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LA VORAGINE

SINTESIS PRIMERA PARTE


Arturo Cova nos cuenta su historia y la de Alicia. Alicia estaba
condenada a casarse con un terrateniente viejo pero rico. Ella decide
tener un amorío con Arturo Cova, un poeta culto, mujeriego y pobre,
esperando que esto logre salvarla del matrimonio.
Pero el prometido de Alicia condena a la cárcel a Arturo, y la pareja de
amantes decide huir al Casanare. Allí encuentran a los amigos que los
acogen y ayudan: don Rafo, y la pareja de Griselda y Fidel Franco.
Franco, quien tiene una fundación, la empeña con la promesa de que
Zubieta, el dueño de un gran hato con mucho ganado, le venda 1000
reses en rebaja, pero a cambio debe cogerlas. Esto resulta ser una
mentira de Zubieta con el objeto de quitarse de encima a Barrera, un
cauchero que prometía oro y riquezas buscando convencer a todos de
que lo siguieran en la explotación del caucho. Entre estas personas se
encuentra Griselda, a quien Barrera buscaba convencer con dulces
promesas y regalos.
Griselda y Alicia, quienes solían salir solas, muchas veces encontraban a
Barrera. Arturo explota en celos ante la posibilidad de que Alicia le sea
infiel con Barrera, se emborracha y decide huir al hato de Zubieta. Allí
se enfrenta con Barrera, quien le pega un tiro en el hombro.
Arturo sale junto con el mulato Correa tras de Franco a coger los toros,
pero a su regreso descubre que Barrera ha mandado asesinar a Zubieta.
Barrera trae a un juez corrupto, y obliga a los demás obreros a ser
testigos de que el crimen fue cometido por Arturo y Franco.
Ambos descubren que Griselda y Alicia los han abandonado. Estallan en
cólera, locura y euforia, incendian los llanos y huyen:
“La devoradora falange iba dejando fogatas en los llanos
ennegrecidos, sobre cuerpos de animales achicharrados, y en
toda la curva del horizonte los troncos de las palmeras ardían
como cirios enormes.
El traquido de los arbustos, el ululante coro de las sierpes y de
las fieras, el tropel de los ganados pavóricos, el amargo olor a
carnes quemadas, agasajáronme la soberbia; y sentí deleite por
todo lo que moría a la zaga de mi ilusión (...).”

-Fragmento.

SEGUNDA PARTE
Arturo Cova, Franco, Correa y el Pipa huyen al Vichada. Allí encuentran
diferentes tribus indígenas. Están los aborígenes del bohío, descritos
como dóciles, astutos y desconfiados, quienes los aprovisionan para el
viaje.
Luego encuentran a la tribu nómada de los guahibos. Son descritos
como una tribu ingenua, supersticiosa y rudimentaria. Arturo y sus
camaradas son bienvenidos por la tribu, la cual los despide con una gran
fiesta al ritmo de tambores, bailes y chicha fermentada.
Al reanudar el viaje, casualmente encuentran a Helí Mesa, quien había
estado bajo el mando de Fidel Franco cuando todavía era parte del
ejército.
Helí contó cómo fue engañado por Barrera y cómo este había
traicionado a todos los hombres y mujeres que lo seguían. Les había
hecho entregar todas sus posesiones y los dejó como esclavos bajo el
dominio de dos de sus camaradas. Los encadenaron y lanzaron un bebé a
los caimanes.
En medio de estos abusos, Helí aprovecha para escaparse junto con dos
indios maipireños. Los fugitivos deciden continuar hacia el Vaupés,
buscando vengarse de Barrera. Los maipireños perecen en una de las
fuertes cascadas del río. El Pipa se fuga con los indios guahibos.
En el Guaviare encuentran al anciano cauchero Clemente Silva. El
anciano, que se encuentra muy enfermo, tiene sus piernas llenas de
llagas, y, entre las llagas, gusanos. Ha sufrido todo tipo de maltratos
durante 16 años. Su espalda está cubierta de las cicatrices de los
latigazos. El anciano cuenta que es originario de Pasto, y salió en
búsqueda de su hijo de 12 años, quien había huido con los caucheros.
Luego de haberlo estado buscando por ocho años, durante los cuales él
mismo fue cauchero y esclavo, lo encuentra ya enterrado.

TERCERA PARTE
Cova y sus compañeros continúan su camino junto con Clemente Silva.
Se proponen recoger los huesos del hijo de Silva, los cuales fueron
decomisados por el Cayeno, para luego continuar con su venganza.
Clemente Silva continúa narrando cómo cambió de dueño de cauchero
en cauchero. Silva buscó quedarse cerca a la tumba de su hijo, en las
selvas brasileras, hasta que pudiera exhumar sus huesos. En este tiempo
duró perdido dos meses en la selva, durante los cuales perdió la razón y
sus compañeros perecieron.
Cova y sus compañeros llegan a ver a la madona, Zoraida Ayram, la cual
pide que "traicionen" a Cayeno en nombre de una deuda que este tiene
con ella.
Allí encuentran a Ramiro Estévanez, un antiguo amigo de Cova, y al
Váquiro, quienes presenciaron la masacre de San Fernando del Atabapo,
bajo el dominio del coronel Funes. Cova, para ganar el favor y la
confianza de la madona, se hace su amante.
Cova y sus compañeros encuentran a Griselda, quien fue adquirida por
la madona, y trae noticias de Alicia. Asegura que Alicia siempre fue fiel
a Arturo, y aún sigue como esclava de Barrera.
Arturo finalmente logra reencontrarse con Alicia, y luchando vence a
Barrera. Alicia da a luz a un sietemesino, hijo de Arturo, y temiendo que
el recién nacido se contagie de alguna peste, todos huyen a la selva.

CONTEXTO HISTORICO DE LA NOVELA


El autor pertenece a la generación del centenario, la cual tenía cómo
preocupación reflexionar sobre el establecimiento político, cultural y
limítrofe de Colombia como nación.
En el clima del momento estaban en boga los problemas fronterizos.
Muchos territorios fueron cedidos a los países vecinos a principios del
siglo XX.
Las fronteras y los territorios en los que predominaba la selva, en los
que era difícil penetrar, fueron abandonados por el gobierno. Estos
incluían todos los departamentos parte de la región de Amazonas:
Caquetá, Guainía, Guaviare, Putumayo, Vaupés, Meta, Vichada y
Amazonas. El abandono permitía que prosperara la corrupción, las
guerrillas y la explotación por parte de nacionales y extranjeros.
La novela trata sobre la explotación de la selva amazónica y sus
habitantes por parte de las empresas extranjeras y la consecuente
pérdida de la identidad y la cultura de los indígenas.
Para entender mejor el contexto histórico de la novela, es importante
tener en cuenta el momento en que se desarrolló. En el siglo XIX, el
proceso de colonización europea en América Latina estaba en pleno
apogeo, y los países europeos, especialmente Inglaterra, buscaban
nuevos territorios para explotar sus recursos naturales. El auge del
caucho y su creciente demanda en Europa llevó a la explotación de la
selva amazónica en países como Colombia, Perú y Brasil.
La explotación del caucho en la selva amazónica se caracterizó por la
violencia y la explotación de los trabajadores indígenas y negros. Estos
trabajadores eran sometidos a condiciones de vida extremadamente
duras y a menudo eran tratados como esclavos. La novela de Rivera
retrata esta explotación y muestra cómo la búsqueda de la riqueza por
parte de las empresas extranjeras llevó a la destrucción de la selva y la
pérdida de la cultura y la identidad de los pueblos indígenas.

COMENTARIOS
«Es una novela que, si bien funda la modernidad de la literatura en
Latinoamérica, para nosotros la funda en la concreción de imágenes que
puede producir, imágenes que escapan a lo convencional, con pasajes
espectaculares, es la primera vez que empezamos a ver cómo el narrador
es uno más con las otras criaturas y personajes que están en la selva»:
Óscar Roldán Álzate, jefe de División de Cultura y Patrimonio de la
UdeA.
«Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón
al azar y me lo ganó la Violencia». Desde la primera línea, Rivera
destaca un personaje que estará presente a lo largo de todo el
relato. «Estos personajes entran en una narración mayor, que es esa
narración del conflicto de la patria, de la extracción de productos no
maderables por parte de la Casa Arana, una idea de adentrarse en
territorios non sanctos ni pulcros, claramente enfermizos, para generar
una lógica de un análisis sobre el territorio», sostuvo Roldán Álzate.
Sobre este aspecto, el antropólogo y doctor en Literatura de la UdeA
Juan Carlos Orrego, destacó que «es una obra que hace de un hombre
violento un héroe. Arturo Cova es violento, machista, arbitrario,
caprichoso e irresponsable. En el comienzo de la novela rapta a una
mujer, Alicia; eso es muestra de que Cova es un héroe violento y con él
empieza un panteón nuevo en la literatura colombiana».
Orrego, profesor del pregrado de Antropología de la Facultad de
Ciencias Sociales y Humanas de la Alma Mater, explicó que «Cova se
autodefine como violento, no es solo que se perciba como tal, y, aun
así, es un héroe que seguimos desde hace un siglo porque La vorágine se
ha editado muchas veces, ha sido llevada al cine y la televisión. ¿Ese
héroe nos gusta? Yo creo que sí, porque nos vemos reflejados en
él». Agregó que «el encanto de La vorágine puede venir de la violencia
del héroe, no sé si los lectores son conscientes de eso. Hay una
compilación de artículos que hizo Monserrat Ordóñez en los años
ochenta y en ellos se ponía en evidencia que Cova es machista, pero esto
no es un consenso general de la sociedad lectora colombiana; vemos la
obra como la ley de la selva, un hombre y una mujer que se pierden en
ella, se encuentran con unos caucheros violentos, pero el héroe también
lo es, y bastante».
«Y esa Violencia con mayúscula la impregna toda, como impregna toda
la historia y la literatura de Colombia: desde los Varones ilustres, la
epopeya en verso de Juan de Castellanos, hasta los sicarios de la mafia
que hoy pueblan las telenovelas», destacó el escritor y periodista
Antonio Caballero en la presentación de la edición que en 2015 publicó
el Ministerio de Cultura.
De manera similar, Orrego considera que «aunque las caucheras
desaparecieron en las selvas del sur de Colombia y otros lugares de
América Latina, las actitudes humanas siguen siendo las mismas y por
eso La vorágine tiene mucha vigencia (…). Esta es una novela sobre
unas actitudes humanas feroces: los empresarios del caucho están
armados, se adueñan de las tierras, secuestran individuos y poblaciones
para ponerlas a trabajar, esclavizan para sacar el caucho, sin importar
cuántos se mueren, castigan de una manera salvaje a quienes no
cumplen con la cuota, todo con el poder de las armas y el capital. Esto
es algo similar a lo que han hecho en años recientes la guerrilla y los
paramilitares por el control de la coca o la minería ilegal» Por eso, «la
representación de este tipo de conflictos en la literatura contemporánea
no se puede entender sin referirlo a la que es quizá nuestra primera
novela que habla de este tipo de violencia» subrayó Orrego.

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