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El discurso del loco y sus relaciones de intertextualidad en

Teorema del anarquista ilustrado1

Rosa Arias
https://orcid.org/0009-0006-5053-4635

Universidad nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú. [email protected]

RESUMEN
Este artículo examina la relación que hay entre la locura y su interacción con la sexualidad en el discurso del
loco dentro de la obra Novelas y cuentos completos (1967), específicamente en el cuento Mirtho, utilizando la la
propuesta de Michel Foucault. El estudio se enfoca en analizar el discurso del personaje considerado "loco" y su
construcción a partir de referencias y conexiones con otros textos, tanto literarios como sociales. La metodología
empleada se basa en el análisis crítico del discurso de Fairclough, que considera tres dimensiones: el texto, la
práctica discursiva y la práctica social. Se examinan fragmentos específicos de la obra para identificar las voces
intertextuales presentes en el discurso del loco, explorando la relación de estas y la construcción de su identidad
y mensaje. Los resultados revelan un alto nivel de intertextualidad en el discurso del loco, que incorpora
referencias a textos filosóficos, políticos y literarios. Esta red de conexiones textuales no solo enriquece la
complejidad del personaje, sino que también cuestiona las nociones convencionales de cordura y locura. El
estudio concluye que la intertextualidad en el discurso del loco funciona como una herramienta de crítica social
y deconstrucción de las estructuras de poder.

Palabras clave: intertextualidad; locura; discurso; crítica; sociedad

1. INTRODUCCIÓN 14 TNR

(sección obligatoria) (Todo el trabajo o manuscrito en adelante se escribe en TNR 12 y por lo


menos cuenta con 15 páginas y no mayor a 35, a simple espacio. El artículo se entrega con
páginas y secciones numeradas. No se aceptan artículos con menos cantidad de páginas. Todo
el primer párrafo aparece sin sangría. A partir del segundo párrafo se coloca sangría. Todo
párrafo debe llegar al margen derecho de la hoja como se ve en este caso. Respecto de la
introducción, se presenta con cuatro párrafos redactados que contemplan el siguiente orden:
contexto, antecedentes (por lo menos dos), objetivo y justificación, y estructura del artículo.

1
2. MARCO CONCEPTUAL, REFERENCIAL O TEÓRICO
2.1. Patologización y control institucional de la sexualidad
Un tema de recurrente análisis es la interrelación entre la expresión de la sexualidad y los
parámetros de salud mental, un fenómeno significativamente influenciado por los constructos
éticos imperantes de la época. Esta dinámica dio lugar a la implementación de medidas
coercitivas y de control conductual dentro de las instituciones psiquiátricas.
La práctica de confinamiento y supresión de comportamientos sexuales considerados
atípicos se abordaba mediante intervenciones psicofarmacológicas, con el propósito de
atenuar las manifestaciones sintomatológicas asociadas a los trastornos mentales. Se
implementaban protocolos de vigilancia rigurosa como práctica estándar, sometiendo a los
pacientes a un monitoreo continuo para prevenir cualquier expresión sexual catalogada como
"inapropiada", lo que reforzaba el paradigma de que la sexualidad era un aspecto de la
conducta humana que requería supervisión y regulación externa.
Este enfoque reflejaba una concepción patologizante de la diversidad sexual,
enmarcada en un modelo biomédico que priorizaba la normalización conductual sobre la
comprensión holística de la sexualidad humana. La intersección entre sexualidad y salud
mental se conceptualizaba desde una perspectiva reduccionista, que no consideraba
adecuadamente la complejidad de los factores psicosociales y culturales implicados en la
expresión sexual.
Este paradigma de manejo institucional de la sexualidad en el contexto de la salud
mental evidenciaba una aproximación que priorizaba el control y la supresión, reflejando las
limitaciones epistemológicas y éticas de la época en la comprensión de la diversidad sexual y
su relación con el bienestar psicológico. Respecto a esto Foucault (1967), menciona:
Cuando la época clásica internaba a todos los que, por la enfermedad venérea, la
homosexualidad, el desenfreno, la prodigalidad, manifestaban una libertad sexual que
había podido condenar la moral de las épocas precedentes, pero sin pensar jamás en
asimilar, de lejos o de cerca, a los insensatos, se operaba una extraña revolución
moral: descubría un común denominador de sinrazón en experiencias que durante
largo tiempo habían permanecido muy alejadas unas de otras (p. 69).

En los contextos históricos y culturales, la expresión abierta de deseos sexuales


íntimos, manifestada a través de comportamientos libres hacia las relaciones sexuales o una
conducta sexual considerada desviada, fue vista como inapropiada y obscena. Esta
percepción se basa en normas sociales y morales que dictan lo que se considera adecuado o

1
aceptable en relación con la conducta sexual pública y privada, reflejando los juicios y
valores prevalentes en esos tiempos.
Se valoraba la moderación y el autocontrol sexual como virtudes, especialmente en el
contexto griego y romano. La sexualidad se consideraba fundamentalmente en términos de
reproducción y mantenimiento del orden familiar y social. La interacción entre sexualidad y
locura ha sido compleja a lo largo de la historia, con interrelaciones variadas y a veces
contradictorias en distintas culturas y épocas. En algunos contextos, la expresión abierta de la
sexualidad ha sido vista como indicativa de descontrol mental o desviación, lo que ha llevado
a la estigmatización de quienes desafían las normas sexuales establecidas. Sin embargo,
también se han explorado interpretaciones más matizadas que consideran la sexualidad como
un componente esencial de la experiencia humana, involucrando aspectos de identidad, poder
y expresión emocional. Estas perspectivas reconocen la diversidad de expresiones sexuales
dentro de un marco más amplio de comprensión cultural y psicosocial, desafiando así las
interpretaciones simplistas o moralistas que vinculan directamente la sexualidad con la
locura. Como menciona Foucault (1967):
Al fin del siglo XVIII, será ya evidente —con una de esas evidencias no formuladas—
que ciertas formas de pensamiento "libertino", como el de Sade, tienen algo que ver
con el delirio y la locura; con la misma facilidad se admitirá que magia, alquimia,
prácticas de profanación y aun ciertas formas de sexualidad están directamente
emparentadas con la sinrazón y la enfermedad mental (p. 63).

La aparición de expresiones más liberadas de la sexualidad en ciertos contextos, como


en las festividades religiosas y los espacios privados. Aunque las normas variaban según la
clase social y el contexto geográfico, la sexualidad en la época clásica estaba fuertemente
regulada por expectativas culturales y era objeto de discursos filosóficos y médicos que
buscaban controlar y moralizar las conductas sexuales según los ideales de la época.
La percepción de la sociedad en cuanto a las relaciones ha cambiado con el tiempo.
Anteriormente, las relaciones solían estar más ligadas a expectativas de compromiso y
obligaciones mutuas. Sin embargo, en contextos más contemporáneos, ha emergido una
tendencia hacia relaciones que valoran la libertad individual y la ausencia de compromisos
formales o expectativas tradicionales de obligación, reflejando cambios en las normas
culturales y sociales en torno a la intimidad y las interacciones personales. Como lo explica
Foucault (1967):
Durante largo tiempo el movimiento "precioso" le ha opuesto un rechazo cuya
importancia moral es considerable, aun si su efecto será precario y pasajero: el
esfuerzo por reanimar los ritos del amor cortés y mantener su integridad por encima

2
de las obligaciones del matrimonio, la tentativa de establecer al nivel de los
sentimientos una solidaridad y como una complicidad siempre presta a superar los
vínculos de la familia, finalmente habían de fracasar ante el triunfo de la moral
burguesa (p. 68).

Aunque las normas sociales establecen parámetros de conducta aceptable, siempre


existen individuos que tienden a desafiarlas. Esta propensión a buscar formas alternativas de
satisfacer la necesidad de intimidad puede derivarse de diversas causas, como el deseo de
autonomía personal, la percepción de las normas sociales como restrictivas y el intento de
liberarse de estas limitaciones para explorar la propia identidad y deseos. Además, las
necesidades emocionales y psicológicas pueden impulsar a los individuos a buscar una mayor
satisfacción personal. La curiosidad innata y la propensión a explorar lo desconocido también
juegan un papel importante. La rebeldía contra la conformidad puede manifestarse como una
expresión de individualidad y una declaración de independencia. Finalmente, las diferencias
culturales y la existencia de subculturas con normas y valores distintos a los de la corriente
principal contribuyen a este fenómeno.

2.2. El discurso de loco y su relación con el poder y conocimiento.


Las estructuras de poder en la sociedad influyen y son influenciadas por la forma en que se
entiende y se trata la locura. Foucault (1967), sostiene que el discurso sobre la locura no es un
simple reflejo de una realidad objetiva, sino una construcción social que sirve a intereses de
poder específicos. En su análisis, argumenta que el lenguaje psiquiátrico, como expresión de
la razón sobre la locura, se ha establecido sobre el silenciamiento de la voz de la locura
misma, proponiendo que su trabajo busca realizar una arqueología de ese silencio más que
una historia del lenguaje psiquiátrico A partir de lo expuesto se ve el discurso psiquiátrico
como una manifestación del poder de la "razón" sobre la "locura". El conocimiento
psiquiátrico, según esta perspectiva, no es neutral, sino que está imbuido de relaciones de
poder.
En Vigilar y Castigar: nacimiento de la prisión, Foucault (1975) desarrolla la idea de
que el poder y el conocimiento están intrínsecamente conectados, argumentando que el poder
genera conocimiento y que ambos se implican mutuamente, de modo que no puede existir
una relación de poder sin un campo de conocimiento correspondiente, ni conocimiento que
no implique relaciones de poder.
Aplicando este concepto al discurso del loco, podemos entender que la forma en que
se define, estudia y trata la locura está fundamentalmente ligada a las estructuras de poder en

3
la sociedad. El conocimiento psiquiátrico, según esta visión, no solo describe la locura, sino
que también la produce y la controla.

3. METODOLOGÍA
La presente investigación se fundamenta en una metodología cualitativa de análisis textual,
empleando un enfoque hermenéutico-crítico basado en el marco teórico foucaultiano. El
proceso metodológico inicia con la cuidadosa selección y delimitación del corpus textual,
centrándose en fragmentos significativos de las obras "Mirtho" y "Liberación", extraídos de
la antología Novelas y cuentos completos (1967). La selección de estos textos se realizó
priorizando aquellos pasajes que exhibían elementos relacionados con las dinámicas de
poder, la sexualidad y la construcción social de la locura, temas centrales en la obra de
Michel Foucault.
El análisis discursivo se desarrolla en dos niveles complementarios. A nivel micro-
textual, se realiza un minucioso análisis léxico-semántico, identificando términos clave,
metáforas y construcciones simbólicas que revelan las estructuras de poder subyacentes en el
texto. Este análisis presta especial atención a la fragmentación discursiva como técnica
narrativa y su relación con la representación del poder y el control social. A nivel macro-
textual, el estudio se enfoca en las estructuras narrativas más amplias, examinando la
construcción de subjetividades y relaciones de poder dentro de la obra.
La aplicación del marco teórico foucaultiano se realiza de manera sistemática,
utilizando conceptos clave como el poder-saber, los dispositivos de control, la construcción
social de la locura y la biopolítica. Estos conceptos sirven como lentes analíticos a través de
los cuales se interpreta el texto, permitiendo una comprensión profunda de que las dinámicas
de poder y control se manifiestan en la narrativa.
La validación del análisis se asegura mediante varios criterios metodológicos. Se
realiza una triangulación teórica con fuentes secundarias, contrastando las interpretaciones
con otros estudios y análisis relevantes. Se mantiene una consistencia interpretativa a lo largo
del análisis, asegurando que las interpretaciones sean coherentes entre sí y con el marco
teórico empleado. Además, se presta especial atención a la contextualización histórica de las
interpretaciones, situando el análisis dentro del marco temporal y cultural apropiado.
Esta metodología, en su conjunto, permite un acercamiento riguroso y sistemático al
texto, facilitando la identificación y análisis de las estructuras de poder, la construcción de la
locura y la representación de la sexualidad en el corpus textual seleccionado. A través de este

4
enfoque metodológico, se busca no solo analizar el contenido explícito del texto, sino
también revelar las estructuras de poder subyacentes y los mecanismos de control social que
se manifiestan en la narrativa.

4. ANÁLISIS
4.1. Fragmentación del cuerpo femenino y estructuras de poder en la
perspectiva foucaultiana
Las obras "Mirtho" y "Liberación", incluidas en la antología Novelas y cuentos completos
(1967), exploran la intersección entre psicopatología, estructuras de poder societal y
expresión libidinal. Los protagonistas, confrontados con la dicotomía entre imperativos
socioculturales y pulsiones psicosexuales, experimentan descompensación psicológica como
mecanismo de evasión o subversión. El trastorno mental se manifiesta simultáneamente como
consecuencia de la represión sistémica y como vehículo para la emancipación erótica.
La expresión "Alfaban sus senos, dragoneando por la ciudad de barro, con estridor de
mandatos y amenazas" (p. 61) presenta una escena rica en significado desde una perspectiva
foucaultiana. En su núcleo, retrata un momento de ejercicio de poder en un espacio urbano
marginal, donde el cuerpo femenino se convierte en un sitio de manifestación y posible
resistencia al poder. El verbo "alfar", que sugiere una acción de exhibición o exposición, se
combina con "dragonear", que implica una demostración de autoridad o intimidación,
creando una imagen vívida de control y confrontación. En el contexto de la teoría de
Foucault, esta escena ejemplifica la micropolítica del poder en acción. El poder no se ejerce
únicamente a través de grandes instituciones o estructuras gubernamentales, sino que se
manifiesta en las interacciones cotidianas y en espacios urbanos marginales, como esta
"ciudad de barro". La precariedad del entorno, sugerida por la referencia al barro, añade una
dimensión de vulnerabilidad social al ejercicio del poder, resaltando que las relaciones de
dominación pueden ser más evidentes y crudas en espacios marginados. La mención de los
senos en el texto es particularmente significativa desde una perspectiva foucaultiana. El
cuerpo, especialmente el cuerpo femenino en este caso, se convierte en un lugar donde el
poder se inscribe y donde potencialmente se resiste. El acto de "alfar" los senos puede
interpretarse como una forma de biopoder, donde el cuerpo se convierte en un punto de
enfoque para el control social y la regulación. Esta acción podría representar tanto un acto de
sumisión como de desafío, ilustrando la compleja dinámica entre poder y resistencia que
Foucault frecuentemente explora en su trabajo. El "estridor de mandatos y amenazas" en la

5
oración ilustra la relación intrínseca entre el discurso y el ejercicio del poder, otro tema
central en el pensamiento de Foucault. Las órdenes y amenazas vocales representan técnicas
disciplinarias, mecanismos de control social que operan a través del lenguaje y la
intimidación. El uso de la palabra "estridor" sugiere una imposición ruidosa y violenta de la
autoridad, enfatizando la naturaleza coercitiva de estas interacciones de poder.
Desde una perspectiva más amplia, la escena encapsula la interrelación entre poder,
cuerpo, espacio y discurso que Foucault explora en su obra. Representa un microcosmos de
relaciones de poder, donde la autoridad se ejerce a través de la presencia física, la ocupación
del espacio urbano y el uso de comandos verbales.
El concepto de poder derivado de la fragmentación del cuerpo femenino sugiere una
compleja interrelación entre la sexualidad y la locura. Esta descomposición física simboliza
no solo una disrupción corporal, sino también una manifestación de control y descontrol
mental, entrelazando deseo, dominación y desequilibrio psicológico.
La frase "Y luego, sus muslos y sus piernas y sus prisioneros pies. Y, sobre todo, su
vientre" (61) presenta una poderosa imagen que, analizada desde la perspectiva de Michel
Foucault en su obra Historia de la Locura en la época clásica, revela profundas
implicaciones sobre el control social, la sexualidad y la construcción histórica de la
normalidad y la desviación. La descripción fragmentada del cuerpo femenino, que desciende
desde los muslos hasta los pies "prisioneros" y culmina en el vientre, refleja las prácticas
médicas y sociales del siglo XVII y XVIII que Foucault analiza en su obra, donde el cuerpo
era segmentado, estudiado y controlado como parte de un sistema más amplio de poder y
conocimiento. El uso del término "prisioneros" para describir los pies evoca directamente la
noción del cuerpo como sitio de confinamiento social y médico, un tema central en el análisis
de Foucault sobre el "gran encierro". La paradoja entre las partes aparentemente libres del
cuerpo (muslos y piernas) y los pies aprisionados sugiere la compleja relación que Foucault
identifica entre libertad y confinamiento en la sociedad moderna. El cuerpo femenino se
convierte así en un microcosmos de las estructuras de poder más amplias, donde la libertad y
la restricción coexisten en una tensión constante. La culminación de la descripción en el
vientre es especialmente relevante para el análisis foucaultiano de la sexualidad y la locura.
El vientre, como centro simbólico de la sexualidad y la reproducción femenina, representa un
punto focal de las ansiedades sociales y médicas que Foucault identifica en su obra. La
patologización del deseo femenino y la construcción de la histeria como una enfermedad
específicamente femenina encuentran su expresión física en esta fijación en el vientre. Desde
la perspectiva de Foucault, esta atención al vientre puede interpretarse como parte de un

6
discurso más amplio que busca controlar y regular la sexualidad femenina a través de su
medicalización.
La fragmentación del cuerpo en la descripción también refleja lo que Foucault
identifica como una estrategia de poder-conocimiento. Al dividir el cuerpo en partes
discretas, cada una cargada de significado simbólico (muslos libres, pies prisioneros, vientre
dominante), el texto reproduce las prácticas médicas y sociales que Foucault critica, donde el
cuerpo es dividido y catalogado como medio de comprensión y control. Esta fragmentación
no es simplemente descriptiva, sino que representa una forma de ejercer poder sobre el
cuerpo a través de su categorización y análisis.
El texto puede leerse como un microcosmos de los temas centrales que Foucault
explora en Historia de la locura en la época clásica: el cuerpo como sitio de control social, la
paradoja de la libertad y el confinamiento, la medicalización del deseo femenino y la
fragmentación como estrategia de poder. La descripción aparentemente simple de un cuerpo
se convierte, bajo el lente foucaultiano, en un texto social donde se inscriben los discursos
sobre normalidad, desviación y control que han dado forma a nuestra comprensión moderna
del cuerpo, la sexualidad y la locura.
La representación anatómica del cuerpo femenino en términos arquitectónicos revela
las estructuras de poder y conocimiento que configuraban la comprensión y el control de la
sexualidad y la locura. Foucault plantea que durante la época clásica, el cuerpo,
especialmente el femenino, se convirtió en un objeto de escrutinio médico y moral, donde la
sexualidad y la locura se entrelazaban en un discurso de poder que buscaba categorizar,
controlar y "racionalizar" lo considerado irracional o peligroso.
En la expresión “Vientre portado sobre el arco vaginal de toda felicidad, y en el
intercolumnio mismo de las dos piernas, de la vida y la muerte, de la noche y el día, del ser y
el no ser” (p. 61) el cuerpo femenino fraccionado en términos arquitectónicos "arco vaginal",
"intercolumnio", situándolo en un espacio liminal entre opuestos binarios: vida/muerte,
día/noche, ser/no ser. Esta construcción metafórica refleja la práctica de la época clásica de
"construir" el conocimiento sobre el cuerpo a través de la disección y categorización, como
Foucault describe en su obra. La anatomía femenina se presenta como una estructura
arquitectónica que sostiene polaridades fundamentales de la existencia. El vientre, situado
sobre el "arco vaginal", se convierte en un punto de intersección entre opuestos binarios,
reflejando la tensión entre razón y sinrazón que Foucault identifica como central en la
construcción social de la locura. La descripción fragmentada del cuerpo femenino evoca las

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prácticas médicas de la época que diseccionaban y categorizaban el cuerpo como medio de
conocimiento y control.
Desde una perspectiva foucaultiana, esta representación del cuerpo femenino revela
las estructuras de poder-conocimiento que operaban en la época clásica. La arquitecturización
del cuerpo femenino no es solo una metáfora poética, sino un reflejo de que el discurso
médico y social "construía" el conocimiento sobre el cuerpo y la mente. La ubicación del
vientre en un espacio liminal entre opuestos binarios sugiere la posición ambivalente de la
mujer en el discurso clásico: como objeto de estudio científico y fuente de ansiedad social,
como punto de origen de la vida y potencial fuente de desorden. Esta representación
fragmentada y arquitectónica del cuerpo femenino puede interpretarse como una
manifestación de los mecanismos de poder que, según Foucault, buscaban contener y
racionalizar tanto la sexualidad como la locura, especialmente en relación con el cuerpo
femenino.

4.2. La locura de la justicia: poder y castigo social en el marco foucaultiano


En una sociedad con jerarquías firmemente establecidas, la expectativa de justicia se
convierte en una forma de locura. El poder y el control definen la normalidad, mientras que la
bondad y la moral individual son vistas como desviaciones. Las instituciones no buscan la
equidad, sino reforzar las estructuras sociales existentes.
En la frase: “–Palomino era un hombre bueno. Sucedió que se vio estafado en forma
cínica e insultante por un avezado a tales latrocinios, a quien, por ser de la alta sociedad,
nunca le castigaron los tribunales” (p. 34). La contraposición entre Palomino, descrito
simplemente como "un hombre bueno", y el estafador de alta sociedad que actúa con
impunidad, revela las estructuras de poder que Foucault identifica en su análisis de la
sociedad. Esta dinámica no solo ilustra una injusticia social, sino que expone a las
instituciones, particularmente los tribunales, sus mecanismos de control que refuerzan las
jerarquías existentes en lugar de administrar justicia de manera equitativa. La caracterización
del estafador como "avezado a tales latrocinios" sugiere una normalización de la conducta
criminal cuando esta proviene de las clases privilegiadas. La impunidad judicial que se
menciona no es una simple falla del sistema, sino una manifestación de que el poder opera
para proteger a ciertos individuos mientras criminaliza a otros. La "alta sociedad" no solo
confiere privilegios sociales, sino que también otorga una forma de inmunidad legal, creando
una dicotomía entre la moralidad individual y la justicia institucional. La "bondad" de

8
Palomino, en este contexto, puede interpretarse como una forma de vulnerabilidad social. En
el marco teórico de Foucault, esta bondad podría incluso ser vista como una forma de
"locura" dentro de un sistema que no valora la moral individual, sino que opera basándose en
estructuras de poder preestablecidas. La expectativa de justicia por parte de Palomino se
convierte así en una forma de desviación de la norma social, donde la verdadera "locura" no
reside en el acto criminal, sino en la esperanza de que el sistema judicial actúe de manera
equitativa. El uso del término "cínico e insultante" para describir la estafa sugiere una
consciencia por parte del perpetrador de su posición privilegiada y su inmunidad ante la ley.
Esta conciencia refleja lo que Foucault identificaría como el conocimiento tácito de las
estructuras de poder por parte de quienes se benefician de ellas. La estafa, en este sentido, no
es solo un crimen económico, sino también una demostración de poder, un acto que reafirma
las jerarquías sociales existentes.
Se revela entonces que la justicia, la criminalidad y la locura son conceptos
maleables, definidos y aplicados de manera diferencial según las estructuras de poder
vigentes. La verdadera "locura" en la sociedad no reside en la desviación moral individual,
sino en la expectativa de que las instituciones sociales funcionen de manera justa y equitativa,
cuando en realidad están diseñadas para mantener y reforzar las desigualdades existentes.
La sanción trasciende al individuo sentenciado, extendiéndose como una sombra que
envuelve su entorno social. El objetivo no es únicamente la reclusión física, sino una muerte
simbólica que busca aniquilar la esencia misma del condenado, borrando su existencia tanto
material como espiritual.
Se presenta esta afirmación en el siguiente fragmento “La familia del hombre que él
mató, le perseguía de esta manera hasta más allá de su desgracia. No se contentaba con verle
condenado a quince años de penitenciaría y arrastrar a su familia a una ruina clamorosa:
llevaba su sed de venganza aún más abajo” (p. 35). En el marco del pensamiento de Foucault,
podemos analizar este fragmento como una manifestación clara de los mecanismos de poder
y control social que trascienden las instituciones formales de castigo. El texto nos presenta
una situación donde el poder punitivo va mucho más allá de la sentencia judicial,
extendiéndose a través de múltiples capas de la sociedad y afectando no solo al individuo
condenado, sino también a su entorno familiar. El concepto de poder se evidencia claramente
en la manera en que la familia de la víctima ejerce un rol activo en el castigo del perpetrador.
No satisfechos con la condena formal de "quince años de penitenciaría", buscan extender el
castigo hacia espacios que el poder judicial no puede alcanzar directamente. La "ruina
clamorosa" que sufre la familia del condenado representa una forma de muerte social, un

9
mecanismo de exclusión que Foucault identificó como característico del tratamiento de la
locura y la desviación en la época clásica. La frase "le perseguía de esta manera hasta más
allá de su desgracia" es particularmente significativa ya que sugiere una forma de vigilancia y
castigo que no se limita al espacio físico de la prisión, sino que se extiende a través de todo el
tejido social. Esta persecución representa lo que Foucault describió como el paso de un
castigo centrado en el cuerpo a un castigo que apunta a la "alma" del individuo, a su
existencia social y a su dignidad. La "sed de venganza" que va "aún más abajo" puede
interpretarse como una manifestación del deseo social de no solo castigar, sino de excluir
completamente al "desviado" y a sus asociados del orden social. Foucault plantea que la
sociedad implementó estrategias de marginación que superaban la simple reclusión. El
castigo se convertía en una condena colectiva, donde tanto el transgresor como sus allegados
eran sometidos a un ostracismo que equivalía a su aniquilación en el tejido social.
El control social no se limita a instituciones oficiales, sino que permea las
interacciones diarias. Los familiares de la víctima actúan como ejecutores extraoficiales del
castigo, ejerciendo un poder que incluso sobrepasa al sistema judicial. Esto evidencia que el
poder se ramifica en la sociedad, convirtiendo la punición en un acto público donde la
comunidad colabora en aislar al infractor y a su círculo.

5. CONCLUSIONES
En el análisis realizado a través del marco teórico de Foucault en su obra Historia de la
locura en la época clásica, se evidencia que la construcción social de la locura opera como
un mecanismo de control que trasciende las instituciones formales de poder. Los textos
analizados revelan que la sociedad utiliza parámetros para implementar estrategias de
marginación que van más allá del confinamiento físico, creando una forma de muerte social
que afecta no solo al individuo "desviado", sino a todo su entorno. La fragmentación del
cuerpo femenino y la criminalización selectiva demuestran que la "locura" no es una
condición médica objetiva, sino una construcción social maleable que sirve para reforzar las
jerarquías existentes y controlar las expresiones de sexualidad y moralidad que desafían el
orden establecido.
El estudio demuestra que la expectativa de justicia en una sociedad estratificada se
convierte paradójicamente en una forma de "locura". La impunidad de los poderosos y la
criminalización de la bondad revelan que las instituciones judiciales no buscan la equidad,
sino que funcionan como dispositivos de poder que normalizan la desigualdad. El castigo,

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como se observa en los textos analizados, opera en múltiples niveles, extendiéndose desde el
cuerpo físico hasta el tejido social, creando una red de vigilancia y control que Foucault
identificaría como característica de la sociedad disciplinaria.
La relevancia de este análisis trasciende el ámbito literario y académico, abriendo
nuevas perspectivas para comprender las dinámicas de poder en la sociedad contemporánea.
Como señala Judith Butler en su obra Cuerpos que importan (1993), las normas sociales no
solo regulan, sino que también producen los cuerpos y subjetividades que pretenden
controlar. Este trabajo contribuye a la disciplina de los estudios culturales y la teoría crítica al
demostrar la persistencia de los mecanismos de control social identificados por Foucault en la
literatura latinoamericana, revelando que las estructuras de poder operan de manera similar
en diferentes contextos históricos y culturales. Para la sociedad peruana, este análisis es
particularmente relevante, ya que expone las formas sutiles y no tan sutiles en que las
jerarquías sociales se mantienen y reproducen, no solo a través de instituciones formales, sino
también mediante prácticas sociales cotidianas que patologizan la disidencia y normalizan la
injusticia. En un momento en que el país lucha por alcanzar una verdadera igualdad ante la
ley, este trabajo nos recuerda que la justicia no puede limitarse a reformas institucionales,
sino que debe abordar también las estructuras de poder profundamente arraigadas en nuestra
cultura y psique colectiva.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Butler, J. (1993). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del
“sexo”. Editorial Paídos.

Foucault, M. (1967). Historia de la locura. en la época clásica I. Fondo de Cultura


Económica. https://proletarios.org/books/Foucault-Historia_de_la_locura_I.pdf

Foucault, M. (2002). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo veintiuno editores


Argentina.

Vallejo, C. (1967). Novelas y cuentos completos. Francisco Moncloa Editores S.A.

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