El campamento
Esta historia da comienzo con unos estudiantes que para celebrar su
graduación con sus amigos, deciden ir a visitar un bosque para hacer un
campamento.
Aarón: ¡Hey!, ¿todos ya tienen su equipaje?
Génesis: Claro, ya tenemos todos.
Aarón: Entonces vamos al bus.
Los estudiantes suben al bus y están horas viajando y platicando. Cuando
llegan a su destino todos bajan del bus y empiezan a desempacar, arman
sus tiendas de campaña, tienden su saco de dormir, preparan algunas
comidas y al acabar el día.
El campamento se erigía majestuoso en medio de un bosque que parecía no
tener fin. Los adolescentes, llenos de energía y expectativas, habían llegado
buscando aventura y diversión. Entre ellos, Aarón, Carlos y Adrián formaban
un trío inseparable, unidos por su pasión por los deportes extremos y su
desdén por cualquier regla.
Anthony y Thiago, dos amigos inseparables que compartían un profundo
amor por la naturaleza, Génesis y Alexandra, amigas inseparables. Eran
chicas inteligentes y comprometidas con causas sociales.
En el campamento, cuando la luz de la Luna choca contra las aguas de los
ríos cercanos, volviendo el agua brillante y haciendo ver lo pura y limpia
que estaban las aguas y los bellos brillos que reflejaban, en esos momentos
los estudiantes deciden prender una fogata.
La fogata crepitaba, iluminando los rostros cansados de los adolescentes.
Aarón, con una sonrisa burlona, agarró una botella de plástico vacía y se la
lanzó a Carlos.
Aarón: ¡Agarra esto, campeón!
Carlos, con la energía desbordante de un deportista, la atrapó en el aire y
comenzó a jugar con ella como si fuera un balón de fútbol.
Carlos: ¡Ja! ¡Fácil!
Con una fuerte patada, la envió volando hacia el bosque, donde se perdió
entre los árboles.
Carlos: ¡Vaya gol!
Exclamó Carlos, entre risas. Aarón y Adrián aplaudieron, mientras que
Anthony y Thiago intercambiaron una mirada de preocupación.
Anthony: (Suspirando) Amigo, ¿no crees que podríamos haber tirado esa
botella en el contenedor?
Carlos: (Sin inmutarse) Relájate, Anthony, es solo una botella. El bosque es
tan grande que no va a notar la diferencia.
Thiago, que había estado recogiendo algunas ramas para el fuego, se unió a
la conversación:
Thiago: Pero si todos pensamos así, el bosque se llenará de basura. Y los
animales, ¿qué van a comer si no encuentran comida limpia?
Aarón: (Riéndose) ¡Eres un exagerado, Thiago! Los animales se las
arreglarán solos.
Adrián: (Uniéndose a la risa) Sí, como si fueran unos súper héroes.
Keren, que hasta el momento había estado callada, se sumó a la
conversación:
Keren: Yo creo que Thiago tiene razón. Si queremos disfrutar de la
naturaleza, tenemos que cuidarla.
Génesis: (Asintiendo) Totalmente de acuerdo. Además, ¿no se supone que
estamos aquí para conectar con la naturaleza?
Alexandra: Y para aprender a vivir en armonía con ella.
Poco a poco, los demás adolescentes comenzaron a reflexionar sobre las
palabras de Thiago y Keren. Génesis y Alexandra, que siempre habían sido
muy conscientes del medio ambiente, aprovecharon la oportunidad para
explicarles a sus amigos la importancia de reciclar, reducir el consumo de
plástico y cuidar los recursos naturales. Carlos, al ver la preocupación en los
ojos de Génesis, sintió un pequeño pinchazo en el corazón.
Carlos: (Pensativo) Quizás tengan razón…
Al día siguiente, durante una caminata por el bosque, el grupo se encontró
con un lugar lleno de basura: botellas de plástico, latas, bolsas… Los
adolescentes se sintieron culpables al ver el daño que habían causado.
Aarón: (Apuntando a un montón de basura) ¡Vaya! Parece que alguien tuvo
una fiesta aquí y se olvidó de limpiar.
Carlos: (Sintiéndose mal) Creo que nosotros también hemos contribuido a
esto.
Adrián: ¡Es verdad! Yo también he tirado basura al suelo sin pensarlo.
Thiago: (Con un tono más suave) No se preocupen, podemos arreglarlo.
Vamos a recoger toda esta basura.
Y así, los adolescentes pasaron la tarde limpiando el bosque. Al terminar, se
sentían cansados pero satisfechos.
Génesis: (Sonriendo) Me siento mucho mejor ahora.
Anthony: que bello se ven estos paisajes cuando están libres de basura.
Alexandra: Creo que hemos aprendido una valiosa lección.
Carlos: (Mirando a Aarón) Cometimos un error pero lo remendamos.
Aarón: Estoy de acuerdo.
Adrián: La naturaleza es lo más bonito que pude haber visto.
Todos, entusiasmados y al regreso al campamento no paraban de sonreír
por su magnífica acción que habían tenido todos, trabajaron en conjunto
para limpiar un ambiente.
Después de su campamento, todos volvieron a sus días normales, pero
siempre llevando en su mente lo que pasaron en esos días, sin duda una
gran lección y a la vez bellos recuerdos para todos ellos.
FIN