21-05
Curso: 5º
Materia: Sociología
Docente: Zuccolilli Pablo
¿QUÉ ES LA CULTURA?
En el lenguaje común llamamos ‘cultura’ al conjunto de conocimientos especializados en el
terreno de la filosofía, el arte, la ciencia. Normalmente decimos de una persona que es ‘culta’
cuando ha acumulado grandes conocimientos de este tipo y tiene un gusto más refinado que el
habitual. De esta manera, pensamos que hay personas ‘cultas’ y otras que no lo son: el calificativo
se reserva a los individuos que han podido acceder a las realizaciones y conocimientos más
elevados de su sociedad (lo que requiere de tiempo, dinero, capacidad e interés, que no todos
poseen).
En las ciencias sociales ‘cultura’ tiene un significado distinto. Ciento treinta años atrás el inglés Sir
Edward Burnett Tylor, autor del primer texto de antropología general, elaboró la siguiente
definición: ‘La cultura... en su sentido etnográfico amplio, es ese todo complejo que comprende
conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera capacidades y hábitos
adquiridos por el hombre en tanto que miembro de una sociedad.’
En nuestros días el antropólogo Marvin Harris ha ensayado otra definición, sustancialmente
idéntica a la anterior: ‘Cultura: pautas de conducta y pensamiento aprendidas y compartidas que
son características de un grupo social’. Como puedes ver, para los científicos sociales todo
miembro de una sociedad es culto, en la medida en que participa de distintos aspectos de una
creación colectiva específicamente humana. Las definiciones de la cultura son numerosas y no
siempre coincidentes (al menos, en algunos aspectos).
Aunque una cultura constituye una totalidad, analíticamente podemos distinguir en ella diversos
componentes que de acuerdo a sus características se agrupan en cultura inmaterial y cultura
material.
LA CULTURA INMATERIAL
El mundo de la cultura inmaterial está compuesto por los símbolos, el lenguaje, los valores, las
creencias y las normas.
Los símbolos
Símbolo ‘es todo aquello que para quienes comparten una cultura tiene un significado
determinado o específico’: una cruz, una luz roja, una mano extendida, un dedo índice
perpendicular sobre los labios de alguien transmiten, a los individuos de nuestra cultura,
determinados mensajes. Como cada cultura tiene símbolos propios, es posible que estos mismos
elementos o gestos tengan significados distintos en otros contextos; también puede ocurrir que lo
que para nosotros es señal de simpatía o amistad, en otras sociedades sea altamente agresivo y
ofensivo. Tomamos conciencia de estas diferencias cuando entramos en contacto con culturas
diferentes a la nuestra y advertimos nuestra incapacidad de interpretar el significado de sus
símbolos. Los sociólogos llaman a esto choque cultural y señalan que tiene dos dimensiones: la
incertidumbre del individuo trasladado a un universo simbólico que no puede interpretar; el enojo
de los participantes de esa cultura, que pueden entender como ofensivas algunas conductas del
extranjero. Lo mismo puede ocurrir dentro de una misma sociedad, cuando existen grupos con
costumbres o valores diferentes. En los sectores populares de nuestro país, por ejemplo, se invita
(o se invitaba) a compartir la mesa al amigo o conocido que llega cuando se está comiendo; no
recibir la invitación, o rechazarla, se interpreta como un desaire. Un individuo de otro grupo social
puede ignorar este código y molestar con su negativa, sin desearlo, a quien está siendo amable
con él. Los símbolos -además de variar de una cultura a otra cambian en una misma cultura a lo
largo del tiempo.
El lenguaje
El lenguaje oral y escrito es un elemento fundamental de la cultura. Su función básica es
posibilitar la comunicación entre los individuos. Además, la lengua es el mecanismo más
importante de reproducción cultural, permitiendo la transmisión de la cultura de una generación a
la otra. El lenguaje escrito posibilita el almacenamiento, conservación y transmisión de los
conocimientos sociales; surgida hace unos seis mil años, la escritura ha constituido un elemento
fundamental del progreso humano. Los miembros de muchas especies animales se comunican
entre ellos a través de olores, ruidos y movimientos. Se trata de signos instintivos, genéticamente
transmitidos, de posibilidades muy limitadas: indican la presencia de peligros, de alimentos, o
facilitan el acercamiento sexual y la reproducción. Los alcances del lenguaje humano son
enormemente más amplios y explican la superioridad de nuestra especie sobre los otros animales.
Marvin Harris ha escrito: ‘Una manera de sintetizar las características especiales del lenguaje
humano es decir que hemos alcanzado la universalidad semántica. Un sistema de comunicación
que posee universalidad semántica puede transmitir información acerca de aspectos, dominios,
propiedades, lugares o acontecimientos del pasado, del presente o del futuro, tanto reales como
posibles, verdaderos o imaginarios, cercanos o lejanos’. En la actualidad, se calculan entre cinco y
seis mil las lenguas habladas en el mundo, aunque muchas de ellas están desapareciendo. La
pluralidad de idiomas caracteriza también a algunos países: Estados Unidos, España y Gran
Bretaña, por ejemplo. La Unión Europea reconoce actualmente once lenguas oficiales, las que
podrían llegar a treinta en el futuro. Los idiomas más hablados son el chino (20% de la población
mundial, unos 1200 millones de personas), el inglés (10%, unos 600 millones) y el español (6%, 350
millones). No han faltado los intentos de facilitar la comunicación creando un idioma universal.
Los valores y creencias
Los valores y las creencias son otros componentes fundamentales de una cultura. Valores son las
definiciones que elabora cada sociedad acerca de lo que es deseable, bueno o bello y las creencias
son afirmaciones que los miembros de una sociedad determinada consideran como ciertas. Unos y
otras determinan la visión del mundo que tienen los individuos de una sociedad y orientan sus
acciones. Los valores y creencias varían de una sociedad a otra (que, por eso, justamente, se
diferencian); también cambian en una misma cultura. En las sociedades preindustriales
(tradicionales) la mayor parte de sus integrantes comparten las creencias y valores fundamentales;
en nuestras sociedades modernas y postmodernas si bien hay mayor diversidad, existen valores y
creencias arraigados: la racionalidad, la ciencia y el progreso. El cristianismo, en sus diversas
versiones, como religión dominante. Las ideas de Estado-nación y de ciudadanía. El individualismo
y la búsqueda de logros personales, la propiedad privada, etc. Estos son móviles centrales del
comportamiento.
Las normas
Las normas son las reglas y expectativas sociales a partir de las cuales una sociedad regula la
conducta de sus miembros. Las normas pueden ser proscriptivas (en este caso, indican lo que no
debe hacerse) o prescriptivas (que indican qué debe hacerse). Normas universales como ‘no
robarás’ y ‘no matarás’ pertenecen al primer tipo; otras como ‘respetar al prójimo’ o ‘trabajar’, al
segundo. Dentro de las normas podemos distinguir entre los mores y las costumbres. Los mores
son esenciales para el mantenimiento de determinada forma de vida; en consecuencia, son
permanentes e invariables. Prohibiciones como las de matar o robar están fuertemente
internalizadas en casi todas las personas de nuestra cultura; su violación provoca un gran rechazo
emocional y origina una respuesta social inmediata. Las costumbres, en cambio, son reglas de
conducta referidas a aspectos de la vida cotidiana: las llamadas ‘normas de cortesía’, el
‘comportamiento en público’ y el ‘comportamiento en la mesa’, por ejemplo. El margen de
variación en estos aspectos es considerable (en distintas sociedades; en una misma sociedad, en
diversas épocas; en distintos grupos étnicos y sociales dentro de una misma sociedad); la
tolerancia para quienes no respetan las costumbres es mayor, aunque no falten las sanciones
informales (por ejemplo, la murmuración). En nuestra época las costumbres varían muy
rápidamente y el nivel de tolerancia se ha ampliado mucho, aunque siguen existiendo límites más
o menos consensuados respecto a los comportamientos socialmente esperados. Mientras los
mores indican lo que es ‘moral’ o ‘inmoral’, las costumbres distinguen cuál es el comportamiento
‘apropiado’ o ‘inapropiado’ en determinadas circunstancias. Muchas normas están establecidas en
leyes que establecen penalidades por su incumplimiento.
La cultura inmaterial en su totalidad determina y organizan a una sociedad en términos
dicotómicos: inclusión/exclusión, normalidad/anormalidad, enfermedad/sanidad, nosotros/ellos,
etc. Transgredir las normas “legitimas” de una sociedad harían visibles las fuerzas represivas con
las que estas se imponen y que, hasta tal acción, se mantienen ocultas. Pero ¿Desde qué lugares
se resuelve cual es la cultura de una sociedad? Y problematizando aún más, ¿Quien determina cual
es la cultura aceptable y cual no? ¿Quién determina que es parte de una cultura y que no es? Aquí
entran en juego conceptos como hegemonía y poder que operan desde una realidad inmaterial.
Sin embargo, van a requerir un sostén material y concreto.
1- ¿De qué manera los valores, las creencias y las normas son componentes determinantes
en una sociedad?
2- Citar diversos ejemplos sobre valores y creencias.
3- ¿Qué diferencias podemos observar en las normas?
4- ¿Qué ejemplos de símbolos se te ocurren que son propios de la cultura argentina?
5- ¿Hay diferencia en el entendimiento de los símbolos según la edad? ¿Por qué?
6- ¿Qué ha posibilitado el lenguaje a través del tiempo?