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Caso Clínico

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UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

FACULTAD DE CIENCIAS QUÍMICAS


BIOQUÍMICA Y FARMACIA
PARASITOLOGÍA

Integrantes:
 Molina Molina Jenny Fernanda
 Parra Rodríguez Gianella Anahí
 Salazar Reyes Anshy Lizeth
 Tupiza Reina Karen Pamela
Paralelo: 2
Fecha: 04/03/2022

Caso clínico de un niño con tripanosomiasis americana —enfermedad de


Chagas—
Resumen

Se expone el caso de un paciente masculino, edad 7 años, procedente de la localidad


Catemaco, Veracruz en México. Presenta como antecedente una picadura de chinche,
cuadro clínico de 15 días de evolución caracterizado por una fiebre vespertina de
39.5°C, edema palpebral derecho, dolor en hemicara derecha, mialgias en extremidades
inferiores, cefalea frontal, malestar general e hiporexia. Se realiza prueba ELISA que
reporta enfermedad de Chagas reactiva, frotis de sangre periférica muestra presencia
de trypomastigotes. Se diagnostica tripanosomiasis americana en fase aguda y se inicia
tratamiento con nifurtimox; el paciente presenta una evolución favorable.
Introducción
Las tripanosomiasis humanas son causadas por los protozoos flagelados de la familia
Trypanosomatidae y transmitidas por artrópodos hematófagos. Debido a su localización
se ha nombrado a las dos enfermedades distintas, la americana y la africana (Botero &
Restrepo, 2012). La tripanosomiasis américa es también denominada enfermedad de
Chagas debido en honor al médico e investigador brasileño Carlos Chagas, que en 1909
descubrió al protozoo flagelado Trypanosoma cruzi en monos y el vector Panstrongylus
megistus en Lassance, localidad de Brasil, mientras realizaba trabajos en el control de
la malaria. Luego de asilar al parasito en un paciente Changas describió el ciclo evolutivo
del parásito, la patología, clínica y epidemiología de la enfermedad (Apt, 2013). El
parasito puede infectar mamíferos y triatominos, y estos puede ser transmitidos
directamente de los vectores infectados a través de sus deyecciones y se introducen al
organismo por el orificio de la picadura heridas o excoriaciones ele la piel o atravesando
directamente la mucosa ocular, nasal o bucal; por transfusiones de sangre infectada o
por una transmisión congénita (Becerril, 2014). La tripanosomiasis américa compromete
diversos órganos y sistemas, siendo los más afectados el corazón y el tubo digestivo; la
enfermedad presenta tres fases: aguda, latente o crónica; esta última pudiendo producir
miocarditis severa o agradamiento de las vísceras huecas (Botero & Restrepo, 2012).
Descripción del caso

Paciente masculino de 7 años de edad, previamente sano, originario y residente de


Catemaco, Veracruz, México. Convive con ganado vacuno, porcino y aves. Acude con
cuadro clínico de 15 días de evolución caracterizado por fiebre cuantificada hasta 39.5
°C de predominio vespertino, edema palpebral derecho, dolor en hemicara derecha,
mialgias en extremidades inferiores, cefalea frontal únicamente asociada con la fiebre,
malestar general e hiporexia. Antecedente de picadura de insecto tres días antes (08 de
septiembre de 2007) en región supraciliar derecha, la cual fue vista por la madre y se
refiere a ella como “chinche”. El paciente fue valorado por un médico particular en su
comunidad y recibió tratamiento con nimesulida, dicloxacilina y dexametasona durante
tres días sin mejoría. Posteriormente acude al Centro de Salud de Zapotitla de donde
se transfiere al Instituto Nacional de Pediatría (INP) como celulitis periorbitaria (26 de
septiembre de 2007).
A su ingreso al INP, el paciente se encuentra consciente, tranquilo, con lesión
eritematosa y descamativa por arriba de párpado superior derecho de aproximadamente
3x2 cm, edema de párpado superior (signo de Romaña-Maza) no doloroso (Figura 1 y
2), respuesta fotomotora y movimientos oculares sin compromiso, dos adenomegalias
submandibulares derechas menores de 1 cm de diámetro, móviles y no dolorosas.
Función cardiopulmonar sin compromiso, no se hallaron visceromegalias y las
extremidades se encontraron sin alteraciones.

Figura 1. Fotografía donde se muestra el signo de Romaña-Mazza.

Figura 2. Fotografía donde se muestra el signo de Romaña–Mazza y cicatriz supraciliar descamativa en


el sitio de picadura (chagoma).

Se realiza biometría hemática, la cual reporta lo siguiente: hemoglobina, 12.5 g/dL;


hematocrito, 35%; volumen corpuscular medio (VCM), 82.3 fL; concentración media de
hemoglobina corpuscular (CMHbC), 28.7 q/dL; leucocitos, 10,700 cel/uL; linfocitos, 69%;
neutrófilos, 25%; monolitos, 3%; eosinófilos, 0%; plaquetas, 253,000 cel/uL; velocidad
de sedimentación globular (VSG), 34 mm/h; y proteína C reactiva (PCR) <0.302 mg/mL.
Se realizó radiografía de tórax (Imagen 3) y electrocardiograma (Imagen 4), los cuales
resultaron sin alteraciones. También se realizaron las siguientes pruebas séricas: sodio,
134 mmo/L; potasio, 4 mmo/L; cloro, 102 mmo/L; calcio, 9.8 mg/dL; fósforo, 5 mg/dL;
glucosa, 109 mg/dL; urea, 17.1 mg/dL; nitrógeno ureico en sangre (BUN), 8 mg/dL;
creatinina, 0.5 mg/dL; bilirrubina total, 0.5 mg/dL; bilirrubina directa, 0.1 mg/dL;
bilirrubina indirecta, 0.4 mg/dL; proteínas totales, 7.1 g/dL; albúmina, 2.7 g/dL; globulina,
4.4 g/dL; triglicéridos, 116 mg/dL; colesterol, 171 mg/ dL; aspartato aminotransferasa
(AST), 65 IU/L; alanina aminotransferasa (ALT), 76 UI/L; fosfatasa alcalina, 91 UI/L;
deshidrogenada láctica (DHL), 550 UI/L; gamma glutamiltransferasa (GGT), 24 UI/L;
tiempo parcial de protrombina (PT), 12.7 segundos (99%); tiempo parcial de
tromboplastina, 34 segundos; y cociente internacional normalizado (INR), 1.11. El
ecocardiograma resultó normal.
El día siguiente al internamiento del paciente se realiza prueba de ensayo
inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA) para la detección de anticuerpos IgM y el
diagnóstico de enfermedad de Chagas, la cual se reportó reactiva. Además, el frotis de
sangre periférica analizada en el departamento de investigación en parasitología mostró
la presencia de trypomastigotes, motivo por el cual se inicia estudio para la detección
de este agente en la familia. Se realiza diagnóstico de tripanosomiasis americana en
fase aguda, se notifica el caso al Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control
de Enfermedades (CENAVESE), en México, y se inicia tratamiento con nifurtimox a una
dosis de 5 mg/kg/día por vía oral cada 8 horas. La dosis inicial por 72 horas recibe buena
tolerancia y posteriormente se incrementa la dosis a 10 mg/kg/día cada 8 horas durante
90 días, la cual es monitoreada a través de pruebas de funcionamiento hepático,
electrocardiograma y ecocardiograma.

Figura 3. Radiografía de tórax sin hallazgos de alteraciones.

Figura 4. Electrocardiograma dentro de los parámetros normales.


El paciente presentó buena evolución, adecuada tolerancia al tratamiento y disminución
progresiva de su sintomatología. Se realizó valoración cardiológica con ayuda de una
radiografía de tórax y un electrocardiograma que resultaron normales y un
ecocardiograma, el cual mostró un corazón estructuralmente sano. Actualmente, el
paciente cursa asintomático, completó el tratamiento con nifurtimox y sus estudios
serológicos para enfermedad de Chagas se han reportado negativos.
Discusión
La tripanosomiasis americana causada por el Trypanosoma cruzi constituye un grave
problema para la salud de los habitantes del continente americano pues es endémico
en 21 de sus países y afecta a un estimado de 6 millones de personas; cada año se
registran 30.000 nuevos casos, un promedio de 12.000 muertes y 8.600 recién nacidos
se infectan durante la gestación (OPS, 2020). En Centroamérica el vector se encuentra
en viviendas, y colonizando hábitat peridomésticos y silvestres (Becerril, 2014). En
México, la enfermedad predomina en zonas donde hay chinches; además se han
identificado 31 especies de triatominos transmisores, de las cuales 23 son endémicas
(Garza et al, 2018). En el caso expuesto, el paciente es de una zona rural tropical
económicamente pobre, por lo que la presencia de vectores es muy predominante, y al
no existir un adecuado control por insecticidas y para los materiales de la vivienda fue
posible la colonización, razón por la cual es más fácil el desarrollo de la chinche que
pico al paciente (Botero & Restrepo, 2012).
El diagnóstico de la enfermedad debe ser epidemiológico, clínico y de laboratorio, por lo
que analiza los antecedentes epidemiológicos para planear un diagnóstico, que también
depende de la etapa del padecimiento. El paciente presentaba signos que sugerían
presencia de la enfermedad, principalmente por la existencia del complejo
oftalmoganglionar (Saldaña et al, 2009). En la fase aguda hay gran cantidad de
amastigotes reproduciéndose en prácticamente todas las células del organismo y
numerosos tripomastigotes en sangre y linfa, y se da la presencia de algunos signos
denominados “puerta de entrada”, como el chagoma de inoculación, caracterizado por
la presencia de un proceso inflamatorio agudo localizado en el sitio de infección, que
produce una induración dolorosa y eritematosa o edema unilateral bipalpebral con
adenitis retroauricular que se conoce como signo de Romaña, que aparece cuando la
infección tiene lugar en la conjuntiva ocular, como se presenta en el caso presentado
(Becerril, 2014).
Para comprobar la presencia del parasito se procede a realizar exámenes de
diagnóstico. En la prueba ELISA, el antígeno soluble en forma de epimastigotes de T.
cruzi, se une a una fase sólida, habitualmente a plásticos capaces de adherir proteínas
a su superficie; si el suero del paciente contiene antígeno estos se unirán a este, y se
agrega un conjugado constituido por una antigammaglobulina humana ligada a una
enzima, que al agregar un sustrato cromógeno de la enzima desarrollará color indicando
una reacción positiva; esta prueba es muy sensible para detectar IgG o IgM (Apt, 2013).
El frotis de sangre brinda información sobre anomalías en el número y la forma de las
células sanguíneas o la presencia de parásitos, que presenta una sensibilidad menor al
60% en la fase aguda (Botero & Restrepo, 2012). En el caso, el diagnostico se sustenta
en la visualización de trypomastigotes en el frotis de sangre periférica y se apoyó con la
prueba de ELISA positiva para enfermedad de Chagas.
Respecto al tratamiento, se receta nifurtimox, agente más prescrito para la enfermedad
de Chagas, dado que es muy eficaz en casos agudos y crónicos tempranos, debido a
que inhibe el desarrollo intracelular del parasito (Becerril, 2014). Son comprimidos de
120 mg, cuya administración es oral en casos pediátricos agudos, la dosis es de 25
mg/kg dividido en cuatro tomas diarias durante 15 días, y luego se administran 15 mg/kg
al día, repartidos en cuatro tomas por 65 días (Botero & Restrepo, 2012). Los niños y
adolescente presentan una mejor tolerancia ante el medicamento, por lo que no es
anormal que el paciente haya presentado buena tolerancia al tratamiento, con
disminución de sintomatología de modo que completa el tratamiento forma asintomática,
reportando serología para enfermedad de Chagas negativa (Saldaña et al, 2009).

Bibliografía:
Botero, D. & Restrepo, M. (2012). Parasitosis Humana (5ª ed). Corporación para
Investigaciones Biológicas, ClB.
Apt, W. (2013). Parasitología Humana (1ª ed). McGraw-Hill Interamericana Editores,
S.A. de C.V.
Becerril, M. (2014). Parasitología Médica (4ª ed.). McGraw-Hill Interamericana Editores,
S.A. de C.V.
Organización Panamericana de Salud. (2020). Enfermedad de Chagas. OPS:
https://www.paho.org/es/temas/enfermedad-chagas
Garza, H., Servín, C., Mendoza, M., Martínez, B., & Tovar, A. (2018). Desarrollo de
mapas de odoneidad del hábitat de triatominos, vectores de la Enfermedad de
Chagas, en méxico usando SIG y Métodos Estadísticos. Geomedicina y
tecnología satelital aplicada a la vigilancia en salud pública y control de
enfermedades transmisibles por vector (1ª ed), 201-220.
Saldaña, N. G., Medina, A. A., Porras, M. H., Tsuji, O. V., Macotela, M. P., & Urbina, S.
T. (2009). Caso clínico de un niño con tripanosomiasis americana—enfermedad
de Chagas—. Revista de Enfermedades Infecciosas en Pediatría, 22(87), 91-96.

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