Cine de gestión
Cars y el liderazgo femenino
Joseph Campbell nos enseñó que un ser humano se convierte en héroe cuando, por
circunstancias del destino, ha de superar una serie de adversidades que le ponen a
prueba. En Cars, la última película de la factoría Pixar (Toy Story, Bichos, Monstruos S.A.,
Buscando a Nemo, Los increíbles), Rayo McQueen, el coche protagonista, ya es un
héroe: es el más joven de los tres autos que opta a la Copa Pistón, el galardón de
velocidad más prestigioso. El actual campeón le comenta que “tiene más talento en
un solo tornillo que muchos coches en todo su cuerpo”. Si gana la carrera de
desempate, McQueen contará con un famoso patrocinador. Sin embargo, es un tipo
engreído, inaguantable, que considera que no necesita ayuda y que se pavonea de
sus cualidades especiales. Todo logros, ningún amigo. El azar (perderse de noche en
medio de la autopista y llegar a Radiador Springs, en medio de la Ruta 66, “la ciudad
más bonita del condado de Carburador”) le permite aprender lo que
verdaderamente necesita: la importancia de colaborar con otros semejantes (con
otros coches, en la cinta), de vivir en contacto con la naturaleza, de hacer las cosas
bien, de sentirse a gusto al formar parte de un verdadero equipo.
La profesora Judi Marshall escribió en su obra Mujeres directivas. Viajeras en un mundo
de hombres, que en las organizaciones empresariales suelen predominar en la
práctica los valores asociados al estereotipo masculino: independencia, control,
competición, racionalidad y objetividad. Se trata de “ganar la carrera” a toda costa,
sin importar el coste personal o social. En consecuencia, características netamente
femeninas como la interdependencia, la cooperación, la intuición, la emocionalidad
o la sensibilidad son rechazadas.
En un pasado no tan lejano, siempre según la profesora Marshall, la cultura imperante
sólo admitía en las empresas a las directivas que se adaptaban al modelo masculino.
Afortunadamente, todo indica que las cosas están empezando a cambiar. Marilyn
Loden, la autora de Dirección femenina. Cómo triunfar en los negocios sin actuar
como un hombre, explica que no se trata de imponer la jerarquía para vencer, sino de
forjar un equipo para hacer lo correcto. Aparecen valores como la comunicación, las
relaciones personales, la calidad, la empatía… Los expertos coinciden en que para las
directivas el poder es un instrumento de propósito público más que una herramienta
de ambición personal.
¿Cómo cambiar hacia mejores valores? El camino de aprendizaje que se nos muestra
en Cars es el siguiente: el joven Rayo McQueen es perseguido por el Sheriff, un vetusto
coche de policía, por exceso de velocidad. Al tratar de escapar, se enreda en un
manojo de cables de teléfono. Es ayudado por Mate, una vieja grúa oxidada con
escasas luces y gran corazón. El juez, el honorable Doc Hudson, lo expulsa de la
ciudad pero Rally, la fiscal y propietaria del motel, convence a Doc de que el forastero
ha de arreglar la carretera que ha estropeado. McQueen necesitará cinco días para
repararla esparciendo alquitrán. Pretende atajar y hace una chapuza, por lo que
debe empezar de nuevo. Hudson le reta a una carrera, que el impetuoso McQueen
acepta… y pierde al salirse del trazado. El juez (que ganó tres Copas Pistón hace 50
años), Sally y el resto de coches del pueblo (Mate, Sargento, Rojo, Luigi) le enseñan lo
que es importante en la vida. Doc Hudson, el mítico Hudson Hornet de los años 50, se
convierte en su “coach” y director de carrera y sus nuevos amigos le acompañan al
desempate de la Copa Pistón. Gracias a ellos, Rayo McQueen es mejor piloto y mejor
persona.
En esta trama se dan todos los ingredientes de un proceso de cambio personal:
reflexión (motivada por el incumplimiento de las “reglas de compromiso”, el diálogo y
el cuestionamiento), descubrimiento de un mejor modo de hacer las cosas (el apoyo
desinteresado de los ciudadanos de Radiador Springs) y nuevas acciones que, gracias
a la acción conjunta de coach y pupilo, se convierten en la “segunda naturaleza”, en
la nueva actitud del protagonista. Citando a William James, uno de los padres de la
psicología, “el pájaro no canta porque sea feliz; es feliz porque canta”. Cars es una
excelente vía pedagógica para que niños y mayores aprendan que el
aprovechamiento de la diversidad y el liderazgo femenino son la ventaja competitiva
en este siglo XXI.
Marta Romo, gerente de Eurotalent
Publicado en Canal Eurotalent, septiembre de 2006, número 48