de continuar su función de lector en Co-
lonia, donde realiza una serie de disputaciones sobre De animalibus de Aristóte-
les. Allá continúa sus labores docentes hasta junio de 1259, año en que es lla-
mado, junto con su antiguo estudiante Tomás de Aquino, a Valenciennes, para
elaborar una suerte de plan de estudios para los dominicos. En otoño de 1259
regresa a Colonia, solamente para recibir en enero de 1260 de manos del Papa
Alejandro IV su nombramiento como obispo de Ratisbona.
Sin mucho entusiasmo asume el nuevo cargo, pero de todas maneras lo asu-
me con responsabilidad, reformando la diócesis y recorriéndola a pie; debido a
este hecho los locales le dieron el sobrenombre de obispo con botas [episcopus
cum bottis]6. Durante aquel período trabaja en varias obras, por ejemplo en el
De animalibus y en los comentarios a la Ética y los Analíticos Posteriores, obra
en que también trabaja durante una estadía en la corte papal en Viterbo de agos-
to 1261 a otoño de 1262. En febrero de 1263 el Papa Urbano IV le ordena pre-
dicar a favor de las Cruzadas en Alemania, Bohemia y, en general, en todas las
regiones de habla alemana.
Ya en 1264 busca eximirse de su función como obispo y hasta el año 1267
encuentra albergue en el monasterio dominico de Würzburg, donde vive su her-
mano Enrique. Allá aparentemente se dedica a varias de sus obras, además de
predicar y leer la Biblia. En 1268, a pedido del Papa Clemente IV, viaja a Es-
trasburgo para resolver un conflicto entre el obispo de esa ciudad y sus ciudada-
nos. En el transcurso del año de 1269 vuelve Alberto definitivamente a Colonia.
El hecho de haberse retirado de su cargo de obispo no significa, sin embargo,
que dispusiera de suficiente tiempo para dedicarse plenamente al ocio académi-
co. Constantemente es requerido para consagrar iglesias, altares, monasterios
etc., de lo cual parece haberse quejado.
Acerca de los últimos diez años de vida de Alberto Magno existen ciertas le-
yendas, entre las cuales la más duradera es la que él había caído en un estado de
demencia senil. Contra esta conjetura, sin embargo, se puede constatar que él
6
Cfr. J. A. Weisheipl, “The Life and Works of St. Albert the Great”, p. 38.
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mismo redacta su testamento 18 meses antes de muerte, afirmando que se en-
cuentra “sano y cuerdo” [sanus et incolumis]7. Alberto muere en Colonia el 15
de noviembre de 1280. Es canonizado 650 años después de su muerte, en 1931,
por el Papa Pío XI y en 1941 es declarado santo patrón de los científicos.
Entre las numerosas obras de Alberto Magno, cabe destacar las siguientes8:
–De natura boni (antes de 1243)
–Summa theologiae (antes de 1246)
–De homine (c. 1246)
–Scripta super quattuor libros Sententiarum (antes de 1248)
–Super Dionysium de Caelesti Hierarchia (antes de 1248)
–Super Dionysium De divinis nominibus (1249-50)
–Physica; In IV De caelo et mundo; De natura loci; De causis proprieta-
tum elementorum (después de 1250)
–Super Ethica (1250-52)
–Logica (después de 1252, alrededor de 1256)
–De fato (1256)
–De vegetabilibus et plantis libri VII (1256-57)
–De mineralibus (antes de 1256)
–Postilla in Mattheum (1258)
–Quaestiones super De animalibus (c. 1258)
–Postilla in Lucas (c. 1260)
–De anima (c. 1260-61)9
–Super Euclidem (1262)
–Ethica (1262-c. 1263)
–Metaphysica (1263-c. 1267)
–De causis et processu universitatis (después de 1263)
–Summa de mirabili scientia Dei (después de 1270)
–Problemata determinata (abril 1271)
7
J. A. Weisheipl, “The Life and Works of St. Albert the Great”, p. 45.
8
Véase A. de Libera, Albert le Grand et la philosophie, p. 21.
9
Sin embargo, de Libera piensa que esta obra fue escrita entre los años 1254 a 1257, pero el
consenso apunta a la fecha mencionada.