3.
El teatro innovador
A lo largo de este periodo no escasearon los intentos de experimentación dramática a
cargo de autores de sucesivas generaciones, aunque sólo dos de ellos alcanzarán
justo y universal reconocimiento al cabo de los años: el esperpento de ValleInclán
y la tragedia de Lorca, A ellos dedicaremos atención especial; conviene, sin
embargo, reseñar otras tentativas singulares.
• Dentro de la llamada generación del 98, Unamuno trató de plasmar en las
tablas con poca fortuna las ideas que ya expresara en ensayos y novelas con
obras de extrema desnudez argumental y escenográfica, en las que los
personajes se limitan a expresar las inquietudes del autor. También Azorín
buscó la renovación de la escena nacional, en este caso recurriendo a un teatro
en el que se vale de recursos irreales y simbólicos para tratar temas como el
paso del tiem-po, la muerte y la búsqueda de la felicidad, a través de un
diálogo demasiadoliterario en ocasiones.
• Entre los novecentistas hay que destacar la tentativa renovadora de Ramón
Gómez de la Serna, el gran animador de las vanguardias en España. Ramón
escribió numerosas piezas teatrales, de las cuales la más conocida fue Los
medios seres, cuyo tema es el vacío en la búsqueda de la propia identidad.
• Además de Lorca (LECTURA 2), otros autores de la generación del 27 probaron
fortuna en las tablas: Rafael Alberti escribió un teatro de corte político (Fermín
Galán, Noche de guerra en el Museo del Prado); Pedro Salinas cultiva la obra
corta con tono de farsa y sainete; más relevantes fueron las creaciones de Max
Aub (1903-1972), porque concilió el compromiso histórico con la preocupación
fundamental al acercarse al interior del ser humano por encima de
condicionamientos políticos.
4. Valle-Inclán y la creación del esperpento
Hoy en día hay unanimidad al considerar a Valle-Inclán (LECTURA 3) como el más
importante dramaturgo español del siglo xx uno de los grandes renovadores del
teatro contemporáneo. Ello se debe a la creación de una nueva forma de reflejar la
realidad denominada esperpento. Sin embargo, antes de llegar a esta fase de su
producción -a partir de 1920-, la traye trayecto ria de Valle-Inclán siguió un recorrido
fecundo, en el que destaca la tenden cia a superar la estética al uso y los
convencionalismos burgueses, tanto en lo referente al lenguaje como a la acción
dramática.
En este sentido, sus piezas presentan abundante nomina de personajes variedad de
escenarios-muchos de ellos exteriores, a diferencia de los cómo dos interiores
benaventinos-, acotaciones dramáticas irrepresentables, pero de alto valor literario, y
úr lenguaje de extraordinaria riqueza. Buena parte de la originalidad de Valle-Inclán
radica en la forma de concebir a sus perso- najes, a este respecto vale la pena citar
las afirmaciones que realizó en la entrevista que le hizo Martínez Sierra para el diario
ABC:
Evolución dramática
En el teatro de valle-Inclán podemos ver la siguiente trayectoria dramática:
Se inicia él autor gallego en las tablas a través de unas serie de «poemas
dramáticos» de carácter modernista, en verso sonoro y ambientados en la Edad
Media, ya sea en jardines provenzales (Cuento de abril) o en las montañas
navarras en guerra contra el invasor (Voces de gesta).
El ciclo de las comedias bárbaras pone en escena las brutales actividades del
hidalgo don Juan Manuel Montenegro y sus violentos hijos en el marco de una
Galicia rural y primitiva. Abundan hechicerías, supersticiones, sacrilegios,
crueldad y muerte, rasgos que aleian estas obras -Águila de blasón, Romance
de lobos y Cara de Plata- del teatro que por entonces triunfaba en los
escenarios.
Sigue el ciclo de las farsas: el autor utiliza elementos procedentes del guiñol y
del teatro de marionetas, pero sobre todo descubre el humor para ridiculizar
todavía de forma amable y del desenfadada- comportamientos de la nobleza,
matrimonios desiguales o la corte de Isabel II (Farsa y licencia de de la reina
castiza)..
Estamos ya a las puertas de la deformación sistemática que supone el
esperpento, cuya primera manifestación 1920 con Luces de bohemia.
5-García Lorca y la restauración de la tragedia :
La vocación dramatica del poeta granadino Federico García Lorca (1898- 936) fue
temprana y orientada hacia el teatro poético-modernista. Sin embar-al regreso de
Nueva York (1931) manifestó el autor su intención de mprender una profunda
renovación teatral en España. Para ello contaba con el recedente de ValleInclán, cuyos
esperpentos Lorca admiraba sin reservas.
Trayectoria teatral
La producción teatral de lorca puede agruparse en tres núcleos fundamentales
• Farsas y poemas dramáticos, emparentados con ciertas obras de Valle-Inclán. Se
trata de textos sencillos en los que aparece ya el tema central de su dramaturgia: el
conflicto autoridad / libertad, que en su primer título, El-maleficio de la mariposa
(1920), aparecen representados respectivamente por la Madre y el Poeta.
• La faceta hermética de su producción teatral está decisivamente influida por el
Surrealismo; destacan textos como Así que pasen cinco años, El paseo de Buster
Keaton o El público, su obra más ambiciosa y avanzada. En ella, tomando como punto
de partida el argumento de El sueño de una noche de verano de Shakespeare, el
autor aborda el tema del amor como fenómeno al margen de la voluntad del
individuo, que se manifiesta de formas diversas, entre ellas la homosexual.
• Dentro del ciclo de las tragedias se agrupan títulos que tienen en común el
protagonismo femenino, un fuerte tono dramático y el tratamiento del otro tema
esencial de la dramaturgia lorquiana: la insatisfacción amorosa. Es el caso de Doña
Rosita la soltera o el lenguaje de las flores, cuya protagonista envejece esperando al
novio de la juventud.
Caracteres de la tragedia lorquiana
Las tragedias de Lorca están caracterizadas por los siguientes rasgos:
Búsqueda del espectáculo total, en el que se combinan verso y prosa,
elementos cultos y folclóricos, música y plástica al servicio de la expresión de los
sentimientos humanos.
Acercamiento a un receptor popular; en este sentido, Lorca dirigió durante los
años de la República el grupo teatral universitario La Barraca, con el que
difundió por los pueblos la comedia clásica de Lope y Calderón. También su
propio teatro se impregnaría de elementos populares.
Ambientes opresivos que condictonan la libertad de los personajes
principales: el pueblo de Bernarda Alba o la peque-na ciudad en la que vive
Rosita (Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores).
Protagonistas femeninas, a las que se impide desarrollar sus sentimientos
esenciales, como son el amor -en Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba-
o la maternidad -en Yerma-.]
Lenguaje sencillo, directo, pero dotado de incomparable aliento poético, que se manifiesta a través de
diálogos cuajados de imágenes, símbolos y metáforas de extraordinaria plasticidad.
1. Marco histórico-literario en la era de Franco
La Guerra Civil española duró casi tres años -desde el 18 de julio de 1936 hasta el 1
de abril de 1939-, al término de los cuales se instauró un régimen autoritario
presidido por el general Francisco Franco, jefe indiscutido del bando que triunfó en la
contienda. El régimen franquista se prolongaría hasta su fallecimiento, el 20 de
noviembre de 1975; a largo de estas cuatro décadas, se sucedieron una serie de
etapas que tuvieron un claro reflejo en la literatura española.
Reconstrucción nacional (1939-1942). España se alineó con Alemania e
Italia en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, mientras el rey
Alfonso Xil abdicaba en don Juan de Borbón, padre del actual rey. En 1941 se
creó la División Azul, fuerza de combate para luchar contra Rusia al lado de
Alemania.
La literatura siguió una tendencia escapista, evitando referencias al reciente
enfrentamiento fratricida, para ello buscó la ambientación en el histórico reciente o
entre los sectores sociales de la alta burguesía.
Aislamiento internacional (1943-1952). Tras la derrota de sus antiguos
aliados, el régimen de Franco sufrió un aislamiento por parte de las potencias
vencedoras. España fue expulsada de las Naciones Unidas y los embajadores se
retiraron de Madrid. El 25 de junio de 1950 se inició la guerra de Corea, con la
invasión de la parte sur de la península por parte de cinco divisiones del régimen
comunista del Norte; la consecuencia de esta acción fue la guerra fría. En
Estados Unidos se empezó a ver a Franco como un aliado contra el comunismo y
en agosto se aprueba una ley por la que se concedía a España un crédito de
sesenta y dos millones de dólares. Finalmente, el 18 de noviembre de 1952 se
produjo la entrada de España en la UNESCO. Ese mismo año, Dionisio Ridruejo
comunicó a Franco un proyecto de apertura política; mientras, empezaban a
llegar a España los primeros turistas.
En la literatura se abrió un periodo de reflexión existencial, marcado por la
angustia del escritor ante las desgracias acaecidas en España y en el mundo. Se
proyecta en las obras una visión pesimista, con la presencia de temas como la
soledad, la muerte o la desesperación por la crueldad humana.
Apertura al exterior (1953-1965). Se trata de un periodo decisivo, pues a lo
largo de estos años se llevaron a cabo modificaciones sustanciales en la
situación interior de España: mientras en la escena internacional se fue
imponiendo la guerra fría entre capitalismo y comunismo, España recuperó
posiciones en la escena internacional. En 1953 se firmó el Concordato con la
Santa Sede y los acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, que significaron
ayuda mutua en defensa y el establecimiento de bases militares en España. Por
fin, en 1955, la Asamblea General de la ONU permitió el ingreso de España. A
partir de 1959 se promovió el Plan de Estabilización, que llevaría aparejado el
desarrollo económico de España. En diciembre de ese mismo año se produjo en
Barajas el famoso abrazd entre Franco y el presidente norteameri cano
Eisenhower.
En el ámbito literario, los años cincuenta están presididos por el realismo social,
que consideraba la literatura como un instrumento para denunciar las injusticias y
cambiar la sociedad, siguiendo las teorías marxistas en torno a la creación artística, la
propagación de los ideales revolucionarios y la función del escritor.
Desarrollo económico y modernización (1966-1975). Los años sesenta
supusieron el despegue económico de España -que se con- vertiría en la décima
potencia industrial del mundo- y la superación del aislamiento, gracias al
creciente número de turistas que contribuyeron a cambiar las costumbres
nacionales y el aspecto de las costas españolas. En el ámbito político, Franco
seguía conservando todo el poder, si bien en 1966 sometió a referéndum la Ley
Orgánica del Estado por la que se nombraba sucesor al Príncipe Juan Carlos con
el título de Rey. Se produjo una tímida apertura, momentáneamente suspendida
a partir del 20 de diciembre de 1973, al ser asesinado el Presidente del Gobierno
Luis Carrero Blanco, verdadero hombre de confianza de Franco desde los años
cuarenta.
Los escritores tuvieron la oportunidad de viajar con más facilidad y también de
conocer desde España las nuevas tendencias estéticas desarrolladas fuera de nuestras
fronteras; ello se traduce en un afán de experimentación que, con ciertos excesos,
llegará hasta 1975.
2. Condiciones de la creación literaria
El desenlace de la Guerra Civil y la posterior consolidación del régimen de Franco
tuvieron, además, una serie de consecuencias que incidieron de manera notable en el
desarrollo de los distintos géneros literarios.
Ruptura. Se produjo un corte brusco con las tendencias literarias previas, que habían
situado a las letras españolas en una verdadera Edad de Plata durante las décadas que
precedieron al trágico enfrentamiento
• Exilio. Tuvieron que abandonar España buena parte de los intelectuales, que
constituirían durante décadas lo que se ha llamado la «España peregrina». Ello
obliga a considerar durante estos años dos literaturas españolas: la del interior y
la del exilio.
• Censura. A través de la censura, el régimen procuraba evitar que en las obras
literarias aparecieran críticas al sistema político imperante, alusiones despectivas
al catolicismo y escenas que atentaran contra la moral y las buenas costumbres.
Su presencia afectó de manera especial al género dramático.
• Aislamiento. España quedó marginada con respecto a los movimientos
literarios y artísticos que se desarrollaban en el mundo occidental. Sería a partir
de los años sesenta cuando los escritores españoles empezaran a acercarse a las
novedades estéticas que se habían ido produciendo fuera de España.
• Centralismo cultural. Se produjo también un freno al desarrollo de la literatura
en los otros idiomas peninsulares -catalán, gallego, vasco y valenciano- por la
prohibición de usar estas lenguas en público. Con todo, estas literaturas iniciarán
una lenta y eficaz recuperación a partir de los años sesenta.
3. Los géneros literarios
In la postguerra, todos los géneros gozan de gran vitalidad, y el público encuentra en
las obras de creación la evolución ideológica que no se percibia en los medios de
comunicación, férreamente censurados.
POESIA NOVELA TEATRO
• Posturas frente a la • Existencial: La • Postguerra:
situación social y politica: familia de Pascual comedia de evasión,
poetas conformistas (poesía Duarte, de Cela; visión amable: Mihura,
arraigada) y poetas que se Nada, de Carmen Jardiel Poncela.
rebelan Laforet. • De • Años 50: teatro
(poesia desarraigada). compromiso social realista y
• Años 50: poesía de la (años 50): El comprometido
angustia y el compromiso Jarama, de Sánchez socialmente: Buero
social: Blas de Otero, Celaya. Ferlosio; Los Vallejo y Alfonso
• Años 60: poesía bravos, de Sastre.
experimental. Fernández • Últimas décadas:
Santos. • teatro experimental y
Experimental vanguardista
(anos 60): Tiempo de (Francisco
silencio, de Luis Martín Nieva y Fernando
Santos. Arrabal) e
independiente (La
Cuadra, Els Joglars).
4. La poesía de los años cuarenta
La Guerra Civil acabó con el espléndido panorama de la poesía española en el primer
tercio de siglo. Los escritores se alinean en cada uno de los dos bandos enfrentados;
luego algunos mueren, como García Lorca, y otros parten hacia el exilio, como Juan
Ramón Jiménez, Salinas, Guillén, Cernu-da, Gil-Albert, Chabás o León Felipe. Entre los
que se quedaron, Dámaso Alonso estableció dos tendencias: poesía arraigada y poesía
desarraigada.
• Poesía arraigada
Escrita por un grupo de jóvenes autores también conocidos como la generación poética
de 1936, agrupados en torno a la revista Garcilaso (1943).
En su creación se aprecia la visión del mundo como algo coherente y ordenado en
torno a una serie de realidades inmutables: el amor a la novia o a la esposa, la familia,
un Dios cercano y comprensivo, y una visión exaltada de España, en la línea del
falangismo en el que algunos de estos poetas militaron. En cuanto al estilo, son
partidarios de las formas clásicas -sobre todo, el soneto-, la rima consonante,
sonoridad, buen gusto estético y un lenguaje dotado de adjetivación abundante y
metáforas inspiradas en la naturaleza.
Dos obras fundamentales
En 1944 se publican dos libros que ejercerán una notable influencia:
▪ Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, rompe la armonía un tanto artificial de los
poetas garcilasistas, con una violenta sacudida en los temas (angustia,
desolación), en el lenguaje (tono retórico y violento), y en la metrica (ruptura de
los esquemas tradicionales y el uso del versículo).
▪ Vicente Aleixandre, en Sombra del paraíso, abandona la estética surrealista para
evocar un pasado idílico e irrecuperable, libre de dolor y muerte.
• Poesía desarraigada
El mismo Dimaso Alonso, a comienzos de aguella dicada, se expresaba
con respecto a su creación poética en estos términos:
“Para otros, el mundo nos es un caos y una angustia, y la poesía una frenética
búsqueda de ordenación y de ancla. Sí, otros estamos muy lejos de toda armonía y de
toda serenidad.”
A partir de estos supuestos, aparece una poesía de la desesperación, de la duda y de
la angustia, entroncada con la filosofía existencialista, en auge duran. te aquellos años
en Francia. Para ellos el mundo está mal hecho -a diferencia de lo que Jorge Guillén
había afirmado en uno de los más famosos poemas de Cántico-, por lo que su Creador
(Dios) es increpado como alguien alejado del ser humano e indiferente a sus
problemas. El estilo huye del virtuosismo técnico, preocupándose ante todo de que el
mensaje resulte sincero y directo; se valen para ello de un lenguaje agrio,
grandilocuente, cargado de violentas exclamaciones a través de las cuales dan rienda
suelta a su desesperación interior.
Buena parte de estos poetas encontraron su vehículo de expresión en la revista
Espadaña (1944).
5. La poesía social o comprometida
Ya entrados los años cincuenta, un grupo de poetas -en la línea de las novelas del
realismo social- conciben la poesía como un medio para dar testimonio de la situación
política española y protestar ante las injusticias sociales. Su principal representante,
Blas de Otero (LECTURA 2), resumía con estas palabras la función de la poesía y sus
destinatarios:
“Evidentemente, la poesía es un medio para transformar el mundo. Y su contribución a
esa lucha se verificará de dos formas: directamente, tratando temas relacionados con
la situación histórica o por incidencia en la conciencia individual para, a través de ella,
agigantar su propia función, colaborando en el desarrollo de la conciencia colectiva
[...]. El escritor debe escribir para la mayoría. Aquí no hay exclusiones. Además, a la
mayoría le interesarán los temas llamados constantes del hombre -el amor, la muerte-
tanto como los temas específicamente históricos.”
• Temas. Destacan la meditación sobre España, la defensa de la libertad, la
solidaridad con marginados y oprimidos, la denuncia de las injusticias o el
acercamiento a las realidades menos amables de la existencia, como se advierte en
este poema del mismo Celaya, tomado del libro Tranquilamente hablando (1947)
• Lenguaje y estilo, Estos poetas oscilan entre el estrofismo -en especial el
some-vor y el verso libre; predominan las frases breves con ocasionales hipérbatos;
léxico urbano o suburbano y búsqueda de la claridad a través de un tono coloquial y
directo, en el que a menudo se incluyen frases hechas, modificadas parcialmente por
el poeta, que pretende así dar una dimensión más general a su canto.
6. El grupo poético de los años cincuenta
Bajo este rótulo se sitúan poetas que, sin rechazar completamente el realismo ni el
carácter comprometido y comunicativo de la poesía, pretenden aportar nuevas
consideraciones, resumidas con acierto por José Ángel Valente, uno de sus principales
representantes:
Desaparece, pues, la creencia en la eficacia política de la poesía, que pasa a ser
considerada, sobre todo, un instrumento de conocimiento del mundo interior y exterior
del poeta, pero de forma individual. En algunos casos, se percibe un cierto
escepticismo con respecto al papel de la creación poética, asimilada con no poca ironía
por Gil de Biedma al placer solitario:
• Rasgos generacionales. Entre todos estos poetas -que influyen decisivamente
en la evolución posterior de la lírica española- se observan bastantes
características comunes; he aquí las más significativas:
• Procedencia social e intelectual semejante: burguesía ilustrada, con formación
universitaria.
• Valoración del supremo magisterio de Antonio Machado; influencia también de
Vicente Aleixandre, cuyo libro Historia del corazón (1954) y sus constantes
consejos orientaron a los jóvenes poetas en la búsqueda del dificil equilibrio
entre solidaridad e individualidad.
• Actitud crítica, que se manifiesta a través del humor o la ironía; prescinden
también de cualquier tipo de patetismo y adhesión sentimental a su país, clase
social o realidad inmediata.
• Meditaciones liricas en torno al paso del tiempo, los felices años de la infancia, la
figura de la madre o la iniciación del amor.
• La exaltación de la amistad como valor supremo e intemporal.
• Nulo interés por quebrantar la estética tradicional mediante incursiones en la
fealdad o el hiperrealismo. Para ellos, la poesía sigue empeñada en la búsqueda
de la obra bella y bien hecha.
- Lenguaje y estilo. En el ámbito puramente expresivo, aunque cada uno de estos
poetas mantendrá un estilo personal, cabe apuntar ciertos rasgos que se repiten:
• Alejamiento de la experimentación vanguardista.
• Ausencia de estrofismo y de rima, con predominio del endecasílabo.
• Estructura narrativa del poema, que tiende a contar una historia.
• Sintaxis a base de reiteraciones y paralelismos.
• Léxico urbano; inclusión de coloquialismos con intención irónica.
Entre los miembros de esta generación se encuentran algunos de los nombres más
apreciados en el panorama actual de nuestra lírica, como Ángel Gonzáles (LECTURA
4), Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez (LECTURA 4), José Ángel Valente, José
Agustín Goytisolo o Francisco Brines
7. La estética novísima
En 1970 José M.' Castellet publicó una antología titulada Nueve novísimos poetas
españoles, que supuso una ruptura total con la poesía de carácter realis-ta. Desde
entonces se define con el superlativo «novísimos» a una serie de autores que han
alcanzado el primer plano de las letras españolas, como Pere Gimferrer, Manuel
Vázquez Montalbán, Félix de Azúa o Vicente Molina-Foix.
• Rasgos generacionales. Pueden establecerse unos cuantos rasgos que justifican
la identidad generacional:
• Preocupación máxima por el lenguaje y el poema.
• Esteticismo, que supone la revalorización de ambientaciones lujosas, exóticas y
decadentes -como Venecia-, en la línea del Modernismo.
• Frecuente uso de la intertextualidad, de modo que el poema aparece precedido
de citas de distintos autores, cargado de referencias culturales.
• Presencia de los medios de comunicación de masas: se convierten en temas
poéticos el cine, la literatura policiaca o la música pop.
• Abundante uso de procedimientos experimentales: ruptura del verso,
disposición gráfica original, recurso al «collage»...
• Recuperación de los valores irracionales del lenguaje, un tanto postergados
desde el ocaso del surrealismo.
1-La ruptura de Dámaso Alonso
Aunque generalmente ha sido vinculado a la generación del 27, lo cier-tu ca que lo
mejor de la creación poética de Dámaso Alonso (1898-1990) que fue ademas profesor,
eminente filólogo y durante muchos años, director de la Real Academia Española- se
produce en los años posteriores a la Guerra Civil. Asi, en 1944 publica dos libros en
cierto modo antagónicos:
Oscura noticia e Hijos de la ira. En el primero, la profunda religiosidad del porta no
le impide hacerse preguntas acerca de temas tan relevantes como la fugacidad de la
belleza, la soledad del hombre o el destino incierto de los que nacen.
Pero es en Hijos de la ira -claro antecedente de la poesía desarraigada-donde el
autor rompe de forma violenta con la poética conformista o resignada de la época para
lanzar una durísima interpelación a Dios, al hombre y al mundo como culpables
directos del horrible espectáculo en que se ha convertido la existencia terrena.
3-El compromiso con la tradición: José Hierro
José Hierro (Madrid, 1922-2000) se situó en sus comienzos dentro de la poesia
social, con una viva conciencia del valor del lenguaje y del ritro del verso; su
dimensión intimista le acercará a las nuevas generaciones, en particular a los poetas
de la experiencia. En los años noventa es distinguido con importantes galardones
literarios españoles : Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias
,Premio Nacional de las eras Españolas, además de ser elegido miembro de le Real
Academia Española. Su última obra, Cuaderno de Nueva York (1998), ha
supuesto un éxito sin precedentes.
4. La rehumanización de la poesía
En los anos sesenta, la poesia tomd un rumbe nuevo: un grupo de poetas qu eran
niños durante la contienda civil sufrió la experiencia traumática de un guerra que no
entendían. Y a partir de 1939, las consecuencias en lo espiritual y en lo material:
hambre, frío, incultura, incomprensiones y falta de libertades, Son autores que
conocieron la poesía social y en su obra dejaron testimonio de su tiempo; pero ya no
creen que la poesía pueda transformar el mundo; pr eso, abandonan el prosaísmo y
no renuncian a la obra bien hecha; se siente herederos de Antonio Machado y de
algunos poetas del 27. Entre sus figura principales destacan José Agustín Goytisolo,
Angel González, Claudio Rodri guez y José Ángel Valente.
• Ángel González (Oviedo, 1925-2008)
Dentro del grupo de los años 50, Ángel González se caracteriza por mantene una
actitud crítica ante su entorno, expresada a través de una refinada ironía un
lenguaje coloquial que no ocultan una permanente preocupación por lo temas
fundamentales de la existencia: el amor, la muerte, el paso del tiempo. Su libros
principales son Sin esperanza, con convencimiento (1961), Grado elemental
(1962), al que pertenece este poema, y Tratado de urbanismo (1967),Palabra sobre
palabra (1986) es la recopilación de toda su obra poética.
• Claudio Rodriguez (Zamora, 1934-1999)
Perteneciente a la generación del 50, publicó con 18 años un libro que caus
admiración generalizada: Don de la ebriedad (1952), en el que aparece la poe sía
como un éxtasis y un regalo capaz de ofrecer una nueva visión del mundo Los libros
posteriores, Conjuros (1958), El vuelo de la celebración (1976) y Casi una leyenda
)1991), combinan el canto a la vida sencilla en los pueblos castella nos con un tono
vitalista que recupera el tema universal del amor.
• Francisco Brines (Valencia, 1932)
Heredero de la gran tradición poética mediterránea, ha sido considerado también el
poeta metafísico de su generación por su persistencia en tratar los grandes temas de
la poesía: el amor, la amistad, el paso del tiempo, la vejez y la muerte. Su
primer libro, Las brasas (1960), obtuvo el Premio Adonais, además de plantear un
motivo recurrente en toda su producción: el sentimiento de la pérdida del paraíso. El
poema seleccionado pertenece a Insistencias en Luzbel (1977), donde la evocación del
pasado se mezcla con la exhortación de gozar del presente.
•El autor y la obra
Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) es el poeta español de postguerra que
más ha influido en las generaciones posteriores. Tres rasgos caracterizan su trayectoria
creadora: actitud intelectual e inteligente, manifestada en su afición por la paradoja y
la sorpresa; distanciamiento irónico, que en algunos casos puede llegar a una
apariencia de cinismo en el que la temática social aparece rev-talizada con nuevos
enfoques subjetivos e irónicos.
•Tema e ideas
Gil de Biedma afirmó en repetidas ocasiones que en su poesía sólo habia dos temas:
«yo y el tiempo». Ambos se engarzan de manera magistral en este texa. que desde la
primera persona evoca experiencias infantiles durante los años de la Guerra Civil. Un
asunto de amplia transcendencia colectiva, en especial para los miembros del grupo
poético de los años 50, tratado desde una perspectiva rabiosamente individual.