2022
Enfermedad de Parkinso
profesora: Natalia colusso
alumna: Candela VISSANI
MATERIA: BIOLOGIA HUMANA Y SALUD II | IPS Nº 5 PERITO FRANCISCO MORENO
Enferme
dad de
Parkins
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La enfermedad de Parkinson es un tipo de trastorno del movimiento. Ocurre
cuando las células nerviosas (neuronas) no producen suficiente cantidad de
una sustancia química importante en el cerebro conocida como dopamina.
Algunos casos son genéticos pero la mayoría no parece darse entre miembros
de una misma familia. Es un trastorno del sistema nervio central.
Cuando se pierden neuronas en el cerebro, en el tronco del encéfalo, que es la
unión entre el cerebro y la médula espinal, se produce la enfermedad de
Parkinson, causada por la neurodegeneración de las neuronas cruciales para la
coordinación del movimiento. Esa neurodegeneración progresiva es la que va
produciendo los síntomas motores característicos del Parkinson.
La importancia de los ganglios basales en la regulación de las funciones
motoras voluntarias se pone de manifiesto en la enfermedad de Parkinson.
Normalmente, las neuronas que van de la sustancia negra a los ganglios
basales segregan dopamina. La dopamina inhibe los efectos excitantes de la
acetilcolina producida por otras
neuronas de los ganglios basales.
Esta inhibición produce una
emisión equilibrada y restringida de
señales musculorreguladoras en
los ganglios basales. En cambio,
en la enfermedad de Parkinson, las
neuronas que parten de la
sustancia negra degeneran y no
liberan dopamina en cantidades
normales, sin dopamina, los
efectos excitadores de la
acetilcolina no se restringen y los
ganglios basales producen un
exceso de señales que afectan los músculos voluntarios de varias regiones del
cuerpo. La sobreestimulacion de los músculos posturales del cuello, tronco y
miembros superiores produce el síndrome de efectos que tipifican esta
enfermedad, es decir, rigidez y temblor de la cabeza y miembros, marcha
anormal arrastrando los pies, ausencia de braceo relajado al andar e
inclinación hacia delante del tronco.
Las personas pueden sufrir:
Temblor: en reposo, manos, miembros o postural
Muscular: músculos rígidos, dificultad para caminar, dificultad para
pararse, contracciones musculares rítmicas, dificultad para mover el
cuerpo, marcha con arrastre lento de pies, movimiento corporal lento,
movimientos involuntarios, problemas de coordinación o rigidez
muscular
Sueño: somnolencia diurna, despertar temprano, pesadillas, sueño
intranquilo o trastornos del sueño
Todo el cuerpo: fatiga, agitación, mareos o poco equilibrio
Cognitivos: amnesia, confusión en las horas de la tarde, demencia o
dificultad para pensar y comprender
Habla: dificultad en el habla, espasmos de la laringe o habla suave
Nasales: pérdida del olfato o sentido distorsionado del olfato
Urinarios: escape de orina o goteo de orina
Estado de ánimo: ansiedad o apatía
Faciales: expresión facial reducida o rigidez de la mandíbula
También comunes: babeo, caída, depresión, dificultad para tragar,
escribir con letra pequeña, estreñimiento, miedo a caer, mirada perdida,
pérdida de peso, pérdida de sensibilidad al contraste, retorcimiento
involuntario, temblor o tensión en el cuello
La enfermedad de Parkinson se clasifica con frecuencia como un trastorno del
movimiento; sin embargo, también desencadena alteraciones en la función
cognitiva, depresión, dolor y alteraciones en la función del sistema nervioso
autónomo
Está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al
femenino, afectando entre un 1 % a un 2 % de la población sobre 60 años o de
un 0,5 % a un 5 % de la población mayor de 65 años. La enfermedad puede
presentarse desde los 40 años y su incidencia va aumentado con la edad,
especialmente en los varones.
En 1997 la Organización Mundial de la Salud estableció que el 11 de abril se
celebraría el Día mundial del párkinson, con el objetivo de acrecentar la
concienciación de las necesidades de las personas aquejadas de esta
dolencia. Se estableció esta fecha pues corresponde al nacimiento de James
Parkinson, el médico británico que describió por primera vez la «parálisis
agitante», término que él mismo acuñó.
Los criterios para evaluar la enfermedad de Parkinson se centran en la
gravedad de las alteraciones motoras y en el grado de deterioro en las
actividades diarias de una persona.
Estas alteraciones se evalúan según su gravedad en una escala del 1 a 5. En
esta escala, dependiendo de las dificultades de una persona para realizar sus
actividades, se asigna un puntaje de 1 y 2 (leve a moderado) en la etapa
temprana del cuadro, puntaje de 2 y 3 (moderado a severo) en la etapa media y
un puntaje de 4 y 5 (severo a invalidante) en la etapa más avanzada de la
enfermedad.
Actualmente se desconoce la causa exacta de la enfermedad de Parkinson,
pero todo parece indicar que se trata de una combinación de ciertos factores
ambientales, genéticos, el daño oxidativo y el proceso normal de
envejecimiento, con un probable papel fundamental de la conexión intestino-
cerebro. Se ha documentado la asociación del parkinsonismo con la
enfermedad celíaca no diagnosticada y la mejoría con la retirada del gluten de
la dieta. Los síntomas neurológicos pueden ser la única manifestación de la
sensibilidad al gluten, en ausencia de síntomas digestivos o de otro tipo.
Evidencias actuales apoyan la hipótesis de que la enfermedad de Parkinson
comienza en el intestino y se propaga a través de los sistemas nerviosos
simpático y parasimpático hasta la sustancia negra y el sistema nervioso
central.
Estudios realizados hasta la fecha han encontrado un riesgo superior de
desarrollar la enfermedad de Parkinson entre el personal expuesto
profesionalmente a ciertos plaguicidas, fundamentalmente insecticidas y
herbicidas. Otros factores se han relacionado con un mayor riesgo de
desarrollar la enfermedad de Parkinson, tales como el consumo de agua de
pozos contaminados por pesticidas debido a la agricultura y la vida rural.
Los síntomas tempranos son importantes para reducir el progreso de la
enfermedad tan pronto como sea posible -posiblemente muchos años antes de
la aparición de los síntomas motores- debido a las indicaciones sobre la posible
enfermedad de Parkinson. Estos son:
Años antes de la aparición, daño del sentido del olfato
Fluctuación del estado de ánimo (irritabilidad ligera) con ligeras
depresiones
Estreñimiento
Lo más típico, la perturbación del sueño paradójico mediante fuertes
movimientos atípicos durante él (en estado sano normalmente inmóvil)
sueño REM (hasta gritos o golpearse)
El tratamiento de la enfermedad de Parkinson consiste en mejorar, o al menos
mantener o prolongar la funcionalidad del enfermo durante el mayor tiempo
posible. En la actualidad, el tratamiento puede ser de tres tipos: farmacológico,
quirúrgico y rehabilitador.
Tratamiento farmacológico
Muchos de los síntomas característicos de la enfermedad de Parkinson son
debidos a una deficiencia de dopamina en el cerebro, pero el suministro de
este neurotransmisor al paciente con el objetivo de reponer las reservas
agotadas no resulta eficaz, puesto que la dopamina no puede pasar del
torrente sanguíneo al cerebro. Por ello, los fármacos que se emplean en el
tratamiento de la enfermedad de Parkinson (fármacos anti-parkinsonianos)
usan otras vías para restituir de forma temporal la dopamina en el citado
órgano o bien, imitan las acciones de la misma.
Pese al optimismo reinante en un principio, ninguno de los fármacos usados en
el tratamiento de la enfermedad de Parkinson actúa sobre la progresión de la
enfermedad. En la actualidad, los fármacos más usados son levodopa y varios
agonistas de dopamina, aunque también tienen cierta relevancia otros como la
selegilina (inhibidor de la MAO-B), la amantadina (liberador de dopamina) o la
benzatropina (antagonista del receptor muscarínico de la acetilcolina).
Tratamiento quirúrgico:
La cirugía para la EP se pueden dividir en dos grandes grupos: la estimulación
cerebral lesional y la estimulación cerebral profunda (ECP). Los ámbitos de
actuación de la ECP o lesiones incluyen el tálamo, el globo pálido o el núcleo
subtalámico.
Tratamiento rehabilitador
Es importante que los pacientes realicen ejercicio de manos, pero más
importante es que un logopeda trabaje con el paciente el máximo tiempo
posible, pues debe corregir la disfagia, el manejo de objetos, la hipofonía, la
ansiedad, la micrografía y demás aspectos del lenguaje que solo este
profesional puede hacer.
En diversos estudios llevados a cabo hace poco en los que no solo se investigó
la relación de la enfermedad de Parkinson con el tabaco, sino también con el
café se confirmó que el consumo de ambos disminuye el riesgo de padecer esa
enfermedad porque una serie de receptores y sustancias, como la dopamina
mencionada anteriormente, podrían proteger a las neuronas relacionadas con
esa afección.
Bibliografía:
MedinaPlus . (13 de junio de 2022). Obtenido de MedinePlus :
[Link]
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Patton, G. T. (2007). Anatomía y Fisiología . Barcelona (España) : Elsevier .
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