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Patrimonio del Estado

El Estado es una persona moral y por lo tanto tiene a su favor una serie de derechos y obligaciones de la más
alta jerarquía considerando los fines que tiene que cumplir y para lograrlo requiere un patrimonio.
- Patrimonio. Es una universalidad de bienes, derechos y recursos financieros con que cuenta el Estado para
cumplir con sus atribuciones (Rafael Martínez Morales).
Para Jorge Olivera Toro el patrimonio “es un conjunto de bienes, recursos e inversiones que destina en forma
permanente a la prestación directa o indirecta de los servicios públicos o a la realización de sus objetivos en
materia social o económica”.
Cuando hablamos del patrimonio del Estado en otro sentido también estamos incluyendo aspectos sin los cuales
el Estado no podría cumplir con sus cometidos, por ejemplo: el sistema jurídico del país de manera muy
importante todo su territorio y en esta ultima parte donde debemos remitirnos a preceptos de la constitución
como el artículo 27 párrafos cuarto, quinto y sexto; y a otros más como los artículo 42 y 42 de la Carta Magna.
Artículo 42. El territorio nacional comprende:
I. El de las partes integrantes de la Federación;
II. El de las islas, incluyendo los arrecifes y cayos en los mares adyacentes;
III. El de las islas de Guadalupe y las de Revillagigedo situadas en el Océano Pacífico;
IV. La plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas, cayos y arrecifes;
V. Las aguas de los mares territoriales en la extensión y términos que fija el Derecho Internacional y las
marítimas interiores;
VI. El espacio situado sobre el territorio nacional, con la extensión y modalidades que establezca el propio
Derecho Internacional.
Artículo 43. Las partes integrantes de la Federación son los Estados de Aguascalientes, Baja California, Baja
California Sur, Campeche, Coahuila de Zaragoza, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Guanajuato, Guerrero,
Hidalgo, Jalisco, México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo,
San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán, Zacatecas y el Distrito
Federal.
Además de la Ley General de Bienes Nacionales que es la más importante sobre este tema también tenemos
otras legislaciones que nos sirven para entender mejor todo lo que abarca el patrimonio estatal por ejemplo la
legislación en materia energética, en hidrocarburos, hidrológica, religiosa, etc.

Patrimonio de entidades federativas y municipios


El artículo 124 constitucional señala que las facultades que no estén expresamente concedidas por esta
Constitución a la Federación se entienden reservadas a los Estados.
Por este motivo lo estipulado en el artículo 27 que es la principal garantía de propiedad en sus párrafos cuarto,
quinto y sexto, es patrimonio federal y por ese motivo todo lo entregado a la Federación expresamente es
patrimonio de los estados y municipios, es decir el patrimonio de éstos es menor que el de la Federación y por
tanto estos patrimonios se encuentran en los contenidos de las leyes locales y de la reglamentación municipal y
de manera muy importante en la constitución particular de cada entidad federativa e incluso en los códigos
civiles de cada estado.
El régimen federal de los bienes de dominio público nos remite de manera muy importante a la Ley General de
Bienes Nacionales pero existe otra legislación especifica que también regula estos bienes en materia minera,
energética, hidrológica, religiosa, aguas, etc.
Clasificación de los bienes de dominio público (Ley General de Bienes Nacionales)
De acuerdo a ésta, estos bienes son de uso común o destinados a un servicio público.
Dentro de los bienes dominicales del estado doctrinalmente se han establecido tres criterios diferenciadores:
1. Criterio cultural. Dentro de este encontramos los templos y otros inmuebles destinados al culto, a la
administración, a la propaganda o a la enseñanza de alguna religión; monumentos históricos y artísticos,
incluyendo los arqueológicos; museos y bibliotecas; colecciones de carácter científico, deportivo, cultural e
inclusive colecciones numismáticas y filatélicas; pinturas murales y cualquier otra obra de carácter artístico que
sea patrimonio de un ente público; inmuebles utilizados por los poderes federales.
2. Criterio ecológico. Dentro de éste encontramos al espacio aéreo, mar territorial (12 millas), segundo mar
territorial (200 millas), aguas marinas interiores, lagunas, lagos, ríos y corrientes de agua; plataforma continental
y zócalos submarinos; terrenos baldíos; playas, bahías y ensenadas; plazas, parques y paseos públicos; y predios
rústicos.
3. Criterio económico. En esta clasificación encontramos los minerales, las salinas, los hidrocarburos (petróleo);
los inmuebles destinados a un servicio público; los inmuebles declarados inalienables; los inmuebles patrimonio
de organismos descentralizados.

Características de los bienes dominicales del Estado


1. Cada orden de gobierno tiene su propio patrimonio y al respecto es muy importante tomar en consideración
lo contenido en el artículo 124 constitucional, el cual señala que las facultades que no están expresamente
concedidas por la Constitución a los funcionarios federales se entienden reservadas a los Estados.
2. Los bienes patrimoniales del Estado están sujetos a procedimientos de incorporación, desincorporación o
cambio de usuario, para que esto suceda se requiere de un procedimiento especial. Cuando un buen patrimonial
del estado se va a desincorporar de éste, se necesita que el Presidente de la República emita un “decreto de
destino”, lo mismo sucede cuando el bien pasa a incorporarse a éste patrimonio. Si se trata solo de un cambio
de usuario dentro de la administración pública el acto lo emitirá el Secretario de Estado correspondiente.
Cuando se habla del decreto de destino éste tiene que estar debidamente fundado y motivado, lo debe emitir el
ejecutivo federal y si sólo es cambio de usuario el Secretario de Estado correspondiente. El decreto debe estar
refrendado (artículo 92 constitucional), publicarse en el Diario Oficial de la Federación y desde luego debe
legitimarse y justificarse cuales son las razones por las cuales un bien dominical se sale del dominio público o
bien cuando se incorpora, es decir forma a pasar parte de él.
3. Los bienes de dominio público son imprescriptibles, quiere decir que el Estado jamás perderá estos bienes a
favor de los particulares por el transcurso del tiempo.
4. Los bienes dominicales son inalienables; en principio estos bienes están fuera del comercio si los
consideramos respecto de los particulares pero en el ámbito del derecho público se puede afirmar que están
dentro del comercio de éste, pero para que esto suceda se requiere de un acto de desafectación.
5. Estos bienes son inembargables, esta característica es común a todo el patrimonio estatal porque el Estado
por una parte tiene que cumplir con sus obligaciones y no es dable que ante un incumplimiento se vea afectado
por un procedimiento de embargo.
6. Generalmente estos bienes patrimoniales son concesionables, tal es el caso del espacio aéreo, los yacimientos
minerales, el uso de las aguas, la llamada zona marítima terrestre, etc.
Bienes de dominio privado del Estado
De acuerdo a la Ley General de Bienes Nacionales estos bienes de dominio privado son los siguientes:
1. En primer lugar, las tierras y aguas que no sean de uso común susceptibles de venderse a particulares. Hay
ocasiones que el Estado requiere regularizar la tenencia de la tierra para resolver problemas habitacionales y por
esta razón conviene con los particulares para atender esta problemática.
2. En este caso se refiere a bienes nacionalizados a asociaciones religiosas, dichos bienes no deben estar
destinados al culto de la fe, podríamos decir sobre este particular que este tipo de bienes prácticamente
constituyen letra muerta ya que el estado mexicano excepcionalmente en alguna ocasión después de concluida
la Guerra Cristera en 1929 nacionalizo algunos de estos bienes para esta experiencia no volvió a repetirse.
3. Bienes declarados vacantes ubicados en el Distrito Federal; antes de que los Estados de Quintana Roo y Baja
California Sur fueran declarados como entidades federativas estos tenían la calidad de territorios federales y por
tanto sus bienes vacantes recibían el mismo tratamiento que los del Distrito Federal.
4. Los bienes de los organismos descentralizados y paraestatales en lo general que se extingan.
5. Los bienes inmuebles adquiridos en el extranjero, por ejemplo: embajadas, consulados y, excepcionalmente,
otros inmuebles adquiridos por el gobierno de la república para el cumplimiento de fines distintos a los del
servicio exterior.
5. Los bienes muebles sustituibles al servicio de los poderes federales.

Registro Público de la Propiedad Federal


El gobierno de la república tiene su propio Registro Público de la Propiedad Federal de acuerdo con la Ley
General de Bienes Nacionales. Este registro, como su nombre lo indica, es público y por lo tanto tiene acceso a él
toda persona interesada.
Entre algunos de los actos que aquí se inscriben tenemos los siguientes: los títulos por los cuales se adquiere o
extingue el dominio del estado respecto de los bienes inmuebles; sentencias judiciales relacionadas con estos
inmuebles; contrato de arrendamiento con duración de más de 5 años; decretos de destino; declaratoria de
nacionalización de bienes: etc.
Actividad contractual del Estado: Contratos administrativos
La administración pública en sus tres ordenes de gobierno tienen que cumplir con una gran cantidad y
diversidad de acciones de la más diversa naturaleza para cumplir con los fines que el Estado tiene que satisfacer
para beneficio de sus gobernados y por esa razón el Estado se ve obligado a celebrar una especie de contratos
que en algunos casos se regulan por el derecho civil y en otros por el derecho público.
La teoría que defiende la doble personalidad del estado no tiene la razón, en cuanto que el Estado solo tiene una
personalidad jurídica la cual es irrenunciable, aunque este se someta en un momento dado a celebrar algún tipo
de contrato regulado por el derecho privado; aún así no existe la igualdad jurídica entre las partes pues no opera
a plenitud la autonomía de la voluntad porque el Estado en sus tres ordenes de gobierno siempre tendrá cierta
supremacía frente a los particulares aunque exista de por medio un contrato.

Contratos sujetos al derecho privado


a) Contrato de arrendamiento. La administración pública puede celebrar contratos teniendo como objeto los
bienes de dominio privado de la federación pero la mayor parte de estos contratos se refiere a los bienes
inmuebles que los particulares arrendan al estado. Excepcionalmente pudiera suceder que sea una autoridad la
que le arrende bienes a un particular.
b) Prestación de servicios profesionales. Cuando la administración pública requiere de la prestación de un
servicio profesional para el desempeño de actividades específicas y no se desea entrar en una relación laboral
con el poder público, se recurre a este tipo de contratos donde el estado argumenta que por razones
presupuestales no le es conveniente extender un nombramiento, en este caso, a favor de la persona que va a
desempeñar un trabajo profesional.
c) Contrato de adquisiciones. La administración pública recurre a la celebración de este tipo de contratos para la
compra de objetos de escaso valor y, de forma excepcional, a pesar de que este tipo de contratos pueden
regularse por el derecho privado; también es cierto que esta actividad esta sujeta a la ley de adquisiciones,
arrendamientos y prestación de servicios relacionados con bienes muebles y a su reglamento, por ejemplo: la
obtención de hojas para computadora, fotocopiadora, muebles de oficina y todo aquello que es requerido para
el funcionamiento del aparato burocrático del estado y si la compra, aún siendo de escaso valor, es usual y no
excepcional, pues entonces el contrato sería de suministro.

Contratos de derecho mercantil


Dentro de la actividad contractual del Estado encontramos una gran diversidad en la celebración de los mismos,
en este caso tenemos por ejemplo a los que celebran las sociedades mercantiles de estado o empresas de
participación mayoritaria y minoritaria.
En un momento dado los fideicomisos públicos también pueden ser considerados como parte de esta actividad
contractual del Estado.
Contratos administrativos típicos
a) Contrato de suministro. Es aquel que celebra la administración pública con un particular para que este le
proporcione en forma continua ciertos bienes o servicios que el ente administrativo requiere para el
cumplimiento de sus tareas.
Las diferencias entre el contrato de adquisiciones y el de suministro, debe diferenciarse de un contrato de
compraventa principalmente por el monto económico.
b) Contrato de obra pública. El artículo 134 de nuestra Constitución señala en su párrafo tercero que las
adquisiciones, arrendamientos y enajenaciones de todo tipo de bienes, prestación de servicios y la contratación
de obra se adjudicaran a través de licitaciones públicas mediante convocatoria pública para que se presenten
proposiciones solventes en sobre cerrado que será abierto públicamente para asegurar al Estado mejores
condiciones de precio, calidad, financiamiento y oportunidad.

Elementos del contrato de obra pública


a) Sujetos. Las autoridades administrativas de cualquiera de los tres niveles de gobierno pueden celebrar
contratos con particulares los cuales pasaran a llamarse contratistas.
b) Consentimiento. Este debe de otorgarse por el funcionario público que éste legalmente facultado y por el
contratista o su representante debidamente acreditado.
c) Obra pública. Entendemos como tal la construcción o mejora de algún inmueble propiedad del Estado objeto
del contrato.
d) Forma. Necesariamente deberá realizarse por escrito y previo procedimiento de licitación (partiendo del
artículo 134, párrafo tercero y su ley reglamentaria que es la Ley de Obra Pública).
e) Causa. Es la justificación del porque de la obra. En este caso lo correcto siempre debe ser que se satisfaga una
necesidad de interés colectivo-social por parte de la entidad pública y para el particular es la obtención de un
lucro razonable.
f) La licitación. De acuerdo a la ley de la materia es su obligación darle cumplimiento al procedimiento de
licitación previsto en la normatividad antes mencionada.

Contratos administrativos especiales


a) Contrato de empréstito. Únicamente el gobierno federal puede celebrar contratos de empréstito con la banca
internacional privada y con organismos financieros internacionales y, desde luego, con la banca nacional; y
tratándose de los Estados y los Municipios estos únicamente pueden celebrar contratos de empréstito público
con la banca nacional. El caso que más nos interesa es el contrato de empréstito internacional, el cual debe
tomar en cuenta las formalidades contempladas en la Ley General de Deuda Pública y en el Presupuesto de
Egresos de la Federación.
b) Contrato de consultoría. Hay ocasiones en que la administración pública contrata a un profesional, en este
caso llamado consultor, para que realice una obra o preste un servicio de carácter intelectual.
El consultor puede ser una personas física o moral y va a proveer al entre administrativo que lo contrata, ya sea
de un consejo calificado o bien la realización de una obra o la prestación de un servicio que dicho ente no puede
llevar a cabo por si solo. Algunos autores consideran que este tipo de contratos son innecesarios porque hay una
duplicidad con el contrato de prestación de servicios profesionales, lo cual en realidad es cierto.
c) Contrato de riesgo. A nivel internacional muchas compañías petroleras estatales y no estatales (públicas o
privadas) con frecuencia suscriben este tipo de contratos como es el caso de Petróleos Mexicanos (PEMEX) con
grandes trasnacionales para que éstas realicen trabajos de investigación de explotación, de desarrollo dela
producción, etc., y ordinariamente se conviene en que la empresa prestataria únicamente tendrá a derecho a
cobrar si, por ejemplo, se descubren nuevos yacimientos explotables comercialmente.
d) Contrato de juego. La Lotería Nacional y Pronósticos Deportivos son dos instituciones descentralizadas del
gobierno federal y en torno a la actividad que desempeñan tenemos dos teorías divergentes:
* La primera sostiene que los juegos organizados por estos dos entes públicos tienen naturaleza de contrato
administrativo, por un lado de carácter consensual porque se perfecciona por la sola manifestación de las partes
en forma oral sin formalidad alguna. Por otra parte, tiene carácter de contrato de adhesión y por otra se afirma
que es un contrato administrativo porque una de las partes es un organismo descentralizado.
* En sentido contrario, encontramos otro criterio que afirma que el tenedor del billete o la contraseña tiene un
titulo de crédito al portador que debe regirse por la legislación mercantil ya que el emisor se obliga por su
declaración y por tanto este solo responde por la literalidad del titulo y el poseedor del mismo con su
presentación puede exigir el premio, no porque se trate de un contrato, sino en razón del derecho que lleva
implícito dicho titulo de crédito.
e) Contrato de concesión. También sobre este particular existe una controversia, ya que algunos civilistas e
incluso algunos teóricos del derecho administrativo consideran que la concesión si es un contrato
administrativo. Los defensores de esta postura son una minoría ya que como veremos adelante la concesión
tiene dos grandes vertientes: la primera es para la prestación de servicios públicos y la segunda es para la
explotación de bienes patrimoniales del Estado. En ambos casos la autoridad concedente tiene atribuciones para
actuar en forma unilateral y discrecional, lo cual no puede suceder en materia contractual.
Quienes afirman que la concesión si es un contrato administrativo defienden su punto de vista porque
consideran que se trata de una negociación entre las partes donde debe haber autonomía de la voluntad y una
vez que las partes convienen en el precio, en el objeto, en el tiempo, etc.; los otros elementos como son la no
existencia de los derechos preestablecidos, la unilateralidad y la discrecionalidad deben pasar a ocupar un lugar
secundario.
Teoría General del Acto Administrativo

Dificultad para establecer un concepto del acto administrativos


La actividad administrativa del Estado es muy diversa y los actos administrativos rebasan lo que pudiéramos
llamar la actividad administrativa del Estado, ya que esta actividad también la encontramos en la naturaleza
administrativa de las funciones legislativa y judicial, y se reproduce en igual forma a los niveles de gobierno
estatal y municipal; podríamos decir en conclusión que esta dificultad proviene de dos fuentes: de la gran
producción doctrinal y de la gran variedad de actos que lleva a cabo el poder ejecutivo.

Elementos del acto administrativo


1. Se trata de un acto jurídico.
2. Es de derecho público.
3. Lo emite la administración pública, es decir, cualquier órgano estatal en ejercicio de una función
administrativa.
4. Es impugnable, no posee definitividad a excepción de cuando ha transcurrido el tiempo para atacarlo por la
vía judicial o bien cuando ha sido confirmado jurisdiccionalmente.
5. En todos los casos, el acto administrativo persigue en forma directa o indirecta satisfacer el interés público.

Hecho y acto jurídico


Cuando hablamos de un hecho jurídico estamos hablando de un acontecimiento natural que puede producir
consecuencias jurídicas sin que exista la intención de producirlas; por ejemplo: un sismo, un huracán, etc.
Incluso el nacimiento y la muerte de un ser humano algunos los consideran como hechos naturales aún y
cuando existe, en el caso del nacimiento, la manifestación de una voluntad, aunque no necesariamente.
Tanto en el hecho como en el acto jurídico, sobre todo en el segundo, se persigue que estos trasciendan de tal
forma que a través de su implementación la administración pública pueda cumplir la gran diversidad de
encomiendas que las leyes les facultan y en este sentido esto se traslada a su respectivo ámbito competencial a
las entidades federativas y a los municipios.

Diversas acepciones del acto administrativo


La Ley de Procedimientos Administrativos del Distrito Federal dice que el acto administrativo “es una
declaración unilateral de voluntad, externa, concreta, emanada de la administración pública en ejercicio de sus
facultades que son contenidas por sus ordenamientos jurídicos que tienen por objeto crear, transmitir,
modificar o extinguir una situación jurídica concreta cuya finalidad es la satisfacción de un interés general”.
Rafael Bielsa nos dice que el acto administrativo “es una decisión de carácter general o especial que emite una
autoridad administrativa en ejercicio de sus atribuciones, sobre derechos, bienes o intereses de los diferentes
órganos de la administración pública”.
Rafael Martínez Morales expresa que “el acto administrativo es una declaración unilateral de la administración
pública que produce consecuencias subjetivas de derecho”.
Es necesario tener cuidado para distinguir cuando estamos ante la presencia de un acto administrativo y cuando
no, es decir, tenemos que excluir ciertas actividades; por ejemplo la reglamentaria, la actividad contractual del
estado y todas aquellas que se celebran entre particulares como también aquellos que tienen una esencia
extrajudicial.
Elementos del acto administrativo
a) El sujeto. Es el órgano administrativo que en ejercicio de una función pública externa, de manera unilateral, la
voluntad estatal produciendo consecuencias jurídicas. Dicho en otras palabras, el sujeto del acto administrativo
es siempre un ente público competente, el cual actúa a través de servidores públicos, ya sean funcionarios o
empleados, adecuadamente facultados por una norma expresa.
b) La manifestación externa de la voluntad. Dentro de cada acto administrativo encontramos una declaración
unilateral de voluntad, que es una manifestación acerca de una decisión del acto administrativo que se
pronuncia en un determinado sentido y que provoca consecuencias de derecho de carácter subjetivo. Esta
manifestación de voluntad debe expresarse libremente sin vicios, sin errores, dentro de un marco competencial
determinado contenido en una ley.
c) El objeto. Podemos decir que el objeto del acto administrativo es lo que persigue la administración pública
cada vez que emite un determinado acto y a través de éste va a crear, a transmitir, a registrar, a reconocer,
modificar o extinguir situaciones jurídicas de carácter subjetivo, siempre con la intención de satisfacer un interés
a favor de la colectividad.
* Tratándose de una expropiación, que es un acto administrativo, el objeto de ésta es la obtención forzosa de un
bien, ordinariamente inmueble, para satisfacer una causa de utilidad pública.
* En la expedición de una licencia de manejo el objeto de ésta es asegurar que quien conduce un vehículo tenga
la pericia necesaria para no causar accidentes, es decir, para no dañar a las personas o a sus bienes.
d) La forma. Es como se exterioriza, como se expresa, la voluntad del órgano administrativo en cuestión que
generalmente es por escrito y debe observar determinadas reglas que la misma ley establece. Por ejemplo: la
fecha, la firma, el destinatario o a quien se dirige, su fundamentación y motivación.
e) El motivo. Es como el móvil que lleva el acto administrativo en si mismo, es como el porqué del acto. Esto es
muy importante para la eficacia del acto ya que si falta el móvil o hay una irregularidad en el mismo esto puede
dar lugar a su impugnación por parte del particular.
f) La finalidad. Esto se refiere al aspecto teleológico, es decir al propósito, meta o fin que persigue el órgano
emisor del acto. Algunos autores dicen que es tan importante el aspecto teleológico que si la autoridad no
demuestra que persigue un fin específico se da la impresión de que hay un desvío de poder, lo cual equivale a
deshumanizar al que hacer de la administración pública y en este caso a reducir el derecho a formulas
matemáticas.
g) El merito y la oportunidad. Algunos no los consideran como verdaderos elementos del acto administrativo.
El merito es el elemento ético del acto administrativo y comprende a la oportunidad y a la conveniencia del
mismo acto. Cuando hablamos del merito, éste incluye aspectos muy importantes respecto al acto que nos
ocupa como son la oportunidad, la conveniencia, la utilidad, la eficiencia y la justicia.

Requisitos constitucionales del acto administrativo


El artículo 16 de nuestra ley suprema se refiere a los actos de molestia referidos a las personas individualmente,
a la familia, al domicilio, papeles o posesiones. En el sentido de que un acto de esta naturaleza debe obrar en un
mandamiento escrito de la autoridad competente, en este caso de la autoridad administrativa, debiendo estar
debidamente fundado y motivado.
La competencia juega un papel muy importante a lo que se refiere al acto administrativo y es necesario recordar
que la competencia es la posibilidad que tiene un órgano estatal de actuar y es una ley la que le asigna al órgano
estatal la competencia sobre los asuntos que debe atender.
En términos muy objetivos, la competencia es la medida de la jurisdicción; y en el caso concreto de la materia
administrativa, todo acto administrativo debe ser producido por un órgano competente a través de un
funcionario o empleado con facultades para ello.
La materia administrativa por su amplitud, debemos tener cuidado en ella para estar ciertos que realmente todo
lo referente al acto administrativo, es con apego a derecho. Por eso son tan importantes los requisitos
constitucionales, reafirmando que la competencia siempre la debe fijar la ley y no un reglamento, que las
facultades del órgano administrativo también deben obrar en una ley o por disposición de ésta en un
reglamento e incluso en un acuerdo de delegación de facultades.
La forma escrita de todos los actos de autoridad que ya antes habíamos mencionado es fundamental y esta debe
reunir los requisitos que la ley, la lógica y la costumbre contemplan (fecha de la emisión del acto, la firma de la
autoridad, debe haber claridad en la exposición, el acto debe estar fundado y motivado).

Fundamentación y motivación
Fundamentar significa indicar con precisión que ley o que leyes y cuales de sus artículos son aplicables al caso
concreto. Si no hay fundamentación el acto administrativo quedaría viciado. Además de mencionar la ley o leyes
y los artículos en forma específica, en esto también se involucra a la competencia del órgano y a las facultades
del servidor público.
En cuanto a la motivación, esta consiste en describir las circunstancias de hecho que hacen aplicable la norma
jurídica al caso concreto.

Principio de legalidad
Este principio es muy importante ya que toda la actividad del Estado, ya sea en lo administrativo, en lo
jurisdiccional o en lo legislativo, debe ajustarse a las leyes. Dicho en otras palabras los órganos del Estado
únicamente deben hacer aquello que expresamente les faculten las leyes. En cambio, los particulares, en
nuestra calidad de gobernados o administrados, tenemos un margen mayor de actuación porque lo que no nos
esta prohibido nos esta permitido.

Principio de no retroactividad
El artículo 14 de nuestra Constitución en su párrafo primero establece que “a ninguna ley se dará efecto
retroactivo en perjuicio de persona alguna”. A contrario sensu, esto significa que las leyes si pueden surtir
efectos retroactivos hacia el pasado pero solo en nuestro beneficio.

Garantía de audiencia o debido proceso


En el segundo párrafo del artículo 14 se señala que “nadie puede ser privado de la libertad o de sus propiedades,
posesiones o derechos sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se
cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al
hecho”.
En materia administrativa los órganos del Estado siempre deben actuar conforme a la ley que regule el acto y
desde el punto de vista de la no retroactividad dicho acto no debe lesionar derechos adquiridos con anterioridad
a su emisión.
Efectos del acto administrativo
Los actos administrativos una vez que se emiten deben ser acatados voluntariamente por la persona a quien se
dirige y por los terceros que están involucrados. Cuando no se cumplen voluntariamente se puede acudir al
empleo de la coerción para que dicho acto surta sus efectos.

Efectos del acto administrativo ante terceros


Los derechos y las obligaciones que contiene el acto administrativo se dirigen a un particular en especial y la
mayoría de las veces surte efectos ante terceros, por ejemplo: el registro de la patente de una invención, la
aprobación de la tarifa en la prestación de un servicio público, la expedición de una licencia sanitaria, el
otorgamiento de un titulo profesional, la incorporación de una escuela al sistema educativo estatal, las
inscripciones en el Registro Público de la Propiedad, etc.

La falta de acto de administrativo y el silencio de la administración


Hay ocasiones en que la autoridad administrativa no emite el acto que el particular esta esperando o bien no
cumple con esta manifestación de la voluntad y ante esta ausencia surge el silencio de la administración y por lo
tanto es necesario preguntarnos cómo interpretar tal situación.
Doctrinalmente distinguimos los actos administrativos en una pequeña clasificación:
a) Actos expresos.
b) Actos tácitos.
c) Actos presuntos. Dentro de estos esta el silencio administrativo, que puede interpretarse según lo señalado
en cada legislación como afirmativa ficta o negativa ficta. Otro criterio señala que dicho criterio no debe tener
sentido alguno.
El artículo 8° de la Constitución contiene en su segundo párrafo la obligatoriedad de que las autoridades
respondan a la solicitud del peticionario en breve termino, que según la Suprema Corte debe interpretarse como
un término de 4 meses transcurridos estos operara la negativa ficta.
“A toda petición deberá recaer un acuerdo escrito de la autoridad a quien se haya dirigido, la cual tiene
obligación de hacerlo conocer en breve término al peticionario”.
En materia fiscal, el artículo 37 del Código Fiscal de la Federación menciona un término de 3 meses para que
opere la negativa ficta.
“Las instancias o peticiones que se formulen a las autoridades fiscales deberán ser resueltas en un plazo de tres
meses; transcurrido dicho plazo sin que se notifique la resolución, el interesado podrá considerar que la
autoridad resolvió negativamente e interponer los medios de defensa en cualquier tiempo posterior a dicho
plazo, mientras no se dicte la resolución, o bien, esperar a que ésta se dicte”.

Tribunal de lo contencioso administrativo en el Distrito Federal


En la Ciudad de México cuando el gobernado no recibe una respuesta a la petición debidamente formulada a
una autoridad se posibilita que se demande a la autoridad correspondiente transcurridos 30 días naturales ante
el tribunal de lo contencioso administrativo del Distrito Federal de acuerdo con el artículo 23 fracción IV de la ley
de dicho tribunal.

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