UNIVERSIDAD CATÓLICA LOS ÁNGELES DE
CHIMBOTE
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
ASIGNATURA:
PRACTICAS PRE PROFESIONALES II
DOCENTE:
LUIS HESNEIDE MORALES LOPEZ
ESTUDIANTE:
EDSON JAIR VEGA TUME
TEMA:
LA DEPRESIÓN
2024
Índice
INTRODUCCIÓN .................................................................................................3
CAPÍTULO I .........................................................................................................4
La Depresión ......................................................................................................4
Síntomas principales de depresión ..................................................................5
Las consecuencias del trastorno depresivo ......................................................6
CAPÍTULO II ........................................................................................................6
Tipos de Depresión .............................................................................................6
La depresión en las mujeres.............................................................................6
Depresión en los hombres ...............................................................................7
Depresión en personas mayores ......................................................................7
Depresión en niños ..........................................................................................7
Tratamiento .....................................................................................................8
Conclusión ....................................................................................................... 11
Referencia ........................................................................................................ 12
INTRODUCCIÓN
La depresión es un tema amplio y crucial de entender, especialmente hoy en día, cuando
muchos casos desafortunadamente terminan en suicidio. Aquí abordaremos información
sobre qué es la depresión, sus síntomas, consecuencias, tratamientos y estrategias de
autoayuda o prevención. Este problema afecta tanto a hombres como a mujeres de todas
las edades, e incluso a niños y adolescentes. Todos experimentamos momentos de tristeza
o mal humor, pero la depresión va mucho más allá. Puede variar desde un problema leve
hasta una condición grave que pone en riesgo la vida.
En muchas ocasiones, quienes padecen esta enfermedad sienten que no pueden controlar
sus emociones, lo que puede llevarlos a decisiones extremas que afectan tanto a ellos
mismos como a sus seres queridos. Por eso, es esencial que las personas que experimentan
síntomas como tristeza profunda, falta de interés o placer, y otros indicios similares
busquen ayuda profesional. Afortunadamente, existen tratamientos efectivos para la
mayoría de quienes sufren de depresión, ofreciendo una oportunidad de mejora y
recuperación.
El episodio depresivo mayor, ya sea en un trastorno bipolar o unipolar, se caracteriza por
un estado de ánimo persistentemente bajo (durante al menos dos semanas) manifestado
como tristeza, irritabilidad o pérdida de interés o placer, acompañado de al menos cuatro
síntomas adicionales. Estos síntomas pueden incluir alteraciones en el sueño, el apetito,
la actividad motora, la energía, la autoestima, la concentración y pensamientos
recurrentes de suicidio. Para que se considere un episodio depresivo, los síntomas deben
interferir significativamente en la vida de la persona y no estar causados por otra
enfermedad, el consumo de sustancias o el duelo por la pérdida de un ser querido.
CAPÍTULO I
La Depresión
La depresión es un trastorno emocional que se manifiesta como un estado de desánimo e
insatisfacción, el cual puede ser temporal o prolongado. Este término médico hace
referencia a un conjunto de síntomas que afectan principalmente el ámbito emocional,
incluyendo tristeza profunda, falta de energía, irritabilidad o alteraciones del estado de
ánimo que pueden reducir el rendimiento laboral y limitar las actividades diarias. En la
mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza clínicamente, aunque es importante
diferenciarlo de otros trastornos con síntomas similares, como los trastornos de ansiedad.
Una persona con depresión no siempre experimenta tristeza, sino que puede mostrar una
pérdida de interés y disfrute en actividades que solían ser placenteras, así como una
percepción lenta y poco motivadora del paso del tiempo. Las causas de la depresión son
diversas e incluyen factores desencadenantes como el estrés, decepciones sentimentales,
experiencias traumáticas, noticias dolorosas o la vivencia de situaciones cercanas a la
muerte. También existen factores adicionales como el duelo mal elaborado (tras la pérdida
de un ser querido), el consumo de ciertas sustancias (alcohol u otras drogas) y
predisposiciones genéticas o patrones educativos.
La depresión puede tener consecuencias serias en la vida personal y social, desde
incapacidad laboral hasta el riesgo de suicidio. Esta enfermedad afecta al cerebro, el
estado de ánimo y la forma de pensar, influyendo en hábitos como la alimentación, el
sueño, la autoestima y la percepción personal. La depresión va más allá de un sentimiento
de tristeza pasajero y no puede superarse solo con fuerza de voluntad. Sin embargo, con
el tratamiento adecuado, muchas personas pueden mejorar y recuperar su bienestar.
Síntomas principales de depresión
La depresión presenta una variedad de síntomas que afectan múltiples aspectos de la vida
de quien la padece. Entre los principales se encuentran:
Tristeza patológica: Se diferencia de la tristeza común, ya que alcanza una intensidad tal
que afecta negativamente la vida diaria, incluyendo el ámbito social, familiar y sexual.
Puede surgir sin causa aparente o después de un evento significativo. Esta tristeza es
profunda y desmotivadora, haciendo que la persona pierda el placer de vivir y se sienta
incapaz de mostrar afecto, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa. Lamentablemente,
el 15 % de quienes padecen depresión llegan al suicidio.
Ansiedad: Es un síntoma frecuente en personas con depresión, generando una sensación
de inquietud persistente. Si la ansiedad es el síntoma predominante, se trata de una
depresión ansiosa, mientras que, si predomina la inhibición, se habla de una depresión
inhibida, caracterizada por irritabilidad y agresividad.
Insomnio: Las personas con depresión suelen tener dificultades para conciliar el sueño,
despertándose temprano y con mal humor. En casos menos frecuentes, se presenta
hipersomnia, o sea, un exceso de sueño.
Alteraciones del pensamiento: Surgen pensamientos negativos, sentimientos de culpa
intensa, ideas obsesivas y una visión derrotista. La memoria y concentración se ven
afectadas, y el pensamiento se vuelve lento.
Alteraciones somáticas: Los síntomas físicos incluyen dolores crónicos o inexplicables,
sudoración nocturna, fatiga constante y cansancio.
Cambios en el comportamiento: El individuo puede aislarse, sentirse atrapado en sus
problemas, y experimentar crisis de angustia o episodios de llanto sin motivo aparente.
Tomar decisiones se vuelve difícil y el rendimiento en el trabajo disminuye.
Modificaciones del apetito y del peso: La mayoría de las personas deprimidas
experimenta pérdida de apetito y consecuente pérdida de peso, aunque en algunos casos
puede haber aumento de ambos.
Pérdida del placer: La depresión afecta el interés en actividades previamente
disfrutadas, incluyendo el trabajo, el deporte, y la vida sexual, pudiendo provocar
impotencia en los hombres y frigidez en las mujeres.
Culpa excesiva: La persona puede sentir una carga de culpa irracional e intensa, que en
casos graves puede llegar a convertirse en delirio.
Estos síntomas reflejan el impacto integral de la depresión y la importancia de buscar
ayuda profesional para un tratamiento adecuado.
El pensamiento suicida: Es un síntoma grave en la depresión; quienes lo experimentan
desarrollan una preocupación intensa por la muerte y a menudo alimentan pensamientos
autodestructivos.
Disminución de la energía: La depresión produce un cansancio profundo y persistente
que suele variar a lo largo del día, siendo generalmente más intenso en las mañanas. Las
personas afectadas sienten una fatiga que no parece tener causa aparente y que afecta sus
actividades diarias.
Las consecuencias del trastorno depresivo
son profundas y abarcan múltiples áreas de la vida, incluyendo aspectos personales,
familiares y sociales. En lo personal, la experiencia de la depresión deja una huella
significativa, incluso en quienes logran recuperarse y evitar recaídas. En el ámbito social,
la depresión es una de las causas principales de absentismo laboral y representa un gran
costo para los sistemas de salud. Detrás de esta enfermedad están las pérdidas
emocionales, las rupturas familiares, la incomprensión y el dolor, así como miles de casos
de suicidio cada año.
CAPÍTULO II
Tipos de Depresión
La depresión en las mujeres
La depresión afecta a las mujeres con casi el doble de frecuencia que, a los hombres, y
los factores hormonales podrían ser un factor importante en esta mayor prevalencia. En
particular, los cambios hormonales relacionados con el ciclo menstrual, el embarazo y la
menopausia parecen influir en el riesgo de desarrollar síntomas depresivos. Las hormonas
sexuales femeninas, como los estrógenos y la progesterona, desempeñan un papel en la
regulación del estado de ánimo, y una disminución en los niveles de estrógenos podría
contribuir a la aparición de la depresión.
Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Mental de los Estados Unidos mostró
que las mujeres con predisposición al síndrome premenstrual grave experimentan alivio
en sus síntomas físicos y emocionales, como la depresión, cuando sus hormonas sexuales
son suprimidas mediante tratamiento farmacológico. Esto sugiere una relación directa
entre las fluctuaciones hormonales y la salud emocional de las mujeres.
Si el tratamiento de supresión hormonal es interrumpido, las hormonas vuelven a
activarse y los síntomas de depresión y otros efectos anímicos pueden regresar
rápidamente. Además, una supresión temporal de hormonas no parece generar beneficios
duraderos. La depresión posparto es un trastorno depresivo específico que afecta a
algunas mujeres después de dar a luz, relacionado en gran medida con cambios
hormonales.
Depresión en los hombres
Aunque la depresión es menos frecuente en hombres que en mujeres, la tasa de suicidio
consumado es hasta cuatro veces mayor en los hombres. No obstante, los intentos de
suicidio son más comunes en mujeres. En hombres mayores, especialmente después de
los 70 años, la tasa de suicidio aumenta notablemente, alcanzando su punto más alto
después de los 85 años. La depresión también se asocia con mayores riesgos para la salud
física en los hombres, de forma particular con un aumento en la mortalidad por
enfermedad coronaria cuando coexiste con un trastorno depresivo.
Depresión en personas mayores
En los ancianos, la depresión puede presentarse con síntomas menos evidentes de tristeza
y, en cambio, manifestarse mediante pérdida de apetito, problemas de memoria, insomnio,
síntomas físicos, ansiedad o irritabilidad. Estos síntomas pueden confundirse con signos
de demencia, fenómeno conocido como pseudodemencia depresiva. Con frecuencia, la
depresión en los ancianos se interpreta erróneamente como una parte "normal" del
envejecimiento. Esta percepción puede llevar a un sufrimiento innecesario tanto para la
persona mayor como para sus seres queridos. Además, es común que los ancianos
expresen su depresión en forma de síntomas físicos, debido a que pueden ser reacios a
hablar abiertamente sobre sentimientos de tristeza o desesperanza.
Detectar y tratar la depresión en personas mayores es fundamental para mejorar su calidad
de vida y su bienestar emocional. Los adultos mayores pueden rehusarse a hablar sobre
su pérdida de interés en actividades que solían disfrutar o sobre su dolor después de la
muerte de un ser querido, incluso cuando este duelo se extiende por largos periodos. Los
profesionales de la salud también pueden identificar síntomas depresivos relacionados
con los efectos secundarios de medicamentos o con enfermedades físicas presentes en la
persona mayor. Cuando se diagnostica la depresión, un tratamiento con medicamentos o
psicoterapia suele ayudar a que la persona recupere su capacidad para disfrutar de una
vida plena y satisfactoria.
Depresión en niños
En niños y adolescentes, la depresión se diagnostica según criterios similares a los de los
adultos, aunque los síntomas pueden ser más ambiguos. En la infancia, la prevalencia es
de aproximadamente 1-2 %, y en la adolescencia aumenta al 4-5 %. Los niños con
depresión pueden simular estar enfermos, evitar la escuela, perder interés en el juego o
expresar miedo a la separación de sus padres o al fallecimiento de uno de ellos. En etapas
tempranas, pueden manifestar síntomas como dolores sin causa aparente, trastornos
alimenticios o enuresis (orinarse involuntariamente). Los adolescentes pueden mostrar
irritabilidad, bajo rendimiento escolar, comportamientos desafiantes, o incluso
involucrarse en conductas de riesgo, como el consumo de sustancias o conductas
autodestructivas.
Dado que los comportamientos típicos varían según la etapa del desarrollo infantil,
distinguir entre una fase de crecimiento y una verdadera depresión puede ser complicado.
Sin embargo, un cambio evidente en el comportamiento, señalado por los padres o
maestros, podría ser indicativo de depresión. En estos casos, es importante una evaluación
clínica exhaustiva, descartando primero causas orgánicas, efectos de medicamentos o
exposición a sustancias tóxicas que puedan generar síntomas similares a los de un
trastorno depresivo.
La entrevista clínica resulta clave para reunir la información necesaria para diagnosticar
la depresión, verificando el cumplimiento de los criterios ya establecidos. Una buena
evaluación diagnóstica incluye una historia médica completa, que detalla el inicio de los
síntomas, su duración y gravedad. Si el paciente ha experimentado síntomas previos, es
fundamental conocer cómo fueron tratados y con qué resultados. También es importante
indagar sobre el consumo de alcohol y drogas, y si existen pensamientos de muerte o
suicidio. La entrevista puede incluir preguntas sobre el historial familiar de depresión,
identificando si algún familiar ha sido tratado y qué tipo de tratamiento resultó efectivo.
Además de la entrevista clínica, existen cuestionarios estandarizados, como la Escala de
Yesavage, la Escala de Depresión de Zung, el Inventario de Depresión de Beck, el Test
de Depresión de Goldberg y el Test de Depresión de Hamilton, que ayudan a evaluar la
presencia de un trastorno depresivo. Estudios recientes incluso han explorado la eficacia
de dos preguntas simples para obtener un diagnóstico preliminar de alta fiabilidad.
Tratamiento
El tratamiento de la depresión debe comenzar con un examen físico exhaustivo para
descartar posibles causas físicas de los síntomas depresivos. Dado que ciertos
medicamentos pueden producir efectos secundarios que imitan síntomas depresivos, es
esencial informar al médico sobre cualquier medicación que esté tomando el paciente. Si
no se identifica una causa física, el médico procederá con una evaluación psicológica o
derivará al paciente a un profesional de salud mental.
Los tratamientos más frecuentes para la depresión incluyen antidepresivos, psicoterapia
o una combinación de ambos. La elección del tratamiento adecuado dependerá de la
naturaleza y gravedad de la depresión, así como de la preferencia individual del paciente.
Para casos de depresión leve o moderada, los tratamientos con antidepresivos,
psicoterapia, o ambos, pueden ser efectivos. En casos de depresión severa o incapacitante,
el uso de medicamentos suele recomendarse como primer paso. En el tratamiento
combinado, los medicamentos suelen brindar un alivio rápido de los síntomas, mientras
que la psicoterapia ayuda al paciente a desarrollar habilidades efectivas para enfrentar los
desafíos.
Existen varios tipos de antidepresivos para tratar los trastornos depresivos, incluyendo los
inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los antidepresivos
tricíclicos y los inhibidores de la monoamina oxidasa. Los ISRS y otros medicamentos
más recientes que regulan neurotransmisores como la dopamina o la noradrenalina
tienden a tener menos efectos secundarios en comparación con los tricíclicos. Aunque
algunos pacientes notan mejoría en las primeras semanas, los antidepresivos requieren ser
tomados de manera constante durante al menos 4 a 8 semanas para lograr su efecto
terapéutico completo. Además, para prevenir recaídas, se recomienda continuar el
tratamiento de 6 a 12 meses, siguiendo las indicaciones médicas. Aquellos con
antecedentes de episodios recurrentes de depresión pueden beneficiarse del tratamiento
antidepresivo a largo plazo.
En los últimos años, ha surgido interés por los tratamientos herbales, como la hierba de
San Juan (Corazoncillo), que se usa ampliamente en Europa para la depresión leve o
moderada. No obstante, los estudios sobre su efectividad son limitados y han evaluado
solo efectos a corto plazo y con distintas dosis.
Por otro lado, la psicoterapia es una opción eficaz para casos de depresión leve o
moderada. Las terapias a corto plazo (de 10 a 20 sesiones) han demostrado ser efectivas
para muchos pacientes, ofreciendo herramientas prácticas para manejar la depresión y sus
efectos. La investigación ha demostrado que dos psicoterapias de corta duración —la
terapia interpersonal y la cognitiva-conductual— son particularmente útiles en el
tratamiento de la depresión. La terapia interpersonal se centra en modificar las relaciones
personales que pueden causar o agravar el trastorno depresivo, mientras que la terapia
cognitiva-conductual se dirige a transformar los patrones de pensamiento negativos y los
comportamientos asociados que pueden contribuir a la depresión.
En casos graves o cuando la vida del paciente está en riesgo, y especialmente si no pueden
usar antidepresivos, la terapia electroconvulsiva (TEC) es una alternativa eficaz. Este
tratamiento se aplica bajo anestesia breve y con un relajante muscular; se colocan
electrodos en la cabeza para emitir impulsos eléctricos, que provocan una convulsión
breve (unos 30 segundos) en el cerebro. Aunque el TEC ha mostrado buenos resultados,
la depresión puede reaparecer. La continuidad en la dosis del antidepresivo que detuvo
un episodio previo puede prevenir recaídas, al igual que el seguimiento mensual de terapia
interpersonal en pacientes que no toman medicación.
Hoy en día, diversos factores aumentan el riesgo de problemas de salud mental, y la
pérdida de un ser querido, amigo, o estatus es un factor de riesgo frecuente en casos de
depresión. Los avances recientes han permitido una mayor comprensión y tratamiento de
estos factores. La serotonina es un neurotransmisor clave en la regulación del estado de
ánimo y está estrechamente relacionada con la depresión. Su producción en el cuerpo
depende de factores como una adecuada nutrición y un estilo de vida saludable. Sin
embargo, el estrés, la angustia emocional, el consumo de alcohol y drogas, una dieta poco
equilibrada y hasta factores ambientales pueden reducir los niveles de serotonina,
afectando el bienestar emocional y físico.
Estudios recientes han demostrado que la actividad física regular, como 20 minutos de
ejercicio cada tercer día, ayuda a mejorar los niveles de serotonina y, por ende, a manejar
padecimientos como la depresión y la obesidad. La baja de serotonina no solo contribuye
a la depresión y la ansiedad, sino también a condiciones físicas como la fibromialgia, en
la que los afectados experimentan dolor crónico y problemas de sueño. La relación entre
niveles bajos de serotonina y síntomas como dolores de cabeza o migrañas también ha
sido investigada, ya que la serotonina ayuda a regular el diámetro de los vasos sanguíneos,
cuya dilatación puede ser un desencadenante de estos síntomas.
Además, se ha observado que las mujeres suelen producir menos serotonina, lo que podría
explicar la mayor prevalencia de la fibromialgia y otros trastornos del estado de ánimo
entre ellas en comparación con los hombres.
Conclusión
Concluyendo y reflexionando sobre el trastorno de la depresión, hemos aprendido
aspectos esenciales sobre esta enfermedad. A pesar de ser un tema difícil y a menudo
triste, entendimos que la depresión es un trastorno que va más allá de la tristeza pasajera,
y está relacionada con un conjunto de factores que afectan profundamente el bienestar
emocional y físico de quienes la padecen. Estos factores incluyen el estrés, la baja
autoestima, la ansiedad y los problemas en el entorno familiar o laboral, entre otros, que
pueden repercutir en aspectos como el sueño, el apetito, la concentración, y hasta en la
visión que la persona tiene de sí misma y su vida.
Hemos llegado a la conclusión de que estos factores afectan a las personas de diferentes
maneras, influyendo en la forma en que interpretan su vida y enfrentan sus experiencias,
tanto pasadas como futuras. Este trastorno requiere de un diagnóstico preciso, lo cual
implica una evaluación exhaustiva y un análisis de diversas variables que pueden
interactuar y favorecer la aparición de la depresión. Destacamos la importancia de un
diagnóstico bien fundamentado y basado en criterios clínicos específicos, ya que una
evaluación precisa es clave para que el tratamiento sea eficaz y permita a la persona
recuperar su bienestar. Es fundamental que como futuros trabajadores sociales,
cultivemos la empatía con nuestros clientes. Esta capacidad de ponernos en su lugar y
comprender sus emociones y necesidades es clave para establecer una relación de
confianza. Con ello, no solo se facilita una intervención más efectiva, sino que también
se promueve un ambiente de apoyo y comprensión que puede ser crucial en procesos de
cambio y superación de dificultades, como la depresión. La empatía puede ser un factor
determinante para mejorar los resultados en cualquier tipo de intervención social.
Referencia
✓ Alexandra G. (2008). Depresió[Link] Recinto
Aguadilla. Mexico. Monografia Depresion | PDF |
Descarga Gratuita.
✓ Bogaert G. (2012). La Depresión. Ciencia y Socieda.
Republica Dominicana.
[Link]
✓ Fernando L.(2000). DEPRESIÓN: diagnóstico, modelos
teóricos y tratamiento a finales del siglo xx. Espeña.
02.Vazquez_8-[Link]