Iro, un mendigo, desafía a Ulises en el palacio, donde Antínoo organiza un espectáculo con recompensas para el
vencedor. Ulises, con la ayuda de Atenea, derrota fácilmente a Iro, lo que provoca la celebración de los pretendientes.
Ulises les advierte sobre su regreso y su venganza, mientras Anfínomo, consciente de su destino, intenta irse, pero
Atenea lo detiene.
Atenea también influye en Penélope, quien reprende a su hijo Telémaco por permitir el maltrato al mendigo. A pesar de
recordar las instrucciones de Ulises sobre volver a casarse, desprecia a los pretendientes. Ulises se alegra al escucharla,
mientras Antínoo insiste en que no se irán hasta que ella se case. Esa noche, los pretendientes se divierten, y Ulises se
ocupa de ellos.
Melanto, una sirvienta, insulta a Ulises, quien la amenaza. Eurímaco se burla de él, lo que provoca un altercado.
Telémaco, irritado, les pide que se vayan, pero Anfínomo sugiere que tomen más bebida. Ulises y Telémaco guardan las
armas y se preparan para la confrontación.
Penélope, desesperada por la situación, interroga a Ulises sobre su origen. Ulises comparte una historia sobre Creta, lo
que conmueve a Penélope. Ella le pide una prueba, y él describe las vestimentas de Ulises, convenciendo a Penélope de
su veracidad. Ulises le asegura que su esposo está vivo y regresará, mientras ella le instruye a sus criadas que lo cuiden.
Mientras Ulises se encuentra despierto en el suelo, se abstiene de matar a los pretendientes que se burlan de él y de su
esposa, Penélope. Atenea lo consuela y le asegura que estará bajo su protección. Penélope, angustiada, ruega a Artemisa
por su muerte, lo que lleva a Ulises a rezar a Zeus por una señal. Zeus responde con un trueno, lo que anima a Ulises.
Telémaco, al despertar, se enfrenta a la situación en la casa, donde Melantio menosprecia a Ulises, quien se mantiene
tranquilo.
Filetio, el mayoral, reconoce a Ulises y le promete que regresará. Mientras tanto, los pretendientes planean matar a
Telémaco, pero un águila interrumpe sus planes. En un banquete, Telémaco se enfrenta a los pretendientes, exigiendo
que lo dejen en paz, pero Antínoo les aconseja ignorarlo. Ulises, disfrazado de mendigo, sufre el maltrato de los
pretendientes, quienes insisten en que Ulises está muerto y que Penélope debe elegir un nuevo esposo. Telémaco
defiende a su madre, mientras el profeta Teoclímeno prevé la muerte de los pretendientes.
Penélope recupera el arco de Ulises y propone un concurso: quien logre disparar una flecha a través de doce hierros se
casará con ella. Telémaco y varios pretendientes fallan en su intento. Ulises, disfrazado de mendigo, revela su identidad a
Eumeo y Filetio, quienes le juran lealtad. Mientras los pretendientes sugieren posponer el concurso, Ulises pide probar el
arco, pero Antínoo se opone. Penélope insiste en que se le permita, y Telémaco finalmente le da el arco a Ulises,
cerrando las puertas del lugar.
Ulises examina el arco y, tras un trueno de Zeus, logra disparar la flecha a través de los hierros. Luego, se enfrenta a los
pretendientes, matando a Antínoo. Los pretendientes, desarmados y atemorizados, intentan negociar, pero Ulises se
niega a perdonarlos. Eurímaco ataca, pero Ulises lo hiere con otra flecha. Mientras Ulises mantiene a raya a los
pretendientes, Telémaco busca armas en la habitación y se las entrega a su padre y a sus aliados. Melantio intenta
ayudar a los pretendientes, pero Eumeo lo atrapa y lo ata. La situación se torna tensa mientras Ulises busca venganza.
Atenea se presenta en la sala principal como Mentor, aunque Ulises la reconoce. Los pretendientes amenazan a Mentor,
pero Atenea decide no intervenir hasta que Ulises y Telémaco demuestren su valor. Agelao, uno de los pretendientes,
planea atacar a Ulises, pero Atenea desvía sus lanzas, permitiendo que Ulises y su grupo maten a varios pretendientes
con poco daño. Ulises ejecuta a Leodes, quien suplica por su vida, y perdona a Femio y Medonte.
Tras la victoria, Ulises pregunta a Euriclea sobre las mujeres desleales; ella menciona a doce, que son obligadas a limpiar
el lugar antes de ser ahorcadas. Ulises purifica la habitación y llora por sus leales sirvientes. Euriclea despierta a Penélope
para contarle sobre el regreso de Ulises, pero ella duda de su identidad. Ulises propone un plan para ocultar la masacre,
sugiriendo que simularán la boda de Penélope con un pretendiente para ganar tiempo y huir.