parábola
Una parábola (del griego parabolé, “comparación”) es un relato breve de carácter didáctico, en el
que, a través de una situación ficticia, se transmite una enseñanza moral o espiritual. La mayor
parte de las veces la enseñanza está implícita, pero suele ser clara y bastante obvia para el lector.
Por su parte, en el Antiguo Testamento hay al menos cinco parábolas. Una de ellas es la
que el profeta Natán cuenta al rey David para ilustrar el pecado que este había cometido
al casarse con Betsabé, la mujer de Urías. Natán le cuenta al rey la historia de un pobre
que tenía un solo cordero, que un hombre rico tomó para agasajar a un amigo (II Sam 12,
1-4).
Otras parábolas del Antiguo Testamento son las de la mujer de Técoa, que indujo
a David a hacer la paz con su hijo Absalón (II Sam 14, 6-8); la del discípulo del
profeta, que le hizo ver a Ajab, rey de Israel, la errónea conducta que había
adoptado ante el rey de Aram (I Reyes 20, 39-40); la de la viña que no crece a
pesar de los cuidados que se le han dado (Is 5, 1-7), y la del agricultor que no ara
continuamente, sino que prepara el campo y siembra la semilla en el orden debido
(Is 28, 24-28).
Por su parte, las parábolas de Jesús se hallan en los llamados evangelios
sinópticos (los de Mateo, Marcos y Lucas). Varias de ellas se encuentran, en
diferentes versiones, en los tres evangelios, mientras que otras solo están
presentes en un evangelio. Así, el Evangelio de Mateo contiene 23 parábolas, de
las cuales 11 solo se hallan en él; el Evangelio de Marcos contiene 8 parábolas,
de las que 2 son únicas, y el Evangelio de Lucas tiene 24 parábolas, de las que 18
se encuentran solo allí.
Las parábolas de Jesús son historias sencillas, inspiradas en situaciones de la
vida cotidiana, que transmiten enseñanzas referidas a temas religiosos, como la
llegada del Reino de Dios, la importancia de la oración y el amor al prójimo. Según
el tema que tratan, se pueden clasificar en los siguientes grupos:
Parábolas del Reino. Tratan acerca del crecimiento del Reino de los Cielos.
Las parábolas de la levadura (Mt 13, 33 y Lc 13, 18-19), del grano de mostaza
(Mt 13, 31-32, Mc 4, 30-32 y Lc 13, 18-19), del sembrador (Mt 13, 3-18, Mc 4,
13-20 y Lc 8, 4-8.11-15), del tesoro escondido (Mt 13, 44) y de la perla (Mt 13,
45-46) son ejemplos de este tipo de parábolas.
Parábolas de la pérdida y la redención. Exponen la misericordia y el amor de
Dios hacia los seres humanos. A este grupo pertenecen las parábolas del hijo
pródigo (Lc 15, 11-32), de la oveja perdida (Mt 18, 12-14 y Lc 15, 4-7) y de la
moneda perdida (15, 8-10).
Parábolas escatológicas. Se relacionan con el destino último de los seres
humanos y el juicio de Dios. Forman parte de este grupo las parábolas de las
diez vírgenes (Mt 25, 1-13), la del rico insensato (Lc 12, 16-21), la de la higuera
estéril (Lc 13, 6-9) y la del trigo y la cizaña (Mt 13, 24-30).
Existen, además, parábolas de tema independiente, como la del buen samaritano
(Lc 10, 30-37), que trata del amor al prójimo, y la del amigo inoportuno (Lc 1, 5-
10), referida a la constancia en la oración