SACRIFICIO PROPIO
Miércoles 17 de abril de 2024.
LECCIÓN CINCO
REFLEXIÓN
De todas las criaturas que viven en la Tierra, los seres humanos están entre los menos
autosuficientes. Los animales recién nacidos a menudo pueden sobrevivir en ambientes hostiles,
pero nosotros nacemos casi completamente dependientes del sacrificio de otros para nuestra
supervivencia. Llegamos a este mundo desnudos y necesitando desesperadamente de la cobertura
que otra persona debe proveer. De la misma manera, los sacrificios de otros son necesarios para dar
aliento a nuestro crecimiento espiritual después de que nacemos de nuevo. Nuestra vida espiritual
no fue diseñada para que fuese egocéntrica, sino que debemos vivir una vida de amor sacrificado.
Describa un momento en el que alguien sacrificó sus propias necesidades para ayudarlo.
SITUACIÓN
En esta carta, Pablo contesta preguntas específicas de los creyentes corintios. La fracturación y el
egocentrismo (haciéndose pasar como libertad) en la iglesia ha creado caos en las prácticas y vidas
de los creyentes. Pablo está sosteniendo la verdad de la maravillosa libertad en Cristo, mientras,
advierte a los cristianos que un énfasis exagerado en la libertad (en vez de Cristo) conduce
rápidamente a la esclavitud y el conflicto. La libertad, escribe Pablo, debe balancearse con el
sacrificio propio por el amor de Cristo.
OBSERVACIÓN
Lea 1 Corintios 9:16-22 RVA 1960
16 Si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme, porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de
mí si no anunciara el evangelio! 17 Por eso, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero
si de mala voluntad, la comisión me ha sido encomendada. 18 ¿Cuál, pues, es mi recompensa? Que,
predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio de Cristo, para no abusar de mi
derecho en el evangelio.
19 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar al mayor número. 20
Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la Ley (aunque
yo no esté sujeto a la Ley) como sujeto a la Ley, para ganar a los que están sujetos a la Ley; 21 a los
que están sin Ley, como si yo estuviera sin Ley (aunque yo no estoy sin ley de Dios, sino bajo la ley
de Cristo), para ganar a los que están sin Ley. 22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los
débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos.
1 Corintios 9:16-22 NVI
Sin embargo, cuando predico acerca de las buenas noticias, no tengo de qué enorgullecerme, ya que
estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico las buenas noticias! En efecto, si lo hiciera
por mi propia voluntad, tendría recompensa; pero si lo hago por obligación, no hago más que cumplir
la tarea que se me ha encomendado. ¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Pues que al predicar
acerca de las buenas noticias pueda presentarlo gratuitamente, sin hacer valer mi derecho. Aunque
soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible.
Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la Ley me volví como
los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la Ley), a fin de ganar a estos. Entre
los que no tienen la Ley me volví como los que están sin Ley (aunque no estoy libre de la Ley de Dios,
sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin Ley. Entre los débiles me
hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos
los medios posibles.
EXPLORACIÓN
1. Pablo abandonó alguno de sus derechos de predicar las buenas nuevas. ¿Por qué hizo esto?
2. Explique lo que significa “Hacerse siervo de todos”. ¿Qué palabras podríamos usar hoy para
expresar el mismo mensaje?
3. Pablo no estaba tan preocupado por sus métodos de evangelismo como por el mensaje que
estaba proclamando. ¿Cómo podemos aplicar su manera de pensar a nuestro evangelismo hoy
en día?
4. Piense en los momentos en que usted trata de ser un testigo de Cristo. ¿Qué aprendió en esas
experiencias que puede compartir con nosotros?
5. ¿Qué conductas, actitudes o creencias pueden impedir nuestro testimonio cristiano?
INSPIRACIÓN
Nos parecemos mucho a Ruth y Verena Cady. Desde su nacimiento
en 1984, han compartido mucho. Típico de las gemelas, ellas han
compartido una bicicleta, una cama un cuarto y juguetes. Han
compartido comidas, historias, programas de televisión y
cumpleaños. Compartieron el mismo vientre materno antes de
que nacieran y el mismo cuarto después de nacer. Pero el lazo
entre Ruth y Verena va aún más allá. Ellas comparten el mismo
corazón.
Sus cuerpos están fusionados desde el esternón hasta la cintura, aunque tienen sistemas nerviosos
separados y personalidades distintas, están sostenidas por el mismo y único corazón de tres
cámaras. Ninguna de ellas podría sobrevivir sin la otra. Puesto que la separación no es una opción,
la cooperación se convierte en una obligación.
Ellas han aprendido a trabajar juntas. Tomemos como ejemplo el caminar. Su madre supuso que ellas
tomarían turnos para caminar hacia adelante o hacia atrás. Para ella, lo lógico sería que alternasen
una con el rostro hacia el frente y la otra hacia atrás. Las chicas tuvieron una mejor idea, aprendieron
a caminar lateralmente. Casi como si estuviesen bailando. Y bailan en la misma dirección…
Cuando una tiene que sentarse en el rincón por estar en corrección, la otra también lo hace. La
persona inocente no se queja; ambas aprendieron temprano que estaban pegadas para bien y para
mal. Lo cual es una de las muchas lecciones que estas chicas pueden enseñar a aquellos de nosotros
que vivimos en “la gran casa de Dios”.
¿No compartimos la misma cocina? ¿No estamos cubiertos por el mismo techo y protegidos por las
mismas paredes? No dormimos en la misma cama, pero si dormimos bajo el mismo cielo. No
estamos compartiendo un corazón… pero pensándolo bien, tal vez sí, ¿no compartimos la misma
esperanza de la eternidad, el mismo dolor por el rechazo y la misma hambre de ser amados? Como
las gemelas Cady, ¿no tenemos el mismo Padre?
No oramos al padre mío o pedimos el pan mío de cada día o le pedimos a Dios que perdone mis
pecados. En la casa de Dios hablamos un idioma de pluralidad; “Padre nuestro”, “pan nuestro de
cada día”, “nuestras deudas”, “nuestros deudores”, “no nos dejes caer en tentación” y “líbranos…”
Desde la perspectiva de Dios tenemos mucho en común. Jesús hace una lista de esos denominadores
comunes en su oración. Son fáciles de hallar. Cada vez que vemos la palabra nuestro o nosotros,
encontramos una necesidad. (De la gran casa de Dios” por Max Lucado).
REACCIÓN
6. En el pasaje bíblico de esta lección, Pablo dijo que abandonado sus derechos, preferencias y
estilos para compartir el evangelio. ¿Cómo contradice esto con la naturaleza humana?
7. ¿Por qué se nos hace tan difícil abandonar nuestros derechos?
8. Haga una lista de los beneficios del sacrificio propio, (para obtener ayuda en recopilar esta lista,
vea Mateo 19: 21 y Lucas 14: 26).
9. Explique cómo contribuye un espíritu de humildad a dar un testimonio efectivo.
10. ¿Cómo podemos combatir nuestra tendencia natural de pelear por nuestros derechos?
11. Haga una lista de algunas de las maneras en que usted puede cultivar un espíritu de humildad.
LECCIONES DE LA VIDA.
Así como el amor, la humildad tiene menos que ver con los sentimientos que con las decisiones, los
motivos y las acciones. La humildad como sentimiento es probablemente parecida a la nitroglicerina:
sacúdala y explotará. Pero la palabra de Dios nos da numerosas pautas y desafíos para vivir
humildemente. En un mundo que nos anima atrevidamente a pensar en nosotros primero, la
disciplina de la humildad escoge enfocarse en los demás. Con mucha frecuencia nuestras verdaderas
necesidades se satisfacen, a medida que satisfacemos las necesidades de otros.
El sacrificio propio no se ve divertido. No se siente divertido, no parece divertido. Pero la diversión
no es la meta final, ¿verdad? El mayor ejemplo de sacrificio propio no se llevó a cabo porque era
divertido; se realizó debido al gozo final que resultaría. “Puestos los ojos en Jesús, el autor y
consumador de la fe; quien por el gozo que tenía delante de él sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”. (Hebreos 12: 2 RVA).
DEVOCIÓN
Padre, mucho antes de que nos arrepintiéramos o siquiera reconociéramos nuestra necesidad de ti,
tú enviaste a tu Hijo unigénito para que muriese por nosotros. ¡Qué amor tan asombroso! Oh Padre,
ayúdanos a hacer más como tú. Llénanos con tu amor para que con gusto sacrifiquemos todo para
ganar más almas para ti. Quita de nosotros el enfoque en nosotros mismos, nuestros derechos y
deseos. Que extendamos tu mano de gracia y misericordia a los perdidos.
Para más pasajes bíblicos sobre sacrificio propio, vea Romanos 12:1,2; Filipenses 2:3-5; Hebreos 13:
16; 1 Pedro 2:5.
Para terminar el libro de 1 Corintios durante este estudio de 12 partes, lea 1 Corintios 1:7-9:27.
SU NOTA PERSONAL
¿Qué estoy dispuesto a abandonar para ganar más gente para Cristo?