Introducción a la teología pactual
Introducción
La clase de hoy será la primera de una serie acerca de la teología de los pactos. La teología
federal o pactual es entre muchos sistemas interpretativos de las Escrituras, es decir es un paradigma o
unos anteojos con los cuales podemos darle sentido al testimonio bíblico y es particularmente
característico de la tradición reformada (aunque no restringido a ella).
Por ahora abordaremos el tema introductoriamente para poder familiarizarnos con el asunto antes
de entrar en el estudio detallado de los pactos que presentan las Escrituras.
Entonces, en primer lugar, tengamos presente la siguiente definición de diccionario de la palabra
pacto: Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado.1
Ahora bien, la teología de los pactos es entonces un sistema de interpretación que dice que la
obra redentora y revelatoria de Dios se ha desarrollado en la historia mediante pactos pedagógicos y
prefigurativos que encaminaban a la obra redentora de Cristo. En pocas palabras, que Dios ha decidido
relacionarse con la humanidad mediante diferentes pactos en diferentes “administraciones”.
Para esto habrá que establecer algún precedente ¿de dónde sacamos esa idea? Pues veremos
varios ejemplos bíblicos que nos indican el obrar de Dios mediante pactos para luego profundizar en lo
que implica un pacto en términos bíblicos especialmente.
Precedentes bíblicos de pactos
Génesis 2:15-17
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo
guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer;
17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres,
ciertamente morirás.
Génesis 6:17-19
17 Y he aquí que yo traigo un diluvio de aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en que haya
espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá. 18 Mas estableceré mi pacto
contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo. 19 Y de todo
lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca, para que tengan vida contigo;
macho y hembra serán.
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Génesis 9:1-17
1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. 2 El temor
y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en
todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son
entregados. 3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y
plantas verdes, os lo he dado todo. 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. 5
Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la
demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.
6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen
de Dios es hecho el hombre. 7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente
en la tierra, y multiplicaos en ella.
8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: 9 He aquí que yo establezco mi pacto con
vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; 10 y con todo ser viviente que está con
vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron
del arca hasta todo animal de la tierra. 11 Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya
más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. 12 Y dijo Dios: Esta
es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros,
por siglos perpetuos: 13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la
tierra. 14 Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en
las nubes. 15 Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda
carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. 16 Estará el arco en las nubes, y lo
veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre
la tierra. 17 Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne
que está sobre la tierra.
2 Samuel 7:1-17
1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo
de todos sus enemigos en derredor, 2 dijo el rey al profeta Natán: Mira ahora, yo habito en casa de
cedro, y el arca de Dios está entre cortinas. 3 Y Natán dijo al rey: Anda, y haz todo lo que está en tu
corazón, porque Jehová está contigo.
4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5 Ve y di a mi siervo
David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6 Ciertamente no he
habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he
andado en tienda y en tabernáculo. 7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de Israel, ¿he
hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo
de Israel, diciendo: Por qué no me habéis edificado casa de cedro? 8 Ahora, pues, dirás así a mi
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siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para
que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9 y he estado contigo en todo cuanto has
andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande, como el
nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel y lo
plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más, como
al principio, 11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré descanso de
todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12 Y cuando tus días sean
cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual
procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13 Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para
siempre el trono de su reino. 14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le
castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi misericordia no se
apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16 Y será afirmada tu casa y tu
reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. 17 Conforme a todas
estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.
Características de un pacto
Habiendo visto que un pacto es un compromiso entre partes que tiene condiciones y sanciones,
veamos ahora algunas características relevantes de los pactos bíblicos.
1. Un pacto está constituido por partes.
2. Son impuestos unilateralmente.
3. En los pactos bíblicos las partes son asimétricas (Dios-Hombre)
◦ Isaías 40:13-15
13 ¿Quién guió al Espíritu del Señor, o como consejero suyo le enseñó?
14 ¿A quién pidió consejo y quién le dio entendimiento?
¿Quién le instruyó en la senda de la justicia, le enseñó conocimiento,
y le mostró el camino de la inteligencia?
15 He aquí, las naciones son como gota en un cubo,
y son estimadas como grano de polvo en la balanza;
he aquí, Él levanta las islas como al polvo fino.
4. A pesar de la asimetría, siempre son beneficiosos para el hombre. No son producto de
opresión sino de benevolencia.
◦ Como diría Pablo ¿Qué tienes que no hayas recibido?
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5. Además, los pactos bíblicos se distinguen por lo que el Dr. Samuel Renihan llama
“materiales”, es decir aquel sustrato sobre el que un pacto se sostiene; entre los cuales
encuentra dos: Las leyes y las promesas.
6. Según el “material” del pacto será entonces la “forma” del pacto o el tipo de pacto: Pactos
de obras, los que se fundamentan en leyes; de gracia, los que en promesas.
7. En el pacto de obras hay amenazas que configuran el compromiso para que se cumpla el
pacto y el beneficio del pacto es siempre meritorio.
8. En el pacto de gracia los beneficios son recibidos por la simple pertenencia al pacto, una
vez eres un confederado automáticamente te conviertes en recipiente de los beneficios sin
entregar nada. No es según el mérito sino según la pertenencia. En este caso lo que
compromete al cumplimiento del pacto o la garantía es Dios mismo.
◦ Un ejemplo de esto está cuando en Hebreos 6:13 se dice: Porque cuando Dios hizo la
promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo
9. Por último, veamos un indicio de esta realidad de los tipos de pactos en Gálatas 3:18-29:
18 Porque si la herencia fuera por la ley ya no sería por la promesa; pero a Abraham Dios le ha
dado gratuitamente la herencia por medio de una promesa.
19 Entonces, ¿para qué existe la ley? Fue dada por causa de las transgresiones, hasta que viniera la
descendencia a quien había sido hecha la promesa. Y esta ley fue promulgada por medio de
ángeles, por mano de un mediador. 20 Y el mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.
21 Por consecuencia, ¿es la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si
hubiera sido dada una ley capaz de vivificar, entonces la justicia sería por la ley. 22 No obstante, la
Escritura lo encerró todo bajo pecado para que la promesa fuera dada por la fe en Jesucristo a los
que creen. 23 Pero antes que viniera la fe estábamos custodiados bajo la ley, reservados para la fe
que había de ser revelada.
24 De manera que la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados
por la fe. 25 Pero, como ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor.
26 Así que, todos son hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús 27 porque todos los que
fueron bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. 28 Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo
ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús. 29 Y ya que son de
Cristo, ciertamente son descendencia de Abraham, herederos conforme a la promesa.
Vicsen Morantes
Escuela dominical
Domingo, 19 de marzo del 2023