Categorías Gramaticales
Categorías Gramaticales
DEFINICIÓN: Las categorías gramaticales son las clases de palabras que se reconocen comúnmente en el lenguaje. Se trata
de una clasificación lingüística más o menos universal, o sea, común a casi todos los idiomas, que distingue las palabras en
base a la función que cumplen dentro de la oración. Por lo tanto, a partir de este conjunto de categorías se puede
comprender la totalidad de una oración y separarla en sus componentes morfosintácticos (forma y estructura).
1. Los sustantivos: Los sustantivos son aquellas palabras que sirven para nombrar los objetos y los seres que encontramos
en el mundo, ya sean reales o ficticios, concretos o abstractos. Se pueden entender como los nombres de las cosas, ya
sean nombres genéricos (perro, gato, libro, niño, mujer, árbol) o nombres propios (Bolivia, Europa, Juan, Helena, Google).
Los sustantivos tienen un significado propio, puntual e invariable, aunque no siempre estrictamente delimitado, es decir, un
sustantivo puede tener diferentes significados dependiendo de su contexto de uso. Aun así, cada vez que se usa un
sustantivo, se lo hace con un único sentido. Dentro de la oración, los sustantivos pueden jugar el papel de núcleo
del sujeto, objeto directo o indirecto, o ser parte de diferentes complementos verbales. Además, admiten flexión de
número (plural y singular) y de género (masculino y femenino).Son ejemplos de sustantivos: lápiz, planetas, automóvil, país,
botellas, religión, libertad, Juana, Rusia, Washington, Popeye, hamburguesa, alfombra, Atlántico, desierto, teléfono,
Quijote, jirafa, cantimplora.
Tipos de sustantivos: El sustantivo puede clasificarse según lo que nombra en:
Sustantivos propios. Nombran a un objeto o sujeto de forma concreta y de manera particular y siempre se
escriben con mayúscula. Se utilizan para nombrar:
Personas (María, Juan).
Países, Ciudades y continentes: (Colombia, Montevideo, Asia).
Marcas: (Bimbo, Sony).
Organizaciones o instituciones (Universidad Autónoma de Barcelona, Greenpeace).
Festividades: (Navidad, Semana Santa).
Grupos musicales: (Nirvana, The Beatles).
Obras literarias: (El Quijote de la Mancha, La Gioconda).
Sustantivos comunes. Designan una persona, animal o cosa de manera general. Por ejemplo: mesa, silla, vaca, perro,
montaña, amor. Los sustantivos comunes siempre se escriben con minúscula y se clasifican de diferentes maneras.
Los sustantivos comunes se clasifican en:
Sustantivos abstractos. Designan ideas, conceptos y sentimientos que no pueden ser percibidos por los sentidos. Por
ejemplo: libertad, felicidad, odio, compasión.
Sustantivos concretos. Nombran cosas y objetos que sí pueden ser percibidas por los sentidos. Por ejemplo: casa, gato,
árbol, pelota.
Los sustantivos concretos se clasifican en:
Sustantivos contables. Pueden numerarse. Por ejemplo: manzana, mesa, amigo.
Sustantivos no contables. No se pueden numerar, pero sí medir. Por ejemplo: agua, azúcar. En este último caso, no se
puede decir dos azúcares, pero sí un kilo de azúcar. Los sustantivos no contables no tienen plural.
Los sustantivos contables se pueden clasificar en:
Sustantivos individuales. Nombran un ser en particular en singular. Por ejemplo: pez, perro.
Sustantivos colectivos. Nombran de manera global o grupal a un conjunto de personas, animales, objetos. Por ejemplo:
“pez” es individual y “cardumen” es colectivo, ya que hace referencia a un conjunto de peces.
Otra clasificación que se puede emplear dentro de los sustantivos comunes es la de dividir entre sustantivos primitivos y
derivados (derivan de otro sustantivo, como por ejemplo “zapatería”, “heladería”, “panadería”). También es posible indicar
si un sustantivo es simple o compuesto (en el caso de “lavarropas”, “paraguas” por ejemplo).
El género y el número de los sustantivos
Los sustantivos tienen:
Género: femenino o masculino. La mayoría de los sustantivos femeninos terminan con la vocal -a mientras que los
masculinos con la vocal -o. Por eso es que podemos, por ejemplo, decir gato y gata, perro y perra. Sin embargo, en
algunos casos, el significado se modifica, como por ejemplo canasto y canasta (cambia el tamaño del objeto).
Número: singular o plural. Algunos sustantivos se escriben igual en singular y plural como: tórax, clímax, caries. La
mayoría de los sustantivos pueden modificarse de masculino a femenino y viceversa, así como de singular a plural y
viceversa. Algunos femeninos son completamente diferentes a su masculino, tal es el caso de: caballo y yegua o actor y
actriz.
1
2. LOS ADJETIVOS: Los adjetivos son palabras que se agregan al sustantivo, para complementar o determinar su significado.
Así, cuando un adjetivo se une a un sustantivo, le atribuye cualidades o características concretas o abstractas. Dependiendo
de la naturaleza de dichas características, podemos hablar de dos tipos de adjetivos:
LOS ADJETIVOS CALIFICATIVOS: que le dicen al lector cómo es el sustantivo al cual acompañan, por ejemplo: hermoso,
grande, azul, barato, fugaz, global, entre otros. Estos adjetivos pueden clasificarse, a su vez, en dos tipos:
Adjetivos calificativos especificativos o restrictivos : Que delimitan o restringen el significado del sustantivo desde
un punto de vista objetivo, para distinguirlo de otros similares. Se reconocen porque suelen admitir variaciones de
grado. Por ejemplo: perro grandísimo, carro rojo, lente izquierdo.
Adjetivos calificativos explicativos: Que resaltan un sentido ya presente en el significado del sustantivo,
imprimiéndole un matiz personal o subjetivo. Por ejemplo: cielo azul, dulce miel, fiera salvaje.
Los adjetivos determinativos o determinantes, que aportan un margen de precisión respecto al significado del sustantivo,
es decir, nos permiten diferenciarlo gramaticalmente de otros posibles sustantivos, por ejemplo: alguna, mi, nuestro, esos,
entre otros. Los adjetivos determinativos se clasifican de acuerdo al sentido específico que añaden al sustantivo, de la
siguiente manera:
Adjetivos posesivos: Indican a quién pertenece el sustantivo. Por ejemplo: mi casa, nuestro compromiso, su carro.
Adjetivos demostrativos Permiten ubicar al sustantivo en un contexto más próximo o más lejano del hablante. Por
ejemplo: ese camello, aquella edificación, aquellos adoquines.
Adjetivos indefinidos: Permiten expresar cierto grado de vaguedad o desconocimiento respecto a la naturaleza del
sustantivo. Por ejemplo: algunas personas, cualquier médico, demasiados policías.
Adjetivos interrogativos: Permiten formular una pregunta abierta respecto del sustantivo. Por ejemplo: ¿Cuál perro
quieres? o ¿Qué color prefieren?
Adjetivos exclamativos: Permiten darle énfasis al significado expresado por el sustantivo en la oración. Por ejemplo:
¡Qué frío hace! o ¡Cuántas mujeres vinieron!
Los adjetivos, al igual que los sustantivos, presentan flexión de género (masculino y femenino) y número (plural y singular),
por lo que deben siempre presentar concordancia con el sustantivo al cual acompañan.
Son ejemplos de adjetivos: este, aquel, feo, tremendo, marrón, descomunal, ingenuo, ameno, largo, mi, violeta, compuesto,
desequilibrado, libre, amoroso, poco, muchísimo, real.
EJEMPLOS DE ADJETIVOS
A continuación, una lista breve de ejemplos de adjetivos de cada tipo:
Adjetivos calificativos: dulce, salado, terco, manso, feroz, orgulloso, tenso, liso, estriado, común, extraño, bizarro, grotesco,
feliz, triste, muerto, vivo, inundado, soez, seco, alto, bajo, lento, rápido, vertiginoso, pesada, redonda, rotunda, caída,
honesta, suelta, violenta, espectacular, armoniosa, acanalada, sumisa, anecdótica, campesina, suprema, rugosa, abstracta,
concreta, cáustico.
Adjetivos relacionales: dental, policial, médico, tecnológico, lingüístico, zoológico, químico, físico, escolar, relacional,
satelital, astronómica, lunar, solar, musical, referencial, legal, onomatopéyico, literario, retórico, prosopopéyico, lúdico,
alemán, sueco, venezolana, americana, europea, asiático, africana, planetario, organizacional, empresarial, gubernamental.
Adjetivos determinantes: esta, esa, esos, aquella, aquellos, suyo, tuyo, mío, su, dos, cuatro, setecientos, mil, cuántos,
cuáles.
2
3. LOS ARTÍCULOS: Junto a los adjetivos, los artículos son las palabras que acompañan y caracterizan a un sustantivo,
aunque en este caso únicamente para expresar ciertos sentidos determinados: género (masculino, neutro y
femenino), número (plural y singular) y determinación (determinado e indeterminado). Se trata de partículas pequeñas que
normalmente anteceden al sustantivo y nos permiten prever sus rasgos gramaticales. En ocasiones, además,
pueden sustantivar, o sea, obligar a actuar como sustantivos a otros tipos de palabras.
femenino masculino
Artículo masculino singular femenino plural
singular plural
Los artículos en español son: También existe un “artículo neutro”, únicamente para uso en singular: “lo”. La diferencia entre
los artículos determinados y los indeterminados radica en el grado de certeza que se tiene respecto del sustantivo. Así, por
ejemplo: “el hombre” se refiere a uno en específico, mencionado previamente; en cambio, “un hombre” se refiere a un
hombre desconocido, cualquiera, que no se diferencia del resto.
Son ejemplos de artículos: el camello, la compasión, lo dicho, un viaje, las mujeres, unos asaltantes, unas campeonas.
EXISTEN DOS TIPOS DE ARTÍCULOS GRAMATICALES:
Los artículos definidos (el, la, los, las), por ejemplo: La mayoría de los espectadores aplaudieron con
entusiasmo el número que montaron las bailarinas.
Los artículos indefinidos (un, una, unas, unos), por ejemplo: Una noche escuché un ruido que provenía
de unas cabañas en las que se hospedaban unos ciclistas.
También existe un artículo neutro: “lo”, que refiere a aquello abstracto y no señala género. Por ejemplo: Lo malo de todo
esto es tu desinterés.
¿Cuáles son las funciones de los artículos?
Los artículos definidos e indefinidos forman parte de la mayoría de las oraciones, su principal función es acompañar al
sustantivo y dar a conocer al lector u oyente información, ya que definen si el sustantivo es determinado o indeterminado.
No es lo mismo decir “Hoy me compré el vestido” (definido o determinado) que “Hoy me compré un vestido” (indefinido o
indeterminado). El sustantivo puede nombrar sujetos u objetos y el artículo es el encargado de especificar su género (es
decir, si es femenino o masculino) y su número (es decir, si es plural o singular). El sustantivo y su artículo siempre deben
concordar en género y número. Por otro lado, el artículo siempre se escribe antes del sustantivo, nunca detrás. Además, el
artículo permite conocer la función que tiene un sustantivo en una determinada oración, muchas veces un sustantivo puede
variar su significado o peso dentro de una oración de acuerdo a la existencia o no de un artículo.
ARTÍCULOS DEFINIDOS: Son aquellos que refieren a algo que se conoce o se puede identificar. Son:
EL. Refiere a un sustantivo masculino en singular. Por ejemplo: No podremos ir en el coche, pues está averiado.
LA. Refiere a un sustantivo femenino en singular. Por ejemplo: Es tiempo de festejar la llegada de la
LOS. Refiere a un sustantivo masculino en plural. Por ejemplo: Los meses del año son doce.
LAS. Refiere a un sustantivo femenino en plural. Por ejemplo: Las ruinas de San Ignacio se encuentran
en la provincia de Misiones.
Es importante aclarar que en el idioma español cuando las preposiciones “de” o “a” están seguidas del artículo “el” se
produce una contracción y se forman los artículos “del” y “al”. Es incorrecta la forma “de el” o “a el”.
ARTÍCULOS INDEFINIDOS: Son aquellos que hacen alusión a algo que no se conoce o no se puede identificar. Son:
UN. Refiere a un sustantivo indefinido en masculino y singular. Por ejemplo: Creo que iremos a un bar antes de ir a
la fiesta.
UNA. Refiere a un sustantivo indefinido en femenino y singular. Por ejemplo: Ayer me crucé con una mujer en la
calle que me preguntó por ti.
UNOS. Refiere a un sustantivo indefinido en masculino y plural. Por ejemplo: Unos jóvenes fueron apresados en la
esquina de mi casa.
UNAS. Refiere a un sustantivo indefinido en femenino y plural. Por ejemplo: Debemos conseguir unas pantallas para
el acto de fin de año
3
4. LOS PRONOMBRES: Son palabras que carecen de un referente fijo, pero que establecen una relación gramatical en
ausencia del nombre. Esto significa que son palabras empleadas para sustituir a un nombre o un sustantivo, y así no tener
que reiterarlo continuamente a lo largo de una oración. Son piezas cuyo sentido depende siempre del contexto en el que
sean utilizadas.
Por ejemplo, el pronombre personal “yo” no siempre se refiere a la misma persona, es decir, cuando lo dice un niño se
refiere a sí mismo, y cuando lo utiliza su madre se refiere, similarmente, a sí misma. Esto demuestra que los referentes de
los pronombres son cambiantes y que su único sentido propio es convencional, o sea, una cierta costumbre de emplearlos
para no tener que repetir nombres continuamente. Así, en el ejemplo previo, si el niño no dispusiera de la palabra “yo”,
tendría que repetir continuamente su nombre. Los pronombres pueden ser de muchos tipos, dependiendo del tipo de
relación que permiten establecer en ausencia del referente nombrado. Los principales son:
Pronombres personales: Sirven para sustituir los nombres (propios o comunes) en la oración, y así poder referirse
cómodamente a quienes intervienen en ella. Estos pronombres son: yo, tú, usted, él, ella, nosotros, vosotros, ustedes,
ellos y ellas. Por ejemplo: “Yo soy uruguayo” o “Ustedes saben mucho”.
Pronombres clíticos (acusativos y dativos): Sirven para indicar sobre quién recae la acción directa (acusativo) o indirecta
(dativo) del verbo. Estos pronombres son: me, te, se, lo, le, la, nos, os, les, los y las. Por ejemplo: “Te traje un regalo” o
“Les dimos la carta a tus padres”.
Pronombres posesivos: Se usa para expresar una relación de propiedad o potestad respecto del nombre sustituido.
Estos pronombres son: mío, mía, míos, mías, tuyo, tuya, tuyos, tuyas, suyo, suya, suyos, suyas, nuestro, nuestra,
nuestros, nuestras, vuestro, vuestra, vuestros y vuestras. Por ejemplo: “Yo tengo la falda de María y ella tiene la mía” o
“Ya llegaron sus colegas, ¿dónde están los nuestros?”.
Pronombres demostrativos: Sirven para expresar una relación de cercanía o lejanía respecto de lo sustituido. Estos
pronombres son: este, ese, aquel, esta, esa, aquella, estos, esos, aquellos, estas, esas, aquellas. Por ejemplo: “¿Quieres
de este pastel o de ese?” o “Esta es mi taza”.
Pronombres relativos: Sirven para introducir oraciones subordinadas relativas, vinculadas con un referente previo o
antecedente. Estos pronombres son: que, quien, quienes, el cual, la cual, los cuales, las cuales, cuyo, cuya, cuyos, cuyas,
cuanto, cuanta, cuantos, cuantas. Por ejemplo: “Hoy viene el primo del cual te hablé” o “¿Esa es la película que vimos
ayer?”
Pronombres numerales: Sirven para expresar una cantidad específica, una cadena ordenada o una parte de un conjunto.
Estos pronombres son infinitos (como los números), pero algunos son: uno, tercero, medio, tercio, miles. Por ejemplo:
“Es el tercero que me pregunta eso hoy” o “Un melón es mucho, prefiero medio”.
Pronombres indefinidos: Sirven para sustituir referentes de los que no se tiene mucha certeza o con los que se tiene una
relación de incertidumbre o poca precisión. Estos pronombres son: algún, alguno, alguna, algunos, algunas, otro, otra,
otros, otras, poco, poca, pocos, pocas, mucho, mucha, muchos, muchas, todo, toda, todos, todas, tanto, cierto, cierta,
ciertos, ciertas, bastante, tal, cualquiera, quienquiera, varios, varias, ninguno, ninguna, ningunos, ningunas, sendos,
sendas, alguien, algo, más, menos, demás, nada y nadie. Por ejemplo: “Estuvimos esperando pero no vino nadie” o
“Necesito un doctor, espero conseguir alguno”.
Al igual que otras palabras, los pronombres permiten la flexión por género (masculino y femenino) y número (singular y
plural), y en muchos aspectos son similares a los adjetivos, con la notoria excepción de que los adjetivos acompañan al
sustantivo, mientras que los pronombres lo sustituyen.
PRONOMBRES PERSONALES TÓNICOS O INDEPENDIENTES: Pueden emplearse como respuesta independiente o como
elementos desasociados al resto de la oración. Son los primeros que se aprenden al adquirir un idioma, y definen las
personas verbales para la conjugación gramatical. En español estos pronombres a menudo pueden omitirse en la oración,
cuando resulta claro a quién nos referimos, y son los siguientes:
1era plural Nosotros / Nosotras Nosotros vinimos en tren. / Nosotras vinimos en tren.
3era plural Ellos / ellas Ellos tienen dinero / Ellas tienen dinero.
Existe también una forma exclusiva del español peninsular de 2da persona plural informal: “vosotros” (vosotros sois mis
amigos), de uso minoritario en los hablantes hispanos del mundo. Lo mismo ocurre con el uso de “vos” en lugar de “tú”
(vos sabés quién soy), típico de distintas regiones hispanoamericanas, fenómeno conocido como voseo. Por otro lado, en el
4
caso de que estos pronombres tónicos aparezcan bajo régimen preposicional (o sea, introducidos por una preposición), se
transformarán en algunos de sus casos, que mostramos a continuación:
1era singular Mí / Conmigo Todo el mundo se reía de mí. / Ayer estaban todos conmigo.
2da singular (informal) Ti / Contigo En casa preguntan siempre por ti. / Dijeron que saldrían contigo.
PRONOMBRES PERSONAS ÁTONOS O DEPENDIENTES: que no suelen emplearse de manera independiente, sino como
añadidos al final de ciertas palabras (clíticos) o en reemplazo en la oración del objeto directo o indirecto. Dependiendo de la
forma del verbo, pueden ir antes o después del mismo. Se trata de:
2da singular
Le Le vinimos a ver, García. /No voy a decirle todo de nuevo, señor.
(formal)
1era plural Nos Nos ganamos un boleto preferencial. / Dijeron que debíamos marcharnos.
¿Se dieron cuenta de que llueve? / Ustedes van a tener que devolverse. /
2da plural Se / Les
Les traje desayuno.
Los / Las Los tienen en la mira / Las están buscando./ ¿Les diste ayer mis saludos? / Se ven
3era plural
Les / Se un poco débiles.
Pronombres reflexivos y recíprocos: Son pronombres muy específicos que indican la dirección que toma la acción del verbo,
y que va hacia el propio sujeto (reflexivos), o en el caso de que sea un sujeto múltiple, va de un sujeto al otro y viceversa
(recíprocos). Pueden ser, como en los casos previos, clíticos o no (o sea, pueden ir por separado antes del verbo, o junto a
él, al final).
PRONOMBRES REFLEXIVOS
2da singular (informal) Te ¿Te lavaste las manos? / Lávate las manos.
3era plural Se Ellos se rasgan las vestiduras. / Tus ropas están secándose en el balcón.
5
PRONOMBRES RECÍPROCOS
PRONOMBR
PERSONA EJEMPLO
E
1era plural Nos Ella y yo nos amamos con locura. / Esa noche estuvimos besándonos.
3era plural Se Ellos se contradicen todo el tiempo. / Se tomaron de las manos para bailar.
PRONOMBRES POSESIVOS: Aunque normalmente se consideran un caso de pronombres personales, pueden clasificarse
aparte dado que indican una relación muy específica entre las partes: la de pertenencia o proveniencia. Estos pronombres
pueden expresar un único poseedor (de una o varias cosas) o varios poseedores (de una o varias cosas).
Mío / mía Ese auto es azul, el mío es negro. / ¿Me prestas una taza? Dejé la mía en casa. /
1era singular
míos / mías Dame lo mío de una vez. / Esos son tus hijos, estos son los míos.
2da singular Suyo / suya La idea se discutió antes que la suya, jefe.
(formal) suyos /suyas Esos recibos no son los suyos, licenciado.
Suyo / suya ¿Le diste a tu ex todo lo suyo? / Quiere que esta casa sea la suya.
3era singular
suyos /suyas Le dije que mis mascotas no son las suyas.
Nuestro / nuestro Aprobaron ese proyecto en lugar del nuestro. / Llegaron todas las tortas menos
1era plural Nuestros / la nuestra. / Esas valijas se parecen a las nuestras. / ¿Qué se hace con hijos como
Nuestros los nuestros?
Suyo / suya Están todos los niños, pero no veo el suyo. / Olvidamos la tarjeta, ¿pagarían con
2da plural
suyos / suyas la suya? / Si compramos tazas, serán las suyas.
Suyo / suya Les hicimos regalos y no quieren el suyo. / No necesitan frazada, trajeron la suya. /
3era plural
suyos / suyas ¿Te dejaron los bolsos y perdiste los suyos?
PRONOMBRES DEMOSTRATIVOS; Los pronombres demostrativos son aquellos que sirven para llevar a cabo cierto grado
de deixis o demostración, esto es, para reemplazar a un referente al cual se alude, distinguiéndolo de los demás posibles.
Así, a diferencia de los pronombres personales, no responden a todas las personas gramaticales, sino al género y número
del referente. En español, estos pronombres se organizan en base a tres series diferentes, cada una expresando un grado
diferente de proximidad o cercanía (física o figurada) del hablante con respecto a eso a lo que se refiere, y tradicionalmente
acentuada para distinguirla de los adjetivos demostrativos que tienen la misma exacta forma.
Primera serie: esto. Se trata del conjunto de pronombres que mayor cercanía transmite de parte del hablante con respecto
al referente aludido. Dicha cercanía puede ser física, temporal o de otra índole, y los pronombres empleados son:
REFERENTE PRONOMBRE EJEMPLO
Femenino singular Ésta ¿Y ésta quién se cree que es? / No resolvimos esa cuenta, sino ésta.
Masculino plural Éstos ¿Sabes quiénes son éstos? / Tenemos éstos, los demás libros se acabaron.
Éstas son las flores más hermosas del mundo. / ¿Pero qué necedades
Femenino plural Éstas
son éstas?
Segunda serie: eso. En este caso, los pronombres expresan un mayor grado de lejanía que el anterior, aunque no tanta
como en el siguiente caso.
6
REFERENTE PRONOMBRE EJEMPLO
Masculino singular Ése Ése de allá es mi novio. / ¿Cuál, ése junto al árbol?
Femenino singular Ésa Ésa no es una excusa válida. / No compres ésa, hay mejores casas disponibles.
Masculino plural Ésos Ésos eran los mandamientos de la época. / Te cambio mis zapatos por ésos.
Femenino plural Ésas ¿Qué preguntas son ésas? / Ésas no están a la venta.
Tercera serie: aquello. Finalmente, estos pronombres indican un grado máximo de lejanía física, temporal o de otro tipo
respecto del hablante.
PRONOMBR
REFERENTE EJEMPLO
E
Masculino singular Aquél Aquél detrás de todos era mi abuelo. / Escóndete tras un árbol, como aquél.
Femenino singular Aquélla ¡Qué época increíble, aquélla! / Mi lapicera no es esa, sino aquélla.
Aquello que no sabemos, nos convoca. / Tienes que ver aquello que te comenté
Neutro Aquello
una vez.
Masculino plural Aquéllos ¿Quiénes son aquéllos junto al perro? / Desconfía de aquéllos que no te saluden.
Femenino plural Aquéllas Ya no hay canciones como aquéllas. / ¿Mis cosas son aquéllas o éstas de acá?
PRONOMBRES INTERROGATIVOS Y EXCLAMATIVOS: Como indica su nombre, son pronombres empleados exclusivamente
para preguntar o exclamar de manera directa, por lo que suelen ir acompañados de signos interrogativos (¿?) o
exclamativos (¡!), aunque pueden no estarlo. Deben acentuarse siempre y tienen un sentido más o menos fijo dentro de la
oración.
PRONOMBRE USO EJEMPLO
Preguntar o expresarse respecto a una cosa o ¿Qué es eso? / ¡Qué hermoso! / No dijo qué quería. / A
Qué
situación. mí qué me importa.
Cuánto / Preguntar o expresarse respecto a una ¿Cuánto más voy a esperar? / No sé cuánto irá a
Cuántos cantidad determinada. costar. / ¡Cuánto ha pasado!
Preguntar o expresarse respecto a un modo o ¿Cómo es eso? / ¿Cómo dices? / Ni idea de cómo piensa
Cómo
una situación. a venir.
Pronombres relativos: Los pronombres relativos hacen alusión siempre a un antecedente ya mencionado o conocido dentro
de la oración, que generalmente es un sintagma nominal o un sustantivo, y que excepcionalmente puede no aparecer de
manera explícita. Así, al sustituir a un nombre o sintagma nominal entero, estos pronombres cumplen con las mismas
funciones que ellos dentro de la oración.
Los pronombres relativos no se acentúan, y suelen ir acompañados de artículos o preposiciones.
Pronombre Ejemplo
Que Ayer conocí al hombre del que me hablabas. / La mujer que nos saludó es mi esposa.
El amigo del cual hablábamos viene de visita. / Sólo había una puerta, la cual abrimos de par
Cual / cuales
en par.
Cuanto / cuanta Ella se negó a cuanto le propusieron sus secuestradores. / Le dio dinero
cuantos / cuantas a cuantos indigentes había. / Saludaba a cuanta persona se le acercara.
7
Quien / quienes Esos son los amigos de quienes te hablé. / Ya llegó el familiar de quien no teníamos noticia.
Cuyo / cuya Me refiero al niño cuyos padres son ingenieros. / Lo leí en un libro cuya portada estaba rota.
cuyos / cuyas / Llegamos a un sitio cuyas fotos ya habíamos visto.
Pronombres numerales: Se trata de aquellos que sirven para indicar un número exacto dentro de una oración o expresión.
Se trata de pronombres no personales, que pueden ser cardinales (cuando expresan orden) u ordinales (cuando expresan
cantidad), y que son virtualmente infinitos. Así, en situaciones en que es obvio, en lugar de decir “tengo un regalo”,
podemos decir “tengo uno”. O en lugar de decir “subamos al tercer piso”, podemos decir “subamos al tercero”.
Pronombres indefinidos: Por último, los pronombres indefinidos son aquellos que expresan nociones diferentes de
cantidad, proporción, identidad o alguna otra idea, pero de una manera vaga o imprecisa, generalmente porque al hablante
no le interesa manejar mucho margen de determinación. Actúan generalmente como sustantivos o como adjetivos en
algunos casos, y poseen formas muy abundantes y muy variadas.
uno / unos Entonces llegó uno del otro equipo y dijo… / No sé si alguno tendrá algo que
alguno / algunos decir.
Masculino ninguno / muchos Ninguno parece haber reprobado. / Muchos querían ser tomados en cuenta.
otro / otros / tan / Unos tenían lápices, otros bolígrafos. / Tengo tanto por decirte. /
tanto / varios Había varios con ganas de pelear.
una / unas Una sola se levantó y pidió la palabra. / Quizá haya alguna con ganas de
alguna / algunas bailar. / Unas reclamaron, otras prefirieron marcharse. / La noche es joven,
Femenino otra / otras la tenemos toda. / No te dimos torta porque quedaba poca.
toda / poca / tanta ¿Paciencia? Ya no tengo tanta como antes. / Muchas se sorprendieron de
muchas / varias estar en la lista. / Hubo varias dispuestas a ir a juicio.
Algo / poco / mucho No creo que haya algo que te satisfaga. / Ayer teníamos poco que hacer.
Neutro demasiado / nada / Mañana te daré mucho más que hoy. / Tenemos demasiado pendiente en la
tanto oficina. / No tengo nada para ti. / ¿Te llegó tanto por correo?
8
5. LOS VERBOS: Los verbos son palabras que nombran acciones, reales e imaginarias, realizadas siempre por
alguien (persona verbal). Se trata de palabras muy importantes en la oración, que cumplen el rol de núcleo del predicado y
que pueden aparecer en su forma conjugada o sin conjugar (llamados verboides). La conjugación del verbo se refiere a su
adecuación o cambio morfológico para expresar gramaticalmente una información respecto de ciertos aspectos, que son:
La persona verbal, es decir, quién realiza la acción: una primera persona (yo/nosotros), una segunda persona (tú/ustedes)
o una tercera persona (él/ella/ellos/ellas). Así, dependiendo de quién realice la acción, el verbo se conjugará de un modo
u otro.
Por ejemplo, el verbo amar puede conjugarse: amo (yo), amas (tú), aman (ellos/ellas), amamos (nosotros).
El tiempo verbal, o sea, el instante en que ocurre la acción, siempre respecto del emisor: el presente (ocurre mientras
habla), el pasado (ocurrió antes del habla) o el futuro (ocurrirá mientras habla o cuando acabe de hablar). Los tiempos
verbales del español son muchos, clasificados entre simples (sin auxiliar) y compuestos (con auxiliar “haber”), y expresan
una ubicación cronológica específica del verbo. Por ejemplo, el verbo caminar puede conjugarse: camino (presente
simple), caminaré (futuro simple) o caminaba (pasado imperfecto), entre otros tiempos verbales específicos.
El modo verbal, esto es, el grado de realidad que hay detrás de la acción del verbo: si acontece en el plano real
(indicativo), en el plano de los deseos y esperanzas (subjuntivo) o si se trata de una orden para ser realizada por otro
(imperativo). Por ejemplo, el verbo comer puede conjugarse: comen (indicativo), comieran (subjuntivo)
o come (imperativo). Cada modo verbal contempla ciertos tiempos y personas.
En la oración, los verbos conjugados siempre deben presentar concordancia con el sujeto que realiza la acción. En cambio,
las formas no conjugadas (verboides) no varían su forma. Dichos verboides son:
El infinitivo, reconocible porque presenta la terminación verbal -ar, -er o -ir, es aquel que opera como el nombre genérico
de la acción o un sustantivo. De hecho, puede ir acompañado de artículos o adjetivos. Por ejemplo: caminar, beber, vivir.
El gerundio, reconocible porque presenta la terminación -ando o -endo, es aquel que opera como un adverbio, o sea,
como un caracterizador de otros verbos. Además, transmite la sensación de una acción incompleta, que acontece
mientras se habla. Por ejemplo: caminando, bebiendo, viviendo.
El participio, reconocible porque presenta la terminación -ado o -ido, es aquel que opera como un adjetivo, pudiendo
incluso acompañar a un sustantivo. Por ejemplo: caminado, bebido, vivido.
Son algunos ejemplos de verbos: conspirar, desechado, rindiendo, imaginaría, comeremos, importarán, consumían,
aparezcas, cállate, soportaré, obligar, han venido, habríamos dicho, habremos advertido. El rol de los verbos dentro de
la oración es fundamental, al punto tal que ninguna oración propiamente dicha carece de ellos, aunque en algunas puedan
estar elididos u ocultos. De hecho, la presencia o ausencia de un verbo principal suele ser el criterio para distinguir entre
oraciones y frases, respectivamente.
Dentro del predicado de la oración siempre hay al menos un verbo, pero también puede haber varios de ellos. Solamente
uno, el verbo principal de la oración, desempeña el papel de núcleo del sintagma verbal del predicado. Los verbos
principales de toda oración son fáciles de reconocer, pues se encuentran siempre conjugados, esto es, adaptados
morfológicamente al sujeto de la oración, de modo que exista entre los dos una correspondencia de persona (1era, 2da,
3era) y de número (singular o plural). Además, en la forma del verbo se toman en cuenta otros aspectos que veremos por
separado, como el tiempo verbal (cuándo ocurre la acción) o el modo verbal (cómo ocurre la acción). A estos aspectos se les
conoce como accidentes del verbo.
LA CONJUGACIÓN DEL VERBO: La conjugación en el español, como en la mayoría de las lenguas romances, se basa en la
modificación de la raíz del verbo, mediante sufijos flexivos gramaticales. Para ello sigue una regla más o menos fija
dependiendo de la persona, según la terminación del infinitivo del verbo (-ar, -er, -ir) y si se trata de un verbo regular o
irregular. La conjugación estándar y regular de nuestro idioma es la siguiente:
Verbos acabados en
Persona verbal Verbos acabados en “-er” (comer) Verbos acabados en “-ir” (vivir)
“-ar” (amar)
1era singular
raíz + o (yo amo) raíz + o (yo como) raíz + o (yo vivo)
(yo)
2da singular (tú) raíz + as (tú amas) raíz + es (tú comes) raíz + es (tú vives)
3era singular
raíz + a (él ama) raíz + e (él come) raíz + e (él vive)
(él/ella)
9
En la variante peninsular del español, o sea, en el español de España, se maneja una segunda persona plural informal:
“vosotros”, que no es usada en ninguna otra región hispanohablante y que posee su propia conjugación aparte:
vosotros amáis, vosotros coméis, vosotros vivís. Por otro lado, la forma de respeto “Usted” se conjuga tal y como la 3era
singular.
Las formas no conjugadas del verbo: El infinitivo es la forma más usual en que pensamos los verbos. También como en
otras lenguas, los verbos principales del español pueden ser simples o compuestos, dependiendo de si requieren o no de un
verbo auxiliar, o sea, de la cooperación de otro verbo para expresar su sentido apropiadamente.
En nuestro idioma, el único auxiliar existente es el verbo haber (mientras que en otros también se usa el ser o estar) y
cuando aparece junto a otros verbos constituye un verbo compuesto. Por ejemplo: “he vivido” (haber + vivir), “habrás
tenido” (haber + tener), “habrán visto” (haber + ver). Como se verá, en esos casos se conjuga el auxiliar y no el otro verbo.
Volveremos sobre esto cuando hablemos de los tiempos verbales. Por otro lado, en español los verbos tienen además
formas atípicas, conocidas como verboides o formas no finitas, en las que el sentido completo del verbo se halla expresado
en menor medida, ya que no se los conjuga, y que son:
Tipos de verbos: La forma de clasificar los verbos del español atiende a diferentes criterios, que veremos por separado:
Verbos regulares e irregulares. Esta diferenciación se basa en la forma de conjugar cada verbo.
Verbos regulares: Siguen la regla o la tendencia general del idioma, la que explicamos en la primera parte de este artículo.
Por ejemplo, «comer».
Verbos irregulares: Requieren de una conjugación aparte, ligeramente distinta, en la que se altera incluso la raíz del
verbo. Por ejemplo, “tener”: yo tengo, tú tienes, él tiene, etc.
Verbos personales e impersonales. Esta distinción se lleva a cabo fijándose en el tipo de oraciones que cada verbo
permite, y específicamente en el hecho de si pueden o no tener un sujeto lógico oracional.
Verbos personales: Se conjuga conforme a la persona. Por ejemplo, «amar».
Verbos impersonales: Se utilizan en tercera persona singular. Por ejemplo, «llover” no puede realmente conjugarse (“yo
lluevo” o “tú llueves” solamente tienen sentido en el lenguaje poético) y generalmente se usa en oraciones impersonales
como “aquí llueve mucho”.
Verbos transitivos e intransitivos. Por su parte, esta distinción atiende a las condiciones sintácticas en que el verbo aparece
y el tipo de complementos que requiere.
Verbos transitivos: Forman parte de una oración transitiva, en la cual la acción del verbo es desempeñada por un sujeto-
agente sobre un objeto-paciente. Esto significa que estos verbos requieren un objeto directo o complemento directo
sobre el cual recae la acción, y sin ellos, pierden el sentido. Por ejemplo, “conseguir” requiere de algo que se consigue,
porque decir simplemente “yo consigo” es como no decir nada. “Yo consigo el dinero” en cambio, tiene sentido, porque
hay un complemento directo que es “el dinero”.
Verbos intransitivos: No admiten ese complemento, y pueden expresarse por sí solos perfectamente. Por ejemplo, el
verbo “dormir” es intransitivo, pues se duerme o se duerme de algún modo (complemento circunstancial: “yo duermo
bien”), pero no se duerme una cosa: “Yo duermo” es una oración totalmente comprensible.
Verbos copulativos. Se llaman así a los verbos que no expresan acciones, sino que sirven para denotar condiciones o
estados, y por esa razón suelen ir acompañados de un adjetivo, en lugar de un complemento directo. Por ejemplo, el
verbo ser en “Yo soy latinoamericano” o “Ella es abogada”.
Modos verbales: Junto con las personas y los tiempos verbales, los modos verbales forman parte de los accidentes del
verbo, o sea, de sus formas de aparición. En este caso, el modo del verbo indica la forma en que la acción del verbo se
realiza, o también la actitud del hablante o emisor respecto a lo que se dice. Dependiendo del modo, variará la conjugación
del verbo.
En español existen tres modos verbales, que son:
Indicativo. Empleado para la comunicación ordinaria, cuando se quiere describir acciones reales o posibles de realizar. La
conjugación que vimos en los apartados anteriores era siempre en el modo indicativo, aunque pueda variar en su tiempo y
persona verbal: “yo como”, “ella ha comido”, “nosotros comeremos”, “ustedes comieron”, son todos ejemplos de modo
indicativo.
Imperativo. Este modo se utiliza exclusivamente para ordenarle al receptor del mensaje algo, o con la esperanza de influir
en su conducta de alguna manera. Por ende, no puede conjugarse sino en segunda persona del singular o del plural.
ejemplo: “¡Come!”, “Ustedes coman tranquilos” o “Coma, maestro”.
Subjuntivo. El subjuntivo es un modo que sirve para expresar deseos, probabilidades o situaciones hipotéticas. En ello se
distingue del indicativo, y posee una conjugación aparte. Por ejemplo: “Quizá comas más tarde”, “Hubiéramos comido
mejor en la cocina”, “Quiero que mi perro coma lo mejor”.
Tiempos verbales El último de los accidentes verbales, el tiempo verbal indica cuándo se cometió la acción, y modifica
significativamente la conjugación para reflejarlo. Esto se lleva a cabo dentro de un paradigma de tres ejes principales:
presente (ocurre ahora mismo), pasado (ya ocurrió) y futuro (aún no ocurre).
Sin embargo, los verbos se adaptan a estos ejes de manera gradual, o sea, procurando ser lo más exactos posibles en las
distinciones en cuanto a tiempo. Para ello, a menudo deben servirse del auxiliar haber, tal y como lo explicamos
previamente. Así, a grandes rasgos, tenemos en español los siguientes tiempos:
Presente: Presente simple: yo canto Condicional simple: yo cantaría
Futuro: Futuro simple: yo cantaré Antefuturo (futuro compuesto): yo habré cantado
Pasado:
Antepresente (pretérito perfecto compuesto): yo he cantado Pretérito imperfecto: yo cantaba
Condicional compuesto: yo habría cantado Pretérito perfecto simple: yo canté
Pretérito pluscuamperfecto: yo había cantado
Ejemplos de verbos A continuación, una lista con ejemplos de verbos en infinitivo:
10
Terminados en -ar: amar, tomar, hablar, cambiar, ubicar, aflojar, sortear, combinar, devorar, impacientar, empujar, asimilar, rebotar,
tontear, flirtear, abrumar, conformar, reconfortar, aplacar, sanar, redondear, rebanar, ganar, bajar, nadar, caminar, trotar.
Terminados en -er: comer, correr, perder, palidecer, atardecer, sorber, reverdecer, poder, coger, deber, beber, meter, saber, toser,
entender, ver, comprender, tener, ensombrecer, perecer, caer, leer, padecer, merecer, parecer, arremeter, verter.
Terminados en -ir: vivir, dormir, morir, venir, abrir, zurcir, aludir, sufrir, decir, salir, ir, admitir, parir, seguir, sonreír, partir, construir,
redimir, derruir, agredir, añadir, pedir, deglutir, derretir, reñir, perseguir, urgir, medir, dimitir, impedir, abolir, fingir, asir.
6. Los adverbios: Son partículas caracterizadoras cuyo rol es comparable con el de los adjetivos, excepto que acompañan al
verbo, a los adjetivos o a otros adverbios, y aportan o modifican cierta información respecto del significado de cada uno. En
general, dicha información tiene que ver con determinados aspectos, que permiten clasificar a los adverbios de la siguiente
manera:
Adverbios de cantidad: Expresan cantidades o grados vinculados a la acción realizada en el verbo. Por ejemplo:
comer bastante, beber mucho, pensar demasiado, hacer nada, lograr menos, vivir suficiente.
Adverbios de lugar: Expresan con qué orientación o en dónde ocurre la acción descrita por el verbo. Por ejemplo:
caer encima, arrastrarse debajo, moverse adelante, caminar arriba.
Adverbios de tiempo: Expresan cuándo ocurre la acción descrita por el verbo. Por ejemplo: salir mañana, verse hoy,
sufrir antiguamente, comprar semanalmente, trabajar siempre.
Adverbios de modo: Expresan de qué manera se ejecuta la acción indicada en el verbo. Por ejemplo: hacerlo bien,
caerle mal, reptar lentamente, hablar deprisa.
Adverbios de afirmación o negación : Se expresan la conformidad o no conformidad del hablante respecto de la acción
del verbo. Por ejemplo: sí estás, no llamaste, tampoco
Adverbios de duda, que expresan la incerteza del hablante respecto de la acción contenida en el verbo. Por
ejemplo: quizá lleguemos, probablemente
Características de los adverbios: Algunas de las principales características de los adverbios son:
Son palabras invariables. Los adverbios no varían en género ni en número, por lo que siempre mantienen la misma
forma. Esto los distingue de los adjetivos, que sí varían en género y número para concordar con el sujeto que
acompañan, que suele ser un sustantivo.
Por ejemplo: Ellos son (adjetivo) / Ellos pasean tranquilamente. (adverbio)
Tienen dos funciones principales. Los adverbios, por un lado, otorgan información sobre la acción que se está
desarrollando (como el lugar, el tiempo, el modo) y funcionan como complementos circunstanciales.
Por ejemplo: Debemos buscar estacionamiento por aquí.
Por otro lado, complementan a adjetivos y a otros adverbios.
Por ejemplo: Estamos muy
Se clasifican según el tipo de información que aporten. Los adverbios pueden ser de lugar, de tiempo, de modo, de
negación, de afirmación, de exclamación, de interrogación, entre otros.
Tienen graduaciones. Los adverbios, al igual que los adjetivos, muestran distintos grados, y pueden denotar igualdad,
superioridad o inferioridad entre dos elementos.
Por ejemplo: Falta muchísimo para llegar.
Pueden estar formados por una o varias palabras. Los adverbios pueden ser simples o ser locuciones adverbiales, que
son frases que cumplen la función de un adverbio.
Por ejemplo: Te explicaré el contrato punto por punto.
Tipos de adverbios y ejemplos: Los adverbios en español se clasifican en base a dos criterios:
1) Adverbios circunstanciales. Son aquellos que expresan la circunstancia específica en la que acontece la acción del verbo
de la oración. Pueden ser:
Adverbios de lugar. Plantean una relación espacial con lo sucedido y responden al interrogante ¿dónde? Por
ejemplo: aquí, allí, ahí, allá, acá, arriba, abajo, cerca, lejos, junto, detrás, delante, adelante, alrededor, enfrente.
Adverbios de tiempo. Plantean la información temporal del hecho y responden al interrogante ¿cuándo? Por
ejemplo: ahora, mientras, antes, después, pronto, luego, tarde, temprano, ayer, hoy, mañana, anoche, siempre, nunca,
todavía, aún, prontamente, próximamente.
Adverbios de modo. Indican la manera específica en que se ha hecho algo y responden al interrogante ¿cómo? o ¿de qué
manera? Por ejemplo: mal, regular, bien, despacio, deprisa, rápido, lentamente, así, mejor, solo, peor y muchas de las
palabras terminadas con mente, como estupendamente, fielmente, tremendamente, difícilmente, amablemente.
Adverbios de cantidad. Indican la proporción o cantidad de algo y responden al interrogante ¿cuánto? Por ejemplo: más,
menos, muy, poco, mucho, bastante, tan, algo, tanto, nada, aproximadamente.
2) Adverbios epistémicos. Son aquellos que apelan al receptor o imprimen un cierto sentido a lo dicho, más vinculado con
el emisor que con las circunstancias de lo acontecido. Pueden ser:
Adverbios afirmativos. Expresan una afirmación o conformidad. Por ejemplo: sí, seguramente, también, cierto, claro,
seguro, obvio, efectivamente, ciertamente, claramente.
Adverbios negativos. Expresan negación o inconformidad. Por ejemplo: no, nunca, jamás, tampoco, nada.
Adverbios de orden. Expresan una secuencia o relación de orden. Por ejemplo: primero, primeramente, últimamente,
posteriormente.
Adverbios dubitativos. Expresan duda o reserva frente a lo dicho. Por ejemplo: quizá, acaso, probablemente, tal vez,
puede ser, a lo mejor.
Adverbios exclamativos. Se usan para interrogar o exclamar en una oración y suelen acentuarse, vayan o no
acompañados de signos de exclamación o interrogación (¡!, ¿?). Por ejemplo: cuándo, cómo, por qué, dónde.
GRADOS DE LOS ADVERBIOS Ciertos adverbios en español sirven para indicar determinados grados de comparación o
intensidad para establecer relaciones o proporciones entre dos o más objetos o realidades. Los grados de comparación
pueden ser:
11
Forma positiva. Es la forma ordinaria del adverbio y se usa para expresar una propiedad circunstancial. Por ejemplo: Vilma
come rápido.
Forma comparativa. Se usa para comparar dos o más cosas y marca superioridad, inferioridad o igualdad entre los elementos. Se
emplean las fórmulas: tan + adverbio + como (para expresar igualdad), más que (para expresar superioridad) y menos que (para
expresar inferioridad). Por ejemplo: Vilma viaja menos que Teresa.
Forma superlativa absoluta. Se usa para construir la forma de comparación al extremo, para esto se debe añadir al adverbio la
terminación –ísimo, que lo convierte en un superlativo, que es el grado máximo de algo.
Por ejemplo: Vilma come rapidísimo
7. Las interjecciones: Son palabras que no forman realmente parte de las oraciones, sino que constituyen oraciones en sí
mismas, dado que cumplen con una función expresiva que carece de organización gramatical. Es decir, son palabras que
no tienen un rol gramatical propiamente dicho, sino que permiten expresar un sentimiento, una llamada de atención a otra
persona, o incluso transmitir la impresión subjetiva de una acción.
Por ejemplo, la interjección “ojalá” (herencia del árabe law sha’a Allah, “si dios quisiera”) se utiliza para expresar deseo o
esperanza de que algo ocurra, mientras que “ajá” se utiliza para confirmarle a la otra persona que la comunicación es
efectiva, que se están entendiendo.
De esta manera, las interjecciones son piezas fijas del lenguaje, poco cambiantes, que no requieren de ningún tipo de
coordinación o concatenación con el resto de la oración, aunque perfectamente pueden aparecer antes, en medio o
después de ella. Muchas de estas interjecciones tuvieron origen en lenguas muertas o en usos extraviados en el tiempo, y
permanecen como piezas únicas en el idioma.
Son ejemplo de interjecciones: chao, uy, órale, hala, epa, hola, ojalá, olé, ay, alto, psé, brrr, puaj, uf, uau, eh, arre, zape, aló,
entre otras.
8. Las preposiciones: Son piezas del lenguaje que tienen únicamente significado gramatical, es decir, no cuentan con un
sentido léxico propio, por fuera de la lengua. Esto significa que tienen sentido única y exclusivamente dentro del contexto
de la frase, puesto que expresan algún tipo de relación entre los demás referentes de la oración.
Entre sus funciones están la de expresar relaciones, pero también la de introducir adjuntos (sintagmas preposicionales), y
por ese motivo no pueden variar, ni conjugarse, ni utilizarse de manera indistinta. Las preposiciones tienen usos muy
específicos, a pesar de que aparezcan comúnmente en el idioma, y en español se distinguen principalmente las siguientes:
a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras,
versus, vía.
Cada preposición tiene su sentido relacional específico. Por ejemplo, en la frase “entre el muro y la pared”, la preposición
“entre” indica que el sujeto oracional se halla en el medio de las dos cosas referidas. En cambio, cuando se dice que un
obsequio navideño es “para mamá” y “de papá”, se indica con ambas preposiciones a quién está dirigido el obsequio y de
parte de quién es.
Tipos de preposiciones: Pueden clasificarse según el sentido relacional que aportan a la oración, esto es, según el tipo de
relación que establece su presencia, aunque muchas veces este no sea exacto, sea ambiguo o pertenezca a varias categorías
a la vez. De este modo, tenemos:
Preposiciones de lugar, que indican un estado físico, geográfico o espacial de una cosa respecto de otra, tales como: de,
hacia, vía, sobre, entre, a, bajo, junto, etc.
Preposiciones de tiempo, que expresan una relación de anterioridad, posterioridad o simultaneidad respecto de otra
cosa, tales como: con, hasta, durante, tras, desde, etc.
Preposiciones de modo, que indican la forma en que una acción se llevó a cabo, tales como: a, con, en, por, bajo, según,
etcétera.
Preposiciones de causa-consecuencia, que establecen un tipo de relación causal o consecuencial, tales como: para, por,
a, según, etcétera.
Preposiciones de instrumentalidad, que señalan con qué se llevó a cabo alguna acción, tales como: con, de, en, por,
mediante, etcétera.
Preposiciones de oposición, que expresan una relación de contrariedad u oposición, tales como: contra, versus, frente,
ectétera.
Preposiciones de ausencia, que denotan carencia, privación o ausencia de alguna cosa, tales como: sin.
Por otro lado, existen preposiciones simples, como muchas de las aquí listadas, que contienen un único término, y
preposiciones compuestas, que involucran varios términos en una misma expresión, tales como: por sobre, por entre, junto
a, a pesar de, a fin de, etcétera.
Preposiciones en un texto: A modo de ejemplo de uso, en el siguiente texto hemos resaltado las preposiciones de cada
oración (tomado de “El ahogado más hermoso del mundo”, de Gabriel García Márquez):
Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era
un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando
quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y
naufragios que llevaba encima, y solo entonces descubrieron que era un ahogado.
Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio
la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos
los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el
agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande
que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo
después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y solo la forma permitía suponer
que era el cadáver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora y de lodo.
No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte
casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa,
12
que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando
los años tenían que tirarlos en los acantilados.
Lista de preposiciones: La lista “oficial” de preposiciones simples que establece la Real Academia Española incluye los siguientes: a,
ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras, versus y vía.
Además, se reconoce un conjunto muy extenso de locuciones preposicionales, entre las cuales están: acerca de, al lado de, alrededor
de, antes de, a pesar de, cerca de, con arreglo a, con objeto de, con tal de que, con tal que, debajo de, delante de, dentro de, después
de, detrás de, encima de, en cuanto a, enfrente de, en orden a, en pos de, en virtud de, frente a, fuera de, gracias a, a merced de, junto
a, lejos de, por culpa de, respecto a, etcétera.
9. Las conjunciones: Son palabras que permiten enlazar otras palabras, frases u oraciones, por lo que constituyen un tipo
de nexo gramatical. En sí mismas no tienen un significado propio, pero sí aportan un sentido específico respecto de los
términos que enlazan, que permite clasificarlas de la siguiente manera:
Conjunciones coordinantes o propias: Son aquellas que vinculan dos elementos a un nivel de igualdad, esto es, sin que
ninguno esté sintácticamente por encima del otro. Para comprobarlo, basta con intercambiar los términos enlazados de
lugar. Por ejemplo: “triste y vacía” significa lo mismo que “vacía y triste”, por lo que la conjunción y es de tipo coordinante.
Estas conjunciones a su vez se clasifican en:
Conjunciones copulativas, que reúnen en una misma estructura dos o más elementos expresando un sentido de adición o
suma. Por ejemplo: “María y Juan están juntos” o “No tiene casa ni trabajo”.
Conjunciones disyuntivas, que reúnen en una misma estructura dos o más elementos expresando un sentido de
alternativa o elección entre ambos. Por ejemplo: “¿Vienes o te quedas?” o “Uno u otro”.
Conjunciones adversativas, que reúnen en una misma estructura dos o más elementos contrapuestos, o sea, que uno
corrige al otro o lo modifica. Por ejemplo: “No vino María sino Julia” o “No tengo dinero pero sí mi bicicleta”.
Conjunciones explicativas, que reúnen en una misma estructura dos o más elementos similares, que dicen lo mismo, de
manera tal que uno explique mejor el sentido del otro. Por ejemplo: “El señor lo lamenta, es decir, se disculpa” o “El
chofer ya no te espera, o sea, se cansó”.
Conjunciones distributivas, que reúnen en una misma estructura dos o más elementos similares, de manera tal que a
cada uno se le asigne una porción o un extremo de la oración, de manera simétrica. Por ejemplo: “ Salga sapo, salga rana
irás al médico” o “Sean hombres o sean mujeres, déjalos pasar”.
Conjunciones subordinantes o impropias: Son aquellas que vinculan dos elementos de manera asimétrica, o sea,
subordinando sintácticamente uno al otro, de modo que no pueden intercambiarse de lugar y que, sin el primero, el
segundo carece de sentido. Por ejemplo: “Lo hice porque me apetece” no equivale a “me apetece porque lo hice”, ya que la
conjunción porque introduce un sentido de causalidad. Estas conjunciones pueden ser de varios tipos:
Conjunciones sustantivas, que introducen subordinadas que cumplen en la oración funciones de un sustantivo o sintagma
nominal (sujeto, objeto directo, objeto indirecto, suplemento o complemento del nombre). Por ejemplo: “Me dijo que no lo
haría” o “Le molestó que dijeras eso”.
Conjunciones adjetivas, que introducen subordinadas que cumplen en la oración funciones de un adjetivo o sintagma
adjetival. Por ejemplo: “La peli que me recomendaste me encantó” o “Se me perdió el libro que me diste”.
Conjunciones adverbiales, que introducen subordinadas que cumplen en la oración funciones de un adverbio. Por ejemplo:
“Se lo entregamos para que lo usara” o “No vino porque está de luto”.
Son ejemplos de conjunciones: y, o, porque, para, que, o sea, ni, u, sino, entre otras.
Tipos de conjunciones Las conjunciones se clasifican en dos tipos:
Conjunciones coordinantes o propias: Aquellas que vinculan palabras, sintagmas u oraciones a un mismo nivel sintáctico, o
sea, cuando los elementos conectados por ellas pueden intercambiarse sin perder su significado. Por ejemplo: “En el
mercado había berros y cebollas” es lo mismo que “En el mercado había cebollas y berros”.
A su vez, estas conjunciones pueden ser de distinto tipo:
Copulativas. Permiten juntar en una sola unidad dos elementos del mismo tipo, indicando acumulación o suma de ítems.
Tales como: y, e, ni, que.
Disyuntivas. Permiten juntar dos términos en una relación excluyente u optativa, es decir, en la que se debe elegir alguno
de los dos. Tales como: o, u.
Adversativas. Permiten juntar dos términos en una relación antagónica, o sea, de contrarios, en la que se contradice el uno
con el otro. Tales como: pero, aunque, mas, sino.
Explicativas. Permiten unir proposiciones o términos que apuntan a lo mismo, pero que al estar juntos propician una mejor
explicación de lo dicho, o refuerzan algún significado. Tales como: o sea, esto es, es decir, mejor dicho.
Distributivas. Permiten unir de manera discontinua dos elementos, repartiendo su significado a lo largo de una misma
oración. Dicho de otro modo, reparten el sentido oracional en dos términos diferentes. Tales como: ora… ora, ya… ya,
salga… salga.
Conjunciones coordinantes
Conjunciones subordinantes o impropias. Aquellas que enlazan proposiciones u oraciones que no son intercambiables
entre sí, ya que al unirse se establece entre ellas una relación de significado específico: causal, condicional, explicativa, etc. Por
ejemplo: “Esa noche llovía, de modo que me tuve que ir en bus” implica una relación de causa-efecto que no puede invertirse.
Estas conjunciones se clasifican únicamente de acuerdo al rol que cumple la subordinada dentro de la oración principal, de la
siguiente manera:
Subordinantes sustantivas. Cumplen el rol de un sintagma nominal dentro de la oración. Tales como: que, de que, cómo,
cuánto.
Subordinantes adjetivas. Cumplen el rol de un sintagma adjetival, o sea, caracterizan a un nombre. Tales
como: quien, el cual, el que, cuyo.
Subordinadas adverbiales. Cumplen el rol de un sintagma adverbial, introduciendo información contextual, ya sea
de circunstancia (tiempo, lugar, modo o comparación) o relación lógica (causa, consecuencia, condición, finalidad). Tales
como: cuando, donde, como, según, más que, porque, aunque, caso que, a menos que.
13