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Axiología y Ética en el Pensamiento Crítico

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Abigail Pérez
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CURSO DE INGRESO A LA BUAP

PENSAMIENTO CRÍTICO, HABILIDADES COGNITIVAS Y HABILIDADES BLANDAS

Objetivo general del curso:


El estudiante es capaz de elaborar construcciones lógicas desde el razonamiento silogístico,
de manera que las conclusiones sean justificadas y argumentadas; además de reforzar las
habilidades y conocimientos adquiridos durante la educación media superior, a partir del
proceso de evaluación que se determina en el Examen de selección.

Unidad 2: Habilidades cognitivas


Apartado 2: Axiología
Horas teóricas asignadas: 3 horas
Versión: 2023-2024
AXIOLOGÍA
En el plano filosófico se ha de analizar la diferencia entre axiología, ética, moral y moralidad.
Al establecer la diferencia entre cada una de ellas se puede establecer una relación más
estrecha entre todos los conceptos y el humano, hombre y persona.
Ø Axiología: Aristóteles la plantea como la ciencia práctica que versa sobre la
naturaleza y el objeto de la acción humana. Se ocupa de las virtudes morales que no son
innatas, no las transmite simplemente el maestro al discípulo, se adquieren mediante la
práctica y se pierden por falta de ésta. Una virtud moral, no es una facultad (como la
inteligencia o la memoria) ni una pasión (como un arrebato de cólera o un sentimiento de
piedad). Ni la simple posesión de facultades, ni la mera irrupción de pasiones hace a las
personas buenas o malas, dignas de censura. Lo que hace de alguien una buena persona es el
estado habitual de su alma, o sea, el estado de su carácter.
Ø Ética: etimológicamente proviene del griego ethikós que viene de ethos y significa
costumbre, hábito. Formalmente es la ciencia que estudia los valores morales y los principios
ideales de la conducta humana. Así mismo, significa parte de la filosofía que trata de la moral
y obligaciones del hombre.
Ø Moral: proviene del latín moralis o moros y significa lugar en donde se habita. Es
decir, son las formas aceptables en la conducta de un hombre que vive en una sociedad, por
lo tanto, en el ámbito de la moral están implícitas las costumbres o tradiciones.
Ø Moralidad: a la par de la moral se ubica el concepto de moralidad, ya que éste es la
apropiación o adaptación de la moral en la persona, es decir, la forma en la que el hombre
adopta y adapta las costumbres y tradiciones que imperan en la sociedad en la que habita.
Desde la antigüedad, la conducta humana ha sido objeto de estudio para poder normarla
y de esta manera tener una mejor convivencia. La ética también se aborda desde el punto de
vista de la teoría de la ciencia o epistemología, para explicar con mayor rigor metodológico
conductas y comportamientos que sólo la ciencia puede explicar. Pueden existir tantas
definiciones de ética como autores que tratan el tema, algunos de ellos sostienen que Ética
es la parte de la filosofía que estudia las leyes de la licitud o moralidad de los actos y su
fundamento; es la teoría o ciencia del comportamiento moral de los hombres en sociedad. Es
así que la ética se ha considerado como principios generales, teoría, ciencia y parte de la
filosofía; sin embargo, independientemente de cuál sea el enfoque con que se estudia la ética
se podría entender que es: Un cuerpo de conocimientos que aborda la naturaleza de las
acciones humanas en la vida social, desde la óptica de los conceptos morales (bondad,
verdad,…) y los preceptos morales (reciprocidad).

TIPOS DE MORAL
Por su etimología pudiera parecer que ética y moral son lo mismo; sin embargo, por su
aplicación y referencia significan cosas distintas. Pues la moral tiene por objeto de estudio
del pensamiento filosófico la deontología o teoría de los deberes; siendo así unconjunto de
normas, principios y valores con los que se regula la conducta humana. Por lo tanto se puede
concluir que es práctica y ejecutable en tanto que modifica la propia vida.
Kant sostiene, en su Crítica a la razón práctica que “…El hombre moral no es aquel
que es dichoso, sino aquel que merece ser dichoso”; en este mérito consiste todo el valor
moral.
En el cuadro anterior se puede observar, reflexionar y deducir que la moral es la
observancia de un conjunto de leyes, reglas y preceptos, de carácter personal y grupal que
persiguen el bien común, aceptado por todos de forma consciente, libre y voluntaria, en lo
que define el proyecto de vida como fin último y supremo.
Por lo anterior, vale la pena aclarar la diferencia existente en los conceptos: humano,
hombre y persona.
- Humano: es aquél que posee uso de razón, pero no está dotado de voluntad, libertad,
conciencia, ni dominio de sí.
- Hombre: es aquél que razona, tienen voluntad, libertad, conciencia y dominio de sí,
pero no se relaciona con los demás.
- Persona: es aquél que posee uso de razón, voluntad, libertad, conciencia, ni dominio
de sí y es capaz de relacionarse con las demás personas, de ese modo que puede coexistir y
tener una experiencia diádica (vivir en reciprocidad).
Así como la moral es a la ética, las normas son a la moral. ¿Pero qué son las normas?
El vocablo norma proviene de la voz latina normae, que en su acepción más general
significa regla que se debe de seguir, una exigencia sentida de la conciencia; sin embargo, su
primer uso fue para denominar la escuadra que usaban los autores.
Por tanto, se podría decir que norma es una regla, guía, precepto, ley, modelo, principio,
código o un reglamento; esto es, todo lo que orienta, que direcciona o que da sentido.
En principio si se toma en cuenta la dimensión práctica de la naturaleza humana, al
menos, se distinguen dos clases de relaciones fundamentales que contrae el hombre con el
mundo real:
1. El de la naturaleza
2. El de la sociedad
En este contexto, podemos tomar en cuenta lo que comenta Montesquieu en su obra
“El espíritu de las leyes”, en el que distingue dos tipos de leyes: de las Leyes de la naturaleza
y de las Leyes positivas. Las primeras se refieren a la relación del hombre con la naturaleza,
y las segundas a la relación del hombre con la sociedad.
Antes que todas las leyes, señala Montesquieu “…están las naturales, así llamadas
porque se derivan únicamente de la constitución de nuestro ser”. Para conocerlas bien, ha de
considerarse al hombre antes de existir las sociedades. Son las primeras que regirán para el
hombre. En seguida aparecen Las leyes positivas, que tan luego como los hombres empiezan
a vivir en sociedad, pierden el sentido de su flaqueza; pero entonces concluye entre ellos la
igualdad y empieza el estado de guerra; es cuando se hacen necesarias estas Leyes positivas.

ACTO MORAL
El acto moral es la aplicación de las normas morales, que también se conoce como moralidad.
Moral, entonces, es lo que se dice que se debe hacer, o lo que debe ser, y moralidad es lo que
se hace, o lo que se es.
Es así que la moral se integra de dos componentes; uno, que pertenece al mando de lo
abstracto e ideal (normas, principios, valores); y otro que pertenece al terreno de lo objetivo
o concreto y real (actos y hechos). Acto moral implica pasar de las normas escritas o dadas a
los hechos; operar las normas; hacer que las ideas se conviertan en realidades; hacer que
suceda; no decir que sucederá; pero bajo determinadas condiciones que son las que le dan
sentido; de tal manera, que ahora una definición operacional expresaría que la moralidad es
el acto humano voluntario, consciente y libre en la elección y realización de fines, con
aceptación responsable de las consecuencias, sin embargo, cabe preguntarse, ¿cómo
intervienen o cómo explicar los elementos que estructuran el acto moral?
Si el acto moral es en esencia voluntario, libre y consciente con aceptación responsable
de las consecuencias, cómo se podría explicar la moralidad a la luz de estos elementos y de
otros que la estructuran.
Tal vez las normas morales sean las más importantes para que el hombre alcance sus
fines, puesto que incorporan las capacidades y competencias esenciales del ser humano como
persona individual y como persona que pertenece a una sociedad, y que, además, las instituye,
mantiene, reforma, reemplaza o desaparece, siempre con la convicción del bien personal,
común o social.
Algunos de los elementos que estructuran el acto moral son:
1.- Conciencia: se identifica con el sentimiento del deber. Se adquiere poco a poco y
se gesta desde los primeros años, debido a la convivencia familiar primero, y después a la
convivencia con grupos e instituciones sociales. La conciencia determina la relación que es
capaz de establecer el alma consigo misma y dicta lo que se debe hacer o evitar, siempre de
acuerdo con la realización del bien.
2.- Libertad: a nivel de la conciencia es la posibilidad de elegir, es su producto más
específico y su existencia es decisiva en la moral, donde no existen puntos neutros. La
elección es bien-mal, amar-odiar, matar-no matar, robar-no robar, y así sucesivamente.
3.- Responsabilidad: El concepto responsabilidad suele usarse para denotar un deber;
algo impuesto desde el exterior. Sin embargo, en su verdadero sentido, es un acto enteramente
voluntario, constituye la respuesta del Yo a las necesidades expresadas o no, de otro ser
humano. Ser responsable significa estar listo y dispuesto a responder.
4.- Voluntad: Es la libertad de decisión, sin desligar la relación entre los fines y los
medios. El acto voluntario no es la manifestación espontánea de un deseo; por el contrario,
supone una reflexión y la aceptación de responsabilidades, es por eso que la voluntad no
corresponde solamente al deseo más fuerte, sino que procede de la reflexión, corresponde
también a la acción racional.

DILERAS MORALES
Desde Platón y Aristóteles, pasando por Kant y Hegel, la cuestión de los dilemas morales ha
resultado una preocupación filosófica recurrente. Quizá le debamos a la filosofía analítica
contemporánea una discusión más refinada al respecto, pues desde hace más de cuarenta años
viene discutiendo sobre la naturaleza y la posibilidad de los dilemas morales.
Los dilemas morales son una forma de conflicto moral que puede experimentar un
individuo o puede darse entre varios individuos. Estos conflictos involucran algún tipo de
incompatibilidad normativa, sea que se entienda como relación de contradicción o
simplemente de contrariedad. Los que defienden que los dilemas morales son algo más que
un "simple" conflicto, esto es, un conflicto sólo definido a partir de cierta idea de
incompatibilidad, sostienen que los dilemas encierran un plus. De acuerdo con esta
concepción, un dilema moral será una forma "cualificada" de conflicto. De este modo, si bien
es cierto que todo dilema involucra un conflicto, no es necesariamente cierto que todo
conflicto involucre un dilema. El plus se puede explicar con diversas estrategias. Algunas de
ellas enfatizan la "indeterminación" del discurso moral (encarnado en sistemas normativos,
teorías morales normativas, etc.) para resolver los dilemas. Esta indeterminación se expresa
en el hecho de que en los dilemas se manifiesta una ausencia de criterios, escalas o
procedimientos racionales de solución que resulten plausibles. Otras estrategias —que son
las que más me simpatizan— postulan que la ausencia de criterios, escalas o procedimientos
es una cuestión contingente que no agota el plus. Podría incluso haber algunos criterios, pero
éstos podrían ser controversiales. Pensemos, por ejemplo, en ciertos conflictos entre derechos
fundamentales3 donde al menos dos individuos reivindicaran posiciones de valor igualmente
atendibles. Supóngase que el juez que decide este conflicto encuentra que existe un criterio,
escala o procedimiento racional; por ejemplo, alguna variante de balance, que le permite
resolver el conflicto. La parte perdedora todavía podría seguir sosteniendo que la posición de
valor que defendía era tan atendible como la de la posición triunfante. Por este tipo de
posibilidades, esta otra estrategia aduce que lo importante no es mirar si hay o no hay
criterios, escalas o procedimientos de solución de dilemas, sino mirar más bien qué se ha
"perdido" o sacrificado con la decisión adoptada por el agente o los agentes morales
involucrados en el conflicto. Esta tesis parece más interesante que la anterior, ya que nos
vuelve conscientes de la posibilidad de que, de la mano de cualquier procedimiento, estemos
sacrificando bienes valiosos. Con otras palabras, según esta concepción, es mejor enfatizar
el sacrificio de alternativas valiosas y advertir que muchas veces se da una especie de
paradoja, pues es la "solución" a los conflictos dilemáticos la misma que entraña un sacrificio
inevitable de un bien valioso. Esta estrategia me parece más atractiva, aunque no excluyente
de la anterior, por su capacidad más generosa de dar cuenta de dilemas no sólo en instancias
donde se verifique inconmensurabilidad o simetría, sino también allí donde, aun si hubiera
conmensurabilidad, algo importante podría dañarse o sacrificarse. Articular esta concepción
nos quita la venda de los ojos y nos permite ver más casos dilemáticos que si sólo nos
restringiéramos a hipótesis estrictas de indeterminación producidas por supuestos de
inconmensurabilidad o simetría. Mi tesis es perturbadora, pues sostiene que, incluso si hay
conmensurabilidad, necesitamos otros argumentos para mostrar que no enfrentamos algún
otro tipo de dilema desafiante donde un sacrificio relevante esté en juego.
Una definición amplia de dilema moral (que en general todo filósofo pueda aceptar
como punto de partida) según la cual hay un dilema cuando un agente S se enfrenta a dos
requerimientos normativos (normas, valores, principios morales, etc.) que lo obligan a
realizar, o a abstenerse de realizar, dos comportamientos que resultan incompatibles. La
satisfacción de un requerimiento impide la satisfacción del otro.4 En principio, ambos
requerimientos son igualmente atendibles; sin embargo, el agente no puede realizar ambos a
la vez. Por ejemplo, en la República, por medio de un diálogo entre Céfalo y Sócrates, Platón
cuenta el dilema de un hombre que tiene que determinar si devuelve o no el arma que le ha
prestado un amigo. El dilema surge porque el amigo ha enloquecido y podría dañarse a sí
mismo y/o dañar a los demás. Por un lado, este hombre tiene ante sí el deber de devolver los
préstamos (en este caso, el arma) y, por otro lado, el deber de salvaguardar a un amigo de un
probable daño.
¿Por qué los dilemas morales son objeto de tanto interés en la filosofía? Mi respuesta
es que este interés obedece a que los dilemas ponen al desnudo posibles límites en la llamada
racionalidad práctica. Una manera menos pomposa de decir esto es señalando que el límite
principal es que el agente parece fracasar en identificar criterios plausibles para dar una
"solución racional" o "correcta" a esta clase de conflicto moral. Existen diversas maneras de
dar cuenta de este límite; por ejemplo, diciendo que los dilemas son conflictos "irresolubles".
No toda teoría moral acepta que los dilemas expongan este tipo de límites, como las teorías
deontologistas de raigambre kantiana, que tienden a negarlos. La negación se basa en un
rechazo al fenómeno mismo de los dilemas bajo el lema "obligationes non colliduntur".
Precisamente, ciertos autores sostienen que una teoría moral es "adecuada" si logra guiar
siempre hacia una respuesta correcta para todos nuestros problemas morales. "Guiar" es una
función normativa que, si se acepta la posibilidad de los dilemas, podría estar en tensión con
la función explicativa de nuestras teorías morales: dar cuenta de los límites reales que ciertos
conflictos morales ponen en nuestras vidas. En este trabajo pasaré por alto la discusión acerca
de qué cuenta como una teoría moral adecuada. A título de experimento mental, voy a
suponer que los tipos de dilema moral que trataré en este texto son posibles a fin de mostrar,
en primer lugar, cómo funcionaría la idea del límite, esto es, la falta o gran dificultad —según
el caso— para encontrarles solución racional. En segundo lugar, quiero mostrar que la
cuestión del límite está lejos de ser clara por dos motivos.
El primer motivo es que existen distintas maneras de construir tipos específicos de
dilema a partir del concepto amplio que ofrecí. La diferencia entre tipos de dilema se
construye a partir de dos aspectos que se pueden distinguir. Por un lado, existen diversos
modos de reconstruir el estatus de los requerimientos normativos en conflicto (por ejemplo,
o bien como prima facie, o bien como no derrotables). Por el otro, existen diversos modos de
capturar la naturaleza del límite. Mientras cierta estrategia enfatiza la ausencia de criterios
en nuestras teorías morales para determinar cuál es el requerimiento que debe seguir el
agente, otra estrategia sostiene que la cuestión de la ausencia es contingente. El punto es que
aun si este criterio a veces estuviera disponible, no se eliminaría el sacrificio de un
requerimiento normativo moralmente atendible.
El segundo motivo es que la discusión sobre qué tipo de dilema moral está en juego
afecta la idea de qué tipo de "solución" es posible o no es posible. Por lo tanto, existen
diversos sentidos en los que una solución racional podría ser cuestionada en el contexto de
un dilema moral.
La estructura del trabajo es la siguiente. En primer lugar, mostraré un tipo de dilema
moral en el que se verifica una relación de inconmensurabilidad o simetría entre los
requerimientos. Sostendré que la manera adecuada de entender el estatus de estos
requerimientos es mediante la idea de requerimientos no derrotables. A partir de esta idea
expondré de qué modo se puede cuestionar una respuesta correcta para estos dilemas. En
segundo lugar mostraré que hay otros dilemas morales donde las ideas de
inconmensurabilidad o simetría no son necesarias. Sostendré que la manera adecuada de
entender el estatus de estos requerimientos es mediante la idea de requerimientos prima facie.
A partir de esta idea expondré de qué modo se encuentra cuestionada una respuesta correcta
para estos dilemas. También introduciré la idea de que puede haber dilemas morales
"trágicos". Ésta es una especie de categoría "ubicua", ya que lo trágico a veces se considera
graduable y a veces no.
EJERCICIOS
I) El caso del preso evadido.- Un hombre fue sentenciado a 10 años de prisión.
Después de un año, sin embargo, se escapó de la cárcel, se fue a otra parte del
país y tomó el nombre falso del señor Cruz. Durante 8 años trabajó mucho y poco
a poco ahorró bastante dinero para montar un negocio propio. Era cortés con sus
clientes, pagaba sueldos altos a sus empleados y la mayoría de sus beneficios los
empleaba en obras de caridad. Ocurrió que un día la señora Trévelez, su antigua
vecina, lo reconoció como el hombre que había escapado de la prisión ocho años
atrás, y a quien la policía había estado buscando. ¿Debe o no la Sra. Trévelez
denunciar al Sr. Cruz y hacer que vuelva a la cárcel? ¿Por qué?
II) II) El dilema de Heinz.- En Europa hay una mujer que padece una grave
enfermedad y va a morir pronto. Hay un medicamento que los médicos piensan
que la puede salvar. Es una forma de radio que un médico de la misma ciudad
acaba de descubrir. El medicamento es caro, pero el farmacéutico está cobrando
diez veces lo que le ha costado a él hacerlo. Él pagó 200 dólares por el radio y
está cobrando 2000 dólares por una pequeña cantidad del medicamento. El esposo
de la mujer enferma, Heinz, acude a todas las personas que conoce para pedir
prestado el dinero, pero sólo logra reunir 1000 dólares, que es la mitad de lo que
necesita. Le dice al farmacéutico que su esposa se está muriendo y le pide que le
venda el medicamento más barato o que le permita pagar más tarde. El
farmacéutico se niega, pues quiere ganar dinero con su descubrimiento. Heinz
está desesperado y piensa en atracar el establecimiento para robar la medicina
para su mujer. ¿Qué alternativa debe escoger Heinz, robar el medicamento o no
hacerlo? Justifica tu respuesta.
III) III) Un caso de asesinato.- En el estado norteamericano de California han sido
asesinadas 17 jóvenes. La policía logra detener al presunto asesino y es sometido
a juicio. El juez encargado del caso va descubriendo a lo largo de la vista oral que
los procedimientos utilizados para detener al sospechoso no se han ajustado a la
ley. El sistema judicial vigente en EEUU señala de forma explícita que toda
prueba obtenida por procedimientos no legales deberá ser considerada nula en el
juicio. Los policías entraron en casa del supuesto homicida sin una orden judicial
(forzando la puerta) y en ella obtuvieron fotografías de las chicas y otras pruebas
de culpabilidad. Cuando llegó el dueño de la casa lo atraparon. Pero, dándose
cuenta de que les faltaba una orden de detención y registro, uno de los policías
logró conseguir de un juez que le firmara falsamente una orden con fecha del día
anterior. La sociedad y el fiscal piden que se condene al acusado. El propio hijo
del juez que lleva el caso presiona a su padre para que dicte sentencia de
culpabilidad, puesto que dos de las víctimas eran compañeras suyas. ¿Qué debe
hacer el juez? Argumenta tu respuesta.
IV) El dilema del niño y la jarra de galletas. Un niño accidentalmente rompe una jarra
de galletas de la abuela y se siente mal. Cuando la abuela pregunta quién lo hizo,
el niño se siente presionado para decir la verdad, pero no quiere lastimar los
sentimientos de la abuela.
¿Es ético mentir para proteger los sentimientos de alguien, aunque la mentira
pueda causar daño a largo plazo?
Al respecto, una posible solución sería explicar la situación honestamente a
la abuela y ofrecerse a ayudarla a limpiar y reparar la jarra. Aunque la
verdad puede doler, en este caso, es importante ser honestos y tratar de
arreglar el error.
V) El dilema de la vida y la muerte en Medicina. Un paciente con muerte cerebral,
pero su familia se opone a desconectarlo del soporte vital. ¿Es ético desconectar
al paciente para que pueda morir en paz, aunque su familia se oponga?
Una posible solución sería trabajar con la familia del paciente para tratar de
comprender sus preocupaciones y preferencias, y considerar
cuidadosamente todas las opciones de tratamiento. También es importante
buscar asesoramiento ético y legal y respetar la autonomía del paciente
VI) Dilema del tranvía. está en un tranvía que va a chocar con un grupo de cinco
personas. Tiene la opción de cambiar el rumbo del tranvía para que solo choque
con una sola persona. ¿Es ético sacrificar la vida de una persona para salvar a
varias más?
Una posible solución sería cambiar el rumbo del tranvía para salvar a las
cinco personas, ya que esto resultaría en la menor cantidad de pérdida de
vidas. Sin embargo, también es importante considerar otras soluciones
alternativas que puedan minimizar el daño a todas las personas
involucradas.

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