Antropología Filosófica Boliviana
Introducción
La antropología filosófica boliviana se adentra en la exploración de las características,
problemáticas y particularidades del ser humano en el contexto histórico y social de
Bolivia. A través de la perspectiva de autores como Franz Tamayo y Alcides Arguedas,
se examinan las insuficiencias de las respuestas dadas al problema del hombre
boliviano, así como la condición colonial y el proceso de descolonización en Bolivia.
Este informe aborda estos temas en profundidad, analizando las implicancias filosóficas,
políticas y sociales de cada uno de ellos.
1. Condición Colonial y Descolonización
1.1 Condición Colonial
La condición colonial se refiere a la constitución del continente del Abya Yala, lo que
hoy conocemos como América Latina, como una sociedad colonizada. Esta condición
es producto de la invasión iniciada en 1492, cuando Cristóbal Colón llegó a estas tierras
creyendo que había alcanzado las Indias. Este evento marcó el inicio de un proceso de
colonización que supuso el desconocimiento de la historia y la cultura de los pueblos
originarios, imponiendo la visión, las instituciones y las estructuras de los colonizadores
europeos.
La condición colonial implica que se ha perpetuado una interpretación errónea de la
realidad de los pueblos originarios, sustituyendo sus historias y conocimientos con una
narrativa impuesta por los invasores. Este fenómeno es lo que Enrique Dussel describe
como un proceso de “encubrimiento” del “otro”, donde los indígenas no son
reconocidos como sujetos con una identidad propia, sino como una extensión de lo ya
conocido por los colonizadores.
Los colonizadores impusieron su cultura, lengua, ciencia, religión, política y economía,
desestimando las producciones autóctonas en estas áreas. Por ejemplo, la imposición de
la lengua castellana por sobre las lenguas originarias, la aplicación de la ciencia para la
explotación de recursos minerales, y la imposición de la religión católica, rechazando y
persiguiendo las espiritualidades indígenas a través de la "extirpación de idolatrías".
En el ámbito político, se impusieron regímenes como el dictatorial y la democracia
representativa, ignorando las formas autóctonas de organización política, como las
asambleas democráticas populares. En lo económico, se desconoció el sistema de
control vertical de pisos ecológicos, una práctica que refleja una comprensión profunda
de la realidad ecológica y social de los pueblos indígenas.
La nación boliviana, por lo tanto, se constituyó a imagen y semejanza de los
colonizadores, y esta mentalidad fue reproducida por los criollos y mestizos. Esto dio
lugar a una "conciencia colonial", que valora y prioriza lo extranjero y desprecia lo
autóctono. Esta conciencia considera superior todo lo que viene de afuera, desde la
cultura hasta la educación, mientras que lo propio se percibe como inferior.
1.2 Descolonización
La descolonización es un proceso político, ideológico y sociológico cuyo objetivo es
poner fin a la situación colonial y las estructuras de subordinación que se han
perpetuado a lo largo de la historia. Este proceso busca eliminar todas las formas de
discriminación, explotación y opresión que han afectado a los pueblos originarios.
La descolonización implica un reconocimiento y una valorización de las instituciones
autóctonas como mecanismos de autoorganización social, rechazando cualquier
imposición política y jurídica externa. Un ejemplo de esto en Bolivia es la construcción
del Estado Plurinacional, que busca reflejar y respetar la autodeterminación de los
diversos pueblos que habitan el país.
Este proceso es esencialmente un camino hacia la liberación y la autonomía, con el
objetivo último de alcanzar la independencia en términos económicos, políticos y
jurídicos. Como señaló Frantz Fanon, la descolonización implica la creación de
“hombres nuevos”, es decir, la transformación de la conciencia y la identidad de los
individuos y las sociedades que han sido colonizadas.
2. Insuficiencias de las Respuestas Dadas al Problema del Hombre
Boliviano
La cuestión de la identidad y la naturaleza del hombre boliviano ha sido un tema central
en la obra de importantes pensadores del país. Franz Tamayo y Alcides Arguedas,
aunque desde perspectivas diferentes, abordaron este problema en sus escritos,
ofreciendo análisis que reflejan las complejidades y desafíos de la identidad boliviana.
2.1 Franz Tamayo
Franz Tamayo (1879-1956) fue un poeta, abogado,
político y filósofo boliviano que dedicó gran parte
de su obra a la reflexión sobre la identidad nacional
y la pedagogía en Bolivia. En su obra “Creación de
la pedagogía nacional” (1910), Tamayo critica la
tendencia de los pedagogos bolivianos de intentar
replicar modelos educativos extranjeros, ignorando
la realidad y las necesidades del país. Esta crítica es
lo que él denomina “Bobarysmo pedagógico”.
Tamayo sostiene que es necesario desarrollar una
pedagogía que forme y fortalezca el carácter
nacional, que él define como la energía moral y
vital que subyace en la bolivianidad. Según
Tamayo, el carácter nacional está influenciado por el contexto histórico, el entorno
geográfico y las razas que componen la sociedad boliviana.
Para Tamayo, la identidad nacional se forja a través de la combinación de las virtudes
de las diferentes razas: el indígena, con su capacidad para la acción y el trabajo, y el
blanco, con su capacidad para la reflexión intelectual. Esta combinación, según él,
puede dar lugar a un mestizo que encarne las mejores cualidades de ambas razas y que
esté preparado para enfrentar los desafíos de la vida en Bolivia.
Tamayo argumenta que la educación debe despertar la energía vital latente en los
bolivianos, formando individuos que sean luchadores, perseverantes y promotores del
desarrollo nacional. Su visión del ideal boliviano no es la de un ser humano perfecto,
sino la de un individuo que encarna las virtudes de la vida y la acción, contribuyendo así
al fortalecimiento de la nación.
2.2 Alcides Arguedas
Alcides Arguedas (1879-1946) fue un escritor,
historiador y político boliviano que también se
preocupó por la cuestión de la identidad del
hombre boliviano. Sin embargo, su perspectiva
es notablemente diferente de la de Tamayo, ya
que se caracteriza por un tono más pesimista y
crítico.
En su obra más conocida, “Pueblo Enfermo”
(1909), Arguedas ofrece un análisis sombrío del
carácter del hombre boliviano, influenciado por
el positivismo y la idea de que las características físicas, biológicas e históricas de un
pueblo determinan su desarrollo. Arguedas argumenta que la psicología de las razas
indígena, mestiza y blanca en Bolivia está marcada por condiciones que dificultan el
progreso social y cultural.
Arguedas describe a la raza indígena como retraída, tímida y pesimista, producto de un
entorno hostil y una historia de opresión. A la raza blanca la caracteriza por su
capacidad para el trabajo intelectual, pero también por una dependencia excesiva del
Estado. Por otro lado, ve al mestizo como un individuo enfocado en su beneficio
personal, utilizando la mentira y el engaño como herramientas para avanzar en la vida.
Este análisis lleva a Arguedas a concluir que la sociedad boliviana está marcada por
profundas deficiencias que deben ser superadas a través de la formación de nuevas
generaciones. Plantea que es necesario inculcar valores como el trabajo, el estudio, el
esfuerzo y la belleza, con el objetivo de construir una nueva nación que supere los
defectos inherentes a las razas existentes en Bolivia.
Conclusión
La antropología filosófica boliviana, a través de las contribuciones de pensadores como
Franz Tamayo y Alcides Arguedas, ofrece una profunda reflexión sobre la identidad, las
problemáticas y las potencialidades del ser humano en el contexto boliviano. La
condición colonial y el proceso de descolonización son elementos fundamentales para
comprender la historia y la realidad social de Bolivia, mientras que las respuestas dadas
al problema del hombre boliviano revelan las complejidades de una nación en busca de
su identidad y su lugar en el mundo.
Tamayo, con su enfoque en la energía vital y el carácter nacional, propone una visión
optimista y constructiva del futuro boliviano, mientras que Arguedas, con su análisis
crítico, destaca las deficiencias y desafíos que deben ser superados. Juntos, estos
pensadores nos invitan a una reflexión profunda sobre lo que significa ser boliviano y
sobre el camino hacia una nación más justa, independiente y consciente de su propia
historia y cultura.