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Europa en 1660: Consecuencias de la Guerra

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Historia Moderna De España Y Europa II.

Santiago Martínez Hernández.

TEMA 1. EUROPA Y EL MUNDO EN 1660.


1. ANTECEDENTES.
1.1 LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS (1618-1648) Y CONSECUENCIAS.
La Europa de 1660 es un continente que arrastra las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) y en
el que ciertas potencias (como Francia, la Monarquía Hispánica, Suecia, Polonia y Rusia) acaban de finalizar
conflictos ligados de manera indirecta a esta gran conflagración bélica.
Es una guerra que estalla por el elemento religioso, Dinamarca interviene en la guerra porque cuenta con un territorio
en el sacro imperio. Respecto a los suecos, también intervienen por un factor económico, por el mar Báltico, sobre
todo por elementos comerciales.
Francia interviene en la guerra porque estaba interesada en adquirir ciertos territorios en la zona oeste (Alsacia y
Lorena) y porque pretendían ser la monarquía universal la que significaba una hegemonía. Se quiere socavar la
posición de los Habsburgo como imperio hegemónico.
El mar del Norte también interesa porque el sector comercial comienza a interesar porque proporciona relaciones
comerciales.
En el plano internacional, las relaciones entre Estados se vieron claramente afectadas por las consecuencias de la Paz
de Westfalia (1648). Los tratados firmados en 1618 constituyeron un hito que marcó los inicios de una nueva
ordenación y más racional de las relaciones entre estados.
1. Independencia de Iure de las Provincias Unidas (Holanda) y de la Confederación Suiza del control del emperador.
Reconocimiento de la plena autonomía e independencia por el resto de las potencias.
2. Limitación del poder del emperador y del Papa en el sacro imperio. Se alteró la estructura del Sacro Imperio y su
organización política y religiosa, suprimiendo el tradicional ascendiente político, jurídico y espiritual ejercido hasta
entonces por el Papado y el Emperador.
La autonomía política de los príncipes alemanes se vio reforzada en detrimento de las pretensiones centralizadoras
del Emperador. Se reconoce la autonomía política de los príncipes alemanes. Fragmentación confesional del Sacro
Imperio entre católicos, luteranos y calvinistas.
3. Derrota de los Habsburgo: La monarquía hispánica renunció a su hegemonía política y militar en Europa pero
continuó siendo la principal potencia. La rama española de la dinastía conservaba aún su gran imperio ultramarino, al
igual que buena parte de sus posesiones europeas.
No sólo debió renunciar a sus pretensiones hegemónicas sobre el continente, sino que también se convirtió en la gran
derrotada del conflicto, al tiempo que afrontaba sus primeras pérdidas territoriales: la secesión portuguesa por
ejemplo o el reconocimiento definitivo de la independencia de las Provincias Unidas.
Los Habsburgo de Viena perdieron casi toda su influencia política en el Sacro Imperio aunque fortalecieron su poder
sobre los dominios patrimoniales y ampliaron sus posesiones en el este del Imperio Otomano.
4. Francia y Suecia fueron las vencedoras del conflicto. Ambas exigieron una serie de compensaciones económicas y
territoriales, además del derecho a desempeñar un papel más activo en los asuntos del Sacro Imperio debido
precisamente a la soberanía que ejercían sobre ciertos territorios.
Francia amplió las fronteras en el territorio germano con la posesión de los obispados de Metz, Toul, Verdún y de
Alsacia. Suecia se consolidó como la principal potencia del Báltico, obtuvo la parte occidental de Pomerania, las Islas
de Rügen, Usedom y Wollin y los arzobispos de Verden y Bremen.
El Camino Español (1567-1638), fue una ruta terrestre, de aproximadamente 1.000 kilómetros de longitud, creada en
el reinado de Felipe II para conseguir llevar dinero y tropas españolas durante la guerra de los Ochenta Años.
Conocida en nuestro país como la Guerra de Flandes, que enfrentó a las Diecisiete Provincias de los Países Bajos
contra su soberano, el rey Felipe II de España. La ruta fue utilizada por primera vez en 1567 por Fernando Álvarez de
Toledo y Pimentel, conocido como el III duque de Alba de Tormes.
Sólo el elector de Brandeburgo, poseedor de la Pomerania oriental, será capaz de ejercer un cierto contrapeso a la
influencia ejercida por los suecos sobre la región báltica. Westfalia no afectó únicamente a Europa sino también a los
dominios de las potencias continentales en Ultramar. En virtud de la Paz de Münster entre la Monarquía Hispánica y
las Provincias Unidas:
- Se acepta el dominio neerlandés sobre los territorios ocupados por la corona de Portugal en Asia, África y Brasil
hasta 1641.
- La Monarquía Hispánica reconoce a Holanda el derecho a navegar y comerciar con los territorios americanos que
no estuvieran bajo dominio español.

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Historia Moderna De España Y Europa II.
Santiago Martínez Hernández.

- Las Provincias Unidas renunciaron a la extracción de sal de la Punta de Araya y a participar en el comercio de
esclavos en América.
Los crecientes intereses económicos de las potencias europeas en América, Asia y África, ampliaron los escenarios de
conflicto. A partir de este momento, las guerras europeas tendrán una proyección natural en los ambitos como
América.
La Paz de Westfalia no garantiza la paz inmediata en Europa. Francia y Suecia, principales potencias surgidas tras la
guerra, no interrumpieron sus conflictos localizados en Europa occidental y el noroeste.
- Francia: Aliada de Inglaterra, continuó la guerra con la Monarquía Hispánica, iniciada en 1635, hasta 1659 cuando
se firmó la Paz de los Pirineos.
- Suecia, Dinamarca, Polonia y Rusia: Con intereses en el norte de Europa y el baltico,se enfrentaron entre sí en las
Guerras del Norte (1655-1661) hasta las Paces de Oliva y Copenhagen en 1660.
El conflicto consolidó el poder de Suecia en la zona y confirmó el ascenso de Brandemburgo tras el reconocimiento
polaco de su soberanía sobre el Ducado de Prusia.
- Inglaterra: Rivaliza con la Monarquía Hispánica por el comercio con América. Inglaterra desata una guerra de
cinco años durante el Protectorado de Cronwell. La Guerra Anglo-Española (1655-1660) y la Alianza anglo-francesa
en 1657.
- España: Pierde Jamaica en 1655, se suceden los ataques ingleses a la llegada de la Flota de Indias a Cádiz (1656) y
Tenerife (1657). Francia, aliada con Inglaterra, captura Dunkerque en 1658, Ypres, Gravelinas y Mardyck. Se firma la
paz con Inglaterra en los Tratados de Madrid en 1667 y 1670.
2. GUERRA FRANCO-ESPAÑOLA (1635-1659).
- Guerra de Cataluña (1640-1652)  Cataluña es el escenario de la guerra con Francia. Presencia del ejército.
Descontento, abusos, provocaciones. Asesinato virrey Santa Coloma.
Negociación con Madrid y Francia: Breve república y finalmente Reconocimiento de Luis XIII como Conde de
Barcelona.
Cataluña, base militar francesa para atacar Valencia y Aragón. Recuperación de Monzón (1643) y Lérida (1644).
Toma de Barcelona (1652)
- Guerra de Portugal (1640-1668) con España a la vez que se sucede la de Guerra de Cataluña, se abren dos bandos
contra esta.
- Décadas de 1630 y 1640: Conjuras y revueltas en Flandes, Aragón, Navarra, Andalucía, Sicilia y Nápoles.
- La Fronda (1648-1653).
-Tratado de los Pirineos (1659): España renunció a los condados de Rosellón, Conflans y Cerdaña en favor de
Francia, y a territorios en Artois, Flandes, Luxemburgo y Henao. Se articula el matrimonio entre la primogénita de
Felipe IV.
La infanta María Teresa, y Luis XIV, previa renuncia de ambos a todo derecho a suceder en la Corona de España.
Dote: 500.000 escudos de oro. Luis XIV autoriza el regreso del príncipe de Condé a Francia. Francia renuncia a
apoyar a Portugal.
FRENTE a un periodo de antagonismo confesional, se consolida un proceso creciente de secularización de las
relaciones internacionales. Francia había sostenido la soberanía de los príncipes alemanes frente al emperador,
apoyando la causa de las rebeliones holandesa, catalana, portuguesa y napolitana, rechazando el sistema de estados
igualitarios consagrado en Westfalia y fundamentado sobre el principio de no injerencia en asuntos internos.
El triunfo de Francia en la Guerra de los Treinta Años sobre la Monarquía Hispánica inauguró el periodo de
hegemonía francesa en Europa (1661-1700). Ni Westfalia ni los posteriores tratados de paz contuvieron el
expansionismo de la Francia de Luis XIV.
La derrota francesa en la Guerra de Sucesión Española (1701-1713) puso fin a su hegemonía. La desintegración de la
Monarquía Hispánica y el agotamiento de Francia fueron procesos que favorecieron el desarrollo de un sistema de
equilibrio de poderes entre potencias como
El fundamento de las relaciones internacionales en Europa, en cuanto a este sistema colapsó con la Guerra de Los
Siete Años y la reversión de alianzas (Gran Bretaña y Prusia contra Francia y Austria). El equilibrio de poderes como
base de las relaciones internacionales europeas no evitó que las las potencias a lo largo del siglo XVIII recurrieron a
la guerra para dirimir sus diferencias.
3. LA CUESTIÓN RELIGIOSA.
Los acuerdos de Westfalia tuvieron un alcance muy limitado en lo relativo a garantizar la tolerancia y la libertad
religiosa en el continente europeo.

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Santiago Martínez Hernández.

En el Sacro Imperio, Westfalia consagró la coexistencia de una tercera confesión (calvinismo, excluido en
laConfesión de Augsburgo de 1555).
El resto de minorías religiosas no fueron reconocidas oficialmente. En las Provincias Unidas e Inglaterra, los
católicos continuaron marginados y sometidos a una legislación que impedía cualquier práctica pública de su culto.
En Inglaterra, además, las diferentes minorías religiosas no católicas (como los cuáqueros), se vieron afectados por
una legislación (Test Acts) que restringía sus derechos políticos y civiles.
En la Revolución Gloriosa de 1688 fue cuando Gran Bretaña garantizó una cierta tolerancia religiosa (Toleration Act)
y, aún así, los católicos continuaron estando sometidos a distintas restricciones de carácter confesional, político y
civil.
En Francia prevalecía el principio universal de “un rey, una ley, una fe”. Luis XIV suprimió las libertades
garantizadas a los hugonotes en el Edicto de Nantes de 1598. El Edicto de Fontainebleau (1685) obligó a los
protestantes franceses a renunciar a su fe para convertirse al catolicismo, la mayoría se exilió en las Provincias
Unidas, Suiza y Brandeburgo.
El Imperio otomano fue uno de los Estados europeos donde existió un mayor grado de libertad religiosa. El sistema
del millet garantizaba a sus minorías (judíos, ortodoxos y en menor medida católicos) una importante capacidad de
autogobierno, las condiciones necesarias para prosperar, libertad de culto y el mantenimiento de su derecho privado.
Las necesidades económicas y financieras de los Estados llevaron a los dirigentes europeos a permitir el
establecimiento de comunidades judías en sus territorios (por ejemplo Cromwell en Inglaterra o el emperador, quien
después de expulsarlos de los territorios bajo soberanía de la Casa de Austria volvió a admitirlos).
Dicho esto, no debemos olvidar que los judíos continuaron sometidos a numerosas restricciones de carácter legal,
como también que la flexibilización de la postura de los gobernantes europeos hacia ellos supuso una muestra de
pragmatismo que no minimizó el tradicional anti-semitismo de la población europea del periodo.
La noción de tolerancia religiosa no cobró fuerza en la mentalidad de la intelectualidad del continente hasta
mediados/finales del siglo XVIII, constituyendo de hecho uno de los principios fundamentales de la Ilustración
europea.
En definitiva, la Europa de la segunda mitad del siglo XVII continuó percibiendo la desunión religiosa como
potencial generadora de inestabilidad y anarquía, de de ahí la firme alianza entre Iglesia oficial y poder político
característica de este periodo.
4. GEOPOLÍTICA EUROPEA EN 1660.
- La Monarquía Hispánica, sin dejar de ser una potencia de primer orden, renunciará a su hegemonía (por mera
supervivencia) y a su vocación universalista. Durante el reinado de Carlos II demostró, sin embargo, una
extraordinaria capacidad de resistencia en un contexto de vulnerabilidad, adaptándose a unos tiempos que reclamaban
una mudanza en las relaciones entre estados: alianzas con potencias protestantes como Provincias Unidas e Inglaterra.
- Francia, aupada por los Tratados de Westfalia y los Pirineos (1648/1660), asumirá el estatus de potencia hegemónica
del continente durante el último cuarto de siglo (reinado de Luis XIV), buscando consolidar su ascendiente
incorporando parte de los dominios sobre los que España erigió su poder durante el siglo anterior: Países Bajos e
Italia.
- Las Provincias Unidas se consagran como la gran potencia comercial y financiera (y naval) en el Norte de Europa.
- En Inglaterra, tras la revolución de la década de 1640 y el periodo republicano (Cromwell and Commonwealth of
England), se produce la restauración estuardiana de la Monarquía de Carlos II. Rivalidad con las Provincias Unidas
por el dominio de los circuitos comerciales mundiales y con Francia.
La Revolución Gloriosa de 1688, que supuso el derrocamiento de Jacobo II, convirtió a Gran Bretaña en un nuevo
modelo de “Monarquía limitada” en la que el monarca gobernaba junto al Parlamento.
- El Sacro Imperio arrastrará hasta finales del siglo XVII las consecuencias demográficas y económicas de la
devastación desencadenada por la Guerra de los Treinta Años: la monarquía de los Habsburgo (Hungría-Bohemia
Austria) aprovechará el declive del Imperio otomano y la inestabilidad de la monarquía polaco-lituana para ensanchar
sus horizontes por Europa oriental (resto de Hungría y Balcanes).
- Suecia reforzará su ascendiente en el Báltico enfrentándose con sus vecinos (Dinamarca, Prusia, Polonia y Rusia).
Rusia y Prusia se consolidan como potencias emergentes.

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