Eje Temático2
Eje Temático2
Constructores de Otredad
Una introducción a la Antropología Social y Cultural
Mauricio Boivin
Ana Rosato
Victoria Arribas
E
A
1
Constructores de Otredad
Capítulo 1.
La construcción del otro por la diferencia
Origen del hombre y naturaleza humana Nuestros modernos investigadores de las ciencias de la na-
La pregunta por el origen se contestó en base a la noción turaleza inorgánica son los primeros en reconocer, fuera y
predominante en la época: evolución. C. Darwin fue dentro de sus campos concretos de trabajo, la unidad de la
1 Hemos citado los títulos y los años de los textos originales de ambos autores. En el caso de Tylor usamos el capítulo 1 de su libro que salió publica-
do con el título “La ciencia de la cultura”, en: Kahn, J. El concepto de cultura, conceptos fundamentales. Barcelona, Anagrama, 1975, y para Morgan
la versión en castellano La sociedad primitiva, Madrid, Ayuso, 1971.
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Capítulo 1. La construcción del otro por la diferencia
naturaleza, la fijeza de sus leyes y el concreto orden de cultural, del lento crecimiento de las prácticas convencio-
causa-efecto por el cual cada hecho depende del que lo ha nales más que del cambio orgánico físico, como había
precedido y actúa sobre el que le sucede. [...] Pero cuando ocurrido en las pasadas edades (1987:53).
llegamos a los procesos superiores del sentimiento y la acción
del hombre, del pensamiento y el lenguaje, del conoci- Finalmente, Tylor al concebir la Cultura como “una
miento y el arte, aparece un cambio en el tono de la opinión capacidad o hábito adquirido” introduce entre este orden
prevaleciente. En general, el mundo no está preparado y el natural una segunda distinción. Mientras que en su di-
para aceptar el estudio de la vida humana como una rama mensión natural el hombre recibe humanidad por he-
de las ciencias naturales y a llevar a la práctica, en un sen- rencia biológica (características innatas), en el orden cul-
tido amplio, el precepto del poeta de “explicar la moral tural éste alcanza su condición humana a través del apren-
como las cosas naturales (Tylor, 1975: 29/30). dizaje (características adquiridas).
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Constructores de Otredad
la cuestión del origen de la especie humana. Sostiene al res- tiempo. El grado inferior es antecedente y pasado
pecto que las semejanzas que se encuentran se deben a que del grado superior que le sucede. El grado cero es el
los principios fundamentales de las instituciones y las téc- origen de la Humanidad.
nicas se desarrollan en el salvajismo (la edad más temprana • casual: el ordenamiento temporal de los grados se
de la humanidad) de forma tal que “allí donde se pueda dis- corresponde con un ordenamiento causal. El grado
tinguir una relación entre una institución presente y un inferior (menos) es anterior y causa el grado inme-
principio común en continentes distintos, quedará implí- diatamente mayor (superior) y posterior (relación
cita la filiación de los pueblos respecto de un tronco origi- de causa y efecto). Los logros y las conquistas cultu-
nario común”. Es decir que para Morgan las semejanzas se rales producidas en un grado provocan el paso hacia
explicaban por la igualdad de la naturaleza física del grados mayores y posteriores de cultura.
hombre, por la igualdad en las condiciones de vida y sobre
todo por el origen común. Estos tres ordenamientos (temporal, causal y acumula-
tivo) de los grados se corresponden con una complejización
Proposiciones sobre las diferencias creciente de los niveles de cultura. La noción de comple-
culturales jidad está atada al aumento (multiplicación) de productos
Taylor y Morgan parten de la crítica a las teorías degenera- culturales y a su mayor especialización y diferenciación.
cionistas, las cuales explicaban las diferencias culturales Esto último lo desarrollaremos al tratar las dos lógicas evo-
por una degradación de la cultura2. En primer lugar, se lutivas que distinguen los evolucionistas.
parte de la afirmación de que la diferencia es un hecho empí- Otra de las proposiciones que sustenta el modelo esta-
ricamente constatable, evidente. La información disponible dial de los evolucionistas plantea que la diferencia espacial
mostraba, sin lugar a dudas, la existencia de modos dis- contemporánea se ordena y explica como diferencia en el
tintos de vida, tanto en el presente como en el pasado. Una tiempo. El “otro” contemporáneo, lejano en el espacio, re-
segunda proposición afirma que la cultura al ser un pro- presenta las huellas del pasado en el presente (noción de
ducto de la naturaleza es, al igual que ésta (unidad psico- supervivencia). La lejanía espacial y cultural relata en vivo
biológica) una sola (la Cultura). Al mismo tiempo se sos- la lejanía temporal.
tiene que –como producto de la naturaleza– la cultura está Las siguientes proposiciones se refieren a la noción de
sometida a un proceso de cambio (evolución), es decir, a progreso cultural, entendido como relación de cambio de
un proceso evolutivo de diferenciación. Por lo tanto, la un grado a otro. El cambio es gradual y la gradualidad im-
cultura presenta diferentes grados de evolución. Se afirma, plica, por un lado, flujo de tiempo (la no inmediatez) y,
entonces, que la diferencia cultural es de grado. por otro, esa gradualidad se despliega según una progre-
Ahora bien: ¿qué representa el “grado”? Representa la sión geométrica (alude a una serie de números en que cada
medida del progreso y esta medida indica un nivel de uno es igual al anterior, multiplicado por una cantidad
acopio y de generación cultural. El nivel de acopio y genera- constante). La acumulación cultural, entonces, no se rea-
ción cultural señala las condiciones de vida y los logros ad- liza según una progresión lineal, de suma, sino según una
quiridos por la humanidad en un tiempo determinado de progresión geométrica. Y al mismo tiempo, la acumula-
su evolución. Se proponen también relaciones entre los ción cultural implica un escalonamiento ascendente, una
grados. Éstos se ordenan según un encadenamiento: elevación progresiva en el devenir de la humanidad. En
• acumulativo de cultura: podemos hablar de grados consecuencia, el cambio de un grado a otro se produce en
inferiores (de menor cultura) y grados superiores función de una relación entre tiempo y acumulación: el
(de mayor cultura) respectivamente. tiempo de transición entre los grados y la duración de éstos
• temporal: los grados inferiores y superiores se orde- disminuye a medida que aumenta la acumulación cul-
nan temporalmente, suponiendo una sucesión en el tural3.
2 Tanto Tylor como Morgan hacen varias referencias a esas teorías. Por ejemplo, Tylor afirma: “las tribus salvajes han llegado a su situación median-
te aprendizaje y no por la pérdida de lo aprendido, mediante elevación desde lo inferior más bien que por degradación de una situación superior”
(1975:39). Por su parte, Morgan sostiene que: “Explicar la existencia de salvajes y bárbaros por la tesis de la degradación del género humano no es
ya sostenible. Este corolario de la cosmogonía mosaica, consentido en razón de una supuesta necesidad que ya no existe, no solamente es insufi-
ciente como teoría para explicar la existencia de salvajes, sino también carece de base en los hechos de la experiencia humana” (1977:70).
3 Morgan afirma: “Cuando se comparan las conquistas de cada período en su conjunto podemos comprobar que mientras que en el primer período
el progreso era muy lento, y en el último muy rápido, la suma relativa puede haber sido mayor en el primero. Se puede sugerir –como de probable
comprobación posterior– que el progreso del hombre en el período del salvajismo, en relación a la totalidad del progreso humano, fue mayor en
grado de lo que fue después, en los tres subperíodos de la barbarie. Asimismo, se puede afirmar que el progreso conquistado en el período de la bar-
barie fue mayor en grado de lo que ha sido después, en el período de la civilización en su conjunto” (1977: 91).
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Capítulo 1. La construcción del otro por la diferencia
Por último, el progreso cultural (evolución cultural) es mulativo de adquisiciones cada vez mas numerosas y efi-
una ley natural, universal y necesaria. Si la evolución na- cientes, la evolución de las ideas e instituciones supone el
tural era una ley universal que involucraba a todos los or- desarrollo de formas elementales, rudimentarias y pre-
ganismos vivos, en el orden cultural el progreso era una ley sentes desde un principio. En el origen se hallan los gér-
universal que involucraba a toda la humanidad. Pero el menes de lo que serán las instituciones modernas; lo que
progreso cultural, a diferencia de la evolución natural, se en términos evolucionistas significa que se hallan los ele-
transmite por aprendizaje, mientras aquella lo hace por he- mentos constitutivos de estas instituciones pero aún no di-
rencia biológica. Ambas afirmaciones llevaban a pensar la ferenciados unos de otros; es decir que estos elementos se
existencia de una tendencia a la homogeneización de las encuentran aún en estado de indistinción.
culturas a partir de su transcurrir por las diferentes etapas El proceso de desenvolvimiento, en tanto lógica evolu-
de la evolución cultural. tiva, implica un “proceso de diferenciación” creciente (di-
ferenciación de elementos y de relaciones), y supone ma-
Lógicas de evolución cultural yores niveles de organización (integración e interdepen-
Los evolucionistas distinguieron respecto a la evolución dencia de elementos diferenciados). Así, en el caso de las
cultural dos lógicas distintas de cambio, una referida a los ideas e instituciones tales como el gobierno, la familia, la
aspectos materiales de la cultura y otra relativa a los as- propiedad, etc., el paso de lo simple a lo complejo alude al
pectos no materiales. incremento de distinciones y no de cantidades. Se parte de
Con el término “aspectos materiales”, Morgan se re- las formas indiferenciadas (idea de mezcla, de confusión)
fiere a inventos y descubrimientos asociados a la subsis- hacia formas más diferenciadas. La comparación es cuali-
tencia; y sostiene que éstos “mantienen una relación pro- tativa y el nivel de diferenciación y organización sumi-
gresiva”, es decir, de avance, de acumulación en una serie nistra el parámetro de la comparación entre los grados.
no interrumpida. Se trata de un proceso de adquisiciones,
de acopio, en el que las últimas instancias (grados) su- El método comparativo
ponen más bienes y más conocimientos necesarios para su Así como Darwin había llegado a sus conclusiones a partir
fabricación que las primeras. La suma progresiva de bienes de la observación y la clasificación de hechos empíricos,
materiales y conocimientos conlleva un aumento en la efi- los evolucionistas culturales consideraban que el progreso
cacia respecto de la satisfacción de las necesidades impli- humano podía mostrarse también a través de la observa-
cadas. ción y la clasificación. Aplicando el método compara-
Los bienes materiales de los distintos “grados” podían tivo, tal como se lo aplicaba en aquel momento en las
ser contabilizados y comparados en función de su eficacia, Ciencias Naturales, estos antropólogos se dispusieron a
midiendo el grado de satisfacción que brindaban con res- ordenar científicamente las semejanzas y diferencias cultu-
pecto al fin buscado. En este sentido, el instrumental aso- rales en un esquema evolutivo: Salvajismo, Barbarie y Ci-
ciado a la agricultura no sólo era mayor en número (vo- vilización.
lumen) al de la recolección sino también más poderoso ya Tylor consideraba que la Cultura debía ser catalogada,
que permitía alimentar a más bocas (posibilidad de medi- diseccionada en detalles y clasificada en grupos. Para un
ción y comparación cuantitativa). Si el proceso evolutivo etnógrafo, decía este autor, el arco y la flecha constituyen
en general, tal como vimos, suponía el paso progresivo de una especie, y su trabajo consiste en:
las formas más simples a las más complejas, en el caso de la
evolución de los bienes materiales, el movimiento de lo [...] clasificar tales detalles con la perspectiva de desci-
simple a lo complejo refería al aumento de cantidad (vo- frar su distribución en la geografía y en la historia, y la
lumen) de cosas y conocimientos y al incremento del relación que existe entre ellos [...] Esta tarea puede ejem-
quantum de satisfacción lograda. plificarse casi perfectamente comparando estos detalles
La lógica evolutiva de los aspectos no materiales es dis- de la cultura con las especies vegetales y animales tal
tinta a la anterior. Morgan se refiere en este caso al uni- como las estudian los naturalistas. Para el etnógrafo el
verso de las ideas e instituciones; y afirma que éstas evolu- arco y la flecha es una especie, la costumbre de aplastar el
cionan por un proceso de “desenvolvimiento” a partir de cráneo de los niños es una especie [...] Igual que el catá-
ciertos principios primarios del pensamiento. El autor logo de todas las especies de plantas y animales representa
quiere destacar que, a diferencia del proceso evolutivo de la flora y la fauna, así los artículos de la vida general de
los bienes materiales en el que partiendo de una situación un pueblo representa ese conjunto que denominamos
originaria de ausencia total (nada) se inicia un camino acu- cultura (1975:34).
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Constructores de Otredad
La comparación se sustentaba en un tipo de “razona- terminadas zonas y por restos osteológicos (Morgan,
miento familiar”4 (sentido común). Según Tylor “nadie 1971:108-9).
que compare un arco con una ballesta dudará que la ba-
llesta ha sido una evolución del instrumento más simple”. Un aspecto de un estadio intermedio podía “conocerse”
La simpleza, en tanto menos cuantía de conocimientos y también gracias a otros elementos del estadio anterior y pos-
de especialización en la fabricación de instrumental aso- terior: “suponiendo que no existiera constancia alguna de la
ciado a las artes de subsistencia, era un atributo que podía existencia de la familia sindiásmica, considerando la pu-
“simplemente”, valga la redundancia, detectarse y obser- nalúa en un extremo de la serie y la monógama en el otro
varse. Y la simpleza, como vimos, implicaba pasado, le- podría deducirse la existencia de esta forma intermedia”
janía temporal, anterioridad. Los arqueólogos por su (Morgan, 1971:462). Las condiciones de vida del otro dife-
parte, probaban la asociación entre vestigios humanos, rente contemporáneo (el primitivo vivo), básicamente
fauna extinguida y restos materiales “muy sencillos”. Esto aquellas referidas a los aspectos no materiales de la cultura,
no sólo daba cuenta de la antigüedad del hombre, sino se utilizaban, también, para llenar vacíos de información.
también, de la sencillez de las herramientas antiguas. La comparación y la deducción se desplegaban dentro
Pero no siempre el investigador disponía de la ventaja de una perspectiva retrospectiva, la cual se asociaba direc-
de contar con la información necesaria para reconstruir los tamente con la preocupación evolucionista de reconstruir
artículos de la vida de un pueblo o de un estadio de la evo- la historia de la humanidad, de sus inventos e institu-
lución de la Humanidad. No siempre llegaban a manos ciones. Si la humanidad había recorrido un camino ascen-
del antropólogo objetos o relatos de costumbres significa- dente de acumulaciones y generaciones culturales desde el
tivas para completar su tarea. En tales casos, la deducción pasado salvaje hasta la civilización moderna, cuyo máximo
especulativa se constituía en el recurso metodológico por exponente era la sociedad industrial del siglo XIX, el inves-
excelencia. Fundamentalmente, este problema, y su reso- tigador nativo de esta sociedad debía emprender un ca-
lución por medio de aquel instrumento metodológico, se mino descendente para reconstruir el origen y desarrollo
presentó en la reconstrucción de instituciones (familia, del hombre. Y en este descenso, el investigador experi-
gobierno, propiedad, etc.). Morgan consideraba que el ca- mentaba su encuentro con los “otros”, con las sociedades
mino seguido por la humanidad en su desarrollo podía diferentes, concibiéndolas como expresiones desapare-
“ser recorrido siguiendo un encadenamiento de deduc- cidas o vivas del devenir humano. El retroceso en el
ciones necesarias”. tiempo implicaba un retroceso en los niveles de cultura. El
La deducción especulativa se empleó para completar Nosotros social y cultural del antropólogo, cúspide del
datos, por ejemplo sobre las condiciones primigenias, ori- progreso alcanzado hasta el momento, era el punto de par-
ginarias de vida del hombre, basándose en el supuesto de tida del viraje hacia la “otredad”. El viaje, como vimos,
que todo lo que existe debe tener necesariamente una consistía en una operación que suponía movimiento, des-
causa y que ésta expresa un estado más simple (menor dife- plazamiento desde un presente hacia el pasado; pero este
renciación). Así, por ejemplo, la promiscuidad debió ante- desplazamiento encerraba una segunda operación: si la
ceder a la familia consanguínea. La misma operación de- historia del hombre ofrecía la imagen de una suma cons-
ductiva se utilizó para completar datos sobre un aspecto tante de adquisiciones culturales, el viaje al pasado, a los
particular en un estadio. Otros elementos del mismo es- otros, requería una operación de resta, de descarte de los
tadio, o bien otro elemento presente en un estadio anterior logros alcanzados. Morgan afirma:
o posterior, fueron la base de la deducción. De este modo,
aspectos conocidos de un estadio sirvieron para deducir Descendiendo a través de las diversas líneas del progreso
otros atributos del mismo estadio: humano, hacia las edades primitivas de la existencia del
hombre, y descartando, uno por uno, sus descubrimientos,
[…] la inferioridad del hombre salvaje en la escala inte- invenciones e instituciones principales, en el orden en que
lectual y moral, no desarrollado, carente de experiencia, han hecho su aparición, se aprecia el adelanto realizado
sometido a sus bajos instintos y pasiones animales, aun en cada período (1971: 99).
cuando nos disgusta reconocerlo, se halla de todos modos
demostrada por restos de la técnica antigua en instru- Cuando este trabajo de eliminación haya sido realizado
mentos de piedra y hueso, por su vida en cavernas en de- en el orden en que los diversos logros fueron adquiridos,
4 Tylor, afirmaba: “[…] esta noción de desarrollo está tan metida en nuestros entendimientos que por medio de ella reconstruimos sin escrúpulos la historia
perdida, confiando en los principios generales del pensamiento y la acción del hombre como guía para ordenar correctamente los hechos” (1975: 39).
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Capítulo 1. La construcción del otro por la diferencia
nos habremos aproximado muy cerca del período de la in- Pero, en segunda instancia, el antropólogo reconoce
fancia de la existencia del hombre […] En una condición distinciones en la otredad, según vaya detectando ciertas
tan absolutamente primigenia el hombre aparece, no sólo presencias (con) que identifica como formas conectadas
como un niño en la escala de la humanidad sino también con las modernas pero siempre menos desarrolladas,
poseedor de un cerebro en el que ni un sólo destello o con- menos perfectas, incompletas. De este modo, el investi-
cepto traducido o estas instituciones, invenciones y descu- gador instaura distinciones en el mundo de los otros según
brimientos, ha penetrado […] (1977: 89-91). las presencias halladas sean mayores o menores (+/-) en
términos cuantitativos y según éstas se acerquen más (+) o
De estas citas se desprende que el Nosotros no sólo era menos (-) en su condición cualitativa (sustancia) a aquellas
el punto de partida del viaje al Otro, era también el pará- que caracterizan al Nosotros del antropólogo.
metro para clasificarlo dentro del modelo estadial. Los Podemos graficar ahora de esta manera:
bienes materiales y las instituciones del Nosotros eran in-
dicadores del máximo progreso humano contemporáneo. Nos Otros
En base a la presencia o ausencia de aquellas adquisiciones
Con Sin Sin Sin Sin
materiales y en base al grado de diferenciación que eviden-
ciaran los elementos componentes de las instituciones mo- Con Sin Sin Sin Sin
dernas, el antropólogo adjudicaba a la otredad un lugar en Con Con Sin Sin Sin
el esquema evolutivo de la humanidad: así a mayor pre- Con Con Con Sin Sin
sencia y diferenciación, mayor progreso (grado de cultura)
y menor distancia temporal (cercanía a la civilización mo- Con Con Con Con Sin
derna); a la inversa, a menos presencia y diferenciación,
menor progreso y mayor lejanía temporal (cercanía a la La situación de ausencia total (todo sin) refiere, incor-
edad temprana de la humanidad). porando la variable tiempo, a la situación inicial, origi-
naria del hombre, en la que éste parte de la Nada e inicia
Mecanismos de construcción un camino ascendente de acumulación y generación de
de la diferencia cultura (con progresivos). Pero el antropólogo, a diferencia
Hemos identificado dos operaciones en el viaje del antro- del hombre primitivo que inicia su labor de la nada, em-
pólogo evolucionista hacia el universo de los otros: a) des- prende su tarea de reconstrucción desde la situación de
plazamiento desde el presente al pasado; b) descarte pro- presencia total (todo con); y si el hombre va incorporando
gresivo de adquisiciones culturales. Así, la construcción de con en su devenir, el antropólogo va desechando con e in-
la otredad supone retroceso en el tiempo y despojo de atri- corporando sin en su reconstrucción. Entonces, diremos
buciones culturales. De ambas operaciones, retroceso y que el antropólogo realiza un movimiento del con al sin y
despojo, se desprenden dos mecanismos que organizan la al final del camino, en el origen, él –dotado de todo lo al-
lógica de construcción de la diferencia cultural (modelo canzado por la humanidad– detecta a los primeros hom-
estadial) y de la relación Nosotros-Otros que resulta impli- bres, despojado de todo.
cada en dicha construcción.
El primer mecanismo implica ir de una a otra de las si- El camino seguido por la humanidad en su desarrollo
guientes situaciones: puede ser reconocido […] hasta el punto en el cual, sin co-
nocimiento del fuego, sin lenguaje articulado y sin armas
Presencia / Ausencia artificiales, estaba sujeta como los animales a los pro-
Con / Sin ductos espontáneos de la tierra (Morgan, 1977: 523).
+ / -
El segundo mecanismo implica ir de la Distinción a la
La otredad se caracteriza como un universo en el que Indistinción. La otredad se caracteriza en primera ins-
están ausentes, en primera instancia, las atribuciones del tancia como un universo en el que las ideas e instituciones
mundo propio del investigador (sociedad industrial de Eu- modernas se hallan en un estado germinal (están los gér-
ropa y [Link]. en el siglo XIX). Se produce así, una pri- menes); esto significa que están sus elementos compo-
mera clasificación general de la otredad: se trata de un nentes pero no diferenciados (indistinción). Pero, como
Mundo sin los bienes e instituciones de la civilización mo- en el caso anterior, la otredad presentaría distintos grados
derna. de indiferenciación (+ o -); detectando las formas más in-
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Constructores de Otredad
diferenciadas en la situación mas alejada (cultural y tem- tiempo y de su sociedad hacia la Indiferenciación origi-
poral) del Nosotros. Y en el extremo opuesto al Nosotros, naria; proceso éste inverso al que realiza el hombre en su
la indiferenciación (masa amorfa, concepto utilizado por vida evolutiva.
Morgan) se torna mezcla total, confusión total, desorden. Podemos sintetizar diciendo que la otredad, frente al
Así, por ejemplo, la promiscuidad sexual originaria (todos Nosotros, es anterioridad, ausencia o incompletud; con-
con todos) contrasta con la diferenciación que supone la fusión total o parcial. En la situación de otredad más
familia monogámica (un hombre determinado con una ajena al Nosotros, ésta deviene la antítesis de aquel: des-
mujer determinada y su prole en sus particulares y especí- provisión y desorden. Así, la labor del antropólogo se des-
ficas relaciones recíprocas). pliega en el sentido del con (presencia) al sin (ausencia),
El antropólogo, entonces, en su reconstrucción de la del más al menos y del Orden (claridad) a la Indistinción
Historia Humana se mueve desde la Diferenciación de su (confusión).
Bibliografía
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El concepto de cultura, conceptos fundamentales, Barce-
lona, Anagrama, 1975.
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Historia
de la , ,
etnologia
TYLO R Y LOS PROFESIONALES BRITÁNICOS
ÁN GEL PALERM
* Existen num erosos trabajos sobre Tylor. R. R. M arett, que le sucedió en la cátedra de
O xford, escribió una biografía m ediocre, y Andrew Lang hizo un esbozo de la vida y obra
d eT ylor. M ás interesantes son el capítulo que le dedicó R. H . Lowie (1974) en la Historia
de la etnología; el artículo de G . W. Stocking (1 9 6 8 ) en la International Encyclopedia o f the
Social Sciences, y el ensayo de J. W. Burrow (1 968) en Evolution a n d Society. Son im por
tantes las breves presentaciones de Leslie W hite, Paul Radin y Paul Bohannan a las edicio
nes recientes de las obras de Tylor (cfr. “O bras citadas”, bajo Tylor).
’ N o conozco traducción al español de este interesante libro, lleno de observaciones pre
cisas y de com entarios curiosos sobre M éxico.
H istoria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
La traducción al español apareció seis años después de la prim era edición inglesa (1881),
con un prefacio especial de Tylor.- Antropología: introducción a l estudio del hombre y de la
civilización (M adrid, 1887). El traductor fue A n tonio M achado, d istin guido folklorista
andaluz y padre del fam oso poeta.
' ’ V éase “ Backgam m on am on g the aztecs” {M acm illan’s M agazine 39 , 1879; Pop. Sci. Mo.
14, 1878); “ O n the gam e o f patolli in ancient M exico and its probably asiatic origin”
{Journal Anthrop. Inst., 1878), y “O n american lot-gam es, as evidence o f asiatic intercourse
before the tim e o f C o lu m b u s” {Internat. Archiv FUr Ethnographie, 1896).
V éase “ O n a m ethod o f investigating the developm ent o f institutions, applied to the
laws o f m arriage and descent” {Journal Anthrop. Inst., 1899).
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Ángel Palerm
19
H istoria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
V éase la ñora 11. Escribió, asim ism o, el artículo “ M exico" [antiguo] para la novena
edición de la Encyclopaedia Britannica.
20
Ángel Palerm
''' Notes a n d Queries fue traducido al español por primera vez por Carm en V iqueira, Ángel
Palerm y Luis O livos, utilizando la últim a versión inglesa revisada en 1951. A gotada la
edición española de la Unión Panam ericana, fue reimpresa en M éxico por la U niversidad
Iberoam ericana (1 9 7 1 ), bajo el título de M an u al de campo del antropólogo.
La bibliografía de Bárbara W. Freire-M arreco {cp. “ O bras citadas") contiene num erosas
referencias a estas actividades de Tylor: diseño de proyectos, inform es técnicos y adm in is
trativos, correspondencia, etcétera.
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H isto ria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
22
Ángel Palerm
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H isto ria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
■ 24
Ángel Palerm
25 ■
H isto ria de la etnoiogia: T y lo r y los profesionales británicos
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Ángel Palerm
Sobre el regadío
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Ángel Palerm
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George W. Stocking
Universidad de Chicago
11 11 (2002) 13-40
George W. Stocking Delimitando la antropología
«el genio de un pueblo» o «la cultura de los Kwatkiutl»-. Motivado por el impulso
«estético», el físico intentó «integrar la confusión de formas y especies en un
sistema» (Boas, 1887, p. 139); motivado por el impulso «afectivo», el cosmógrafo
trató de penetrar en los secretos del fenómeno mismo, «hasta que cada
característica sea clara y simple» (Boas, 1887, p.140). Boas no propuso una
resolución de esta dualidad, sino que garantizó que ambos enfoques en la
investigación científica tenían la misma validez. Y en la medida en que cada uno
fue expresado en diferentes porciones de su propio trabajo antropológico, del
mismo modo han sido expresadas de manera diferente en las distintas
subdisciplinas y tradiciones nacionales que constituyen el fenómeno intelectual
que hoy llamamos antropología -no sólo como tensiones internas, si no también
como fronteras entre las diferentes subdisciplinas, entre las diferentes tradiciones
nacionales y los diferentes grupos de practicantes con planes de investigación
antropológica conflictivos, tal y como se articulan en la fase principal del siglo
XX-.
jóvenes en los países capitalistas avanzados (marcado por los conflictos urbanos
de los años 60 y principios de los 70) -éstas y otras fuerzas históricas «externas»
precipitaron lo que parecía para unos una «crisis de la antropología»-. Mientras
esta caracterización no habría sido aceptada por la mayoría de los antropólogos
de esa época, estaba claro que la optimista autoconfianza científica del periodo
«clásico» no podía ser mantenida en el mundo postcolonial.
A pesar de que un sentimiento de enfermedad, si no de crisis, se extendía de
manera generalizada en las ciencias humanas, el posicionamiento tradicional de
la antropología en medio de la frontera entre europeos y no europeos (ya fueran
llamados «salvajes», «primitivos», «preliterarios» u «Otros») hizo mucho menos
adecuado cualquier intento de continuar el «negocio científico social tal y como
se había desarrollado hasta entonces». Los síntomas antropológicos de la
enfermedad eran ya manifiestos a lo largo de una serie de dimensiones de
marcación de fronteras: substantiva, ideológica, metodológica, epistemológica,
teórica, demográfica, institucional. Frente al vertiginoso cambio social, y a los
diferentes tipos de restricciones en ese momento localizadas en el acceso a las
zonas en las que se desarrollaba el trabajo de campo etnográfico, ya no era
realista (ni deseable siquiera) considerar el rescate de «alteridades» no europeas
incontaminadas como el enfoque substantivo privilegiado de la investigación
antropológica. Como tampoco era posible considerar esta investigación como
éticamente neutral o inocente de consecuencias políticas. Una nueva conciencia
de la inherentemente problemática observación participante puso en tela de juicio
los presupuestos tanto metodológicos como epistemológicos del tradicional
trabajo de campo etnológico. En el contexto de un cuestionamiento general de
los presupuestos positivistas en las ciencias humanas, había signos de un cambio
que se alejaba de las orientaciones teóricas sincrónicas homeostáticas. El
crecimiento mismo del campo de estudio era en ese momento un problema en la
medida en que los substanciales fondos del gobierno de los años 1950 y 1960
empezaron a sufrir restricciones y los doctorados recién titulados comenzaron a
salir de sus nichos académicos usuales, más allá de los que la antropología tenía,
para establecer una enérgica reclamación centrada en la significante utilidad so-
cial doméstica de la disciplina. Tras varias décadas en la cresta de la ola, con la
confianza de que un creciente número de antropólogos extenderían el humanismo
tolerante crítico del «espíritu antropológico» por todo el mundo, la profesión de
repente se enfrentó a lo que algunos percibieron como una «crisis de la
antropología» general postcolonial, en la que su futuro a largo plazo parecía
incluso estar en peligro.
En un contexto de discusión llena de ansiedad y algunas veces irritada -cuyos
ecos se sienten aún hoy en día- los albores de la década de los 70 fueron testigos
de una llamada para la «reinvención de la antropología». Como se expresaba en
el volumen así titulado, las propuestas específicas para el cambio reflejaron el
sentido de crisis a lo largo de varias fronteras diferentes. Esencialmente la llamada
iba encaminada a que la antropología «volviera a casa» (Hymes, 1972, p. 83) -un
eslogan extraído de la retórica política popular de los años 60-. Restando énfasis
al estudio de los «otros» exóticos en las periferias, la antropología debía centrarse
más en las categorías sociales desfavorecidas del primer mundo. Aumentando la
tradicional orientación descendente hacia los que carecen de poder, debería
también «estudiar hacia arriba» entre los grupos que ejercían el poder -con la
esperanza de que el poder pudiera ser radicalmente reestructurado-. Ideológicamente,
iría más allá de la postura liberal de tolerancia relativista, hacia un compromiso
radical en la lucha de los desposeídos contra los que ostentaban el poder.
Metodológica y epistemológicamente, rechazaría el presupuesto positivista de
que las culturas o las conductas culturales pudieran ser observadas como
«objetos» en el mundo externo y reconocería la esencial reflexividad de la
observación participante y el carácter inherentemente problemático del
conocimiento generado por el proceso etnográfico. Reconociendo la inevitable
implicación de todos los seres humanos en los procesos de la historia buscaría
modelos teóricos más dinámicos que proporcionaran un rol a la acción humana.
Institucionalmente ya no podría darse por sentado la configuración de las
subdisciplinas que habían sido congeladas dentro de la estructura de los
departamentos académicos por obra de los accidentes históricos del desarrollo
disciplinario, y dirigiría su mirada hacia fuera, saliendo de su torre de marfil,
hacia los problemas del mundo histórico contemporáneo.
En ese momento el texto Reinventing Anthropology fue recibido con
distintas opiniones por los antropólogos, la mayoría de los cuales no estaban de
acuerdo en que la disciplina estaba en un estado de crisis. No obstante, si la
inercia institucional e intelectual provoca que los cambios en antropología sean
más bien serenos que compulsivos, está claro en retrospectiva que muchas de
las sacudidas que afectarían a las fronteras de la disciplina, tal y como se recogían
en este volumen, presagiaban desarrollos que han continuado redefiniendo las
distintas fronteras de la antropología en el último cuarto de siglo: el impacto del
pensamiento marxista (que ha sido durante mucho tiempo excluido de la
antropología) y el interés por temas de poder y dominación; el estudio de los
movimientos de resistencia y el impacto de la crisis ecológica mundial; la
concentración de la antropología en distintos grupos minoritarios (y otros temas
Poco puede sorprender, pues, que al final del milenio -después de que la
misma categoría de «ciencia» haya soportado más de tres décadas de crítica
relativizante- el problema de la «Ciencia en la Antropología» haya sido
recientemente elegido como el tema anual del Anthropology Newsletter. La
discusión estuvo precedida por un texto atribuido a la Association’s Articles of
Incorporation, en la que su «misión» fue definida como el avance de la
antropología como «la ciencia» que estudia «la humanidad» [sic-en 1902?] en
todos sus aspectos, «a través de la investigación arqueológica, biológica,
etnológica y lingüística»- seguida inmediatamente por la pregunta «¿por qué el
NOTAS
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RESUMEN
Este ensayo explora los cambios sobre las fronteras de la Antropología desde
sus inicios en los discursos originarios del siglo XVIII hasta su desarrollo a
finales del siglo XIX y la contingente unificación que lleva a cabo Franz Boas al
comienzo del siglo XX como una disciplina de orígenes múltiples. A continuación
se considera la mudanza de valores metodológicos y el cambio de fronteras que
tiene lugar en el periodo "clásico" (entre las décadas de 1920 y 1960), el impacto
de la "crisis de la antropología" y la "reinvención de la antropología". El análisis
ofrece una panorámica de los cambios en las fronteras internas y externas de la
disciplina en las diferentes tradiciones nacionales, de las relaciones
interdisciplinares y de la estructura de las subdisciplinas dentro del campo. Tras
una revisión de una situación fronteriza radicalmente diferente a final de siglo, el
ensayo finaliza sugiriendo que la tensión recurrente entre ciencia y humanismo
podría reflejar un persistente dualismo epistemológico en la tradición
antropológica.
ABSTRACT
This paper explores changes in the boundaries of anthropology from its origins in
the originary discourses of the 18th century through its development in the later
nineteenth century and its contingent unification by Franz Boas in the early
twentieth century as a discipline of manifold historical origins. It goes on to
consider the changing methodological values and shifting boundaries of the
"classical" period (c.1920-c.1960), the impact of the "crisis of anthropology,"
and the "reinvention of anthropology" in the post-colonial period. The analysis
offers a panoramic view of changes in the external and internal disciplinary
boundaries in different national traditions, and of the interdisciplinary relations
and subdisciplinary structure of the field. After a review of the very different
boundary situation at the end of the century, the essay ends with the suggestion
that a recurrent tension between science and humanism may reflect an enduring
epistemological dualism in the anthropological tradition.
ÁN GEL PALERM
” V éanse los volúm enes anteriores de esta H istoria de la etnologia, I. Los precursores y II.
Los evolucionistas.
W illiam Jam es, el fam oso psicólogo de H arvard, contaba con m alevolencia que al pre
guntar a Frazer si conocía a alguno de los nativos sobre los que tanto escribía, éste contes
tó: “ ¡D ios me libre!” .
H isto ria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
“ Las cuestiones referentes a los riesgos de la disociación entre la actividad académ ica y la
investigación, lo m ism o que a las ventajas del trabajo de cam po para la buena form ación
de los etnólogos y p ata el progreso de la etnología, se discuten m ás apropiadam ente en el
contexto de Boas y los boasianos en Estados Unidos.
N o es accidental para la historia de la antropología que H add on enviara a su discípulo
Radcliffe-Brown a realizar su fam osa investigación entre los negritos de A ndam án. Por
otra parte, son conocidas las relaciones de M alinowski con Seligm an, m iem bro de la expe
dición de C am bridge, y m is tarde im pulsor principal de los estudios africanistas.
102
Ángel Palerm
103
H isto ria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
“ A lgunos historiadores de la antropología (cfr. Penniman y Low ie, por ejem plo), parecen
creer que fue la prim era expedición científica de esta clase. C ien años antes de la de
C am bridge, la expedición m exicana al Pacífico había realizado objetivos parecidos (véase
el volum en de J. C . Arias D ivito, 1 968). Existen otros antecedentes de im portancia sem e
jante para la etnología. '
V éase C arm en V iqueira, Percepción y cultura (1977).
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H istoria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
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H istoria de la etnología: T y lo r y los profesionales británicos
10
Ángel Palerm
III
Constructores de Otredad
Una introducción a la Antropología Social y Cultural
Mauricio Boivin
Ana Rosato
Victoria Arribas
E
A
1
Constructores de Otredad
Capítulo 2:
La construcción del otro por la diversidad
1 Utilizamos fundamentalmente el texto Una teoría científica de la cultura (Buenos Aires, Sudamericana, 1976) que fuera publicado en 1944 y “La
cultura”, en Kahn (comp.) El concepto de cultura textos fundamentales, Anagrama, Barcelona, 1975, que fuera publicado en 1931.
2 De Lévi-Strauss, utilizamos básicamente “Raza e Historia." en Antropología Estructural II. México, Siglo XXI, 1979 (originalmente una conferen-
cia dada en 1952) y “Raza y Cultura” en: La mirada distante. Barcelona, Editorial Argos Vergara, 1984.
55
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
B) Desarrollo de la especificidad del hombre: concepto de por parte de todos los miembros de la comunidad, no po-
cultura y categorías derivadas. demos hablar de cultura. En este punto Malinowski señala
distinciones entre actos preculturales y habilidades ani-
A) Apelación a la animalidad males y aquellas actividades que debemos denominar cul-
El hombre, como especie animal, como toda criatura vi- turales. Distinciones que adquieren, en el pasaje de la ani-
viente, está sujeto a condiciones orgánicas de reproduc- malidad a la humanidad, el carácter de transiciones. Por un
ción. Al nivel de las necesidades biológicas (nutricias, re- lado, el comportamiento cultural supone organización es-
productivas, defensa, protección) el hombre es un ser más table y permanente de actividades, mientras que el com-
de la naturaleza. portamiento precultural o animal supone ejecuciones in-
Con el acto mismo de satisfacción de estas necesidades, dividuales. En el primer caso hablamos de costumbres, en el
el hombre alcanza su verdadera humanidad. En el caso del segundo de hábitos.
animal, la satisfacción de sus necesidades supone una rela- Esta diferenciación termina de ser definida, al nivel de
ción directa con la naturaleza (fuente de recursos) a partir los objetos, al separar entre instrumentos improvisados y
de la puesta en funcionamiento de su aparato anatómico. cuerpos de artefactos manufacturados según la tradición;
Este equipamiento corporal es una dotación fisiológica in- entre formas de hábitos inventadas una y otra vez de ma-
nata. El hombre, por su parte, no puede confiar exclusiva- nera esporádica e individual y reglas tradicionales que sus-
mente en su equipamiento anatómico. Su dotación na- tentan una conducta permanentemente organizada del
tural innata, en lo que se refiere a defensa, seguridad, etc. grupo. La transición entre un comportamiento y otro im-
lo defrauda por completo. Así, el hombre satisface indirec- plica la incorporación de realizaciones individuales a una
tamente sus necesidades a través de la creación de un am- tradición que puede ser comunicada a otros miembros del
biente artificial, secundario: la cultura. grupo y transmitida de una generación a otra (vínculos so-
Malinowski apela a la animalidad en un segundo sen- ciales y aparición del simbolismo).
tido para dar cuenta comparativamente de la hominidad.
Señala entre ambos tipos de comportamiento una relación B) La especificidad del hombre
cronológica en términos anterior-posterior. El anterior El punto de partida del análisis de la cultura, como vimos,
(comportamiento animal) se transforma en originario y en son los hechos biológicos, en los cuales el hombre se revela
condición del surgimiento del comportamiento humano. como un organismo, como una especie animal. Pero el
El anterior se constituye en precultural. Los antepasados hombre se realiza como tal en la satisfacción cultural de sus
“infrahumanos” ejemplifican la condición precultural del necesidades biológicas. En este sentido “el hombre de la
hombre. naturaleza no existe”.
Este autor sostiene que el antropólogo puede reconstruir Malinowski ve, entonces, a la cultura como una rea-
experimentalmente la situación animal de comienzos de la lidad instrumental. La define como conjunto integral
cultura, aislando los principales factores que deben estar pre- constituido por utensilios y bienes, por el cuerpo de normas
sentes en la formación del hábito. Ante la ausencia de la posi- que rige los diferentes grupos sociales, por las ideas, creencias
bilidad de la satisfacción directa, el animal (ejemplo prehu- y las costumbres. Se trata de un aparato en parte material,
mano) puede inventar recursos (objetos y técnicas) y ejercer en parte humano y en parte espiritual por medio del cual el
acciones instrumentales para satisfacer impulsos orgánicos. hombre supera los concretos y específicos problemas de la
El esfuerzo de este comportamiento que conecta impulso or- vida.
gánico-instrumento-satisfacción, a partir del éxito alcanzado, Podemos decir, en términos de Malinowski, que los
conforma el elemento clave para la formación de hábitos al impulsos biológicos (estado puramente orgánico) consti-
nivel de cada organismo individual. tuyen el motor inicial de la acción humana de satisfacción
De esta manera, cada ejecución individual implicaría (determinismo biológico). La satisfacción de estos im-
para el individuo en estado precultural o animal la aprecia- pulsos requiere la creación de un ambiente artificial, el
ción de un objeto como instrumento de uso, como un re- cual impone sobre el comportamiento humano un deter-
fuerzo del hábito y de la conexión integral entre im- minismo cultural. Éste implica una “redefinición” del im-
pulso-hábito-satisfacción. Artefacto, norma y valor están pulso orgánico y la constitución de nuevas necesidades ya
presentes en el comportamiento animal y en la conducta que la cultura de una comunidad debe reproducirse, con-
precultural de monos antropoides. servarse y administrarse. La redefinición del impulso orgá-
Mientras estos hábitos son individualmente improvi- nico significa que estos problemas primarios básicos son
sados y no constituyen la base de una conducta reflexiva solucionados por el hombre a partir de herramientas (apa-
56
Constructores de Otredad
rato material), en el marco de una organización en grupos tura depende de que cada institución desempeñe su papel
cooperativos (aparato humano) y con el desarrollo de co- (puede ser uno solo o varios). Estamos frente a un con-
nocimientos, de un sentido de valor y de la moral (aparato cepto de función que refiere precisamente al cumpli-
espiritual). miento del papel (efecto social) que cada institución juega
Dos conceptos claves se desprenden de estas considera- al interior de la Cultura, contribuyendo de este modo a la
ciones a fin de comprender la relación entre comporta- reproducción del Todo. Si las instituciones son las uni-
miento cultural y necesidad humana: función e institución. dades mínimas de la realidad cultural, no existe ningún
Para especificar el concepto de función en el marco de hecho o fenómeno relativo al comportamiento humano
la teoría de Malinowski, vamos a diferenciar su trata- que no esté integrado a ellas adquiriendo, en este sentido,
miento según la mirada esté puesta en el individuo y sus su significación y función.
necesidades o en la Cultura como realidad instrumental.
Ya sea que tomemos una costumbre, es decir una forma
a) Desde el punto de vista del hombre y sus necesidades, el estandarizada de conducta, ya sea una habilidad, un
concepto de función se asocia directamente con la supervi- modo de comportamiento para la comida, el sueño, el
vencia y reproducción del individuo en tanto miembro de transporte, expresaríamos directa o simbólicamente una
una cultura determinada. Función alude a la satisfacción actitud sociológica. Esto pertenece a un sistema organi-
de necesidades por medio de actividades en las cuales los zado de actividades […] Desafiamos a cualquiera que
hombres cooperan entre sí, usan utensilios y consumen mencione un objeto, una actividad, un símbolo o un tipo
bienes. Lo que está en juego aquí es el sostenimiento del de organización que no esté incorporado en una u otra
organismo individual. Esta noción de función contiene en institución.
su misma definición el requisito de la cooperación. Los in-
dividuos se organizan a fin de alcanzar sus propósitos. El En términos del autor, es incorrecto intentar la explica-
principio de organización es la base del concepto de Insti- ción aislada de elementos, se traten éstos de comporta-
tución. mientos, objetos, etc., o bien, de instituciones. Nada
La institución es la unidad mínima de organización hu- existe fuera del Todo. La idea de totalidad gobierna.
mana e implica la relación de los hombres entre sí y con el Incorporación, integración, conexión orgánica de elemen-
ambiente natural o artificial, según lo establecido por la tos al todo, suponen la noción de incrustación, noción
tradición o por el mandato, obedeciendo a normas especí- clave en la explicación de los hechos culturales. La idea del
ficas de asociación y utilizando el equipamiento material todo supone una unidad organizada que funciona según
de que disponen. Para Malinowski, la institución es la una lógica que le es particular y dentro de la cual cada ele-
unidad mínima concreta y aislable de la realidad cultural, mento o parte define su funcionalidad y su sentido.
y expresa la asociación indisoluble de los tres aparatos que En esta dirección podemos decir que la complejidad es
componen toda Cultura: el humano, el material y el espi- un atributo de toda realidad cultural, del Nosotros y de los
ritual. Cada individuo al satisfacer necesidades realiza acti- Otros, ya que ella es resultado de concebir a la cultura
vidades en las cuales los tres aparatos se hacen presentes en como una totalidad integrada y no como una sumatoria de
sus relaciones recíprocas. Esto es, el individuo ejecuta una partes inconexas. La simpleza, aún la más evidente, se des-
acción institucional. vanece frente a la complejidad que adquiere cada elemento
por su incrustación en una acción institucional, cultural.
b) Si los individuos tienen necesidades que sólo pueden sa- Si bien Malinowski universaliza la complejidad, en tanto
tisfacer culturalmente deben reproducir, conservar y ad- atribución específica del comportamiento humano (ya no
ministrar la Cultura (concepto de necesidades derivadas). se trata, como para el evolucionismo de una condición que
Podemos decir que para Malinowski la Cultura es un or- va adquiriéndose progresivamente en el proceso evolutivo
ganismo que tiene requerimientos vitales que refieren a la de la Humanidad), puede, sin embargo, encontrarse en su
reproducción y funcionamiento de sus elementos consti- discurso la distinción entre esta noción y la de simpleza, y
tutivos, es decir de las instituciones, ya que ellas confi- su uso para comparar culturas en relación al tipo de insti-
guran las unidades mínimas de la realidad cultural. tuciones que operan al interior de ellas. Este autor utilizará
La vida de la Cultura como una totalidad orgánica, de- el adjetivo “simple” para referirse a culturas en las que las
pende del funcionamiento concreto de las instituciones y instituciones son multifuncionales, es decir cumplen va-
de sus relaciones recíprocas a fin de alcanzar el sosteni- rias funciones, mientras que califica como culturas más
miento del organismo social. La supervivencia de la Cul- “complejas” a aquellas en las que se da una especialización
57
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
a nivel de sus instituciones, es decir, que éstas cumplen a. una masa de conocimientos intelectuales, técnicos,
una sola función y que cada función, por ende, tiene su morales y éticos que garanticen su fabricación y su uso.
propia institución. Se supone, entonces, la implementación de reglas téc-
Vemos, entonces, como aquello que otorga comple- nicas, morales y éticas.
jidad, es decir la integración y la indisolubilidad, a nivel b. el reconocimiento del valor instrumental y simbólico
del análisis de la Cultura como un todo, deviene simpleza de los bienes en el seno de una comunidad dada a fin
cuando la mirada se centra en la comparación entre cul- de manejarlos y poseerlos.
turas a nivel de la especialización (diferenciación) o gene- c. una organización social que moldee la producción y el
ralización (indiferenciación) de las instituciones. Particu- manejo de los bienes, así como el disfrute de sus resul-
larmente, Malinowski concebirá el mundo propio (Noso- tados.
tros) como un mundo complejo en este sentido, o sea
especializado, mientras en el mundo ajeno (Otros) go- La organización social es la manera concertada y estan-
bierna la generalización. darizada en que se comportan los grupos humanos. El ca-
Si el cumplimiento de las funciones de las instituciones rácter concertado de este comportamiento es el resultado
es condición del funcionamiento de la Cultura y ésta úl- de reglas (leyes, costumbres y maneras) sancionadas explí-
tima lo es de la reproducción de la vida de los individuos, citamente o de formas aparentemente automáticas.
los individuos y sus necesidades vitales constituyen el Ahora bien, la cultura material es la que moldea y con-
punto de partida del análisis antropológico. Volvamos, diciona a cada generación de hombres. Esto constituye su
entonces, a los impulsos orgánicos, convertidos en necesi- particularidad, la cual sólo puede darse gracias a la partici-
dades básicas debido a la intervención de la cultura y a las pación de los otros elementos. La cultura material es la
necesidades derivadas, en tanto respuestas a concomi- única que sobrevive fuera de individuo y así puede trans-
tantes culturales. mitirse a las generaciones venideras. Pero con ella se trans-
Malinowski distingue entre necesidades o imperativos miten todos los condicionamientos técnicos, morales, es-
instrumentales e integrativos. Los imperativos instrumen- pirituales y sociales que son indispensables para su pro-
tales son medios para la satisfacción (su función) de finali- ducción, manejo y disfrute.
dades (necesidades). El imperativo de la Economía (pro- Estos imperativos instrumentales pueden o no consti-
ducción, distribución, consumo de bienes materiales) es tuir una institución específica. En el caso de los trobian-
un medio para satisfacer necesidades de subsistencia. El deses, la economía es sólo una función de otra institución,
imperativo de la Ley y el Orden es un medio para satisfacer la del parentesco.
la necesidad humana de cooperación, que es la esencia de Estos imperativos instrumentales no agotan la satisfac-
toda conquista cultural. Se requieren disposiciones para ción humana indirecta de sus necesidades. Son necesarios
sancionar las costumbres, las normas éticas y legales que otros de carácter integrativo. Estos nacen como respuesta a
organizan la actividad grupal y para responder a las dife- un objetivo integrador o sintético de la cultura. Organizan
rencias de status y jerarquías que se establecen entre los e integran al individuo y a la sociedad como un todo. A
miembros del grupo. El imperativo de la Educación es un modo de ejemplo desarrollaremos dos de estos impera-
medio para satisfacer la necesidad cultural de transmitir la tivos: conocimiento y magia3.
tradición a las generaciones sucesivas.
En cada uno de estos imperativos están presentes los • Conocimiento: el hombre primitivo desarrolló un
tres elementos constitutivos del concepto de cultura (apa- conocimiento de carácter científico basado en con-
rato material, humano y espiritual) organizados en un cepciones empíricas (observación, generalización y
todo complejo. Cada uno de estos elementos tendrá, en el razonamiento lógico) que afectó las actividades hu-
análisis de Malinowski, un rasgo y una función distintiva manas. El conocimiento es más que un medio para
aunque sólo puedan comprenderse a la luz de sus rela- un fin porque su función es la de conectar distintos
ciones de dependencia funcional. tipos de comportamientos. Estos sistemas organi-
Por ejemplo, los artefactos materiales de una cultura, zan e integran las diferentes experiencias humanas y
no sólo los implicados en actividades de subsistencia, traspasan los resultados de las experiencias pasadas a
constituyen su riqueza material. Esta riqueza no es una las futuras empresas. Por último, ese conocimiento
fuerza en sí misma, necesita complementarse con: permite al hombre planificar y premeditar.
58
Constructores de Otredad
• Magia: el conocimiento no puede controlar la suer- narios, no habituadas a formular su pensamiento con
te, eliminar los accidentes, adivinar los giros inespe- algún grado de coherencia y precisión. Para él, esas mentes
rados de los hechos naturales o hacer que el trabajo “están llenas de prejuicios y opiniones tendenciosas inevi-
humano sea confiable y adecuado a todas las exigen- tables en el hombre práctico medio”. El investigador será
cias prácticas. El conocimiento es soberano hasta un quien podrá –y deberá– tener una mirada objetiva y cien-
límite, más allá del cual nada pueden hacer ni la ra- tífica, ajena a los prejuicios y sentimientos de su sociedad,
zón ni la lógica. Interviene entonces la magia. Se superadora de la deformación etnocéntrica. Su crítica a los
trata de sistemas de superstición, de ritual. La magia evolucionistas se basa justamente en este aspecto. Para él,
existe en todas partes. Se recurre a ella cuando la los errores metodológicos que ellos cometieron se de-
suerte y las circunstancias no son completamente bieron a que, en su mayoría, utilizaron datos/informa-
controladas por el conocimiento. La magia tradicio- ciones provenientes de aquellos “hombres prácticos me-
nal es una institución que fija, organiza e impone a dios”, llenos de prejuicios respecto al primitivo o salvaje.
los miembros de una sociedad la posible solución a Malinowski, al igual que los evolucionistas, partía de
problemas que plantea la impotencia humana más ciertas proposiciones fundamentales relativas a las seme-
allá del conocimiento o la habilidad técnica. La ma- janzas entre los hombres. Para él, la especie humana desde
gia posee una verdad pragmática que aparece cuan- el punto de vista biológico es una sola (UPB), lo que im-
do el hombre está desintegrado ante la incapacidad plica que todos los hombres tienen las mismas necesidades
de su conocimiento de controlarlo todo. La magia básicas y por lo tanto esto va a explicar la existencia de se-
es también una fuerza organizativa de la sociedad. mejanzas o la presencia de elementos universales. Por esto
El mago, por su sabiduría y fuerza secreta, controla considera que es importante en el estudio de la cultura una
las actividades prácticas asociadas. teoría de las necesidades, ya que ella permite explicar lo
universal o lo universalmente válido:
El concepto instrumental de cultura reposa sobre dos
conceptos claves: función e institución. Para Malinowski, La teoría de la cultura debe basarse en los hechos bioló-
el comportamiento cultural, atributo universal de la es- gicos. Los seres humanos constituyen una especie animal.
pecie humana supone siempre el cumplimiento de una o Están sujetos a las condiciones elementales que deben ser
más funciones a través de una acción institucional de satis- cumplidas para que los individuos puedan sobrevivir,
facción de necesidades. subsistir la raza y los organismos individuales, sin excep-
Así se proclama la universalidad de la función y de los ción, ser mantenidos en condiciones de actividad
principios de la organización institucional asociados a los (1975:49-50).
componentes básicos de la cultura: equipamiento material
(bienes y utensilios), equipamiento humano (organiza- La satisfacción cultural de las necesidades básicas su-
ción según normas) y equipamiento espiritual (ideas, va- pone la creación de necesidades derivadas, instrumentales
lores, creencias, tradiciones, etc.) y a los imperativos ins- e integrativas. Podemos hablar de universalidad de fun-
trumentales e integrativos. ciones y de principios de organización institucional. Pero
no sólo necesidades y funciones son comunes a todos los
¿Por qué las sociedades humanas son hombres; todos poseen, para Malinowski, un razonamien-
distintas entre sí? to lógico que conduce toda actividad humana.
Desde un principio la presencia del Nosotros y su rol ac- Establece además, al igual que los evolucionistas, una
tivo en la construcción de la otredad preocuparon a Mali- serie de proposiciones fundamentales relativas a la diver-
nowski. El autor se propuso refutar asignaciones prejui- sidad entre los hombres. La primera de ellas considera la
ciosas de la sociedad occidental de su tiempo a ese mundo diversidad como un hecho empíricamente constatable. Y
ajeno, los primitivos específicamente. Estos prejuicios se este hecho expresa la heterogeneidad de modalidades cul-
fundan en un conocimiento del Otro cultural a partir del turales que puede asumir la vida humana. Pero esta hete-
cual ese Otro nos devuelve la imagen imperfecta y retra- rogeneidad implica que la cultura no es una sola como
sada de nosotros mismos. Esta actitud reconocida bajo la para el evolucionismo sino que supone la multiplicidad y
denominación de etnocentrismo, se convertirá desde en- variedad de formas institucionales de respuesta concreta a
tonces en un problema central de la Antropología. Mali- necesidades humanas universales. Si bien podemos hablar
nowski, en una de sus clásicas etnografías, se refiere a este de la universalidad de las funciones (necesidad a satisfacer
problema y lo adjudica a las mentes inexpertas de funcio- por medio de actividades) y de los principios generales de
59
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
organización institucional (presencia universal de los tres mundo Ajeno es un mundo con. En el caso del análisis por
aparatos componentes de la cultura), la forma concreta, la la diversidad, el mundo primitivo es un mundo con y no
sustancia que reviste la respuesta institucional (cultural) sin aquellas atribuciones indudables del Nosotros. Se trata
de satisfacción es diversa, múltiple y variada. de un mundo con economía, con política, con arte, etc.,
Así, ya no se habla de la Cultura, sino de culturas, en así como también, con complejidad, con organización,
tanto expresiones particulares y singulares del quehacer con historia y con racionalidad. Así, por ejemplo, el autor
humano. Y estas culturas: no se cansa de realizar afirmaciones como las siguientes:
• no representan un grado, un nivel de acumulación y
de invento, sino una totalidad compleja, ordenada e La religión o la magia, el mantenimiento de la ley o los
indisociable de elementos, dentro de la cual cada sistemas de conocimiento y la mitología se presentan con
uno de estos elementos define su función y su efica- tan constante regularidad en todas las culturas que puede
cia. He aquí la noción de incrustación: toda activi- concluirse que también son el resultado de profundas ne-
dad, todo fenómeno humano existe incorporado, cesidades o imperativos (1975:96).
incrustado en la totalidad que constituye la cultura.
• contemporáneas, distintas de Occidente, no testi- El emparejamiento, es decir, el sistema de hacer la corte,
monian un tiempo pasado de la Humanidad, sino el amor y la selección de consortes está tradicionalmente
su presente. La sincronía se impone a la retrospec- determinado en todas las sociedades humanas por un
ción en el análisis cultural. Así como la otredad viva cuerpo de costumbres culturales que prevalecen en cada
no representa la supervivencia de un fenómeno pa- comunidad (1975: 97).
sado, la presencia de costumbres u otros elementos
de la conducta humana que no parezcan compati- La magia cambia en la forma; varía de fundamento; pero
bles con la realidad cultural en la cual están integra- existe en todas partes (1975: 110).
dos, no reflejan la supervivencia de un rasgo de otro
tiempo, un “peso muerto”, sino una presencia que La universalización de las atribuciones del Nosotros (el
cumple con una función. Es, por tanto, una reali- con) se complementa con las particularidades que asumen
dad viva. estas atribuciones en el mundo primitivo, un mundo con
economía, con política, etcétera, pero donde éstas se pre-
Para Malinowski, la diversidad no implica una suce- sentan de “otra forma”. Esto significa que, si bien la eco-
sión temporal, ni tampoco un ordenamiento causal entre nomía como prototípica del Nosotros (intercambio de
culturas. Ninguna cultura es causa o efecto de otra; se vin- mercado) o la política bajo su fenómeno Estado están au-
culan entre sí en función de ser cada una de ellas la mani- sentes, podemos descubrir su presencia en torno al sentido
festación concreta y singular de la satisfacción de necesi- (su función) que estas categorías asumen en nuestra so-
dades humanas universales y de principios de organiza- ciedad. Para Malinowski el sentido implica la finalidad.
ción, igualmente universales. La ausencia de un Así, el sentido de la economía es la subsistencia, el de la po-
ordenamiento temporal y causal de las culturas supone lítica es el orden, la cohesión, etc. De esta forma el autor
que cada una de ellas se explica a sí misma en la comple- extiende las categorías propias del Nosotros y, al hacerlo,
jidad y singularidad de su ordenamiento funcional. las transforma descubriendo detrás del fenómeno su sen-
Si existe gradación entre las culturas es cualitativa y no tido. En el mundo ajeno existen los mismos sentidos (fun-
cuantitativa, y refiere a la especialización o no de las insti- ciones) pero diferentes formas institucionales. La otredad
tuciones. Malinowski usará el término “simple” para refe- no es la negación de la propia humanidad. Pero este con, a
rirse, en términos comparativos, a culturas con institu- diferencia de aquel que hablamos a propósito de la dife-
ciones generalizadas (multifuncionalidad/incrustación); rencia, no supone gradaciones de más o menos en la pose-
por el contrario, especialización y desincrustación de- sión de atributos que van desde la indiferenciación enten-
vienen condiciones de complejidad cultural. dida como caos, a lo diferenciado entendido como orden y
claridad. El con en Malinowski implica hallar en el mundo
Mecanismos de construcción ajeno el sentido de las categorías de nuestra sociedad.
de la diversidad La extensión del propio universo clasificatorio al mun-
Malinowski fue uno de los primeros antropólogos en pro- do primitivo tiene otra implicancia. En el mundo del an-
ducir el pasaje del sin como mecanismo cognitivo al con a tropólogo la economía, la política, etc., aparecen como ca-
fin de argumentar contra posiciones de su época. El tegorías que poseen cierta especificidad autónoma. En el
60
Constructores de Otredad
Nosotros esto da cuenta de la especificidad de las institu- La relación Nosotros-Otros en la construcción por la
ciones. En el mundo primitivo, esta separación se debilita diversidad se aparta de un discurso temporal y acumula-
en favor de la presencia de funciones e instituciones menos tivo de atribuciones culturales. El Nosotros se relativiza,
especializadas y diferenciadas. Por ejemplo, los impera- expresa un orden posible de experiencia. Relativizar signi-
tivos instrumentales no constituyen instituciones en sí, fica aquí el abandono de la condición de parámetro (de
4
sino que son función de otras instituciones . La lógica de medida de cultura) que reviste el Nosotros en la Teoría
funcionamiento y la forma de estos imperativos dependen Evolucionista. Pero el Nosotros no desaparece, sino que
de la lógica integradora de la sociedad. Lo que para el evo- ahora se presenta como referente, como lugar desde donde
lucionismo es confuso para Malinowski es extraño. La se mira y se llena al Otro. Por eso el Nosotros se particula-
oposición de la indiferenciación-diferenciación no es sinó- riza en la modalidad concreta de sus instituciones y de sus
nimo de desorden, de oscuridad; por el contrario, supone relaciones, pero también, se universaliza en torno a necesi-
la presencia de un orden distinto. dades y funciones.
Sintetizando, podemos decir que a diferencia del evo-
lucionista que viaja a la otredad retrocediendo en el La versión estructuralista
5
tiempo y despojando atributos propios del Nosotros (me- A diferencia de Malinowski, Lévi-Strauss se mostró más
canismo del con al sin), Malinowski viaja siempre en la interesado en trabajar sobre los elementos comunes que en
contemporaneidad de su tiempo y “llena” el mundo del realizar una descripción detallada de una cultura en parti-
Otro con atribuciones del Nosotros. La operación de cular. Y esta, tal vez sea una de las razones por las cuales ha
llenar se corresponde con el primer mecanismo de cons- vuelto permanentemente a las preguntas que se hacían los
trucción de la otredad por la diversidad: el con, la pre- evolucionistas. De las tres preguntas originarias del evolu-
sencia. Pero llenar, hallar presencias significa universalizar cionismo, Lévi-Strauss acepta la primera y la segunda
necesidades, funciones, principios institucionales y razo- (¿qué es el hombre?, ¿por qué las culturas difieren entre sí?)
namiento lógico; pero de ninguna manera implica la iden- pero modifica la tercera (¿cuál fue su origen?) porque para
tidad de las formas que asumen concretamente estas atri- él la pregunta por el origen no tiene una base científica
buciones. En este sentido, se trata de presencias heterogé- sino ideológica. La sustituye entonces por una más amplia:
neas en sus modalidades. El con pero distinto sería el ¿cómo el hombre llegó a ser hombre? Pero aunque dos de
segundo mecanismo de construcción. Las presencias no las preguntas sean las mismas las respuestas son diametral-
son más adquisiciones de la otredad en su camino hacia el mente opuestas.
Nosotros, sino que son parte constitutiva de ella, están or- Para responder qué es el hombre y cómo llegó a ser tal,
ganizadas e integradas en una totalidad funcional y signifi- Lévi-Strauss recurre a la distinción entre naturaleza y cul-
cativa aunque revistan un contenido y ordenamiento dis- tura. Para contestar por qué las culturas difieren entre sí,
tinto, singular. Por último, podemos decir que este orde- recurre a la noción de diversidad cultural.
namiento distinto y singular que evidencia la otredad en
relación al Nosotros tiene un rasgo común que atraviesa La distinción naturaleza-cultura
las distintas expresiones de los otros. Este rasgo es la in- El punto de partida del análisis de Lévi-Strauss es un de-
crustación y la no especialización (o especialización sacuerdo con los evolucionistas. Para éstos la diferencia
menor) de las instituciones en comparación con la dife- entre naturaleza y cultura tenía una significación histó-
renciación/especialización que caracteriza instituciones y rica y buscaban los fundamentos de esa distinción en
funciones en el Nosotros del antropólogo. pruebas empíricas que mostraran el momento en que se
4 Malinowski escribe que en la sociedad primitiva “la ley y sus sanciones raramente están personificadas en instituciones especiales [...] Pero aunque no
estén contenidas en un cuerpo específico de reglas codificadas ni tampoco desempeñadas por grupos especialmente organizados de personas, las san-
ciones de la ley primitiva funcionan sin embargo de forma concreta y desarrollan rasgos concretos en las instituciones a que pertenecen” (1975: 106).
5 La posición teórica del autor se conoce como estructuralismo. Y al igual que pasó con el funcionalismo, puede ser considerado una teoría y un mé-
todo de análisis utilizado por las ciencias sociales principalmente en la década del ‘60. En su estructuralismo Lévi-Strauss retomó las ideas que
Saussure aplicó al lenguaje y los desarrollos posteriores propuestos por Trouberkoy y Jackobson y los volcó en el análisis antropológico; esto le per-
mitió redefinir la antropología como una parte de la semiología: “Nadie, a mi parecer, ha estado más cerca de definirla [...] cuando, al presentar la
lingüística como una parte de una ciencia todavía por nacer, reserva para ésta el nombre semiología, y le atribuye por objeto de estudio la vida de los
signos en el seno de la vida social. Él mismo, por lo demás, ¿no preveía nuestra adhesión cuando, en dicha ocasión, comparaba el lenguaje a la escri-
tura, al alfabeto de los sordomudos, a los ritos simbólicos, a las formas de cortesía a las señales militares, etc.? Nadie discutirá que la antropología
cuenta dentro de su campo propio cuando menos algunos de esos sistemas de signos, a los que se añaden otros muchos: lenguajes míticos, signos
orales y gestuales de que se compone el ritual, reglas matrimoniales, sistemas de parentesco, leyes consuetudinarias, ciertas modalidades de inter-
cambios económicos. Concebimos pues la antropología como el ocupante de buena fe de ese dominio de la semiología que la lingüística no ha rei-
vindicado como suyo” (1979:14-15).
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Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
produjo la separación entre ambas. Para el autor es inútil “sociedades” les falta un esbozo del “modelo cultural uni-
buscar pruebas empíricas ya que es imposible pensar una versal”, es decir, lenguaje, herramientas, instituciones so-
fase de la evolución de la humanidad (el hombre como ciales, sistemas de valores. También se han realizado
género) en la cual no se hayan desarrollado formas de ac- experiencias con monos antropoides pero ha sido impo-
tividad que sean parte integrante de la cultura. No obs- sible extraer conclusiones generales a partir de la expe-
tante, considera que “a falta de significación histórica riencia ya que en estos animales “donde no actúa el ins-
aceptable, la distinción tiene un valor lógico, un uso me- tinto hay un vacío, no se puede establecer una norma a un
todológico”. nuevo nivel”. En consecuencia, para Lévi-Strauss, se cae
Lévi-Strauss, responde a ¿qué es el hombre? recono- en un círculo vicioso al buscar en la naturaleza el origen de
ciendo que éste es un ser biológico y un ser social-cultural6, las reglas institucionales “que suponen –aún más: que ya
es decir, retoma la dualidad planteada por los evolucio- son– la cultura y cuya instauración en un grupo depende
nistas. Tanto a un nivel individual (el hombre), como a un ya del lenguaje”7.
nivel genérico (la humanidad). En ambos niveles, reco- Pero al no encontrar en el comportamiento de los ani-
noce los problemas que existen para responder a ¿qué es males ninguna norma, Lévi-Strauss considera que hay que
natural y qué es social en el hombre? partir justamente de ese punto, de la ausencia de re-
A un nivel individual, la pregunta es ¿cómo recono- glas/normas a nivel del comportamiento natural, para com-
cemos que la respuesta del hombre-individuo frente a una prender la distinción entre la naturaleza y la cultura. Así,
situación es cultural o es natural? ¿Cuándo responde con plantea que la ausencia de reglas en la naturaleza es el cri-
su naturaleza y cuándo con su cultura? Lévi-Strauss dirá terio más seguro para establecer la distinción entre un pro-
que “en la mayoría de los casos ni siquiera se distinguen ceso natural y un proceso cultural. Si la “ausencia” es un
bien las causas, y la respuesta del sujeto constituye una ver- criterio negativo en la naturaleza, por oposición es un cri-
dadera integración de las fuentes biológicas y sociales (cul- terio positivo en la cultura. En los comportamientos “sus-
turales) de su comportamiento”. Plantea, a su vez, que se traídos a las determinaciones instintivas” la regla aparece
podría encontrar esa distinción con el aislamiento de un como un criterio positivo. Así:
recién nacido, y que hubo casos donde el “azar” dio esa • en toda parte donde se presenta la regla sabemos con
oportunidad con los casos de “niños salvajes”. Pero la certeza que estamos en el estadio de la cultura;
única consecuencia válida que se sacó de esas experiencias • simétricamente, lo universal es el criterio de la natu-
es que el hombre, siendo el único animal que se domesticó raleza porque “lo constante en el hombre escapa al
a sí mismo, no puede volver a un estado natural (como un dominio de las costumbres, de las técnicas y de las
animal doméstico) porque no existe comportamiento na- instituciones por lo que los grupos se distinguen y se
tural de la especie al cual el individuo aislado pueda volver oponen”.
por regresión. Concluye, por lo tanto, que la distinción
entre naturaleza y cultura no puede estar presente a nivel Su conclusión es que la constancia y la regularidad
de los individuos. existen tanto en la naturaleza como en la cultura, pero
A nivel de la especie, la distinción parece que puede mientras que en la naturaleza la constancia es dominio de
despejarse a partir de la comparación con otras especies, la herencia biológica, en la cultura la constancia es el do-
comparando el comportamiento humano con el compor- minio de la tradición. Así, todo lo que es universal en el
tamiento animal. Hubo intentos de este tipo de búsqueda. hombre corresponde al orden de la naturaleza y se caracte-
Algunos buscaron la respuesta en los niveles superiores de riza por la espontaneidad, mientras que todo lo que está
la vida animal (confrontando especies), intentando encon- sujeto a reglas pertenece a la cultura y presenta los atri-
trar signos precursores de la cultura en el comportamiento butos de lo relativo y de lo particular. Si ordenamos estas
de otras especies. Así, se han analizado a los insectos, aque- oposiciones, tenemos el siguiente cuadro que sintetiza las
llos que viven en “sociedad” pero, para Lévi-Strauss, a esas características principales de cada estado:
6 El tema naturaleza-cultura está tratado intensamente en los tres primeros capítulos de Las estructuras elementales del parentesco. Buenos Aires, Pai-
dós, 1969. Es necesario aclarar que Lévi-Strauss escribió este libro en 1947, pero veinte años después, cuando se reedita nuevamente, el autor aclara
en el Prefacio que ha modificado su forma de pensar y que algunos puntos respecto a la distinción entre naturaleza y cultura deberían ser modifica-
dos a la luz de los nuevos descubrimientos (principalmente respecto a las investigaciones con especies animales y a la forma que trató la universali-
dad de la prohibición del incesto). Un elemento que se permite introducir en la segunda edición es la nota 1 del Capítulo I; en el texto distingue un
estado de naturaleza y un estado de sociedad y en la nota aclara: “Hoy diríamos mejor: estado de naturaleza y estado de cultura.”
7 Esta es una clara alusión al pensamiento evolucionista que, como vimos en el primer capítulo, planteaba que “Nadie negará que [...] las causas na-
turales y concretas determinan en gran medida la acción humana”.
62
Constructores de Otredad
63
los días en el dominio animal o vegetal y de las que de- incluyen parientes próximos pero, junto con ellos, incluye
pendía su bienestar? [...] ¿cómo comprender que se haya un número considerable de individuos entre los que no es
detenido en las prohibiciones y no haya pasado a las pres- posible establecer relación de consanguinidad”.
cripciones, cuyo resultado experimental -por lo menos en Lévi-Strauss sostiene que los partidarios de este tipo de ex-
ciertos casos- hubiese mostrado efectos benéficos?” plicación se distinguen en dos grupos: aquellos que sólo se
(1969:47). limitaron a proponer como posibilidad que la regla de la
El segundo tipo de explicación que Lévi-Strauss rebate, prohibición del incesto deriva de las reglas de exogamia y
es la que elimina uno de los términos de la antinomia, el aquellos que, afirmando categóricamente esa derivación,
cultural, y la regla es considerada un reflejo de tendencias intentaron probarla como fue el caso de Durkheim. La ex-
naturales (fisiológicas o psicológicas congénitas); esas ten- plicación de Durkheim, aunque parece ser la más com-
dencias son el “horror natural” o la “repugnancia” al in- pleja apela, sin embargo, a un “vicio” evolucionista, a la
cesto derivados del lazo de sangre que une a las partes, por noción de supervivencia. Así, para este autor, la prohibi-
lo tanto, la prohibición es una respuesta a la “voz de la ción del incesto no sería más que el vestigio, la supervi-
sangre”. Las explicaciones, en este caso, se basan en que la vencia de un conjunto de creencias que en algún mo-
prohibición no es más que la proyección o el reflejo, sobre mento fueron comunes a toda la humanidad.
el plano cultural, de sentimientos o tendencias para cuya Según Lévi-Strauss estas tres perspectivas condujeron a
explicación sólo es necesario considerar la naturaleza del callejones sin salida o a contradicciones y, de mantenerlas,
hombre, sea esta de origen biológico o psicológico. Para se corre el riesgo de “pedirle a las ciencias naturales la ex-
Lévi-Strauss, “está perfectamente establecido que el su- plicación de la existencia de una regla sancionada por la
puesto horror al incesto no puede derivarse de una fuente autoridad de los hombres” (1969:58)11. Reconoce al
instintiva, puesto que para que se manifieste es preciso su- mismo tiempo que la dificultad para comprender la regla
poner un conocimiento previo o establecido posterior- radica en su ambigüedad, en ser una regla cultural y social
mente de la relación de parentesco entre los culpables [...] al mismo tiempo:
pero nada más sospechoso que esta supuesta repugnancia
instintiva, ya que el incesto, si bien prohibido por la ley y La relación entre la existencia biológica y la existencia so-
las costumbres, existe y, sin duda, es más frecuente que lo cial del hombre nos llevó a plantear el problema del in-
que deja suponer la convención colectiva de silenciarlo”; cesto y comprobamos enseguida que la prohibición no co-
justamente el psicoanálisis descubrió lo inverso, el “fenó- rresponde con exactitud ni a uno ni a otra. En este trabajo
meno universal no es la repulsión frente a las relaciones in- nos proponemos proporcionar la solución de esta ano-
cestuosas sino, por el contrario, su búsqueda.”10. malía al mostrar que la prohibición del incesto constituye
El tercer tipo de explicaciones que rebate también eli- precisamente el vínculo de unión entre una y otra. (...)
mina una de las partes de la antinomia, en este caso, la na- Constituye el movimiento fundamental gracias al cual,
tural. Para esta explicación la regla obedece a un orden so- por el cual, pero sobre todo en el cual, se cumple el pasaje
cial y el hecho de que se exprese en términos biológicos es de la naturaleza a la cultura (1969:59).
solo un accidente. El origen de la prohibición del incesto
está en un conjunto más amplio de reglas, denominadas Ahora bien, ¿cómo demuestra que con la prohibición
de “exogamia”: “En muchas sociedades la regla de exo- del incesto se cumple el paso de la naturaleza a la cultura12
gamia prohibe el matrimonio entre categorías sociales que y que en el momento en que se establece la regla se modi-
10 Además, otros pueblos confirman esta visión; Lévi-Strauss menciona el proverbio azande: “el deseo de mujer comienza con el deseo de la herma-
na” (1969:50-51).
11 El problema no consiste en buscar explicaciones de la modalidad que tomó la institución en tal o cual sociedad sino en preguntarse “qué causas
profundas y omnipresentes hacen que, en todas las sociedades y en todas las épocas, exista una reglamentación de las relaciones entre sexos. Querer
proceder de otra forma sería cometer el mismo error que el lingüista que creería agotar, por la historia del vocabulario, el conjunto de las leyes foné-
ticas o morfológicas que presiden el desarrollo de la lengua” (1969:57).
12 En La mirada distante, lévi-Strauss sostiene que para analizar la noción de prohibición del incesto se inspiró en la función asignada al fonema por
lingüistas: “Como el fonema medio, sin significación propia para formar significaciones, la prohibición del incesto debía manifestárseme como la
bisagra entre dos ámbitos. De esta forma, la articulación del sonido y el sentido respondía, en otro plano, la de la naturaleza y la cultura. Y, del mis-
mo modo que el fonema como forma se da en todas las lenguas en calidad de medio universal por el que se instaura la comunicación lingüística, la
prohibición del incesto, universalmente presente si nos atenemos a su expresión negativa, constituye asimismo una forma vacía pero indispensable
para que se haga a la vez posible y necesaria la articulación de los grupos biológicos en una red de intercambio que los ponga en comunicación. Por
último, la significación de las reglas de alianza, imposibles de comprender cuando se las estudia separadamente, sólo puede surgir oponiendo unas
a otras, de la misma manera que la individualidad del fonema no reside en su individualidad fónica, sino en las relaciones de oposición y negativas
que los fonemas ofrecen entre sí” (1984:166-167).
Constructores de Otredad
fica enormemente la situación anterior, se crea un nuevo buscar mujeres fuera de él, de tal forma que las “familias”
orden? Recurre a la constatación que le permitió definir la pueden casarse entre sí pero no dentro de sí:
cultura: la ausencia de reglas en el ámbito de la naturaleza
y deduce que la cultura aprovecha esa ausencia en la natu- Lo cierto es que nunca se insistirá lo suficiente en el hecho
raleza para introducirse. Para mostrar cómo la cultura se de que si la organización social tuvo un principio, éste sólo
introduce en los ámbitos en los cuales la naturaleza no re- pudo haber consistido en la prohibición del incesto; esto se
gula, no determina, recurre a la combinación de dos pares explica por el hecho de que, como hemos mostrado, la
13
de oposiciones: naturaleza/cultura y filiación/alianza . prohibición del incesto no es más que una suerte de remo-
delamiento de las condiciones biológicas del apareamien-
Cuadro II. to y de la procreación (que no conocen reglas, como puede
verse observando la vida animal) que las compele a perpe-
Naturaleza Cultura tuarse únicamente en un marco artificial de tabúes y obli-
gaciones. Es allí, y sólo allí, que hallamos un pasaje de la
Filiación (1) (4)
naturaleza a la cultura, de la vida animal a la vida hu-
Alianza (2) (3) mana, y que podemos comprender la verdadera esencia de
su articulación (1976:36-37).
La relación naturaleza-filiación (1) –la relación entre
padres e hijos– implica que los genes de los padres marcan Sobre este razonamiento podemos hacer algunas de-
los de los hijos (como sean los padres, serán los hijos). En ducciones. Para Lévi-Strauss, la “esencia” de la articula-
este nivel la cultura no puede hacer nada porque, de al- ción se ha sintetizado en la oposición fundamental entre
guna manera, la naturaleza determina fuertemente la filia- naturaleza y cultura, de tal modo que la cultura ya no es,
ción. En la filiación la naturaleza aparece determinando la como para Malinowski, una segunda naturaleza sino con-
relación. forma un nivel nuevo y diferente de organización. De tal
En la relación naturaleza-alianza (2) no ocurre lo mis- forma que con este razonamiento Lévi-Strauss vuelve a la
mo. En la naturaleza la relación entre hombre y mujer no idea de cultura con mayúsculas, es decir, la Cultura como
está individualmente determinada, sólo requiere un ma- distintiva de la condición humana.
cho y una hembra de la misma especie. Es decir que la na- Y si bien su punto de partida para definir las caracterís-
turaleza a nivel de la alianza no dice nada, no determina, ticas de la Cultura fue la ruptura y oposición con la natura-
dejando un espacio vacío. Este “espacio vacío”, esta au- leza, al introducir la prohibición con características de
sencia, da pie para que la cultura actúe sobre él. ambas, y afirmar que esta prohibición es “la Cultura”,
En la relación cultura-alianza (3) la cultura, aprove- transforma a ésta en una mediación, en un elemento me-
chando la indeterminación de la naturaleza respecto a la diador, aunque transformador, entre la naturaleza y algo
alianza, introduce una determinación, una distinción que más. Ese algo más, la sociedad, la historia, es el que va a dar
no estaba en la naturaleza. Impone un “no” que indica sentido a ese “no”. La introducción del “no” (“esta no es
“esto no es una hembra” y transforma esa hembra en una una hembra”) implica simplemente que se está marcando
relación “desconocida” en la naturaleza: la hermana. Al in- una distinción pero no indica la forma que va a adquirir
troducir una relación, la de consanguinidad, que no está esa distinción. Ese “no” se va a definir o aplicar de modo
en la naturaleza, la cultura conforma un nuevo orden, un distinto en las distintas sociedades. Algunas transformaran
nuevo nivel de organización. ese “no” en “hermanas”, otras en “madres”, otras en “pri-
En la relación cultura-filiación (4): al introducir ese mas” o en cualquier otra forma y ésa ya es una determina-
“no” a nivel de la alianza, la cultura incide sobre la filiación ción que, en términos de Lévi-Strauss, no compete a la
ya que, socialmente, ahora puede indicar quién puede ser Cultura sino a la sociedad, a las culturas.
un padre o una madre y quién no. Al introducir una nueva La pregunta que se impone es ¿por qué algunas cul-
relación, la cultura actúa/transforma los ámbitos que es- turas “prohíben” el casamiento con algunos parientes y
taban determinados por la naturaleza. Así, la prohibición con otros no? El mismo Lévi-Strauss, reconoce que esa
de casarse dentro de su grupo obliga a los hombres a sería una pregunta pertinente:
13 Es necesario aclarar estos términos. A nivel de parentesco existen tres tipos de relaciones denominadas: filiación, alianza y consanguinidad. La rela-
ción de filiación es la relación de descendencia ejemplificada en la relación entre padres (Pa) e hijos (Hi); la relación de alianza es la relación entre
sexos ejemplificada en la relación matrimonial (Esa-Eso) y la relación de consanguinidad es relación entre hermanos (Hno-Hna).
65
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
La naturaleza impone la alianza sin determinarla y la Pero su crítica respecto al evolucionismo parece ser aún
cultura sólo la recibe para definir enseguida sus modali- más profunda. Por ejemplo, en “Raza e Historia” sostiene
dades. Se resuelve así la aparente contradicción entre el que:
carácter de regla de la prohibición y su universalidad.
Esta última expresa sólo el hecho de que la cultura, Por diferentes y a veces estrambóticas que puedan ser,
siempre y en todas partes, llenó esta forma vacía, así como todas estas especulaciones se reducen de hecho a una sola
un manantial llena en primer lugar las depresiones que receta, que sin duda la expresión falso evolucionismo es la
rodean su origen. Por el momento contentémonos con esta más apta para caracterizar. ¿En qué consiste? Muy exac-
comprobación, que la llenó de ese contenido que es la tamente, se trata de una tentativa de suprimir la diver-
Regla, sustancia a la vez permanente y general de la cul- sidad de las culturas sin dejar de fingir que se la reconoce
tura, sin plantearnos aún la pregunta de por qué esta plenamente (1979:310).
regla presenta el carácter general de prohibir ciertos
grados de parentesco y por qué este carácter general apa- El tratamiento que realiza de las dos teorías es distinto:
rece tan curiosamente diversificado (1969:68). su razonamiento se desarrolla de modo paralelo al funcio-
nalista, en cambio critica, pero al mismo tiempo recupera,
La diversidad las ideas evolucionistas en un nuevo marco teórico, en una
La noción de diversidad aparece en la obra de Lévi-Strauss nueva mirada.
relacionada con la unidad. En el párrafo anterior men- Su punto de partida es aceptar, al igual que el funcio-
ciona esa unidad, la cultura, como una “sustancia a la vez nalismo y el evolucionismo, la Unidad Psicobiológica del
permanente y general” pero ese carácter general aparece Hombre (UPB), es decir, que todas las culturas tienen
“curiosamente diversificado”. Así, la diversidad parece todo lo necesario para funcionar y que son equivalentes
unida a la diversificación. Pero será en dos textos poste- entre sí. La especie humana no sólo tiene semejanzas atri-
riores14 donde el autor expondrá en detalle los elementos buibles a la unidad física, a las necesidades comunes o a un
básicos de la diversidad. origen común. Las semejanzas pueden explicarse también
Si analizamos esos textos teniendo presente lo que por el contacto entre culturas aunque podamos encontrar
hemos afirmado sobre las otras dos teorías, el evolucio- culturas “cercanas” entre sí que diferencien de manera ex-
nismo y el funcionalismo, Lévi-Strauss tiene respecto a trema. Es decir que para Lévi-Strauss, las semejanzas
ellas una posición crítica. Por ejemplo en “Raza y Cultura” pueden tener cualquiera de esas causas pero esas mismas
afirma respecto al funcionalismo lo siguiente: causas pueden ser también causas de las diferencias. Pero
Lévi-Strauss se distingue de los otros autores en que des-
Durante cerca de medio siglo, el relativismo cultural y la plaza el eje de la preocupación: pasa de la relación seme-
separación perjudicial que implica entre el orden de la janza/diversidad o semejanza/diferencia a la relación entre
naturaleza y de la cultura han contado casi con el valor de unidad de la especie/diversidad de culturas y la unidad de
un dogma, si bien éste se ha visto progresivamente amena- la especie no es sólo física sino presenta una unidad cul-
zado en varios frentes. En principio desde dentro, en tural. La regla de la prohibición del incesto ejemplifica esta
virtud de las excesivas simplificaciones imputables a la relación entre unidad/diversidad: la regla es una operación
llamada escuela funcional que, principalmente con Mali- lógica (una negación) que es universal e instaura la Cul-
nowski, llegó a subestimar las diferencias entre culturas, tura pero, en tanto tal, se manifiesta histórica y fáctica-
yendo hasta reducir la diversidad de costumbres, creencias mente en una diversidad de modos particulares. Cada una
e instituciones a otros tantos medios equivalentes para sa- de las culturas reformuló esa operación lógica a partir de
tisfacer las necesidades más elementales de la especie, de una serie de transformaciones15.
manera que se ha podido decir que, dentro de semejante Así pues, Lévi-Strauss define de manera contundente
concepción, la cultura no es más que una inmensa metá- la diversidad como un hecho empírico, “natural”. Pero esa
fora de la reproducción y de la digestión [...] (1984:46). diversidad no está unida por ninguna relación de
14 “Raza e Historia”, en C. Lévi-Strauss, Antropología Estructural II. México, Siglo XXI, 1979 y “Raza y Cultura”, en C. Lévi-Strauss, La Mirada Dis-
tante, Barcelona, Argos Vergara, 1984.
15 Por eso el trabajo del antropólogo consiste en un viaje inverso al que ocurrió en los hechos. A nivel de los hechos, las cosas ocurrieron de lo general y
común a lo particular y diverso. A nivel del trabajo antropológico se va de lo particular y lo diverso a lo general y común: la estructura. Lévi-Strauss
ejemplifica este trabajo del antropólogo por referencia a los lingüistas: “ellos saben que las gramáticas de las lenguas del mundo tienen propiedades
comunes, y en un plazo más o menos largo, esperan conseguir algunos universales del lenguaje. Pero al mismo tiempo son conscientes de que el sis-
tema lógico formado por tales universales será más pobre que cualquier gramática particular, y que jamás podrá sustituirla. Los lingüistas saben
66
Constructores de Otredad
causa-efecto, la cual existe, en el plano biológico, entre difieren o se asemejan es en su relación. En la diversidad o
ciertos aspectos observables de los grupos humanos: en la distinción entre sociedades operan simultáneamente
fuerzas que trabajan en sentido opuesto; algunas tienden a
Así que cuando hablamos, en este estudio, de la contribu- mantener y acentuar los particularismos, otras operan en
ción de las razas humanas a la civilización, no queremos el sentido de la convergencia y de la afinidad. Así, culturas
decir que las aportaciones culturales de Asia o de Europa, o sociedades muy cercanas en el espacio pueden presentar
de África o de América obtengan una originalidad cual- diferencias substanciales y otras veces muestran una ten-
quiera del hecho de que estos continentes estén, a grandes dencia opuesta, tienden a parecerse. Lévi-Strauss se pre-
rasgos, poblados por habitantes de cepas raciales dife- gunta si las sociedades no se definirán, teniendo presentes
rentes. Si esta originalidad existe –y la cosa no es dudosa– sus relaciones mutuas por determinado óptimo de diver-
atañe a circunstancias geográficas, históricas y socioló- sidad, más allá del cual no podrían ir, pero por debajo del
gicas, no a aptitudes distintas vinculadas a la constitución cual tampoco podrían descender sin peligro16.
anatómica o fisiológica de los negros, los amarillos o los Y por último, encontramos diversidad en el seno de
blancos (1979:305). cada sociedad. Constatamos que hay también diversidad a
nivel de los distintos grupos que la conforman producto
La diversidad cultural y la diversidad racial se distin- de un proceso de diversificación interna. Y Lévi-Strauss se
guen, en principio, por su número, cantidad: hay más cul- pregunta si no será que esta diversificación es mayor en la
turas que razas humanas. Y se distinguen también por el medida en que la sociedad se torna más voluminosa y más
interés que presentan a la ciencia: mientras que el interés homogénea.
por la diversidad entre razas, se reduce a su origen histó- La consecuencia que saca de la revisión de los modos
rico y a su distribución en el espacio, el interés por la diver- distintos de diversidad que existen, diferencia la mirada de
sidad de culturas “plantea numerosos problemas, pues es Lévi-Strauss de la de Malinowski: la diversidad es menos
posible preguntarse si constituye para la humanidad una función del aislamiento de los grupos que de las relaciones
ventaja o un inconveniente” y este interrogante se subdi- que los unen. Para el primero, la diversidad tiene que verse
vide, a su vez, en otras preguntas y problemas. como un fenómeno natural resultante de las relaciones di-
El primer paso para resolver estas preguntas es el de rectas o indirectas entre las sociedades, como resultado de
constatar la diversidad cultural (¿a qué nos referimos las relaciones mutuas (de oposición, de semejanza, de dis-
cuando hablamos de diversidad cultural?). Para tinción) entre las sociedades.
Lévi-Strauss es un “hecho”, un fenómeno, algo que no
ofrece dudas y que conforma la vida de la humanidad. Si Las actitudes de los hombres frente
hay algo cierto es que la humanidad se desenvuelve a través a la diversidad
de “modos extraordinariamente diversificados de socie- El segundo paso que realiza Lévi-Strauss, a fin de despejar
dades y civilizaciones” y que esa diversidad “atañe a cir- los problemas que presenta explicar la diversidad cultural,
cunstancias geográficas, históricas y sociológicas”. Por lo es una revisión de las actitudes que los hombres han tenido
tanto, la diversidad cultural no debe ser concebida como históricamente frente a la diversidad, preguntándose có-
un hecho estático, porque, como se puede constatar, las mo éstos han reaccionado frente a este fenómeno. De
culturas y las sociedades no difieren entre ellas de la misma modo general sostiene que, a pesar de ser un fenómeno na-
manera ni en el mismo plano. Los modos en que las cul- tural, rara vez se le ha presentado así a los hombres. Por el
turas y las sociedades difieren entre sí varían de acuerdo al contrario, ha habido una tendencia a verla como una
tiempo y el espacio. Encontramos culturas diferentes en “monstruosidad” o un “escándalo”. Y analiza tres tipos de
distintos espacios en un mismo tiempo (contemporáneas) actitudes que los hombres han tenido históricamente fren-
como también encontramos indicios de culturas distintas te ella.
que han existido en otro tiempo y ahora están desapare- La actitud más generalizada, que se da a nivel del sen-
cidas (históricas). tido común y sea quizás la más antigua, es la etnocéntrica,
También se constata que, la mayoría de las veces, las la cual “consiste en repudiar pura y simplemente las for-
diferencias no obedecen al aislamiento de las culturas: si mas culturales –morales, religiosas, sociales estéticas– que
también que el estudio del lenguaje en general, y el de cada una de las lenguas que han existido o existen aún en el mundo, hablando en rigor, cons-
tituye una tarea interminable, y que jamás ningún cuerpo acabado de reglas podrá tratar exhaustivamente todas sus propiedades. Suponiendo que
esos universales sean algún día puestos de relieve, se presentarán como estructuras abiertas, en las que siempre se podrá hacer sitio a nuevas defini-
ciones, y completar, desarrollar o rectificar las ya existentes” (1984:128).
16 Este óptimo variará con el número, el alejamiento geográfico y con los medios de comunicación.
67
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
están más alejadas de aquellas con las que nos identifi- el respeto por el otro implica conciliar el derecho de cada
camos”. Así, cuando nos enfrentamos con algo “inespe- cultura a ser como es, pero ese modo de ser puede chocar o
rado” recurrimos a términos como los de “salvajes”, “bár- entrar en contradicción en algunos aspectos con los prin-
baros”, “no humanos” para calificar lo distinto en el otro. cipios filosóficos o religiosos de esos sistemas (por e-
Esta actitud encierra una paradoja ya que es precisamente jemplo, las prácticas de canibalismo, infanticidio, etc.). El
la que tienen aquellos que los occidentales denominan sal- hombre de estos sistemas filosóficos se encuentra “atra-
vajes o bárbaros. La mayoría de estas sociedades se deno- pado entre la doble tentación de condenar experiencias
minan a sí mismos “nosotros los hombres” y utilizan tér- que lo hieren afectivamente y de negar diferencias que no
minos peyorativos (malos, perversos, cobardes, liendres, comprende intelectualmente”.
etc.) para denominar a los extraños, a los “no hombres”. Y la última actitud que analiza es la de la ciencia que se
Incluso, hay casos que el extraño es visto como un ser so- desprende de la teoría evolucionista y a la que Lévi-Strauss
brenatural. Al respecto Lévi-Strauss cuenta cuáles han sido llama “falso evolucionismo”. La actitud evolucionista-cul-
las actitudes en el encuentro entre el español y el indio tural ha sido la de proclamar la diversidad pero en los he-
americano: chos, en su teoría, la suprime y la torna aparente ya que
trata las diferentes culturas como etapas de un desenvolvi-
En las Antillas mayores, algunos años después del descu- miento único que partiendo del mismo punto debe con-
brimiento de América, mientras los españoles enviaban verger en el mismo fin17.
comisiones que indagaran si los indígenas tenían o no Del análisis de las tres actitudes, Lévi-Strauss saca otra
alma, estos últimos se dedicaban a la inmersión de conclusión: la diversidad cultural no sólo es variada por-
blancos prisioneros a fin de verificar, merced a una vigi- que se presenta de diferentes formas, sino que también es
lancia prolongada, si su cadáver estaba o no sujeto a la variada en función de las distintas actitudes, de las dis-
putrefacción (1979: 309). tintas miradas, que han tenido frente a ella los hombres.
Con esta conclusión afirma que lo que se ve como diverso
Unos y otros tuvieron la misma actitud: negarle la hu- dependerá de la posición en la cual se sitúe el que está mi-
manidad al otro. Los españoles se preguntaban: ¿son hom- rando, el observador. Por lo tanto, la diversidad no es
bres o animales?; los antillanos: ¿son hombres o dioses? La tanto producto de aquello que es diverso (de una cultura,
actitud de negarle la humanidad a todo aquel cuyo com- una sociedad, una persona) sino de la ubicación que
portamiento nos parece extraño, es una actitud típica de adopte el que “mira” esa diversidad. Lo relativo no es tal o
todos los hombres, occidentales y no occidentales. De tal cual cultura (como afirmaría Malinowski) sino que lo rela-
forma que, con esta actitud, el hombre occidental se iguala tivo es la “posición” del observador. De esta forma, afirma
con el no occidental, “no se hace sino echar mano de una que toda sociedad puede, “desde su propio punto de
de sus actitudes típicas. El bárbaro es ante todo el hombre vista”, distribuir las culturas en –por lo menos– tres cate-
que cree en la barbarie”. gorías:
Otra actitud, es la que se ha proclamado en los grandes
sistemas religiosos (cristianismo, budismo, islamismo), fi- (1) Las que son sus contemporáneas pero residen en otro
losóficos (liberalismo, marxismo) y en las grandes declara- lugar del globo; (2) las que se han manifestado aproxima-
ciones de los Derechos del Hombre. En todos estos sis- damente en el mismo espacio, pero la han precedido en el
temas se proclama la igualdad natural entre todos los hom- tiempo; aquellas (3), por último, que han existido a la vez
bres, la fraternidad y el respeto mutuo en el cual deben en un tiempo anterior al suyo y en un espacio diferente de
convivir. Es la actitud típica del relativismo cultural. Pero aquel donde ella reside (1979: 312).
esa proclamación de igualdad puede resultar abstracta en
los hechos ya que puede descuidar o negar la diversidad Será la crítica a la forma en que el evolucionismo ha
(¿igualdad respecto a qué?), al olvidar que el hombre “no dado cuenta de estas tres categorías, la que permitirá a
realiza su naturaleza en una humanidad abstracta, sino en Lévi-Strauss avanzar otro paso en las respuestas que busca
culturas tradicionales”. La igualdad es relativa. Proclamar y redefinir la noción de progreso.
17 Lévi-Strauss agrega: “Esta definición puede parecer sumaria cuando se tienen en mientes las inmensas conquistas del darwinismo. Pero éste no
está en cuestión, pues el evolucionismo biológico y el seudoevolucionismo que aquí consideramos son dos doctrinas bien diferentes. La primera
nació como una vasta hipótesis de trabajo, fundada en observaciones en las que la parte dejada a la interpretación es sumamente pequeña. [...] La
noción de evolución biológica corresponde a una hipótesis dotada de los más elevados coeficientes de probabilidad que puedan encontrarse en el
dominio de las ciencias naturales; en cambio, la noción de evolución social o cultural no aporta, a lo más, sino un procedimiento seductor, pero pe-
ligrosamente cómodo, de presentación de los hechos” (1973: 311).
68
Constructores de Otredad
18 Y pone como ejemplo el esquema de edades sucesivas: edad de la piedra tallada, de la piedra pulida, del cobre, del bronce, del hierro, “sospechamos
hoy en día que el pulimento y el tallado de la piedra han coexistido a veces; cuando la primera técnica eclipsa completamente a la segunda, no es
como resultado de un progreso técnico espontáneamente brotado de la etapa anterior, sino como una tentativa de copiar, en piedra, las armas y los
útiles de metal que poseían civilizaciones, más “adelantadas” sin duda, pero de hecho contemporáneas de sus imitadores. A la inversa, la alfarería,
que se creía solidaria de la “edad de la piedra pulida”, está asociada al tallado de la piedra en algunas regiones del norte de Europa (1979:316).
19 Más adelante concluye: “O sea que el progreso nunca es más que el máximo de progreso en un sentido predeterminado por el gusto de cada quien”
(1979:332).
69
Capítulo 2. La construcción del otro por la diversidad
condición necesaria para el progreso humano (de la huma- Los mecanismos de construcción
nidad o de la civilización mundial): sin ella éste no exis- de la diversidad II
tiría. Las sociedades diferentes, lejos de estar en un grado En Lévi-Strauss los mecanismos de construcción del otro,
distinto de progreso, como lo planteaban los evolucio- los mecanismos de cognición, son los mismos que encon-
nistas, son parte de ese progreso. Si la humanidad progresó tramos en el funcionalismo: el con como presencia y el con
se debió a: pero distinto. No obstante, hay algunas especificaciones
el aporte que realizó cada cultura, que no fue un aporte que realiza Lévi-Strauss. Para éste, al igual que para Mali-
fragmentado (un elemento aislado) sino que aportó su nowski:
particularismo. Ese particularismo consiste en el modo
original en el que cada cultura agrupa, conserva, excluye, [...] no existe principio general o proceso deductivo que
elementos que le permiten responder o resolver problemas permita anticipar los acontecimientos contingentes de que
que son “aproximadamente los mismos para todos los se compone la historia de cada sociedad, los caracteres
hombres pues todos los hombres, sin excepción, poseen particulares del medio que la rodea, los imprevisibles sig-
lenguaje, técnicas, arte, conocimientos positivos, creencias nificados que escoge para dar a tal o cual acontecimiento
religiosas, organización social, económica, y política”. La de su historia, tal o cual aspecto de su hábitat, entre todos
“dosis” (la medida) en que cada cultura utiliza estos ele- aquellos que ella hubiera podido retener para conferirles
mentos no es la misma para todas. Estas opciones pueden un sentido (1984:126).
pasar desapercibidas para las otras culturas. Por lo tanto, el
aporte de cada cultura al progreso de la humanidad (civili- Y de igual modo, la cultura de una sociedad conforma
zación) no “consiste en la lista de sus invenciones particu- un sistema, una totalidad organizada de conductas, moti-
lares sino en la separación diferencial que exhiben entre vaciones, juicios implícitos, etc. Pero este sentido no im-
ellas”. plica finalidad ni mucho menos identidad con las catego-
al modo en que se relacionaron las culturas: “coali- rías de nuestra sociedad. Para Lévi-Strauss “sentido” es si-
ción”. Fue la “coalición” la que hizo posible el progreso y nónimo de “significación”, y la cultura “elige” de manera
consiste en hacer comunes probabilidades que cada cul- inconsciente qué retener y qué desechar para otorgarle sig-
tura encuentra en su desarrollo histórico y el aporte ha nificado:
sido más fecundo cuanto más diversificación hubo entre
culturas: Cada cultura representa un caso único al que es preciso
consagrar la más minuciosa de las atenciones para poder,
La probabilidad que tiene una cultura de totalizar este en principio, describirla, y a continuación tratar de com-
conjunto complejo de invenciones de todo orden que lla- prenderla. Solamente un examen semejante revela cuáles
mamos una civilización es función del número y de la di- son los hechos y los criterios, variables de una cultura a
versidad de las culturas con las cuales participa en la ela- otra, en virtud de los que cada una escoge ciertas especies
boración –las más veces involuntaria– de una estrategia animales o vegetales, ciertas sustancias minerales, ciertos
común (1979: 333). cuerpos celestes y otros fenómenos naturales, para dotarlos
de una significación y disponer en forma lógica un con-
Pero esto plantea una paradoja ya que al conformar junto finito de elementos. [...] Cada cultura constituye en
coaliciones se produce, a la larga, una homogeneización de rasgos definitivos solamente algunos aspectos de su medio
las culturas y, por lo tanto, se pierde la diversidad. La hu- natural, pero nadie puede predecir cuáles ni para qué
manidad se ha visto constantemente frente a estos dos pro- fines. Además, los materiales brutos que el medio natural
cesos contradictorios, uno que tiende a la unificación (ho- ofrece a la observación y a la reflexión son a la vez tan
mogeneización) y otro a la diversificación. Pero ha encon- ricos y tan diversos que, de todas esas posibilidades, el pen-
trado “remedios” a esta paradoja provocando procesos de samiento sólo es capaz de aprehender una parte. Éste se
diferenciación, sea estableciendo separaciones diferen- sirve de ellos para elaborar un sistema entre una infi-
ciales dentro de cada sociedad (creando desigualdad como nidad de otros igualmente concebibles; nada reserva a
por ejemplo en el capitalismo), sea introduciendo nuevos uno cualquiera de entre los demás un destino privilegiado
participantes en la coalición (de modo compulsivo como (1984:79).
en el imperialismo o el colonialismo), o introduciendo re-
gímenes políticos y sociales antagónicos (su ejemplo: los La tarea del antropólogo, del etnógrafo, sería la de re-
“bloques” socialistas/capitalistas). construir ese camino. Y en ese sentido, para Lévi-Strauss al
70
Constructores de Otredad
igual que para Malinowski, la antropología es, primero, otros, es decir, lo relativiza pero lo lleva más allá inclu-
una ciencia empírica y el antropólogo un viajero que se yendo la mirada desde donde se mira al otro. De este
desplaza en la contemporaneidad de su tiempo. Pero éste modo el referente se torna consciente y además crítico. La
no es el único viaje que realiza el antropólogo, el otro viaje otredad aparece, tal vez por primera vez como “cons-
recomienza cuando “regresa”. Cuando para Malinowski el truida” por el Nosotros.
viaje termina podemos decir que para Lévi-Strauss recién El segundo elemento que está presente en la construc-
comienza. Se deben realizar dos operaciones más. En ción del otro en Lévi-Strauss y que está ausente en Mali-
primer lugar, intentar responder ¿por qué los criterios de nowski es la reflexión sobre la relación entre las culturas y
selección y las cosas seleccionadas varían de una cultura a su aporte al progreso. Pero además, y de forma funda-
otra? Encuentra así que algunos elementos idénticos han mental, se enuncia la existencia de un tipo de relación par-
sido retenidos en una o más culturas por razones diferentes ticular. Hay varias actitudes posibles en la relación entre
y, a la inversa, algunos elementos diferentes entre sí de- culturas, pero hay un caso en el cual:
sempeñan a veces la misma función. Es decir, cada cultura
se constituye en rasgos diferentes. Para Lévi-Strauss, el La situación se hace completamente diferente cuando la
viaje del antropólogo continúa cuando aplica la compara- noción de diversidad reconocida por ambas partes, es sus-
ción entre culturas. En segundo lugar, transforma la expe- tituida en una de ellas por el sentimiento de su propia su-
riencia de la otredad en modelos, es decir, “en sistemas de perioridad, fundado sobre relaciones de fuerza, y cuando
símbolos que resguardan las propiedades características de el reconocimiento positivo o negativo de la diversidad de
la experiencia, pero que a diferencia de ésta tenemos el las culturas da paso a la afirmación de su desigualdad
poder de manipular”. (1984:25).
Dos elementos más a tener en cuenta respecto a la dife-
rencia entre Lévi-Strauss y Malinowski. En Malinowski, el Estas reflexiones en torno a las relaciones de desi-
Nosotros se relativiza porque pasa a ser un Orden posible gualdad están presentes en los trabajos de Lévi-Strauss
entre otros, pero no desaparece sino que se torna como re- sobre la diversidad pero no fueron desarrolladas en un mo-
ferente, como un punto donde se mira y se llena al Otro. delo teórico explicativo del por qué de esa desigualdad.
En Lévi-Strauss, el Nosotros es un orden posible entre
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México, Siglo XXI, 1979.
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Cuadernos de Antropología Social Nº 26, pp. 107–124, 2007
© FFyL – UBA – ISSN: 0327-3776
RESUMEN
El autor se propone mostrar por qué la noción de reciprocidad, aunque ha sido muchas
veces tomada como sinónimo del fenómeno de intercambios de dones, corresponde a
diversas situaciones sociales, por lo cual tiene poca utilidad descriptiva y explicativa. Exa-
mina algunos hitos de la historia antropológica, mostrando que más que un concepto,
‘reciprocidad’ es un palimpsesto sobre el cual, de Durkheim a Polanyi, se han ido escri-
biendo variadas nociones. En cambio, sugiere una definición de don más estricta, cercana
a las ideas de Mauss y acorde con los avances de la etnografía y la teoría contemporánea.
Sugiere distinguir entre circuitos cerrados de dones, donde circulan bienes de consumo
final, y circuitos abiertos, donde los dones que circulan condensan el conjunto de las
relaciones sociales.
ABSTRACT
The aim of this text is to show how the notion of ‘reciprocity’, although have been considered
a synonymous of gift exchange, veils different social situations. A brief survey of the history
of the use of the word shows how ‘reciprocity’, from Durkheim to Polanyi, seems as a
palimpsest of various notions. Although, he essays a defense of a concept of ‘gift’ related to
the Maussian texts, and closer to some issues of recent ethnography and social theory. He
*
Docente del Departamento de Ciencias Antropológicas e integrante del Programa de Extensión en
Comunidades Indígenas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Candidato doctoral de la École
Doctorale “Connaissance et culture”, Université de Paris X. Dirección electrónica: abduca@[Link].
Fecha de realización: julio-agosto 2007. Fecha de entrega: agosto 2007. Fecha de aprobación: di-
ciembre de 2007.
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La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
distinguishes two types of gifts paths: closed, where final consumption goods circulates,
and open ones, where we find not-consumption goods, which resume the whole of social
relationship.
RESUMO
O objetivo deste texto é mostrar que a expressão ‘reciprocidade’, ainda foi considerada
como sinônimo de ‘câmbio de domes’, é outra coisa. O autor sugere um breve esquema de
alguns marcos do desenvolvimento da noção de ‘reciprocidade’ em a teoria antropológica,
mostrando que o sentido dela expressão foi mudando até assemelhar um palimpsesto com
múltiplas rescritas, no processo que vá de Durkheim a Polanyi. Defende um conceito de
dom próximo às idéias de Mauss e a certos avances dela etnografia contemporânea e a
teoria social. Distingue deus tipos de circuitos de circulação de domes: fechados, onde
circulam bens de consumação direita, e apertos, onde circulam certo tipo de bens que
condensam o conjunto das relações sociais.
plos, al oeste del estrecho de Bering al igual que en la tradición andina. Los chukchis
llamaban elpu’[Link] tanto al intercambio como a la vendetta; hacia 1900 pasaron
a nombrar al comercio moderno con el verbo koryak, ‘pacificar’ (Lévi-Strauss,
[1949]1967:71). En quechua moderno el intercambio temporalmente diferido
de trabajos iguales es conocido como ayni. Pero esta expresión en quechua anti-
guo también quería decir venganza.2
Me propongo mostrar que esa ubicuidad está presente en las descripciones
de diversos autores, de modo tal que uno se pregunta si tiene sentido seguir usan-
do una expresión tan equívoca. Parte de su atractivo puede venir de cierta ilusión de
transparencia y equidad: parecería que estamos ante una forma de poder en que cada
perjuicio es devuelto por un perjuicio idéntico, ante una forma económica donde
cada objeto valioso, cada acción provechosa, tendría una devolución en objetos o
acciones idénticas. Una especie de grado cero de lazo social, donde cada parte sería
espejo de la otra, sin terceras partes como el Estado, sin sustitutos como la Moneda.
Por razones puramente expositivas, parto de una afirmación reciente de
Susana Narotzky. No pretendo discutir los puntos centrales de su artículo, el cual
insiste también en que la ‘reciprocidad’ es una noción paradójica que por ser
demasiado general no sirve para explicar situaciones particulares, histórica y so-
cialmente determinadas (Narotzky, 2007:405). Sí destaco que ella ubica al “nú-
cleo del incipiente concepto de reciprocidad” como algo que nace sobre todo en
La división del trabajo social, en los Argonautas y en el Ensayo sobre el don. Más
precisamente, dice luego: “La secuencia en que se desarrolló el concepto
antropológico de reciprocidad es: Durkheim, 1893 a y b, 1909 y 1917, Malinowski
1922, Mauss 1925, Malinowski 1926, Mauss 1931” (Narotzky, 2007:406). Ése
es el punto que quiero objetar, a pesar (o a causa) de que, si se hace una
encuesta a boca de jarro a antropólogos y estudiantes sobre el origen de la
idea antropológica de reciprocidad, seguramente la mayoría consideraría que
es algo expresado por el durkheimiano Mauss en su texto sobre el don al
describir al kula y al potlatch (Mauss, 1925). Este texto esboza algunos pun-
tos de crítica a ese sentido común y a esa ‘secuencia’.
II
III
and Custom es mucho más durkheimiano que el ED, el texto más famoso del
sobrino de Durkheim. Analiza el crimen y el castigo en relación con las formas de
solidaridad social de las sociedades segmentarias. Creo que ahí está el origen de la
palabra “reciprocidad” en antropología. Más precisamente, en la traducción que
hizo Malinowski del término alemán Symmetrie, usado por Thurnwald en 1915
en un estudio sobre los Bánaro de Melanesia: “Sólo encontré a un autor [dice
Malinowski] que se haya percatado por completo de la importancia de la recipro-
cidad en la organización social primitiva”. Thurnwald dice “Symmetrie”, simetría
de las acciones (Handlungen) con respecto a la “estructura de la sociedad”
(Gesellschaftsbaus); hablaba allí de Prinzip der Vergeltung (literalmente: principio
de revancha o de venganza). Malinowski sugiere una simetría de las acciones fren-
te a la estructura social: la simetría no es sólo un “human feeling” –según su
traducción de empfinden (lit.: “sentir”, o “experimentar”). Thurnwald habría des-
cuidado “su importancia como lazo legal”. Malinowski subraya cómo los inter-
cambios ocurren entre dos partes de la sociedad: ya entre comunidades, ya entre
mitades, ya entre grupos de parientes. La dualidad puede ser evidente, como sería
el caso en que la tribu está dividida en mitades, o puede estar suprimida
(“obliterated”) (Malinowski, 1926:24 y ss.). Es muy probable que él haya pensado
en Durkheim al traducir Symmetrie por reciprocidad, pero el sentido es diferente:
no piensa sólo en la división del trabajo, sino en otro tipo de segmentación social,
como grupos de parientes, mitades, etc. En la carta mencionada arriba, o en algu-
na otra no muy posterior, Malinowski le hizo notar a Mauss que Durkheim no
había desarrollado gran cosa el concepto de reciprocidad –y así lo reconoció Mauss
en su trabajo sobre las joking relationships de Radin, las relaciones de parentesco
que permiten la chanza, ([1926]: 122, n.); pero Mauss allí aún no trabajó el tema
en términos reciprocitarios –aunque el tema de las chanzas buscaba mostrar que
estas sociedades no son tan amorfas ni homogéneas como se dice.
Mauss sí trabaja en términos de ‘reciprocidad’ –como sustantivo, como
concepto específico– en 1931, en su ensayo sobre el principio de “cohesión” vi-
gente en sociedades segmentarias, sin división orgánica del trabajo. Allí sigue la
primera parte de Crime and Custom, agregando la distinción entre reciprocidad a
secas, que él llama directa, y la “indirecta”: por ejemplo, las bromas pesadas que en
Argentina se llaman de “derecho de piso”, las que los mayores en ciertas institucio-
nes escolares o militares brindan a los recién llegados. Los que sufrieron esta agre-
sión sólo la devolverán cuando sean mayores, pero haciéndosela a los recién llega-
dos, nunca a los agresores iniciales. Es destacable que en dicho texto dedica varias
páginas a la “réciprocité” pero no dice nada del don (Mauss, 1931). A su vez,
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Cuadernos de Antropología Social Nº 26, 2007, ISSN: 0327-3776
113
La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
IV
si ego necesita una canoa, se la construirán los maridos de sus hermanas; si los
hermanos de su mujer necesitan otra canoa, ego deberá trabajar para ellos. He
aquí un caso claro de reciprocidad en los sentidos más usuales de la palabra: lazo
mutuo entre segmentos sociales establecido en torno a la prestación y
contraprestación de una cosa. Pero hay otras prestaciones totales, donde lo que
circulan son “valores desiguales” aunque (porque) se trata del mismo objeto, que va
aumentando de valor al circular. Al comentar su ensayo de 1925 unos diez o doce
años después, Mauss distingue entre el objeto de esas clases de entonces, del obje-
to del Ensayo sobre el don. Estas clases están destinadas a explicar el fenómeno
‘económico’: “lo que nos interesa acá es el conjunto de los sistemas de dones, el
conjunto de los sistemas de potlatch”. En cambio, dice Mauss, el ED “trata del
valor religioso y moral de esos objetos trasmitidos” (Mauss, 1947:105). ¿Por qué esta
afirmación? Porque le interesaba destacar que, al lado de las cuestiones de lazo
social en sociedades segmentarias, está la cuestión de la investidura social de ciertos
objetos.
En síntesis, a la hora de exponer, en los años finales de su carrera, las cues-
tiones de ‘reciprocidad’ y ‘don’, Mauss hizo la distinción entre el lazo social de las
prestaciones totales “de igualdad completa”, para lo cual terminó aceptando la
propuesta neodurkheimiana, reciprocitaria, de Malinowski. Y destacó otro costa-
do del ED, el de esos objetos investidos de significación mágica y religiosa –en la
línea que había desarrollado años atrás, destacando el carácter de talismán de la
“moneda primitiva” (Mauss, 1914). Quisiera destacar que tanto las formas duales,
directas (el ayni en los dos sentidos de la palabra), como las formas ternarias, de
‘devolución indirecta’, se caracterizan en que lo que circula está evaluado como
igual, aunque el objeto no sea idéntico: un día de siembra, o tal y tal bolsa de maíz
o ch’uñu, que va a ser cocinado y comido, al igual que la broma pesada de tal y tal
fecha, son objetos y situaciones irrepetibles. Por el contrario, en el circuito de los
cobres tl’aqwa del potlatch kwakiutl, o el de los vaygu’a de los massim, lo que circula
es el mismo objeto, pero va aumentando de valor a medida que va circulando.6
Ése es uno de los tres puntos en que Henri Lévi-Bruhl, (hijo de Lucien y
discípulo de Mauss) resumió al ED: “los intercambios no se restringen a “bienes
económicamente útiles” (citado por Fournier 1994:517-20). La observación es
buena, la forma de expresarla no. ¿Qué es eso de útil? ¿Si no es útil, por qué tanta
pasión? Atengámonos a los términos de Mauss: son bienes económicos porque
tienen valor. ¿Qué es lo que les otorga valor entonces? ¿Son inútiles porque no
tienen consumo final, porque no son alimento, ni herramientas, etc.? El valor de
uso de las mantas que intercambiaban los kwakiutl, ¿acaso consistía en abrigar?
115
La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
116
Cuadernos de Antropología Social Nº 26, 2007, ISSN: 0327-3776
VI
Es muy productivo releer las fuentes desde este criterio. Cuando se ha escri-
to tanto sobre ciertas palabras, conviene recordar la mirada inicial con que Boas
exponía al potlatch en un libro: “voy a hablar del método de adquirir rango…
Esto se hace mediante el potlatch, o distribución de propiedad” (1897:341). Lo
que inmediatamente describe Boas es la biografía individual: el primer nombre de
un niño es el del lugar de su nacimiento. Luego se abre la distribución de dones,
su madre le da un remo, y de ahí en más el niño o joven irá recibiendo y devol-
117
La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
juego simétrico, donde un lazo social se expresa por la vía de una transferencia de
valor. Esta transferencia podrá ser temporalmente simultánea a su contraparte, o
bien ésta estará temporalmente diferida. Podrá ser dual o podrá ser tercerizada y
transitiva, pero en todos esos casos ‘recíprocos’, sean alimentos, sean novias, sean
niños (fosterage), sean prestaciones de trabajo, sean canoas o cerdos, a) se da algo
que no se vuelve a ver, y se retribuye con un valor equivalente. b) La suma de lo
que uno se desprende y lo que el otro recibe es igual a cero. No es ése el caso de los
tesoros que circulan (con perdón del oxímoron): cobres tl’aqwa o caracolas vaygu’a,
que mientras ruedan aumentan su valor. Más aún, nunca se sabe si va a haber,
efectivamente, devolución, y en todo caso esa devolución no es sino otro don. Es
por eso que, con razón, Descola recientemente ha definido al don como una
relación entre partes equivalentes, pero caracterizada por la “asimetría positiva” y
comparable a otros dos vínculos entre equivalentes: el intercambio (que sin duda
alguna es “simétrico”) y la “asimetría negativa” de la predación –venatoria, guerre-
ra o recolectora (2005:456).8
VII
Con Gregory, prefiero llamar don a las formas de circulación de los pro-
ductos entre Casas. Eso sí, manteniendo la distinción entre formas personalizadas,
con devolución diferida, de las formas inmediatas. Sin personalización no es posi-
ble el diferimiento temporal. Sin diferimiento temporal no hay don. En las for-
mas inmediatas A y B intercambian simultáneamente: en principio, son mecanis-
mos de mercado (no importa si hay o no dinero).
Este esbozo nos lleva a la cuestión de la moneda. Se ve claramente qué
separaba en este punto a Mauss y a Malinowski: éste rechazó categóricamente que
los caracoles de Trobriand fuesen un tipo de moneda. Mientras que el ED, (que
con tantas citas y digresiones puede ser considerado un hipertexto) puede ser
leído también como un ensayo sobre la moneda. No sólo en la larga nota sobre la
historia de la cuestión monetaria, donde aclara su diferencia con la mirada de
Malinowski, sino en toda la sección sobre la “moneda de renombre” kwakiutl
(1925: 178-179 y 221-227). Tuvo que pasar tiempo para que los etnógrafos de
Melanesia viesen con claridad el funcionamiento del shell-money, proveyendo tam-
bién una definición de moneda basada en criterios más abarcativos que los usados
para definir el artefacto mercantil dinerario que domina entre nosotros. Conoce-
mos cómo en la sociedad moderna hay una perpetua conversión de la moneda en
119
La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
VIII
NOTAS
1
Ética Nicomaquea (1132b, 20-30, 1133a, 1-15). He mirado dos versiones
castellanas (en la de Azcárate antipeponthos es ‘reciprocidad’, en la de Gómez-
Robledo es ‘cambio’), dos francesas y una inglesa, pero he optado por el criterio de
Polanyi en su “Aristotle Discovers the Economy” y en “The Economy as Instituted
Process” (Polanyi et al, 1957: 64-94 y 239-270). Metadosis suele vertirse como
intercambio, cambio, o comercio; Polanyi sostuvo que los traductores imaginaron
la omnipresencia del mercado, a contrapelo del sentido usual del término, que era
siempre “giving one’s share” –o sea: no ‘intercambio’, sino un tipo de distribución
que es uno de los resultados posibles de un proceso de intercambio (pp. 91-94).
2
Aynikupuy, o ayniy: Recompensa o paga en la misma moneda. Aynikupuy:
Vengarse, satisfacerse, hacerle otro tanto. Ayniqsunqu: Buen pagador o vengador.
Ayniykamayuq: Vengador. Aynillapaq quy: Dar o recibir algo con retorno” (G.
Holguín, [1608]). En tiempos actuales, Lira (1944) da: “Ayni: Retorno, recompensa
en forma igual, correspondencia en servicio o favor en la misma manera que fue
hecho. Ayninakuy, aynikapuy: Concertarse para satisfacer deberes personales”.
Transcribo de acuerdo al alfabeto quechua normalizado de hoy, y con verbos en
infinitivo.
121
La reciprocidad y el don no son la misma cosa / Ricardo Gabriel Abduca
3
Una analogía biológica que también usa Mauss en un trabajo importante sobre
“la nación”, escrito tras la primera guerra y acorde a sus preocupaciones políticas
del momento. Allí tampoco habla nada de reciprocidad. Pasa revista a los mismos
temas que luego retomará en 1931 sobre la cohesión en sociedades polisegmentarias
(Mauss, 1920).
4
Al respecto, es interesante leer la reseña que Durkheim le dedicó a la gran etnografía
Secret Societies… de Boas. Si bien cuatro páginas es poco para reseñar un trabajo
que reúne una cantidad brutal de información, aun así es llamativo que sólo hable
de morfología y derecho –clanes, segmentos, herencia–, describa a las ‘sociedades
secretas’ en términos de devoción religiosa, y no diga una palabra del rango, del
potlatch, de los dones y los cobres. ¿No le interesaba, o veía allí temas problemáticos?
(Boas, 1897; Durkheim, 1900). Sobre Davy, ver las numerosas citas de Foi jurée a
lo largo de todo el ED, y Fournier (1994:486-488).
5
Por razones de espacio no menciono cómo aparece la cuestión en Maine y Morgan.
6
No obstante, el cobre, a diferencia del vaygu’a, conserva la marca de cada
transacción, y es la de ir perdiendo pedazos, cortes rectangulares que el propietario
va donando. Un cobre fragmentado vale más que uno entero, y si otro pedazo de
cobre viene a remendarlo, más aún. (Boas, 1897:354 y lámina 11). Mucho de lo
escrito acerca del ‘despilfarro’ kwakiutl, llevado al máximo con la “destrucción” de
cobres, deriva de la incomprensión de este hecho.
7
Gregory creyó encontrar elementos para trazar en el ED un esquema evolutivo
que iría de las prestaciones totales de andamaneses y australianos, al don, y del
don a la mercancía (Gregory 1982:20). Esos elementos están en el texto, (ver
página 154, sobre Samoa) pero no de manera sistemática. A veces distingue
prestaciones más arcaicas por ser colectivas y menos individualizadas, a veces, por
ser agonísticas y no igualitarias. Por eso es que dice que las sociedades de la costa
noroeste “a pesar de las apariencias están en el fondo más próximas a lo que
llamamos prestaciones totales simples” (Gregory 1982:198).
8
Descola distingue “relaciones de similitud entre términos equivalentes” (don,
predación e intercambio), de “relaciones de conectividad entre términos no
equivalentes” (protección, producción, transmisión); “ni el don ni la predación
corresponden a la reciprocidad” (2005:423-458).
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BIBLIOGRAFÍA
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LÉVI-STRAUSS, Claude. 1969. "Naturaleza y Cultura" y "El problema del incesto". En Las estructuras elementales del parentesco. Paidos, Buenos Aires. pp.35-59
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CAPíTULO 1.
NATURALEZA Y CULTURA
36 INTRODUCCION
NATURALEZA Y CULTURA 37
Eso sucede en la actitud de la madre hacia su niño o en las emociones com-
madre durante los primeros años de la vida humana constituyen una con.
plejas del espectador de un desfile militar. La cultura no está ni simple-
dición natural del desarrollo del individuo. El experimentador se encuentra,
mente yuxtapuesta ni simplemente superpuesta a la vida. En un sentido la pues, encerrado en un círculo vicioso.
sustituye; en otro, la utiliza y la transforma para realizar una sintesis de
un nuevo orden. Es ~ierto ~u.e. a veces el azar pareció lograr lo que no podría alcanzarse
p?: medios art¡fl~lales: el_caso de los "niños salvajes" perdidos en la cam-
Aunque resulta relativamente fácil establecer la distinción de principio, pma desde sus pnmeros anos y que por una serie de casualidades excepcio-
la dificultad comienza cuando se quiere efectuar el análisis. Esta dificultad nal?s :pudier~n ~u~sistir y desarrollarse sin influencia alguna del ambiente
es doble: por una parte, se puede intentar definir, para cada actitud, una SOCIal ImpresIOno mtensamente la imaginación de los hombres del siglo XVIII.
causa de orden biológico o de orden social; por otra, buscar el mecanismo Sin em~~rgo.; de las antiguas relaciones surge claramente que la mayoría de
que permite que ac~tudes de origen cultural se injerten en comportamientos estos nmos fueron anormales congénitos y que es necesario buscar en la
que son, en sí mismos, de naturaleza biológica y logra integrárselos. Al imbecilidad, mostrada en grado diferente por cada uno de ellos la causa
negar o subestimar la oposición se cerrará la posibilidad de comprender los inicial de su abandono y no, como se quiere a veces, su resllltad~.4
fenómenos sociales, al otorgarle su pleno alcance metodológico se correrá el Observaciones recientes confirman este punto de vista. Los supuestos
riesgo de erigir como misterio insoluble el problema del pasaje entre los dos "niños lobos" [Link] en la India jamás alcanzaron plenamente un des-
órdenes. ¿Dónde termina la naturaleza? ¿Dónde comienza la cultura? Pue- arrollo normal. Uno de ellos -Sanichar- jamás pudo hablar, ni siquiera
den concebirse varias maneras de responder a esta doble pregunta. Sin cuando .adult~: Kellog informa que de dos niños, descubiertos juntos hace
embargo, hasta ahora todas estas maneras resultaron particularmente frus- unos vemte anos, el menor nunca fUe capaz de hablar y el mayor vivió hasta
trantes. los seis años, pero con un nivel mental de dos años y medio y un vocabu-
El método más simple consistiría en aislar a un recién nacido y observar lario de sólo cien palabras. 5 Un informe de 1939 considera como idiota con-
sus rel;!-cciones frente a distintas excitaciones durante las primeras horas o génito a un "niño-babuino" de Africa del Sur, descubierto en 1903 a la edad
días que siguen al nacimiento. Podría suponerse, entonces, que las respuestas probable de doce a catorce años. 6 Por otra parte, la mayoría de las veces
obtenidas en tales condiciones son de origen psicobiológico y no corresponden puede sospecharse de las circunstancias dei encuentro.
a síntesis culturales posteriores. Mediante este método la psicología contem· Además, estos ejemplos deben descartarse por una razón de principio
poránea obtuvo resultados cuyo interés no puede hacernos olvidar su carácter que de entrada nos sitúa en el corazón de los problemas cuyo análisis es el
fragmentario y limitado. En primer lugar, las únicas observaciones válidas objeto de esta Introducción. Blumenbach, desde 1811, en un estudio con-
son las que se hacen en los primeros días de vida, ya que es probable que sagrado a uno de estos niños, "Peter' el salvaje", decía que nada podía
aparezcan condicionamientos en el término de pocas ·semanas y tal vez de esperarse de fenómenos de este orden. Señalaba, con intuición profunda,
pocos días; de este modo, sólo algunos tipos de reacciones muy elementales, que, de ser un animal doméstiGO, el hombre es el único que se domesticó a sí
7
tales como ciertas expresiones emocionales, pueden estudiarse en la práctica. mismo. Es/posible 'observar que un animal doméstico -un gato por ejemplo,
Por otra parte, las pruebas negativas presentan siempre un carácter equívoco, o un perro o un animal de corraL- si se encuentra perdido y aislado vuelve a
porque siempre queda planteada la pregunta de si la reacción está ausente a un comportamiento natural que fue el de la especie antes de la intervención
causa de su origen cultural o a causa de que en el período temprano en que externa de la domesticación. Pero nada semejante puede ocurrir con el
se hace la observación los mecanismos fisiológicos que condicionan su apa- hombre, ya que en su caso no existe comportamiento natural de la especie
rición no están aún desarrollados. A partir del hecho de que un niño ~uy al que el individuo aislado pueda volver por regresión. Como más o menos
pequeño no camine no puede concluirse la necesidad del aprendizaje, puesto
que, por lo contrario, se sabe que el niño camina en forma espontánea desde 4 J. M. G. !tard, Rapports et mémoires sur le sauvage de l'Aveyroll, etc. París,
el moment-o en que su organismo está capacitado para hacerlo. 3 Se puede 1894. A. von Feuerbach, Caspar Hauser, traducción al inglés, Londres, 1833, 2 vols.
presentar una situación análoga en otros dominios. El único medio para eli- 5 G. C. Ferris, "Sanichar, the Wolj·boy 01 India, Nueva York, 1902. P. Squires,
"Wolf Children" of India. American Joumal 01 Psychology, vol. 38, 1927, pág. 313.
minar estas incertidumbres sería prolongar la observación durante algunos W. N. Kellog, More about the ''WoH-children'' of India, ibid., vol. 43, 1931, págs. 508-
meses o incluso 'años, pero entonces nos encontramos con dificultades inso· 509; A Further Note cm the ''Wolf-children'' of India, ibid., vol. 46, 1934, pág. 149.
lubles, ya que el ambiente que pudiera satisfacer las condiciones rigurosas Véase también, para esta polémica, J. A. L. Singh y R. M. Zingg, Wolj-children and
de aislamiento exigidas por la experiencia no es menos artificial que el am- Feral Men, Nueva York, 1942, y A. Gesell, Woll-child and Human Child, Nueva York,
1941.
biente cultural al que se pretende sustituir. Por ejemplo, los cuidados de la
6 J. P. Foley, Jr., The "Baboon-boy" of South Africa, American Journal 01 Psy-
chology, vol. 53, 1940. R. M. Zingg, More about the "Baboon-boy" of South Africa, ibid.
3 M. B. McGraw, The Neuromuscular Maturation 01 the Human Inlant, Nueva
7 J. F. Blumenbach, Beitriige zur Ndturgeschichte, Gotinga, 1811, en Anthropo.
York, 1944. logical Treatises 01 J. F. Blumenbach, Londres, 1865, pág. 339.
LÉVI-STRAUSS, Claude. 1969. "Naturaleza y Cultura" y "El problema del incesto". En Las estructuras elementales del parentesco. Paidos, Buenos Aires. pp.35-59
decía Vo1taire: una abeja extraviada lejos de su 'colmena. e incap~ de enco.n- tas-, de llevar estós eshozos más allá de su expresión más primitiva. De
trarla es una abeja perdida; pero no por eso, y en mnguna CIrcunstancIa, esta' manera, el abismo que se pensaba evitar con miles de observaciones inge-
se ha transformado en una abeja más salvaje. Los "niños salvajes", sean niosas en realidad sólo se desplazó, para aparecer aun más insuperable: desde
producto del azar o de la experimentación, pueden [Link] monstruosidades culo el mOmento en que se demostró' que ningún obstáculo anatómico impide al
turales, pero nuhca testigos fieles de un estado antenor. mono articular los sonidos del lenguaje y hasta sus conjuntos silábicos, sólo
No se puede, entonces, tener la esperanza de encontrar en el hon:bre puede sorprender todavía más la ausencia irremediable del lenguaje y la
ejemplos de tipos de comportamiento de carácter precultural. ~Es posible total incapacidad para atribuir a los sonidos, emitidos u oídos, el carácter de
entonces intentar un camino inverso y tratar de obtener, en los mveles supe· signos: La misma comprobación se impone en otros dominios'. Ella explica
riores de la vida animal, actitudes y manifestaciones donde se [Link]. reco- la conclusión pesimista de un observador atento que se resigna, después de
nocer el esbozo, los signos precursores de la cultu~a? En. apanencla, la años de estudio y de experimentación, a considerar al chimpancé como "un
oposición entre comportamiento humano y comp~rtan:lento anImal es la que ser empedernido en el círculo estrecho de sus imperfecciones innatas, un ser
proporciona la más notable ilustración de la antmomIa entre l~ cultura y la "regresivo' si se lo compara con el hómbre, un ser que no quiere compro-
naturaleza. El pasaje, si existe, no podría buscarse en el esta~IO de .las pre· meterse en la vía del progreso".w
tendidas sociedades animales tal como las encontramos en cIertos. msecto~, Más que los fracasos frente a pruebas precisas, una comprobación de
ya que en eUas, más que en cualquier otro ejemplo, se hallan. reunIdos, a~n. orden general nos convence y nos hace penetrar más hondo en el núcleo del
butos de la naturaleza que no cabe negar: el instinto, el eqUIpo anatomlco problema.:' Se trata de la imposibilidad de 'extraer conclusiones generales a
que sólo puede permitir su ejercicio y la transmisión hereditaria de l~s con· partir' de la experiencia. La vida social de los monos no se presta a la for-
ductas esenciales para la supervivencia del individuo y de la especIe. En mulación de norma alguna; ,En presencia del macho o de la hembra, del
estas estructuras colectivas no encontramos siquiera un .esbozo de .10 que 'po· animal vivo o muerto, del sujeto joven o adulto, del pariente o del extraño,
dría denominarse el modelo cultural universal: lenguaje, herramIentas, ms- el mono se comporta con una versatilidad sorprenaente. No sólo el compor·
tituciones sociales y sistema de valores estéticos, mor~les o religi~sos. En_el tamiento del mismo individuo es inconstante, sino que tampoco en el como
otro extremo de la escala animal es donde resulta pOSIble descubnr una senal portamiento colectivo puede encontrarse ninguna 'reguláridad. Tanto en el
de estos comportamientos humanos: en los mamí~eros superiores y en par· dominio de la vida sexual como en lo que respecta a las' demás formas de
ticular en los monos antropoides. actividad, el estímulo externo o interno y los ajustes aproximativos bajo la
Las investigaciones realizadas desde hace unos treinta años con monos influencia de fracasos y éxitos' parecen proporcionar todos los elementos
superiores son particularmente decepcionantes en lo que respecta a [Link] l,1ecesarios 'p,Bra lasolucióil de los problemas de interpretación. Estas incer-
y no porque los componentes fundamentales del ,m~d~lo c~tural umversal tidumbres 'aparecen ene! estudio de las relaciones' jerárquicas en el seno
estén siempre ausentes. Es posible, -a costa de 1Dfl~l1tos cUldados- llevar de lin mismo grupo de vertebrados; el que permite, sin embargo, establecer un
a algunos sujetos a articular ciertos monosílabos o dIsílabos. con lo~ ~uales, orden de subordinación entre los animales. La estabilidad de este orden
por otra parte, no asocian nunea un sentido; dentro de cler~os llIn~tes el es' sorprendente; ya' que el mismo animal conserva su posición' dominante
chimpancé puede utilizar herramientas elementales y; en ~caslones,. Im!,lrO- durante períodos del orden de un año. 'Sin embargo, [Link]ón se
visarlas; 8 pueden aparecer y deshacerse relaciones te~poranas de ,so!ldandad 'vUelve imposible por la presencia de irregularidades' frecuentes. Una gallina
o de subordinación en el seno de un grupo determmado; por ultImo, uno 8ubordipada ,a dos congéneres y que ocupa un lugar mediocre en el cuadro
puede complacerse en reconocer, en algunas actitudes ~~gulares, el esboz~ jerárquico ataca, pese a, todo, 'al animal que posee el r~go más elevado; se
de formas desinteresadas de actividad o de contemplacIOn. Notable [Link]. observan relaciones 'triangulares donde A domina a 13, B domina a e y e
es sobre todo la expresión de los sentimientos que de buena gana asoCl~mos domina a A, mientras que los tres dominan al resto del grupo.u
con la parte más noble de nuestra mituraleza, la que al parecer puede, I?en. Sucede 'lo mismo en: ,lo que se refiere a las relaciones y a los gustos
tificarse más fácilmente en los antropoides, por ejemplo, el terror rehgIOso individuales de los monos antropoi~es, en quienes estas irregularidades están
y la ambigiiedad de lo sagrado. 9 Pero si todos estos fenó~enos son, [Link]
por su presencia son aun más elocuentes -yen un, sentido 'totalmente dIS- , 10, N. Koht, La Conduile du petit d1,l ChiJl)pan~ et de 'I'enfant de l'homm'e,
tinto- por su ~obreza. Llama ~enos la [Link]ónsu esbozo element~l. ~~ Jpurnal d.e Psychologie,:vol. .34.. 1937, pág. 531; y' los demás artículos del mismo autor:
la imposibilidad, al parecer radIcal -confIrmada por todos los especlahs Recherches sur l'intelligence du chimpanzé par la méthode du "choix d'apres modele",
ibíd., vol. 25, 1928; Les Aptitudes motrices adaptatives du singe iníérieur, ibíd., vol. 27,
1930. '. '
8 P. Guillaume e l. Meyerson, Quelqueil 'i:echerches ~~r l'intelligence des ~inges
(comunicación préliminar), 'y: Recherches sur l'ueage de' hnstrument chez les smges. 11 W. C. Allee, Social Dominance and SU:bordination among Vertebrates, en Levels
Journal de Psychologie, vol. 27, 1930; vol. ,28, ~93~; vol. 31, 1934; vol: ~~, 1938. oí Integration in Biological ¡md Social Systems, Biological [Link], vol. Vlll, Lancaster,
9 W. Kohler, The Melltalitr o/ Apes, apendlce a la segunda edlClOn. 1942.
LÉVI-STRAUSS, Claude. 1969. "Naturaleza y Cultura" y "El problema del incesto". En Las estructuras elementales del parentesco. Paidos, Buenos Aires. pp.35-59
todavía más marcadas: "Los primates ofrecen aun más diversidad en sus capaces ya de disociarse de un comportamiento específico, no pudieran lograr
preferencias alimentarias que las ratas, las palomas y las gallinas." 12 En el restablecer una norma en un nuevo nivel. La conducta instintiva pierde la
dominio de la vida sexual también encontramos en los primates "un cuadro nitidez y la precisión con que se presenta en la mayoría de los mamíferos,
que cubre casi por completo la' conducta sexual del hombre .. , tanto en sus pero la diferencia es puramente negativa y el dominio abandonado por la
modalidades normales como en las más notables de las manifestaciones que naturaleza permanece como tierra de nadie.
por lo común se denominan 'anormales', porque chocan con las convenciones Esta ausencia de reglas parece aportar el criterio más seguro para esta-
sociales".13 Esta individuación de las conductas hace que el orangután, el blecer la distinción entre un proceso natural y uno cultural. En este sentido,
gorila y el chimpancé se parezcan al hombre de modo singular. 14 Malinowski nada más sugestivo que la oposición entre la actitud del niño, aun muy joven,
se equivoca cuando escribe que todos los factores que definen la conducta para quien todos los problemas están regulados por distinciones nítidas, más
sexual de los machos antropoides son comunes al comportamiento de todos nítidas y más imperativas a veces que en el adulto, y las relaciones entre los
los miembros de la especie, "la que funciona con tal uniformidad que para miembros de un grupo simio abandonadas por entero al azar y al encuentro,
cada especie animal sólo necesitamos un grupo de datos ... pues las varia- donde el comportamiento de un individuo nada nos dice acerca del de su
ciones son tan pequeñas e insignificantes que el zoólogo está plenamente congénere y donde la conducta actual del mismo indivi<luo nada garantiza
autorizado para ignorarlas".16 respecto de su conducta de mañana. En efecto, se cae en un círculo vicioso al
¿ Cuál es, por lo contrario, la realidad? La poliandria parece reinar en buscar en la naturaleza el origen de reglas institucionales que suponen -aun
los monos aulladores de la región de Panamá aunque la proporción de los más, que ya son- la cultura y cuya instauración en el seno de un grupo
machos en relación COn las hembras sea de 28 a 72. Se observan, en efecto, difícilmente pueda concebirse sin la intervención del lenguaje. La constan-
relaciones de promiscuidad entre una hembra en celo y varios machos pero cia y la regulaiídad existen, es cierto, tanto en la naturaleza como en la
sin que puedan definirse preferencias, u~ ord~n de prioridad o víncul~s cultura. No obstante, en él seno de la naturaleza aparecen precisamente en
duraderos.1 6 Los gibones de las selvas de Slam Vlven -al parecer- en famI- el dominio en que dentro de la cultura se manifiestan de modo más débil,
lias monogámicas relativamente estables; sin emba~go, las relacio~es sexuales y viceversa. En un caso, representan el dom,inio de la herencia biológica; en
se presentan, sin discriminación alguna, entre mIembros del ~lsmo ~po el otro, el de la tradición externa. No podría esperarse que una ilusoria con·
familiar o con individuos que pertenecen a otros grupos y aSl se venfIca tinuidad entre los dos órdenes diera cuenta de los puntos en que ellos se
-podría decirse- la creencia indígena de qu~ los gi~one: son l~ reencar- oponen.
nación de los amantes desgraciados.l7 MonogamIa' y pohgamla coeX1sten entre Ningún análisis real permite, pues, captar el punto en que se produce el
los rhesus; 18 las bandas de chimpancés salvajes observadas en Africa varían pasaje de los hechos de la naturaleza a los de la cultura, ni el mecanismo de
entre cuatro y catorce individuos, lo cual deja planteado el problema de su su articulación. Pero el análisis anterior no sólo condujo a este resultado
régimen matrimonial. 19 Todo parece suceder como si los grandes monos, negativo; también nos proporcionó el criterio más válido para reconocer las
actitudes sociales: la presencia o la ausencia de la regla en los comporta-
12 A. H. Maslow, Comparative Behavior of Primates" VI: Food Preferences of
mientos sustraídos a las determinaciones instintivas. En todas partes donde
Primates, Joumal 01 Comparative Psychology, vol. 16, 1933, pago 196.
se presente la regla sabemos con certeza que estamos en el estadio de la
la G. S. Miller, The Primate Basis of Human Sexual Behavior, Quarterly Review
01 Biology, vol. 6, n Q 4, 1931, pág. 392.
cultura. SÍlpétricamente, es fácil reconocer en lo universal el criterio de
14 R. M. Yerkes, A Program of Anthropoid Research, American Journa~ ?I Psy- la naturaleza, puesto que lo constante en todos los hombres escapa necesa-
chology, vol. 39, 1927, pág. 181, R. M. Yerkes y S. H. Elder, <Estrug ReceptlVlt~ and riamente al dominio de las costumbres, de las técnicas y de las instituciones
Mating in Chimpanzee, Comparative Psychology Monographs, vol. 13, n 5, 1936, sene 65, por las que sus grupos se distinguen y oponen. A falta de un análisis real,
pág. 39. el doble criterio de la norma y de la universalidad proporciona el principio
15 B. Malinowski, Sex and Repression in Savage Society, Nueva York, Londres,
de un análisis ideal, que puede permitir -al menos en ciertos casos y den-
1927, pág. 194.
tro de ciertos límites- aislar los elementos naturales de los elementos culo
16 C. R. Carpenter, A Field Study of the Behavior aud Social Rela;tions oí Howling
Monkeys, Comparative Psychology Monographs, vol. 10-11, 1934-1935, pago 128. turales que intervienen en las síntesis de orden más complej O. Sostenemos,
17 C. R. Carpenter, A Field Study. in Siam of the Behavior and Social QRelations pues, que todo lo que es universal en el hombre corresponde al orden de la
oí the Gibbon (Hylobates lar), ComparattVe Psychology Monographs, vol. 16, n 5,1940, naturalza y se caracteriza por la espontaneidad, mientras que todo lo que
pág. 195. está sujeto a una I\orma pertenece a la cultura y presenta los atributos de lo
18 C. R. Carpenter, Sexual Behavior oí Free Range Rhesus Monkeys (Macaca relativo y de lo particular. Nos encontramos entonces con un hecho, o más
mulatta), Comparative Psychology Monographs, vol. 32, 1942. bien con un conjunto de hechos que -a la luz de las definiciones prece-
19 H. W. Nissen, A Field Study oí the Chimpanzee, Comparative Psychology Mo-
dentes- no está lejos de presentarse como un escándalo: nos referimos a
nographs, vol. 8, n Q 1, 1931, serie 36, pág. 73.
LÉVI-STRAUSS, Claude. 1969. "Naturaleza y Cultura" y "El problema del incesto". En Las estructuras elementales del parentesco. Paidos, Buenos Aires. pp.35-59
este conjunto complejo de creencias, costumbres, estipulaciones e instituciones relación incestuosa, aunque ignorada, y se celebran automáticamente las
que se designa brevemente con el nombre de prohibición del incesto. La ceremonias 'expiatorias prescriptas. 2I
pro~ibición del incesto presenta, sin el menor equívoco y reunidos de modo El caso del antiguo Egipto resulta más sorprendente, ya {me descubri-
mdIsoluble los dos caracteres en los que reconocimos' los atributos contradic- mientos recientes 22 sugieren que los matrimonios consanguíneos -sobre todo
tor~os de dos órdenes excluyentes: constituye una regla, pero la única regla entre hermano y hermana- tal vez representaron una costumbre genera·
socIal que posee, a la vez, un carácter de universalidad. 20 No necesita demos- lizada en los pequeños funcionarios y artesanos, y no se limitaron --como
trarse que la prohibición del incesto constituye una regla; bastará recordar . antes se creía- 23 a la casta reinante y a las dinastías más tardías. Sin em-
que la prohibición del matrimonio entre parientes cercanos puede tener un bargo, en materia de incesto no habría excepción absoluta. Nuestro emi-
campo de aplicación variable según el modo en que. cada grupo define lo que nente colega Ralph Linton nos hacía notar un día que, en la genealogía de
entiende por pariente próximo; sin embargo, esta prohibición sancionada por una farni-lianoble de Samoa estudiada por él, de ocho matrimonios consecu-
penalidades sin duda variables y que pueden incluir desde 111 ejecución inme- tivos entre hermano y hermana, sólo uno implicaba a una hermana menor,
diata de los culpables hasta la reprobación vaga y a veces sólo la burla, y que la opinión indígena lo había condenado como inmoral. El matrimonio
siempre está presente en cualquier grupo. social. entre un hermano y su hermana mayor aparece, pues, como una concesión
Aquí no podrían invocarse, en efecto, las famosas excepciones de las al derecho de mayorazgo y no excluye la prohibición del incesto puesto que,
que la sociología tradicional se contenta, a menudo, con señalar el escaso además de la madre y de la hija, la hermana menor es un cónyuge prohibido
número. Puesto que toda sociedad exceptúa la prohibición del incesto si se o por lo menos desaprobado. Ahora bien, uno de los pocos textos que
la considera desde el punto de vista de otra sociedad cuya regla es más es- poseemos acerca de la organización social del antiguo Egipto sugiere una
tricta que la suya. Uno se estremece al pensar en el número de excepciones interpretación análoga; se trata del Papiro de Boulaq N 9 5, que narra la
que debería registrar en este sentido un indio paviotso. Cuando se hace historia de una hija de rey que quiere desposar a su hermano mayor. y su
referencia a las tres excepciones clásicas: Egipto, Perú, Hawai, a las que madre señala: "Si no tengo otros niños además de estos dos hijos, ¿acaso
por ?tra parte es necesario agregar algunas otras (Azandé, Madagascar, Bir- no es la ley casarlos uno con otro?" 24 Aquí también parece tratarse de una
mama, etc.) no debe perderse de vista que estos sistemas son excepciones fórmula de prohibición que autoriza el matrimonio con la hermana mayor,
sólo en relación con el nuestro en la medida en que la prohibición abarca pero que lo condena con la menor. Más adelante se verá que 10s antiguos
allí un dominio más restringido que en nuestro caso. Sin embargo, la noción textos' japoneses describen el incesto como una unión con la hermana menor,
de excepción es totalmente relativa y su extensión sería muy diferente para con exclusión de la mayor, ampliando así el campo de nuestra interpretación.
un australiano, lin thonga o un esquinIal. Incluso en estos casos, que estaríamos tentados de considerar como límites, la
regla ·de universalidad no es menos manifiesta que el carácter normativo
. La cuestión no es, pues, saber si existen grupos que permiten matrimo-
~IOS que otros exclu!en, ~ino más bien si [Link] en los que no se prohíbe de la institución.
He aquí, pues, un fenómeno que presenta al mismo tiempo el carácter
tIpo alguno de matrImomo. La respuesta debe sér, entonces, totalmente nega-
distintivo de los hechos de naturaleza y el carácter distintivo -teóricamente
tiva y por dos razones: en primer lugar, nunca se autoriza. el m¡¡trimonio
contradictorio con el precedente- de los hechos de cultura. La prohibición
entre todos los parientes próxinIos sino sólo entre ciertas categorías (semi.
del incesto posee, a la vez, la universalidad de las tendencias y de los ins-
hermana con exclusión de la hermana; hermana con exclusión de la madre,
tintos y el carácter coercitivo de las leyes y de las instituciones. ¿De dónde
etcétera) ; luego, porque estas uniones consanguíneas tienen a veces un carácter
proviene? ¿Cuál es su ubicación y su significado? Desbordando, de modo
temporario y ritual y otras un carácter oficial y permanente,. pero en este
inevitable, los límites siempre históricos y geográficos de la cultura (coex-
último caso peJ:IDanecen como privilegio de una categoría social muy res-
tensiva en el tiempo y en el espacio con la especie biológica), pero refor-
tringida. En Madagascar, la [Link], la hermana y a veces también la prima,
zando doblemente, mediante la prohibición social, la acción espontánea de las
son cónyuges prohibidos para las gen~es comunes; IDientras que para los
grandes jefes y los reyes, sólo la madre -pero de cualquier modo la madre- 21 H. M. Dubois, S. J., Monographie des Betsiléo. Travaux et Mémoires de l'In·
es lady, "prohibid¡¡.". No obstante, existe tan poca "excepción" frente ~l stitut d'Ethnologie, París, vol. 34, 1938, págs. 876-879.
fenómeno de la prohibición del jncesto que la conciencia indígena se muestra 22 M. A. Murray, Marriage in Ancient Egypt, en Congres intemational des Scien-
muy susceptible ante ella: cuan90 un matrimonio es estéril se postula una ces anthropologiques,. Comptes rendus, Londres, 1934, pág. 282.
28 E. Amelineau, Essai sur l'évolution historique et philosophique des idées mOA
rales dans l'Egypte ancienne, Bibliotheque de I'Ecole Pratique des Hautes Etudes. Sciences
20 "Si se pidiera a diez etnólogos contemporáneos que [Link] una institución
religieuses, vol. 6, 1895, págs. 72-73. W. M. Flinders·Petrie, Social Lile in Ancient Egypt,
humana universal" es probable que nueve de ellos eligieran la prohibición del, incesto;
varios ya la señalaron como la única institución universal." Cí. A. 1. Króeber, Totem Londres, 1923, pág. no y sigs.
and Taboo in Retrospect, American Journal 01 Sociology, vol. 45, n 9 3, 1939, pág. 448. . 24 G.' Maspero, Contes populaires de l'Egypte ancienne, París, 1889, pág. 171.
LÉVI-STRAUSS, Claude. 1969. "Naturaleza y Cultura" y "El problema del incesto". En Las estructuras elementales del parentesco. Paidos, Buenos Aires. pp.35-59
44 INTRODUCCION •
fuerzas naturales a las que, por sus características propias, se opone a la vez
que se identifica en cuanto al campo de aplicación, la prohibición del incesto
se presenta a la reflexión sociológica como un terrible misterio. En el seno CAPíTULO II
mismo de nuestra sociedad son pocas las prescripciones sociales que preser-
varon de tal modo la aureola de terror respetuoso que se asocia con las cosas EL PROBLEMA DEL INCESTO
sagradas. De modo significativo, que luego deberemos comentar y explicar,
el incesto, en su forma propia y en la forma metafórica del abuso del menor
("del que", dice la expresión popular, "podría ser el. padre':), se une en
algunos países con su antítesis: las relaciones sexuales mterraClales, por otra
parte forma extrema de la exogamia, como los dos est~ulantes más pode~o~os EL PROBLEMA de la prohibición del incesto se presenta a nuestra reflexión
del horror y de la venganza colectivas. Pero este ambIente de temor magIco con' toda la ambigüedad que, en un plano diferente, explica sin duda el carác-
no sólo define el clima en el seno del cual, aun en la sociedad moderna, evo- ter sagrado de la prohibición misma. Esta regla, que por serlo es social, es
luciona la institución sino que también envuelve, -en el nivel teórico, los deba- al mismo tiempo presocial en dos sentidos: en primer lugar por su universa-
tes a los que -la sociología se dedicó desde sus orígenes con una tenacidad
lidad, luego por el tipo de relaciones a las que impone su norma. La vida
ambigua: "La famosa cuestión de la prohibición del incesto" -escribe Lévy-
sexual en sí es externa al grupo en un doble sentido. Expresa el grado má-
Bruhl- "esta vexata qzuestio para la cual los etnógrafos y los sociólogo~
ximo de la naturaleza animal del hombre y atestigua, en el seno de la humani-
tanto buscaron la solución, no requiere solución alguna. No hay por que
dad, la supervivencia más característica de los instintos; en segundo lugar,
plantear el problema. Respecto de las sociedades de l~s que ter~inam.o~ ,de y de nuevo en un doble sentido, sus fines son trascendentes: satisface !:lea
hablar, no hay por qué preguntarse la razón de que el mcesto este prohIbIdo: deseos individuales que, como bien se sabe, se cuentan entre los menos respe-
esta prohibición no existe ... ; no se piensa en prohibir el incesto. Es algo tuosos de las convenciones sociales, sea tendencias específicas que sobrepasan
que no sucede. O bien, si por imposible esto sucede, es algo asombroso, un igualmente, aunque en otro sentido, los fines propios de la sociedad. Por
monstrum, una transgresión que despierta horror y espanto. ¿Acaso las s~ otra parte, señalemos que si bien la reglamentación de las relaciones entre
ciedades primitivas conocen una prohibición para la autofagia o el fratn- los sexos constituye un desborde de la cultura en el seno de la naturaleza,
cidio? No tienen ni más ni menos razones para prohibir el incesto".25 por su parte la vida sexual es, en el seno de la naturaleza, un indicio de la
No debe asombrarnos encontrar tanta timidez en un autor que, sin em- vida social, ya que, de todos los instintos, el sexual es el único que para
bargo, no vaciló frente a las hipótesis más audaces, si se considera que los definirse necesita del estímulo de otro. Deberemos volver sobre este punto;
sociólogos están casi todos de acuerdo en manifestar ante este problema la el instinto sexual, por ser él mismo natural, no constituye el paso de la natu-
misma repugnancia y la misma timidez. raleza a la cultura, ya que eso sería inconcebible, pero explica una de las
razo,nes por las cuales en el terreno de la vida sexual, con preferencia a cual-
quier otro, es donde puede y debe operarse, forzosamente, el tránsito entre
los dos órdenes. Regla que en la sociedad abarca lo que le es más extraño
pero, al mismo tiempo, regla social que retiene en la naturaleza aquello q·ue
es susceptible de superarla, la prohibición del incesto se encuentra, a la vez,
en el umbral de la cultura, en la cultura y, en cierto sentido, como tratare-
mos de mostrarlo, es la cultura misma. Por el momento basta señalar a qué
dualidad debe su carácter ambiguo y equívoco. En v~z de dar cuenta de esta
ambigüedad los sociólogos se preocuparon casi exclusivamente por reducirla
a otra cosa. Sus tentativas de explicaciones pueden resumirse en tres tipos
principales, que aquí nos limitaremos a caracterizar y a analizar en sus rasgos
esenciales.
El primer tipo de explicación -que sigue por otra parte la creencia popular
vigente en muchas sociedades, incluso la nuestra- intenta mantener el doble
25 L. Lévy·Bruhl, Le Surnaturel et la Nature dans la mentalité primitive, París,
carácter de la prohibición, disociándola en dos fases distintas: por ejemplo,
1931, pág. 247.
Constructores de Otredad
Una introducción a la Antropología Social y Cultural
Mauricio Boivin
Ana Rosato
Victoria Arribas
E
A
1
Constructores de Otredad
Capítulo 3:
La construcción del otro por la desigualdad
95
Capítulo 3: La construcción del otro por la desigualdad
Sólo por la importancia que tuvo para Occidente el se- cada posteriormente, no podía ser aplicada de modo di-
gundo proceso, el de descolonización, se produjeron cam- recto a los nuevos problemas. A los intentos teóricos que
bios en la mirada sobre el otro que tenía Occidente, y espe- hubo en la década del sesenta y setenta para ajustar el mar-
cíficamente, la mirada que tenía la antropología sobre las xismo a estos “nuevos” problemas se los denominó con el
“otras” culturas. Es decir, la práctica de la antropología do- término genérico de “neomarxistas”.
minante también se transformó. Y esa transformación
tuvo como punto de partida la crítica a las teorías que pos- El neomarxismo en Antropología
1
tulaban la diversidad cultural: Con el neomarxismo, el objetivo de la Antropología
cambió. La propuesta fue la de estudiar los procesos so-
—Las teorías elaboradas hasta la Segunda Guerra Mun- ciales, económicos, políticos y culturales que condujeron,
dial, ponían en primer lugar el relativismo cultural rei- de la mano de Occidente, a la transformación de las socie-
vindicando el respeto por el otro cultural (la crítica al dades “primitivas”.
evolucionismo los llevó a postular la equivalencia entre Suponía poner la mirada sobre otro tipo de “uni-
culturas) pero no reconocían la relación desigual que dades”, ya no sobre la sociedad “primitiva” aislada que
vinculaba a esas culturas con Occidente: “El relativis- presuponía la teoría funcionalista, sino en los siguientes
mo cultural naufraga, finalmente, por apoyarse en una problemas:
concepción atomizada y cándida del poder: imagina a
cada cultura existiendo sin saber nada de las otras, —las características de las sociedades no occidentales an-
como si el mundo fuera un vasto museo de economías tes de la situación colonial: en este caso la pregunta era
de autosubsistencia cada una en su vitrina, imperturba- ¿tenía razón el funcionalismo al describirlas como tota-
ble ante la proximidad de las demás, repitiendo invaria- lidades funcionales, equilibradas o era necesario re-
blemente sus códigos, sus relaciones internas” (García constituirlas como totalidades jerarquizadas, en las
Canclini, 1982:37). cuales existían relaciones de dominación?;
—Aun en los casos en que se ponía el acento en la relación —las características de Occidente cuando entró en “rela-
entre culturas como el elemento distintivo de la diver- ción”: ¿cuáles eran los componentes fundamentales de
sidad, al introducir el relativismo a través de considerar Occidente que podían explicar el modo que tomó la re-
que la distinción es relativa a quien está observando lación?;
(como en el caso de Lévi-Strauss) dejaron de lado la si- —las relaciones particulares que se establecieron con el
tuación de dominación que encerraba esa relación, de contacto, por ejemplo, determinados países occiden-
la cual el propio observador era parte.L tales con determinadas culturas no occidentales, las
—La mayor parte de las teorías antropológicas domi- distinciones entre unos y otros ¿implicaba diferencias
nantes negaban la posibilidad de tener en cuenta el en la relación?;
cambio y la historia en las sociedades “primitivas”. —las modificaciones que esa relación había sufrido (del
momento colonial al postcolonial) y las modificaciones
En una palabra, las teorías elaboradas hasta ese mo- que ese cambio produjo en cada sociedad no occi-
mento no podían dar cuenta de las transformaciones que dental: ¿permiten comprender los cambios actuales?
estas sociedades habían sufrido. Por lo tanto hubo que
modificar la óptica desde donde se veía el problema y en- Sintetizando, se establecieron dos unidades de análisis:
contrar nuevas teorías. Los supuestos con los cuales estas una al interior de una sociedad particular (ya sea en socie-
transformaciones fueron encaradas, llevaron necesaria- dades aún “primitivas” o en las nuevas sociedades com-
mente a buscar una explicación posible en una teoría que plejas) donde el interés estaba puesto en la existencia de
justamente tenía una explicación sobre Occidente y sobre desigualdades sociales, en establecer si esas desigualdades
su relación con las sociedades no occidentales: el mar- eran semejantes o diferentes a las que caracterizaban a las
xismo (materialismo histórico). No obstante, esta teoría sociedades capitalistas occidentales. La pregunta generali-
tal como había sido formulada en su momento y modifi- zada dentro de estas teorías fue ¿qué tipo de modo de pro-
1 Con este término generalizamos las posiciones de una variedad de autores que a lo largo de las décadas del ‘60 y del ‘70 publicaron numerosos tra-
bajos tanto en antropología como en las ciencias sociales en general. No se debe por lo tanto entender que ha habido una teoría homogénea, por el
contrario, encontramos diferentes posturas que incluso polemizan entre ellas. Para desarrollar este punto y acotarnos a los conceptos que nos inte-
resan en función de nuestro problema, nos centramos básicamente en los trabajos de tres autores: Balandier (1973, 1994), Godelier (1977, 1979,
1991) y García Canclini (1981,1982, 1984, 1986).
96
Constructores de Otredad
ducción es (o era) tal o cual sociedad? La otra en la relación cepto que más se acercaba a él era el concepto de ideología.
entre sociedades capitalistas y no capitalistas, es decir, en la La segunda operación consistió en revisar los postulados
vinculación entre modos de producción distintos y el in- que la teoría enunciaba sobre la ideología y “adaptarlos” al
terés en el efecto y consecuencia de la expansión de las rela- concepto de cultura: 3
ciones de desigualdad social que caracterizan a la relación
2
entre sociedades capitalistas y no capitalistas. 1. El primer paso consistió en establecer la ubicación que
En una primera instancia, entonces, los conceptos cen- la ideología, en tanto instancia, tenía en la totalidad social.
trales derivados de la teoría de los modos de producción y Marx ya había ubicado esa instancia en su idea de so-
de su articulación fueron los ejes centrales de las nuevas ex- ciedad, idea vinculada con el concepto de modo de pro-
plicaciones antropológicas. Pero esos conceptos ¿agotaban ducción capitalista:
la explicación sobre la desigualdad cultural dentro de so- —Un modo de producción se define por la relación entre
ciedades occidentales, no occidentales u occidentalizadas, los hombres y los medios de producción y por la rela-
o las desigualdades entre culturas? Para algunos neomar- ción de los hombres entre sí.4 En un nivel, la relación
xistas, la respuesta fue “no” y elaboraron teorías alterna- hombre-medios-objetos de trabajo conforma lo que se
tivas cuyo eje era la vinculación de tres conceptos: deter- denomina con el término “fuerzas productivas” (que
minación, dominación y hegemonía con el concepto clave tal vez pueda verse como la base tecnológica de que dis-
del análisis antropológico: el de cultura. pone una sociedad, como la forma de organizar los me-
dios de trabajo). Pero la relación hombres-medios es
El concepto de cultura: una primera también una relación de producción, relación que se-
definición gún Marx es “necesaria e independiente” de la volun-
El concepto de cultura “tradicional” utilizado por la An- tad de los hombres, y que se expresa jurídicamente en
tropología presentaba un problema: tendía a englobar una relación de propiedad de los medios (formas defi-
“todas las instancias y modelos de comportamiento de una nidas de posesión de los medios).5
formación social –la organización económica, las rela- —En el denominado modo de producción capitalista,
ciones sociales, las estructuras mentales, las prácticas artís- esta relación de propiedad es una relación de propiedad
ticas, etc.– sin jerarquizar el peso de cada una.” (García privada de los medios de producción y esta apropiación6
Canclini, 1982:41). La primera operación consistió en se- privada está determinando la existencia de dos ti-
parar “sociedad” (formación social) de “cultura”. La so- pos-clases de hombres: aquellos que son propietarios
ciedad fue considerada como una totalidad conformada de los medios y aquellos que no son propietarios. Estas
por instancias interdependientes y jerarquizadas. La cul- relaciones de producción, que se expresan jurídica-
tura era vista como una instancia o dimensión de la tota- mente en relaciones de propiedad y que determinan la
lidad social determinada por otras instancias. existencia de dos clases de hombres (propietarios-no
Ahora bien, dentro de las teorías marxistas tradicio- propietarios), son también relaciones de explotación
nales, el concepto de cultura no tenía ese sentido. El con- (entre capital y trabajo)7 y son también fuerzas sociales
2 Así, para Balandier “[...] nuestra época puede caracterizarse por la urgencia y la agudeza de dos tipos de problemas que se plantean simultáneamen-
te a las naciones dominantes: los que están vinculados con las presiones que ejerce el proletariado y las clases desposeídas y los que se originan como
consecuencia del ‘ascenso’ de los pueblos colonizados o dependientes, [...] problemas planteados por el proletariado ‘interior’ y ‘exterior’ con su
reacción frente a la dominación que sufre y con sus luchas ‘por el reconocimiento’” (1973:15).
3 En este punto seguimos el razonamiento que García Canclini desarrolla en Ideología y Cultura (1984). También tuvimos en cuenta los siguientes
trabajos: Cultura y Sociedad (1981); Las culturas populares en el capitalismo (1982) y Desigualdad cultural y poder simbólico (1986).
4 Gracia Canclini se basa en el Prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía Política. La versión en español que nosotros utilizamos es de Cua-
dernos Pasado y Presente, Buenos Aires, 1984.
5 En un párrafo Marx sintetiza claramente la relación entre fuerzas productivas y relaciones de producción y el modo en que se producen los cambios
de modo de producción: “En un estadio determinado de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción
con las relaciones de producción existentes o –lo cual sólo constituye una expresión jurídica de lo mismo– con las relaciones de propiedad dentro
de las cuales se habían estado moviendo hasta ese momento. Esas relaciones se transforman de formas de desarrollo de las fuerzas productivas en
ataduras de las mismas. Se inicia entonces una época de revolución social.” (1984:67).
6 El término apropiación sintetiza tres operaciones o sentidos relacionados. El primero señala el despojo: alguien le saca algo a otro. El segundo mar-
ca la exclusión, la apropiación implica que ese otro despojado “no tenga” y por eso queda excluido. El tercer sentido indica el control, la apropia-
ción implica que se controle tanto el “objeto” apropiado como la relación instituida con el otro despojado.
7 El capital introduce en la sociedad la lógica de una relación que será fundamental que es la de explotador / explotado. En esa relación, el proleta-
riado es la clase social explotada. La condición de esa explotación se localiza en el mercado cuando la fuerza de trabajo se torna en mercancía y se
consuma en la producción al prolongarse la jornada más allá del tiempo de trabajo necesario (plusvalía).
97
Capítulo 3: La construcción del otro por la desigualdad
(burguesía-proletariado) antagónicas que se enfrentan 2. El segundo paso fue el de establecer qué se entiende por
en “lucha”. “ideología” en las teorías clásicas. Y aquí se presentaron al-
—Las clases sociales, para Marx, se establecen en las rela- gunos problemas. Para García Canclini, las dificultades ra-
ciones de producción. Estas relaciones (junto a las fuer- dicaban en las implicancias que surgían de la definición
zas productivas) tienen una ubicación en su idea de tradicional del término. La ideología era definida como:
sociedad. En sus propias palabras: “La totalidad de esas
relaciones de producción constituye la estructura eco- —un sistema formalmente articulado de ideas y de repre-
nómica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza sentaciones, lo cual implica que se piense en algo espi-
un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden ritual que aparece separado de toda forma material,
determinadas formas de conciencia social” (Marx, que se piense que esas ideas están en la mente, en el es-
1984:67). Pero esas relaciones no sólo tienen una ubi- píritu de los hombres y que, a veces, toman forma ma-
cación sino que también tienen un “poder”, el de “de- terial (por ejemplo, en los libros), pero esa
terminar el proceso social, político e intelectual de la materialidad es secundaria. Se produce así una distin-
vida en general”.8 Esta famosa metáfora del edificio nos ción entre lo material (lo real) y lo simbólico (la repre-
muestra una sociedad conformada por dos partes: una sentación). 10
estructura9 (fuerzas productivas/relaciones de produc- —que cumple sólo la función de encubrir, deformar y
ción) sobre la cual se construye un edificio (superes- mistificar la realidad, es decir, que estas ideas repre-
tructura): “las formas jurídicas, políticas, religiosas, sentan de forma distorsionada lo que sucede en la rea-
artísticas o filosóficas, en suma ideológicas, dentro de las lidad objetiva, en la base/estructura de la sociedad.
cuales los hombres toman conciencia [...]” (Marx, —la expresión de la clase dominante (la “ideología bur-
1984:67) de lo que sucede en la estructura. La relación guesa”) por lo que se deja afuera las representaciones
entre estas dos partes –estructura/superestructura– es de las otras clases. Es la burguesía la que aparece cons-
una relación de determinación: la estructura o base truyendo “naturalmente” esa expresión a su antojo
“determina” lo que sucede en la superestructura. De tal con la exclusión de las otras clases. En palabras de
modo que la base desempeña un rol primario, en el Canclini, la ideología aparece como: “la elaboración
sentido de que los cambios en la base económica de la más o menos autónoma con que una clase se explica
sociedad conducen (determinan) los cambios, las sus condiciones de vida” (1984:12).
transformaciones, en el otro nivel. —está determinada de manera “causal, mecánica y uni-
—Para Marx, en este texto, la ideología es una forma de direccional” por la base-estructura. Así la ideología
conciencia social, es el modo en que los hombres to- sólo puede transformarse con cambios en la base ma-
man conciencia de lo que sucede en la base, se hacen terial y en tanto instancia de la totalidad social no tie-
conscientes de las relaciones de producción que según ne ningún peso propio ni participa en la
Marx son necesarias e independientes de la voluntad de conformación ni en la reproducción de esa totalidad.
los hombres.
El esquema que surge de esta descripción podría sinte- Estas implicancias que connotan la definición de ideo-
tizarse del siguiente modo: logía, la hacen poco útil para explicar las desigualdades
SUPERESTRUCTURA
formas ideológicas/culturales
formas jurídicas/políticas (poder simbólico)
BASE/ESTRUCTURA
Determinación
8 Marx concluye: “No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario es su existencia social lo que determina su con-
ciencia.” (1984:66).
9 En diferentes traducciones, el término “estructura” es reemplazado por “base” o “infraestructura”.
10 Si bien el Estado, el derecho, etc. son formas ideológicas, se distinguen (en un primer momento) de la ideología propiamente dicha porque estas
formas han tomado “forma”, están objetivadas en instituciones mientras que la forma propiamente ideológica remite siempre a un sistema de
ideas y de representaciones.
98
Constructores de Otredad
“culturales”, ya que toda desigualdad se genera “única- El poder que se denomina hegemónico es un poder que
mente” en la estructura. Para dar cuenta de la desigualdad se puede denominar “sutil”, simbólico o cultural. Es defi-
cultural fue necesario repensarla como instancia (se llame nido como un proceso de dirección política-ideoló-
ideológica o cultural) y dotarla de algún tipo de atributo gica-cultural, en el cual una clase o sector en alianza con
que connotara “poder”, es decir, que fuese una instancia otras clases (en un complejo entrelazamiento de fuerzas)
que generara por sí misma desigualdad, y que tuviera un logra una apropiación diferencial de las instancias de
peso respecto de esa totalidad social. poder, admitiendo espacios donde los grupos subalternos
(no hegemónicos) desarrollan sus prácticas indepen-
El concepto de hegemonía dientes. Este proceso (lucha):
Para que la cultura aparezca como una instancia que re-
produce a la totalidad y a su vez puede sobredeterminar a —constituye todo un cuerpo de prácticas y expectativas
las otras instancias, es necesario que la cultura pueda en relación con la totalidad de la vida social, de tal ma-
ejercer por sí misma un “poder”, una fuerza. Ese poder es nera que constituye todo aquello que nos parece pro-
el poder hegemónico.11 ducto del sentido común (lo natural y lo dado) y afecta o
El punto de partida es la separación que realiza satura a la totalidad de la vida social: produce el sentido
Gramsci entre dos modos de dominación: la coercitiva y o los significados.
la hegemónica. Ambos son modos de dominación pero —actúa a través del consenso: no puede ser impuesto de
basados en formas distintas de control. En la domina- modo coercitivo sino que tiene que ser aceptado
ción propiamente dicha, el control es político y directo, (consentido) por parte de los grupos o clases no hege-
y se ejerce a través de la coerción y, en ultima instancia, mónicas y en ese sentido tiene que ser un poder legiti-
a través del recurso a la violencia física. En una sociedad mado.
capitalista moderna el control monopólico de ese re- —logra la dominación pero nunca de manera total y defi-
curso lo tiene el Estado y no directamente la clase explo- nitiva, necesita ser renovado, recreado, defendido y mo-
tadora.12 Pero ni este poder, el coercitivo, ni el poder dificado porque es también permanentemente resistido,
propiamente económico que deriva de la relación de ex- limitado, alterado y desafiado por fuerzas contrahege-
plotación, son suficientes para mantener y reproducir el mónicas o hegemonías alternativas,
sistema social: —puede ser comprendido históricamente y sólo analítica-
mente puede ser entendido como un sistema.13
La propiedad de los medios de producción y la capacidad
de apoderarse del excedente es la base de toda hegemonía. Al introducir esta noción de hegemonía en tanto poder
Sin embargo, en ninguna sociedad la hegemonía de clase simbólico, se introduce una nueva diferenciación entre
puede sostenerse únicamente mediante el poder econó- clases de hombres. A la diferenciación económica que
mico. En el otro extremo de la competencia económica en- marcó dos clases de hombres: explotadores/explotados
contramos los mecanismos represivos que, mediante la vi- (que tiene como base la apropiación desigual de los me-
gilancia, la intimidación o el castigo, garantizan –como dios de producción de la vida material) se le sumó la dife-
último recurso– el sometimiento de las clases subalternas. renciación política que separa otras dos clases de hombres:
Pero se trata de un último recurso. No hay clase hegemó- dominantes/dominados (cuya base es la apropiación desi-
nica que pueda asegurar durante largo tiempo su poder gual de los medios para ejercer la violencia física), y ahora
económico sólo con el poder represivo. Entre ambos aparece una tercera diferenciación, la hegemónica, simbó-
cumple un papel clave el poder cultural (García Can- lica o cultural que determina otras dos clases de hombres:
clini, 1981:35). hegemónicos/subalternos (y cuya base es la apropiación
desigual de los medios para producir sentido). La cultura,
ya no es sólo “producción de sentidos”, es producto del
11 Esta noción es tomada de los escritos de Gramsci, quien utilizó este término para mostrar que el Estado moderno dominaba no sólo por el mono-
polio del uso de la fuerza física sino porque ejercía también el poder hegemónico, que implica consenso y legitimación. Pero siguiendo a Gracia
Canclini, tomaremos la interpretación que de esa noción realiza R. Williams en su libro Marxismo y Literatura (1980). Este autor utiliza el mismo
concepto pero para la instancia netamente ideológica.
12 El Estado en tanto institución se apropió, en los tres sentidos que plantemos en la nota 9, de los recursos que le permiten ejercer la violencia física.
13 Es importante recalcar que esta relación es fundamentalmente un proceso. Williams, insiste mucho sobre este punto: “excepto desde una perspec-
tiva analítica, no es un sistema o una estructura.” (1980:134).
99
Capítulo 3: La construcción del otro por la desigualdad
modo en que se relacionan las clases hegemónicas y subal- el espacio (ámbito, instancia) donde dicho proceso se va
ternas, es también instrumento en la lucha (o el proceso) dando. Siguiendo el esquema anterior, podríamos su-
por la hegemonía (poder simbólico) y es al mismo tiempo poner que el mismo toma ahora la siguiente forma:
SUPERESTRUCTURA
Dominación Hegemonía
formas ideológicas/culturales
formas jurídicas/políticas
(poder simbólico)
BASE/ESTRUCTURA
Pero, al existir una lucha por la hegemonía (“en base una sola determinación, sino de modalidades distintas de
a una relación entre homogeneidad y diferenciación, determinación.
entre creación de consenso y creación de nuevas formas En primer lugar, la relación entre fuerzas productivas
de distinción”) se van admitiendo espacios donde los caracteriza a la base/ estructura y a sus determinaciones
grupos dominados, subalternos pueden desarrollar internas, pero también afecta a la totalidad de los dis-
prácticas independientes y no siempre funcionales para tintos niveles de una sociedad y al tipo de articulación
el sistema.14 que existe entre ellos. Es decir, la determinación estruc-
Ahora bien, con el concepto de poder hegemónico se tural implica que la relación existente entre un cierto tipo
restituye a la cultura como una instancia dentro de la tota- de fuerzas productivas y un cierto tipo de relaciones de
lidad social con un poder propio. Pero, ¿en qué medida producción, produce (u origina) efectos sobre la superes-
puede “actuar” sobre las otras instancias de esa totalidad? tructura (que contiene dos niveles o instancias: la jurí-
¿Puede “sobredeterminar” la base sobre la cual está asen- dico-política y la ideológica). La superestructura está
tada? Para responder estas preguntas es necesario remi- afectada por la estructura y ella es su condición de exis-
tirnos a la “determinación” y a un concepto que la amplía, tencia.16 En segundo lugar, las relaciones de producción
el de “causalidad estructural”. (el modo en que se vinculan los agentes y los medios de
producción) tornan necesaria la existencia de una deter-
La noción de causalidad estructural minada superestructura para asegurar su perpetuación
15
El concepto de causalidad estructural es considerado, (su reproducción). Por esa razón, la superestructura
junto con el de hegemonía, como el dispositivo clave que asume un rol dominante ya que perpetúa el modo de pro-
“revolucionó” a la teoría marxista en los años sesenta. Es ducción; la vuelta de la superestructura sobre la estruc-
un concepto acuñado por Althusser para designar la vin- tura permite la reproducción de las condiciones de posi-
culación entre causalidad y determinación: la determina- bilidad de la estructura. A ese efecto se le da el nombre de
ción no es ejercida por una causa eficiente, sino por una eficacia: determinada estructura “necesita” de determi-
relación estructural sobre los diferentes niveles de una to- nada superestructura para perpetuarse por lo tanto, la su-
talidad social. perestructura cumple una función dentro de la totalidad
Esa totalidad social está enteramente estructurada por social y la puede seguir cumpliendo en la medida en que
la unidad específica entre fuerzas productivas y relaciones sea eficaz, que demuestre eficacia en el cumplimiento de
de producción. Se combinan así las nociones de estructura su función. Sólo así la superestructura se torna domi-
y de causalidad para dar cuenta de la existencia ya no de nante.
14 Para García Canclini, ese poder cultural está condensado en aparatos culturales: “en el capitalismo, son principalmente la familia y la escuela pero
también los medios de comunicación, las formas de organización del espacio y del tiempo; todas las instituciones y estructuras materiales a través
de las cuales circula y se produce el sentido” (1981:38).
15 Este término ha sido definido y utilizado por numerosos autores, principalmente franceses. Nosotros vamos a seguir trabajando con las definicio-
nes dadas por García Canclini, Godelier.
16 Para algunos neomarxistas, Marx ya implicaba estas relaciones de determinación que especifican la existencia y la posición de las otras instancias de
la totalidad social, aunque su intención principal fue la de mostrar el efecto principal de “la determinación en ultima instancia”.
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Constructores de Otredad
Sobre un plano analítico, la estructura determina una rrespondería al de una causalidad recíproca: el efecto estruc-
forma específica de superestructura, pero esa forma asume tural presupone la causa, torna posible su existencia como
un rol dominante porque ella perpetúa el modo de produc- causa y hace “necesario” el efecto, lo hace dominante. Para
ción, al permitir la reproducción de las condiciones de posibi- este último sentido se utiliza el término de sobredetermina-
lidad de esta determinación. En consecuencia, la noción de ción. La necesariedad implica “reproducción”.
causalidad estructural se despliega en dos sentidos. Un sen- El esquema inicial sufre otra modificación a partir del
tido correspondería a la determinación en última instancia concepto de causalidad estructural. Podemos pensar que
de la estructura sobre la superestructura. El otro sentido, co- tomaría en definitiva la siguiente forma:
SUPERESTRUCTURA
Dominación Hegemonía
formas ideológicas/culturales
formas jurídicas/políticas
(poder simbólico)
relaciones de producción/fuerzas productivas
explotación
BASE/ESTRUCTURA
Esta necesariedad implica, en algunas de las vertientes sociales precapitalistas.Y en lugar de ver en las relaciones
del marxismo, sólo al nivel jurídico-político que toma la de parentesco un elemento de la superestructura que per-
forma del Estado moderno. El nivel ideológico, que mite la perpetuación de ciertas condiciones de produc-
cumple sólo una función secundaria, no es la condición de ción, Godelier sugiere considerar esas relaciones de paren-
la existencia directa de las relaciones de producción. Así, tesco como estructuras plurifuncionales comunes a la es-
las formas de dominación política son “condición de posi- tructura y a la superestructura.
bilidad” de las relaciones de producción y las formas de Su supuesto es que la sociedad está dividida en niveles
dominación ideológica son sólo un complemento de “pri- o estructuras y que existen relaciones de orden entre los di-
mera importancia”. En el caso de las sociedades sin clases, ferentes niveles: no todos tienen el mismo nivel porque no
las relaciones de producción no apelan más que a una su- cumplen la misma función. Es decir que entre niveles
perestructura ideológica, es decir a un sistema de represen- existe una jerarquía de distinciones funcionales. No hay
tación que reflejan las relaciones imaginadas por los indi- que prejuzgar el número de funciones que cumple una es-
viduos de sus condiciones reales de existencia. Este punto tructura ni el tipo de funciones que cubren las distintas es-
es el que puso en duda Godelier (entre otros antropólogos tructuras. La causalidad entonces puede darse entre es-
marxistas) introduciendo el problema de las sociedades tructuras (por ejemplo, la base material “causa o deter-
precapitalistas en el campo de la discusión sobre los modos mina” a la estructura demográfica y ésta a la estructura de
de producción en relación con la noción de causalidad es- parentesco) o dentro de una estructura (por ejemplo,
tructural. dentro de la estructura de parentesco, las relaciones de
Godelier propone otra lectura de Marx paralela en el alianza “causan o determinan” las relaciones de filiación).
tiempo pero distinta en cuanto a la interpretación de la de En las sociedades sin clases, las sociedades “primitivas”,
Althusser.17 Su punto de partida es preguntarse sobre las las relaciones de parentesco están presentes en la base-es-
razones del dominio del parentesco en ciertas formaciones tructura ya que regulan el acceso de los grupos e indivi-
17 El trabajo de Godelier presenta dos momentos. En un momento, durante la década del sesenta, se esfuerza en construir un dominio de validez para
los conceptos y métodos de una antropología marxista a partir del estudio de múltiples casos y analizando la diversidad de modos en que opera la
causalidad estructural en sociedades totalmente diferentes. En un segundo momento, están sus trabajos sobre su propia experiencia con los Baruya
de Nueva Guinea y en ellos analiza los conceptos elaborados anteriormente.
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duos a las condiciones de producción y a los recursos; y García Canclini, llamando así a toda producción de sen-
también están presentes en la superestructura, ya que son tido que es al mismo tiempo material y simbólica y que re-
el marco social de las actividades políticas y rituales y son presenta y reproduce la realidad, las estructuras materiales,
también la base del esquema ideológico. Así, las relaciones un sistema social. Para este autor, esa producción:
de parentesco aparecen como dominantes, es decir con- —es considerada como “elaboración, reelaboración de
trolan a las otras estructuras. Pero esa dominación es po- productos” (materiales o simbólicos). Estos productos
sible sólo porque funcionan como relaciones de produc- pueden ser representaciones, fenómenos (materiales y
ción. Para que una estructura sea dominante tiene que simbólicos), hechos, sentidos, significaciones,
funcionar como relaciones de producción, esto es, como la —cumple con la función de reproducir y a veces transfor-
instancia donde se produce, en una sociedad dada, la apro- mar la realidad (las estructuras materiales, un sistema
piación de bienes materiales o simbólicos. social),
En las formaciones sociales donde el parentesco es una —es producto del modo en que se relacionan las clases en
instancia dominante, la separación analítica entre estruc- la sociedad en un momento histórico dado, no sólo en la
tura y superestructura no revela, como en el modo de pro- producción material o económica sino en otros ámbitos
ducción capitalista, una distinción entre instituciones (el como, por ejemplo, en la distribución y el consumo,
aparato de producción de un lado y el aparato del Estado —está determinada estructural, reversible y multidirec-
del otro) sino una distinción entre las diversas funciones cionalmente por la base, “la base material determina
jerarquizadas que asumen en todas las instancias de la so- por múltiples conductos a la conciencia (cultura) y ésta
ciedad las relaciones sociales dominantes. Así, para Gode- sobredetermina dialécticamente, también en forma
lier la causalidad estructural es un tipo de determinación plural, a la estructura” (1984:14).
que debe ser probada para cada sociedad. El antropólogo
debe estudiar para cada caso en particular los efectos que Con esta definición la noción de cultura toma un lugar
tienen las relaciones de producción y de un determinado dentro de la totalidad social, el lugar que en las teorías más
nivel de desarrollo de las fuerzas productivas sobre otros tradicionales estaba reservado a la ideología; la instancia
niveles de la organización social. Para ello debe descubrir cultural es un espacio especifico dentro de la totalidad so-
los lazos internos (relaciones) entre la forma, las funciones cial, aquel espacio donde se produce sentido. El poder he-
y el modo de articulación de esas relaciones. En definitiva, gemónico, a través de la causalidad estructural, reproduce
debe contestar la siguiente pregunta: “¿en qué condiciones la “arbitrariedad” que deriva de la fuerza económica de la
y por qué razones tal o cual instancia asume las funciones clase dominante (explotadora) de un modo particular: in-
de relaciones de producción y controla la reproducción de culcando como necesaria y natural esa arbitrariedad, ha-
esas relaciones y por ello las relaciones sociales en su con- ciéndola percibir como la forma natural. Además, cumple
junto?” (1974:44). un papel fundamental en la reproducción de la totalidad
Siguiendo el razonamiento de Godelier, García Can- social y, si bien esa instancia está determinada por otras
clini saca dos conclusiones. La primera es que ya la ideología instancias (especialmente por las condiciones materiales
no es algo “exterior y ulterior” a las relaciones sociales: de existencia), aparece a veces “transformando” a las otras
“cualquier práctica es simultáneamente económica y sim- instancias.
bólica; a la vez que actuamos a través de ella nos la represen- Volviendo ahora a la desigualdad entre culturas (cul-
tamos atribuyéndole significado” (1984:12-13). En se- turas hegemónicas y subalternas), y la desigualdad dentro
gundo lugar, la ideología o la cultura como parte de la supe- de una cultura o de una sociedad (entre clases, sexos,
restructura y como cualquier otra forma de conciencia grupos, etc.), esas desigualdades ya no son producto de
mantiene con respecto a la base o a la estructura la relación
de causalidad estructural: está originada por la estructura
dominación hegemonía
pero a su vez la sobredetermina a fin de reproducirla.
(político) (cultural)
El concepto de cultura: una segunda
definición explotación
A partir de estas dos nociones, la de hegemonía y la de cau-
colonización descolonización
salidad estructural, la cultura, en tanto instancia de la tota-
lidad social, puede ser redefinida. Un ejemplo de esta re-
formulación es la definición de cultura que propone
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Constructores de Otredad
“una” relación de dominación sino de tres. Esto se puede turales. Estas serían dos proposiciones fundamentales
graficar del siguiente modo: sobre las semejanzas culturales.
La reproducción no se realiza de manera igual en toda En segundo lugar, también podemos deducir algunas
la sociedad, sino que se realiza a través de una participa- proposiciones fundamentales sobre la desigualdad cul-
ción desigual de las distintas clases sociales, en las rela- tural:
ciones de producción, de distribución y de consumo. Una 1. Tanto la diversidad como la diferencia eran conside-
sociedad que está basada en un sistema desigual repro- radas como hechos empíricos constatables; en este
ducirá ese sistema desigual a través de maneras y formas caso, la desigualdad también es considerada una rea-
desiguales. En el caso de la desigualdad entre culturas, el lidad pero no está dada de manera “natural” sino
punto de partida histórico fue un proceso general de ex- como producto histórico coyunturalmente determi-
pansión económica, política y cultural del capitalismo que nado. Es un punto de partida, pero sobre todo un ele-
“tendió a apoderarse” de otras culturas mediante meca- mento a explicar.
nismos económicos y políticos (base de la “arbitrariedad”) 2. En los modelos anteriores, la diferencia expresaba dis-
pero, también, a través de la modificación de la totalidad tintos grados de evolución y la diversidad expresaba la
de la vida de los hombres, de la readaptación de “los há- heterogeneidad de las modalidades de la vida humana.
bitos de consumo, de sus creencias y de sus objetivos histó- En este caso, la desigualdad expresa (y es producto de)
ricos”, de la apropiación del espacio social donde los su- una relación de dominación.
jetos se representan lo que sucede en la sociedad, donde se 3. La dominación se funda en una apropiación desigual
da el conocimiento del sistema social, donde se piensan las de bienes materiales y simbólicos, una parte se apropia
relaciones materiales, donde se produce sentido (García de algo a expensas de otra. Esta apropiación genera re-
Canclini, 1984:22). Sin embrago, por más estable que esta laciones sociales asimétricas que toman formas di-
relación se presente, sea en una situación colonial o post- versas (entre sexos, entre parientes, entre clases so-
colonial, dentro o entre culturas, no aleja el conflicto. La ciales, entre sociedades) y que se expresan en formas
relación de dominación, incluso la hegemónica, es una re- culturales, económicas, políticas y sociales distintas.
lación conflictiva, en la cual encontramos consenso, adap- 4. La desigualdad se fundamenta en una relación de do-
tación, sometimiento, pero también resistencias, oposi- minación de algunos hombres, de algunos grupos y de
ciones por parte de los dominados. algunas sociedades sobre otros hombres, grupos y so-
ciedades. Esa relación tiene una estructura común,
La construcción del “otro” por la pero no hay idea de gradación sino de transformación:
desigualdad cada forma distinta es una transformación de esa es-
¿Podemos deducir mecanismos de construcción del tructura.
otro a partir de la desigualdad? Sí, teniendo en cuenta 5. En los otros dos modelos, la especificidad de una cul-
los otros dos modelos anteriores (por la diferencia y por tura se explicaba por ser parte atrasada de la propia o
la diversidad) y los supuestos básicos de la teoría que por su ordenamiento funcional diferencial. En este
acabamos de esbozar. modelo, la especificidad de una cultura se explica
En primer lugar, desde esta perspectiva, si existen se- como producto del modo particular que toman las re-
mejanzas entre culturas, las teorías funcionalistas o evo- laciones de dominación.
lucionistas no alcanzan a explicarlas. Así, la UPB
(unidad psicobiológica) del hombre, es un punto de Mecanismos de construcción del “otro
partida pero no una causa de las semejanzas. Tampoco desigual”
el origen común o las necesidades básicas comunes El con y sin están presentes de manera simultánea. En el
agotan la explicación de las semejanzas. Si existen modelo de la diferencia predomina el sin, en un sentido
formas culturales semejantes, pueden explicarse por dos de ausencia de atributos (“a tal cultura le falta...”) o de
vías: o por que hay una lógica común, una estructura despojo de atributos (“no tiene...”). En el modelo del
que compartieron siempre los hombres viviendo en so- “otro desigual” el sin aparece como despojo pero no
ciedad, un conjunto de relaciones comunes a todas las como consecuencia de un acto deliberado del obser-
culturas más allá del tiempo o del espacio; o porque son vador, del antropólogo, sino como un hecho objetivo
productos de un hecho histórico reciente –la expansión “producido” por los hombres cuando se relacionan en
de un tipo particular de cultura– que tiende a homoge- una sociedad o entre sociedades. Hay un despojo/ca-
nizar, hacer semejantes, algunos aspectos o rasgos cul- rencia en tanto un grupo, una clase, una cultura al apro-
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Capítulo 3: La construcción del otro por la desigualdad
piarse de algo está despojando a otro (otra clase, otro El mecanismo de construcción por la desigualdad
grupo, otra cultura) de los medios materiales y simbó- consiste en encontrar en el “otro” no algo totalmente dis-
licos que garantizan su reproducción. Esta carencia no es tinto ni algo que tenga igual sentido, sino una misma re-
temporal ni transitoria, sino que es un estado estructural. lación, encontrar en el “otro” una estructura común que
Pero al mismo tiempo el sin no deja un vacío, no queda está presente siempre, de modo distinto, en toda relación
un otro “incompleto” ni tampoco es llenado ese vacío social. Este antropólogo puede viajar en el tiempo (hacia
por el “otro” (otra cultura, otra clase, otro grupo) como el pasado de otras sociedades, o de su propia sociedad),
se plantea en la diversidad. El Nosotros no sólo se apropia puede hacerlo en el espacio (hacia otras sociedades) e in-
de algo sino que, además, participa activamente y a veces cluso puede desplazarse dentro de su propia sociedad,
de modo determinante en la conformación de los atri- siempre que su búsqueda sea la de la relación que vincula
butos del “otro”. Los atributos del “otro” son coprodu- a Nosotros-Otros.
cidos por la relación Nosotros-Otros.
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