“AÑO DEL BICENTENARIO DE LA CONSOLIDACIÓN DE NUESTRA
INDEPENDENCIA, Y DE LA CONMEMORACIÓN DE LAS HEROICAS
BATALLAS DE JUNÍN Y AYACUCHO”
MONOGRAFÍA
Accidente Cerebro Vascular
DOCENTE: CESAR SILVA
AUTOR :
SARMIENTO HUAMAN MISSE
CICLO:II
CARRERA: ENFERMERÍA
2024
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN ………………………………………………………………
OBJETIVOS…………………………………………………………………….
DEFINICIÓN ……………………………………………………………………
ETIOLOGÍA………………………………………………………………………
ANATOMÍA………………………………………………………………………
FISIOPATOLOGÍA………………………………………………………………
DIAGNÓSTICO …………………………………………………………………
COMPLICACIONES ………………………………………………………………
TRATAMIENTO ………………………………………………………………….
PREVENCIÓN …………………………………………………………………..
CONCLUSIONES ………………………………………………………………
INTRODUCCIÓN
El accidente cerebrovascular (ACV) es una forma de enfermedad
cerebrovascular, que afecta a los vasos sanguíneos que suministran sangre al
cerebro. Anteriormente, se le conocía como "apoplejía", término que
proviene del griego "plesso", que significa "golpear". Los síntomas pueden
aparecer de manera repentina o progresiva, aunque las causas subyacentes
suelen estar presentes durante un largo período antes del evento.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de
personas sufren un ictus cada año; entre ellas, 5,5 millones mueren (el 10%
de todas las muertes producidas) y otros 5 millones quedan con alguna
discapacidad permanente.
Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), aproximadamente
795.000 personas en Estados Unidos sufren un primer ACV o una recaída
cada año. Aquellos que logran sobrevivir pueden enfrentar parálisis,
problemas emocionales o dificultades en el habla, la memoria o el juicio. La
gravedad del daño depende de qué arteria se haya bloqueado y cuánto
tiempo estuvo sin flujo sanguíneo.
La mayoría de los accidentes cerebrovasculares ocurren en personas mayores
de 65 años. Aunque muchos se presentan sin advertencia, existen ciertos
signos físicos que pueden indicar que se está sufriendo un ACV, y es
fundamental aprender a reconocerlos.
OBJETIVO: Prevenir y tratamiento del accidente cerebrovascular (ACV) es
prevenir el daño cerebral, minimizar las complicaciones y mejorar la
recuperación del paciente.
DEFINICIÓN
Los Accidentes Vasculares Cerebrales (A.V.C.) son todos aquellos trastornos
en los cuales se daña un área del cerebro en forma permanente o transitoria,
a causa de isquemia o hemorragia y también los padecimientos en los cuáles
uno o más vasos sanguíneos presentan una alteración primaria por algún
proceso patológico
ETIMILOGIA
Ataque Isquémico Transitorio: Un ataque isquémico transitorio (AIT) ocurre
por una obstrucción temporal en el cerebro, similar a un infarto cerebral,
pero en este caso, el coágulo se disuelve antes de causar daño cerebral.
Normalmente, los síntomas duran menos de 60 minutos, aunque pueden
aparecer y desaparecer. Con el tiempo, un AIT puede aumentar el riesgo de
sufrir un accidente cerebrovascular. Este evento también se conoce como
"mini accidente cerebrovascular". Si se le diagnostica un AIT en urgencias, es
importante consultar lo antes posible a un médico de atención primaria y a
un neurólogo, especialista en condiciones que afectan el cerebro, la médula
espinal y el sistema nervioso.
Accidente Cerebrovascular Hemorrágico: Un accidente cerebrovascular
hemorrágico se produce por un sangrado repentino en el cerebro, que puede
resultar de la ruptura de una arteria en el cerebro o en sus alrededores. La
sangre que se escapa causa inflamación y aumenta la presión en el cerebro,
lo que puede dañar las células cerebrales. Hay dos tipos de accidente
cerebrovascular hemorrágico, también llamados derrames cerebrales: la
hemorragia intracraneal, que ocurre dentro del cráneo, y la hemorragia
subaracnoidea (HSA), que sucede entre el cerebro y la membrana que lo
envuelve. La hemorragia intracraneal representa alrededor del 10% de los
casos de ACV, mientras que la hemorragia subaracnoidea se presenta en
aproximadamente el 3% de los accidentes cerebrovasculares.
FIG.1 La ilustración muestra cómo puede producirse un accidente
cerebrovascular (ACV) hemorrágico en el cerebro. Un aneurisma en una
arteria cerebral se rompe, lo que provoca sangrado en el cerebro. La
presión de la sangre provoca la muerte de tejido cerebral.
Anatomía
El cerebro es el órgano metabólicamente más activo del cuerpo. Representa
solo el 2% de la masa corporal, y requiere del 15-20% del gasto cardiaco para
proveerlo de glucosa y oxígeno para realizar sus actividades metabólicas.
El conocimiento de la anatomía vascular cerebral arterial y los territorios que
suministran para cada uno es útil para determinar cuál vaso está involucrado
en un ACV agudo. Patrones atípicos que no se ajusten a una distribución
vascular puede indicar un diagnostico que no sea un ACV isquémico, como el
infarto venoso.
Distribución arterial
Los hemisferios cerebrales son irrigados por 3 arterias principales,
específicamente arterias cerebrales anterior, media y posterior.
Las arterias cerebrales anteriores y media llevan la circulación anterior y
surge de las supraclinoideas de la arteria carótida interna. La arteria cerebral
anterior (ACA) suministra a la porción medial de los lóbulos frontal y parietal
y partes anteriores de los ganglios basales y capsula anterior interna. La
arteria cerebral media (ACM), suministra a las partes laterales de los lóbulos
frontal y parietal, así como las porciones anterior y lateral de los lóbulos
temporales, y da lugar a ramas perforantes hacia el globo pálido, putamen y
capsula interna
Las arterias cerebrales posteriores se derivan de la arteria basilar y lleva la
circulación posterior. La arteria cerebral posterior (ACP) da lugar a ramas
perforantes que irrigan el tronco cerebral y el tálamo, la corteza de las ramas
de los lóbulos temporales posterior y medial y los lóbulos occipitales. A los
hemisferios del cerebelo se suministran inferiormente por la arteria
cerebelosa posteroinfeiror (PICA) que surgen de la arteria vertebral, arriba
por la arteria cerebelosa superior y anterolateral por la arteria cerebelosa
inferior anterior (AICA) de la arteria basilar.
Patofisiología
Los ACV isquémicos agudos son el resultado de una oclusión vascular
secundaria a la enfermedad tromboembolica. La isquemia da como resultado
hipoxia celular y agotamiento de ATP. Sin ATP, la falla de energía da como
resultado una incapacidad para mantener los gradientes iónicos a través de
la membrana celular y la despolarización de la célula. Con un flujo de iones
de sodio y calcio y la entrada pasiva de agua en la célula, provocan un edema
citotóxico Núcleo y penumbra isquémica
Una oclusión vascular aguda produce regiones heterogéneas de isquemia en
el territorio vascular afectado. La cantidad de flujo sanguíneo local esta
constituido por cualquier flujo residual en la arteria principal y colateral.
Regiones del cerebro con una CBF inferior a 10ml/100g de tejido/min son
conocidas como núcleo, y estas células se supone que mueren a los pocos
minutos del inicio del ACV.
Síntomas
Los síntomas de un accidente cerebrovascular son los siguientes:
Dificultad para hablar y entender lo que otros están diciendo. Una persona
que tiene un accidente cerebrovascular puede sentir confusión, arrastrar las
palabras al hablar o no entender el habla.
Entumecimiento, debilidad o parálisis de la cara, del brazo o de la pierna. A
menudo, esto afecta solo un lado del cuerpo. La persona puede intentar
levantar los brazos por sobre la cabeza. Si un brazo comienza a caer, puede
ser un signo de accidente cerebrovascular. Además, un lado de la boca puede
caerse cuando trate de sonreír.
Problemas para ver en uno o ambos ojos. La persona puede tener visión
borrosa o ensombrecida repentina en uno o ambos ojos. O bien puede ver
doble.
Dolor de cabeza. Un dolor de cabeza repentino e intenso puede ser síntoma
de un accidente cerebrovascular. Con el dolor de cabeza puede tener
vómitos, mareos o un cambio en el estado de consciencia.
Problemas para caminar. Una persona que tiene un accidente
cerebrovascular puede tropezar o perder el equilibro o la coordinación.
Complicaciones
Un ACV puede causar daño cerebral duradero, discapacidad a largo plazo o la
muerte. Cuando se produce un ACV, un proveedor de atención médica podría
evaluar su gravedad. Un ACV grave implica más daño cerebral. Si el daño es
extenso, es posible que su proveedor lo califique como un ictus masivo. Esto
indicaría que es posible que tenga complicaciones serias después de un ACV
se pueden producir complicaciones.
Pueden formarse coágulos de sangre peligrosos. No poder moverse durante
un periodo largo de tiempo puede aumentar su riesgo de producir coágulos
de sangre en las venas profundas de las piernas. En algunos casos, pueden
desprenderse coágulos y desplazarse hasta los pulmones. Es posible que su
equipo especializado en ACV intente prevenir estas complicaciones con
medicamentos o con un dispositivo que ejerce presión en las pantorrillas
para ayudar a la sangre a circular.
Puede producirse la pérdida del control de la vejiga o el intestino. Algunos
ACV afectan al control de los músculos que se necesitan para orinar y para las
deposiciones. Es posible que necesite una sonda urinaria (un tubo que se
coloca en la vejiga) hasta que pueda orinar sin ayuda. El uso de esta sonda, o
catéter, puede dar lugar a infecciones de las vías urinarias. También es
posible que pierda el control intestinal o que tenga estreñimiento.
También es común perder densidad ósea, o fuerza en los huesos. Esto
habitualmente ocurre en un lado del cuerpo. Hacer ejercicio físico como
parte de la rehabilitación puede ayudar a prevenir esta pérdida. Es posible
que su proveedor lo evalúe para detectar osteoporosis.
Es posible que tenga debilidad muscular o que no pueda moverse. Un ACV
puede hacer que los músculos se vuelvan débiles y rígidos o puede provocar
espasmos musculares. Puede ser doloroso y puede darle problemas para
ponerse de pie o caminar sin ayuda. Es posible que también tenga
dificultades para mantener el equilibrio o para controlar los músculos. Esto lo
pone en riesgo de sufrir una caída.
Los problemas con el lenguaje, el pensamiento o la memoria son otra posible
complicación. Un ACV puede afectar a su capacidad para concentrarse en una
tarea o para tomar decisiones rápidamente. También aumenta el riesgo de
demencia.
Pueden producirse convulsiones. Esto es más común en las semanas
siguientes al ACV y las probabilidades disminuyen a medida que pasa el
tiempo. Si tiene convulsiones, el equipo especializado en ACV quizás intente
controlarlas con medicamentos.
También es posible que se produzca hinchazón en el cerebro. Después de un
ACV, puede acumularse líquido entre el cerebro y el cráneo o en las
cavidades del cerebro, lo que provoca hinchazón. Es posible que sus
proveedores drenen el líquido del cerebro o abran un corte en el cráneo para
reducir la presión del líquido sobre el cerebro.
Puede producirse la pérdida de la vista, el oído o el tacto. Un ACV podría
afectar a su capacidad para sentir dolor o percibir la temperatura, y es
posible que no oiga o vea tan bien como antes. Algunos de estos cambios
podrían afectar a su capacidad para cocinar, leer, cambiarse de ropa o hacer
otras tareas.
Podría tener problemas al tragar y padecer una neumonía. Si un ACV afecta al
control de los músculos necesarios para tragar (deglutir), es posible que
tenga dificultades para comer o beber. También podría estar en riesgo de
inhalar (aspirar) alimentos o bebidas hacia los pulmones. Esto podría
producirle una neumonía.
Es posible que tenga dificultades para hablar. Si un ACV afecta al control de
los músculos que se utilizan para hablar, podría tener dificultades para
comunicarse con la misma facilidad que antes.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO
Las causas de los accidentes cerebrovasculares (ACV) son una obstrucción del
flujo sanguíneo al cerebro (ACV isquémico) o un sangrado repentino en el
cerebro (ACV hemorrágico). Existen muchos factores que aumentan el riesgo
de sufrir un ACV. Algunos de estos factores de riesgo pueden modificarse
para ayudar a prevenir un ACV o evitarlos en el futuro.
Accidente Cerebrovascular Isquémico
Alrededor del 87% de los ACV son isquémicos. Habitualmente, la obstrucción
en el cerebro está causada por un fragmento de placas o un coágulo de
sangre. Si la obstrucción se produce localmente en el cerebro, la afección se
denomina trombosis. Si el coágulo se desplaza desde algún otro lugar del
cuerpo, se denomina embolia. Los ACV isquémicos, o infartos cerebrales, se
clasifican en función del lugar del cerebro en el que se produce la obstrucción
y el lugar del cuerpo en el que se desarrolló el coágulo. En algunos casos, no
se conoce el lugar de origen del coágulo.
FIG.2 La imagen muestra cómo puede producirse un accidente
cerebrovascular (ACV) isquémico en el cerebro. Si se desprende un coágulo
de sangre a partir de una acumulación de placa en una arteria carótida en
el cuello, el coágulo puede desplazarse hasta una arteria cerebral. El
coágulo puede obstruir el flujo sanguíneo a una parte del cerebro, lo que
provoca la muerte de tejido cerebral.
La acumulación de placa en las paredes internas de las arterias puede dar
lugar a una enfermedad denominada aterosclerosis. La placa endurece y
estrecha las arterias, lo que limita el flujo sanguíneo a los tejidos y órganos
del cuerpo. Pueden acumularse placa en cualquier arteria, incluidas las
arterias del cerebro y del cuello. La enfermedad de las arterias carótidas se
produce cuando se acumula placa en dichas arterias en el cuello, que son las
que llevan sangre al cerebro. Es una causa común de infarto cerebral. La
placa acumulada en una arteria también puede romperse. Las plaquetas de la
sangre se adhieren al lugar de la lesión en la placa y forman coágulos de
sangre. Estos coágulos pueden obstruir total o parcialmente una arteria.
Los coágulos de sangre que provocan los ACV pueden producirse cuando hay
otras afecciones del corazón y de la sangre, como la fibrilación auricular y la
enfermedad de células falciformes. Los estudios de resonancia magnética
muestran que hasta un 40% de los niños con enfermedad de células
falciformes han tenido un ACV, aun cuando el examen médico no muestra
indicios del mismo. El único tratamiento para estos ACV no detectados es
recibir transfusiones de sangre con regularidad.
Estudios han hallado infartos cerebrales en personas con COVID-19. Sin
embargo, es demasiado pronto para saber si la COVID-19 puede causar un
ACV.
Inflamación
La inflamación crónica (prolongada o de larga duración) contribuye a que se
produczcan ACV isquémicos. Los investigadores aún están intentando
comprender esta relación en su totalidad. Los estudios de investigación
muestran que la inflamación puede dañar los vasos sanguíneos y contribuye
al avance de la aterosclerosis. El ACV isquémico también puede dar lugar a
inflamación que daña aún más las células cerebrales.
Ataque isquémico transitorio
Un ataque isquémico transitorio (AIT) se produce por una obstrucción en el
cerebro, igual que un infarto cerebral. En el AIT, el tapón se disuelve antes de
que se produzcan daños en el cerebro. Habitualmente dura menos de una
hora, pero puede aparecer y desaparecer. Con el tiempo, puede dar lugar a
un infarto cerebral. Un AIT también se denomina mini accidente
cerebrovascular. Si se le diagnostica un AIT en una sala de urgencias, consulte
lo antes posible con un proveedor de atención primaria y con un neurólogo,
un médico que se especializa en el tratamiento de trastornos del cerebro, la
médula espinal y el sistema nervioso.
Accidente cerebrovascular hemorrágico
Un sangrado repentino en el cerebro puede causar un ACV hemorrágico. Esto
puede ocurrir cuando se rompe una arteria en el cerebro o a su alrededor. La
sangre que se escapa de la arteria provoca hinchazón en el cerebro, lo que
aumenta la presión sobre el cerebro. Esa presión puede dañar las células
cerebrales. Hay dos tipos de ACV hemorrágico, o derrame cerebral: la
hemorragia intracraneal es un derrame dentro del cráneo y hemorragia
subaracnoidea (HSA) es un derrame entre el cerebro y la membrana que lo
rodea. Una hemorragia intracraneal ocurre en el 10% de los casos de ACV
approximadamente, mientras que una HSA ocurre en alrededor del 3% de los
ACV.
FIG.3 La ilustración muestra cómo puede producirse un accidente
cerebrovascular (ACV) hemorrágico en el cerebro. Un aneurisma en una
arteria cerebral se rompe, lo que provoca sangrado en el cerebro. La
presión de la sangre provoca la muerte de tejido cerebral.
Algunas afecciones hacen que los vasos sanguíneos del cerebro tengan una
mayor tendencia a sangrar.
Un aneurisma es un bulto con aspecto de globo que se produce en una
arteria y que puede expandirse y estallar.
Las malformaciones arteriovenosas (MAV) son ovillos de vasos
sanguíneos que conectan arterias y venas por error y que pueden
romperse en el cerebro.
La presión arterial alta crea presión en las paredes internas de las
arterias. Esta presión las hace más proclives a romperse,
especialmente
si están debilitadas por un aneurisma o una MAV.
RIESGOS
Los factores de riesgo que usted puede controlar son responsables de entre
el 82% y el 90% de todos los ACV:
presión arterial alta
obesidad
inactividad física
dieta pobre
tabaquismo
Los ACV isquémicos y hemorrágicos comparten muchos de los mismos
factores de riesgo, como presión arterial alta, diabetes y colesterol alto en
sangre. Otros factores de riesgo son específicos para cada tipo de ACV. Los
coágulos de sangre pueden producirse debido a cardiopatía coronaria,
fibrilación auricular, enfermedad de las válvulas cardíacas (en inglés) y
enfermedad de las arterias carótidas. Puede producirse un sangrado después
del uso de medicamentos diluyentes de la sangre (anticoagulantes).
Otros factores de riesgo se basan en el estilo de vida, la genética y el medio
ambiente.
La edad también es factor de riesgo. Un ACV puede ocurrir a cualquier edad,
pero el riesgo es mayor en bebés de menos de 1 año y en adultos a medida
que envejecen.
La ansiedad, la depresión y los niveles elevados de estrés, así como trabajar
muchas horas y no tener mucho contacto con familiares, amigos u otras
personas fuera del hogar, puede aumentar el riesgo de sufrir un ACV.
Los antecedentes familiares y la genética también pueden influir. El riesgo de
tener un ACV es mayor si uno de los padres u otro familiar ha tenido un ACV,
en particular si esto ocurrió a edad temprana. Algunos genes afectan al riesgo
de sufrir un ACV, como los que determinan el grupo sanguíneo. Las personas
con sangre del tipo AB (que no es común) tienen un riesgo mayor.
Vivir o trabajar en zonas con contaminación en el aire también puede
contribuir al riesgo de sufrir un ACV.
Otras afecciones médicas, como la apnea del sueño, las nefropatías y las
migrañas, también son factores de riesgo.
Otros hábitos poco saludables en el estilo de vida, como beber demasiado
alcohol, dormir demasiado (más de 9 horas) y consumir drogas ilegales como
la cocaína, pueden aumentar el riesgo de sufrir un ACV.
La raza y el origen étnico también son factores. En los [Link]., los ACV son
más comunes en adultos de raza negra, nativos de Alaska, indios originarios
de EE. UU. e hispanos que en adultos de raza blanca.
El sexo puede influir en el riesgo de sufrir un ACV. A edad más joven, los
hombres son más proclives que las mujeres a tener un ACV. Pero las mujeres
tienden a vivir más tiempo, por lo que su riesgo durante toda la vida de tener
un ACV es mayor. Las mujeres que toman píldoras anticonceptivas o usan
terapia de reemplazo hormonal tienen un riesgo mayor. Las mujeres también
tienen un mayor riesgo durante el embarazo y en las semanas posteriores al
parto. La presión arterial alta durante el embarazo, como en la pre eclampsia,
aumenta el riesgo de sufrir un ACV más adelante en la vida.
Las infecciones o afecciones virales, como el lupus o la artritis reumatoide,
pueden causar inflamación.
TRATAMIENTO
Accidente Cerebrovascular Isquémico
Medicamentos Trombolíticos: Si el ACV es isquémico y se presenta en
las primeras horas (generalmente dentro de 3 a 4.5 horas desde el
inicio de los síntomas), se pueden administrar medicamentos como el
alteplase (tPA) para disolver el coágulo.
Trombectomía: En algunos casos, se puede realizar un procedimiento
en el que se extrae el coágulo mediante un catéter, especialmente si se
localiza en una arteria grande.
Anticoagulantes: Después del tratamiento inicial, se pueden prescribir
medicamentos anticoagulantes para prevenir futuros coágulos.
2. Accidente Cerebrovascular Hemorrágico
Control de la Presión Arterial: Es fundamental controlar la presión
arterial para reducir el riesgo de más sangrado.
Intervenciones Quirúrgicas: Dependiendo de la causa del sangrado,
puede ser necesaria una cirugía para reparar un vaso sanguíneo roto o
para drenar el exceso de sangre que se ha acumulado en el cerebro.
Tratamiento de la Hemorragia Subaracnoidea: Puede requerir
procedimientos específicos como el clipado de un aneurisma o la
colocación de un stent.
3. Rehabilitación
Terapia Física, Ocupacional y del Habla: La rehabilitación es crucial
para ayudar a los sobrevivientes a recuperar habilidades perdidas y
mejorar su calidad de vida. Este proceso puede comenzar en el
hospital y continuar en centros de rehabilitación.
Apoyo Psicológico: También es importante abordar el bienestar
emocional, ya que muchos pacientes pueden experimentar depresión
o ansiedad tras un ACV
Prevención
La prevención del accidente cerebrovascular (ACV) es fundamental y se
centra en abordar los factores de riesgo. Aquí te presento algunas estrategias
clave:
1. Controlar la Presión Arterial
Revisiones Regulares: Mantener un control regular de la presión arterial es
esencial, ya que la hipertensión es un factor de riesgo importante.
Medicamentos: Si es necesario, seguir el tratamiento prescrito para
mantener la presión arterial dentro de rangos saludables.
2. Controlar el Colesterol y la Diabetes
Dieta Saludable: Adoptar una dieta baja en grasas saturadas, colesterol y
azúcares, rica en frutas, verduras y granos enteros.
Ejercicio Regular: Realizar actividad física regularmente ayuda a mantener
niveles saludables de colesterol y glucosa en sangre.
3. Mantener un Peso Saludable
Pérdida de Peso: Si tienes sobrepeso, perder incluso una pequeña cantidad
de peso puede reducir el riesgo de ACV.
Alimentación Balanceada: Seguir un plan de alimentación equilibrado y
saludable.
4. No Fumar y Limitar el Alcohol
Dejar de Fumar: El tabaquismo aumenta el riesgo de ACV, por lo que dejar de
fumar es una de las mejores decisiones para la salud.
Consumo Moderado de Alcohol: Limitar el consumo de alcohol a niveles
moderados.
5. Ejercicio Regular
Actividad Física: Realizar al menos 150 minutos de actividad moderada a la
semana, como caminar, nadar o andar en bicicleta.
6. Manejo del Estrés
Técnicas de Relajación: Practicar técnicas de manejo del estrés, como la
meditación, el yoga o la respiración profunda, puede ayudar a reducir el
riesgo.
7. Revisiones Médicas Regulares
Consulta Médica: Realizar chequeos médicos regulares para evaluar factores
de riesgo y recibir orientación sobre la salud cardiovascular.
8. Medicación Preventiva
Anticoagulantes o Antitrombóticos: En algunas personas con alto riesgo, los
médicos pueden recetar medicamentos para prevenir la formación de
coágulos.
CONCLUSIONES
un derrame cerebral (ACV) es una enfermedad grave que tiene repercusiones
importantes en la salud tanto de las personas como de la sociedad en
general. La necesidad de un enfoque proactivo en la prevención, el
diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado se destaca por la alta
prevalencia y las graves consecuencias asociadas, como la discapacidad y la
mortalidad.
La enseñanza sobre los elementos de peligro, el reconocimiento de los signos
y la fomentación de hábitos de vida saludables son esenciales para disminuir
la frecuencia de los accidentes cerebrovasculares. Asimismo, recibir atención
médica a tiempo y seguir adecuadamente el proceso de rehabilitación son
fundamentales para incrementar la calidad de vida y los resultados de los
individuos que hayan superado una enfermedad o lesión.
En consecuencia, resulta indispensable que tanto las personas como los
expertos en salud colaboren en conjunto para elevar la conciencia, aplicar
medidas de prevención y progresar en la investigación y el tratamiento de
este padecimiento. Al disminuir el impacto del ACV, se puede fomentar una
mejor salud en la población