INTRODUCCIÓN AL LIBRO DE 1 CORINTIOS
Un indio estaba subiendo una montaña cuando oyó una voz.
- Llévame contigo - pidió la voz.
El indio volteó y vio una serpiente. Él se rehusó.
- Si te llevo a la montaña, me morderás.
- Yo no haría eso- le aseguró la serpiente, todo lo que necesito es ayuda. Yo soy lenta y tú eres rápido,
por favor, sé amable y llévame a la cima de la montaña.
En contra de su propia sensatez, el indio estuvo de acuerdo. Levantó la serpiente, la puso en su
camisa y continuó el viaje. Cuando llegaron a la cima, él metió la mano en su camisa para sacar a la
serpiente y esta le mordió. Él cayó al suelo, y la serpiente se deslizó y se fue.
- ¡Me mentiste! - gritó el indio -Tú dijiste que no me ibas a morder - La serpiente se detuvo y miró
para atrás.
- Yo no mentí, tú sabías quién era yo cuando me recogiste -
Oímos la leyenda y sacudimos la cabeza. Debió haberlo sabido, decimos lamentándolo. Y tenemos
razón. Sí que debió. Y nosotros también. ¿Pero no hacemos lo mismo? ¿No creemos las mentiras de
la serpiente? ¿No agarramos lo que deberíamos dejar? Los cristianos de Corinto lo hicieron. Una
serpiente tras otra habían silbado mentiras en sus oídos, y les habían creído. ¿Cuántas mentiras
creyeron?
La lista es larga y fea: sectarismo, desilusión, inmoralidad sexual. Y eso es solo los primeros 6
capítulos. Pero el libro de 1 Corintios es más que una lista de pecados; es una epístola de paciencia.
Pablo inicia la carta llamando a estos cristianos “hermanos”. Les pudo haber llamado herejes o
hipócritas o mujeriegos, y lo hace, pero no antes de llamarlos hermanos.
Pablo les enseña pacientemente acerca de la adoración, la unidad, el rol de las mujeres y la Santa
Cena. Él les escribe como si pudiera ver frente a frente. Está perturbado, pero no descorazonado.
Enojado, pero no desesperado. Su pasión impulsora es el amor. Y su tratado sobre el amor en el
capítulo 13 sigue siendo el ensayo más grande jamás escrito.
La carta, a pesar de lo personal no es tan solo para Corinto. Es para todos los que han escuchado el
susurro y sentido de los colmillos de la serpiente. Nosotros, como el indio, debimos haberlo sabido.
Nosotros, como los corintos, a veces necesitamos una segunda oportunidad.
Max Lucado 1 Corintios
LA NECEDAD DE LA SABIDURÍA HUMANA.
Lección uno.
REFLEXIÓN
Algunas cosas nunca cambian. Hoy día, así como en el tiempo de Pablo, creer en Jesús es a Menudo
una piedra de tropiezo para la gente. Las personas etiquetan el mensaje del Evangelio como
demasiado simple, demasiado increíble o demasiado irreal. No es lo que la gente quiere creer. Las
personas quieren creer algo que puedan decir que descubrieron, crearon o inventaron. Pero el
Evangelio es la idea de Dios. Por eso parece tan extraño a los seres humanos. ¿Qué aspectos del
Evangelio (la vida, muerte y resurrección de Jesús) piensa usted que son difíciles de entender y
aceptar para la mente moderna?
SITUACIÓN
El apóstol Pablo empieza esta primera de varias cartas dirigidas a la Iglesia de Corinto con cumplidos
y preocupaciones. Él se ha enterado de su asombroso potencial y sus descorazonadoras divisiones.
La iglesia es una casa dividida, y Pablo sabe que no permanecerá en pie si sigue de esa manera. Él
suplica que se unan a Cristo.
OBSERVACIÓN
Lea 1 Corintios 2:6-16 RVA 1960
La revelación por el Espíritu de Dios
6 Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este
siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio,
la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8 la que ninguno
de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al
Señor de gloria. 9 Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo
profundo de Dios. 11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del
hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12 Y
nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que
sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas
por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
Max Lucado 1 Corintios
14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son
locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el
espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque ¿quién conoció la mente
del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
1 Corintios 2:6-16 NVI
Sabiduría procedente del Espíritu
6 En cambio, hablamos con sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero no con la sabiduría
de este mundo ni con la de sus gobernantes, los cuales terminarán en nada. 7 Más bien, exponemos
el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado
para nuestra gloria desde la eternidad. 8 Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió,
porque de haberla entendido no habrían crucificado al Señor de la gloria. 9 Sin embargo, como está
escrito:
“Ningún ojo ha visto,
ningún oído ha escuchado,
ningún corazón[a] ha concebido
lo que Dios ha preparado para quienes lo aman”.[b]
10 Ahora bien, Dios nos ha revelado esto por medio de su Espíritu, pues el Espíritu lo examina todo,
hasta las profundidades de Dios. 11 En efecto, ¿quién conoce los pensamientos del ser humano sino
su propio espíritu que está en él? Así mismo, nadie conoce los pensamientos de Dios sino el Espíritu
de Dios. 12 Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios
para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido. 13 Esto es precisamente de lo que
hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu,
explicando lo espiritual en términos espirituales.[c] 14 El que no tiene el Espíritu no acepta lo que
procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura. No puede entenderlo, porque hay que
discernirlo espiritualmente. 15 En cambio, el que es espiritual lo juzga todo, aunque él mismo no
está sujeto al juicio de nadie, porque
16 «¿quién ha conocido la mente del Señor
para que pueda instruirlo?».[d]
Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.
EXPLORACIÓN
1. ¿De qué maneras puede el evangelio parecer una necedad? ¿Ha habido momentos en su vida
en los que todo o parte del Evangelio le pareció una necedad? ¿Como?
2. ¿Cómo revelan la vida y muerte de Jesús la sabiduría y el poder de Dios?
3. ¿De qué maneras es la sabiduría de Dios diferente a la sabiduría del mundo?
4. ¿Qué quiere decir Pablo cuando declara que “Dios ha elegido lo necio del mundo”?
Max Lucado 1 Corintios
5. ¿Entonces, de qué se jactan los creyentes? Con toda certeza, hay una diferencia entre hablar de
algo o de alguien digno de alabanza y al hablar de nosotros mismos. Hay diferentes tipos de
jactancia. ¿A cuál se está refiriendo Pablo?
INSPIRACIÓN
¿Quiere usted el éxito? Aquí está su modelo. ¿Quiere alcanzar logros? Aquí está su prototipo.
¿Quiere popularidad, ceremonias y la atención de los medios de comunicación? Considere la
primera plana el artículo central del periódico más grande del país. Es una caricatura de “Miss
América”. Los datos vitales de las 51 participantes fueron recopilados para presentar a la mujer
perfecta. Ella tiene cabello castaño, ojos marrones, sabe cantar y tiene una figura perfecta: 90-60-
90. Ella es “Miss América”.
El mensaje anuncia con bombos y platillos en la página: “Este es el estándar para las mujeres
norteamericanas”. La implicación es clara: Haga lo necesario para ser como ella. Afirme sus muslos,
aumente su escote, arregle su cabello, mejore su manera de caminar.
No se mencionan sus convicciones… su honestidad… su fe… su Dios. Pero sí se le dice a usted el
tamaño de su cadera.
En una pequeña foto, 10 cm a la izquierda, esta otra mujer.
Su rostro es delgado, su piel está arrugada, casi como cuero. No hay maquillaje… no usar rubor… no
hay lápiz de labios. Hay una sonrisa apenas visible en sus labios y un destello en sus ojos. Se la ve
pálida. Quizás es mi imaginación o tal vez es el tiempo. La nota dice: “La Madre Teresa: En condición
grave”.
La madre Teresa. ¿Usted conoce su historia? Cuando ganó el Premio Nobel de La Paz en 1985, ella
dio los $200 mil dólares a los pobres de Calcuta. Cuando un empresario le regaló un auto nuevo, ella
lo vendió y dio el dinero a los desfavorecidos. Ella no es dueña de nada. No debe nada.
Dos mujeres: Mis América y la Madre Teresa. Una camina por la pasarela; la otra camina por el
callejón. Dos voces. Una promete coronas, flores y gentío. La otra promete servicio, entrega y gozo.
Ahora yo no tengo nada en contra de los concursos de belleza, (aunque tengo mis reservas en cuanto
a ellos). Pero sí tengo algo en contra de las voces mentirosas que hacen ruido en nuestro mundo.
Usted las ha escuchado. Ellas dicen que cambie su integridad por una nueva venta. Que cambie sus
convicciones por una oferta fácil. Que intercambie su devoción por una experiencia emocionante y
rápida.
Susurran. Atraen. Provocan. Tientan. Coquetean. Halagan. “Sigue nomás, está bien”. “Déjalo para
mañana”. “No te preocupes, nadie lo sabrá”. “¿Cómo puede algo que se siente también ser tan
malo? …
En medio de las promesas efímeras del placer, está la eterna promesa de la presencia de Dios.
“Les aseguro que estaré con ustedes siempre hasta el fin del mundo”. (NVI).
“No te dejaré ni te abandonaré”. (RVA, 1960).
Max Lucado 1 Corintios
No hay coro tan fuerte que impida escuchar la voz de Dios… si tan solo escucháramos. (De “En el ojo
de la tormenta” por Max Lucado).
Reacción.
6. ¿De qué manera nos engatusan los medios de comunicación para que aceptemos los valores del
mundo? Piense en por lo menos 3 o cuatro tipos de medios de comunicación y sus efectos.
7. ¿En qué situaciones ha buscado usted la guía de Dios en vez de depender de su intelecto y
habilidad? Explique las circunstancias y el resultado. Refiérase a proverbios 3:5-7.
8. ¿De qué maneras podemos ignorar los falsos mensajes que nos rodean y pensar más como Dios?
9. ¿Por qué es importante reconocer los límites de la sabiduría humana?
10. ¿De qué manera puede usted determinar si una idea o plan se basa en el pensamiento mundano
o en la enseñanza bíblica?
11. Haga una lista de algunos de los beneficios de vivir según la sabiduría de Dios en vez de la
sabiduría humana.
LECCIONES DE LA VIDA.
Dos peligros encabezan inmediatamente la lista en lo que se refiere a la sabiduría humana:
(1) funciona a veces, (2) es mixta. La sabiduría humana parece efectiva. Tal vez se alcance el éxito de
una manera estrecha y temporal. La gente a menudo hace cosas malas y parece salirse con la suya.
La sabiduría humana declara: “Sólo está mal si te sorprenden con las manos en la masa.” Pero el
punto de vista divino y a largo plazo de los eventos demuestra las fallas de la sabiduría humana.
Desgraciadamente, a menudo la vida no es todo lo larga que se necesita para aprender la lección.
Pero la sabiduría humana también es mixta. Toma prestado de la verdadera sabiduría. Lo que tiene
sentido en la sabiduría humana, con frecuencia se tomó prestado de la sabiduría de Dios. Pero las
conclusiones y aplicaciones están mal. La sabiduría humana necesita un filtro de veracidad, una
prueba. Uno de los roles invalorables de la palabra de Dios es la manera en que prueba y corrige la
sabiduría humana.
DEVOCIÓN
Padre, con demasiada frecuencia, las mentiras del mundo ahogan tu voz. Danos, oídos para
escucharte y corazones dispuestos a obedecer. Ayúdanos a estar en contra de la presión, de buscar
el éxito y el poder. Danos la fuerza para escoger las verdades eternas de tu palabra por encima de
las promesas efímeras del mundo. Y, Padre, confirma sólo esos pensamientos y planes que están de
acuerdo con tu voluntad.
Para más pasajes bíblicos sobre los límites de la sabiduría humana, vea Proverbios 3:5,7; Eclesiastés
1:12-18; 2:16; Jeremías 9:23,24; Ezequiel 28:2-7; Mateo 11:25; 1 Corintios 3:19,20.
Para terminar el libro de 1 Corintios durante este estudio de 12 partes, lea 1 Corintios 1:1-31.
Max Lucado 1 Corintios