Los Niños Héroes fueron seis cadetes que enfrentaron
al ejército norteamericano durante la invasión
extranjera y que dieron su vida por nuestra Nación.
¿Quiénes fueron los Niños Héroes?
Según la historia oficial, los Niños Héroes fueron seis cadetes
que, cuando los norteamericanos habían logrado invadir México y
llegar al Castillo de Chapultepec en 1847, decidieron luchar
ferozmente en contra del enemigo. Sus nombres eran Juan de la
Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Vicente
Suárez, Fernando Montes de Oca y Francisco
Márquez.
Es importante señalar que de estos jovencitos solo Francisco tenía
doce años. Los demás cadetes tenían entre trece y diecinueve
años. Aun así, se trató de hombres muy jóvenes que tuvieron la
opción de huir pero que la rechazaron y todo por su amor a la
Patria.
La vida de estos militares fue muy corta, pero el legado de su
valentía continúa siendo motivo de homenaje, es por ello que el
13 de septiembre es considerado el día de los Niños
Héroes.
Entre estos niños se destaca Juan Escutia, quien, encontrándose
en el Castillo y al notar el avance inminente de las tropas enemigas,
optó por envolverse en la Bandera de México y lanzarse a las rocas.
Esto lo hizo para evitar que la Bandera fuera mancillada por los
norteamericanos ante su victoria.
No obstante, no podemos ignorar la otra versión. Esta señala que la hazaña
histórica de los Niños Héroes se inventó para consolidar el proyecto de Nación
que se tenía en el siglo XIX. Sin embargo, aunque este fuera el caso, este es el tipo
de historias que logran conmovernos hasta los huesos y que nos den ganas de
entonar orgullosamente nuestro Himno Nacional y celebrar la libertad de nuestro país.
Juan de la Barrera
Nació el 26 de junio de 1828 en la que ahora
conocemos como Ciudad de México. Su padre fue Faustino
de la Barrera, general de división y la señora Dolores Valenzuela.
Desde una edad muy temprana, a los catorce años, Juan ingresó al
Colegio Militar. Poco tiempo después obtuvo el grado de
subteniente de artillería. Después de terminar la escuela, ingresó al
Batallón de Zapadores.
Sin embargo, la invasión norteamericana hizo que Juan regresara al Colegio Militar y
ayudara con la construcción de fortificaciones de los alrededores del Bosque de
Chapultepec. Cuando el ejército invasor, comandado por el general Quitman comenzó
el ataque al Castillo, Juan de la Barrera lo defendió hasta que las balas sobre su
cuerpo ya no le permitieron moverse. Juan de la Barrera murió el 13 de septiembre de
1847.
Juan Escutia
Nació el 25 de febrero de 1827 en Tepic. Su nombre
completo era Juan Bautista Pascacio Escutia y Martínez pero la
mayoría lo conocemos simplemente como Juan Escutia. A decir
verdad, se conoce poco sobre Escutia.
Además de pequeños datos biográficos, se sabe que fue soldado
del batallón de San Blas. Este batallón estaba conformado por 400
soldados y llegó, comandado por el teniente coronel Felipe Santiago
Xicoténcatl, en junio de 1847 a la Ciudad de México.
El batallón, al llegar a defender el Castillo de Chapultepec chocó de
frente con el ejército norteamericano por lo que terminaron
masacrados. Escutia sobrevivió a la balacera pero al percibir la
superioridad del enemigo, optó por envolverse en la Bandera de
México y arrojarse entre las rocas. De esta forma, los
norteamericanos no podrían mancillar nuestro lábaro patrio.
Agustín Melgar
Nació el 28 de agosto de 1829 en Chihuahua. Su
nombre completo era Agustín María José Francisco de Jesús de los
Ángeles Melgar Sevilla. A una edad muy temprana, Agustín perdió a
su padre.
No obstante, en honor a su progenitor, optó por seguir sus pasos y
convertirse en militar. El 4 de noviembre de 1846, Agustín solicitó su
ingreso al Colegio Militar y tres días recibió la buena noticia, había
sido aceptado. Meses después, sin justificación alguna, desertó del
Colegio.
Se desconocen las razones exactas que provocaron su deserción,
sin embargo, días después se presentó para volver a ingresar.
Posteriormente, Melgar fue enviado a defender el Castillo de
Chapultepec. Aquí se presentó como un militar feroz que murió el 13
de septiembre de 1847, siendo respetado por el enemigo. Incluso,
su cuerpo lo recuperó el mayor Elliot y lo mandó a un hospital.
Vicente Suárez
Nació el 3 de abril de 1833 en Puebla. Su nombre
completo era José Vicente de la Soledad Suárez Ortega. Con tan
solo 12 años ingresó al Colegio Militar. Inmediatamente se le incluyó
en la segunda compañía de cadetes.
Además de ser uno de los militares más jóvenes, Vicente fue el
primero de los Niños Héroes en morir el día 13 de septiembre de
1847. Sin embargo, el valor que demostró ante la invasión
norteamericana fue digno de admirarse.
Así es como lo recordó el escritor y militar José T. Cuéllar: “El
alumno Suárez era delgado, nervioso y de constitución delicada
pero de mirada viva y de ánimo resuelto… Después de haber
agotado el parque de mi cartuchera, una detonación sobre mi
cabeza me hizo volver la cara, el enemigo estaba a cinco pasos.
En ese momento vi correr a Suárez con su pequeño fusil en la
mano, a tiempo que el primer estadounidense bajaba la escalera.
Suárez subió a su encuentro y con formidable golpe atravesó al
enemigo por el estómago”.
Fernando Montes de Oca
Nació el 29 de mayo de 1829 en la Ciudad de
México. Se conoce poco de este personaje histórico, salvo que
sus padres fueron José María Montes de Oca y la señora Josefa
Rodríguez de Montes de Oca. Fernando, siendo aun muy joven ya
tenía consciencia del peligro que significaba para México la invasión
norteamericana por lo que solicito su acceso al Colegio
Militar.
Fue aceptado en enero de 1847 y empezó con su entrenamiento el
24 de ese mismo mes. Meses después, el 17 de septiembre, ante el
avance de las tropas norteamericanas, Fernando defendió
heroicamente el Castillo de Chapultepec. Ese mismo día murió en
manos extranjeras y su cadáver fue encontrado tres días después
de la batalla.
Francisco Márquez
Nació el 8 de octubre de 1834 en Guadalajara. Hijo de
Micaela Paniagua y del Capitán de Caballería Francisco Ortiz.
Ingresó al Colegio Militar 10 días antes que Fernando Montes de
Oca, el 14 de enero de 1847.
Fue miembro de la primera Compañía de Cadetes. Francisco fue el
cadete más joven de los Niños Héroes. Sin embargo, igual que los
demás, dio su vida antes que darse por vencido o huir el 13 de
septiembre de 1847, cuando los norteamericanos habían logrado
tomar el Castillo de Chapultepec.
Niños Héroes
Los Niños Héroes fueron un grupo de cadetes mexicanos que murieron en
la Batalla de Chapultepec el 13 de septiembre de 1847 durante la Intervención
estadounidense en México.123 La historia oficial posterior, por primera vez en 18524
y con mayor notoriedad en el Porfiriato y en 1947,3 deformó los hechos en distintas
etapas con fines nacionalistas para destacarlos,5 mucho de lo cual se erigió bajo la
forma de un mito heroico.46 Desde la segunda mitad del siglo XIX se colocó bajo
esta denominación a 6 cadetes del Ejército Mexicano: Agustín Melgar, Fernando
Montes de Oca, Francisco Márquez, Juan de la Barrera, Juan Escutia y Vicente
Suárez.4
El argumento principal del acto heroico históricamente conformado descansa en
que estos seis cadetes y otros 40 habían recibido la orden de Nicolás Bravo de
abandonar el Castillo de Chapultepec, por entonces sede del Colegio Militar, y sus
alrededores. Sin embargo, decidieron quedarse a defender la plaza ante el avance
del Ejército de los Estados Unidos.2
Diversos pasajes de ese relato se han colocado en el imaginario social como
hechos auténticos sin tener sustento histórico alguno, entre los que se cuentan la
participación de los seis cadetes en el hecho de armas, de lo cual solo se tiene
plena certeza en el caso de Melgar, Montes de Oca y Suárez.7 Asimismo, dentro
del mismo relato heroico y con el paso de los años y muchas décadas después,
fueron incluyéndose detalles ficticios, tales como que estos cadetes fueron los
últimos en morir en la batalla, que ante la carencia de municiones mataron
a bayoneta calada a soldados estadounidenses, y quizá el más popular en México,
que Melgar, luego Montes de Oca y finalmente Juan Escutia al ver perdido todo,
se lanzó al vacío envuelto en la bandera mexicana para impedir que los
estadounidenses se apoderaran de ella y murió en los riscos de las faldas del
cerro de Chapultepec.
Investigaciones de 1947 hechas por el Ejército Mexicano,4 las cuales carecen de
respaldo documental público y de protocolo científico,6 identificaron siete cráneos
en los llamados Ahuehuetes de Miramón como los de los cadetes, los cuales
fueron colocados por medio de ceremonias oficiales en el Altar a la Patria, un
monumento en las faldas del castillo, junto a los del coronel Felipe Santiago
Xicoténcatl.4 No existe una certeza científica de que estos restos pertenezcan, en
efecto, a los cadetes
La Invasión Estadounidense.
La política expansionista de los Estados Unidos de América se hizo
evidente con la compra de la Luisiana en 1803 y la firma del Tratado
Adams-Onís de 1819, con el que España cedió la Península de la Florida
estableciendo una política generosa para que se permitiera el traslado de
algunos ciudadanos españoles que habían perdido sus territorios.
Por otra parte, en cuanto México logró consumar su Independencia,
iniciaron las pretensiones expansionistas estadounidenses, Joel Robert
Poinsett fue enviado como representante de los Estados Unidos de
América para firmar el tratado de los límites con México, en el que intentó
infructuosamente anexar a su territorio la provincia de Texas.
A partir de 1823, fue imposible evitar el proceso de ocupación pacífica de
miles de emigrantes, agricultores y aventureros, que se establecieron en
esa región. La diputación provincial de Texas se negó a enviar a un
diputado a la Legislatura Constituyente e informó que prefería ser un
territorio independiente.
Al reunirse el primer Congreso Federal algunos diputados como Carlos
María Bustamante defendieron la postura texana, para evitar más
conflictos, el congreso concluyó que el Gobierno de Coahuila emitiría un
decreto para la suspensión de la diputación provincial texana sin dejar de
pertenecer al territorio nacional, razón por la que el gobierno mexicano,
decidió permitirle a Stephen Austin llevar emigrantes anglosajones a
Texas desde el 25 de agosto de 1829, Poinsett intentó nuevamente
comprar el territorio de Texas ofreciendo cinco millones de dólares.
En consecuencia de las negativas del gobierno mexicano a las
pretensiones que tenían sobre el territorio de Texas, se suscitaron
movimientos de carácter social incitados por comunidades reconocidas
como separatistas que buscaban la autonomía.
El gobierno estadounidense apoyó militar y económicamente a los
separatistas, para conseguir la independencia de Texas. Mientras que el
General Antonio López de Santa Anna a finales de noviembre, decidió
partir rumbo a Texas, para defender Saltillo y hasta el 1 de febrero de
1836, recibió el apoyo que le permitió conformar dos Divisiones de
Ejército, con lo que logró importantes victorias sobre los separatistas
texanos.
De ese modo, el 19 de abril alcanzaron el punto donde confluyen los ríos
San Jacinto y Buffalo Bayou, conocida como Llanura de San Jacinto. En
ese lugar, sin embargo; se realizó la Batalla de San Jacinto, el General
Santa Anna fue capturado y obligado a firmar el Tratado de Velasco del
14 de mayo de 1836, la derrota de las tropas mexicanas obligó al
General Santa Anna a reconocer las peticiones texanas.
Durante casi diez años el gobierno mexicano intentó recuperar la
provincia rebelde y en marzo de 1845, la República de Texas se anexó a
Estados Unidos de América, siendo reconocida como la anexión del Río
Nueces, lo que provocó que se revivieran tensiones pasadas y que en
ese mismo año el gobierno estadounidense intentara comprar los
territorios de la Alta California y Nuevo México.
El gobierno mexicano se alertó con las nuevas peticiones del gobierno
estadounidense y rechazó la oferta, de manera que su Presidente James
K. Polk ordenó al General Zachary Taylor llevar un ejército a la frontera
de Texas con México para que se estableciera en Corpus Christi, en
agosto de 1845.
A principios de 1846 Taylor recibió órdenes de marchar con su ejército al
sur, hasta el Río Bravo. El 24 de abril de 1846, se produjo un
enfrentamiento entre las tropas de Taylor y las mexicanas comandadas
por el General Mariano Arista. Esto propició que el 13 de mayo de 1846,
Estados Unidos de América decidiera declarar la guerra a México.
Las fuerzas estadounidenses llegaron a los territorios fronterizos en el
mes de junio conformados por las tropas de Kearney quien ocupó Nuevo
México y California. Las sucesivas batallas fueron ganadas por los
invasores que avanzaron triunfantes en las Batallas de Palo Alto, Resaca
de Guerrero o de la Palma, Monterrey, y en febrero de 1847, sobrevino la
célebre Batalla de la Angostura, en la que el Ejército Mexicano a pesar
de tener que retirase también provocó la disolución del ejército
de Zachary Taylor.
Los esfuerzos del gobierno mexicano no fueron suficientes, pues los
invasores decidieron continuar su esfuerzo bélico. El 18 de abril de 1847
el ejército estadounidense se enfrentó a las fuerzas mexicanas en Cerro
Gordo (Ver.) en el que las tropas mexicanas no pudieron resistir los
ataques y permitieron el avance de los extranjeros hasta la Ciudad de
México sin mayor resistencia, las victorias enemigas continuaron al
mando del General Winfild Scott.
El 8 de agosto el General Winfield Scott, llegó a la Ciudad de México con
14,000 elementos, entre los días 19 y 20 de agosto comenzó la primera
batalla de una serie de enfrentamientos que culminaron con la toma de la
Ciudad de México. Ésta tuvo lugar en la Batalla de Padierna en una zona
aledaña a la Ciudad de México (actualmente es parte de la Alcaldía
Álvaro Obregón), los soldados se batieron el día 19 en la periferia de la
ciudad (actual Pedregal de San Ángel, San Gerónimo y otras posiciones).
Al amanecer, las tropas seguían en sus posiciones, pero Santa Anna
ordenó la retirada rumbo a Ciudad de México, mientras que el General
Valencia resultó derrotado, ya que el convento de Churubusco fue
atacado el mismo 20 de agosto.
Mientras que Santa Anna, escuchó las peticiones estadounidenses, para
llegar a un acuerdo y que cesaran las hostilidades, sin embargo; le fue
imposible ceder y decidió negarse al armisticio con lo que continúo con la
lucha a partir del 8 septiembre en Molino del Rey; el día 13 en el Castillo
de Chapultepec, al día siguiente se inició la ocupación de la Ciudad de
México.
Tras el éxito enemigo, finalemente las hostilidades concluyeron hasta con
la firma del “Tratado de Guadalupe Hidalgo”, en el mes de febrero de
1848, en el que México perdió los territorios que actualmente ocupan los
estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, Colorado,
Arizona y partes de Wyoming, Kansas y Oklahoma, en el que además, se
recalcó que México renunciaría a todo reclamo sobre Texas y la frontera
se estableció en el Río Bravo, finalmente el 15 de junio de 1848, terminó
la ocupación de las tropas invasoras en el territorio mexicano.
Previo a La Batalla de Chapultepec
Desde la llegada de las fuerzas Estadounidenses al puerto de
Veracruz, el México Independiente reflejaba en sus acciones
de defensa la pobre administración de la que sufría y aunque
sus soldados eran fuertes y valientes; no se supo aprovechar
la potencia bélica nacional.
El Ejército Norteamericano había logrado la victoria en las
batallas de Padierna, Churubusco y Molino del Rey, a lo
largo del Valle de México. Por su trayectoria, los defensores de la
patria ya sospechaban que la invasión Norteamericana avanzara
por Chapultepec.
¿En dónde fue la Batalla de Chapultepec? El cerro de
Chapultepec era la última línea de defensa entre los invasores y el
corazón del país. Lo único que se encontraba en el área era el
antiguo Castillo de Chapultepec; una construcción que servía
como casa de descanso a los antiguos virreyes españoles y que se
había convertido en el Heroico Colegio Militar.