PINITO
Pinito era un niño árbol
pino. Él vivía en una pueblito
que se llamaba selva, tenía
un amigo que se llamaba
Roblito, quien también era un
arbolito pero de roble, juntos
vivían muy felices en su
pueblo, además con él
también vivían sus padres, el
señor Pino y la señora Pino.
Pinito quería ser como sus
padres, quería crecer tanto
como ellos, su sueño era
poder llegar a crecer tanto
como para llegar al cielo,
junto a Roblito la pasaba muy
bien, ambos comparaban
sus verdes y grandes hojas,
les encantaba ver como los
pájaros alegres se posaban
en sus ramas, también le
gustaba ver como hacían sus
nidos y como sus polluelos
salían del cascarón, a ambos
les gustaba ver mucho tanto
los amaneceres como los
atardeceres, también a Pinito
le encantaba ver la noche, le
gustaba mirar las brillantes
estrellas y mirar aquella
blanca luna que salía y
entraba todas las noches.
Un día, oyeron a lo lejos
sonidos muy extraños,
sonidos que al parecer les
causaban dolor y terror, eran
sonidos parecidos al trueno,
de esos que se oye cuando
llueve y claramente se oían
como los árboles gritaban,
ellos decían: -¡¡Auxilio!!
¡¡Socorro!! ¡¡Ayuda!!. Todos
los días se oían los mismos
sonidos y cada vez se oían
más y más fuertes, Pinito
preguntó a sus padres que
era aquello, pero ellos no
sabían el porqué de los gritos
de auxilio , le pregunto a
Roblito, a otros árboles y
arbolitos que tenía cerca,
pero nadie sabía lo que
estaba pasando, solamente
se preguntaban y se
sorprendían, los sonidos se
oían cada vez mucho más
cerca, más y más cerca cada
vez más cerca, hasta que vio
a lo lejos, no podía creer lo
que veía, eran arboles
cayendo en medio de gritos y
sonidos terribles, Pinito no
podía ver con claridad lo que
pasaba por la distancia, solo
podía oír arboles gritando de
dolor y árboles cayendo.
Uno de esos días vio a lo
lejos entre los demás
árboles, porque ya se podía
ver con claridad, unas cosas
enormes muy extrañas que
se acercaban y que se
movían aquellas cosas eran
de colores amarillo, algunos
rojo otros de color naranja,
eran muchos, los
acompañaban unos seres
extraños, eran muy extraños
que también se movían y
mucho, eran pequeños y
hacían sonidos más raros,
llevaban en sus manos unos
objetos también extraños,
estos objetos hacían sonidos
también muy extraños,
sonaban algo así como
rooom
roooooooooooooommmm…
todo era extraño nunca
antes había visto nada igual
no comprendía lo que estaba
pasando, con estos objetos,
los seres extraños cortaban y
partían en dos a sus amigos,
sus vecinos, ellos eran
quienes cortaban de la parte
de abajo a sus amigos
árboles, los cortaban
mientras ellos gritaban: -
¡¡Nooooooo!!, ¡¡Me
dueleee!!- Pero ellos ni caso
les hacían, no tenían piedad
al parecer no los oían. Pinito
comenzó a llorar, preguntó
a sus padres lo que estaba
pasando mientras sus padres
le decían que se calmara,
ellos también estaban
asustados y tampoco lo
podían creer, le decían que
no vea eso no sabían que
hacer, los seres extraños se
acercaban, Pinito tenía
mucho miedo, también vio
con horror que las cosas
grandes de color naranja ,
levantaban y cargaban los
cuerpos, los cadáveres y los
acomodaban, levantaban sin
vida pedazos de otros
árboles con hojas rotas y
destrozadas, las ramas
partidas y colgantes ¡¡Era
horrible!! y lo peor de todo,
estaban muy cerca, tan cerca
que el siguiente era su amigo
Roblito -¡¡Nooo!!- Roblito
gritó, estaba asustado Pinito
vio que estos seres, estos
monstruos. Estaban a punto
de cortar a Roblito estaban
preparando esa cosa que
hace proom… roooooooom…
roooooooomm…y sin
importarles nada empezaron
a cortar a Roblito , Roblito
lloraba y se desesperaba
mientras los otros árboles
decían: -Nooo!!, déjenlo,
dejenlooo es solo un niñooo,
dejenlooooo por favor
dejenloooo!! Pinito decía: -
¡¡Roblitoooo!! ¡¡Roblitooooo!!
¡¡ Déjenlo no lo lastimen!!
¡¡No por favor no lo
lastimeeeen!! ¡¡Es mi amigo,
mi mejor amigoo!!
¡¡Roblitoooooooo!!- llorando
y gritando se quiso mover,
quiso defender a su amigo, lo
quiso ayudar, salvarlo pero
por más que luchaba y
luchaba, no se podía mover.
Vio a Roblito, aún con vida,
con la mirada pérdida, el
sonido de su caída fue como
el trueno nefasto que suena
así como cuando cae la
lluvia, y lo mismo hicieron
con sus papás fue una
tortura, fue terrible, horrible
y desgarrador.
Pinito con los ojos sollozos
que ya nada le importaba,
sintió que ahora a él le
cortaban la parte de abajo,
estaban cortándole el tronco,
le dolía mucho, pero ya no le
importaba incluso no luchó,
no se resistió, pues mataron
a su familia, a sus amigos, a
sus vecinos a su mejor
amigo, su amigo Roblito, sin
un poquito de pena, no le
importó hasta que vio que su
vista se oscurecía, comenzó
a sentirse mareado cerró los
ojos y cuando los abrió
estaba tirado en el suelo
partido en dos volvió a cerrar
los ojos y esta vez fue para
que jamás los vuelva a abrir.