Esguinces
Autor: García Gudiño, Vanessa Michelle MD.
Resumen
Un esguince es la distensión de un ligamento que rodea una articulación; los
esguinces que ocurren con mayor frecuencia son los de tobillo, rodilla y muñeca. Su
origen generalmente es traumático; secundario a caídas o traumatismos que
distienden abruptamente las diferentes articulaciones.
Por lo general; se manifiestan con signos inflamatorios como tumefacción,
sensibilidad y dolor en la articulación, presencia de equimosis debido al daño
ligamentario y pérdida de la funcionalidad de la articulación. Se clasifican en 3
grados, de acuerdo a las características clínicas que producen. Su diagnóstico es
clínico, mediante un examen físico exhaustivo de la articulación afectada; pero en
ciertos casos se requieren estudios adicionales como radiografías o ecografías que
ayuden a descartar complicaciones asociadas principalmente.
El tratamiento de los esguinces suele ser conservador, mediante inmovilización de
la articulación afectada, vendaje compresivo, reposo y uso de analgésicos; el
tiempo de tratamiento varía de acuerdo al grado de esguince. La fisioterapia es la
piedra angular del tratamiento y de ella depende la recuperación funcional de la
articulación.
Epidemiología
La epidemiología de los esguinces varía de acuerdo a su etiología; siendo el
esguince de tobillo, el más frecuente y uno de los principales motivos de consulta
en el servicio de emergencias.
De los esguinces de tobillo; son más frecuentes los laterales, y se cree que es más
frecuente en la adolescencia y en el sexo femenino, debido a ciertos factores de
riesgo como el uso de calzado inadecuado. Además, se cree que constituye el 30%
de las lesiones de deportistas.
Etiología
La etiología de los esguinces generalmente es de origen traumático; ya que suelen
ocurrir tras caídas de propia altura, traumas que produzcan torsión abrupta de las
articulaciones, contusiones directas en la articulación; entre otros.
En el caso de los esguinces de tobillo, existen 2 causas principales: esguinces por
inversión o eversión.
MEDNA-Norios: Recuerda que los esguinces por inversión son los más
comunes.
Fisiopatología
Las entorsis, o comúnmente llamadas esguinces; hacen referencia a la distensión
del aparato ligamentario que rodea a una articulación.
En nuestro organismo; cada articulación se encuentra protegida mediante tejido
conectivo que la rodea; el cual brinda a cada articulación un rango de movimiento
limitado. Los esguinces ocurren cuando existen fuerzas externas que sobrepasan la
resistencia del tejido conectivo, generando en él distensión o desgarro; en muchos
casos puede ocurrir una fractura por avulsión.
MEDNA-Norios: Recuerda que la fractura por avulsión; es aquella que se
produce cuando un tendón o ligamento arrancan un fragmento óseo donde
se encuentran insertados.
Este mecanismo de lesión; es el que genera diversos grados de inflamación en la
articulación que se encuentra comprometida; provocando localmente edema,
tumefacción importante, dolor y equimosis en ciertas ocasiones.
Clasificación:
De forma general; los esguinces se clasifican de acuerdo a la clínica
Esguince de tobillo grado I: existe una distensión o elongación de los
ligamentos; mas no existe ruptura de los mismos.
Clínicamente se manifiesta con edema y leve dolor. No suele existir
equimosis. El paciente puede soportar el peso corporal y deambular
con normalidad.
Esguince de tobillo grado II: existe una ruptura o desgarro parcial de los
ligamentos; por lo que clínicamente se manifiesta con edema, dolor
moderado a severo y cierto grado de equimosis. Puede existir dolor a la
deambulación y pérdida de la función.
Esguince de tobillo grado III: existe una ruptura o desgarro completo de los
ligamentos; por lo que clínicamente se manifiesta con edema, dolor severo, y
gran equimosis. El paciente puede no soportar el peso corporal y tener
pérdida de la funcionalidad del tobillo.
Manifestaciones clínicas
Los esguinces se manifiestan clínicamente con la presencia de signos inflamatorios;
es decir, edema o hinchazón, dolor de diferente severidad, equimosis o hematoma
importante y pérdida de la funcionalidad de la región anatómica afectada.
Los signos clínicos mencionados previamente, son comunes para todos los tipos de
esguinces; sin embargo, la severidad de la clínica varía de acuerdo al grado de
esguince que se produzca.
En cuanto al esguince de tobillo; es común observar dificultad para la deambulación
y para el soporte del peso corporal. Generalmente; existe disminución de la
movilidad de la articulación afectada; sin pérdida de la sensibilidad.
Diagnóstico
El diagnóstico es clínico; e inicia desde el momento en el que paciente ingresa al
consultorio; puesto debemos analizar si existe dificultad para soportar el peso
corporal y a la deambulación.
Es necesario realizar una historia clínica adecuada; puesto que es necesario
determinar el mecanismo de la lesión, lo que nos ayudará a determinar las posibles
estructuras anatómicas afectadas y posibles lesiones asociadas.
En el examen físico; es necesario iniciar con la inspección, donde se determina la
posición de la extremidad, el rango de movimiento de la articulación afectada y la
presencia de signos inflamatorios; principalmente la presencia de edema y
equimosis.
MEDNA-Norios: Recuerda que generalmente, los pacientes con esguince de
tobillo, suelen tener el pie en posición de inversión.
Posteriormente; es necesario realizar una palpación de las estructuras ósea
contiguas; en el caso del tobillo, se debe palpar el peroné y la tibia en todo su
trayecto; así como también la región del pie y del tendón de Aquiles. Es común
encontrar sensibilidad y dolor intenso a la palpación de la articulación afectada.
MEDNA-Norios: Recuerda que en un esguince el dolor a la palpación NO es a
nivel maleolar; el dolor bimaleolar aumenta la sospecha de una fractura de
tobillo.
El diagnóstico por imagen; generalmente se reserva para casos especiales, siendo
la ecografía el estudio ideal para evaluar la anatomía ligamentaria. Se puede
solicitar una radiografía de la región afectada, sobre todo cuando se sospecha de
lesiones asociadas como fracturas.
Diagnóstico diferencial
Dentro de los principales diagnósticos diferenciales, debemos tener en cuenta las
fracturas de los huesos que conforman dichas superficies articulares.
Principalmente, se debe considerar la presencia de una fractura por avulsión debido
al mecanismo del trauma.
En el caso del esguince de tobillo; es muy importante descartar una fractura de
dicha articulación; además, se debe tener en cuenta fracturas de huesos del pie o
lesión del tendón de Aquiles; principalmente en pacientes en quienes se evidencia
pérdida de continuidad en dicha estructura.
En el caso del esguince de rodilla; es importante descartar fracturas de rótula o
presencia de líquido intraarticular; además de fracturas de los huesos contiguos
como fémur y la tibia y peroné.
En el caso de los esguinces de muñeca; se recomienda tener en cuenta fracturas
del radio distal, de los huesos de la mano o luxaciones de dicha región anatómica.
Tratamiento
El tratamiento de los esguinces básicamente se resume en 4 aspectos
fundamentales que son:
Protección: hace referencia a la inmovilización de la articulación afectada. El tiempo
de inmovilización depende del grado de esguince que se ha producido; de manera
general, se recomienda inmovilización durante 1 a 2 semanas en el esguince grado
I; 2 a 3 semanas en el esguince grado II y 3 a 4 semanas en el esguince grado III.
Reposo: hace referencia a la limitación de la carga de peso y actividad de la
articulación afectada.
Frío local: hace referencia al uso de frío sea como compresas frías o hielo en la
articulación afectada. Se realiza con el objetivo de reducir la inflamación y por ende,
limitar el edema y el dolor.
Compresión: hace referencia al uso de un vendaje compresivo en la articulación
afectada; el cual tiene como objetivo, brindar soporte para mantener el rango de
movimiento normal de la articulación.
En el caso específico del esguince de tobillo; se recomienda la elevación del
miembro inferior afectado, a una altura de 30 a 45 grados aproximadamente o por
encima del corazón; con el objetivo de evitar el edema e hinchazón.
En cuanto al tratamiento farmacológico; se recomienda el uso de antiinflamatorios o
analgésicos para el manejo del dolor. La fisioterapia; es el pilar de la recuperación
funcional de la articulación; pues constituye la manera principal para recuperar un
rango de movilidad normal, equilibrio y fuerza.
Complicaciones
Las principales complicaciones a tener en cuenta en pacientes que sufren de
esguinces; es la asociación de fracturas graves que puede condicionar la
funcionalidad adecuada de la región afectada. Es importante, reconocer de forma
precoz la presencia de fracturas que pueden requerir reparación quirúrgica.
Complicaciones a largo plazo incluyen la pérdida de la funcionalidad de la región
afectada; sobre todo cuando no se realiza una fisioterapia adecuada; tal es el caso
del esguince de tobillo; cuya resolución inadecuada puede llevar a inestabilidad
crónica y predisponer a sufrir de esguinces de tobillo recurrentes.