Biografía Porfirio Díaz
Porfirio Díaz nació el 15 de septiembre de 1830 en Oaxaca, en una familia mestiza de clase
baja. Desde joven, Díaz se sintió atraído por la carrera militar, y en 1846, a los 16 años, se
unió al ejército para combatir en la Guerra contra Estados Unidos, que tuvo lugar entre 1846
y 1848. Durante esta guerra, Díaz comenzó a forjar su reputación como un hombre valiente
y audaz. Años después, participó en otras guerras importantes, como la Guerra de Reforma
(1857-1861), que enfrentó a liberales y conservadores, y la intervención francesa
(1862-1867), en la que luchó por la causa republicana contra las fuerzas conservadoras y
las tropas francesas que intentaban imponer al archiduque Maximiliano de Habsburgo como
emperador de México.
La intervención francesa fue un momento decisivo en la carrera de Díaz. Durante este
conflicto, se destacó como un líder militar eficaz y valiente, especialmente en las batallas de
Puebla, donde el ejército mexicano logró derrotar a las fuerzas invasoras en lo que se
conoció como la Batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862. Tras la derrota de Maximiliano en
1867, Díaz continuó consolidándose como un líder militar, pero también se fue distanciando
de sus antiguos aliados republicanos, lo que comenzaría a darle forma a su ambición por
tomar el poder.
A lo largo de la década de 1860 y 1870, Díaz se enfrentó a varios conflictos internos en
México. Aunque en un principio fue aliado del presidente Benito Juárez, las tensiones entre
ellos crecieron debido a las diferencias políticas y personales. Juárez fue reelegido en 1867,
pero Díaz, quien ya había liderado levantamientos en el sur, no estaba dispuesto a seguir
apoyando a un régimen que percibía como autoritario. En 1871, Díaz se rebeló contra
Juárez en un levantamiento conocido como la "Rebelión de la Noria", pero no tuvo éxito. Sin
embargo, en 1876, aprovechando el descontento de muchos sectores de la sociedad con el
gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada (quien había sucedido a Juárez tras su muerte),
Díaz logró derrocar a Lerdo, y tras una serie de luchas internas, asumió la presidencia.
A partir de 1876, Díaz estableció un gobierno autoritario que perduró durante casi 35 años,
con la excepción de un breve periodo en 1872 cuando se exilió por un tiempo tras un
conflicto con el presidente Sebastián Lerdo de Tejada. En 1877, Díaz regresó al poder, y
desde entonces se mantuvo en el control del país casi sin interrupciones. Durante este
periodo, conocido como el Porfiriato, Díaz consolidó su poder mediante el uso de la fuerza,
el control de las instituciones políticas y el ejercicio de una vigilancia constante sobre la
oposición. A medida que avanzaba su gobierno, la figura de Díaz se convirtió en un símbolo
de estabilidad, pero también de represión.
Díaz centralizó el poder político en su persona, transformando el país en un régimen
presidencialista en el que el gobierno controlaba todos los aspectos de la vida pública. En
su gobierno, la figura presidencial adquirió un carácter autoritario, con la supresión de la
oposición y el uso del ejército y la policía para sofocar cualquier tipo de protesta. La prensa,
los opositores políticos, e incluso las voces de la clase media, fueron silenciadas mediante
la censura o la represión directa.
Sin embargo, durante el Porfiriato, México experimentó una importante transformación
económica. Díaz implementó políticas que favorecieron la modernización del país,
especialmente en términos de infraestructura. Se construyeron miles de kilómetros de
ferrocarriles, lo que facilitó el comercio y la comunicación dentro del país y con el extranjero.
El sector minero, especialmente en el norte del país, recibió inversiones extranjeras, al igual
que las plantaciones agrícolas, que se expandieron con el apoyo a la producción de
henequén, azúcar, y otros cultivos. Esta modernización fue acompañada por la expansión
de las ciudades y el crecimiento de una clase capitalista que controlaba las industrias más
importantes.
No obstante, el crecimiento económico benefició principalmente a las élites y a los
inversionistas extranjeros, mientras que las clases populares, especialmente los
campesinos, vivieron en condiciones de extrema pobreza y explotación. La política de
tierras de Díaz favoreció a los grandes terratenientes, lo que llevó a la despojo de tierras a
muchos campesinos y al desplazamiento de comunidades enteras. La mano de obra
agrícola, en su mayoría indígena y mestiza, vivió sometida a un sistema de trabajo casi
feudal en el que se les obligaba a trabajar en condiciones miserables y con salarios muy
bajos. A pesar de los avances en infraestructura y el crecimiento económico, el Porfiriato
también fue un periodo de enormes desigualdades sociales, de represión política y de
descontento generalizado. La falta de democracia, la creciente concentración de poder y
riqueza en manos de unos pocos, y la marginación de amplios sectores de la población, en
especial los campesinos, llevaron a un creciente malestar social. Uno de los principales
factores que desataron la Revolución Mexicana fue el descontento de las clases medias y
bajas con el régimen de Díaz. En 1910, Francisco I. Madero, un terrateniente del norte de
México, se levantó en armas contra Díaz, pidiendo la celebración de elecciones libres y la
instauración de un sistema democrático. Madero, quien había sido exiliado por sus
opositores, se presentó como un líder de la oposición y organizó un levantamiento general
que, apoyado por distintos sectores sociales y políticos, logró finalmente que Díaz
renunciara en mayo de 1911.
Tras su renuncia, Díaz se exilió a París, donde vivió los últimos años de su vida, alejado del
poder que había mantenido durante más de tres décadas. Su caída marcó el inicio de un
periodo de inestabilidad política en México, conocido como la Revolución Mexicana, que
cambiaría radicalmente el curso de la historia del país.
Biografía de Ricardo Flores Magón
Ricardo Flores Magón (1874-1922) fue un destacado periodista, activista y uno de los
principales ideólogos de la Revolución Mexicana. Nació el 16 de septiembre de 1873 en
San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, en el seno de una familia mestiza de clase media. Desde
joven mostró un gran interés por la política y las ideas progresistas, especialmente
influenciado por las corrientes sociales y políticas que abogaban por la justicia y la igualdad.
En 1877, su familia se trasladó a la Ciudad de México en busca de mejores condiciones de
vida, gracias a lo cual los hermanos Jesús, Ricardo y Enrique Flores Magón obtuvieron una
educación integral.
En 1892 los estudiantes se organizaron para protestar públicamente contra la tercera
reelección de Porfirio Díaz. En ese momento Ricardo acababa de ingresar a la Escuela
Nacional de Jurisprudencia, donde también estudiaba su hermano Jesús; ambos se
integraron a las protestas estudiantiles, lo que les valió ser capturados por la policía y
enviados a la cárcel de Belén. Esta fue la primera de varias estancias en prisión que
marcarían la vida de Ricardo Flores Magón.
En 1900 los hermanos Flores Magón publicaron el periódico Regeneración, a través del cual
denunciaron la corrupción del sistema judicial mexicano. A principios de 1901, las
agrupaciones opositoras al gobierno de Porfirio Díaz convocaron a un Congreso Liberal en
la ciudad de San Luis Potosí para discutir los problemas de México. Ricardo Flores Magón
asistió como representante de la redacción de Regeneración y se destacó como un
acérrimo crítico de la dictadura.
A raíz de su actividad periodística y opositora, los hermanos Flores Magón fueron
encarcelados en varias ocasiones, y se clausuraron los periódicos donde colaboraban. Por
este motivo, Ricardo y Enrique se exiliaron en los Estados Unidos a principios de 1904, y
desde ahí continuaron con sus actividades.
En septiembre de 1905 se fundó la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano
(JOPLM), presidida por Ricardo Flores Magón, una agrupación política encargada de
coordinar a los diversos clubes liberales tanto en México como en Estados Unidos. El 1 de
julio de 1906, la JOPLM publicó el Programa del Partido Liberal Mexicano, donde se
establecía que, una vez derrocada la dictadura, se instituiría la no reelección del presidente,
se haría obligatoria la educación básica, se reglamentaría una jornada laboral de ocho
horas, así como un salario mínimo para los trabajadores y se brindarían tierras de cultivo a
los campesinos, entre muchas otras propuestas económicas, políticas y sociales. Por su
contenido, este documento se convirtió en uno de los más influyentes de la Revolución
Mexicana.
Durante este periodo, las ideas de Ricardo Flores Magón se radicalizaron y evolucionaron
hacia el pensamiento anarquista. A partir de entonces planteó que el cambio que necesitaba
la sociedad debía ser obra de los trabajadores mismos y tenía que eliminar a la autoridad, al
capital y al clero para lograr la emancipación integral de la humanidad.
Entre 1906 y 1908, la JOPLM organizó varios levantamientos armados contra la dictadura,
pero éstos fracasaron por la intervención de la policía y la persecución de que eran víctimas
los miembros del PLM en los Estados Unidos. Tras el estallido de la revolución
antirreeleccionista en 1910, la JOPLM llamó a sus simpatizantes a sumarse a los
levantamientos armados, pero sin hacer causa común con los maderistas, pues señalaban
que estos sólo luchaban por cambiar un gobierno por otro, mientras que el PLM buscaba
una revolución social y económica completa. Estas ideas parecían demasiado radicales a
ojos de los revolucionarios en armas, por lo que los hermanos Flores Magón y sus
compañeros no pudieron influir de manera decisiva en el curso de la Revolución Mexicana.
Entre 1911 y 1916, Ricardo Flores Magón fue capturado dos veces más por la policía y
permaneció en prisión durante más de dos años acusado de delitos como el de hacer uso
indebido del correo postal para distribuir literatura que era calificada como “subversiva”. En
marzo de 1918, Ricardo Flores Magón y Librado Rivera publicaron en Regeneración un
manifiesto dirigido a los trabajadores de todo el mundo, en el cual se oponían a la Primera
Guerra Mundial y hacían un llamado a sus camaradas de clase a rebelarse contra los
gobiernos y la sociedad establecida. Como consecuencia, ambos fueron condenados a más
de 20 y 15 años de prisión, respectivamente, en la penitenciaría de Leavenworth.
El estado de salud de Ricardo Flores Magón se fue deteriorando como consecuencia de los
trabajos forzados en condiciones adversas que tuvo que realizar mientras estuvo
encarcelado. Así, Ricardo Flores Magón murió la madrugada del 21 de noviembre de 1922.
Sus restos descansan en la Rotonda de Personas Ilustres.
Biografía de Francisco I Madero
Francisco I. Madero nació en Parras, Coahuila, el 30 de octubre de 1873, en el seno de una de
las familias más acaudaladas del norte del país. Realizó parte de sus estudios en Francia y
Estados Unidos.
En 1893 se estableció en San Pedro de las Colonias, con la finalidad de hacerse cargo de los
negocios familiares. En su faceta de empresario, Madero se caracterizó por buscar una mayor
justicia social. Por ejemplo, pagaba buenos salarios a sus trabajadores y estableció escuelas de
enseñanza básica, comedores públicos y un hospital. Además, aprendió y ejerció la homeopatía
para ayudar a los jornaleros de su hacienda. En 1903, contrajo matrimonio civil y religioso con
Sara Pérez Romero, quien a partir de entonces se convirtió en su compañera en la labor de
promoción del cambio social y político.
En 1904 incursionó en el periodismo y la política. En el periódico local El Demócrata, Madero
publicó artículos en los que plasmó sus ideas sobre los derechos humanos, el sufragio y la
libertad. En 1908 escribió su libro La sucesión presidencial en 1910, en el cual hizo una dura
crítica al poder absoluto y a la perpetuación de Porfirio Díaz en la presidencia y propuso la
creación de un régimen democrático, convocando a la creación del Partido Nacional
Democrático para contender en las elecciones de 1910.
Al año siguiente constituyó el Centro Antirreeleccionista de México y fundó el periódico El
Constitucional. A mediados de 1909 inició una serie de giras que lo llevaron a recorrer gran
parte del país. El 15 de abril de 1910, durante la “Gran Convención del Partido
Antirreeleccionista”, fue nombrado candidato a la Presidencia de la República. En su campaña,
que fue la primera campaña electoral moderna en la historia del país, Madero viajó a varias
ciudades, convocando multitudes a su paso y convirtiéndose en un serio desafío para el
gobierno de Porfirio Díaz, por lo que éste decidió detenerlo con el argumento de que alteraba el
orden, siendo aprehendido en Monterrey el 7 de junio de 1910. Las elecciones se llevaron a
cabo mientras él estaba cautivo, como resultado de ellas se declaró el triunfo de Porfirio Díaz
para un nuevo periodo. A finales del mes, Madero fue trasladado a San Luis Potosí, donde fue
puesto en libertad bajo caución.
Madero denunció y documentó el fraude electoral, pidiendo la anulación de las elecciones. Su
reclamo no fue atendido, por lo que escapó de San Luis y se dirigió a San Antonio, Texas, lugar
donde, el 5 de octubre de 1910, se publicó el Plan de San Luis, documento que fue distribuido
de manera clandestina. En dicho Plan, se desconocía el gobierno de Porfirio Díaz al declarar
nulas las elecciones para presidente y vicepresidente, así como para magistrados de la
Suprema Corte, diputados y senadores. Además, señalaba que la vía de las urnas ya no era el
camino para sustituir a Díaz, por lo que convocaba a la insurrección para hacer valer los
derechos democráticos del pueblo mexicano, fijando las 6 de la tarde del 20 de noviembre de
1910 como la fecha señalada para iniciar la revolución, y prometiendo convocar a un nuevo
proceso electoral una vez que terminara la rebelión.
Los primeros levantamientos armados se presentaron en el norte del país, propagándose por
otras entidades del centro y sur de la República. El golpe de gracia para el gobierno porfirista se
dio el 10 de mayo de 1911, cuando Pascual Orozco y Francisco Villa capturaron Ciudad Juárez.
Las negociaciones llevaron a la firma del Convenio de Ciudad Juárez, en el que se estipulaban,
como condiciones para retomar la paz, la renuncia de Díaz y la convocatoria a nuevas
elecciones. Se nombró presidente interino a Francisco León de la Barra y Madero se
comprometió a licenciar a las tropas revolucionarias.
Porfirio Díaz renunció a la presidencia el 25 de mayo y, al día siguiente, entró en funciones León
de la Barra. Madero ingresó a la capital del país el 7 de junio de 1911, en medio de una gran
algarabía. En agosto fundó el Partido Constitucional Progresista, del que fue candidato a la
presidencia. Aunque consiguió una aplastante victoria en las elecciones realizadas en octubre, y
su gobierno fue un ejemplo de democracia y libertades políticas, que trató de resolver los
problemas nacionales a través de la ley y las instituciones, sólo pudo gobernar 15 meses. El
gobierno de Madero enfrentó cuatro rebeliones, la de Bernardo Reyes y Félix Díaz, que
buscaban restaurar el régimen porfirista y la de Emiliano Zapata y Pascual Orozco, sus antiguos
aliados. El gobierno de Madero no pudo consolidarse y enfrentó una quinta rebelión de un
sector del ejército federal, el ejército al que había derrotado pero al que le había permitido
permanecer, dándole un papel protagónico para combatir las rebeliones.
Al estallar la llamada Decena Trágica el 9 de febrero de 1913, Lauro Villar, jefe militar de la plaza
de la ciudad de México, resultó herido y Madero no tuvo otra opción que nombrar comandante
militar a Victoriano Huerta, quien entró en negociaciones con los insurrectos, y tras diez días de
combates en la capital, consumó la traición hacia Madero. El 18 de febrero, en el Palacio
Nacional, Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez fueron aprisionados, aislados y
obligados a firmar su renuncia mientras Huerta asumía la presidencia. El 22 de febrero de 1913,
Madero, en compañía de Pino Suárez fue trasladado a la Penitenciaría de Lecumberri, y ambos
fueron asesinados a espaldas de dicho edificio. La muerte de Madero, el apóstol de la
democracia, originó una segunda etapa de la Revolución Mexicana que buscaba recuperar sus
ideales y culminar la obra iniciada por él.
Fuentes:
● Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
(INEHRM). (s.f.). Porfirio Díaz. Gobierno de México.
[Link]
● Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
(INEHRM). (s.f.). Ricardo Flores Magón. Gobierno de México.
[Link]
● Banco de México. (s.f.). Francisco I. Madero: Biografía. Banco de México.
[Link]
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