0% encontró este documento útil (0 votos)
223 vistas80 páginas

Muestra de Poesia UNTREF

Cargado por

Eduardo Gallardo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
223 vistas80 páginas

Muestra de Poesia UNTREF

Cargado por

Eduardo Gallardo
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Muestra de poesía

Maestría en Escritura Creativa

Jardín posible
2023/24
Vol. 1
Jardín
posible

Esta primera muestra de poesía, reúne las


voces de 27 escritores pertenecientes a la
Maestría en Escritura Creativa de la
Universidad Nacional de Tres de Febrero
(UNTREF) generación 2023-2025.

Bajo el título Jardín Posible, esta edición


celebra a la poesía como un espacio de
cultivo y crecimiento, en donde las palabras
florecen, desafiando los confines del
lenguaje.

Que cada verso sea un sendero que


conduzca a la contemplación, reflexión y
conexión con el universo interior y exterior
que compartimos.

Mónica Licea
Directora de Voces Encendidas

La Plata, Argentina. Agosto 2024


María Negroni

La poesía es un jardín,
un jardín que habla
de otros jardines.
Alejandro Moreno

Nació en Bogotá en 1995. Estudió derecho con la firme


convicción de no ejercerlo y hasta ahora ha cumplido. Ha sido
colaborador de distintos medios en Colombia. El sentido del
orden, su primer libro, obtuvo el Premio Nacional de Libro de
Cuentos Julio Paredes 2023.
Sábados felices

La casa guardaba polvo,


fotos rasgadas, una cama de bronce
y el hastío de mi abuela.
El televisor viejo, como todos
esos restos sin lustre,
empujaba hacia la pantalla
imágenes borrosas
de un programa de humor.
Chistes de celos, de amantes,
de hombres borrachos y mujeres
que le piden a Dios ser viudas.
Yo simulaba entender.
Mi abuela, hundida en su mecedora,
Simulaba remendar una colcha.
Y lloraba.
Semiótica

Arriba y más arriba


en lo alto de la noche
el universo arde.

Quizá nuestro cielo sea


la secuela de un incendio
que aún no nos alcanza.

Una manta de carbón


salpicada de destellos
que se arrastran
como estas criaturas
por la página.
Caligrafía

Me sacaron de la tierra
y ladrillo por ladrillo construyeron
un paraíso de la destrucción.

Soy un útero de fuego


madre de todos los huérfanos.
Afuera el mundo crece espantoso
lleno de preguntas y de pies
que sostienen cuerpos y de bocas
que no piden socorro ni dicen adiós.

Adentro todo es signo del hollín


los cuerpos disipados en el aire
el polvo en polvo convertido.
Para escribir mi nombre
usa la ceniza de los muertos.
Andrea Buscaldi

Lic. en Psicología (UBA). Actualmente cursa la Maestría


en Escritura Creativa (UNTREF). Ha publicado artículos y
ensayos en diversas revistas. Practica el psicoanálisis y
escribe.
Aloe Vera

Primera luz
un ondular de árboles
gatito chino
en la lejanía
saludan.

Detrás
lo sé
un pulmón
de tumbas.

En la calle
autos
una misma procesión
ni un trinar
ni un gorjeo
se escuchan.

De pronto
lo veo
¡tres crestas rojas!
todo un gallo
en mi balcón.

Cocorito
milenario
sobrevive
a mi abandono
a mí.
Irreversible

Qué hay en el corazón de una hija


que da la espalda en lugar de tirar una soga
que ahorra dos manos, una palabra, media tarde de vigía
que da vuelta la cara a la puerta, la cama, al padre, una misma cosa.

No, no me digan
que hay misterio…insondable…en el alma
que más tarde o más temprano mi padre sería, hubiera sido.

Pólvora, pájaro, péndulo, piel a rayas, ojos de plomo


un andar vacío.

La pregunta es por la hija: ¿qué hay en el corazón?


Brenda Becette

(Argentina, 1976). Escritora y diseñadora de indumentaria por la


Universidad de Buenos Aires. Ganadora del premio Ciudad y
Naturaleza José Emilio Pacheco, FIL Guadalajara 2017, con su
libro de relatos “La parte profunda”, publicado en 2018 por la
Editorial UDG, México. Dos de sus cuentos han sido traducidos
al inglés para la antología “Montañas, and three or four ríos”
(2022).
Rebelión en la fosa

Vuelve a crecer el pasto


ya no quedan animales
que saturen de orina la tierra
El limonero
fosa comunitaria
también lucha por su vida
Tantos claveles del aire
no lo desangran, no
lo visten de lujo fucsia
lo cubren de melenas oscuras
Demasiada belleza carga
no hay silencios de luz
no hay respiro

El adn de mis perros y mis gatos


prepara una alianza secreta
en algo que ahora también soy
Avisa desde la raíces se arrastra en la savia
se camufla
en el perfume pegajoso que atrae a las avispas
se pertrecha
de bombas granuladas que estallan
en rebelión de espinas

Sé que no es mucho pero


así nos defendemos, ellos y yo
El color no mata
Sí la sombra
cuando se ensaña con un cuerpo
Blas Eloy Martínez

Blas Eloy Martínez nació en Argentina y se crió en el exilio en


Venezuela. Es cientista político, cineasta y comunicador.
Produjo y dirigió series y películas que compitieron en
festivales en América y Europa. Fue periodista, docente,
funcionario público y cocinero en una casa de sandwiches, en
un pequeño pueblo de New Jersey. Cuando hay suerte,
escribe.
Exilio

Nací en un universo
que desaprendí
en nueve horas de avión.

En esta patria
nada viene.
Volvimos a nacer, dice padre.
Volvimos a morir, dice madre.
Sus voces valen lo mismo
que un bolo sobre mi cuna.

No elegí
las letras que dibujo,
los golpes que invito,
el pantalón meado,
la arena que flota sobre el mar verde
donde los cadáveres
se adivinan
de a uno
y a veces vienen

no elegí el vaso
derramado sobre el alcohol,
vidrios dispersos
en el suelo que gateo,
música de escarabajos,
las palabras tardías
en el lenguaje ajeno
Este no soy, yo
el carajito catire
un tuyuyo del destino
el gafo de la escuela
la vaina innombrable
el camarón más breve de la historia.

Que los mundos se acomoden


y arremeta la compañía perfecta.
Que el brujo devuelva
mi sien sobre su pistola,
los huecos de mis palabras
el color en sus listas negras.

Este no soy, yo
trampa eterna.
Ningún exilio devuelve
el mismo niño que se llevó.
Benjamín Salas

Benjamín Salas Sadler (Santiago, 1995) es editor por la


Universidad de Buenos Aires y está cursando la maestría
de Escritura Creativa en la Universidad Tres de Febrero.
Ha participado en distintas antologías poéticas de Chile
y Argentina. Fundó la editorial Lítica (2016 - 2020) donde
dirigió y publicó varias colecciones de foto-libros,
fanzines y artefactos gráficos.
Lectura

Enfrentamiento armado con lo cotidiano

El sol da contra la ventana


siento su dolor
y el de todos

-o-

Al frente de mi cocina hay una trampa para palomas


pasando la trampa
unos pocos palos grises
sostienen tres huevos.

-o-

Un hombre se para en la esquina de mi casa


todas las mañanas
con una canasta llena de churros
lo veo triste, alegre, no importa
su canasta está llena de churros.

-o-

Mi mano izquierda es más débil que mi mano derecha


lo sé por cómo se tocan
la débil siempre envuelve a la otra.
-o-

Mi madre tiene una foto mía


en ella la miro a los ojos
en ella soy feliz

-o-

No tengo viejos amigos


nadie sabe ya
cómo yo era
Espero que un día o una noche
ustedes se den cuenta
que no tengo viejos amigos

-o-

La gota cae en silencio


la oigo desde mi cama
se inunda en el plato

-o-

Por las noches tomo nota


de cosas que pensé
así al despertar
ninguna sea cierta
I
Soñé con el placer de mi carne, estrujé mis labios
en la copa de un árbol, besé mi espalda
como nadie nunca lo hará y pude despertar
con el sol entrando por la ventana
y la estela de mi sombra
escapando por la puerta.

II
Un ave que no camina ni nada ni vuela
Se posa de espejo sobre mi espalda
Por mis cielos viaja, de sus nubes llueve
Un agua que no ahoga ni riega
La tierra que no sepulta ni siembra
Mi cuerpo que no camina ni vuela ni nada

III
Me viste caminar tranquilo
mientras el cielo se cerraba
en una tormenta negra, pronta a romper

me viste hacer el camino hacia la frontera


mientras esta vida se acaba
con el sol perdido allá lejos

me viste leer
un poema hermoso
donde el cielo se abre
donde se cruzan los caminos
Me viste en la luz extinta
con las gotas de mis ojos
con la cadencia de la lluvia
continuar aquel poema

De la tormenta negra
vimos un rayo caer
juntó lo vivo con lo muerto
lo divino y todo lo demás

Me viste mirar hacia el cielo


contar los segundos que nos separan
pero el trueno nunca se oyó
y el cielo
se volvió a separar de la tierra
y el cielo se volvió a separar de la tierra.

IV
Ay señor, de dónde naciera yo si no fuera de esa húmeda y
mareada tromba marina del desierto de espejos que se reflejan.
Somos la nada
y no hay nadie antes de nacer que no haya estado vivo.
Es un delirio de los muertos la vida, estar vivos y poder leer
Somos la basura que trae el huracán de la ciudad a nuestro pueblo
bolsas negras rellenas de camelias, petunias y pasifloras
que se van rasgando por las púas que separan al escampado de lo humano
un gran bosque de flores nace,
un gran bosque de basura cubre mis tobillos
¿Será nuestro pueblo un basural, una masa de cuerpos bajo una fina capa de tierra?
¿O será nuestro pueblo un jardín infinito que huele al perfume de los muertos?
Camila Mazía

Camila Mazía nació en 1993 en Buenos Aires, es Licenciada en


Sociología (UBA) realizó una especialización en género (UNLA).
Cuando logra organizar su agenda dicta talleres de escritura grupales
y los disfruta mucho. Actualmente cursa la Maestría de Escritura
Creativa en la UNTREF. Fue publicada en antologías como Martes
Verde (Edición Federal) y Territorixs (Tipas Móviles). Recientemente
público su primer libro "La canción que duerme los monstruos"
(Promesa editorial). Disfruta mucho comer y tomar café con leche y
medialunas.
Me gusta el baile y me encontré, aprendiendo de los ángeles

Una señora me dijo


el vocabulario del alivio no es gratuito.
Por ejemplo, lo que veo en televisión,
en televisión a la noche
ustedes, ¿Cómo se informan?
Gracias. Hola, muy avanzados,
muy buen video.

Quiero saludar
a las nadie.
A Antonella que es panelista,
a los no de Morena, ¿qué me dicen?
A las grandes, grandes
que van haciendo canciones.

Quiero decir que la vida va a una escuela,


el tipo de cambio de vida,
chicas de mi edad y mayores que yo
que llevan el ritmo.
No ese famoso papel, papelito,
sino que todo el ritmo.
Es una comparsa de niños.
Mira al almirante,
hablando de tener ciertas cosas,
mira mucho
tiene la velocidad media.

Por eso, abrir el cierre y


la cosa más hermosa de la vida
cantar y escuchar una frase del sueño
Buenos Aires, un poco más Buenos Aires

donde no siempre estaremos juntos.


Hay que hablar con toda la sinceridad,
que necesita el criticar.
Mejor tener un valor humano muy importante.
Estoy hablando de vida.
Todos los que vivimos en Buenos Aires
tenemos la ingenuidad de que se va a cortar.
La experiencia de internet,
la tengo de forma permanente.
Hay que bajar, siempre pongo
la linterna atenuada.
Por eso se prenden todos,
es parte de la política.
Lo que pueda afectar la gestión
y te proporciona la palabra.
Miro las cosas de memoria,
haciendo algo
realmente nada
¿De qué sirve para el por qué?
Constanza Obregoso

Constanza Obregoso es una poeta de La Plata, Argentina. Es


Profesora en Letras (UNLP) y actualmente se encuentra cursando la
Maestría en Escritura Creativa (UNTREF). En la actualidad, ejerce la
docencia y trabaja como correctora de textos.
Lejana

a los dieciséis
me invitabas después del colegio
a tu casa campestre y leíamos
sin luz artificial
para después escribir
las paredes de tu pieza
con tizas de colores

nos gustaba
vestirnos con trapos
y andar en bicicleta a la noche
por las calles de tierra de Villa Elisa

acaso éramos chimeneas ambulantes


largando el humo
de los cigarrillos quemados

una noche, dijiste:

ya no somos amigas, mi psiquiatra


no me deja tener una amiga
drogadicta
quedó la imagen de cómo
tus ojos giraban hacia atrás, sentí
el remordimiento
de haber alimentado tu locura

años más tarde me contaste


que habías empezado a verte
a vos misma
en distintos lugares del patio
sonriendo, a veces
bailando entre las flores

yo que no era supersticiosa


hasta entonces
escuché a la luna decir
que a los fantasmas
no se los invoca
Emiliano Pérez

Emiliano Pérez nació un día nublado en Ingeniero Maschwitz. Es


Farmacéutico. Publicó dos poemarios, Insomnio (Halley Ediciones,
2021), Diccionario para amantes (Halley Ediciones, 2020). Es un
apasionado de las palabras y de la música.
Mirar lejos

cuando mi padre muera


quiere que deje sus cenizas
en una planta
¿qué planta podría soportar
el peso de la existencia?
¿acaso hay alguna planta
qué crezca entre los bordes
del silencio?
una rosa crece a la sombra
de mis días
mi padre canta como la rosa
pero no florece
un capullo cerrado
sobre la tierra cansada
sobre la tierra amada
cuando mi padre muera
quiere ser un río
seguir por el carapachay
atravesar el arias
hundirse en el sarmiento
y llegar al Paraná
¡ay que ancho y salado el Paraná!
cuando mi padre muera
quiere ser un árbol
un espinillo con espinas filosas
y que sus ramas caigan
por la espesura del tiempo
cuando mi padre muera
quiere ser fuego
mi padre quiere alumbrar
mientras mi mirada abrasa
quiere ser un fuego chiquito
ni fu ni fa
un fuego que brote
al lado de un árbol
mientras pasa un río
mientras una rosa se deshoja
a la sombra de alguien
a la sombra de nadie
Fernanda Nicolini

(Argentina, 1979). Periodista y escritora, trabajó en los


principales medios gráficos de Buenos Aires y dirigió la
revista Brando hasta 2022. Publicó la biografía Los
Oesterheld (sobre el autor de El Eternauta y su familia)
junto a Alicia Beltrami, los libros de poemas Ruta 2 y El
cuerpo en la batalla y cuentos en diversas antologías.
Actualmente se dedica a la edición de libros y dicta
clínicas de obra de ficción y no ficción.
Otra canción

Si dijera
fuimos una familia que se exilió en el mar
el recuerdo no sería el de la huída
no habría un padre
que promete un pez dorado al final de la ruta
ni una madre que recuesta la cabeza contra la ventanilla
y monta un hogar imaginario

Si dijera
fuimos una familia que se exilió en el mar
habría épica en cada mudanza
casas prestadas, alquiladas, frente a la costa
cerca de la terminal, solo una propia:
la de piedra con demasiadas habitaciones

Y si dijera
fuimos una familia arrojada al mar
que aprendió que el viento del este trae tempestades
y el del sur barre nubes pero no deudas
la derrota dejaría de ser personal
hay relatos
que te amarran a un lado
o al otro de la historia.
Francisco Sendra

Francisco Sendra nació en La Plata en 1988. Tomó clases de


narrativa con Feliz Bruzzone, Tomás Downey y Juan Cruz
Bergondi. Es Licenciado en actuación por la UNA y da clases de
teatro en La Plata. Actualmente se encuentra cursando la
Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF.
El grumo de la noche

En este baño triste


un cuerpo público cultiva su impulso
ablandan el aire de orín
y lavandina

Uno entra, eriza el cogote


saca del bolsillo una maqueta
para cada uno
interpretan una niebla, un teatro,
un abismo liviano

se observan y varoncitos que son


juegan
a olvidar sus huesos
a caer sin sentido
no existe plástico que los proteja
de la tristeza del mundo

quedan fatuos
espíritus izados sin cabeza
juguetes de un vértigo fundacional
se sabe
un buen jinete galopa
la oscuridad que lo acuesta

en el envoltorio original de cada conquista


una patria de órganos coleccionables
cada piel los templa hasta el final
hasta el día en que el silencio
haga un nido
sobre el agua de sus despojos
Josefina Fonseca

Nació en Río Colorado en la primavera de 1990. Es licenciada en


Comunicación Social y autora del libro Sara Gallardo, la mujer de
humo (Añosluz editora, 2019). Vive en Buenos Aires. Desde 2023
cursa la Maestría en Escritura Creativa de la Untref.
Mejor que zambullirse

es cruzar
lo inmediato con un anzuelo
llegar lejos
de la orilla

hay que ser


ajena al tiempo
saber
que la urgencia
es ruido

a solas con la caña


al acecho del silencio
esperar
que bajo la superficie
tense el hilo

es la danza secreta
urdida a tirón
y resistencia

hay que regular


la fuerza, intuir
el límite
renegar de él

la victoria es
un detalle
de aleta
una escama
brillante

solo a veces, la porción


entera

si respira
retenerla con modestia
darle ofrendas
y rogar

que no se corte la tanza


que nunca
se acabe
el agua.
Lila Navarro

(Azul, Argentina, 1980). Escritora y abogada por la Universidad


Nacional de La Plata. Publicó el libro de relatos “La otra
felicidad” (Ciudad de Lectores). Algunos de sus cuentos
fueron premiados en concursos literarios y publicados en
distintas antologías. También fue guionista de proyectos
audiovisuales de distintos géneros. Actualmente cursa la
Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de
Tres de Febrero.
Dilema

Toneladas de océano
separan al coro del pez abisal.

La huella del origen,


apenas un rastro sónico,
permanece en mí y me reclama.

Saltar, quizás.

Estrellarme entera
en la posibilidad de otra música.
Pasaje

Entre la ropa del muerto


una camisa blanca.

Será una medusa


pienso
y es suficiente.

Se infla campana
brillan hilos de otras tardes
sus mangas ondulan
un movimiento de mar.

Pobre de mí
con este vestido fósil
que todavía no baila.
Lucila Balanzino

(Córdoba, Argentina). Pasé los primeros años de mi infancia en


Francia y en Suecia. Desde que tengo memoria, me fascinan los
libros, leer (que me lean, también), y escribir. Soy artista visual y
bailo. El arte me atraviesa en todas sus expresiones. Actualmente
curso la maestría en Escritura Creativa de la UNTREF.
Es

Recordar es
animar la muerte, volverla
del color del cielo
darle pan de mi mano
darle abrigo, ver en sus ojos
algo real

con el corazón caliente.


Canto

Ya no volverás a abrir el cielo


con las manos de tus muertos

ya no contarás las cicatrices


de las mujeres que acariciaron tu sombra
con la suya
y surcaron con delfines
el océano que te cubre

Ya no lamentarás haberte ido


haber caído hasta el centro de la Tierra
con el miedo en los ojos

ya no

el cielo se abrió esta vez


con el Ángel de tu sangre.
Lucía Igol

Licenciada en Letras (UBA), escritora y docente. Fue


bienalista de literatura en la Bienal de Arte Joven (2019),
curadora en el ciclo Radar Literatura (Centro Cultural
Recoleta) y organiza el ciclo de lecturas Noche Equis. Es
adscripta en la cátedra de Literatura Argentina I B en la UBA y
maestranda en Escritura Creativa (UNTREF).
Cobarde

Creíste que nuestro lenguaje ardía


que si entraba en tu cuerpo perderías el cuerpo

infeliz

a nosotras nos da risa


el miedo de los hombres decimos
miralo a aquel miralo también a ese
cómo tapa sus agujeros cómo se ata
para evitarse a sí mismo

un hombre que no baila

no se puede arrojar al agua o al amor


ni romperse en pedazos
ni dejar
que volemos en su grito

nuestra tibieza es difícil


nuestros pechos son para morder
el fruto más dulce de la imaginación

quieto

tu prudencia de metal te salva


de vivir
una vida emocionante.
Lucía Alba

Lucy Alba-Ferrara nació en Buenos Aires en 1980. Se doctoró


neurociencias por la Universidad de Durham (Inglaterra). Fue
investigadora postdoctoral en Neurociencia Cognitiva y
Neuroimagen en la Universidad del sur de la Florida y La Universidad
de Stanford (USA). Actualmente es investigadora científica en
CONICET y profesora asociada en la facultad de Ciencias
Biomédicas de la Universidad Austral. Es una entusiasta de la
literatura y actualmente se encuentra cursando una maestría de
escritura creativa en la UNTREF.
Milonga del enfangado

Perfume de alcantarilla
monigote de papel
arrastrándome a tu fango
me engatusaste otra vez

Discurso de madrugada
pastosa viscosidad
pesado como el mercurio
concreto, tosco, letal

Rey del tiempo en el sillón


capitán del arrabal
vino añejo, néctar terso
de calidez otoñal

Jugas para los de abajo


a veces machiruleás
mucha parla, pocos actos
pero tangible y real

Galán de los barrios bajos


Che Guevara de café
semental con vitaminas
Robin Hood de comité

Sos la hiedra entre adoquines


Vos no podés claudicar
Y aun siendo empoderada
Acepto tu posverdad
Matilde Balduzzi

María Matilde Balduzzi es Licenciada en Psicología por la


Universidad de Buenos Aires, Licenciada y Profesora de Ciencias
de la educación y Magister en Educación por la UNICEN y
Diplomada en Escritura Creativa por la UNTREF. Fue Profesora
Titular con dedicación exclusiva en la Facultad de Ciencias
Humanas, UNICEN. Se desempeña actualmente como docente de
posgrado en la Especialización “Nuevas infancias y juventudes” de
la Facultad de Ciencias Humanas de la UNICEN.
Crochet

Tu mano pasa la aguja


se inserta en el borde
sacas el hilo
lo haces girar

Vuelves a pasar la hebra


atrapada en el ganchillo
una y otra vez
cadenitas
redes

En la frágil arquitectura
de hilo blanco
vas formando huequitos
pequeñas nadas
en que resbala
silenciosa
tu vida
Marcos Pereyra

Marcos Pereyra, Buenos Aires, 1968. Abogado y


escritor de ficción. Tres novelas en igual número
de editoriales y muchos cuentos. Cero poesía
como ahora mismo verán.
De tanto pensarte

Te hago de nuevo
Tus palabras ya no cortan
Tus silencios son alivio y no vacío
Es mucho mejor pensarte

No soy Dios pero con mi mente creo


Te creo a vos
Crear no duele tanto como creer
Milagro que no puedo

Creo recuerdos que no escribo


Lo escrito es inmortal
O aunque sea inmutable

No puedo cambiar lo escrito


Solo entenderlo de manera diferente
Pero eso no es crear
Tampoco creer

Te hago de nuevo todos los días


Varias veces
Todas diferente,
mejor

Un día serás final


Perfecta y otra
De papel
Y en el viento.
Marcelo del Puerto

Nació en 1966 en Lomas de Zamora (Provincia de Buenos Aires). Es Realizador


Cinematográfico egresado de la Escuela Nacional de Experimentación y
Realización Cinematográfica (E.N.E.R.C.) del Instituto Nacional de Cine y Artes
Audiovisuales (I.N.C.A.A.), Licenciado en Enseñanza de Artes Audiovisuales de
la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM) y Locutor Integral Nacional
(ISER). Es docente de asignaturas vinculadas a la producción audiovisual (guión,
adaptación literaria y dirección) en ámbitos terciarios y universitarios. Para
“desintoxicarse” de lo puramente audiovisual, escribe cuentos de ficción,
algunos de los cuales obtuvieron menciones en distintos certámenes.
Actualmente, cursa la Maestría en Escritura Creativa (UNTREF). Como tesis,
proyecta escribir una nouvelle… ¿Lo logrará?
Salto al vacío

La palabra se zambulle
en un abismo limpio.
Va hacia lo alto
como piedra liviana,
se desliza y nada con brío.
Contra la corriente a favor,
bucea y sobrevuela.
En cada brazada
salpica sentidos.
La palabra remonta y emerge,
el aire líquido es su ámbito.
Porque ya lo dijo Hermes T.
lo que es arriba es abajo:
agua y cielo se imitan.
De la tormenta y su artificio

Tornasol,
magia del diamante,
arte del relámpago.

Quiebra el rayo
y calcina su firma
con astillas de luz.

Resplandor,
paisaje de brasas
entreveradas como llamas
en torno al sol.

El aire quema
y los árboles arden
como antorchas de gigantes.

Destello,
cae el rayo y quiebra el diamante:
lo torna sol.
Mónica R. Licea

(Guadalajara, Jalisco. México. 1990) Poeta y tanatóloga.


Licenciada en Cine Digital por la Universidad de Medios
Audiovisuales (CAAV) y gestora del proyecto de poesía
Voces Encendidas desde el 2016. Cuenta con las
publicaciones: Visión de la ira (Sombrario Ediciones, 2017) y
Hermano (Revarena Ediciones, 2023). Actualmente realiza la
Maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de
Tres de Febrero (UNTREF) en Buenos Aires, Argentina.
Su nombre
sagrada descomposición

Aquí está lo que es


lo que fue
lo que vendrá

Un relámpago invisible
que atraviesa tu garganta

Del libro ‘Hermano’ (Revarena Ediciones. 2023)


Crematorio

Escucho el latido seco de tu ceniza


digo tu nombre en voz baja
hierve la sangre detrás de los ojos
ya no estaremos juntos
humo
cierro los ojos
ya no estaremos
aprieto la mandíbula
me parece escucharte
ya no
en el silencio que deja el fuego
tras apagarse
en su secreta claridad
ya.

Del libro ‘Hermano’ (Revarena Ediciones. 2023)


Paisaje interior

Mi cadáver emprende vuelo


deja atrás
la carga de los días

Navego por encima de ciudades


de flores que brotan en cuerpos fértiles
de hombres y mujeres que duermen
hasta volverse rocas

Toda yo me aferro
al nuevo peso de mis huesos
sobre la tierra los mares
el fuego

Entiendo
alerta pero en calma
estado silvestre de los dioses

Soy parte de lo que se desplaza


da a luz
y nace.
Micaela Szyniak

Micaela Szyniak es Lic. en Artes de la Escritura por la UNA.


Docente en la UNA, en la Maestría en Humanidades
Aumentadas de la UNR y en la Universidad Andrés Bello de
Chile. Publicó algunos libros de poesía, entre ellos Último año
juntas (Caleta Olivia, 2023; Liliputienses 2024), Contrato
precario (Salta el pez, 2019), Escribo pidiendo ayuda (Nulú
Bonsai, 2018). Coordina talleres de escrituras y cursa la
Maestría en Escritura Creativa en la UNTREF.
Nunca me interesó acercarme al horizonte, pero sí quería estar cerca de la estufa

no te acerques tanto me decía mi mamá o era mi papá

que volvían de trabajar para la cena, cenábamos en una mesa octogonal

teníamos un living en que lamíamos las puntas de los icebergs

una televisión que se podía mirar solo dos horas

con un buzo gris canguro, con la mano en el bolsillo

aprendí a cortar los tiempos a sumar y a dividir

Vivíamos en una casa grande en que mi padre construyó

un cuarto en la terraza para no enloquecer

un cuarto azul en la terraza, un cuarto propio

y dijo “aquí pondré mi estudio”,

entonces me enseñó a hacer un fuerte, rodear de libros las paredes

Vivíamos en una casa amarilla grafiteada

un día él los encontró con aerosoles en las manos

quieren que llame a la policía? Así los ahuyentó

como mi madre me ahuyentaba: “querés que llame a tu papá?”

“voy a llamar a tu papá”

Sé que ella quería decirme: hay un orden por encima

pero también decía algo por lo bajo

decía que un padre no es fácil de tener

Vivíamos en una casa en una esquina, primero se fue mi hermana mayor

a ser exitosa en el reino de los novios y la ciencia

A los que siempre tuvo, novios locos, novios buenos, compañeros de control,

máquinas de devorarla, novios antropólogos,

con los que compartió el agujero negro

novios padres de sus hijos

Vivíamos en una casa hipotecada, en una apuesta que había que ganar
y yo tenía dos colitas, un uniforme amarillo de dibujos animados

un pájaro amarillo

Yo me arrastraba por los bordes de una habitación

yo me arrastraba tras las rejas gritando “dejenme salir”

aunque la puerta estaba abierta

las palabras de mis padres, más fuertes que una llave

mientras la familia cenaba en una mesa octogonal

Una vez él me dijo: cuando uno pierde tres veces

tiene que irse del casino

Pero yo vi cómo apostaron por esa pareja de viento

cómo se aplastaron tras paredes amarillas

Él cuenta que yo le pedía siempre otra paradoja

quién corta la barba del barbero

quién da su vida por tener donde vivir

Teníamos una pileta de plástico

dos hermanas nadábamos en círculos

antiparras aunque el agua apenas nos cubriera las cinturas

un jardín que crecía en los canteros

Vivíamos en una casa que mi madre odiaba por enorme, que mi padre odiaba por repleta

ningún cuarto es suficiente cuando un hombre quiere soledad

pero en vez tiene familia,

cuando un hombre quiere una familia, pero en vez tiene soledad

Ese es mi padre, hacía asado los domingos

me cantó en idish cuando nací

una enfermera me puso en sus brazos

y él me dijo que estábamos en Argentina

ahora mismo es que le escribo: “cómo había sido que nací?”

teníamos una casa más abajo que la tierra

un sótano marrón al que llegar, escalera que se abre


Quedamos dos hermanas en un cuarto con estantes

ella, mayor que yo, traía un miedo sin final

entonces aprendí a compartir la luz prendida

no podía ir peleada hacia los sueños “los hermanos sean unidos

esa es la ley” tres hermanas, tres fantasmas deambulando por la casa

unidas por la ley. A veces siento que todavía estoy en ese cuarto

son los pasos de mi madre

que se acerca a espiar si el orden de los astros sigue cumpliéndose esta noche

Antes de escribir poemas

cuenta mi padre yo pedía “decime otra policía”

hay un desacierto, un orden imposible, una sílaba distinta

en el origen de la palabra poesía hay un padre que se ríe del lenguaje

una madre que me trae un refrán nuevo “siempre que llovió”

mi padre prende el fuego en un patio hipotecado y yo me siento a hacerle compañía

plástico blanco bajo el atardecer

él quiere contarme otro fallido, “eran las once y diez de la mañana”.


Paulina Bonino

Paulina Bonino nació en Quilmes el 31 de Julio de


1996. Actualmente vive en La Plata. Es Comunicadora
Social (UNLP) y cursa la Maestría en Escritura Creativa
de la UNTREF. La espera (2022) es su primer libro de
cuentos
Ser adivina

una gitana leyó mi suerte


dijo niña has sufrido en tu vida
amas a una persona
tendrás una gran familia

otra gitana
con su pollera floreada
a unos metros
leyó la mano de mi amiga

nos hicieron pedir un deseo


su gitana y la mía
nos dieron una hoja de laurel
y una piedrita

dijeron al compás
ahora nos dan
el billete más grande
que tengan acá

y como siempre es poco


lo que tenemos
su gitana y la mía
no nos creyeron

en la vereda tiré
el laurel y la piedra
mi amiga los guardó
como a una promesa

quise saber su secreto


y su rostro cambió por completo

hay cosas
que pertenecen al silencio.
Reynaldo Sietecase

Reynaldo Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó


las novelas Un crimen argentino (2002), A cuántos hay que
matar (2010). No pidas nada (2017) y La Rey (2024), en el
sello Alfaguara. En 2007 publicó el libro de cuentos
Pendejos. Es autor también de ocho libros de poesía, gran
parte de la cual fue recopilada en las antologías Lengua
Sucia (2020, Lumen, Buenos Aires) y Nadie es de nadie
(2019, Pigmalion, España).
Limonero

A Juan José Saer

Verde titán
iluminas la orilla
Dependen de tu copa
decenas de promesas

Canción de azahares
que redime el cansancio
Música cítrica
navegando en el viento

Señal para el regreso


de las balsas
El verano se ablanda
reflejado en el río

Astilla de la isla
Recio como culebra
Tus soles seccionados
coronarán la pesca

Elixir de los gurises


Corte del vino malo
Sombra dorada
del amor en la siesta

¿Qué nació antes


el árbol
el fruto
o la espera?

*Del libro inédito: Estación fluvial


Odiseo

Palacasa
dice
Torciendo los finales
Como si fuese posible

Guelvo
dice
En el idioma del barro
y la crecida
Ausentado por días
enfila el paso
al caserío

Tan cerca e´lejos


dice
Llega
dispuesto al perdón
Turbia la vista
Vestido de silencio

En la noche
Ladrado por los perros
Sin excusas
Del boliche del Taco
en balsa
a los burdeles
El río atrapa
dice

Suspendida en la sombra
del rancho
ella trenza las penas
como redes
Enfuriada.

*Del libro inédito: Estación fluvial


Santiago Nader

Santiago Nader nació en Tucumán en 1997. Recibió el Premio


S y la beca Fulbright en Letras (UC San Diego). Publicó la
colección de cuentos Una curiosidad nueva. Escribió una
trilogía de obras teatrales.
Esto es

Un secreto
en verano bajamos
por esa colina a pingazos y el tinte dorado
en tu piel y la mía se vuelve un polvito
que cae a la arena se pega a los pinos
jadeamos sudor y descalzos corremos
las mallas naranja celeste saltamos
los troncos los zorros
aullamos reímos
los muslos rechinan los pies no dan más

lo hicimos nosotros: a nuestras espaldas


el bosque está en llamas.
«¿Paramos a ver?»
«No.»
«Perfecto.»
Teresa Benitez

Nací en Lanús un 7 de septiembre. Cuando era chica le dije a


mamá que iba a ser escritora y la llené de cuentos sin
sentido. Me recibí de abogada en la UBA, trabajo de eso, y
ahora curso la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF.
Nunca dejé de escribir.
Una casa

yo creí que una casa y un río caerían de tu mano

vino el golpe viniste


con herramientas filosas a hundir tu palabra
hasta hacerla mía

a desangrar
todo lo que fui
antes de que llegaras

y ahora ya no sé
por qué hago las cosas

mi tierra solo nace muerte


mi cuerpo solo ahuyenta

hiciste de mí
un vacío
que te espera.
Victoria Menendez

Victoria Menendez, una traductora publica que antes de terminar la


carrera supo que no queria trabajar de eso ni un dia de su vida.
Estudiante de la Maestria en Escritura Creativa de la UNTREF,
espera poder publicar una buena novela algun dia.
Plegaria

Abrigados por un sol despiadado


descansan seis cóndores
al costado de un camino.
Qué suerte la mía
poder ver tantos,
toda una familia.
Ojalá mis sueños fueran así
ojalá volaran
al filo del sol
y supieran dónde ir,
si volver.
Algún día,
ruego,
mis sueños levanten vuelo
se vayan lejos
que no importe
que sus alas le ganen al viento
que no pueda verlos
ni siquiera
descansando,
ni siquiera
en mi camino.
Yair Magrino

Yair Magrino. Buenos Aires, 1982. Es integrante del Grupo


Alejandría. Dirigió el ciclo artístico multidisciplinario Club Zuviría.
Pubicó la novela Wonderboy (ed. Alto Pogo, 2016). Editor de
Clubcinco Editores, sello dedicado a la reedición de literatura
argentina contemporánea. En 2018 lanzó Sorojchi editores,
dedicado a la difusión de autores latinoamericanos. En 2019
publicó su poemario "Pittsburgh" por Santos Locos.
Represa para un río que desborda

En esa casa con pocos rituales


todo lo que había que decir
se decía con silencio.

La infancia fue el territorio de la mimesis.

Copié en los cuadernos de la adolescencia


el sentido del deber,
la obligación de subordinar mi apetito
a lo que se servía en la mesa.

El futuro no era un alambre moldeable:


era una razón para el estoicismo.

Los miedos vienen de sombras más oscuras,


se traspasan como una lluvia de ectoplasma
por el cordón umbilical.

Nunca pataleé.
Aprendía a desarmar los caprichos con la razón.
Un buen chico que siguió el compás del réquiem.

Algunas noches encuentro


las heridas abiertas del deseo,
las repaso con el dedo
y no sé qué hacer con tanta sangre.
Yulieth Mora

Yulieth Mora Garzón (Bogotá, Colombia, 30 de abril de 1992).


Comunicadora social y periodista. Autora de la novela
Movimientos involuntarios (Animal Extinto, 2023), La Mara
(Universidad Central, 2020) y los poemarios Para acabar con
los días bruscos (Hoja en Blanco, 2022) y Una mujer sobre otra
(Isla de libros, 2023). Es Premio Nacional de Cuento La Cueva
en Colombia (2021), Premio Distrital de Cuento Ciudad de
Bogotá (2018). Actualmente, cursa la Maestría de Escritura
Creativa de la Universidad Tres de Febrero de Argentina.
Por qué no amo a los animales

No sabes nada sobre mí


no sabes que una vez tuve un pinscher
y lo quise con mi vida

mi madre ya odiaba a mi padre


y él solo pudo
cargar ese perro hasta la casa
el maldito ladraba
ladraba a todas horas
era juguetón
mordía los bordes de las sillas
se atoraba con los hilos
se orinaba en los rincones
aullaba por las noches
se enroscaba en mi pecho

no sabes nada sobre mí


sobre los días con mi padre
bañando al perro
sobre ese chiste estúpido
de no poner jabón
para que el animal
no se quedara ciego

nada sabes
de mis pesadillas
con el pinscher de ojos blancos
arrancándome una mano
mi madre regaló a mi perro
mi padre no protestó
mi abuela, antes de morir,
dijo que lo llevaron al campo
que lo vio correr por las montañas
mi tío confesó que lo mató
su esposa dijo
que lo colgaron de una cuerda

yo siempre dije que no tuve mascotas


que nunca me gustaron
pero aquí nadie dice la verdad

odio a mi padre
odio a mi madre
ellos se odian entre ellos
odio a ese maldito perro
que no ladró cuando se lo llevaron
odio a mi memoria
que no puede traer su nombre
de regreso.
Película

No tenía nada que decir


pero nací

y nacer es una película de horror


que nadie se repite
mis padres son dos psicópatas
mi hermano mayor
el primer torturado

cuando el médico me recibió


dijo que era una niña
mi padre huyó del hospital
nunca es suficiente
la gente siempre quiere más

entre varios me metieron desnuda


a una caja de vidrio
sigo aquí
sigo aquí
parece que se olvidaron de sacarme

todos nacemos con los ojos azules


pero la suciedad del mundo los cambia de color
si no te lanzas de un noveno piso
esperas demasiados años
para ver un temporal en la costa
una estrella fugaz
los ojos de un perro
pero nunca entiendes
lo siento
no hay ninguna razón
para seguir vivo

solo tenía que decir esto.


Peces que vuelan

Voy a esperar a que los peces vuelen


y una noche acueste a las fieras
para decirte
lo que no dije
que son tantas cosas
y tan pequeñas
tan oscuras
tan pobres
por eso nunca las dije

esperé mucho tiempo


y se me partieron los labios
se me abrió la lengua
me hice daño
porque pensé que los peces no volaban
que las fieras no dormían
que las cosas eran tal
y como me las habían contado
qué pena ser tan tonta
tan predecible
tan silenciosa
qué pena
que los peces vuelen
unos sí y otro no
y que las fieras tengan pesadillas
yo sea una
tú seas una
y seamos un sueño difícil
de los que no se pueden
contar al día siguiente.
Muestra de poesía
Maestría en Escritura Creativa UNTREF

Jardín Posible

Vol 1
Agosto 2024

También podría gustarte